Impactos en la naturaleza de El Bala, Chepete, Rositas y Cachuela Esperanza

Áreas a ser inundadas

De las cuatro hidroeléctricas, Cachuela Esperanza inundaría la mayor extensión: 690 km2 sin contar el efecto remanso (Molina, 2010). En segundo lugar, estaría el Chepete, que inundaría 677 km2 de bosque amazónico en una de las regiones más biodiversas de Bolivia y el mundo. Luego le sigue Rositas con un embalse de 449 km2 y por último El Bala con una inundación de 94 km2. En total las inundaciones de los embalses de las cuatro hidroeléctricas ascienden a los 1.910 km2. Para tener una idea de la magnitud de estas áreas inundadas es necesario señalar que la mancha urbana de la ciudad de La Paz es de 149 km2.

De todos los embalses Cachuela Esperanza es el de mayor riesgo tomando en cuenta la topografía bastante plana del terreno, la inundación provocada por esta megahidroeléctrica podría expandirse a más de 1.000 km2 en caso de producirse una época de intensas lluvias, como ocurrió con las hidroeléctricas Jirao y San Antonio en el lado brasilero.

Si analizamos cuál inunda más por megawatt de potencia instalada, Rositas ocupa el primer lugar con 70 hectáreas por MW seguido muy de cerca por Cachuela Esperanza con 69 hectáreas por MW. En tercer lugar, se encuentra El Bala con 27 hectáreas por MW y en cuarto lugar, debido a tener la potencia instalada más grande (3.300 MW), está el Chepete con 20 hectáreas por MW.

En el caso de Cachuela Esperanza, el área inundada por el embalse (690 km2) en territorio boliviano supera de lejos a las inundaciones de las represas del lado brasileño: Jirau 271 km2 y San Antonio 258 km2. Con base en esto, Molina (2010) sostiene que Cachuela Esperanza inundaría una superficie diez veces mayor por unidad de potencia instalada.

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Las hidroeléctricas de Rositas, Cachuela Esperanza, El Bala y Chepete afectarán por lo menos a seis áreas protegidas. Uno de los primeros impactos que sufrirán es la deforestación por los embalses ya mencionados y que alcanzan los 1.910 km2.
Miles de animales serán expulsados o morirán en el intento de escapar a la destrucción de su hábitat. Zonas de tránsito de mamíferos serán alteradas por las obras. Las presas obstruirán la libre circulación de los peces y evitarán que alcancen las regiones aguas arriba donde anualmente desovan. Las fichas ambientales proponen construir estanques para agrupar peces, y ascensores y escaleras de peces que serán una trampa mortal para muchos de ellos.

El metano de los embalses

La descomposición de los bosques y la biodiversidad inundada provocará importantes gases de efecto invernadero (GEI). EL estudio de Eptisa (2017) sobre Rositas afirma que habrá una gran producción de GEI, señala que ni con el desmonte del 90% de los bosques se reducirían las emisiones de gas metano emitido por “desgasificación del agua que pasa por las turbinas, la descomposición anaerobia de materia orgánica que se genera por organismos autótrofos en la misma represa y por la degradación de la biomasa que queda inundada en la misma represa”.

Algunos estudios reportan que “las plantas hidroeléctricas en el Amazonía producen más gases de efecto invernadero que las centrales termoeléctricas, debido a la descomposición de la vegetación del área que fue invadida por el agua y a las altas temperaturas, que proporcionan la emisión de metano” (Costa; Vibian et al. 2015). Estudios en otras represas de la Amazonía como Balbina demostraron que las emisiones de éstas son peores que los combustibles fósiles (Fearnside, 2009): “Estos estudios prueban que represas en la región amazónica tienen un impacto climático que es peor que la electricidad generada a través de carbón, diésel o gas” (Costa; Vibian et al. 2015). Tomando en cuenta que según un estudio publicado por International Rivers en 2008 las megahidroeléctricas en el Amazonas producen 2 Kg de dióxido de carbono equivalente por kWh podemos concluir que El Bala, Chepete y Cachuela Esperanza generarán 46 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO2eq), una cifra que es igual a un tercio de las emisiones de Bolivia en el año 2014.

07Frente a estos datos, el gobierno y ENDE han buscado minimizar los impactos señalando que un pequeño porcentaje de áreas protegidas serán afectadas. Por ejemplo, en el caso del Chepete sólo toman en cuenta la inundación de 100 km2 dentro del Madidi y el Pilón Lajas y callan frente a los otros 577 km2 de bosques que serán inundados en superficies colindantes a las áreas protegidas.

El río Beni, la Amazonía, los valles, los yungas y el altiplano son parte de un todo articulado e interdependiente en el que la afectación de uno de sus elementos claves tiene efectos sobre los otros componentes de ese sistema. Así como no se puede valorar el impacto de la picadura de un mosquito diciendo que sólo afecta el 0,00001% del cuerpo humano, tampoco se puede reducir el impacto de una represa al área de inundación y menos jugar con porcentajes para invisibilizar sus graves efectos negativos.

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Rositas

Rositas afectará al Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) Serranía del Iñao, el Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) Río Grande – Valles Cruceños y el Área Protegida Municipal Parabanó, mientras El Bala y Chepete afectarán al Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) Madidi y la Reserva de la Biosfera y Tierra Comunitaria de Origen (TCO) Pilón Lajas.

Según la Ficha Ambiental de Rositas, los impactos ambientales en estas áreas protegidas serán “muy altos” para el hábitat de la fauna terrestre, “críticos” para los peces y afectarán la composición físico-química del agua superficial y la pérdida de recursos hídricos.

El Bala y Chepete

El Bala y el Chepete afectarán las áreas protegidas del Madidi y el Pilón Lajas. Sus fichas ambientales mencionan entre otros el riesgo de degradación del suelo, desaparición de playones en las márgenes de los ríos, alteración de la migración y reproducción de peces, y mortandad de especies de fauna silvestre por inundación. Las fichas ambientales de estas megahidroeléctricas enumeran las especies de flora y fauna que se encuentran en la región, destacando aquellas que son vulnerables y están en peligro de extinción, sin embargo, no cuantifican ni valoran el impacto que tendrán estas megaobras en la existencia de estas formas de vida. La magnitud de estas megarrepresas contribuirá y provocará una suerte de ecocidio para ciertas especies de flora y fauna endémicas de la región.

Los impactos no serán sólo en las áreas inundadas, sino afectarán al conjunto de esos ecosistemas tanto aguas arriba de los embalses como aguas abajo. Las fichas ambientales de ambas hidroeléctricas no detallan los impactos en el área de influencia indirecta de los mismos, y tampoco existen estudios sobre lo que serán los impactos de la línea de transmisión eléctrica que se tendería desde las megahidroeléctricas del Chepete y El Bala hasta la ciudad de Cuiabá en Brasil.

Cachuela Esperanza

Cachuela Esperanza tendrá impacto en una zona próxima al Área Protegida Municipal Lago San José en Riberalta, Beni, que cuenta con una extensión de 16.471 hectáreas; que junto a la hidroeléctrica Binacional repercutirán en el área próxima a la Reserva de Vida Silvestre Departamental Bruno Racua en Nueva Esperanza, Pando [1] , que cuenta con una extensión de 74.054 hectáreas (Justiniano, 2011).

La cuenca del río Madera alberga más de 750 especies de peces, 800 especies de aves y otras en peligro de extinción. Con la construcción de las hidroeléctrica se prevé aumento de la deforestación, avance de la frontera agrícola, mayor actividad ganadera (Laats, 2010). Por su parte, los impactos ambientales que la empresa Tecsult (2009) previó para Cachuela Esperanza son variaciones en la calidad del agua, devastación de vegetación, alteración en la migración de peces y aves, además de emisión de gases de efecto invernadero.

[1] http://www.wwf.org.bo/?111360

TUNUPA 106: Inconsecuencia Climática

Invitamos a leer el TUNUPA 106: Inconsecuencia Climática que contiene un análisis de la contribución nacionalmente determinada presentada por el gobierno de Bolivia en el marco del Acuerdo de Paris. Formato PDF.

Introducción

184 países de un total de 196 miembros de la Convención Marco de la Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) han ratificado el Acuerdo de París y 181 miembros/países de este acuerdo presentaron su CND hasta diciembre del 2018.

¿En qué consiste la CND de Bolivia? ¿Es una CND coherente y consistente con la lucha contra el cambio climático? ¿Cuáles son sus metas a nivel de bosques y energía para reducir las emisiones de GEI del país? ¿Qué medidas y acciones contempla? ¿Cómo se está avanzando o no en su implementación?

Estas y muchas otras cuestiones más serán abordadas en este informe especial que analiza la CND de Bolivia y sobre todo su implementación durante los últimos tres años que representan un 20% del período 2016-2030.

Índice

  1. Características de las CND
  2. La CND de Bolivia
  3. Electricidad
  4. Bosques
    Conclusiones
    Infográfica: Medio grado hace una gran diferencia

 

Infográfica: Medio Grado hace una GRAN diferencia

Así como la temperatura normal del cuerpo humano es de 37ºC, la temperatura promedio del planeta Tierra ha sido de 14ºC durante los últimos siglos. Sin embargo, debido a la extracción y quema de combustibles fósiles (carbon, petróleo, gas natural), la deforestación y el uso de agroquímicos la temperatura se ha incrementado en 1ºC hasta el 2015 y los impactos los estamos sufriendo en todas partes del planeta. Ahora, avanzamos hacia un incremento de 1,5ºC en las próximas décadas y un incremento de 2ºC para la segunda mitad de siglo. 91 expertos de 40 países del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático presentaron a fines del 2018 un informe especial sobre las implicaciones de un incremento de la temperatura de 1,5ºC y 2ºC. La siguiente infográfica sintetiza algunas de sus conclusiones.

Verdades Ocultas: La hora de la Naturaleza 01 – Inconsecuencia Climática

Este programa está dedicado a analizar la Contribución Nacionalmente Determinada de Bolivia presentada ante la Convención Marco de las Naciones Unidades sobre el Cambio Climático. El video devela las siguientes verdades ocultas: Continúa leyendo Verdades Ocultas: La hora de la Naturaleza 01 – Inconsecuencia Climática

Superficie equivalente a dos TIPNIS será deforestada hasta 2030

El gobierno de Bolivia presentó en 2015 su Contribución Prevista Nacionalmente Determinada ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). Según este compromiso Bolivia deforestará 3 millones de hectáreas hasta el 2030. Esta superficie es equivalente a dos veces el área del TIPNIS que alcanza a 1,3 millones de hectáreas. Para compensar esta increíble deforestación el gobierno dice que en Bolivia se reforestarán 4,5 millones de hectáreas hasta el 2030. Sin embargo, la realidad es que la deforestación avanza a paso acelerado mientras la reforestación se mueve a paso de tortuga.

En el primer programa de Verdades Ocultas: La hora de la Naturaleza, que se transmite por Erbol todos los viernes a las 13:00 horas, Arturo Revollo, Marielle Cauthin y Pablo Solón explicaron que entre el 2015 y el 2018 se reforestaron con plantines menos de 50.000 hectáreas mientras en ese mismo período se deforestaron más de 700.000 hectáreas de bosque lleno de vida y biodiversidad.

Según Marielle Cauthin el costo de reforestar una hectárea con plantines que tardarán 20 o 40 años en convertirse en árboles es de 1.000 dólares, una cifra superior a la plantación de una hectárea de soya o una hectárea de azúcar. Arturo Revollo remarcó que es antieconómico deforestar para reforestar. “Es como demoler una casa hermosa para luego ir al banco a endeudarse para construir una casa mucho mas modesta que tardará 20 o 40 años en estar acabada. Nadie en su sano juicio haría eso”. Pablo Solón complementó que efectivamente el plan de deforestar para reforestar “es una locura que nunca se cumpliría porque para reforestar los 4,5 millones de hectáreas se requieren como mínimo, sólo en plantines, 4.500 millones de dólares, es decir la mitad de nuestra actual deuda externa”.

Otra verdad oculta que se transparentó en el programa es que en el Plan Nacional de Forestación y Reforestación aprobado por DS 2912 el gobierno nacional se asignó una cuota directa de sólo el 0,6% de la reforestación, mientras las comunidades indígenas y campesinas deberían reforestar el 42,6% de las 4,5 millones de hectáreas que supuestamente deberían reforestarse hasta el 2030.

Según Marielle Cautin “la reforestación con plantines en los últimos 3 años no ha alcanzado ni siquiera las 50.000 hectáreas, y varios de esos plantines seguramente ya han muerto”. Pablo Solón dijo que en cambio “la deforestación pasó de 128.043 ha. en 2012 a 295.777 ha. en el 2016, cifra que muestra que la deforestación se ha duplicado. Al ritmo actual, la deforestación superará las 3 millones de hectáreas, una cantidad equivalente a más de dos veces la superficie del TIPNIS que es de 1,37 millones de hectáreas”.

Arturo Revollo remarcó que “esta situación es en extremo preocupante porque la deforestación está agravando desastres naturales que sufrimos en Bolivia y el mundo. Según la ABC el derrumbe en la carretera a Caranavi fue producto de la deforestación que ocurrió en la parte superior del camino, igualmente hay estudios que muestran que la deforestación agrava las inundaciones en otras poblaciones del oriente”. Solón enfatizó que “el gobierno alienta la deforestación que contribuye a los desastres naturales. Nos estamos haciendo el haraquiri”.

La deforestación además contribuye al cambio climático que exacerba los desastres naturales. En Bolivia un 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero son producto de la deforestación para la agricultura y la ganadería.

Las actuales políticas del gobierno van a incrementar aun más la deforestación, concluyeron los participantes del programa Verdades Ocultas, y citaron como ejemplos: la ampliación del área de desmonte de 5 a 20 ha. para propiedades pequeñas y comunitarias establecido en la Ley 741 del año 2015, la Agenta Patriótica 2025 que fija como meta triplicar la población de ganado que es hoy el principal factor de deforestación, los planes de exportación de carne a China, Rusia y Vietnam, y el plan de duplicar las 150.000 ha. de plantaciones de caña de azúcar para satisfacer la demanda de Etanol”.

El programa Verdades Ocultas es una producción de la Fundación Solón, el ISEAT, la Fundación Jubileo y Eco Tambo miembros del Grupo de Trabajo de Cambio Climático y Justicia. El informe en el que se basó el programa tiene el título de “Inconsecuencia Climática” y se encuentra en este link.

Respuesta a un imitador de Trump

Por Pablo Solón

Como es su costumbre Alvaro Garcia Linera en su artículo “Alpacoma y el Racismo Ambiental” ataca a la Fundación Solón, entre otras instituciones, para desviar la atención del tema de fondo de la deforestación.

En relación a que no habríamos expresado criticas al Gobierno Municipal de La Paz por el desastre de Alpacoma debido a que tendríamos afinidad de piel con Revilla, debo recordar que desde el primer día del desastre de Alpacoma exprese mis cuestionamientos en cuatro programas de Cabildeo Digital, APLP radio online, RTP y mi pagina de Facebook donde escribí el 17 de enero “La empresa Tersa, la alcaldía, los que hicieron los estudios de impacto ambiental, los que los aprobaron y debían dar seguimiento… tienen que responder por la tragedia de Alpacoma. Pero también cada uno de nosotros tenemos que preguntarnos sino estamos contribuyendo de alguna manera a estos desastres. Y sobre todo ¿que debemos cambiar?”.

Garcia Linera, que no es indígena, quiere escudarse detrás de los indígenas para ocultar su responsabilidad en la deforestación que sufre el país. Del análisis de un documento oficial del gobierno de Bolivia presentado el 2015 ante la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático se desprende que se deforestarán 3 millones de hectáreas en el país en el período 2016 al 2030. Esta superficie es equivalente a dos veces el área del TIPNIS que alcanza a 1,3 millones de hectáreas.

Garcia Linera para ocultar las manchas de sangre de este grave crimen contra la Madre Tierra recurre, al igual que Trump, a negar los efectos de la actividad humana sobre el cambio climático, y niega que la deforestación, que llegó a 295.777 hectáreas según la ABT sólo en el año 2016, tenga alguna incidencia en el agravamiento de las lluvias, sequías, inundaciones y desastres que cada vez afectan más a Bolivia.

5. Conclusiones

1. La Contribución Nacional Determinada (CND) de Bolivia no cuenta con una línea base en términos de millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO2eq.), a partir de la que se pueda apreciar cuál será la reducción o incremento de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) del país en el período 2016-2030.

2. En el año 2014, el 81,2% de las emisiones de Bolivia fueron producto del cambio de uso de suelo, la deforestación y la agricultura, y el 3,35% producto de la generación eléctrica (CAIT, 2014). La CND de Bolivia, en términos de reducción de emisiones de GEI se circunscribe a estos dos sectores.

Electricidad

3. La CND de Bolivia en el sector de electricidad afirma que las energías renovables pasarán de 39% a 79% entre el año 2010 y el año 2030, y que habrá un incremento de 11.762 MW de potencia instalada hasta el 2030 con relación al 2010. Este incremento de energías renovables y potencia instalada se daría sobre todo a través de cuatro grandes complejos mega hidroeléctricos (Complejo de Río Grande-Rositas, Chepete – El Bala, Binacional y Cachuela Esperanza).

4. Los embalses de tres de estas megahidroeléctricas (Chepete, El Bala y Rositas), que representan el 46% del total de potencia hidroeléctrica prevista, inundarán 1.196 km2 de bosques, que es equivalente a veinte veces la superficie de la isla de Manhattan, dos veces el lago Lemán de Suiza o siete veces la mancha urbana de la ciudad de La Paz.

5. Los embalses de megahidroeléctricas en bosques tropicales como el amazonas emiten en promedio dos veces más gases de efecto invernadero que las generadoras eléctricas a carbón por la descomposición de la materia orgánica que al ser inundada produce gas metano (CH4), que es 25 veces mas potente que el dióxido de carbono (CO2). Tomando el parámetro de emisiones de 2kg de CO2eq por kWh para megahidroeléctricas en el Amazonas; El Bala y el Chepete emitirían durante sus primeros años alrededor de 35 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, que representan el 25% de las emisiones totales de Bolivia en el año 2014.

6. El gobierno de Bolivia hace trampa en su CND al incluir cómo energías renovables a las megahidroeléctricas. Los estudios de Geodata, Eptisa y Tecsult sobre el Chepete, El Bala, Rositas y Cachuela Esperanza no incluyen cuantificaciones de los gases de efecto invernadero que producirían dichas megahidroeléctricas (gas metano, CH4).

7. Las termoeléctricas de ciclo combinado que el gobierno incluye en su CND no pueden ser consideradas energías renovables ni alternativas, porque producen 0,54 kilogramos de CO2 por kWh, es decir sólo un 20% menos que las termoeléctricas convencionales.

8. La exportación de 8.930 MW hasta el 2030 que el gobierno señala en su CND, además de provocar un grave impacto ambiental y social no es rentable económicamente en vista de sus altos costos (55 a 81 USD/MWh), en relación a subastas de generación eléctrica en países vecinos: Brasil eólica 20,35 USD/MWh y solar 35,55 USD/MWh en 2018; Argentina eólica 38,90 USD/MWh y solar 43,5 USD/MWh en 2017; Perú eólica 37,49 USD/MWh y solar 47,98 USD/MWh en 2016.

Bosques

9. La meta de reforestar 4,5 millones de ha. de bosques hasta el 2030 con sólo esfuerzo nacional y 6 millones de ha. con cooperación internacional es demagógica e inalcanzable a los ritmos actuales de reforestación.

10. La Agenda Patriótica 2025 plantea que “Bolivia incremente anualmente la cobertura forestal con un árbol por cada boliviana y boliviano”, esto representaría una reforestación anual de apenas 10.000 ha. por año o 150.000 ha. hasta el 2030. De cumplirse la meta de la Agenda Patriótica sólo representaría el 3% de las 4,5 millones de ha. que deberían reforestarse, según la CND.

11. La Estrategia del Plan Nacional de Forestación y Reforestación, aprobada por DS 2912, que es la base de la CND de Bolivia, contiene varios errores e incongruencias flagrantes:

a) Las 55.809 ha. que supuestamente se habrían reforestado en el año 2014 y que figuran como línea base no tienen asidero real. Después de una minuciosa revisión de diferentes informes de entidades gubernamentales y privadas es posible afirmar que la reforestación del año 2014 no superó las 10.000 ha.

b) Para alcanzar la meta de reforestación de 750.000 ha. durante el quinquenio 2016-2020, según dicha Estrategia, los sistemas agroforestales y silvopastoriles deberían incrementarse en 1.418% por año con relación a la línea base del año 2014.

c) De las 4,5 millones de ha. que se deberían reforestar hasta el 2030, el 42,6% de la reforestación estaría a cargo de las comunidades campesinas e indígenas y el 39,6% sería responsabilidad de los privados. El gobierno nacional se asigna una cuota directa de sólo el 0,6% de la reforestación total y el apoyo que ofrece a los otros actores es visiblemente insuficiente.

d) El departamento de Santa Cruz, que ha contribuido con el 79% a 85% de la deforestación de Bolivia, sólo tendría que reforestar el 15,2% de la meta de las 4,5 millones de hectáreas. Chuquisaca y Cochabamba, que deforestaron menos del 5,6% del total de la superficie deforestada del país, ocupan los primeros lugares con una contribución del 16,2% y 15,9%.

e) Las plantaciones forestales comerciales figuran con un cuadro en blanco y con la palabra “¡#REF!“ en el DS 2912, publicado en la Gaceta Oficial del Estado Plurinacional de Bolivia.

12. A un ritmo de reforestación de 150.000 ha. anuales -en el primer quinquenio- debería haberse reforestado 450.000 ha. hasta fines de 2018. De la revisión de diferentes informes de entidades involucradas en la reforestación, se puede concluir que en el período 2015-2018 no se ha reforestado y mantenido de manera sostenible ni siquiera 45.000 ha., que representan un 10% de la meta prevista.

13. El costo de reforestar 4,5 millones de ha. hasta el 2030 requiere sólo en plantines una inversión de 4.500 millones de dólares, una cantidad que bordea la mitad de la deuda externa de Bolivia.

14. La CND de Bolivia evita mencionar claramente cuál será la deforestación en el período 2016- 2030, sin embargo, es posible concluir que su previsión es de 3 millones de ha. de bosques deforestados hasta el 2030, lo que significa un promedio de 200.000 ha. deforestadas anualmente.

15. Entre 2012 y 2017 la deforestación promedio anual habría sido de 220.000 ha. habiendo alcanzado un pico en 2016 de 295.777 ha. deforestadas (ABT, 2018).

16. Al ritmo actual, la deforestación superará las 3 millones de ha., mientras la reforestación efectiva y sostenible estará por las 300.000 ha. en el período 2016-2030. Esto significa que la masa boscosa de Bolivia no será de 54 millones en 2030 como sostiene la CND, sino de 49,5 millones de ha.

17. La CND de Bolivia propone eliminar la deforestación ilegal hasta el 2020. Hasta el presente se ha avanzado en legalizar la deforestación ilegal pero no en disminuir la deforestación real. La deforestación ilegal que el 2012 era del 92,1% bajó al 64% el 2015, sin embargo, en términos absolutos la deforestación ilegal ha aumentado de 117.950 ha. el 2012 a 155.396 ha. el 2015. En ese mismo período la deforestación total (ilegal y legal) se ha casi duplicado, pasando de 128.044 ha. a 240.467 ha.

18. Los factores que provocan la deforestación en Bolivia tenderán a agravarse en los próximos años por varias disposiciones legales y políticas, como son:

– La ampliación del área de desmonte de 5 a 20 ha. para propiedades pequeñas y comunitarias (Ley 741).
– La Agenta Patriótica 2025 que se fija como meta triplicar la población de ganado.
– La suscripción de contratos de exportación de carne vacuna a China, Vietnam y otros países.
– El plan de duplicar las 150.000 ha. de plantaciones de caña de azúcar para satisfacer la demanda de la Ley de Etanol.

19. En síntesis, la CND de Bolivia en su componente de mitigación ha sido elaborada de mala manera, con criterios errados (las megahidroeléctricas serían energía renovable y las termoeléctricas de ciclo combinado serían energía alternativa), datos equivocados (superficie boscosa existente), previsiones irresponsables (reforestación de 4,5 millones de ha.) y estimaciones tramposas (54 millones de ha. para el 2030), que no se están cumpliendo ni se pueden cumplir.

Recomendación

Se debe elaborar una nueva Contribución Nacionalmente Determinada (CND) de manera participativa y responsable, con base en datos reales y proyecciones que estén sustentadas a nivel técnico, económico, social y ambiental. La elaboración de esta nueva CND debe hacerse con el objetivo de reducir efectivamente las emisiones de Gases de Efecto Invernadero de Bolivia, en particular aquellas provenientes de la deforestación que contribuyen al cambio climático y acentúan la vulnerabilidad de los bolivianos y bolivianas frente a eventos extremos (sequías e inundaciones), que afectan al país de manera creciente.


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4. Bosques

cap 4-01

La Contribución Nacionalmente Determinada (CND) de Bolivia parte de una línea base de 52,5 millones de hectáreas (ha.) de bosques pero otorga a dicha cifra dos años diferentes: en su página 4 señala que “Bolivia tiene una importante superficie de bosques que alcanzan a 52,5 millones de ha. al año 2015”, y en la página 11 al hacer su compromiso afirma: “Se ha incrementado al 2030 la cobertura neta de bosques a más de 54 millones de ha., respecto de las 52,5 millones del año 2010”.

La cifra de 52,5 millones de ha. de bosques para los años 2010 o 2015 no coincide con la cifra de 51,4 millones de ha. de bosques para el 2013, que está establecido como línea base oficial según el Ministerio de Medio Ambiente y Agua en la Memoria Técnica: Mapa de Bosques 2013.

4.1 ¿Reforestar 4,5 millones de hectáreas hasta el año 2030?

El compromiso de Bolivia es reforestar 4,5 millones de ha. hasta el 2030 en base a esfuerzo nacional y 6 millones de ha. si existiera apoyo de la cooperacion internacional.

La Agenda Patriótica 2025 del Estado Plurinacional de Bolivia plantea en el pilar de “soberanía ambiental con desarrollo integral”, que “Bolivia incremente anualmente la cobertura forestal con un árbol por cada boliviana y boliviano”, lo que representaría una reforestación anual de unos 10 millones de plantines, que a un promedio de 1.000 plantines por hectárea significan apenas 10.000 ha. año o 150.000 ha. en los 15 años que van desde 2016 hasta 2030. En otras palabras, la meta de la Agenda Patriótica sólo representa el 3% de la contribución de Bolivia.

La Estrategia Nacional de implementación del Programa Nacional de Forestación y Reforestación 2016-2030, aprobada por Decreto Supremo Nº 2912 del año 2016, es el documento oficial que explica cómo se llegarían a las 4,5 millones de ha. reforestadas hasta el 2030. La Estrategia establece las siguientes metas de forestación y reforestación.

cap 4-graf 4

Según esta gráfica que figura en el DS 2912, el año 2014 Bolivia habría reforestado 55.809 hectáreas. Cómo veremos más adelante no existe información oficial que respalde la línea base de 55.809 ha. reforestadas en el año 2014.

Para el primer quinquenio 2016-2020, la Estrategia prevé una forestación y reforestación anual promedio de 150.000 ha. para llegar a 750.000 ha. hasta el final de la presente década. En el segundo quinquenio 2021-2025 la reforestación promedio anual sería de 300.00 ha. y en el tercer quinquenio 2025-2030 sería de 450.000 ha. A un ritmo de reforestación de 150.000 ha. anuales en el primer quinquenio debería haberse reforestado 450.000 ha. hasta fines del 2018. Como veremos a continuación se está muy lejos de haber alcanzado una reforestación de 450.000 ha. en el período 2016-2018.

Según la Estrategia PNFR 2016, la reforestación de 4,5 millones de hectáreas hasta 2030 se haría a través de los siguientes tipos de plantaciones:

cap 4-graf 5• Sistemas agroforestales y silvopastoriles: “sistemas productivos sustentables que articulan en un mismo espacio prácticas agrícolas, ganaderas y de producción forestal maderable y no maderable” que aportarían un 39,8% de la forestación y reforestación.

• Plantaciones comerciales: “acciones privadas o comunitarias, que permiten mejorar los ingresos de las familias, comunidades y poblaciones locales de forma articulada a los complejos productivos territoriales” que contribuirían con un 37,3%.

• Plantaciones de protección ambiental: “comprende el desarrollo de actividades de protección de cuencas, suelos y fuentes de agua, fortaleciendo prácticas integrales de restauración de zonas de vida y degradación de suelos” que aportarían con un 20,2%.

• Plantaciones de silvicultura urbana: “comprenden el desarrollo de espacios ecológicos urbanos con la creación de densificación de bosques urbanos” que serían responsables del 2,7% de la forestación y reforestación.

Tomando como referencia la línea base del año 2014, las plantaciones comerciales deberían incrementarse un 60% para lograr una reforestación anual de 55.946 ha. durante el quinquenio 2016-2020, los sistemas agroforestales y silvopastoriales deberían incrementarse en 1.418% por año, las de silvicultura urbana un 210% y las plantaciones de protección ambiental un 93% anualmente, con relación al año base de 2014.

cap 4-tabla 13

Para alcanzar una forestación y reforestación de 750.000 ha. en el quinquenio 2016-2020, la línea base de 2014 de 55.809 ha. anuales debería incrementarse en 169% en promedio por año. El mencionado Decreto Supremo incluye el siguiente cuadro, que establece la distribución de metas por tipo de plantación y tipo de actor hasta el año 2030.

cap 4-tabla 14

Cómo se puede apreciar, el gobierno nacional (nivel central) sólo sería responsable exclusivo del 0,6% de las plantaciones de forestación y reforestación (27.282 ha.) hasta el año 2030.

Los gobiernos departamentales y municipales estarían a cargo de un 9,5% y 7,7% de la reforestación, respectivamente. Las comunidades indígenas y campesinas serían las que más tendrían que reforestar con un 46,2% e intervendrían en todos los tipos de plantaciones con excepción de la silvicultura urbana. A nivel de los sistemas agroforestales y silvopastoriles, las comunidades deberían reforestar un total de 1.255.024 ha., que representan el 70% de la reforestación de esta categoría. Por último, el sector privado tendría que hacer el 29,6% de la reforestación siendo responsable por un 66% de todas las plantaciones de tipo comercial. Las comunidades indígenas y campesinas serían responsables de la reforestación del otro 34% de las plantaciones comerciales.

En la estrategia del PNFR se establece el apoyo que darían los gobiernos nacional, departamental y municipal, así como las responsabilidades de las comunidades y privados según actividad y tipo de plantación. La mayoría de los costos de viveros, producción de plantines y asistencia técnica recaerían sobre los gobiernos departamentales y municipales. En cuanto al mantenimiento de los plantines y el resto de los costos para la producción de plantines, la responsabilidad sería de las comunidades y privados. El gobierno nacional apoyaría en algunas actividades y tipos de plantaciones con porcentajes que varían entre el 0% y el 50%, estableciendo en algunos casos que ese apoyo es sólo para casos específicos, dependiendo del esfuerzo departamental e incluso sólo para los primeros tres años. El artículo 16 sobre mecanismos de fomento del DS Nº 2912 establece que habrá “acceso a créditos de la banca privada para los actores privados y comunitarios para las plantaciones comerciales y agrosilvopastoriles”.

cap 4-tabla 15

La estrategia del PNFR desglosa las metas por tipo de plantación y departamento. El departamento de Santa Cruz -que ha contribuido con el 79% a 85% de la deforestación de Bolivia- ocupa el tercer lugar en la estrategia del PNFR con una forestación y reforestación de sólo el 15,2%. Chuquisaca y Cochabamba, que deforestaron menos del 5,6% del total de la superficie deforestada, ocupan los primeros lugares con una contribución del 16,2% y 15,9% respectivamente sobre el total a ser reforestado.

Los gobiernos municipales que más silvicultura realizarían serán los del departamento de La Paz, que tienen una meta de 29.297 ha. hasta el año 2030, lo que representa el 24,4% del total de este tipo de plantaciones. Los municipios del departamento de Santa Cruz figuran en segundo lugar, con un 16,2% del total en la categoría de plantaciones de silvicultura urbana.

cap 4-tabla 16

4.1.1 Las cifras de la reforestación

Como resultado de la Ley 337 de Apoyo a la Producción de Alimentos y Restitución de Bosques de 11 de enero de 2013, se procedió a regularizar desmontes ilegales que se produjeron en el país entre 1996 y 2011. Hasta el 31 de diciembre de 2017, que concluyó el último plazo, se regularizaron 1.586.380 ha. de desmontes ilegales. De esta cantidad sólo el 3% -equivalente a 51.015 ha.- debía ser reforestado por las empresas privadas, las propiedades medianas y pequeñas, y las comunidades indígenas. Hasta el 31 de diciembre de 2017 y durante cinco años desde el año 2013, sólo se reforestaron 24.939 ha. que representan 48% de lo que debía reforestarse. Dividiendo las 24.939 ha. entre los cinco años que duró el proceso de regularización, los privados y comunidades reforestaron anualmente un promedio de 5.000 hectáreas. Esta cifra representa sólo el 14% de las 34.876 ha. que figuran haber sido reforestadas en el año 2014 en la categoría de plantaciones comerciales, y que es la línea base de la estrategia del PNFR.

En la respuesta a la Petición de Informe Escrito (PIE) 1473/2016-2017 de 29 de noviembre de 2016, el Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA) señala que sumando los resultados de las entidades EMAGUA, SUSTENTAR, PNC, Fonabosque y Mi Árbol, a lo largo de casi cinco años entre el 2012 y noviembre del 2016 se habrían reforestado 17.929 hectáreas. Esta reforestación, que entra fundamentalmente en el tipo de plantaciones de protección ambiental, tiene un promedio anual de reforestación de 3.600 hectáreas. Esta cifra representa sólo el 12% de las 30.319 ha. que, según la estrategia del PNFR, se habrían reforestado el año 2014 en la categoría de plantaciones de protección ambiental.

cap 4-tabla 17

El promedio anual de 3.600 ha. reforestadas para el período 2012-2016 está incluso por encima de otros informes de reforestación emitidos por el Viceministro de Medio Ambiente.

De una revisión exhaustiva de la información disponible es posible afirmar que la línea base de 2014 de 55.809 ha. está muy por encima del promedio anual de reforestación que figura en diferentes reportes de entidades del Ministerio de Medio Ambiente y Agua. Datos que no superan en el mejor de los casos un total de 10.000 ha. el año 2014.

cap 4-tabla 18

La realidad para el período 2016 a 2018 no ha mejorado significativamente y continúa por debajo de la línea base del año 2014 (55.809 ha.); y muy lejos de las 150.000 ha. anuales en promedio que se necesitan reforestar para llegar a la meta de 750.000 ha. hasta el 2020.

Según el informe de resultado de gestión del año 2017 de Fonabosque, se habrían reforestado 16.999 hectáreas, de las cuáles 10.000 ha. estarían en Cochabamba y 5.029 ha. en Chuquisaca. Asumiendo que la totalidad de estas hectáreas habrían sido forestadas y reforestadas en 2017, ello representaría solamente el 56% de la meta en plantaciones de protección ambiental y el 11% de la meta anual de reforestación en todos los tipos de plantaciones.

El sitio web de Fonabosque, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente y Agua, menciona que se habrían forestado y reforestado 153.535 hectáreas (6). Sin embargo, de una revisión de sus resúmenes por tipo de proyecto se puede concluir que sólo se reforestaron 14.902 ha. en un periodo de 5 años y que la cifra ha sido inflada al incluir -por ejemplo- 117.647 ha. como reforestadas, cuando se trata de “mantenimiento de plantaciones forestales establecidas” del proyecto Mi Árbol – Sustentar, que se inició en 2012 y que figuran como Proyectos Cerrados (7).

cap 4-tabla 19Con relación a las plantaciones de sistemas agroforestales y silvopastoriles, éstas no se visibilizan en los informes anuales del Ministerio de Medio Ambiente y Agua, sólo se encuentran datos parciales y desactualizados como aquel que figura en el PIE de noviembre de 2016, en la cual dicho Ministerio señala que en el marco del proyecto piloto para la Amazonia del norte de los años 2009 al 2011 se habrían establecido 300 ha. de sistemas agroforestales, cifra que está nuevamente muy por debajo de las 3.937 ha. para este tipo de plantaciones que figuran en la línea base de 2014.

En la Estrategia del Plan Nacional de Forestación y Reforestación, que forma parte del Decreto Supremo 2912 y que ha sido publicado en la gaceta oficial del Estado Plurinacional de Bolivia, figura la siguiente gráfica que muestra cuál es el grado de sustentación y seriedad de la proyección de forestación y reforestación.

Los informes del Ministerio de Medio Ambiente y Agua y de las entidades involucradas en forestación no contienen análisis integrales de cuántos arbolitos han sobrevivido después de 3 a 5 años de haber sido plantados. A la fecha no existe una evaluación de las 17.929 ha. que habrían sido forestadas y reforestadas entre 2012 y 2016. Según la zona ecológica, los eventos climáticos, la variedad de especies, la protección y el mantenimiento de los plantines, diferentes reportes extremadamente parciales hablan de pérdidas que van entre un 20% y un 90%.

captura 2

4.1.2 El costo de la reforestación

A un costo promedio de 1 dólar (USD) por plantín y una cantidad promedio de 1.000 plantines por hectárea, se necesitan 1.000 USD para reforestar una hectárea. Esto implica que para reforestar 750.000 ha. hasta fines de 2020 se requieren 750 millones USD, lo que implica un promedio de 165 millones USD anuales. Esta cifra es superior a todo el presupuesto del Ministerio de Medio Ambiente y Agua, que incluyendo gastos corrientes, inversiones y transferencias corrientes y de capital, fue de 121,8 millones USD (847.665.494 Bs.) en 2018.

Reforestar 4,5 millones de hectáreas costaría -solamente a nivel de plantines- 4.500 millones de dólares, una cantidad que bordea la mitad de la deuda externa de Bolivia. Reforestar una hectárea de bosques (1.000 USD) tiene un costo superior a sembrar y cosechar una hectárea de soya (811 USD)(8).

El costo de reforestación de 1.000 USD por hectárea no incluye los costos de mantenimiento de los arbolitos durante los primeros años, costo que según el PNFR debe ser cubierto en su gran mayoría por las comunidades y los privados.

En términos estrictamente económicos, es muchísimo más rentable preservar una hectárea de bosques que deforestarla para luego intentar reforestar otra hectárea gastando más de 1.000 USD.

Las entidades encargadas de llevar adelante la Estrategia del Plan Nacional de Forestación y Reforestación, encabezadas por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, la Dirección General de Gestión y Desarrollo Forestal, el Sistema de Información y Monitoreo de Bosques establecido por DS 2912, el Programa de Monitoreo y Control de la Deforestación y Degradación de Bosques – “Nuestros bosques” creado por el DS 2914, el Mecanismo Conjunto de Mitigación y Adaptación para el Manejo Integral y Sustentable de los Bosques de la Autoridad Plurinacional de la Madre Tierra, la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) y otras no hacen un seguimiento al cumplimiento de las metas de reforestación establecidas en la CND de Bolivia a tres años de ejecución.

4.2 Deforestación en Bolivia

La CND de Bolivia no dice cuántas hectáreas serán deforestadas en el período 2016-2030. La CND afirma que existen 52,5 millones de hectáreas y que se reforestaran 4,5 millones de hectáreas haciendo que la cobertura neta de bosques para el 2030 sea de 54 millones de hectáreas. Esto significa que la CND propone, sin decirlo explícitamente, deforestar 3 millones de hectáreas hasta el 2030:

resaltado1

4.2.1 Las cifras de la deforestación

Según la Memoria Técnica: Mapa de Deforestación de Bolivia 2010-2013, elaborada en el marco del proyecto Monitoreo de la Deforestación en la Región Amazónica, se desforestaron 487.812 ha. en dicho período. De acuerdo a esta memoria técnica, ello representa un promedio anual de 163.000 ha. deforestadas.

La respuesta del Ministerio de Medio Ambiente y Agua a la petición de informe escrito del Senado de 6 de diciembre de 2016 señala que la deforestación se habría incrementado de 128.043 ha. en 2012 a 240.466 ha. en 2015.

cap 4-tabla 20

Según la Memoria Técnica: Mapa de Deforestación de Bolivia 2010-2013, elaborada en el marco del proyecto Monitoreo de la Deforestación en la Región Amazónica, se desforestaron 487.812 ha. en dicho período. De acuerdo a esta memoria técnica, ello representa un promedio anual de 163.000 ha. deforestadas.

La respuesta del Ministerio de Medio Ambiente y Agua a la petición de informe escrito del Senado de 6 de diciembre de 2016 señala que la deforestación se habría incrementado de 128.043 ha. en 2012 a 240.466 ha. en 2015.

cap 4-graf 6

Según estas cifras, la tasa de incremento promedio de la deforestación en Bolivia sería de casi 30% al año entre 2012 y 2015. Santa Cruz sería el departamento con los más altos índices de deforestación, representando entre 78% y 85% de la deforestación total de Bolivia.

Una presentación reciente de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) corrobora estos datos, y señala que para 2016 la deforestación subió a 295.777 ha. y en el 2017 a 258.462 ha.

A un ritmo de deforestación de casi 220.000 ha. anuales, en 15 años se alcanzaría la cifra de 3,3 millones de ha. deforestadas en el período 2016-2030.

4.2.2 Deforestación más reforestación

Mientras la deforestación anual promedio en el período 2012-2017 fue de 220.000 ha., la reforestación no alcanza ni a la décima parte de esta cifra. Esto significa que en 15 años la deforestación superaría las 3 millones de ha. de bosque mientras la reforestación efectiva, que se mantiene y sostiene en el tiempo, sería de alrededor de 300.000 ha.

Esto significa que el año 2030 la cobertura neta de bosques no estaría en los 54 millones de ha., como afirma la CND de Bolivia, sino en 49,5 millones de ha.

resaltado2

A este cálculo es necesario añadir que no se puede comparar la calidad de los bosques deforestados con aquellos que serían reforestados. El 40% de los bosques deforestados (1,3 millones de ha.) serían bosques amazónicos, según la Memoria Técnica de Deforestación de 2013. A ello hay que añadir que para que una hectárea de bosques alcance la misma masa boscosa de una hectárea de bosque virgen, hay que esperar en algunos casos más de 50 años según el tipo de bosque.

4.3 Deforestación ilegal

La CND de Bolivia propone acabar totalmente con la deforestación ilegal hasta 2020. Según el siguiente cuadro la deforestación ilegal estaría disminuyendo pero en términos absolutos continúa creciendo. En 2012 la deforestación ilegal era de 92,1% y en 2015 bajó al 64%, sin embargo la deforestación ilegal aumentó de 117.950 ha. el 2012 a 155.396 ha. el 2015, y la deforestación total (ilegal y legal) casi se dupplicó entre 2012 y 2015, pasando de 128.044 ha. a 240.467 ha.

cap 4-tabla 21

En Tarija la deforestación ilegal bajó de 98% a 60%, reduciendo de 5.208 ha. a 1.785 ha. en el período 2012-2015. En cambio, en Santa Cruz, aunque la deforestación ilegal bajó de 90% a 59%, en términos absolutos se incrementó de 91.369 a 120.910 hectáreas. En el Beni la deforestación ilegal representa el 98% del área total deforestada y en cuanto a extensión se ha duplicado, pasando de 8.423 ha. a 18.634 hectáreas. El departamento en el que la deforestación ilegal se ha incrementado es La Paz, pasando de 96% a 98%: de 4.033 ha. a 5.465 ha. deforestadas ilegalmente en dicho período.

Las ecorregiones más deforestadas son el Gran Chaco, el Sudoeste de la Amazonía y el Bosque Seco Chiquitano. Estas tres ecorregiones concentran el 80% de la superficie total deforestada de Bolivia. En términos de deforestación ilegal, el Sudoeste de la Amazonia ocupa el primer lugar en el periodo 2012-2015, con un total de 209.323 ha. deforestadas ilegalmente. Como se puede apreciar, el 98,5% de la deforestación en esta ecorregión es ilegal. Las regiones donde se estaría legalizando la deforestación ilegal en mayor escala son el Gran Chaco, el Bosque Chiquitano y el Cerrado.

cap 4-tabla 22

4.4 Factores que empujan al incremento de la deforestación

Los factores que provocan la deforestación en Bolivia tenderán a agravarse en los próximos años. Son tres las actividades económicas que más contribuyen al proceso de destrucción de los bosques: la agricultura mecanizada a gran escala, la agricultura a pequeña escala y la expansión ganadera hacia áreas boscosas (PNUD, 2013; Müller et al. 2012).

cap 4-graf 7

La producción de soya transgénica es uno de los principales motores de la expansión de la frontera agrícola. En los próximos años, los pronósticos de producción de carne vacuna para la exportación y etanol agravarán aun más la deforestación.

Es necesario señalar que producto de la Ley 741 de 29 de septiembre de 2015, se ha ampliado el área de desmonte de 5 a 20 ha. en pequeñas propiedades para actividades agrícolas y pecuarias.

4.4.1 Ganadería

El estudio de Müller (2014) observa un fuerte avance de la expansión ganadera entre 2005 y 2010, estimando que el 60 % de la deforestación ha sido causada por la ganadería. Este impacto del sector ganadero se incrementará de manera significativa a medida que se concreten los acuerdos de exportación de carne a Vietnam y China, que incrementarían los ingresos por exportación de 13 millones de USD a 60 millones de USD. La Agenda Patriótica del gobierno tiene como meta -hasta el 2025- triplicar la población de ganado y alcanzar la cifra de “al menos dos cabezas de ganado por habitante”. Esto significa que para el 2025 Bolivia duplicaría su hato de ganado bovino, superando las 20 millones de cabezas y disparando la deforestación.

4.4.2 Etanol y los biocombustibles

El 15 de septiembre de 2018, el presidente Evo Morales promulgó la Ley de Etanol y de Aditivos de Origen Vegetal, que fue aprobada por unanimidad en la Asamblea Legislativa Plurinacional. La meta de 380 millones de litro de etanol hasta el 2025, según el gobierno y los ingenios azucareros, requiere duplicar las plantaciones de caña de azúcar pasando de 150.000 a 305.000 hectáreas. Ello significa un incremento anual de 18.000 a 20.000 hectáreas de caña de azúcar hasta el 2025. Según autoridades y empresarios, la expansión de la frontera agrícola para caña de azúcar, sorgo y maíz para agrocombustibles no tiene límites y estará en función de la demanda nacional e internacional.

En mayo de 2018, cinco meses antes de la promulgación de la Ley de Etanol, se reportaba que las ha. de caña de azúcar pasaron de 137.769 a 150.312 ha. (12.543 ha. adicionales), además de haberse plantado 32.125 ha. de caña nueva. Los datos provienen de las áreas de influencia de los ingenios Guabirá (Montero), Unagro (Minero) y Aguaí (comunidad Aguaí). En este último caso se evidenció que la caña desplazó zonas tradicionales de producción de soya (El Deber, 27/05/18). El ingenio Guabirá produce anualmente un área de 5.000 ha., pero en 2018 proyectaron extender los cultivos de caña a 9.500 ha. (90% más de terreno) para biocombustibles. Según la empresa, con esta extensión se llegaría casi a las 52 mil ha. de cultivos de caña “en el área de influencia de Guabirá” (El Deber, 07/06/2018).


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2. La CND de Bolivia

Bolivia presentó ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) su Contribución Prevista Nacionalmente Determinada (INDC, por su sigla en inglés), el 12 de noviembre del año 2015 y la ratificó como Contribución Nacionalmente Determinada (CND) el 5 de octubre de 2016, según el portal del CMNUCC.

La CND de Bolivia es del tipo de políticas y acciones, y cubre tres sectores:

1. Agua. Incrementar de forma integral la capacidad de adaptación y reducir sistemáticamente la vulnerabilidad hídrica del país.

2. Energía. Incrementar la capacidad de generación eléctrica a través de energías renovables para el desarrollo local y de la región.

3. Bosques y agricultura. Incrementar la capacidad de mitigación y adaptación conjunta, a través del manejo integral y sustentable de los bosques.

Las contribuciones en los sectores de energía y bosques cubren acciones de mitigación, mientras la del sector agua es únicamente de adaptación al cambio climático. Para fines del presente informe nos concentraremos en los sectores de energía, bosques y agricultura que incluyen medidas de reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

La CND de Bolivia no hace ninguna referencia a las emisiones de GEI del país ni menciona cual será exactamente la reducción o incremento en términos de toneladas o variaciones porcentuales de CO2eq para los sectores de energía, bosques y agricultura.

2.1 Bolivia y sus emisiones de GEI 

No existen datos oficiales actualizados de emisiones de GEI de Bolivia. Los datos oficiales más recientes son del año 2004 y se basan en la segunda comunicación nacional presentada por Bolivia a la CMNUCC. A partir de esta segunda comunicación de Bolivia, la CMNUCC calcula que las emisiones de Bolivia eran de 92 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO2eq).

El Potsdam Institute for Climate Impact Research (PIK) y el Climate Analysis Indicators Tool (CAIT) del World Resources Institute tienen datos de emisiones de 2014 para Bolivia, a través de estimaciones con base en diferentes fuentes. El PIK estima que las emisiones totales de Bolivia para el año 2014 eran de 160 MtCO2eq, mientras el CAIT considera que fueron 134 MtCO2eq para ese mismo año. En este informe tomaremos como referencia los datos del CAIT por su grado de desagregación y detalle.

cap 2-graf 1

Según el CAIT, las emisiones de Bolivia han crecido un 24% entre el año 2000 y 2014, pasando de 108 MtCO2eq a 134 MtCO2eq (Gráfico 1).

Los sectores de cambio de uso del suelo y agricultura que comprenden fundamentalmente a la deforestación suman el 81,2% de las emisiones de Bolivia. En el siguiente lugar está el sector de energía con un 16% (Tabla 3). Según el CAIT las emisiones de este sector se pueden desagregar en cinco subsectores (Tabla 4).

cap 2-tabla 3

cap 2-tabla 4

La CND de Bolivia cubre bosques y agricultura, es decir un 81,2% de las emisiones de Bolivia; pero con relación al sector de energía sólo abarca -como veremos más adelante- el sector de electricidad, que representa el 3,36% de las emisiones totales de Bolivia.

En los sectores de bosques y energía (más propiamente de electricidad), la contribución de Bolivia plantea objetivos: a) con esfuerzo nacional y b) con cooperación internacional.


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¿Qué hacemos por los Derechos de la Naturaleza?

Pablo Solón*

No hay derechos humanos sin derechos de la Naturaleza. No hay derechos de la naturaleza sin derechos indígenas. No hay derechos indígenas sin derechos de la naturaleza. Todos los derechos están interrelacionados. Sin embargo cada uno tiene su propia especificidad.

Los derechos de la naturaleza no son los derechos ambientales. Los derechos ambientales son esencialmente derechos humanos. La Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia expresamente garantiza el “Derecho AL medioambiente” de las personas, no “los derechos DEL medioambiente”.

Continúa leyendo ¿Qué hacemos por los Derechos de la Naturaleza?

Video: El TIPNIS y los Derechos de la Naturaleza

El TIPNIS y los Derechos de la Naturaleza es un video producido por la Fundación Solón que en once minutos resume una historia de promesas, dignidad, lucha, represión, victoria y traición contra los derechos de la Madre Tierra y los pueblos indígenas en Bolivia. Continúa leyendo Video: El TIPNIS y los Derechos de la Naturaleza

El Unicornio Azul entre el TIPNIS y Silvio

[Pablo Solón, publicado en Pagina Siete, agosto 12, 2018]

Después de más de cuatro décadas de preguntarme qué realmente perdió Silvio Rodríguez por fin lo encontré en el TIPNIS. Es un ave única y bellísima que en verdad tiene un cuerno azul y a la cual la denominan el Unicornio Azul del Isiboro Secure o también pava Copete de Piedra. Esta ave es una de las 470 aves que se encuentran en el TIPNIS y es una de las que está en peligro crítico de extinción.

Pauxi unicornis unicornis, según su nombre científico, mide unos 85 centímetros y pesa un poco menos de 4 kilos. El plumaje de los machos es negro y brillante, su pico y patas son rojas. Anida en los árboles a unos 5 metros de altura alimentándose de frutos y semillas. El cortejo entre machos y hembras ocurre durante el comienzo de las lluvias en el mes de septiembre. El sonido de su canto es un mugido bajo y consistente que les permite delimitar su territorio y llamar la atención de las hembras.

El Unicornio Azul fue descrito por primera vez en 1939 por James Bond, no el agente secreto sino un experto ornitólogo norteamericano que junto a su colega Rodolphe Meyer de Schauensee lo clasificó a partir de un espécimen recolectado en Bolivia.

El Pauxi unicornis tiene dos subespecies. El Pauxis unicornis koepckae que se encuentra en el Perú y el Pauxis unicornis unicornis que habita en Bolivia. Los investigadores que trabajan con esta especie consideran la posibilidad de que se trate de dos especies diferentes, pero aun los estudios son insuficientes para sustentar esa afirmación. El Pauxi unicornis koepckae del Perú difiere del Pauxi unicornis unicornis del TIPNIS en la forma elipsoidal del cuerno y la posición del mismo inclinada hacia atrás. El cuerno de la subespecie boliviana es más cilíndrico, de color azul y su largo puede llegar hasta los 9,5 centímetros.

Imagenes A y B son del Pauxi unicornis koepckae del Perú. Imagen C es del Pauxi unicornis unicornis

El Unicornio Azul sólo existe en el TIPNIS y los parques nacionales Carrasco y Amboró. Es una de las especies menos conocida en su vida silvestre y está al borde de la extinción. El Servicio Nacional de Áreas Protegidas estimaba hace 15 años que no existen más de 200 aves de su clase. En el Libro Rojo de especies vertebradas de Bolivia del año 2009 figura entre las sietes aves con mayor riesgo de extinción. La principal causa para su desaparición es la destrucción de su hábitat, de los bosques de pie de monte provocado por la expansión de la frontera agrícola, el fuego de los chaqueos, la colonización, la tala de madera y la caza.

A todos estos problemas hay que añadir nuevos peligros como la construcción de la carretera que dividirá en dos el TIPNIS. Esta carretera, según diferentes estudios, incentivará procesos de asentamientos ilegales, tráfico de animales, deforestación, expansión de cultivos de coca… en síntesis la destrucción del hogar del Unicornio Azul.

La paradoja es que el mismo año que se levantó la intangibilidad al TIPNIS, el 2017, la Empresa de Correos de Bolivia le dedicó una estampilla de 3 Bs. al Pauxi unicornis con la leyenda “fauna en peligro de extinción”. ¿Coincidencia o epitafio? Lo cierto es que si no hacemos un alto en el camino, Silvio y la humanidad habrán perdido para siempre al Unicornio Azul. La letra de Silvio que cantarán las futuras generaciones tendrá un significado adicional: “Mi unicornio azul ayer se me perdió, no sé si se me fue, no sé si extravió, y yo no tengo más que un unicornio azul”. 

En una entrevista, Silvio Rodríguez dijo que la mayor virtud de su canción es justamente “lo inaprensible, como los unicornios que jamás pueden vivir en cautiverio”. El Unicornio Azul del TIPNIS como todos los unicornios no puede ser libre en un territorio cercenado.

¿A quien pueden apelar los últimos especímenes del unicornio azul del TIPNIS? ¿Qué juez está dispuesto a escucharlos en Bolivia que es el segundo país en el mundo en haber reconocido derechos a la naturaleza? ¿Por qué los gobernantes y parlamentarios que tanto hablan de derechos de la Madre Tierra, no toman en cuenta al Pauxi unicornis unicornis a la hora de anular la ley de intangibilidad del TIPNIS? ¿Qué clase de desarrollo, de progresismo, es este que promueve el ecocidio de los últimos sobrevivientes de una especie?

El próximo 17 de agosto una comisión del Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza celebrará una audiencia en el corazón del TIPNIS para comprobar in situ las denuncias presentadas por dirigentes de los pueblos indígenas Yuracarés, Tchimanes y Moxeño Trinitarios, y para escuchar precisamente casos cómo los del Unicornio Azul del TIPNIS.

El Procurador del Estado Plurinacional de Bolivia ha dicho que los fallos de este tribunal no son vinculantes para el país porque Bolivia “no ha otorgado su consentimiento para que tenga jurisdicción”. Sin embargo, la autoridad del tribunal emana de un poder que va más allá de la letra de un tratado. La autoridad del tribunal emana precisamente de la voz de la naturaleza que se expresa precisamente en la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra que fue aprobada en Bolivia el año 2010, y que es el documento base sobre el cual dicho tribunal emite sus fallos. La autoridad del Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza se nutre del unicornio azul que aunque en “peligro crítico de extinción” habita en cada uno de nosotros.

Lecciones para Bolivia de la tragedia hidroeléctrica en Colombia

Juan Pablo Neri Pereyra y Pablo Solón, 18 de mayo de 2018

Hidroituango, al igual que el Chepete en Bolivia, debía ser el mayor proyecto hidroeléctrico de Colombia. Hidroituango se empezó a construir en el 2010 y debió haberse inaugurado a fines de este año. Sin embargo, su sala de maquinas, que es cómo un edificio de 20 pisos de altura dentro de la montaña quedó inundada, miles de personas rio abajo han sido evacuadas, y la situación aun puede ser peor. Continúa leyendo Lecciones para Bolivia de la tragedia hidroeléctrica en Colombia

TUNUPA 102: Cambio Climático y Deforestación en Bolivia

Invitamos a leer el TUNUPA Nº102 dedicado al tema del cambio climático y la deforestación en Bolivia. Formato PDF

Indice

Temperaturas sin precedentes
¿Por qué sube la temperatura?
Acuerdo de París falla en reducir 19 GtCO2e
81% de las emisiones de Bolivia son por DEFORESTACIÓN y AGRICULTURA
Bolivia: Deforestar para… ¿Reforestar?

 

Bolivia: Deforestar para… ¿Reforestar?

La propuesta irracional de Bolivia en el marco del Acuerdo de Paris

La “contribución” de Bolivia en el marco del Acuerdo de Paris abarca tres sectores: agua, energía y bosques. A diferencia de otras Contribuciones Determinadas Nacionalmente (CDN) no establece una clara línea base a partir de la cual evaluar el incremento o disminución de sus emisiones de gases de efecto invernadero. En su “contribución”* no se dice en ningún momento cuáles fueron, son o serán las emisiones de gases de efecto invernadero de Bolivia. Lo que se hace es fijar una serie de metas en esos tres sectores sin cuantificarlas en términos de CO2e. Continúa leyendo Bolivia: Deforestar para… ¿Reforestar?

81% de las emisiones de Bolivia son por DEFORESTACIÓN y AGRICULTURA

134 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO2e) fueron las emisiones de Bolivia en el año 2014 según el Climate Data Explorer (CAIT). Continúa leyendo 81% de las emisiones de Bolivia son por DEFORESTACIÓN y AGRICULTURA

TUNUPA Nº99: 25% de energía solar y 0% de deforestación para el 2020

Contenidos del TUNUPA Nº 99 pdf