Retrospectiva de su obra

A la muestra pictórica de Walter Solón Romero no podemos ir con la idea de distanciarnos como en un cine, sino que debemos ingresar en ella como al ambiente solemne de una biblioteca donde tenemos que estudiar, conocer y aprender cosas nuevas. Ingresar con la seguridad de que nos encontraremos frente a la desnudez del pensamiento puro para tratar de comprender al artista y viajar con el por el mundo del psiquismo.

Martin Vargas, Tribuna Universitaria, Sucre, 13/X/1946

1944-1946: Surrealismo Andino y Psiquis

La primera exposición de la que existe un registro impreso en la que participa Solón data del año 1944 en la muestra colectiva del Primer Salón Pictórico del Aficionado de Sucre.  Dos años después, realiza su primera exposición individual en Sucre compuesta por 38 obras (óleos, témperas, acuarelas, xilografías, esculturas en madera) y un album con láminas de tendencia surrealista denominado “Psiquis”. La crítica califica a la exhibición de “Surrealismo Andino” con las siguientes palabras:

Hasta hoy la pintura americana ha tomado al hombre autoctono solamente como elemento del paisaje… Sin embaro, el surealismo puede operar en forma distinta y traslucir en brotes exteriores toda la introvertida psicología de nuestro indio.

Gus Omar Garces, La Nación, Diciembre 17 de 1946

“Tuve un gran éxito, -dice el artista- pero casi no vendí nada. Entonces decidí probar suerte en La Paz. Allí hubo una gran acogida, pero me fue mal económicamente. Desengañado y sin dinero me embarqué hacia mi ciudad natal, Uyuni. En el tren me robaron el album “Psiquis” y un arco de violín. Fue quizás el viaje más triste de mi vida. Tenía tanta vergüenza que me baje antes de llegar a la estación. Me quedé en la mina de Pulacayo con mi hermana  Elena. Allí, mi cuñado Luis Saenz me propuso hacer una exposición. !Vendí todos los cuadros y reuní  4.700 dólares! Me sentí millonario y saqué una moneda: Si sale víbora me voy a México, si sale sol a Chile. Salió sol.”

1947 –1948: Chile y el fresco “Bolivia”

Solón viaja a Chile a estudiar grabado, arte vitral y pintura mural con el maestro Laureano Guevara en la escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile. También trabaja con David Alfaro Siqueiros que viene a pintar un mural en una escuela que donó el gobierno de México a Chile. Solón realiza varias exhibiciones en el vecino país, gana el primer premio de pintura mural para extranjeros en Chile y pinta su primer mural al fresco que se denomina “Bolivia”. Este mural ha sido tapado con pintura, presumiblemente bajo la dictadura de Pinochet, sin embargo gracias a que fue pintado con la técnica del fresco puede ser absolutamente recuperado.

1949 – 1954: Entre la “Adaptación a la muerte”, los murales de Sucre

En 1948, el avión en el que viajaba Solón se estrella al aterrizar en Santiago y el artista queda aprisionado entre los asientos con una rotura de pleura. Prácticamente deshauciado el rector de la Universidad de Chile lo envía en avión a Sucre con un carta dirigida al rector de la Universidad de Sucre. En síntesis la nota dice lo siguiente:  “Hay que tratar de salvar la vida de Solón”.

El artista pasa 10 meses en el hospital Santa Bárbara.

“Por un par de meses apenas podía respirar –cuenta Solón- no hablaba ni me movía. Apenas sentí cierta mejoría empecé a dibujar y a escribir un cuaderno que se llamó “La adaptación a la muerte” ó “Diario de un hospitalizado”.

Desde su lecho de enfermo Solón acepta la propuesta del Rector de la Universidad de Sucre, Guillermo Francovich, para diseñar un vitral “Universidad Popular”, y luego pintar el fresco: “Jaime Zudañes y la Revolución de Mayo” (1950).

Junto a otros jóvenes artistas y escritores Solón forma el grupo “Anteo” y pinta varios murales. “Mariano Moreno y los Doctores de Charcas” (1951), “Manuel Rodriguez de Quiroga y su lucha por la Independencia”. (1952), “Mensaje a los Maestros del Futuro” (1953) y “Mensaje de Patria Libre” (1955) son los murales más destacados de este período en Sucre.

1955-1963: Por el mundo, el cementograbado y los murales de la revolución

Entre 1955 y 1963, Solón viaja varias veces por el mundo. Visita los murales en las grutas de Tunhuan, China, y trabaja con los cortadores de papel.  Recorre  la Unión Soviética. Viaja al Brasil a estudiar grabado. Vuelve al Viejo Continente, Medio Oriente, y Asia. Estudia restauración de obras de arte, aprende las técnicas de los muralistas chinos, japoneses, egipcios e indios, realiza conferencias y exposiciones en varios países.

El contacto con el mundo le lleva a una conclusión: “hay que recuperar nuestros propios valores: el tejido, la cerámica, el arte popular de nuestro Continente.”

Solón desarrolla una técnica propia de grabado: el cementograbado que permite obtener mas de mil copias de gran calidad de un mismo taco. Solón prueba su descubrimiento  en el album “Pueblo al Viento” (1959) que contiene 12 láminas diferentes.

En medio de sus viajes pinta entre otros el fresco “Historia del Petróleo Boliviano” (1959) y el Gran mural en el Monumento a la Revolución Nacional ubicado en la Plaza Villarroel de La Paz (1964). En 1961 obtiene el Gran Premio Nacional de Arte en Bolivia.

1964 – 1970: México y USA

Solón estudia restauración y conservación de pintura mural en México. Al cabo de dos años cambia su residencia a los Estados Unidos. Allí nace un nuevo estilo que ha sido recogido en la colección “Entrelíneas” y que da origen al símbolo de la piedra. Son obras de abstractas de profundo carácter social sonde la línea y el relieve se imponen al color. También realiza en Nueva York la serie de dibujos a pluma “El Quijote y San Francisco”.

Un accidente en un choque de trenes subterráneos en Nueva York lo obliga a volver a Bolivia para recuperarse de su pleuresía que se reactiva por este hecho.

1971 – 1978: La dictadura y los Quijotes

Solón vive y sufre la larga noche de la dictadura Banzerista. José Carlos, el hijo mayor de su esposa, es detenido el 23 de diciembre de 1971 y torturado en las celdas del Pari de Santa Cruz. Un mes más tarde lo hacen desaparecer sin que hasta la fecha se hayan encontrado sus restos ni esclarecido los hechos.

“En la figura del Quijote encontraba la palabra que no hallaba en mi garganta. –dice Solón- Por eso dibujé la serie ‘El Quijote y los Perros’ (1974).”

Cuando el Ejercito interviene los centros mineros dibuja ‘El Quijote en las minas’ (1976).

Solón es un militante de los derechos humanos y sus dibujos ilustran decenas de afiches y publicaciones durante las dictaduras. De aquella época es la serie de xilografías “Variaciones sobre un tema de sangre” inspirada en la masacre de Tolata (1974).

1976- 1980: En pos de la urdimbre perdida

Solón incursiona en la tapicería para recuperar nuestro arte textil y hacer frente a las limitaciones que imponen las dictaduras militares a la pintura mural.

Solón no solamente diseña sus tapices, sino que los teje con sus propias manos.

1980-1986: El exilio y los “ángeles”

De este período Solón dijó en una muestra retrospectiva de Quijotes:

“Un inconcluso mural que pinté con los alumnos en la carrera de Artes sobre Juana Azurduy de Padilla y las guerrillas, junto a las láminas de ‘El Quijote y los Perros’ son descubiertos en 1980 por la dictadura y se convierten en el pretexto para detenerme en la Sección Segunda del cuartel de Miraflores y sufrir el escarnio de la prepotencia y el odio. Gracias a organismos internacionales y a la embajada de Alemania, logro salir al exilio y dibujo en Lima, Perú, ‘El Quijote en el exilio’ (1982).

“Confieso que en la prisión, no sólo fue el perfil de líneas escondidas en los pliegues de mi oficio de pintor lo que me hizo fuerte, también fue la cólera, el dolor y la angustia ante la amenaza de fragmentar mis manos.

“Cuando años más tarde comprobé que mis carceleros y sus superiores se declaraban inocentes y libres de toda culpa dibujé ‘El Quijote y los Angeles’ (1986 – 1990).”

1986 – 1999: De “El Retrato de un Pueblo” a la inmortalidad de su obra

Solón pinta flores y paisajes para festejar el retorno de las libertades democráticas. Es una de las pocas exhibiciones del artista donde la forma, el color y la alegría inundan todos sus cuadros.  Sin embargo la democracia muy pronto muestra sus insuficiencias por la miseria, el desempleo y el olvido y el artista  emprende nuevamente una basta producción de obras de denuncia y carácter social.

Es muy difícil ajustar este último período a un determinado tipo de técnica o temática. Solón emprende simultáneamente la tarea de pintar murales, realizar amates, tallar retablos, hacer dibujos, filmar una película, en fin. Es un período en donde el artista lucha contra el tiempo, y su experiencia acumulada lo muestran como un adolescente capaz de emprender todas las aventuras posibles.

En la pintura mural su obra mas destaca es “El Retrato de un Pueblo” (1985-1989), un mural a la piroxilina que recubre todas las paredes del Salón de Honor de la UMSA. También realiza  otros murales entre los que destacan “Salud para el Pueblo” (1985) y “El Cristo de la Higuera” (1995).

Al recordarse los “Quinientos años”, Solón produce sobre papel de corteza de árbol su serie de amates “La Conquista Interminable” (1992). Es una técnica de teñir y descolorear el papel amate para crear imágenes aprovechando su textura.

Solón dibuja cientos de Quijotes para animar a su personaje en el video “El Valle de las Piedras” (1993).