Por Pablo Solón
Hasta ahora el gobierno apostó al desgaste de la movilización. Al igual que lo hiciera el gobierno de Evo Morales en el 2010, quiso aprovechar las fiestas de fin de año para desmovilizar. Creyó que la COB y las organizaciones sociales estaban vaciadas de gente por el clientelismo y la corrupción de sus dirigentes tras 20 años de prebendalismo del MAS. Estableció mesas de diálogo solo para socializar su decreto y considerar modificaciones cosméticas. Su cálculo era ganar por el cansancio y desprestigio de la protesta.
Han pasado 27 días desde la promulgación del DS 5503 y la movilización social, lejos de disminuir, se masifica. La confrontación social se agrava de manera peligrosa. No por la eliminación de la subvención a los carburantes, sino por un conjunto de disposiciones del DS 5503 que profundizan la entrega y el despilfarro de los recursos del país que otrora promovieron gobiernos neoliberales y del MAS.
A diferencia de lo que ocurrió hace 15 años con el DS 748 de elevación de los precios de los carburantes, ahora amplios sectores de la población aceptan la eliminación parcial de los subsidios a los carburantes por los graves efectos sufridos durante los últimos años a nivel de desabastecimiento, especulación, contrabando y alza de precios. En medio del conflicto existen importantes puntos de convergencia que no existían hace unos meses atrás. La COB no le pide al gobierno que abrogue el DS 5503 y mantenga la subvención a los carburantes. Por el contrario, le propone una salida racional al gobierno: abrogue el DS 5503 y apruebe otro decreto específico solo sobre la eliminación de las subvenciones y el mantenimiento de los bonos sociales.
¿No es este un importante punto de encuentro en medio de la polarización? ¿Por qué el gobierno no aceptó esta propuesta hace días? Porque dentro del gobierno hay personas y sectores empresariales que piensan que abrogar el DS 5503 es convertirse en un gobierno débil y sobre todo perder la oportunidad de avanzar rápidamente con su agenda empresarial.
Hace 15 años, el gobierno del MAS abrogó el DS 748 y no por ello se convirtió en un gobierno frágil. Retroceder muchas veces significa acercarse a la realidad. El gobierno de Rodrigo Paz debe reconocer que, si bien hay mucha bronca contra los anteriores gobiernos del MAS y los dirigentes sindicales clientelares, eso no es sinónimo de querer el retorno de las privatizaciones y el “fast track” para las inversiones extranjeras.
El otro camino es el estado de sitio, el desbloqueo por la fuerza, la represión. En verdad solo hay una opción. El gobierno debe actuar rápidamente hoy para evitar una confrontación entre bolivianos.
Por Pablo Solón
Hasta ahora el gobierno apostó al desgaste de la movilización. Al igual que lo hiciera el gobierno de Evo Morales en el 2010, quiso aprovechar las fiestas de fin de año para desmovilizar. Creyó que la COB y las organizaciones sociales estaban vaciadas de gente por el clientelismo y la corrupción de sus dirigentes tras 20 años de prebendalismo del MAS. Estableció mesas de diálogo solo para socializar su decreto y considerar modificaciones cosméticas. Su cálculo era ganar por el cansancio y desprestigio de la protesta.
Han pasado 27 días desde la promulgación del DS 5503 y la movilización social, lejos de disminuir, se masifica. La confrontación social se agrava de manera peligrosa. No por la eliminación de la subvención a los carburantes, sino por un conjunto de disposiciones del DS 5503 que profundizan la entrega y el despilfarro de los recursos del país que otrora promovieron gobiernos neoliberales y del MAS.
A diferencia de lo que ocurrió hace 15 años con el DS 748 de elevación de los precios de los carburantes, ahora amplios sectores de la población aceptan la eliminación parcial de los subsidios a los carburantes por los graves efectos sufridos durante los últimos años a nivel de desabastecimiento, especulación, contrabando y alza de precios. En medio del conflicto existen importantes puntos de convergencia que no existían hace unos meses atrás. La COB no le pide al gobierno que abrogue el DS 5503 y mantenga la subvención a los carburantes. Por el contrario, le propone una salida racional al gobierno: abrogue el DS 5503 y apruebe otro decreto específico solo sobre la eliminación de las subvenciones y el mantenimiento de los bonos sociales.
¿No es este un importante punto de encuentro en medio de la polarización? ¿Por qué el gobierno no aceptó esta propuesta hace días? Porque dentro del gobierno hay personas y sectores empresariales que piensan que abrogar el DS 5503 es convertirse en un gobierno débil y sobre todo perder la oportunidad de avanzar rápidamente con su agenda empresarial.
Hace 15 años, el gobierno del MAS abrogó el DS 748 y no por ello se convirtió en un gobierno frágil. Retroceder muchas veces significa acercarse a la realidad. El gobierno de Rodrigo Paz debe reconocer que, si bien hay mucha bronca contra los anteriores gobiernos del MAS y los dirigentes sindicales clientelares, eso no es sinónimo de querer el retorno de las privatizaciones y el “fast track” para las inversiones extranjeras.
El otro camino es el estado de sitio, el desbloqueo por la fuerza, la represión. En verdad solo hay una opción. El gobierno debe actuar rápidamente hoy para evitar una confrontación entre bolivianos.
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