Solón trabajo en este espacio hasta su partida en 1999. El se encontraba pintando dos murales. Unos sobre la historia de la hoja de la coca y otro sobre su propia vida. Alrededor de estos murales se filmaba una película en super 16 mm que también quedó inconclusa. En el pequeño cuarto al lado de su taller se han dispuesto una serie de obras, instrumentos de trabajo y objetos que le acompañaron toda su vida.