Este martes 31 de marzo se llevará a cabo el acto de reconocimiento como Comunidades Azules a los municipios de Alto Beni y Palos Blancos del departamento de La Paz, por preservar su producción agroecológica y convertirse en los primeros municipios de Bolivia en declararse libres de actividad minera.
Este acto se llevará a cabo en las instalaciones de la Federación de Trabajadores de la Prensa La Paz (FTPLP), desde las 10:00 de la mañana y busca reafirmar a ambos municipios como territorios comprometidos con el cuidado del agua, la defensa de su territorio, la defensa del medioambiente y el rechazo a todas las formas de privatización y comercialización del agua.
Actualmente, Latinoamérica cuenta con tres Comunidades Azules como la Asociación Acueducto de Cascajo en Marinilla Colombia, la Asociación de Acueductos Comunitarios de Tasco en Tasco Colombia y la Unión de Agua Potable Rural de la de la Cuenca del Río Petorca en Petorca Chile. Estas organizaciones buscan la restauración del hábitat del agua, ejercer su soberanía alimentaria y la autonomía municipal de sus municipios.
El proyecto Comunidades Azules fue creado por el Consejo de Canadienses, el Sindicato de Empleados Públicos de Canadá (CUPE) y el Blue Planet Project, con el objetivo de proveer a los municipios de herramientas que pudieran dar una visión alternativa del agua frente a la privatización y promoviendo el derecho humano al agua y el agua como bien común cuyos ejes principales son:
- Derecho a la gestión comunitaria del agua
- El rechazo a todas las formas de privatización comercialización y mercantilización del agua
- Garantizar una gestión ambiental y administrativa transparente como el agua
- Trabajar por la defensa del territorio y cuidado del medioambiente
- Promover acuerdos de cooperación entre sistemas comunitarios
- Procurar devolver las aguas utilizadas en condiciones de ser recicladas por las fuentes
“Ser una Comunidad Azul no es solo una declaración, sino un compromiso activo para defender el agua como bien común. La articulación entre movimientos locales e internacionales fortalece esta resistencia, demostrando que solo a través de la unidad y la acción concreta podremos asegurar que el agua siga siendo un derecho y no una mercancía”, afirma una publicación en la página de la Asociación Internacional de Ingeniería Sin Fronteras (ISF) sobre las comunidades azules.












