Asamblea Mundial por la Amazonía | Hoy es Todavía

El pasado 18 y 19 de julio, organizaciones indígenas, activistas, instituciones, colectivos, entre otros se autoconvocaron a la primer Asamblea Mundial por la Amazonía, para lanzar un grito de defensa a la amazonia y la vida, y para articular acciones conjuntas en torno a tres grupos de trabajo: Covid-19, Boicot y Movilización


Ecocidio a la vista

Bolivia una vez más está en llamas. Pareciera ayer que la sociedad boliviana lloraba por la Chiquitanía. Desde el principio del año hasta el 31 de Julio se han registrado 60.490 incendios. Durante el mismo período el año pasado se contabilizaron sólo 51.394 focos de calor. Esto representa un incremento de 17% en los incendios en relación al 2019. La pandemia del fuego se esparce a la velocidad del viento y tenemos muy poco tiempo para detenerla.


Voces en defensa de la Amazonía

Hasta el 14 de julio, el COVID-19 se ha llevado a más de 1000 indígenas en toda la Amazonia. La situación se ha tornado dramática, el asedio del extractivismo y la pandemia marcan uno de los momentos más complejos de los pueblos indígenas en la Amazonia. Sin embargo, voces en defensa de la Amazonia claman por la autoconvocatoria para hallar una solución.


La Amazonia nos llama

La Amazonía se está inundando de muerte. El COVID-19 está agravando el etnocidio y ecocidio de esta región que es esencial para la estabilidad del ecosistema de la Tierra. La destrucción de la Amazonía nos acerca más al precipicio y a la hecatombe climática. Una humanidad saludable y con futuro necesita de bosques y pueblos amazónicos vivos. ¿Quépodemos hacer?

Devorando bosques para alimentar vacas

Por: José Carlos Solón y Guillermo Villalobos

La noche de San Juan de este año dejó 659 incendios en todo el país. Sin embargo, esta cifra representa un pequeño pico en el total de incendios que se vienen desarrollando en el año. Al finalizar junio habremos superado los 7000 incendios sólo en este mes. De estos incendios, más de 1700 habrán sido en zonas boscosas y unos 150 en áreas protegidas según los datos oficiales del MMAyA publicados hasta la fecha.[1]

La actividad ganadera es la responsable de la mayoría de estos incendios. Según la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT), en el año 2015 el 41% de los incendios se produjeron en áreas de uso ganadero.[2] La ganadería no sólo es responsable de los incendios en tierras de uso ganadero sino en gran parte de las tierras boscosas. El 2015, por ejemplo, hubo 20.000 incendios en áreas de producción forestal, reservas forestales y áreas protegidas, además de otros 21.000 incendios en áreas de uso ganadero. Los incendios que provoca la ganadería bovina son sobre todo para “recuperar” pastizales para alimentar el ganado y limpiar terrenos de cobertura forestal para ampliar los pastizales para las vacas.


Según un estudio del 2016 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el 71 % de la deforestación en Sudamérica se debe a la expansión de las superficies de pastizales para la ganadería bovina[3]. Otro estudio titulado “El contexto de la deforestación y degradación de los bosques en Bolivia” afirma que en nuestro país el 60% de la deforestación entre el 2005 y el 2010 se debió a actividades ganaderas[4].

En Bolivia existen dos grandes tipos de ganadería bovina: Por un lado, la extensiva que se realiza en grandes extensiones de tierra para que el ganado pastee libremente y, por el otro lado, la intensiva en la cual los animales están confinados y se los alimenta para que crezcan más rápido.

La primera es de bajo costo productivo[5] mientras la segunda requiere una inversión más alta. En el país predomina la ganadería extensiva, con inmensas superficies para pastoreo. De acuerdo con el Censo Agropecuario del 2013 del Instituto Nacional de Estadística (INE), más de la mitad del departamento del Beni está cubierto por pastos naturales dedicados a la ganadería. Mientras que Santa Cruz concentra tres cuartas partes de los pastizales cultivados en Bolivia.[6]

Según el informe de Fundación Tierra sobre los incendios en la Chiquitania del 2019,[7]los principales protagonistas del incendio son los grandes ganaderos situados a lo largo de las franjas de penetración de la frontera agropecuaria y están localizadas principalmente en San Ignacio de Velasco y San Matías”. Este informe señala que en la zona de San Matías “al menos 17 propiedades ganaderas han sido incendiadas y todas tienen una extensión mayor a las cinco mil hectáreas definidas constitucionalmente”.

Del total de estas propiedades ganaderas, quince fueron tituladas durante el gobierno del MAS entre el 2016 y el 2018. Este tipo de titulaciones de tierra alientan aún más la expansión de las actividades ganaderas a gran escala a costa del bosque, generando mayor cantidad de quemas, las mismas que varias veces derivan en incendios descontrolados que incluso afectan al mismo sector ganadero.

Según el INE, en Bolivia existen alrededor de 10 millones de cabezas de ganado bovino. Podríamos decir que hay casi una vaca por cada boliviano y la demanda de carne está abastecida en el país. Asimismo, el 2019 se produjo un total de 204.203 toneladas de carne y se exportaron 4.915 toneladas.[8] Las exportaciones de carne deshuesada congelada tienen como destino principal el Perú, Vietnam y China desde agosto del 2019. También se exporta carne procesada (principalmente hamburguesas), conservas y despojos comestibles de carne al Perú y Ecuador.[9]

El plan de los ganaderos y los gobiernos de Evo Morales y Jeanine Añez es ampliar la exportación de carne. Asimismo, La Federación de Ganaderos de Santa Cruz plantea multiplicar por 15 sus exportaciones de carne hasta el 2025. Si el agronegocio logra exportar 75.000 toneladas de carne tendrían un ingreso de 250 millones de dólares[10]. Para ello necesitan ampliar sus mercados, apuntando principalmente a la China, Rusia y otros países.

Lo que está provocando los incendios en Bolivia son las características de una ganadería que devora bosques para alimentar vacas. Situación que se agrava por el sueño de algunas elites de exportar carne y ganar millones de dólares para sus bolsillos. El impacto de la ganadería sobre los bosques de Bolivia es ya trágico. Pretender ampliar las exportaciones de carne en este contexto sólo agravará el ecocidio en curso.


[1] http://simb.siarh.gob.bo/simb/map_heat_source

[2] ABT, Reporte Nacional de focos de Calor Gestión 2015, Disponible en:

[3] http://www.fao.org/3/i5588s/i5588s.pdf

[4] Müller R., Pacheco P., y Montero JC. 2014. El contexto de la deforestación y degradación de los bosques en Bolivia: Causas, actores e instituciones. Documentos Ocasionales 100. CIFOR.

[5] Sin embargo, de alto costo ambiental, ya que la ganadería bovina extensiva es la que más superficie quema para regenerar pastizales.      

[6] https://www.sudamericarural.org/images/en_papel/archivos/CENSO-AGROPECUARIO-BOLIVIA_final.pdf

[7] http://www.ftierra.org/index.php/component/attachments/download/194

[8] https://www.ine.gob.bo/index.php/publicaciones/derribe-de-ganado-bovino-2018-2019/

[9] https://ibce.org.bo/images/ibcecifras_documentos/Cifras-763-Bolivia-Exportaciones-carne-bovinos-derivados.pdf

[10] Asimismo, la Confederación de Ganaderos de Bolivia (CONGABOL) plantea en su Plan Nacional de Desarrollo Pecuario 2020-2030 llegar a un hato bovino de 17 millones de cabezas de ganado – esto es, una tasa de crecimiento de alrededor del 5% anual – y exportar 150 mil toneladas por un valor de al menos 500 millones de dólares para el 2030. Para dicho fin, el sector ganadero propone pasar de 13 millones a 20 millones de hectáreas de uso ganadero. Véase: https://www.notiboliviarural.com/pecuaria/ganaderos-plantean-al-gobierno-un-plan-de-desarrollo

Eucaliptos para matar la biodiversidad

Por: José Carlos Solón y Guillermo Villalobos

El pasado 4 de junio, el Ministerio de Medio Ambiente y Agua informó que se autorizó la importación de eucaliptos para el establecimiento de plantaciones forestales comerciales en Bolivia.

Las plantaciones de eucaliptos con fines comerciales son lo opuesto a un bosque. En las plantaciones de monocultivos lo que menos se busca es la biodiversidad, debido a que todos los árboles son iguales, uno al lado de otro, como palitos de fósforo de gran tamaño. En una plantación no importa el árbol sino la madera y, fundamentalmente, la celulosa que se extrae de la madera. Su objetivo no es reproducir la vida sino hacer negocio produciendo pulpa de papel o pellets para combustible.


Las plantaciones de monocultivos intensifican la alienación y destrucción de la naturaleza.

En la región central de Chile, por ejemplo, las plantaciones de monocultivos forestales han afectado el ciclo del agua[1]. Asimismo, los feroces incendios que se producen anualmente en Chile se deben en parte a las plantaciones de monocultivos que se queman como palitos de fósforos.

Mientras que, en el caos de Argentina, las plantaciones de eucaliptos alientan la concentración de tierras y afectan la salud de las poblaciones locales por el uso de pesticidas[2]. Por otro lado, los monocultivos de eucaliptos que se instalaron desde la década de los ochenta en el Uruguay acidificaron los suelos y los hicieron inhabitables para otras especies de plantas nativas[3]. Y en el caso del Brasil, se habla de la aparición de “desiertos verdes” por la eliminación de grandes porciones del Bosque Atlántico nativo por las plantaciones de eucalipto[4].

Sin ir muy lejos, en el Valle Alto de Cochabamba se ha comprobado que las plantaciones de eucalipto generaron cambios perjudiciales en el suelo y contribuyeron a su degradación[5]. Así mismo, diversos estudios en el mundo muestran que las plantaciones forestales afectan la soberanía alimentaria de la población.

El gobierno de Añez oculta y calla estos impactos porque le interesan más los bolsillos de algunos empresarios del agronegocio que la preservación y regeneración de nuestros bosques nativos. Según el Ministerio de Medio Ambiente y Agua estas plantaciones de semillas importadas de eucaliptos ayudarían a la lucha contra al cambio climático porque serían muy eficientes en la captura de dióxido de carbono.

Sin embargo, la verdad es que los monocultivos de árboles sólo almacenan dióxido de carbono hasta que mueren en la guillotina de los aserraderos. Estas plantaciones sepultan en muchos casos la posibilidad de que bosques dañados por los incendios puedan recuperarse con el tiempo. Además, para plantar, mantener, cortar, transportar y procesar la madera, se consume combustibles fósiles que emiten dióxido de carbono. Si queremos realmente enfrentar el cambio climático debemos preservar nuestros bosques y no remplazarlos por plantaciones de monocultivos.

Por si esto fuera poco, la nota del Ministerio de Medio Ambiente y Agua dice que se introducirá “un paquete tecnológico” que “utilizará material genético con características inmunológicas más fuertes”.

¿Qué quiere decir esto? ¿Qué el gobierno transitorio de Añez no sólo quiere introducir maíz, trigo, caña de azúcar, algodón y soya transgénica, sino que ahora busca importar semillas de eucaliptos transgénicos? El gobierno transitorio de Añez, sigue los pasos del gobierno de Evo Morales, y no hace nada por abrogar las normas incendiarias que llevaron al ecocidio de la Chiquitanía el año pasado. 

En vez de terminar de matar a los ecosistemas con plantaciones de monocultivos debemos promover la preservación y regeneración de los nueve tipos de bosque que existen en Bolivia (cita). La reforestación tiene que ser con especies nativas y de ninguna manera con monocultivos de eucaliptos.

Nuestros bosques son una fuente de alimentación, medicinas, agua y oxigeno que pueden ser aprovechada a través de prácticas de agroforestería que convivan con el bosque y no lo destruyan. Pretender uniformizar los árboles para hacer dinero sólo traerá nuevas tragedias a la naturaleza y a los seres humanos.


[1] https://www.mdpi.com/1999-4907/10/6/473/htm

[2] https://archivo.argentina.indymedia.org/news/2013/03/833086.php

[3] http://www.guayubira.org.uy/2007/02/impacto-de-las-plantaciones-de-eucaliptos-en-el-suelo/

[4] https://globalforestcoalition.org/resisting-green-deserts-in-brazil/

[5] http://www.scielo.org.bo/pdf/ran/v4n2-3/v4n2-3_a12.pdf

¿Quién alimenta a Bolivia?

Por Pablo Solón y Guillermo Villalobos

A principios de Mayo la Ministra de Desarrollo Rural y Tierras, Eliana Capobianco, realizó una conferencia de prensa sobre los transgénicos y la seguridad alimentaria de los bolivianos. En esta conferencia dijo: “Ante la crisis del coronavirus, creo que todos nos hemos dado cuenta de lo importante que es tener alimentos en nuestra mesa. Aquí les muestro, por eso están aquí en la mesa estos productos, muchos de estos alimentos o bebidas que consumimos todos los días. ¿Quién no ha comido un Sniker, un chicle Clorets, un m&m, la mayonesa Rika, las zucaritas de Kellogs o estos Cheerios…? Esta es nuestra realidad en Bolivia”. Continúa leyendo ¿Quién alimenta a Bolivia?

Suicidio Transgénico

Por Pablo Solón y Guillermo Villalobos

El gobierno transitorio de Añez promulgó el Decreto Supremo 4232 que “autoriza al Comité́ Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación del maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya, genéticamente modificados…” vulnerando su carácter “transitorio” y violando la constitución y las leyes.

Este decreto ha sido rechazado por un conjunto de organizaciones de la sociedad civil. Las razones de este masivo rechazo tienen que ver con los impactos en la salud humana, el medio ambiente, la economía y la propia legalidad de este decreto.


Empecemos aclarando que los organismos genéticamente modificados o transgénicos son producidos en laboratorios y no surgen de manera natural en la Madre Tierra. A las semillas transgénicas se les altera su material genético a través de ingeniería genética.  En muchos casos se mezclan genes que nunca se juntan en la naturaleza. Los alimentos transgénicos pueden combinar genes extraídos de animales, insectos, bacterias y plantas. Esta combinación artificial de genes puede ser dañina para la salud humana.

Según un informe de la Comisión Europea, “el proceso de creación de organismos genéticamente modificados está rodeado de incertidumbres, que pueden dar lugar a multitud de efectos imprevistos[1].

Frente a estas incertidumbres debe primar el principio precautorio aprobado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo en 1992. Este principio señala que “con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente[2].

En la actualidad sobre un total de 194 países, sólo 26 cultivan semillas transgénicas[3] por los riesgos y peligros asociados a estas semillas. Varios países en el mundo han prohibido los transgénicos o los destinan sólo para el consumo de animales[4].

Los transgénicos en Bolivia

Los primeros ensayos con eventos transgénicos se realizaron a principios de la década de los 90. En esa entonces el Programa de Investigación de la Papa PROIMPA llevó a cabo pruebas de campo con papas transgénicas de la variedad Desiree resistente a heladas en Cochabamba. Así mismo, a finales de los 90 se llevaron a cabo pruebas con distintos eventos transgénicos de algodón y soya en el departamento de Santa Cruz.

Recién el 2005, bajó el gobierno de Carlos Mesa, se legalizó por primera vez el uso de una variedad de semilla transgénica de soya. La Resolución Multiministerial N° 1 de los Ministros de Desarrollo Sostenible, Asuntos Campesinos y Agropecuarios, Salud y Deportes y, Desarrollo Económico del 7 de abril del 2005 “…autoriza la producción agrícola y de semillas, procesamiento, comercialización interna y externa de soya genéticamente modificada resistente a glifosato evento (40-3-2)”.

Esta resolución ministerial fue elevada a rango de Decreto – Decreto Supremo 28225 – el 1 de Julio del 2005 por el gobierno de Rodríguez Veltzé.

El curso a favor de las semillas transgénicas que promueve la agroindustria fue frenado con la promulgación de la nueva Constitución Política del Estado el 2009. Esta constitución estableció en su artículo 255 la “prohibición de importación, producción y comercialización de organismos genéticamente modificados y elementos tóxicos que dañen la salud y el medio ambiente”.

La ley de Derechos de la Madre Tierra aprobada en diciembre del 20110 ratificó la prohibición de los transgénicos señalando en su artículo 7 “…los seres que componen la Madre Tierra tienen derecho a no ser alterados genéticamente ni modificados en su estructura de manera artificial, de tal forma que se amenace su existencia, funcionamiento y potencial futuro”.

El 2011 la ley de la Revolución Productiva Comunitaria Agropecuaria continuó en la misma línea y estableció que “No se introducirán en el país paquetes tecnológicos agrícolas que involucren semillas genéticamente modificadas de especies de las que Bolivia es centro de origen o diversidad, ni aquellos que atenten contra el patrimonio genético, la biodiversidad, la salud de los sistemas de vida y la salud humana”.

El 2012 la Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien dio un paso más adelante determinó “Desarrollar acciones que promuevan la eliminación gradual de cultivos de organismos genéticamente modificados autorizados en el país…”.

El 2014 la Ley de alimentación escolar estableció “Queda prohibida la contratación de alimentos genéticamente modificados (transgénicos) para la Alimentación Complementaria Escolar”.

Lamentablemente el gobierno de Evo Morales violó la constitución y las leyes.  Lejos de eliminar progresivamente los cultivos y alimentos transgénicos permitió que continúen en Bolivia. Para el año 2012 la soya transgénica representaba ya el 98% de toda la producción de soya del país[5].

El año 2015, el gobierno de Evo Morales aprobó el DS 2452 que reglamenta el etiquetado de productos que tengan o deriven de organismos genéticamente modificados “producidos en el ámbito nacional o importados”, y a fines del 2018 promulgó la Ley 1098 de producción y comercialización de Aditivos de Origen Vegetal como el biodiesel que se produce en base a aceite de soya transgénica.

Por último, el 18 de abril del 2019 y con el objetivo de ganarse el apoyo de los agroindustriales el gobierno de Evo Morales aprobó el Decreto Supremo 3874 que autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la introducción de dos eventos de soya, la HB4 y la Intacta.

El DS 4232 promulgado por Añez en mayo del 2020 amplía ese procedimiento abreviado para la evaluación de otras semillas transgénicas de soya y para nuevos productos como el maíz, el algodón, la caña de azúcar y el trigo.

Los decretos supremos jamás pueden estar por encima de la Constitución y las leyes, y sin embargo Evo Morales y Jeanine Añez emitieron estas normas anticonstitucionales con el único fin de favorecer al agronegocio.

Los cultivos transgénicos en el mundo y sus impactos

Estados Unidos es el principal productor con 75 millones de hectáreas y 10 productos transgénicos. Le sigue Brasil con 51 millones de hectáreas y 4 productos genéticamente modificados y luego Argentina con 24 millones de hectáreas y 3 productos transgénicos.

Bolivia está en el onceavo lugar de los 26 países productores de transgénicos con 1,4 millones de hectáreas cultivadas y una sola variedad de soya transgénica. Esto significa que de las 191 millones de hectáreas de cultivos transgénicos que existían en el mundo el año 2018, Bolivia representaba menos del 1% y era absolutamente irrelevante.

En el mundo, tres grandes empresas transnacionales controlan el negocio de los transgénicos: Bayer-Monsanto, Syngenta y DuPont. Mientras que, en Bolivia seis compañías controlan el 95% del negocio de la soya transgénica, y el 2 % de los grandes productores de soya transgénica controlan el 70% de las tierras cultivadas. Los que más se benefician con la soja transgénica son las transnacionales y los grandes propietarios.

Las semillas transgénicas requieren de plaguicidas y agrotóxicos como el glifosato que son de propiedad de las mismas transnacionales. Entre el 2006 y el 2018 Bolivia importó plaguicidas por más de 2.000 millones de dólares. Los agrotóxicos envenenan la naturaleza y semillas transgénicas como las del maíz pueden acabar contaminando semillas nativas de las cuáles somos país de origen.

Los transgénicos están destinados principalmente a la producción en gran escala demandando grandes extensiones de tierra por lo cual contribuyen a los incendios, la deforestación y el ecocidio.

Lejos de violar la constitución y las leyes lo que corresponde en Bolivia es salir gradualmente de las semillas transgénicas y abrazar con renovada fuerza la producción agroecológica que produce alimentos sanos, no contamina la naturaleza y no provoca dependencia de transnacionales químicas.

Aún estamos a tiempo de evitar el suicidio transgénico y construir una Bolivia Ecológica. Hoy es todavía…

[1] https://spip.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf/zonas-libres-transgenicos.pdf

[2] https://www.un.org/spanish/esa/sustdev/agenda21/riodeclaration.htm

[3] https://gastronomiaycia.republica.com/2019/08/27/crecimiento-de-los-cultivos-transgenicos-en-el-mundo-2018/

[4] https://www.lavanguardia.com/natural/20151003/54437867271/paises-comunican-ue-prohibiran-transgenicos.html

[5] Guzmán, N. (2017). Tierra, agroindustria y transgénicos: Conflictos sociales populares en la Bolivia de la Madre Tierra. En: Perspectivas Rurales. Año 15, N° 30, EISSN: 2215-5325, pp. 31-44. Disponible en: https://www.revistas.una.ac.cr/index.php/perspectivasrurales/article/view/10083

El coronavirus y la deforestación están interrelacionados

por Pablo Solón

Todos hablamos de la curva del coronavirus.  Cada noche tomamos nota de los casos confirmados. Al principio las cifras eran de un dígito, luego pasamos a contar por decenas y ahora se cuentan por centenas en un sólo día. Entre el 10 de marzo y el 10 de Mayo, ósea en 61 días hemos pasado de 2 a 2.556 casos confirmados de covid 19 en Bolivia. Cada 10 días aproximadamente se duplican los casos confirmados de coronavirus y todos sabemos que la realidad es aun mucho peor porque sólo se hacen tests a una parte de los casos que tienen síntomas visibles.


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¿Y qué pasa con la curva de los incendios de bosques y pastizales en Bolivia?  La situación es extremadamente igual de grave o peor. Si tomamos los datos oficiales de los reportes diarios de focos de calor que empezó a publicar el Ministerio de Medio Ambiente y Agua desde el 25 de marzo, pasaron de 104 a un acumulado de 5.086 focos de calor para el 10 de mayo. La curva de los incendios forestales sube aun de manera más empinada que la curva del coronavirus a pesar de que el país está semiparalizado en sus actividades.

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Han pasado más de 200 días desde que se fijaron dichos plazos. Hubo una elección, un cambio de gobierno, una pandemia y sin embargo ni el nuevo gobierno transitorio ni el viejo parlamento han abrogado el paquete de normas que facilitan y alientan las quemas en Bolivia. 

A fines de febrero de este año dirigentes de la Organización Indígena Chiquitana  entregaron proyectos de ley y de decreto supremo a la Asamblea Legislativa y al gobierno transitorio. Ninguno les respondió, ni hizo nada al respecto. Tanto el oficialismo como la oposición continúan alentando las quemas que provocaron el ecocidio en la Chiquitania.

Las curvas del coronavirus y de los focos de calor están interrelacionadas. Los virus que habitan en animales saltan a los humanos cuando destruimos su hábitat. Por ello el Papa Francisco en relación al coronavirus dice: “No sé si es la venganza, pero es la respuesta de la naturaleza”.

Las quemas contribuyen a la deforestación de los bosques que alimenta el cambio climático. El calentamiento de la tierra derrite los glaciares y en los polos del planeta se empiezan a liberar virus que estaban dormidos. La relación entre pandemias y afectación a la naturaleza es evidente. Por ello las Naciones Unidas advierten que el cambio climático es un peligro mayor que el coronavirus. Si queremos contener el calentamiento del planeta hay que de dejar los combustibles fósiles bajo tierra y detener la deforestación.

No se puede aplanar una curva y dejar que la otra se dispare. Bolivia avanza a un nuevo ecocidio este año y todo indica que el sector del agronegocio controlado por unos grandes propietarios y empresas trata de sacar provecho de la crisis y desconcierto que provoca la pandemia para aumentar sus ganancias, expandir la frontera agrícola y aprobar nuevas semillas transgénicas.

El legado de Solón (1923-1999)

Walter Solón Romero Gonzales (1923-1999) fue uno de los más grandes artistas y muralistas sociales del siglo XX en Bolivia. Su primera exposición la realizó a los 21 años y desde entonces no paró de dibujar, pintar, grabar, tejer y hacer hablar a las paredes como él solía llamar a la pintura mural. Solón que sorteo innumerables accidentes y operaciones a lo largo de su vida falleció el 27 de Julio de 1999.

A 20 años de su partida la Fundación Solón le rinde un tributo con un video sobre uno de sus personajes y símbolos más entrañables: la piedra. El artista utilizaba el término de piedras para referirse tanto a los grandes nevados como a las pequeñas rocas que nos acompañan en nuestro andar. Para Solón las piedras tienen vida, sufren y se mueven cambiando de formas con el pasar del tiempo y de la luz.

Para Solón las piedras lo ven todo. Los poderosos pueden borrar la historia de los libros pero no de las piedras. Los criminales y tiranos pueden escapar a la justicia humana pero jamás a la mirada de las piedras. las piedras son los guardianes de la memoria colectiva que yace en el inconsciente de los pueblos. Si los seres humanos aprendemos a dialogar con las piedras recuperaremos la imaginación y rebeldía que necesitamos para construir un mundo nuevo que conviva con las creaciones de la naturaleza.

Video: Mega hidroeléctricas: ¿Energía Limpia o Negocio Sucio?

Según datos de las empresas consultoras Geodata, Eptisa y Tecsult que hicieron los estudios para las mega hidroeléctricas de El Bala, Chepete, Rositas y Cachuela Esperanza, estos proyectos requieren una inversión de 11.795 millones de dólares, sin tomar en cuenta sus respectivas líneas de transmisión. “Esta cifra es superior a la actual deuda externa de Bolivia de 9.945 millones de dólares”, sostuvo el activista y dirigente indígena Alex Villca. Las cifras se dieron a conocer en la quinta edición de Verdades Ocultas: La Hora de la Naturaleza, que se transmite por Erbol todos los viernes a las 13:00 horas, que estuvo dedicada a realizar un análisis comparativo de los impactos medioambientales, sociales y económicos de las mega hidroeléctricas de El Bala, Chepete, Rositas y Cachuela Esperanza. Continúa leyendo Video: Mega hidroeléctricas: ¿Energía Limpia o Negocio Sucio?

Video: Los derechos olvidados de la Madre Tierra

Bolivia ha sido el segundo país en el mundo en reconocer los derechos de la Madre Tierra pero sin embargo hasta la fecha estos derechos no se garantizan y son vulnerados a través de políticas y proyectos de gran impacto ambiental. Felipe Terán del Instituto Superior Ecuménico Andino de Teología (ISEAT) y Pablo Solón de la Fundación Solón explicaron que después de la adopción de los derechos de la Naturaleza en la Constitución de Ecuador el año 2008, Bolivia tomó la iniciativa al impulsar la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra que fue adoptada en la Cumbre de los Pueblos sobre el Cambio Climático en abril del 2010. El contenido de dicha declaración fue incorporada en la ley Nº71 de derechos de la Madre Tierra que fue promulgada el 21 de diciembre de dicho año. A nueve años de la promulgación de dicha ley, Felipe Terán y Pablo Solón hicieron una evaluación de su aplicación en el programa radial “Verdades Ocultas: La hora de la naturaleza” que se transmite cada viernes a las 13:00 horas por Radio Erbol. Continúa leyendo Video: Los derechos olvidados de la Madre Tierra

Video: Amenazas y alternativas para nuestros bosques

Los bosques amazónicos se enfrentan a grandes intereses extractivos: carreteras, megahidroeléctricas, monocultivos, ganadería, colonización o concesiones forestales, entre otros, que en los siguientes años podrían ampliar la expansión de deforestación que actualmente bordea las 300 mil hectáreas. Lo que necesitamos es una ley forestal que proteja efectivamente los derechos de los bosques y que no se limite a dar concesiones para explotar su madera. Continúa leyendo Video: Amenazas y alternativas para nuestros bosques

Video: ¿Qué pasa con la industrialización del litio en Bolivia?

Según el Decreto Supremo Nº 3738 del 7 de diciembre del 2018, el capital que pagó la empresa alemana ACISA, a tiempo de constituir la empresa publica mixta con Yacimientos del Litio Bolivianos (YLB), fue de 5.145.000 bolivianos, equivalente a 739.224 dólares, para un contrato de 70 años. Esta información fue dada a conocer por Héctor Córdova y Pablo Solón en el programa “Verdades Ocultas: La hora de la naturaleza” que se transmite cada viernes a las 13:00 horas por Radio Erbol. Pablo Solón, director de la Fundación Solón, sostuvo que el contrato con la empresa alemana es de mayor duración que los contratos que se otorgan en Chile, y citó como ejemplo que el contrato especial de litio de la empresa estatal CODELCO es de 39 años. Asimismo, Solón explicó que la empresa alemana ACISA no invertirá los 300 millones de dólares, como se dijo en los medios de comunicación, sino que buscará gestionará un crédito que será pagado a medias entre la empresa alemana y YLB.
Continúa leyendo Video: ¿Qué pasa con la industrialización del litio en Bolivia?

Video: Inconsecuencia Climática

Este programa está dedicado a analizar la Contribución Nacionalmente Determinada de Bolivia presentada ante la Convención Marco de las Naciones Unidades sobre el Cambio Climático. El video devela las siguientes verdades ocultas. Continúa leyendo Video: Inconsecuencia Climática

¿Qué hacemos por los Derechos de la Naturaleza?

Pablo Solón*

No hay derechos humanos sin derechos de la Naturaleza. No hay derechos de la naturaleza sin derechos indígenas. No hay derechos indígenas sin derechos de la naturaleza. Todos los derechos están interrelacionados. Sin embargo cada uno tiene su propia especificidad.

Los derechos de la naturaleza no son los derechos ambientales. Los derechos ambientales son esencialmente derechos humanos. La Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia expresamente garantiza el “Derecho AL medioambiente” de las personas, no “los derechos DEL medioambiente”.

Continúa leyendo ¿Qué hacemos por los Derechos de la Naturaleza?

Video: El TIPNIS y los Derechos de la Naturaleza

El TIPNIS y los Derechos de la Naturaleza es un video producido por la Fundación Solón que en once minutos resume una historia de promesas, dignidad, lucha, represión, victoria y traición contra los derechos de la Madre Tierra y los pueblos indígenas en Bolivia. Continúa leyendo Video: El TIPNIS y los Derechos de la Naturaleza

Cepite, agua misteriosa

Quijote de Solon

Alfonso Gumucio, Bitácora memoriosa

Además de su obra plástica monumental y de su compromiso con Bolivia, nuestro querido Walter Solón Romero nos dejó otro legado: la Fundación Solón que desde 1994 se ha dedicado no solo a mantener, conservar, exhibir y difundir en la casa-museo de la Av. Ecuador la obra de de nuestro gran artista plástico, sino también a indagar de manera inédita la realidad del país y aportar investigaciones sobre temas tan cruciales como el agua. Continúa leyendo Cepite, agua misteriosa

CEPITE: La realidad viviente detrás de las hidroeléctricas

Este video trata sobre las mega hidroeléctricas del Chepete y El Bala que el gobierno quiere construir en el amazonas de Bolivia. El audiovisual es una invitación a reflexionar sobre la realidad viviente que está amenazada por estas mega hidroeléctricas.  Continúa leyendo CEPITE: La realidad viviente detrás de las hidroeléctricas