Por Equipo Fundación Solón
La cadena de valor del oro no es solamente el conjunto de actividades a través de las cuales se produce oro es, ante todo, un sistema complejo que involucra una multiplicidad de actores, y estructuras organizativas. De hecho, es posible argumentar que, más que una simple cadena de valor, que es un término que se reduce a situar actores en determinadas posiciones, según el tipo de actividad económica, se trata de un sistema social complejo. Este sistema se caracteriza por una multiplicidad de relaciones sociales, que tienen lugar en el marco de una estructura de clases abigarrada. En cada nivel (explotación, rescate, comercialización, provisión de suministros) tienen lugar procesos de diferenciación socioeconómica, relaciones laborales y otro tipo de relaciones que hacen posible la continuación del proceso de extracción y acumulación.
Asimismo, cada uno de los actores mantiene una relación compleja con el metal. Desde quienes lo consideran como una amenaza para su territorio; pasando por quienes deciden explotarlo como una estrategia para evitar la pérdida de su propiedad; quienes lo consideran como una estrategia para suplementar sus medios de vida y subsistencia; quienes lo toman como un activo refugio para el futuro; quienes lo utilizan para multiplicar sus patrimonios; hasta quienes lo utilizan para financiar el narcotráfico, el terrorismo y la guerra. En todos los niveles, este relacionamiento del actor específico con el metal se traduce en una multiplicidad de dinámicas sociales, por lo que sería un error reducir su análisis al concepto que, no obstante, hemos utilizado para fines explicativos, de cadena de valor.
Los actores estatales también juegan un rol crucial, con estrategias que van desde la explotación exhaustiva de reservas naturales, hasta la acumulación estratégica de oro en reservas nacionales, impulsada por intereses geopolíticos, como la posible desdolarización o la estabilización monetaria. Algunos estados incluso emprenden esfuerzos para recuperar y reponer reservas de oro previamente malgastadas, como en el caso de Bolivia. Todos estos actores se acomodan, en cada uno de los eslabones clásicos de las cadenas de suministro, o en los intersticios de los mismos, para usufructuar obtener un poco, o mucho de las enormes ganancias que ha generado esta actividad, durante las últimas dos décadas en los cinco continentes.
A lo largo de la investigación, ha quedado establecido que, la intensiva actividad extractiva de oro desarrollada en los últimos años en la región no tiene parangón. No obstante, esta actividad no es novedosa en la zona, sino que existen un cúmulo importante de emprendimientos auríferos de toda índole (artesanales, pequeños y medianos) registrados desde la Colonia, en los cuales se han involucrado todo tipo de actores, que fueron modelando un complejo sistema de prácticas sociales y culturales, que complejizan esta cadena de valor del oro, que tienen continuidad hasta la actualidad. Nuevamente la minería aluvial aurífera, en las regiones donde se ha realizado de manera sostenida a través del tiempo, se constituyó en un sistema social complejo.
Si se retoma el análisis de algunos eslabones o niveles clave: a pesar de que las cooperativas mineras auríferas de la zona trabajan en la zona hace cincuenta o sesenta años, incluso un poco antes de la ley que las regularizó en 1958, las prácticas extractivas actuales, especialmente a mediana escala, difieren significativamente de las del pasado. En la segunda mitad del siglo XX solo había grandes empresas privadas que operaban en la zona. Actualmente operan alrededor de 1.100 cooperativas que difícilmente pueden ser generalizadas, pues como se ha visto, pueden ser caracterizadas a partir de diferentes criterios. Además, en el nivel de la explotación del mineral, las cooperativas no son los únicos actores, ni los más importantes. También es necesario considerar la presencia de inversiones privadas (pequeñas, medianas y grandes); así como el extenso y poco entendido fenómeno social de la minería informal y por cuenta propia. En este último nivel participan cientos, sino miles, de personas convocadas por la promesa de hacer dinero rápido y mejorar sus condiciones de vida urbanas y rurales.
Consiguientemente, el nivel del rescate y comercialización del oro es una práctica tan antigua como la explotación artesanal, y representa otro eslabón fundamental. En el pasado se establecieron casas de rescate que hacían a su vez de rescatadoras y comercializadoras, y que financiaban también la exploración y explotación. Actualmente, aunque existe una mayor separación entre rescatadores (generalmente no regulados) y comercializadores (regulados), la influencia de estos últimos persiste, ya que controlan la compra, venta y exportación del mineral, además de financiar la producción y el suministro de insumos esenciales como diésel, mercurio y cianuro, replicando, de alguna forma, el control ejercido por los capitalistas mercantiles del siglo XVIII. De hecho, como se señala previamente, este es el nivel más importante en términos de acumulación de capital. Es decir, los capitalistas mercantiles del rescate y la comercialización son el actor que más se beneficia, a nivel local, en la cadena de valor y suministro del oro.
En este marco, la tensión histórica entre el rescate privado y el rescate del Estado en la zona tiene también antecedentes importantes, que deben ser considerados para comprender los desafíos actuales. Con la creación del Banco Minero en los años 30 se intentó comprar oro para el Estado, en competencia con las casas comerciales de Sorata y La Paz. Si bien, en los primeros años esta decisión pudo dar buenos resultados, las condiciones que imponía el Estado disuadían a los actores mineros de venderles el oro. Principalmente, debido a la menor capacidad adquisitiva y especulativa del Estado, en comparación con sus contrapartes privadas. Aun así, las recaudaciones fueron importantes para el Estado. El Decreto Supremo 21060 liberalizó completamente la venta de oro, lo que terminó por liquidar totalmente al Banco Minero y la posibilidad del sector público, no solo de participar, sino de regular esta actividad. En el presente, el Estado intenta, nuevamente, participar en el nivel del rescate, pero las condiciones desfavorables señaladas previamente, ahora son mucho más evidentes.
Finalmente, los ilícitos de lavado de activos y blanqueo de dinero que tienen lugar en el nivel local, se corresponden con las actividades ilícitas cometidas por las compañías extranjeras que importan el mineral amazónico. Es fundamental incluir en el análisis de los ilícitos locales a la relación que guardan con las empresas que tienen un lugar privilegiado en el comercio mundial. Si bien no fue el tema de la presente investigación, es evidente que no se puede comprender críticamente el auge de la minería aluvial en Bolivia, con todos los impactos que conlleva, sin situarla en el proceso más amplio de acumulación de capital a nivel internacional. En este marco, existen otros aspectos que es preciso considerar: 1.- la situación del sistema económico boliviano que sienta las bases para el auge de actividades extractivas y dependientes, como la minería aurífera; 2.- la condición de insuficiencia del Estado, para fiscalizar y controlar lo que sucede en los niveles que se han descrito; 3.- la complejidad social que resulta de los dos anteriores aspectos, que también hace imposible realizar generalizaciones o simplificaciones sobre la organización y composición sociales de la actividad minera.
8. Recomendaciones
Considerando los apuntes precedentes, a continuación, ofrecemos algunas recomendaciones, con miras a ampliar la comprensión del sistema social de la minería aurífera, así como para ensanchar la capacidad de los actores públicos y particulares, de incidir sobre lo que sucede en esta cadena de valor.
La extracción y comercialización de oro aluvial se ha convertido en un sector fundamental de la economía boliviana, a pesar de que su impacto en los ingresos fiscales sea limitado. Por lo mismo, al igual que con otros sectores de la economía (agronegocio, en particular), el acceso a mayor información será fundamental en los siguientes años. Empero, es por demás preocupante que la tendencia opuesta, a saber, el ocultamiento de información, parece ser la que predomina.
En este marco, algunas condiciones que son imprescindibles para el futuro son:
- Es necesario ampliar y garantizar el acceso a la información, en instituciones como la AJAM, el SENARECOM y otras que se encargan, en teoría, de fiscalizar a los actores mineros y el movimiento comercial de este recurso. La minería aurífera no es una actividad que, simplemente, se podrá eliminar o impedir. En este sentido, la discusión más importante tiene que ver con ¿Quiénes son los actores mineros? ¿Cuánto mineral se explota realmente? ¿A dónde van los ingentes excedentes que produce esta actividad?
- En este marco, por ejemplo, solo para el caso del SENARECOM, es imprescindible que viabilice el acceso público a la siguiente información: 1.- Exportaciones por Aduanas del Departamento de La Paz años 2020 – 2024. Esta información incluye los siguientes datos: fecha, lote, razón social del comprador, exportador, tipo de mineral, ley de unidad del mineral, total volumen, total valor, total regalía minera, país de exportación; 2.- Regalía minera por concepto de oro del departamento de La Paz; 3.- Informe detallado para conocer si ha llevado a cabo alguna acción respecto a las atribuciones siguientes:
- Verificación del pago de regalías mineras en coordinación con los gobiernos autónomos departamentales.
- Sanciones en la vía administrativa a infracciones a las normas sobre la comercialización de minerales.
- Denuncias sobre la comisión de presuntos delitos advertidos en el ejercicio de su competencia.
- Verificación de la procedencia, peso, ley del mineral, contenido metálico y cotización oficial, para el cómputo de pago de las regalías y otras retenciones
- En lo que respecta al gobierno central y la Gobernación de La Paz, es imprescindible que permitan el acceso público a la información sobre los ingresos fiscales por concepto de pago de regalías mineras y la manera en cómo son distribuidos. En particular, para el caso del departamento de La Paz, durante las últimas 5 gestiones.
- Para futuras indagaciones sobre el sector del rescate y la comercialización, se recomienda considerar los siguientes temas: 1.- Ampliar las investigaciones judiciales en contra de socios y gerentes de las comercializadoras con expertos jurídicos; 2.- Realizar un examen exhaustivo de los estados financieros de las comercializadoras con expertos en temas contables. Los estados financieros se encuentran en las carpetas obtenidas del SEPREC y son entregados como anexos a esta investigación; 3.- Alguna de las empresas que más oro han exportado en los últimos años son ROADGOLD, BOLIVIA VALUABLE METALS SRL, y DORIMET SRL, por lo que se recomienda indagar sobre las mismas.
Los estudios sobre el comercio exterior boliviano suelen limitarse a los datos macroeconómicos que son provistos por las instituciones del Estado (INE; BCB y el Ministerio de Economía y Finanzas, entre otros). El problema con el dato macroeconómico es que ofrece una comprensión sesgada y reducida. La economía boliviana es una economía fundamentalmente de exportación. Es decir, los sectores más importantes están orientados al comercio exterior (exportaciones e importaciones); incidentalmente, es una economía dependiente. Esto quiere decir que Bolivia exporta, principalmente, bienes primarios e importa, prácticamente, todos los bienes de consumo y producción que no produce. Esta es la principal razón para comprender la situación actual de déficit fiscal, crisis de divisas y deterioro generalizado de las condiciones económica y financiera.
En este marco, otra gran pregunta, no solo para el sector aurífero, sino para el resto de la economía, es ¿Quiénes son los actores económicos (capitalistas mercantiles) que más se benefician de este sistema económico orientado a la exportación? Esta es una información más difícil de acceder. Sin embargo, existen mecanismos. Por ejemplo, existen plataformas como el portal web de la empresa Infonecta, que ofrecen información detallada sobre cada empresa y/o actor que exporta e importa en Bolivia. Usualmente, la información (de pago) que es provista por este portal es utilizado por los propios actores económicos, para conocer data sobre sus “competidores”. Sin embargo, es una fuente de información clave para el estudio crítico sobre el comercio exterior boliviano.
Por Equipo Fundación Solón
La cadena de valor del oro no es solamente el conjunto de actividades a través de las cuales se produce oro es, ante todo, un sistema complejo que involucra una multiplicidad de actores, y estructuras organizativas. De hecho, es posible argumentar que, más que una simple cadena de valor, que es un término que se reduce a situar actores en determinadas posiciones, según el tipo de actividad económica, se trata de un sistema social complejo. Este sistema se caracteriza por una multiplicidad de relaciones sociales, que tienen lugar en el marco de una estructura de clases abigarrada. En cada nivel (explotación, rescate, comercialización, provisión de suministros) tienen lugar procesos de diferenciación socioeconómica, relaciones laborales y otro tipo de relaciones que hacen posible la continuación del proceso de extracción y acumulación.
Asimismo, cada uno de los actores mantiene una relación compleja con el metal. Desde quienes lo consideran como una amenaza para su territorio; pasando por quienes deciden explotarlo como una estrategia para evitar la pérdida de su propiedad; quienes lo consideran como una estrategia para suplementar sus medios de vida y subsistencia; quienes lo toman como un activo refugio para el futuro; quienes lo utilizan para multiplicar sus patrimonios; hasta quienes lo utilizan para financiar el narcotráfico, el terrorismo y la guerra. En todos los niveles, este relacionamiento del actor específico con el metal se traduce en una multiplicidad de dinámicas sociales, por lo que sería un error reducir su análisis al concepto que, no obstante, hemos utilizado para fines explicativos, de cadena de valor.
Los actores estatales también juegan un rol crucial, con estrategias que van desde la explotación exhaustiva de reservas naturales, hasta la acumulación estratégica de oro en reservas nacionales, impulsada por intereses geopolíticos, como la posible desdolarización o la estabilización monetaria. Algunos estados incluso emprenden esfuerzos para recuperar y reponer reservas de oro previamente malgastadas, como en el caso de Bolivia. Todos estos actores se acomodan, en cada uno de los eslabones clásicos de las cadenas de suministro, o en los intersticios de los mismos, para usufructuar obtener un poco, o mucho de las enormes ganancias que ha generado esta actividad, durante las últimas dos décadas en los cinco continentes.
A lo largo de la investigación, ha quedado establecido que, la intensiva actividad extractiva de oro desarrollada en los últimos años en la región no tiene parangón. No obstante, esta actividad no es novedosa en la zona, sino que existen un cúmulo importante de emprendimientos auríferos de toda índole (artesanales, pequeños y medianos) registrados desde la Colonia, en los cuales se han involucrado todo tipo de actores, que fueron modelando un complejo sistema de prácticas sociales y culturales, que complejizan esta cadena de valor del oro, que tienen continuidad hasta la actualidad. Nuevamente la minería aluvial aurífera, en las regiones donde se ha realizado de manera sostenida a través del tiempo, se constituyó en un sistema social complejo.
Si se retoma el análisis de algunos eslabones o niveles clave: a pesar de que las cooperativas mineras auríferas de la zona trabajan en la zona hace cincuenta o sesenta años, incluso un poco antes de la ley que las regularizó en 1958, las prácticas extractivas actuales, especialmente a mediana escala, difieren significativamente de las del pasado. En la segunda mitad del siglo XX solo había grandes empresas privadas que operaban en la zona. Actualmente operan alrededor de 1.100 cooperativas que difícilmente pueden ser generalizadas, pues como se ha visto, pueden ser caracterizadas a partir de diferentes criterios. Además, en el nivel de la explotación del mineral, las cooperativas no son los únicos actores, ni los más importantes. También es necesario considerar la presencia de inversiones privadas (pequeñas, medianas y grandes); así como el extenso y poco entendido fenómeno social de la minería informal y por cuenta propia. En este último nivel participan cientos, sino miles, de personas convocadas por la promesa de hacer dinero rápido y mejorar sus condiciones de vida urbanas y rurales.
Consiguientemente, el nivel del rescate y comercialización del oro es una práctica tan antigua como la explotación artesanal, y representa otro eslabón fundamental. En el pasado se establecieron casas de rescate que hacían a su vez de rescatadoras y comercializadoras, y que financiaban también la exploración y explotación. Actualmente, aunque existe una mayor separación entre rescatadores (generalmente no regulados) y comercializadores (regulados), la influencia de estos últimos persiste, ya que controlan la compra, venta y exportación del mineral, además de financiar la producción y el suministro de insumos esenciales como diésel, mercurio y cianuro, replicando, de alguna forma, el control ejercido por los capitalistas mercantiles del siglo XVIII. De hecho, como se señala previamente, este es el nivel más importante en términos de acumulación de capital. Es decir, los capitalistas mercantiles del rescate y la comercialización son el actor que más se beneficia, a nivel local, en la cadena de valor y suministro del oro.
En este marco, la tensión histórica entre el rescate privado y el rescate del Estado en la zona tiene también antecedentes importantes, que deben ser considerados para comprender los desafíos actuales. Con la creación del Banco Minero en los años 30 se intentó comprar oro para el Estado, en competencia con las casas comerciales de Sorata y La Paz. Si bien, en los primeros años esta decisión pudo dar buenos resultados, las condiciones que imponía el Estado disuadían a los actores mineros de venderles el oro. Principalmente, debido a la menor capacidad adquisitiva y especulativa del Estado, en comparación con sus contrapartes privadas. Aun así, las recaudaciones fueron importantes para el Estado. El Decreto Supremo 21060 liberalizó completamente la venta de oro, lo que terminó por liquidar totalmente al Banco Minero y la posibilidad del sector público, no solo de participar, sino de regular esta actividad. En el presente, el Estado intenta, nuevamente, participar en el nivel del rescate, pero las condiciones desfavorables señaladas previamente, ahora son mucho más evidentes.
Finalmente, los ilícitos de lavado de activos y blanqueo de dinero que tienen lugar en el nivel local, se corresponden con las actividades ilícitas cometidas por las compañías extranjeras que importan el mineral amazónico. Es fundamental incluir en el análisis de los ilícitos locales a la relación que guardan con las empresas que tienen un lugar privilegiado en el comercio mundial. Si bien no fue el tema de la presente investigación, es evidente que no se puede comprender críticamente el auge de la minería aluvial en Bolivia, con todos los impactos que conlleva, sin situarla en el proceso más amplio de acumulación de capital a nivel internacional. En este marco, existen otros aspectos que es preciso considerar: 1.- la situación del sistema económico boliviano que sienta las bases para el auge de actividades extractivas y dependientes, como la minería aurífera; 2.- la condición de insuficiencia del Estado, para fiscalizar y controlar lo que sucede en los niveles que se han descrito; 3.- la complejidad social que resulta de los dos anteriores aspectos, que también hace imposible realizar generalizaciones o simplificaciones sobre la organización y composición sociales de la actividad minera.
8. Recomendaciones
Considerando los apuntes precedentes, a continuación, ofrecemos algunas recomendaciones, con miras a ampliar la comprensión del sistema social de la minería aurífera, así como para ensanchar la capacidad de los actores públicos y particulares, de incidir sobre lo que sucede en esta cadena de valor.
La extracción y comercialización de oro aluvial se ha convertido en un sector fundamental de la economía boliviana, a pesar de que su impacto en los ingresos fiscales sea limitado. Por lo mismo, al igual que con otros sectores de la economía (agronegocio, en particular), el acceso a mayor información será fundamental en los siguientes años. Empero, es por demás preocupante que la tendencia opuesta, a saber, el ocultamiento de información, parece ser la que predomina.
En este marco, algunas condiciones que son imprescindibles para el futuro son:
Los estudios sobre el comercio exterior boliviano suelen limitarse a los datos macroeconómicos que son provistos por las instituciones del Estado (INE; BCB y el Ministerio de Economía y Finanzas, entre otros). El problema con el dato macroeconómico es que ofrece una comprensión sesgada y reducida. La economía boliviana es una economía fundamentalmente de exportación. Es decir, los sectores más importantes están orientados al comercio exterior (exportaciones e importaciones); incidentalmente, es una economía dependiente. Esto quiere decir que Bolivia exporta, principalmente, bienes primarios e importa, prácticamente, todos los bienes de consumo y producción que no produce. Esta es la principal razón para comprender la situación actual de déficit fiscal, crisis de divisas y deterioro generalizado de las condiciones económica y financiera.
En este marco, otra gran pregunta, no solo para el sector aurífero, sino para el resto de la economía, es ¿Quiénes son los actores económicos (capitalistas mercantiles) que más se benefician de este sistema económico orientado a la exportación? Esta es una información más difícil de acceder. Sin embargo, existen mecanismos. Por ejemplo, existen plataformas como el portal web de la empresa Infonecta, que ofrecen información detallada sobre cada empresa y/o actor que exporta e importa en Bolivia. Usualmente, la información (de pago) que es provista por este portal es utilizado por los propios actores económicos, para conocer data sobre sus “competidores”. Sin embargo, es una fuente de información clave para el estudio crítico sobre el comercio exterior boliviano.
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