El ministro de Medio Ambiente y Agua, Álvaro Ruiz, informó que en los próximos días se emitirá un Decreto Supremo para levantar la pausa ambiental y autorizar los chaqueos en todo el territorio boliviano, esto a pesar de que según estudios internacionales Bolivia se encuentra en segundo lugar en el ranking de países con mayor pérdida de bosques tropicales a nivel mundial.
Foto: EL DÍA
La autoridad afirmó que “para volver a la normalidad se va a emitir un decreto en los próximos días, eso va a dar un lapso de tiempo para que los productores puedan acceder a hacer los chaqueos y luego se va a cortar, va a ser por un lapso de tiempo”, además, informó que la próxima semana el gobierno sostendría reuniones con los sectores productivos para avanzar en la implementación y dar autorización limitada para el chaqueo.
En 2024, Bolivia enfrentó una de las sequías más graves de su historia y según estadísticas del gobierno, el 12% del territorio nacional se vio afectado por los incendios, lo que equivale a unas 12,6 millones de hectáreas consumidas entre pastizales y bosques. Ante esta situación crítica, en septiembre del año pasado se emitió el Decreto Supremo 5225, con el objetivo de frenar los chaqueos, lo que significa que en caso de reanudarse estas prácticas, su autorización estaría limitada únicamente a la temporada de lluvias.
Los puntos de calor de la pérdida de bosques primarios en Bolivia entre 2002 y el 2024 muestran la expansión de los frentes de pérdida de bosques en todo el país (Imagen de Forest Pulse)
Para la comunidad científica internacional, los incendios en Bolivia se realizan “sin sistemas de advertencia temprana o recursos adecuados para combatir incendios, las comunidades rurales experimentaron lo peor de las llamas, mientras que los residentes urbanos sufrieron por causa del humo de los incendios forestales”, afirma una investigación de Global Land Analysis and Discovery (GLAD) de la Universidad de Maryland, disponibles en la plataforma de Global Forest Watch y publicados por Forest Pulse.
Políticas gubernamentales que han promovido los incendios en Bolivia
Diferentes normas entre 2013 y 2019 han venido erosionando la prevención de incendios. A continuación presentamos la lista recopilada por Guillermo Villalobos de las principales normativas aprobadas durante esos años.
Ley de autorización de desmonte hasta 20 hectáreas para pequeñas propiedades y propiedades comunitarias o colectivas para actividades agrícolas y pecuarias
Decreto que autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación de la Soya evento HB4 y Soya evento Intacta
Decreto que modifica el Artículo 5 del Decreto Supremo N° 26075, de 16 de febrero de 2001, autorizando el desmonte para actividad agropecuaria en los departamentos de Santa Cruz y Beni
Según Guillermo Villalobos estas normas pueden ser clasificadas de dos formas, por un lado las que generan un “perdonazo” a los desmontes y quemas ilegales realizadas en un periodo determinado, y por el otro lado, las que legalizan y promueven directa o indirectamente la expansión de la frontera agropecuaria, los desmontes y las quemas.
Un contexto internacional donde la quema de bosques es un tema preocupante
Según esta investigación de la Global Land Analysis and Discovery los bosques tropicales primarios (son extensiones de bosque donde ocurre el 94% de la deforestación) habrían sido consumidos por los incendios forestales a una tasa 5 veces mayor que las cifras del 2023. A nivel mundial la tala de bosques para actividades agrícolas ha sido la mayor causa de pérdida de bosques tropicales primarios, el 2024 los incendios forestales se convirtieron en predominantes a nivel mundial.
Si bien más de 140 líderes mundiales firmaron la Declaración de Glasgow del 2021, prometiendo detener y revertir la pérdida de bosques para el 2030, actualmente el mundo se encuentra lejos de cumplir estos compromisos ya que “de los 20 signatarios de países con el área más grande de bosques primarios, 17 tienen una mayor pérdida de bosques hoy que cuando se firmó el acuerdo”, afirma la nota de Forest Pulse.
Los puntos de calor muestran áreas en América Latina que fueron afectadas recientemente por incendios en el 2024 (Imagen de Forest Pulse)
Para la Global Land Analysis, la mayoría de los incendios en las selvas tropicales del país se inician con el despeje de tierras para la agricultura a escala industrial, especialmente para la ganadería “que se cree que es responsable del 57% de la deforestación en Bolivia”, señala en su publicación.
“Si bien los incendios ocurren naturalmente en algunos ecosistemas, en los bosques tropicales son casi totalmente causados por humanos, y a menudo se inician a fin de despejar tierras para la agricultura y se propagan fuera de control en los bosques cercanos”, afirma la publicación de la Global Forest, lo que aumenta el riesgo de que en un futuro se provoquen futuros incendios.
Los bosques tropicales son considerados como los ecosistemas más importantes y fundamentales para el almacenamiento de carbono, provisión de agua, biodiversidad y más servicios ecosistémicos.
Para reducir las cifras de pérdida de bosques primarios, los países deben comprometerse a largo plazo y trascender con políticas estables para la protección forestal, no solo a raíz de los ciclos electorales y las agendas políticas. Además, los reguladores de los países productores deben hacer cumplir la ley de protección forestal y exigir a las compañías de no abastecerse de productos de consumo de tierras deforestadas recientemente.
El ministro de Medio Ambiente y Agua, Álvaro Ruiz, informó que en los próximos días se emitirá un Decreto Supremo para levantar la pausa ambiental y autorizar los chaqueos en todo el territorio boliviano, esto a pesar de que según estudios internacionales Bolivia se encuentra en segundo lugar en el ranking de países con mayor pérdida de bosques tropicales a nivel mundial.
La autoridad afirmó que “para volver a la normalidad se va a emitir un decreto en los próximos días, eso va a dar un lapso de tiempo para que los productores puedan acceder a hacer los chaqueos y luego se va a cortar, va a ser por un lapso de tiempo”, además, informó que la próxima semana el gobierno sostendría reuniones con los sectores productivos para avanzar en la implementación y dar autorización limitada para el chaqueo.
En 2024, Bolivia enfrentó una de las sequías más graves de su historia y según estadísticas del gobierno, el 12% del territorio nacional se vio afectado por los incendios, lo que equivale a unas 12,6 millones de hectáreas consumidas entre pastizales y bosques. Ante esta situación crítica, en septiembre del año pasado se emitió el Decreto Supremo 5225, con el objetivo de frenar los chaqueos, lo que significa que en caso de reanudarse estas prácticas, su autorización estaría limitada únicamente a la temporada de lluvias.
Para la comunidad científica internacional, los incendios en Bolivia se realizan “sin sistemas de advertencia temprana o recursos adecuados para combatir incendios, las comunidades rurales experimentaron lo peor de las llamas, mientras que los residentes urbanos sufrieron por causa del humo de los incendios forestales”, afirma una investigación de Global Land Analysis and Discovery (GLAD) de la Universidad de Maryland, disponibles en la plataforma de Global Forest Watch y publicados por Forest Pulse.
Políticas gubernamentales que han promovido los incendios en Bolivia
Diferentes normas entre 2013 y 2019 han venido erosionando la prevención de incendios. A continuación presentamos la lista recopilada por Guillermo Villalobos de las principales normativas aprobadas durante esos años.
26/02/2014
29/02/2015
29/09/2015
29/09/2015
26/05/2017
17/09/2018
18/04/2019
25/04/2019
10/07/2019
Según Guillermo Villalobos estas normas pueden ser clasificadas de dos formas, por un lado las que generan un “perdonazo” a los desmontes y quemas ilegales realizadas en un periodo determinado, y por el otro lado, las que legalizan y promueven directa o indirectamente la expansión de la frontera agropecuaria, los desmontes y las quemas.
Un contexto internacional donde la quema de bosques es un tema preocupante
Según esta investigación de la Global Land Analysis and Discovery los bosques tropicales primarios (son extensiones de bosque donde ocurre el 94% de la deforestación) habrían sido consumidos por los incendios forestales a una tasa 5 veces mayor que las cifras del 2023. A nivel mundial la tala de bosques para actividades agrícolas ha sido la mayor causa de pérdida de bosques tropicales primarios, el 2024 los incendios forestales se convirtieron en predominantes a nivel mundial.
Si bien más de 140 líderes mundiales firmaron la Declaración de Glasgow del 2021, prometiendo detener y revertir la pérdida de bosques para el 2030, actualmente el mundo se encuentra lejos de cumplir estos compromisos ya que “de los 20 signatarios de países con el área más grande de bosques primarios, 17 tienen una mayor pérdida de bosques hoy que cuando se firmó el acuerdo”, afirma la nota de Forest Pulse.
Para la Global Land Analysis, la mayoría de los incendios en las selvas tropicales del país se inician con el despeje de tierras para la agricultura a escala industrial, especialmente para la ganadería “que se cree que es responsable del 57% de la deforestación en Bolivia”, señala en su publicación.
“Si bien los incendios ocurren naturalmente en algunos ecosistemas, en los bosques tropicales son casi totalmente causados por humanos, y a menudo se inician a fin de despejar tierras para la agricultura y se propagan fuera de control en los bosques cercanos”, afirma la publicación de la Global Forest, lo que aumenta el riesgo de que en un futuro se provoquen futuros incendios.
Los bosques tropicales son considerados como los ecosistemas más importantes y fundamentales para el almacenamiento de carbono, provisión de agua, biodiversidad y más servicios ecosistémicos.
Para reducir las cifras de pérdida de bosques primarios, los países deben comprometerse a largo plazo y trascender con políticas estables para la protección forestal, no solo a raíz de los ciclos electorales y las agendas políticas. Además, los reguladores de los países productores deben hacer cumplir la ley de protección forestal y exigir a las compañías de no abastecerse de productos de consumo de tierras deforestadas recientemente.
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