Cambio climático: Sólo discurso

* Este análisis comparativo abarca a los partidos políticos que tienen una intención de voto superior al 5%: Movimiento Al Socialismo, Comunidad Ciudadana y Bolivia Dice No.

El cambio climático no es un aspecto central ni articulador de los programas de los partidos políticos. Sus propuestas en relación a los hidrocarburos, la electricidad, la deforestación, la agroindustria y otros sectores contienen propuestas que inciden a veces positivamente y la mayoría de las veces negativamente en las emisiones de gases de efecto invernadero. En esta oportunidad nos enfocaremos en qué proponen los programas de los partidos en relación a la Contribución Nacionalmente Determinada (CND) presentada por el gobierno del MAS en el marco del Acuerdo de París. La CND presentada por el actual gobierno de Bolivia ha sido elaborada utilizando criterios equivocados (las megahidroeléctricas serían energía renovable y las termoeléctricas de ciclo combinado serían energía alternativa), metas escondidas de deforestación (3 millones de hectáreas), y previsiones irresponsables e imposibles de reforestación (4,5 millones de hectáreas hasta el 2030).  Este CND ya lleva casi 5 años de implementación y sus resultados son muy negativos. ¿Qué dicen los partidos? Continúa leyendo Cambio climático: Sólo discurso

La oligarquía del agronegocio es el motor de la deforestación

Entrevista realizada a Pablo Solón por Isabel Mercado y Mery Vaca de Pagina Siete.

Pablo Solón es un activista de la defensa de la naturaleza, trabajó para el gobierno de Evo Morales y fue representante de su gobierno ante las Naciones Unidas entre el 2009 y  2011. Desde su rompimiento con Morales, Solón es uno de los críticos de sus políticas, especialmente las ambientales, de tierra y territorio. En esta entrevista considera al mandatario como uno de los culpables de la catástrofe provocada por los incendios en el oriente del país por haberse aliado con el modelo agroindustrial de las élites cruceñas, según dice.  Solón sostiene que el modelo incentiva los chaqueos que se han descontrolado en Santa Cruz y es una apuesta perversa para generar ganancias inmediatas a los empresarios a costa de las grandes pérdidas para el país por el daño a los bosques. 

¿Este es el peor desastre ambiental que ha tenido Bolivia y uno de los peores de la región?

El año en que mayor cantidad de focos de calor hubo fue el año 2010. En 2011 y en 2012 bajaron sustantivamente y después hemos empezado a subir hasta llegar a casi 300 mil hectáreas en 2016 y este año vamos a estar probablemente bordeando el millón de hectáreas desforestadas. Esto se veía venir, no fue un accidente porque la curva fue subiendo. El impacto de esto es terrible en términos de pérdida de bosques que van a tardar 200 años (en regenerarse), pérdidas de vida animal, de especies que ya estaban en peligro de extinción. Los bosques juegan un factor fundamental para los ríos voladores, para proveer de agua a otras regiones. Los bosques son nuestra arma secreta contra el calentamiento global del planeta y los estamos destruyendo. Es realmente una catástrofe lo que ha ocurrido y el tema más preocupante es que puede volverse a repetir el próximo año.

¿Hemos llegado a este nivel de deforestación debido a las leyes y las costumbres?

Las costumbres siempre han existido y yo creo que las costumbres no siempre se tienen que mantener, hay que cambiarlas.  Sin embargo, los chaqueos no son un factor que ha generado nunca este nivel de deforestación, históricamente no es así. En el año 2016, el chaqueo pequeño comunitario fue responsable, según datos de la FAO, de incidir en un 20 a 25%. Las otras tres cuartas partes de las quemas son producto de la expansión de la frontera agrícola del gran sector agroindustrial y de la ganadería. Se produce esto porque hay una intención de fomentar la exportación del sector agroindustrial y ganadero y se han tomado medidas para ampliar el área del desmonte y quema, la ley del etanol y del biodiésel y las políticas de exportación de la carne a la China que recién está empezando. Si queremos atacar las causas estructurales hay que revertir las normas, pero también hay que ir un poco más allá, hay que discutir este modelo agroindustrial exportador. No es sostenible, tiene más daños que beneficios. De la deforestación de estos últimos años, el 80% se ha dado en Santa Cruz o sea el modelo agroexportador cruceño está quemando sus propios bosques y ese modelo hay que cambiarlo y hay que ponerlo en el banquillo del acusado.

¿Cuánta responsabilidad tiene el gobierno de Evo Morales, tomando en cuenta que ya existía este modelo y que la ley que permite la deforestación viene desde la época de Banzer?

Es que el Gobierno lo ha alentado, el Gobierno pudo y debió haber aplicado medidas para limitar las quemas, ampliar un plan de Amazonia sin fuego como el que existía en Brasil antes de la llegada de Bolsonaro. O sea, había cosas que podría haber hecho Evo Morales y no las hizo.

El Vicepresidente decía que no es culpa nuestra que haya cambio climático. ¿Qué incidencia tiene el cambio climático con los incendios de esta magnitud en la región?

Es cierto que es un fenómeno regional, pero uno esperaría que un Gobierno defensor de la Madre Tierra tome medidas diferentes de las de Bolsonaro para evitar los fuegos que se sabía que venían. Evo Morales no toma ninguna medida, más bien aprueba todas las medidas para incentivar el cambio climático. Entonces, no le podemos echar la culpa al cambio climático;  si al año va a ser más seco el ambiente hay más posibilidades de que el fuego se pueda expandir. No hizo nada durante todo este tiempo y a mí me parece una forma de querer lavarse las manos y no reconocer su responsabilidad.

Este Gobierno que ha nacido con el signo indígena hizo luego todo lo posible por tener una alianza con la agroindustria cruceña. ¿Cuánto de responsabilidad tiene esta alianza?

Yo creo que en el gobierno de Evo hubo dos momentos. El primer momento, en el cual hasta la aprobación de la Constitución estuvo muy confrontado con el sector del agronegocio, pero después que se aprueba la Constitución, adopta otro criterio, que es el de “mejor llegaremos a un acuerdo” y ese acuerdo empieza ya el año 2011 cuando se aprueba que haya el etiquetado de los transgénicos y sobre todo se da luz verde a los agroindustriales. Yo, en ese entonces, era parte del Gobierno y el argumento era “esto nos permite  vivir en paz con Santa Cruz, hay que darles lo que quieren. Si seguimos con la política sobre la defensa de la naturaleza vamos a ir a un choque”. Entonces, el criterio de sobrevivir y llevarse mejor políticamente hizo que se les diera esto. Yo creo que en la actualidad, esto todavía se ha diversificado más porque la estrategia electoral de Evo para esta su nueva reelección se basa en esta relación y en el permiso para masivos asentamientos en el oriente. El etanol y el biodiésel no traen realmente rédito económico, pero sí generan apoyo en sectores de Santa Cruz.

¿La oposición es tan culpable como el MAS en esta lógica de expansión agrícola?

Para mí, sí.  Hay alguna diferencia quizá en algunas personas, pero en conjunto yo he revisado los programas de todos los partidos políticos, de los principales: MAS, Comunidad Ciudadana, Bolivia Dice No. Todos en el fondo alientan abiertamente la generalización del modelo cruceño. Bolivia Dice No habla de exportar el modelo cruceño al resto del país y propone con nombre y apellido, el plan Amazonia exportadora. Lo que hace el MAS en su programa es más tibio, no habla de la deforestación en general, sólo habla de la deforestación ilegal. Comunidad Ciudadana tiene la propuesta muy desarrollada en relación a las ciudades, pero sobre el campo y sobre el sector del agronegocio evita meterse en los temas conflictivos. O sea, no dice “no estamos de acuerdo con los transgénicos”, no dice estamos en contra del biodiésel y los biocombustibles, no hace una crítica al modelo del agronegocio, no dice que está en contra de las megahidroeléctricas. Entonces, hay un silencio cómplice en los espacios activos de la oposición con esta política del MAS.

¿Cuáles son las consecuencias de los incendios para el medioambiente, la producción y la vida humana?

He oído a algunos que tenemos que hacer un plan de reforestación, pero reforestar es carísimo. Para reforestar, hay que plantar 1.000  plantines por hectárea. Cada uno vale un dólar como mínimo, sólo en plantines, sin hablar de los animales, de la biodiversidad. ¿Cuánto va a costar reforestar este millón de hectáreas? Mil millones de dólares. Es una cosa absolutamente antieconómica pensar en que yo destruyo algo para ganar 50 dólares o 100 dólares cuando el costo solamente de reforestar vale mil. Ahora, el impacto de esto es para la biodiversidad, para la naturaleza. La muerte de animales, de especies, de plantas. Normalmente cuando un bosque se deforesta en más de un tercio, se suicida, empieza a morir por sí solo y el grado de deforestación que tenemos en la Amazonia está prácticamente en la línea roja. Los bosques tienen múltiples funciones, proveen oxígeno, pero sobre todo agua. Una zona deforestada trae desertificación. Donde estaba el bosque, la tierra va a empezar a morir. El compromiso de Naciones Unidas que se llama el objetivo 15.2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, fue aprobado el año 2015 y el presidente Evo Morales fue parte del acuerdo. En este se dice textualmente: “cero deforestación para el 2020”. O sea, nosotros no nos hemos acercado, no es que hemos incumplido la meta, la hemos ignorado.

¿Realmente existe una posibilidad de no hacer más deforestación y optar por otro modelo, o nos podemos morir de hambre si eso sucede?

Yo creo que eso es una gran mentira construida por el sector del agronegocio y de los grandes ganaderos porque, por ejemplo, Bolivia podría exportar carne ecológica a los mercados europeos a un precio incluso mucho más alto porque se la produce sin utilizar fuego, con un mecanismo de rotación que permite que no haya  estas quemas, que el ganado no sufra lo que está sufriendo. Podemos apostar por estos otros mercados.

¿No es una utopía?

No. Ahora, lo que vamos a tener de parte de Europa -porque este desastre ha causado tal impacto que el G7 se ha reunido- es que el propio tratado de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur esté en cuestionamiento, porque uno de los componentes que se iba a incrementar en la cuota de exportación era la carne. Además,  hay otras alternativas como castaña, asaí, hay una serie de otros productos de agroforestería que uno puede recolectar del bosque sin dañarlo. Lo que nos está llevando a esta situación es esta visión salvajemente exportadora. Cuando Evo llegó al Gobierno, el objetivo no era exportar y exportar, el objetivo era más bien buscar la soberanía alimentaria, la subsistencia en armonía con la naturaleza. Hoy de eso ya no queda nada, ni se habla.

 En cuanto a los biocombustibles, el biodiésel y el bioetanol se presentan como energía verde por el Gobierno.

Es una mentira, los biocombustibles no son energía verde, no son energía sostenible porque deforestas más, ocupas tierras que sirven para la alimentación para producir insumos, caña de azúcar, soya, sorgo con lo que se producen los carburantes para los automóviles. Es sostenible si reduce emisiones y también si en el proceso de producción genera menos emisiones. Es cierto, el alcohol, cuando yo lo quemo produce menos emisiones que si quemo gasolina, pero este alcohol en su proceso de producción emplea los tractores, el transporte en los ingenios azucareros, un montón de otras emisiones, más las emisiones de la deforestación, que sumadas resultan  más que lo que podría estar ahorrando al dejar el combustible fósil. Entonces, no son una alternativa. Hay otras alternativas: la energía solar, la energía eólica, la energía a partir de desechos orgánicos.

Se dice que este desastre  va a impactar hasta en 2% del PIB. ¿Al final los empresarios van a terminar ganando menos por querer ganar más en el momento?

Puede ser que para algunos de ellos y sobre todo para los grandes, no sea un mal negocio. Ni para los ganaderos, ni para los grandes agroindustriales. El sector ganadero apuesta a ganar más plata y puede ser que lo haga este año o el próximo, pero en el largo plazo es un pésimo negocio porque en esas tierras cada vez se va a necesitar deforestar más. Ahora, para quién es un pésimo negocio es para el país, para los bolivianos porque nosotros estamos destrozando nuestros bosques para fomentar las ganancias temporales de una oligarquía.

 ¿Qué necesitamos hacer en el país para encarar lo que ha ocurrido? ¿Será necesario hacer un acuerdo nacional sobre qué tipo de economía queremos?

Primero, creo que hay que transparentar la información. Antes colocaban los datos de los focos de calor en la ABT y en el Ministerio de Desarrollo Sostenible, ahora ya no. Dos, empecemos a tratar la información haciendo estudios de impacto ambiental. Tres, tenemos que promover un debate de los candidatos presidenciales sobre lo que ha pasado y lo que proponen. Es de esperar que a partir de esto podamos avanzar hacia un acuerdo. Nuestra concepción de la democracia es una democracia sólo de seres humanos, aquí no votan los bosques. Si votaran los bosques, otra sería la situación de los partidos. Tendrían que cuidarse más de hacer lo que están haciendo (…) Tenemos que acabar con el totalitarismo de los que quieren reelegirse y no respetan la Constitución, pero también tenemos que ir contra este otro totalitarismo que trata a la naturaleza como un objeto. Creo que tiene que llegar el momento en el que tengamos representantes en los parlamentos que representen a la naturaleza, a los bosques, a los glaciares, a los ríos.

¿Cree que el manejo político por parte del MAS ha sido bueno o tendrá un alto costo para ellos?

Creo que el Gobierno tardó en actuar porque pensó que no le iba a afectar electoralmente y cuando vio que sí le iba a afectar dijo vamos a pagar por el SuperTanker porque así podemos tener una imagen de que hicimos algo. Este tema, en Bolivia y en todo el mundo, ha dejado de ser un tema en el cual podemos centrar nuestras esperanzas en los gobiernos, hay que empezar a hacer acciones desde la sociedad civil que presionen a los gobiernos, a los políticos a tomar en serio, a declarar un estado de emergencia por el tema del clima, a declarar un estado de emergencia nacional por la deforestación, a aceptar la ayuda internacional que el Gobierno ha tardado en aceptar porque quería vender la imagen de que es tan fuerte Evo Morales que no necesita del mundo, que puede solo.

Sobre los asentamientos de colonos en la Chiquitania. El agro cruceño dice que es de ellos la culpa del desastre, y del Gobierno que los promueve como acarreo de votos. ¿Qué opina?

Lo cierto es que el Gobierno a través del INRA ha permitido asentamientos y dotaciones de tierra a colonos en la región y esto ha incidido en las quemas. Ahora, no hay datos que arrojen claridad acerca del porcentaje en el que han incidido estos asentamientos en las quemas y un tema que debe verificarse es quién será el beneficiario ultimo de estas dotaciones que una vez consolidadas en algunos casos son vendidas a terratenientes. Que estas familias, que tienen 34.000  hectáreas como promedio, sean responsables de la quema de más de un millón de hectáreas lo veo exagerado. Creo que es un factor que incide pero no es el determinante y obviamente prefieren hablar de los colonos que de la oligarquía agroexportadora.

¿Cuál es el desenlace que ve en el corto plazo de esta catástrofe en la Chiquitania?

No hay incendio que dure 100 años. Aunque sea con la lluvia,   llegará un momento en que va a decrecer… no se puede quemar indefinidamente, pero el resultado va a ser trágico. Un tema que no quisiera dejar de mencionar es que existe esta visión que la alienta el Gobierno de que esto lo vamos a resolver con la tecnología, con los aviones que bombardean las nubes y hacen llover como hizo en la sequía aquí en La Paz y ahora el SuperTanker. Esto es una falsedad, es una mentira. Esto no lo vamos a resolver ni con uno, ni con dos, ni con tres Supertankers. Lo vamos a resolver el momento que empecemos a reorientar totalmente el sector agropecuario en Bolivia .

Publicado originalmente en Pagina Siete, 1/9/2019 https://www.paginasiete.bo/nacional/2019/9/1/pablo-solon-destrozamos-bosques-por-ganancias-temporales-de-una-oligarquia-229416.html

Biocombustibles y transgénicos: Entre el SI y el silencio

* Este análisis comparativo abarca a los partidos políticos que tienen una intención de voto superior al 5%: Movimiento Al Socialismo, Comunidad Ciudadana y Bolivia Dice No.

La producción de biocombustibles según el gobierno busca garantizar la seguridad energética en el país. La meta del gobierno es producir 380 millones de litros de etanol hasta el 2025 para lo cual se requiere duplicar las plantaciones de caña de azúcar pasando de 150.000 a 305.000 hectáreas.[1] Asimismo, para producir 100 millones de litros de biodiesel se requieren 250.000 hectáreas nuevas de soya[2]. En total estos agro-combustibles requieren de 400.000 hectáreas adicionales.

De otra parte, el gobierno en acuerdo con el agro negocio, a través del DS 3874, aprueba un procedimiento abreviado para evaluar la introducción de dos eventos de soya transgénica (biotecnología) para la producción de biodiesel[3]. Continúa leyendo Biocombustibles y transgénicos: Entre el SI y el silencio

Agroindustria: Énfasis en el agronegocio exportador

* Este análisis comparativo abarca a los partidos políticos que tienen una intención de voto superior al 5%: Movimiento Al Socialismo, Comunidad Ciudadana y Bolivia Dice No.

Los programas de los partidos políticos en general destacan al sector agroexportador. BdN es el que más prioriza a este sector, seguido por CC y luego el MAS. Este último es el único que explícitamente habla de expandir la frontera agropecuaria aunque ya no habla de triplicar las cabezas de ganado como lo hacía en la Agenda Patriótica del 2013. Todos proponen “alianzas estratégicas entre el sector público y privado” y mencionan ciertos beneficios para incentivar la productividad del sector agropecuario exportador. El que más lejos va es BdN que propone eliminar las barreras y restricciones “injustificadas” a la exportación agroalimentaria y plantea negociar nuevos acuerdos (de libre) comercio.

Ninguno hace la conexión entre el sector agropecuario exportador y la deforestación galopante. Ninguno plantea evaluar los costos y beneficios reales de este sector. Ninguno hace mención a la fuerte presencia de extranjeros en el sector del agro negocio. Ninguno propone hacer una reingeniería del agro negocio por sus graves impactos ambientales. Continúa leyendo Agroindustria: Énfasis en el agronegocio exportador

La deforestación desnuda a los partidos

Pablo Solón

El infierno que ha desatado la ampliación de la frontera agrícola ha dejado descolocados a los partidos políticos. Todos han tenido que alterar su rutina electoral. El presidente vestido de bombero azul ha ido a sacarse unas fotos. Otros candidatos han hecho lo mismo sin usar mameluco. Todos guardan silencio sobre lo que dijeron y no dijeron en sus programas de gobierno en relación a los bosques, la deforestación y las áreas protegidas.

El MAS, Comunidad Ciudadana (CC) y Bolivia dijo No (BdN) no hacen ninguna mención a los bosques como sujetos de derechos en un país que ha reconocido los derechos de la Madre Tierra. Ninguno hace una sola propuesta para hacer que los derechos de la naturaleza se hagan realidad en Bolivia. Todos hablan de una gestión integral y sustentable de bosques pero en la mayoría de los casos enfatizan el aprovechamiento de la madera o son muy generales en sus propuestas. BdN plantea volver al régimen de concesiones forestales a largo plazo para la exportación, y CC propone un “sistema de concesiones mejorado” y “plantaciones forestales industriales”.

Los programas de los partidos le dedican poca atención a la deforestación y prefieren no hablar de los factores estructurales que desencadenan los incendios. Todos obvian mencionar la ampliación de la frontera agrícola para los biocombustibles y la exportación de carne a la China.

El MAS sólo habla de reducir la deforestación ilegal a través de “sistemas de monitoreo y medidas de control” que han fracasado estrepitosamente este año. El MAS viene legalizando la deforestación ilegal que de conjunto se ha cuadruplicado en relación al 2012. CC plantea “suspender todos los incentivos legales y financieros a la deforestación” pero no aclara cuales son estos y no se atreve a cuestionar el modelo agro-extractivista del oriente. El programa de BdN no dice nada sobre la deforestación.

Los programas de estos partidos dicen muy poco de las áreas protegidas donde según los satélites de la NASA se están produciendo casi un tercio de los incendios de Bolivia. CC dice que “la exploración de hidrocarburos y de minerales no se realizará en áreas protegidas” pero calla frente a la deforestación en áreas protegidas. BdN propone “aprovechar” las áreas protegidas y quiere impulsar un “Plan de Amazonía Exportadora” sin parpadear sobre sus graves impactos ambientales. El programa de gobierno del MAS simplemente no menciona a las áreas protegidas.

Publicado originalmente en Los Tiempos 1/9/19 https://www.lostiempos.com/actualidad/pais/20190901/madre-tierra-importa-mucho-poco-partidos-politicos

Infraestructura: Omisión de Estudios de Impacto Ambiental

* Este análisis comparativo abarca a los partidos políticos que tienen una intención de voto superior al 5%: Movimiento Al Socialismo, Comunidad Ciudadana y Bolivia Dijo No.

Los programas de todos los partidos ofrecen construir más infraestructura de intercomunicación en la forma de carreteras, trenes e hidrovías. Todos destacan el corredor bioceánico del Pacífico hacía el Atlántico pero ninguno hace mención a sus Estudios de Evaluación de Impacto Ambiental (EEIA) ni se compromete a optar por la opción y el trazo menos dañino para los bosques y la naturaleza en su conjunto. Todos obvian mencionar la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos por el TIPNIS y la prohibición de construir carreteras en áreas protegidas. Continúa leyendo Infraestructura: Omisión de Estudios de Impacto Ambiental

The Sloth and the Bonfire

By Pablo Solon
Translation by Tom Kruse

Of all the ways to die, the most painful is by fire. Feeling your skin char, the flames invading even your bone marrow and screaming until your voice melts, you plead for cardiac arrest.

In the times of the inquisition witches and heretics were burned at the stake. Today human bonfires are prohibited. Since World War II and the Nazi Holocaust, the cremation of the living is considered a crime against humanity. No government would consider promoting policies of human incinerations, yet torching other living beings is on the rise in various countries on Earth.

Supporting itself on a branch with its three claws, a sloth smiles, without sensing what is coming. It just finished eating a few leaves and it readies itself for its never-ending nap to help along digestion. Sloths are the slowest mammals on Earth. Their lives of repose have allowed them to survive for 64 million years, much longer than humans and other more agile animals.

The fire remains unseen but travels at the speed of the wind. The sloth sleeps.

“The fire was an accident,” exclaim the politicians. In 2019, how can there be a fire that razes 957,000 hectares (3,700 square miles)? This is sixty times the area of Bolivia’s capital of La Paz. It’s almost the entirety of the Isiboro Sécure National Park and Indigenous Territory (TIPNIS). A fire of these dimensions is not the product of one or one hundred accidents; it is the product of thousands of fires all started in recent days.

Every year there is chaqueo (slashing-and-burning) but this time it has been multiplied a thousand-fold by the government’s call to expand the agricultural frontier. Ethanol and biodiesel require hundreds of thousands of hectares for inputs like sugar cane and soy. To this, add meat exports to China which require millions of hectares of pasture for cattle. There are also the political land grants and illegal settlements in forest areas. What is happening is no accident. Five years ago, the Vice President Alvaro Garcia Linera challenged Bolivian agro-industrialists to expand the agricultural frontier by one million hectares (3,860 square miles, or two-thirds of Connecticut) per year. That target figure has been reached, but with lands devastated by fire, not productive agricultural lands.

The fire approaches. First a spark, then another. Ash falls on the fur that camouflages the sloth. It wakes, confused, without understanding what is happening. It feels burning pinpricks and lets out a painful moan as it slowly moves in search of refuge.

This is Bolivia. The country where Mother Earth has rights. Where there is a law that says forests, rivers and sloths have the right to life and to “maintain the integrity of the life systems and natural processes which sustain them.” A country where schizophrenia is in power. Where the President gives speeches at international meetings in defense of Pachamama, the Mother Earth revered by the indigenous people of the Andes, while in Bolivia the rights of Mother Earth are violated. A country where in just 24 hours the parliament unanimously approves a law for the massive expansion biofuel production. Not a single parliamentarian speaks for the forests that, even then crackling at more than 300 degrees centigrade. The legislators all celebrated Bolivia’s entry into the era of biofuels. The same happened with the export of meat to China. None demanded prior environmental impact studies.

The fires this year are the product of a reelection strategy for national elections to be held in October. From a prior position of opposition to biofuels, the government flipped 180 degrees – without even blushing – to promoting ethanol and biodiesel as “green energy” sources. The idea is to grow agribusiness of Bolivia’s eastern lowlands to win their support in the elections. The same with the cattle producers, and large refrigerated shipping companies. Following the example of Paraguay which devastated their forests to feed cattle, the Bolivian government cleared agribusiness a pathway to export meat to China.

The dry leaves start to catch fire. The sloth hangs, climbing in slow motion until it reaches another tree. Anguish is reflected in its face. Smoke filling its lungs, it breathes with difficulty. Without hurrying or pausing it continues its climb. Occasionally wavering, it’s sustained by claws and survival instinct.

The candidates, who have said little or nothing about deforestation, biofuels and meat exports, run to the disaster areas for photo opportunities. Among themselves they look for who to blame, but no one wants to point to the development model of agribusiness in the eastern lowland capital of Santa Cruz, which is responsible for most of Bolivia’s deforestation. In 2015, of the 240,000 hectares deforested in Bolivia, 204,000 hectares were in Santa Cruz. In 2012, when deforestation in Santa Cruz stood at 100,000 hectares, 91% was illegal. By 2017, with a stroke of the pen the government had declared legal one-third of that deforestation.

Nature should not be burned at the stake, legally or illegally. Setting fire to a forest or other living beings, human or not, is a crime that degrades the human condition.

The sloth reaches the top of the highest tree, an imposing mapajo (ceiba pentandra) 70 meters tall. The horizon is in flames. It is said the sloth lives slowly to not die fast. Now all depends on the fortitude of a 300-year-old tree. Hopefully the winds will help. No chance of rain. In the distance the President’s helicopter flies over the inferno. He talks of evacuating people without uttering a word about the sloth or the other beings of Mother Earth.

In a few days the candidates will return to campaigning, some to challenge totalitarianism and others to camouflage it, but none to denounce the anthropocentric totalitarianism we carry inside.

Originally published in Spanish on 25 August 2019 in Rascacielo (Skyscraper), the Sunday magazine of Pagina Siete. https://www.paginasiete.bo/rascacielos/2019/8/25/el-perezoso-la-hoguera-228197.html

Agua: El olvido de sus múltiples dimensiones

* Este análisis comparativo abarca a los partidos políticos que tiene una intención de voto superiores al 5%: Movimiento al Socialismo, Comunidad Ciudadana y Bolivia dijo No.

Bolivia fue uno de los primeros países en reconocer el derecho humano al agua en su texto constitucional (art. 20), y en afirmar que el agua es un “derecho fundamentalisimo para la vida” (art. 373). Sin embargo la crisis del agua del 2016 en La Paz y otras ciudades, la desaparición del lago Poopo en el 2015, la contaminación de ríos, represas y del propio lago Titicaca, sumados a los altos niveles de deforestación, muestran que no existen políticas de conservación, protección, preservación, restauración, uso sustentable y gestión integral del agua en el país.

Los programas de los partidos se centran en los servicios de agua potable y riego, y son extremadamente generales en relación a la gestión integral del agua.  El tema de la contaminación de los ríos, lagos y aguas subterráneas es apenas mencionado por algunos e ignorado por otros. La relación entre deforestación y agua es inexistente en todos. La gestión del agua es sobre todo vista desde la perspectiva de los seres humanos y no de los ecosistemas y la naturaleza como un todo. Continúa leyendo Agua: El olvido de sus múltiples dimensiones

Bosques: No son sólo madera

* Este análisis comparativo abarca a los partidos políticos que tiene una intención de voto superiores al 5%: Movimiento al Socialismo, Comunidad Ciudadana y Bolivia dijo No.

Los bosques son ecosistemas esenciales para los ciclos vitales del planeta Tierra. Los bosques son mucho más que madera, recursos naturales, plantas medicinales, frutos para la exportación o simples almacenadores de dióxido de carbono. Los bosques son oxigeno, agua, sombra, abrigo, hogar y vida. Continúa leyendo Bosques: No son sólo madera

Deforestación: Que siga la hoguera

* Este análisis comparativo abarca a los partidos políticos que tiene una intención de voto superiores al 5%: Movimiento al Socialismo, Comunidad Ciudadana y Bolivia dijo No.

El 2016 se deforestaron 295.777 hectáreas según datos oficiales de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT). Hace unos días, la misma ABT habla de 953 mil hectáreas de bosques quemados en lo que va del 2019 y dice que en solo cinco días el fuego arrasó con 471 mil hectáreas de bosques en la Chiquitanía[1]. La deforestación es sin duda el tema de mayor preocupación en relación a la naturaleza, sin embargo los partidos le dedican poca atención en sus programas y prefieren no hablar de las causas de fondo que están alimentando esta hoguera de biodiversidad que se produce cada año en Bolivia. Todos obvian mencionar a la soya, al modelo cruceño del agro negocio, a la ganadería, a los biocombustibles, a los asentamientos ilegales y al chaqueo como los factores que se deben encarar para frenar este gran flagelo a la naturaleza. Continúa leyendo Deforestación: Que siga la hoguera

Agroindustria, ganadería y megaproyectos amenazan a bosques

Programa: Verdades ocultas – La hora de la naturaleza

Los bosques amazónicos se enfrentan a grandes intereses extractivos: carreteras, megahidroeléctricas, monocultivos, ganadería, colonización o concesiones forestales, entre otros, que en los siguientes años podrían ampliar la expansión de deforestación que actualmente bordea las 300 mil hectáreas.

Esa alerta se realizó en el programa Verdades Ocultas: La Hora de la Naturaleza que se transmite por radio ERBOL, todos los viernes desde las 13:00 horas.

Según se recopiló para el programa, las comunidades indígenas advierten sobre los impactos en la producción de caña de azúcar en zonas no tradicionales de la Amazonía, así como la concesión de bosques en favor de campesinos colonizadores. De forma paralela, existen diferentes iniciativas que buscan impulsar el mantenimiento de bosques, alternativas productivas como el cacao o la castaña.

Funciones de los bosques

Alrededor de 1.600 millones de personas —incluidos más de dos mil pueblos indígenas— dependen de los bosques para sobrevivir: les proporciona alimentos, medicinas, combustible y abrigo, según Naciones Unidas. Desde un punto de vista biológico, los bosques son los ecosistemas terrestres más diversos, donde se albergan más del 80% de las especies animales y vegetales.

Son importantes en la reducción de la exposición de los riesgos climáticos extremos como el excesivo calor, sequía e inundaciones, por lo que forman parte sustancial de las estrategias para mitigar y adaptarse al cambio climático, explicó la investigadora Marielle Cauthin.

Una importancia central frente al cambio climático es que los bosques absorben los gases de efecto invernadero porque actúan como filtros naturales del aire, purificándolo (PNUD, 2014). Pero pese a los increíbles beneficios ecológicos, económicos y sociales que nos brindan los bosques, la desforestación continúa a un ritmo de 13 millones de hectáreas al año y esta deforestación es responsable de entre un 12 y un 20% de las emisiones de gases que producen el efecto invernadero y contribuyen al calentamiento global, advirtió Pablo Solón, al tiempo de añadir que en 8 años se perdería una superficie equivalente al territorio boliviano.

En el caso boliviano, en 2016 se llegó casi a 300 mil hectáreas deforestadas. Mucho antes, en la década del 80 el país contaba con una extensión importante de bosques y con pocas amenazas (Müller, 2014), debido sobre todo a que la principal actividad extractiva estaba vinculada a la minería en el occidente del país (Kaimowitz, 1997).

Podemos mencionar que es a partir de la década del 60 que los bosques de tierras bajas, sobre todo de Santa Cruz, comienzan a ser disputados por diferentes actores, comenzando por políticas de estímulo a la migración de japoneses y menonitas al norte del departamento de Santa Cruz. En la década de los 80 se inicia una ola de colonización del Chapare en Cochabamba; mientras se profundizaba el asedio de las empresas madereras en los años 80 y 90.

Ganadería, la amenaza a los bosques

Actualmente en Bolivia existen alrededor de 9 millones de cabezas de ganado, según el Censo agropecuario de 2013. El sector empresarial ganadero se plantea llegar a 12 millones de cabezas de ganado para el año 2025. La Agenda Patriótica del gobierno tiene como meta -hasta el 2025- triplicar la población de ganado y alcanzar la cifra de “al menos dos cabezas de ganado por habitante”, sostuvo Marielle Cauthin. Esto significa que para el 2025 Bolivia duplicaría su hato de ganado bovino, superando las 20 millones de cabezas y disparando la deforestación ¿por qué? porque el crecimiento del ganado implica mayor avance de la frontera agropecuaria en zonas de bosque chiquitano y amazónico: la deforestación por ganadería se produce sobre todo en la Chiquitanía (en las cercanías de San Ignacio de Velasco, Concepción, San José de Chiquitos y Puerto Suárez), y en segundo lugar en la provincia Vaca Diez del Beni, en el límite departamental entre Beni y Pando. En el período 2000 a 2010 la ganadería habría sido responsable de casi el 52% de la deforestación en el país. Si se toma en cuenta solamente el quinquenio 2005 a 2010, el 60% de la deforestación en Bolivia sería producto de actividades ganaderas. Este impacto del sector ganadero se incrementará de manera significativa a medida que se concreten los acuerdos de exportación de carne a Vietnam y China.

Etanol y biodiesel: producir para alimentar chatarra

El 15 de septiembre de 2018, el presidente Evo Morales promulgó la Ley de Etanol y de Aditivos de Origen Vegetal. La meta de 380 millones de litro de etanol hasta el 2025, según el gobierno y los ingenios azucareros, requiere duplicar las plantaciones de caña de azúcar pasando de 150.000 a 305.000 hectáreas, sostuvo Pablo Solón. Ello significa un incremento anual de 18.000 a 20.000 hectáreas de caña de azúcar hasta el 2025. Según autoridades y empresarios, la expansión de la frontera agrícola para caña de azúcar, sorgo, soya y maíz para biocombustibles no tiene límites y estará en función de la demanda nacional e internacional.

El 19 de marzo de 2019, el presidente Evo Morales aceptó llevar adelante el proyecto de biodiésel con el uso de dos semillas de soya que provienen de un tratamiento biotecnológico. En la actualidad ya se usa el evento RR1 (semilla resistente al glifosato) y que con la decisión del Gobierno se suman los eventos Intacta (semilla resistente a las plagas) y HB4 (grano tolerante a la sequía). Según el ministerio de energía, actualmente existe una superficie de producción de soya de 1,3 millones de hectáreas en Santa Cruz, que se destina para el mercado interno y para la exportación. El gobierno pretende el incremento de la frontera agrícola en 250.000 hectáreas más, cuya producción se destinará a otro mercado que es el de biodiésel. Según instituciones como Probioma, las semillas transgénicas de soya serían extendidas en unas 420.000 hectáreas de masa forestal nueva, es decir que la ampliación de la frontera agrícola duplicará la deforestación total anual.

En mayo de 2018, cinco meses antes de la promulgación de la Ley de Etanol, se reportaba que las ha. de caña de azúcar pasaron de 137.769 a 150.312 ha. (12.543 ha. adicionales), además de haberse plantado 32.125 ha. de caña nueva. Los datos provienen de las áreas de influencia de los ingenios Guabirá (Montero), Unagro (Minero) y Aguaí (comunidad Aguaí). Evo Morales decía en 2008 que no se podía producir alimentos para alimentar chatarra y ahora fomenta el cultivo de caña de azúcar y soya transgénica para este fin.

Megaproyectos amenazan bosques y comunidades indígenas

Según nos explica Cecilia Moyoviri, representante de la Subcentral TIPNIS, este parque nacional enfrenta serios problemas de pérdida de bosque, envenenamiento de aguas y muerte de peces producto de la construcción de la carretera Villa Tunari – San Igancio de Moxos y la consecuente profundización de la colonización cocalera. El TIPNIS ha perdido 46.000 hectáreas de bosque entre 2000 y 2014. El 58% de esta pérdida de bosques se ha producido en un radio de 5 kilómetros alrededor de la carretera que conecta Villa Tunari e Isinuta, explicó Cauthin, dentro lo que se conoce como polígono 7, zona avasallada por sindicados campesinos cocaleros (Current Biology, 2018).

Así como el TIPNIS, la TCO Tacana I enfrenta los impactos de otro proyecto extractivo, como es el avance de cultivos de caña de azúcar para la Empresa Azucarera San Buenaventura. Diego Uzquiano, vicepresidente del Concejo Indígena de los Pueblos Tacanas I, denuncia serios problemas en el medioambiente, el agua y la salud de las familias y comunidades de la zona: “en nuestra demanda territorial el gobierno dio como usufructo cinco mil hectáreas para la plantación de caña, y ya hubo deterioro de nuestro territorio como matanza de flora y fauna, y afectó a comunidades vecinas con enfermedades en consumo de agua y mortandad de animales”.

El Territorio Indígena Multiétnico (TIM) busca recuperar el llamado bosque Chimán, ubicado en la Amazonía beniana, que desde 1990 experimentó la penetración de varias grandes empresas madereras que provocaron conflictos y una acción movilizada conocida como la “Primera Marcha Indígena por el Territorio y la Dignidad”. Don Cecilio Gualu, como nos indicó, estuvo presente en esa marcha y hasta hoy día sigue luchando por la restitución territorial y la recuperación de bosques para sus comunidades. El TIM pide se cumpla el Decreto Supremo 22611 que establece la restitución de estos bosques al concluir los contratos de concesión forestal. Sin embargo, 28 años después, el conflicto se reactivó a raíz de que el INRA declaró tierras fiscales de libre disponibilidad a una parte del área de exconcesiones forestales del Bosque Chimán, para dotarlas a colonos campesinos.

La TCO Tacana II se enfrentó a la exploración sísmica de la empresa petrolera china BGP para cuidar y defender los árboles de castaña y las fuentes de agua. El aprovechamiento de la castaña otorga trabajo e ingresos económicos a las comunidades de la TCO, según nos relató Pablo Arauz, técnico de la organización indígena Tacana II. Así como la castaña se constituye en un fruto que otorga condiciones sustentables de vida a las comunidades y al bosque, ocurre lo mismo con otros cultivos como el cacao amazónico. En conjunto, la conservación de los bosques de castaña como de cacao permiten aplicar técnicas agroforestales, que protegen el bosque y no lo destruyen. Esta es la experiencia de CIPCA, según Edgar Izurieta, técnico de esta institución: “no solo es una alternativa de desarrollo e ingresos económicos sino como elementos para restitución y consolidación de territorios disputados por terceras personas. Los indígenas han tomado consciencia de la importancia de los bosques para hacer manejo sostenible de los mismos”.

Las funciones de los árboles y su importancia en las ciudades es parte de la campaña que emprende el colectivo árbol en Santa Cruz. Según Eliana Torrico, integrante de este Colectivo, anualmente se talan aproximadamente 300 árboles en ese municipio, por ello el trabajo de concientización en las ciudades para el cuidado del árbol urbano es urgente.

Publicado en: Bolivia en tus manos; Erbol.

Alertan que hasta 2030 se deforestará igual a dos Tipnis

Verdades Ocultas: La Hora de la Naturaleza

El gobierno de Bolivia presentó en 2015 su Contribución Prevista Nacionalmente Determinada ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC).  Según este compromiso Bolivia deforestará 3 millones de hectáreas hasta el 2030. Esta superficie es equivalente a dos veces el área del TIPNIS que alcanza a 1,3 millones de hectáreas. Para compensar esta increíble deforestación el gobierno dice que en Bolivia se reforestarán 4,5 millones de hectáreas hasta el 2030. Sin embargo, la realidad es que la deforestación avanza a paso acelerado mientras la reforestación se mueve a paso de tortuga.

dos tipnis

En el primer programa de Verdades Ocultas: La Hora de la Naturaleza, que se transmite por Erbol todos los viernes a las 13:00 horas, Arturo Revollo, Marielle Cauthin y Pablo Solón explicaron que entre el 2015 y el 2018 se reforestaron con plantines menos de 50.000 hectáreas mientras en ese mismo período se deforestaron más de 700.000 hectáreas de bosque lleno de vida y biodiversidad.

Según Marielle Cauthin el costo de reforestar una hectárea con plantines que tardarán 20 o 40 años en convertirse en árboles es de 1.000 dólares, una cifra superior a la plantación de una hectárea de soya o una hectárea de azúcar. Arturo Revollo remarcó que es antieconómico deforestar para reforestar. “Es como demoler una casa hermosa para luego ir al banco a endeudarse para construir una casa mucho mas modesta que tardará 20 o 40 años en estar acabada. Nadie en su sano juicio haría eso”. Pablo Solón complementó que efectivamente el plan de deforestar para reforestar “es una locura que nunca se cumpliría porque para reforestar los 4,5 millones de hectáreas se requieren como mínimo, sólo en plantines, 4.500 millones de dólares, es decir la mitad de nuestra actual deuda externa”.

Otra verdad oculta que se transparentó en el programa es que en el Plan Nacional de Forestación y Reforestación aprobado por DS 2912 el gobierno nacional se asignó una cuota directa de sólo el 0,6% de la reforestación, mientras las comunidades indígenas y campesinas deberían reforestar el 42,6% de las 4,5 millones de hectáreas que supuestamente deberían reforestarse hasta el 2030.

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Según Marielle Cautin “la reforestación con plantines en los últimos 3 años no ha alcanzado ni siquiera las 50.000 hectáreas, y varios de esos plantines seguramente ya han muerto”. Pablo Solón dijo que en cambio “la deforestación pasó de 128.043 ha. en 2012 a 295.777 ha. en el 2016, cifra que muestra que la deforestación se ha duplicado. Al ritmo actual, la deforestación superará las 3 millones de hectáreas, una cantidad equivalente a más de dos veces la superficie del TIPNIS que es de 1,37 millones de hectáreas”.

Arturo Revollo remarcó que “esta situación es en extremo preocupante porque la deforestación está agravando desastres naturales que sufrimos en Bolivia y el mundo. Según la ABC el derrumbe en la carretera a Caranavi fue producto de la deforestación que ocurrió en la parte superior del camino, igualmente hay estudios que muestran que la deforestación agrava las inundaciones en otras poblaciones del oriente”. Solón enfatizó que “el gobierno alienta la deforestación que contribuye a los desastres naturales. Nos estamos haciendo el haraquiri”.

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La deforestación además contribuye al cambio climático que exacerba los desastres naturales. En Bolivia un 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero son producto de la deforestación para la agricultura y la ganadería.

Las actuales políticas del gobierno van a incrementar aun más la deforestación, concluyeron los participantes del programa Verdades Ocultas, y citaron como ejemplos: la ampliación del área de desmonte de 5 a 20 ha. para propiedades pequeñas y comunitarias establecido en la Ley 741 del año 2015, la Agenta Patriótica 2025 que fija como meta triplicar la población de ganado que es hoy el principal factor de deforestación, los planes de exportación de carne a China, Rusia y Vietnam, y el plan de duplicar las 150.000 ha. de plantaciones de caña de azúcar para satisfacer la demanda de Etanol”.

El programa Verdades Ocultas es una producción de la Fundación Solón, el ISEAT, la Fundación Jubileo y Eco Tambo miembros del Grupo de Trabajo de Cambio Climático y Justicia. El informe en el que se basó el programa tiene el título de “Inconsecuencia Climática” y se encuentra en el sitio web de la Fundación Solón.

Publicado en: ERBOL; Página Siete

Video: Amenazas y alternativas para nuestros bosques

Los bosques amazónicos se enfrentan a grandes intereses extractivos: carreteras, megahidroeléctricas, monocultivos, ganadería, colonización o concesiones forestales, entre otros, que en los siguientes años podrían ampliar la expansión de deforestación que actualmente bordea las 300 mil hectáreas. Lo que necesitamos es una ley forestal que proteja efectivamente los derechos de los bosques y que no se limite a dar concesiones para explotar su madera. Continúa leyendo Video: Amenazas y alternativas para nuestros bosques

Agroindustria, ganadería y megaproyectos amenazan a bosques

Erbol, 22 de abril de 2019

Los bosques amazónicos se enfrentan a grandes intereses extractivos: carreteras, megahidroeléctricas, monocultivos, ganadería, colonización o concesiones forestales, entre otros, que en los siguientes años podrían ampliar la expansión de deforestación que actualmente bordea las 300 mil hectáreas.

Esa alerta se realizó en el programa Verdades Ocultas: La Hora de la Naturaleza que se transmite por radio ERBOL, todos los viernes desde las 13:00 horas.

Según se recopiló para el programa, las comunidades indígenas advierten sobre los impactos en la producción de caña de azúcar en zonas no tradicionales de la Amazonía, así como la concesión de bosques en favor de campesinos colonizadores. De forma paralela, existen diferentes iniciativas que buscan impulsar el mantenimiento de bosques, alternativas productivas como el cacao o la castaña.

Funciones de los bosques

Alrededor de 1.600 millones de personas —incluidos más de dos mil pueblos indígenas— dependen de los bosques para sobrevivir: les proporciona alimentos, medicinas, combustible y abrigo, según Naciones Unidas. Desde un punto de vista biológico, los bosques son los ecosistemas terrestres más diversos, donde se albergan más del 80% de las especies animales y vegetales.

Son importantes en la reducción de la exposición de los riesgos climáticos extremos como el excesivo calor, sequía e inundaciones, por lo que forman parte sustancial de las estrategias para mitigar y adaptarse al cambio climático, explicó  la investigadora Marielle Cauthin.

Una importancia central frente al cambio climático es que los bosques absorben los gases de efecto invernadero porque actúan como filtros naturales del aire, purificándolo (PNUD, 2014). Pero pese a los increíbles beneficios ecológicos, económicos y sociales que nos brindan los bosques, la desforestación continúa a un ritmo de 13 millones de hectáreas al año y esta deforestación es responsable de entre un 12 y un 20% de las emisiones de gases que producen el efecto invernadero y contribuyen al calentamiento global, advirtió Pablo Solón, al tiempo de añadir que en 8 años se perdería una superficie equivalente al territorio boliviano.

En el caso boliviano, en 2016 se llegó casi a 300 mil hectáreas deforestadas. Mucho antes, en la década del 80 el país contaba con una extensión importante de bosques y con pocas amenazas (Müller, 2014), debido sobre todo a que la principal actividad extractiva estaba vinculada a la minería en el occidente del país (Kaimowitz, 1997).

Podemos mencionar que es a partir de la década del 60 que los bosques de tierras bajas, sobre todo de Santa Cruz, comienzan a ser disputados por diferentes actores, comenzando por políticas de estímulo a la migración de japoneses y menonitas al norte del departamento de Santa Cruz. En la década de los 80 se inicia una ola de colonización del Chapare en Cochabamba; mientras se profundizaba el asedio de las empresas madereras en los años 80 y 90.

Ganadería, la amenaza a los bosques

Actualmente en Bolivia existen alrededor de 9 millones de cabezas de ganado, según el Censo agropecuario de 2013. El sector empresarial ganadero se plantea llegar a 12 millones de cabezas de ganado para el año 2025. La Agenda Patriótica del gobierno tiene como meta -hasta el 2025- triplicar la población de ganado y alcanzar la cifra de “al menos dos cabezas de ganado por habitante”, sostuvo Marielle Cauthin. Esto significa que para el 2025 Bolivia duplicaría su hato de ganado bovino, superando las 20 millones de cabezas y disparando la deforestación ¿por qué? porque el crecimiento del ganado implica mayor avance de la frontera agropecuaria en zonas de bosque chiquitano y amazónico: la deforestación por ganadería se produce sobre todo en la Chiquitanía (en las cercanías de San Ignacio de Velasco, Concepción, San José de Chiquitos y Puerto Suárez), y en segundo lugar en la provincia Vaca Diez del Beni, en el límite departamental entre Beni y Pando. En el período 2000 a 2010 la ganadería habría sido responsable de casi el 52% de la deforestación en el país. Si se toma en cuenta solamente el quinquenio 2005 a 2010, el 60% de la deforestación en Bolivia sería producto de actividades ganaderas. Este impacto del sector ganadero se incrementará de manera significativa a medida que se concreten los acuerdos de exportación de carne a Vietnam y China.

Etanol y biodiesel: producir para alimentar chatarra

El 15 de septiembre de 2018, el presidente Evo Morales promulgó la Ley de Etanol y de Aditivos de Origen Vegetal. La meta de 380 millones de litro de etanol hasta el 2025, según el gobierno y los ingenios azucareros, requiere duplicar las plantaciones de caña de azúcar pasando de 150.000 a 305.000 hectáreas, sostuvo Pablo Solón. Ello significa un incremento anual de 18.000 a 20.000 hectáreas de caña de azúcar hasta el 2025. Según autoridades y empresarios, la expansión de la frontera agrícola para caña de azúcar, sorgo, soya y maíz para biocombustibles no tiene límites y estará en función de la demanda nacional e internacional.

El 19 de marzo de 2019, el presidente Evo Morales aceptó llevar adelante el proyecto de biodiésel con el uso de dos semillas de soya que provienen de un tratamiento biotecnológico. En la actualidad ya se usa el evento RR1 (semilla resistente al glifosato) y que con la decisión del Gobierno se suman los eventos Intacta (semilla resistente a las plagas) y HB4 (grano tolerante a la sequía). Según el ministerio de energía, actualmente existe una superficie de producción de soya de 1,3 millones de hectáreas en Santa Cruz, que se destina para el mercado interno y para la exportación. El gobierno pretende el incremento de la frontera agrícola en 250.000 hectáreas más, cuya producción se destinará a otro mercado que es el de biodiésel. Según instituciones como Probioma, las semillas transgénicas de soya serían extendidas en unas 420.000 hectáreas de masa forestal nueva, es decir que la ampliación de la frontera agrícola duplicará la deforestación total anual.

En mayo de 2018, cinco meses antes de la promulgación de la Ley de Etanol, se reportaba que las ha. de caña de azúcar pasaron de 137.769 a 150.312 ha. (12.543 ha. adicionales), además de haberse plantado 32.125 ha. de caña nueva. Los datos provienen de las áreas de influencia de los ingenios Guabirá (Montero), Unagro (Minero) y Aguaí (comunidad Aguaí). Evo Morales decía en 2008 que no se podía producir alimentos para alimentar chatarra y ahora fomenta el cultivo de caña de azúcar y soya transgénica para este fin.

Megaproyectos amenazan bosques y comunidades indígenas

Según nos explica Cecilia Moyoviri, representante de la Subcentral TIPNIS, este parque nacional enfrenta serios problemas de pérdida de bosque, envenenamiento de aguas y muerte de peces producto de la construcción de la carretera Villa Tunari – San Igancio de Moxos y la consecuente profundización de la colonización cocalera. El TIPNIS ha perdido 46.000 hectáreas de bosque entre 2000 y 2014. El 58% de esta pérdida de bosques se ha producido en un radio de 5 kilómetros alrededor de la carretera que conecta Villa Tunari e Isinuta, explicó Cauthin, dentro lo que se conoce como polígono 7, zona avasallada por sindicados campesinos cocaleros (Current Biology, 2018).

Así como el TIPNIS, la TCO Tacana I enfrenta los impactos de otro proyecto extractivo, como es el avance de cultivos de caña de azúcar para la Empresa Azucarera San Buenaventura. Diego Uzquiano, vicepresidente del Concejo Indígena de los Pueblos Tacanas I, denuncia serios problemas en el medioambiente, el agua y la salud de las familias y comunidades de la zona: “en nuestra demanda territorial el gobierno dio como usufructo cinco mil hectáreas para la plantación de caña, y ya hubo deterioro de nuestro territorio como matanza de flora y fauna, y afectó a comunidades vecinas con enfermedades en consumo de agua y mortandad de animales”.

El Territorio Indígena Multiétnico (TIM) busca recuperar el llamado bosque Chimán, ubicado en la Amazonía beniana, que desde 1990 experimentó la penetración de varias grandes empresas madereras que  provocaron conflictos y una acción movilizada conocida como la “Primera Marcha Indígena por el Territorio y la Dignidad”. Don Cecilio Gualu, como nos indicó, estuvo presente en esa marcha y hasta hoy día sigue luchando por la restitución territorial y la recuperación de bosques para sus comunidades. El TIM pide se cumpla el Decreto Supremo 22611 que establece la restitución de estos bosques al concluir los contratos de concesión forestal. Sin embargo, 28 años después, el conflicto se reactivó a raíz de que el  INRA declaró tierras fiscales de libre disponibilidad a una parte del área de exconcesiones forestales del Bosque Chimán, para dotarlas a colonos campesinos.

La TCO Tacana II se enfrentó a la exploración sísmica de la empresa petrolera china BGP para cuidar y defender los árboles de castaña y las fuentes de agua. El aprovechamiento de la castaña otorga trabajo e ingresos económicos a las comunidades de la TCO, según nos relató Pablo Arauz, técnico de la organización indígena Tacana II. Así como la castaña se constituye en un fruto que otorga condiciones sustentables de vida a las comunidades y al bosque, ocurre lo mismo con otros cultivos como el cacao amazónico. En conjunto, la conservación de los bosques de castaña como de cacao permiten aplicar técnicas agroforestales, que protegen el bosque y no lo destruyen. Esta es la experiencia de CIPCA, según Edgar Izurieta, técnico de esta institución: “no solo es una alternativa de desarrollo e ingresos económicos sino como elementos para restitución y consolidación de territorios disputados por terceras personas. Los indígenas han tomado consciencia de la importancia de los bosques para hacer manejo sostenible de los mismos”.

Las funciones de los árboles y su importancia en las ciudades es parte de la campaña que emprende el colectivo árbol en Santa Cruz. Según Eliana Torrico, integrante de este Colectivo, anualmente se talan aproximadamente 300 árboles en ese municipio, por ello el trabajo de concientización en las ciudades para el cuidado del árbol urbano es urgente.

Enlace: https://erbol.com.bo/noticia/economia/22042019/agroindustria_ganaderia_y_megaproyectos_amenazan_bosques

Impactos en la naturaleza de El Bala, Chepete, Rositas y Cachuela Esperanza

Áreas a ser inundadas

De las cuatro hidroeléctricas, Cachuela Esperanza inundaría la mayor extensión: 690 km2 sin contar el efecto remanso (Molina, 2010). En segundo lugar, estaría el Chepete, que inundaría 677 km2 de bosque amazónico en una de las regiones más biodiversas de Bolivia y el mundo. Luego le sigue Rositas con un embalse de 449 km2 y por último El Bala con una inundación de 94 km2. En total las inundaciones de los embalses de las cuatro hidroeléctricas ascienden a los 1.910 km2. Para tener una idea de la magnitud de estas áreas inundadas es necesario señalar que la mancha urbana de la ciudad de La Paz es de 149 km2.

De todos los embalses Cachuela Esperanza es el de mayor riesgo tomando en cuenta la topografía bastante plana del terreno, la inundación provocada por esta megahidroeléctrica podría expandirse a más de 1.000 km2 en caso de producirse una época de intensas lluvias, como ocurrió con las hidroeléctricas Jirao y San Antonio en el lado brasilero.

Si analizamos cuál inunda más por megawatt de potencia instalada, Rositas ocupa el primer lugar con 70 hectáreas por MW seguido muy de cerca por Cachuela Esperanza con 69 hectáreas por MW. En tercer lugar, se encuentra El Bala con 27 hectáreas por MW y en cuarto lugar, debido a tener la potencia instalada más grande (3.300 MW), está el Chepete con 20 hectáreas por MW.

En el caso de Cachuela Esperanza, el área inundada por el embalse (690 km2) en territorio boliviano supera de lejos a las inundaciones de las represas del lado brasileño: Jirau 271 km2 y San Antonio 258 km2. Con base en esto, Molina (2010) sostiene que Cachuela Esperanza inundaría una superficie diez veces mayor por unidad de potencia instalada.

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Las hidroeléctricas de Rositas, Cachuela Esperanza, El Bala y Chepete afectarán por lo menos a seis áreas protegidas. Uno de los primeros impactos que sufrirán es la deforestación por los embalses ya mencionados y que alcanzan los 1.910 km2.
Miles de animales serán expulsados o morirán en el intento de escapar a la destrucción de su hábitat. Zonas de tránsito de mamíferos serán alteradas por las obras. Las presas obstruirán la libre circulación de los peces y evitarán que alcancen las regiones aguas arriba donde anualmente desovan. Las fichas ambientales proponen construir estanques para agrupar peces, y ascensores y escaleras de peces que serán una trampa mortal para muchos de ellos.

El metano de los embalses

La descomposición de los bosques y la biodiversidad inundada provocará importantes gases de efecto invernadero (GEI). EL estudio de Eptisa (2017) sobre Rositas afirma que habrá una gran producción de GEI, señala que ni con el desmonte del 90% de los bosques se reducirían las emisiones de gas metano emitido por “desgasificación del agua que pasa por las turbinas, la descomposición anaerobia de materia orgánica que se genera por organismos autótrofos en la misma represa y por la degradación de la biomasa que queda inundada en la misma represa”.

Algunos estudios reportan que “las plantas hidroeléctricas en el Amazonía producen más gases de efecto invernadero que las centrales termoeléctricas, debido a la descomposición de la vegetación del área que fue invadida por el agua y a las altas temperaturas, que proporcionan la emisión de metano” (Costa; Vibian et al. 2015). Estudios en otras represas de la Amazonía como Balbina demostraron que las emisiones de éstas son peores que los combustibles fósiles (Fearnside, 2009): “Estos estudios prueban que represas en la región amazónica tienen un impacto climático que es peor que la electricidad generada a través de carbón, diésel o gas” (Costa; Vibian et al. 2015). Tomando en cuenta que según un estudio publicado por International Rivers en 2008 las megahidroeléctricas en el Amazonas producen 2 Kg de dióxido de carbono equivalente por kWh podemos concluir que El Bala, Chepete y Cachuela Esperanza generarán 46 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO2eq), una cifra que es igual a un tercio de las emisiones de Bolivia en el año 2014.

07Frente a estos datos, el gobierno y ENDE han buscado minimizar los impactos señalando que un pequeño porcentaje de áreas protegidas serán afectadas. Por ejemplo, en el caso del Chepete sólo toman en cuenta la inundación de 100 km2 dentro del Madidi y el Pilón Lajas y callan frente a los otros 577 km2 de bosques que serán inundados en superficies colindantes a las áreas protegidas.

El río Beni, la Amazonía, los valles, los yungas y el altiplano son parte de un todo articulado e interdependiente en el que la afectación de uno de sus elementos claves tiene efectos sobre los otros componentes de ese sistema. Así como no se puede valorar el impacto de la picadura de un mosquito diciendo que sólo afecta el 0,00001% del cuerpo humano, tampoco se puede reducir el impacto de una represa al área de inundación y menos jugar con porcentajes para invisibilizar sus graves efectos negativos.

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Rositas

Rositas afectará al Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) Serranía del Iñao, el Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) Río Grande – Valles Cruceños y el Área Protegida Municipal Parabanó, mientras El Bala y Chepete afectarán al Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) Madidi y la Reserva de la Biosfera y Tierra Comunitaria de Origen (TCO) Pilón Lajas.

Según la Ficha Ambiental de Rositas, los impactos ambientales en estas áreas protegidas serán “muy altos” para el hábitat de la fauna terrestre, “críticos” para los peces y afectarán la composición físico-química del agua superficial y la pérdida de recursos hídricos.

El Bala y Chepete

El Bala y el Chepete afectarán las áreas protegidas del Madidi y el Pilón Lajas. Sus fichas ambientales mencionan entre otros el riesgo de degradación del suelo, desaparición de playones en las márgenes de los ríos, alteración de la migración y reproducción de peces, y mortandad de especies de fauna silvestre por inundación. Las fichas ambientales de estas megahidroeléctricas enumeran las especies de flora y fauna que se encuentran en la región, destacando aquellas que son vulnerables y están en peligro de extinción, sin embargo, no cuantifican ni valoran el impacto que tendrán estas megaobras en la existencia de estas formas de vida. La magnitud de estas megarrepresas contribuirá y provocará una suerte de ecocidio para ciertas especies de flora y fauna endémicas de la región.

Los impactos no serán sólo en las áreas inundadas, sino afectarán al conjunto de esos ecosistemas tanto aguas arriba de los embalses como aguas abajo. Las fichas ambientales de ambas hidroeléctricas no detallan los impactos en el área de influencia indirecta de los mismos, y tampoco existen estudios sobre lo que serán los impactos de la línea de transmisión eléctrica que se tendería desde las megahidroeléctricas del Chepete y El Bala hasta la ciudad de Cuiabá en Brasil.

Cachuela Esperanza

Cachuela Esperanza tendrá impacto en una zona próxima al Área Protegida Municipal Lago San José en Riberalta, Beni, que cuenta con una extensión de 16.471 hectáreas; que junto a la hidroeléctrica Binacional repercutirán en el área próxima a la Reserva de Vida Silvestre Departamental Bruno Racua en Nueva Esperanza, Pando [1] , que cuenta con una extensión de 74.054 hectáreas (Justiniano, 2011).

La cuenca del río Madera alberga más de 750 especies de peces, 800 especies de aves y otras en peligro de extinción. Con la construcción de las hidroeléctrica se prevé aumento de la deforestación, avance de la frontera agrícola, mayor actividad ganadera (Laats, 2010). Por su parte, los impactos ambientales que la empresa Tecsult (2009) previó para Cachuela Esperanza son variaciones en la calidad del agua, devastación de vegetación, alteración en la migración de peces y aves, además de emisión de gases de efecto invernadero.

[1] http://www.wwf.org.bo/?111360

TUNUPA 106: Inconsecuencia Climática

Invitamos a leer el TUNUPA 106: Inconsecuencia Climática que contiene un análisis de la contribución nacionalmente determinada presentada por el gobierno de Bolivia en el marco del Acuerdo de Paris. Formato PDF.

Introducción

184 países de un total de 196 miembros de la Convención Marco de la Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) han ratificado el Acuerdo de París y 181 miembros/países de este acuerdo presentaron su CND hasta diciembre del 2018.

¿En qué consiste la CND de Bolivia? ¿Es una CND coherente y consistente con la lucha contra el cambio climático? ¿Cuáles son sus metas a nivel de bosques y energía para reducir las emisiones de GEI del país? ¿Qué medidas y acciones contempla? ¿Cómo se está avanzando o no en su implementación?

Estas y muchas otras cuestiones más serán abordadas en este informe especial que analiza la CND de Bolivia y sobre todo su implementación durante los últimos tres años que representan un 20% del período 2016-2030.

Índice

  1. Características de las CND
  2. La CND de Bolivia
  3. Electricidad
  4. Bosques
    Conclusiones
    Infográfica: Medio grado hace una gran diferencia

 

Infográfica: Medio Grado hace una GRAN diferencia

Así como la temperatura normal del cuerpo humano es de 37ºC, la temperatura promedio del planeta Tierra ha sido de 14ºC durante los últimos siglos. Sin embargo, debido a la extracción y quema de combustibles fósiles (carbon, petróleo, gas natural), la deforestación y el uso de agroquímicos la temperatura se ha incrementado en 1ºC hasta el 2015 y los impactos los estamos sufriendo en todas partes del planeta. Ahora, avanzamos hacia un incremento de 1,5ºC en las próximas décadas y un incremento de 2ºC para la segunda mitad de siglo. 91 expertos de 40 países del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático presentaron a fines del 2018 un informe especial sobre las implicaciones de un incremento de la temperatura de 1,5ºC y 2ºC. La siguiente infográfica sintetiza algunas de sus conclusiones.

Video: Inconsecuencia Climática

Este programa está dedicado a analizar la Contribución Nacionalmente Determinada de Bolivia presentada ante la Convención Marco de las Naciones Unidades sobre el Cambio Climático. El video devela las siguientes verdades ocultas. Continúa leyendo Video: Inconsecuencia Climática

Superficie equivalente a dos TIPNIS será deforestada hasta 2030

El gobierno de Bolivia presentó en 2015 su Contribución Prevista Nacionalmente Determinada ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). Según este compromiso Bolivia deforestará 3 millones de hectáreas hasta el 2030. Esta superficie es equivalente a dos veces el área del TIPNIS que alcanza a 1,3 millones de hectáreas. Para compensar esta increíble deforestación el gobierno dice que en Bolivia se reforestarán 4,5 millones de hectáreas hasta el 2030. Sin embargo, la realidad es que la deforestación avanza a paso acelerado mientras la reforestación se mueve a paso de tortuga.

En el primer programa de Verdades Ocultas: La hora de la Naturaleza, que se transmite por Erbol todos los viernes a las 13:00 horas, Arturo Revollo, Marielle Cauthin y Pablo Solón explicaron que entre el 2015 y el 2018 se reforestaron con plantines menos de 50.000 hectáreas mientras en ese mismo período se deforestaron más de 700.000 hectáreas de bosque lleno de vida y biodiversidad.

Según Marielle Cauthin el costo de reforestar una hectárea con plantines que tardarán 20 o 40 años en convertirse en árboles es de 1.000 dólares, una cifra superior a la plantación de una hectárea de soya o una hectárea de azúcar. Arturo Revollo remarcó que es antieconómico deforestar para reforestar. “Es como demoler una casa hermosa para luego ir al banco a endeudarse para construir una casa mucho mas modesta que tardará 20 o 40 años en estar acabada. Nadie en su sano juicio haría eso”. Pablo Solón complementó que efectivamente el plan de deforestar para reforestar “es una locura que nunca se cumpliría porque para reforestar los 4,5 millones de hectáreas se requieren como mínimo, sólo en plantines, 4.500 millones de dólares, es decir la mitad de nuestra actual deuda externa”.

Otra verdad oculta que se transparentó en el programa es que en el Plan Nacional de Forestación y Reforestación aprobado por DS 2912 el gobierno nacional se asignó una cuota directa de sólo el 0,6% de la reforestación, mientras las comunidades indígenas y campesinas deberían reforestar el 42,6% de las 4,5 millones de hectáreas que supuestamente deberían reforestarse hasta el 2030.

Según Marielle Cautin “la reforestación con plantines en los últimos 3 años no ha alcanzado ni siquiera las 50.000 hectáreas, y varios de esos plantines seguramente ya han muerto”. Pablo Solón dijo que en cambio “la deforestación pasó de 128.043 ha. en 2012 a 295.777 ha. en el 2016, cifra que muestra que la deforestación se ha duplicado. Al ritmo actual, la deforestación superará las 3 millones de hectáreas, una cantidad equivalente a más de dos veces la superficie del TIPNIS que es de 1,37 millones de hectáreas”.

Arturo Revollo remarcó que “esta situación es en extremo preocupante porque la deforestación está agravando desastres naturales que sufrimos en Bolivia y el mundo. Según la ABC el derrumbe en la carretera a Caranavi fue producto de la deforestación que ocurrió en la parte superior del camino, igualmente hay estudios que muestran que la deforestación agrava las inundaciones en otras poblaciones del oriente”. Solón enfatizó que “el gobierno alienta la deforestación que contribuye a los desastres naturales. Nos estamos haciendo el haraquiri”.

La deforestación además contribuye al cambio climático que exacerba los desastres naturales. En Bolivia un 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero son producto de la deforestación para la agricultura y la ganadería.

Las actuales políticas del gobierno van a incrementar aun más la deforestación, concluyeron los participantes del programa Verdades Ocultas, y citaron como ejemplos: la ampliación del área de desmonte de 5 a 20 ha. para propiedades pequeñas y comunitarias establecido en la Ley 741 del año 2015, la Agenta Patriótica 2025 que fija como meta triplicar la población de ganado que es hoy el principal factor de deforestación, los planes de exportación de carne a China, Rusia y Vietnam, y el plan de duplicar las 150.000 ha. de plantaciones de caña de azúcar para satisfacer la demanda de Etanol”.

El programa Verdades Ocultas es una producción de la Fundación Solón, el ISEAT, la Fundación Jubileo y Eco Tambo miembros del Grupo de Trabajo de Cambio Climático y Justicia. El informe en el que se basó el programa tiene el título de “Inconsecuencia Climática” y se encuentra en este link.

Respuesta a un imitador de Trump

Por Pablo Solón

Como es su costumbre Alvaro Garcia Linera en su artículo “Alpacoma y el Racismo Ambiental” ataca a la Fundación Solón, entre otras instituciones, para desviar la atención del tema de fondo de la deforestación.

En relación a que no habríamos expresado criticas al Gobierno Municipal de La Paz por el desastre de Alpacoma debido a que tendríamos afinidad de piel con Revilla, debo recordar que desde el primer día del desastre de Alpacoma exprese mis cuestionamientos en cuatro programas de Cabildeo Digital, APLP radio online, RTP y mi pagina de Facebook donde escribí el 17 de enero “La empresa Tersa, la alcaldía, los que hicieron los estudios de impacto ambiental, los que los aprobaron y debían dar seguimiento… tienen que responder por la tragedia de Alpacoma. Pero también cada uno de nosotros tenemos que preguntarnos sino estamos contribuyendo de alguna manera a estos desastres. Y sobre todo ¿que debemos cambiar?”.

Garcia Linera, que no es indígena, quiere escudarse detrás de los indígenas para ocultar su responsabilidad en la deforestación que sufre el país. Del análisis de un documento oficial del gobierno de Bolivia presentado el 2015 ante la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático se desprende que se deforestarán 3 millones de hectáreas en el país en el período 2016 al 2030. Esta superficie es equivalente a dos veces el área del TIPNIS que alcanza a 1,3 millones de hectáreas.

Garcia Linera para ocultar las manchas de sangre de este grave crimen contra la Madre Tierra recurre, al igual que Trump, a negar los efectos de la actividad humana sobre el cambio climático, y niega que la deforestación, que llegó a 295.777 hectáreas según la ABT sólo en el año 2016, tenga alguna incidencia en el agravamiento de las lluvias, sequías, inundaciones y desastres que cada vez afectan más a Bolivia.