TUNUPA 107: Megahidroeléctricas, ¿energía limpia o negocio sucio?

TUNUPA 107 PORTADA

Invitamos a leer el TUNUPA Nº107 que realiza un análisis comparativo de los proyectos hidroeléctricos de Rositas, Chepete, El Bala y Cachuela Esperanza. Formato PDF

Índice:

 

Mega hidroeléctrica Binacional: La última podría ser la primera

La cuenca del río Madera, una de las más importantes del mundo, fue siempre observada por gobiernos brasileros y bolivianos como un recurso hídrico a ser explotado. En la actualidad ya hay dos hidroeléctricas funcionando del lado Brasilero Jirau y Santo Antonio, y en el lado boliviano se estudian dos emprendimientos: Cachuela Esperanza y una megahidroeléctrica que sería propiedad de ambos países. La hidroeléctrica Binacional, como se le denomina, es una de las más atrasadas, ya que a diferencia de las otras no tiene aun una ubicación definida en el río Madera ni existen estudios conocidos a nivel de ingeniería, viabilidad económica e impacto medio ambiental y social.

El año 2017 el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) conjuntamente con La Empresa Nacional de Electricidad de Bolivia (ENDE) y Centrais Elétricas Brasileiras S.A. (Eletrobras) contrataron a la empresa WorleyParsons Engenharia LTDA para que realice los “Estudios de Inventario Hidroeléctrico Binacional en Parte de la Cuenca del río Madera y Afluentes Principales Ubicados en Territorio Boliviano y Brasileño”. Dicho estudio tiene un costo de 7,5 millones de dólares, de los cuáles la CAF está aportando con 600 mil dólares y el resto son financiados por ENDE y Electrobras en partes iguales. Según los anuncios que se hicieron al momento de la firma del contrato de estos estudios este: “proyecto hidroeléctrico producirá 3.000 megavatios, de los que el 50% beneficiará a Bolivia y el otro 50% a Brasil”.

El estudio será concluido hasta septiembre de 2019 y su propósito es analizar el tramo del río Madera y sus afluentes, considerando los tramos binacionales de los ríos Mamoré, Guaporé/Itenez, Abuná y parte del río Beni en territorio boliviano.

La hidroeléctrica binacional a pesar de que está en una fase preliminar podría avanzar más rápido que las otras hidroeléctricas por las siguientes razones:

a) La construcción de la binacional aumentaría el tiempo de vida útil de Jirau y San Antonio porque retendría una buena parte de los sedimentos que hoy fluyen hacia estas dos represas que están aguas abajo del río Madera.
b) La construcción de la hidroeléctrica binacional haría muy difícil futuras demandas contra Brasil, por inundaciones provocadas por Jirao y San Antonio, a territorio boliviano como ocurrió el año 2014.
c) Al ser un emprendimiento entre Bolivia y Brasil, el vecino país garantizaría el mercado para esta hidroeléctrica en caso de llegarse a un acuerdo.
d) A diferencia de las otras megahidroeléctricas que se proyectan en Bolivia, ésta sería copropiedad de ambos países, lo que es mucho más atractivo para el Brasil ya que tendría un control sobre el emprendimiento y su administración.

En síntesis, la megahidroeléctrica Binacional abarca una dimensión geopolítica para el Brasil que no tienen las otras megahidroeléctricas que proyecta el gobierno de Bolivia. Sin embargo, hasta la fecha en el país existe poca transparencia, discusión y análisis sobre el avance de los estudios y las reales implicaciones para Bolivia de esta megahidroeléctrica.

Infográfica: 14 razones para decir NO a las megahidroeléctricas

TUNUPA 107 CONTRATAPA

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1. Los embalses de las mega hidroeléctricas son una de las principales causas de la deforestación y destrucción del hábitat de pueblos, animales y plantas. El Bala y el Chepete deforestará más de 80.000 hectáreas de bosque amazónico.

2. Las mega hidroeléctricas provocan grandes inundaciones. El Chepete creará el cuarto lago y Rositas el quinto lago más grande de Bolivia.

3. Las mega hidroeléctricas desplazan a miles de familias e inundan territorio de las Naciones y Pueblos indígenas.

4. Las mega hidroeléctricas no se hacen garantizando la consulta para el consentimiento previo, libre, informado y de buena fe de los pueblos indígenas y las poblaciones afectadas.

5. Las mega hidroeléctricas obstaculizan la libre circulación de las embarcaciones, los peces y provocan perdida del volumen de agua río abajo, reducción de la cantidad de peces autóctonos y efectos negativos sobre la fertilidad de los suelos y humedales.

6. Las represas de las mega hidroeléctricas aumentan la concentración de componentes químicos tóxicos como el mercurio en los ríos y embalses.

7. Las medidas de mitigación de los graves impactos sociales y ambientales de las mega hidroeléctricas generalmente fallan.

8. Las mega hidroeléctricas no son energía renovable y contribuyen al cambio climático con grandes emisiones de gas metano que se produce por la descomposición de la vegetación sumergida bajo el agua.

9. Las mega hidroeléctricas terminan generando mucha menos energía de la que anuncian en un principio, y acaban costando mucho más de lo presupuestado.

10. Las mega hidroeléctricas constituyen una gran fuente de endeudamiento externo. Si se hace las represas del Chepete, El Bala y Rositas la deuda externa de Bolivia se multiplicará por dos.

11. La construcción de mega hidroeléctricas ha sido fuente de gran corrupción en muchas partes del mundo.

12. En la actualidad existen fuentes alternativas de generación eléctrica menos dañinas y más rentables cómo la energía solar, eólica y las pequeñas hidroeléctricas de pasada.

13. Endeudarse para construir mega hidroeléctricas sin tener un mercado asegurado de exportación es asesinar el futuro de Bolivia.

14. Las mega hidroeléctricas son un modelo obsoleto de desarrollo del siglo pasado. El futuro no es la exportación de electricidad a lo largo de miles de kilómetros sino la producción, almacenamiento y consumo locales de energía renovable.

Día Internacional de Acción contra las Represas y por los Ríos, el Agua y la Vida

Impactos económicos de El Bala, Chepete, Rositas y Cachuela Esperanza

El costo de inversión de estas hidroeléctricas ha ido variando en el tiempo y siempre con una tendencia ascendente.

Cachuela Esperanza tendría un costo de 2.465 millones de dólares, de los cuáles 2.218 millones de dólares corresponderían a la central hidroeléctrica y 247 a las líneas de transmisión y subestaciones (Tecsult, 2009 [1]). Continúa leyendo Impactos económicos de El Bala, Chepete, Rositas y Cachuela Esperanza

Impactos sociales del Chepete, El Bala, Rositas y Cachuela Esperanza

Comunidades desplazadas

De manera preliminar, las megahidroeléctricas El Bala, Chepete y Rositas pueden llegar a desplazar entre 7.000 y 8.000 personas. En el caso de El Bala y el Chepete hay un cálculo en las fichas ambientales y sus anexos de cuántas personas estarían dentro de los embalses (3.214) y cuántas en las áreas colindantes (1.950). En el caso de Rositas sólo se menciona que 23 comunidades serían afectadas sin cuantificarse la cantidad de personas que deberían ser relocalizadas. Según las propias comunidades, aproximadamente 500 familias serían afectadas. Continúa leyendo Impactos sociales del Chepete, El Bala, Rositas y Cachuela Esperanza

Impactos en la naturaleza de El Bala, Chepete, Rositas y Cachuela Esperanza

Áreas a ser inundadas

De las cuatro hidroeléctricas, Cachuela Esperanza inundaría la mayor extensión: 690 km2 sin contar el efecto remanso (Molina, 2010). En segundo lugar, estaría el Chepete, que inundaría 677 km2 de bosque amazónico en una de las regiones más biodiversas de Bolivia y el mundo. Luego le sigue Rositas con un embalse de 449 km2 y por último El Bala con una inundación de 94 km2. En total las inundaciones de los embalses de las cuatro hidroeléctricas ascienden a los 1.910 km2. Para tener una idea de la magnitud de estas áreas inundadas es necesario señalar que la mancha urbana de la ciudad de La Paz es de 149 km2.

De todos los embalses Cachuela Esperanza es el de mayor riesgo tomando en cuenta la topografía bastante plana del terreno, la inundación provocada por esta megahidroeléctrica podría expandirse a más de 1.000 km2 en caso de producirse una época de intensas lluvias, como ocurrió con las hidroeléctricas Jirao y San Antonio en el lado brasilero.

Si analizamos cuál inunda más por megawatt de potencia instalada, Rositas ocupa el primer lugar con 70 hectáreas por MW seguido muy de cerca por Cachuela Esperanza con 69 hectáreas por MW. En tercer lugar, se encuentra El Bala con 27 hectáreas por MW y en cuarto lugar, debido a tener la potencia instalada más grande (3.300 MW), está el Chepete con 20 hectáreas por MW.

En el caso de Cachuela Esperanza, el área inundada por el embalse (690 km2) en territorio boliviano supera de lejos a las inundaciones de las represas del lado brasileño: Jirau 271 km2 y San Antonio 258 km2. Con base en esto, Molina (2010) sostiene que Cachuela Esperanza inundaría una superficie diez veces mayor por unidad de potencia instalada.

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Las hidroeléctricas de Rositas, Cachuela Esperanza, El Bala y Chepete afectarán por lo menos a seis áreas protegidas. Uno de los primeros impactos que sufrirán es la deforestación por los embalses ya mencionados y que alcanzan los 1.910 km2.
Miles de animales serán expulsados o morirán en el intento de escapar a la destrucción de su hábitat. Zonas de tránsito de mamíferos serán alteradas por las obras. Las presas obstruirán la libre circulación de los peces y evitarán que alcancen las regiones aguas arriba donde anualmente desovan. Las fichas ambientales proponen construir estanques para agrupar peces, y ascensores y escaleras de peces que serán una trampa mortal para muchos de ellos.

El metano de los embalses

La descomposición de los bosques y la biodiversidad inundada provocará importantes gases de efecto invernadero (GEI). EL estudio de Eptisa (2017) sobre Rositas afirma que habrá una gran producción de GEI, señala que ni con el desmonte del 90% de los bosques se reducirían las emisiones de gas metano emitido por “desgasificación del agua que pasa por las turbinas, la descomposición anaerobia de materia orgánica que se genera por organismos autótrofos en la misma represa y por la degradación de la biomasa que queda inundada en la misma represa”.

Algunos estudios reportan que “las plantas hidroeléctricas en el Amazonía producen más gases de efecto invernadero que las centrales termoeléctricas, debido a la descomposición de la vegetación del área que fue invadida por el agua y a las altas temperaturas, que proporcionan la emisión de metano” (Costa; Vibian et al. 2015). Estudios en otras represas de la Amazonía como Balbina demostraron que las emisiones de éstas son peores que los combustibles fósiles (Fearnside, 2009): “Estos estudios prueban que represas en la región amazónica tienen un impacto climático que es peor que la electricidad generada a través de carbón, diésel o gas” (Costa; Vibian et al. 2015). Tomando en cuenta que según un estudio publicado por International Rivers en 2008 las megahidroeléctricas en el Amazonas producen 2 Kg de dióxido de carbono equivalente por kWh podemos concluir que El Bala, Chepete y Cachuela Esperanza generarán 46 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO2eq), una cifra que es igual a un tercio de las emisiones de Bolivia en el año 2014.

07Frente a estos datos, el gobierno y ENDE han buscado minimizar los impactos señalando que un pequeño porcentaje de áreas protegidas serán afectadas. Por ejemplo, en el caso del Chepete sólo toman en cuenta la inundación de 100 km2 dentro del Madidi y el Pilón Lajas y callan frente a los otros 577 km2 de bosques que serán inundados en superficies colindantes a las áreas protegidas.

El río Beni, la Amazonía, los valles, los yungas y el altiplano son parte de un todo articulado e interdependiente en el que la afectación de uno de sus elementos claves tiene efectos sobre los otros componentes de ese sistema. Así como no se puede valorar el impacto de la picadura de un mosquito diciendo que sólo afecta el 0,00001% del cuerpo humano, tampoco se puede reducir el impacto de una represa al área de inundación y menos jugar con porcentajes para invisibilizar sus graves efectos negativos.

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Rositas

Rositas afectará al Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) Serranía del Iñao, el Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) Río Grande – Valles Cruceños y el Área Protegida Municipal Parabanó, mientras El Bala y Chepete afectarán al Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) Madidi y la Reserva de la Biosfera y Tierra Comunitaria de Origen (TCO) Pilón Lajas.

Según la Ficha Ambiental de Rositas, los impactos ambientales en estas áreas protegidas serán “muy altos” para el hábitat de la fauna terrestre, “críticos” para los peces y afectarán la composición físico-química del agua superficial y la pérdida de recursos hídricos.

El Bala y Chepete

El Bala y el Chepete afectarán las áreas protegidas del Madidi y el Pilón Lajas. Sus fichas ambientales mencionan entre otros el riesgo de degradación del suelo, desaparición de playones en las márgenes de los ríos, alteración de la migración y reproducción de peces, y mortandad de especies de fauna silvestre por inundación. Las fichas ambientales de estas megahidroeléctricas enumeran las especies de flora y fauna que se encuentran en la región, destacando aquellas que son vulnerables y están en peligro de extinción, sin embargo, no cuantifican ni valoran el impacto que tendrán estas megaobras en la existencia de estas formas de vida. La magnitud de estas megarrepresas contribuirá y provocará una suerte de ecocidio para ciertas especies de flora y fauna endémicas de la región.

Los impactos no serán sólo en las áreas inundadas, sino afectarán al conjunto de esos ecosistemas tanto aguas arriba de los embalses como aguas abajo. Las fichas ambientales de ambas hidroeléctricas no detallan los impactos en el área de influencia indirecta de los mismos, y tampoco existen estudios sobre lo que serán los impactos de la línea de transmisión eléctrica que se tendería desde las megahidroeléctricas del Chepete y El Bala hasta la ciudad de Cuiabá en Brasil.

Cachuela Esperanza

Cachuela Esperanza tendrá impacto en una zona próxima al Área Protegida Municipal Lago San José en Riberalta, Beni, que cuenta con una extensión de 16.471 hectáreas; que junto a la hidroeléctrica Binacional repercutirán en el área próxima a la Reserva de Vida Silvestre Departamental Bruno Racua en Nueva Esperanza, Pando [1] , que cuenta con una extensión de 74.054 hectáreas (Justiniano, 2011).

La cuenca del río Madera alberga más de 750 especies de peces, 800 especies de aves y otras en peligro de extinción. Con la construcción de las hidroeléctrica se prevé aumento de la deforestación, avance de la frontera agrícola, mayor actividad ganadera (Laats, 2010). Por su parte, los impactos ambientales que la empresa Tecsult (2009) previó para Cachuela Esperanza son variaciones en la calidad del agua, devastación de vegetación, alteración en la migración de peces y aves, además de emisión de gases de efecto invernadero.

[1] http://www.wwf.org.bo/?111360

¿Baterías de litio? DS 3738 desmiente a Alvaro Garcia Linera

Por Pablo Solón

El pasado 30 de diciembre el vicepresidente Álvaro García Linera dijo “Vislumbramos para el 2019 buen año económico, la Pachamana será nuevamente generosa con los bolivianos, el litio, será el gran boom continental para los bolivianos” (ABI). En su alocución a los medios de prensa según la agencia de informaciones del gobierno dijo que “el acuerdo con la empresa alemana ACI Systems para la implementación de la Empresa Pública Mixta YLB-ACISA-EM, tiene el objetivo principal de producir baterías de ion litio en el Salar de Uyuni”. Y acotó “Bolivia con el 51% junto a Alemania producirá en Uyuni hidróxido de litio, sulfato de potasio, hidróxido de magnesio, sulfato de sodio, cátodos y baterías con una inversión de 1.200 millones de dólares“.

El Decreto Supremo 3738 de 7 de diciembre de 2018 que crea la empresa mixta YLB ACISA –EM señala en su artículo 3 que el objeto de dicha empresa es el “procesamiento industrial en territorio boliviano de hidróxido de litio, hidróxido de magnesio, otras sales, ácido bórico y litio metálico a partir de la salmuera residual del Salar de Uyuni y/u otras salmueras residuales”. En ningún momento el DS 3738 dice que la meta principal de dicha empresa es la producción de baterías de litio en Bolivia. La única mención concreta a la fabricación de baterías de litio no está en el mencionado Decreto Supremo, ni siquiera en la estatuto de dicha Empresa Pública Mixta que aprueba ese DS, sino en un Anexo en el que se menciona “Una vez constituida oficial y legalmente la empresa, ACISA garantiza el inicio de las actividades preliminares para la conformación de la empresa mixta para Materiales Catódicos y Baterías”.

Para que no queden dudas de los hechos, ACI System, en una nota de prensa de 12 de diciembre de 2018 que está en su sitio web aclara que “en los próximos años se creará otra empresa conjunta para producir material catódico y sistemas de batería en Bolivia y Alemania[1].

En otras palabras, la Empresa Pública Mixta para producir baterías de litio aun no ha sido creada. ACI System dice que “en los próximos años se creará otra empresa”. ¿Cuántos años tendrán que pasar hasta que se cree esta otra empresa? ¿Uno, dos, cinco, diez años? Y lo llamativo es que el comunicado de ACI System dice “para producir material catódico y sistemas de batería en Bolivia y Alemania”. ¿Por qué dice en “Bolivia y Alemania”? ¿No era que las baterías de litio se iban a producir en Bolivia, en el salar de Uyuni? ¿Es que acaso ahora se va a producir la materia prima en Bolivia y el producto final en Alemania?

Hay muchas dudas e incertidumbres en torno al futuro de la fabricación de la baterías de litio. Lo único innegable según el DS 3738 es que YLB-ACISA-EM no tiene cómo objetivo principal producir baterías de ion litio en el Salar de Uyuni.

Ahora, si YLB-ACISA-EM no va a hacer baterías de litio ¿a que se va a dedicar? Esta será materia de una próxima nota.

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[1] http://www.aci-systems.de/es/press-3.pdf

Estado de situación de las megahidroeléctricas en Bolivia

En los últimos años el gobierno de Evo Morales ha colocado como un tema de prioridad nacional la construcción de megahidroeléctricas para transformar a Bolivia en el corazón energético de Sudamérica. El plan del gobierno es exportar electricidad a partir de 10.000 megavatios (MW) de potencia instalada de megahidroeléctricas. Esta cifra es cinco veces la actual potencia instalada de Bolivia. Sin embargo, aunque se cumpliera esta meta, las exportaciones de Bolivia no llegarían a representar ni el 2% de la potencia instalada en Sudamérica, por lo que la frase “Bolivia, corazón energético de Sudamérica”, con la que el gobierno inauguró su tercera gestión de gobierno, es un slogan sin asidero en la realidad.

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TUNUPA 106: Inconsecuencia Climática

Invitamos a leer el TUNUPA 106: Inconsecuencia Climática que contiene un análisis de la contribución nacionalmente determinada presentada por el gobierno de Bolivia en el marco del Acuerdo de Paris. Formato PDF.

Introducción

184 países de un total de 196 miembros de la Convención Marco de la Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) han ratificado el Acuerdo de París y 181 miembros/países de este acuerdo presentaron su CND hasta diciembre del 2018.

¿En qué consiste la CND de Bolivia? ¿Es una CND coherente y consistente con la lucha contra el cambio climático? ¿Cuáles son sus metas a nivel de bosques y energía para reducir las emisiones de GEI del país? ¿Qué medidas y acciones contempla? ¿Cómo se está avanzando o no en su implementación?

Estas y muchas otras cuestiones más serán abordadas en este informe especial que analiza la CND de Bolivia y sobre todo su implementación durante los últimos tres años que representan un 20% del período 2016-2030.

Índice

  1. Características de las CND
  2. La CND de Bolivia
  3. Electricidad
  4. Bosques
    Conclusiones
    Infográfica: Medio grado hace una gran diferencia

 

Verdades Ocultas: La hora de la Naturaleza 01 – Inconsecuencia Climática

Este programa está dedicado a analizar la Contribución Nacionalmente Determinada de Bolivia presentada ante la Convención Marco de las Naciones Unidades sobre el Cambio Climático. El video devela las siguientes verdades ocultas: Continúa leyendo Verdades Ocultas: La hora de la Naturaleza 01 – Inconsecuencia Climática

Chepete-Bala: Solón advierte daño económico al Estado de $us 13 millones

[Agencia de Noticias Fides (ANF)/05 de febrero del 2019]

Pablo Solón señaló que el 2017 envió una carta al entonces ministro de Justicia, Héctor Arce para que investigara el daño económico causado al Estado al insistir en el megaproyecto hidroeléctrico Chepete Bala, cuando Geodata advirtió de su no rentabilidad.

La Fundación Solón advierte que el Ministerio de Energía y la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) han ocasionado hasta la fecha un presunto daño económico al Estado de al menos $us 13 millones con el megaproyecto hidroeléctrico Chepete-Bala, cuando insisten en estudios complementarios sabiendo que la italiana Geodata Engineering advirtió de la no rentabilidad del millonario complejo.

El ex embajador ante la ONU y director ejecutivo de Fundación Solón, señaló que por un tema de responsabilidad el ministro de Energía, Rafael Alarcón y el presidente de ENDE, Joaquín Rodríguez deberían dar la cara y esclarecer el estado de situación de los proyectos hidroeléctricos Chepete – Bala en el norte de La Paz y Rositas en Santa Cruz. ANF solicitó en reiteradas ocasiones entrevistas que no se respondieron.

5. Conclusiones

1. La Contribución Nacional Determinada (CND) de Bolivia no cuenta con una línea base en términos de millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO2eq.), a partir de la que se pueda apreciar cuál será la reducción o incremento de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) del país en el período 2016-2030.

2. En el año 2014, el 81,2% de las emisiones de Bolivia fueron producto del cambio de uso de suelo, la deforestación y la agricultura, y el 3,35% producto de la generación eléctrica (CAIT, 2014). La CND de Bolivia, en términos de reducción de emisiones de GEI se circunscribe a estos dos sectores.

Electricidad

3. La CND de Bolivia en el sector de electricidad afirma que las energías renovables pasarán de 39% a 79% entre el año 2010 y el año 2030, y que habrá un incremento de 11.762 MW de potencia instalada hasta el 2030 con relación al 2010. Este incremento de energías renovables y potencia instalada se daría sobre todo a través de cuatro grandes complejos mega hidroeléctricos (Complejo de Río Grande-Rositas, Chepete – El Bala, Binacional y Cachuela Esperanza).

4. Los embalses de tres de estas megahidroeléctricas (Chepete, El Bala y Rositas), que representan el 46% del total de potencia hidroeléctrica prevista, inundarán 1.196 km2 de bosques, que es equivalente a veinte veces la superficie de la isla de Manhattan, dos veces el lago Lemán de Suiza o siete veces la mancha urbana de la ciudad de La Paz.

5. Los embalses de megahidroeléctricas en bosques tropicales como el amazonas emiten en promedio dos veces más gases de efecto invernadero que las generadoras eléctricas a carbón por la descomposición de la materia orgánica que al ser inundada produce gas metano (CH4), que es 25 veces mas potente que el dióxido de carbono (CO2). Tomando el parámetro de emisiones de 2kg de CO2eq por kWh para megahidroeléctricas en el Amazonas; El Bala y el Chepete emitirían durante sus primeros años alrededor de 35 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, que representan el 25% de las emisiones totales de Bolivia en el año 2014.

6. El gobierno de Bolivia hace trampa en su CND al incluir cómo energías renovables a las megahidroeléctricas. Los estudios de Geodata, Eptisa y Tecsult sobre el Chepete, El Bala, Rositas y Cachuela Esperanza no incluyen cuantificaciones de los gases de efecto invernadero que producirían dichas megahidroeléctricas (gas metano, CH4).

7. Las termoeléctricas de ciclo combinado que el gobierno incluye en su CND no pueden ser consideradas energías renovables ni alternativas, porque producen 0,54 kilogramos de CO2 por kWh, es decir sólo un 20% menos que las termoeléctricas convencionales.

8. La exportación de 8.930 MW hasta el 2030 que el gobierno señala en su CND, además de provocar un grave impacto ambiental y social no es rentable económicamente en vista de sus altos costos (55 a 81 USD/MWh), en relación a subastas de generación eléctrica en países vecinos: Brasil eólica 20,35 USD/MWh y solar 35,55 USD/MWh en 2018; Argentina eólica 38,90 USD/MWh y solar 43,5 USD/MWh en 2017; Perú eólica 37,49 USD/MWh y solar 47,98 USD/MWh en 2016.

Bosques

9. La meta de reforestar 4,5 millones de ha. de bosques hasta el 2030 con sólo esfuerzo nacional y 6 millones de ha. con cooperación internacional es demagógica e inalcanzable a los ritmos actuales de reforestación.

10. La Agenda Patriótica 2025 plantea que “Bolivia incremente anualmente la cobertura forestal con un árbol por cada boliviana y boliviano”, esto representaría una reforestación anual de apenas 10.000 ha. por año o 150.000 ha. hasta el 2030. De cumplirse la meta de la Agenda Patriótica sólo representaría el 3% de las 4,5 millones de ha. que deberían reforestarse, según la CND.

11. La Estrategia del Plan Nacional de Forestación y Reforestación, aprobada por DS 2912, que es la base de la CND de Bolivia, contiene varios errores e incongruencias flagrantes:

a) Las 55.809 ha. que supuestamente se habrían reforestado en el año 2014 y que figuran como línea base no tienen asidero real. Después de una minuciosa revisión de diferentes informes de entidades gubernamentales y privadas es posible afirmar que la reforestación del año 2014 no superó las 10.000 ha.

b) Para alcanzar la meta de reforestación de 750.000 ha. durante el quinquenio 2016-2020, según dicha Estrategia, los sistemas agroforestales y silvopastoriles deberían incrementarse en 1.418% por año con relación a la línea base del año 2014.

c) De las 4,5 millones de ha. que se deberían reforestar hasta el 2030, el 42,6% de la reforestación estaría a cargo de las comunidades campesinas e indígenas y el 39,6% sería responsabilidad de los privados. El gobierno nacional se asigna una cuota directa de sólo el 0,6% de la reforestación total y el apoyo que ofrece a los otros actores es visiblemente insuficiente.

d) El departamento de Santa Cruz, que ha contribuido con el 79% a 85% de la deforestación de Bolivia, sólo tendría que reforestar el 15,2% de la meta de las 4,5 millones de hectáreas. Chuquisaca y Cochabamba, que deforestaron menos del 5,6% del total de la superficie deforestada del país, ocupan los primeros lugares con una contribución del 16,2% y 15,9%.

e) Las plantaciones forestales comerciales figuran con un cuadro en blanco y con la palabra “¡#REF!“ en el DS 2912, publicado en la Gaceta Oficial del Estado Plurinacional de Bolivia.

12. A un ritmo de reforestación de 150.000 ha. anuales -en el primer quinquenio- debería haberse reforestado 450.000 ha. hasta fines de 2018. De la revisión de diferentes informes de entidades involucradas en la reforestación, se puede concluir que en el período 2015-2018 no se ha reforestado y mantenido de manera sostenible ni siquiera 45.000 ha., que representan un 10% de la meta prevista.

13. El costo de reforestar 4,5 millones de ha. hasta el 2030 requiere sólo en plantines una inversión de 4.500 millones de dólares, una cantidad que bordea la mitad de la deuda externa de Bolivia.

14. La CND de Bolivia evita mencionar claramente cuál será la deforestación en el período 2016- 2030, sin embargo, es posible concluir que su previsión es de 3 millones de ha. de bosques deforestados hasta el 2030, lo que significa un promedio de 200.000 ha. deforestadas anualmente.

15. Entre 2012 y 2017 la deforestación promedio anual habría sido de 220.000 ha. habiendo alcanzado un pico en 2016 de 295.777 ha. deforestadas (ABT, 2018).

16. Al ritmo actual, la deforestación superará las 3 millones de ha., mientras la reforestación efectiva y sostenible estará por las 300.000 ha. en el período 2016-2030. Esto significa que la masa boscosa de Bolivia no será de 54 millones en 2030 como sostiene la CND, sino de 49,5 millones de ha.

17. La CND de Bolivia propone eliminar la deforestación ilegal hasta el 2020. Hasta el presente se ha avanzado en legalizar la deforestación ilegal pero no en disminuir la deforestación real. La deforestación ilegal que el 2012 era del 92,1% bajó al 64% el 2015, sin embargo, en términos absolutos la deforestación ilegal ha aumentado de 117.950 ha. el 2012 a 155.396 ha. el 2015. En ese mismo período la deforestación total (ilegal y legal) se ha casi duplicado, pasando de 128.044 ha. a 240.467 ha.

18. Los factores que provocan la deforestación en Bolivia tenderán a agravarse en los próximos años por varias disposiciones legales y políticas, como son:

– La ampliación del área de desmonte de 5 a 20 ha. para propiedades pequeñas y comunitarias (Ley 741).
– La Agenta Patriótica 2025 que se fija como meta triplicar la población de ganado.
– La suscripción de contratos de exportación de carne vacuna a China, Vietnam y otros países.
– El plan de duplicar las 150.000 ha. de plantaciones de caña de azúcar para satisfacer la demanda de la Ley de Etanol.

19. En síntesis, la CND de Bolivia en su componente de mitigación ha sido elaborada de mala manera, con criterios errados (las megahidroeléctricas serían energía renovable y las termoeléctricas de ciclo combinado serían energía alternativa), datos equivocados (superficie boscosa existente), previsiones irresponsables (reforestación de 4,5 millones de ha.) y estimaciones tramposas (54 millones de ha. para el 2030), que no se están cumpliendo ni se pueden cumplir.

Recomendación

Se debe elaborar una nueva Contribución Nacionalmente Determinada (CND) de manera participativa y responsable, con base en datos reales y proyecciones que estén sustentadas a nivel técnico, económico, social y ambiental. La elaboración de esta nueva CND debe hacerse con el objetivo de reducir efectivamente las emisiones de Gases de Efecto Invernadero de Bolivia, en particular aquellas provenientes de la deforestación que contribuyen al cambio climático y acentúan la vulnerabilidad de los bolivianos y bolivianas frente a eventos extremos (sequías e inundaciones), que afectan al país de manera creciente.


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Evo: ¿Campeones en energías renovables o en mentir?

Por Pablo Solón

En su discurso de 13 años de gobierno, el presidente Evo Morales presentó una gráfica en la que afirma que Bolivia “cuenta con una potencia instalada en el Sistema Interconectado Nacional de 795 MW, provenientes de energía eólica, solar, biomasa e hidroeléctrica”, y que gracias a esto, Bolivia ha sido reconocida el año 2016 como el país que más invierte en energías renovables respecto al PIB.

A diferencia de otros temas -en los cuales el gobierno presentó un cuadro mostrando cuanto había antes y cuanto hay ahora trece años después- en este caso evitó hacer dicha comparación por la siguiente razón:

Cuadro comparativo del incremento de energía hidroeléctrica, solar y eólica en el SIN entre el 2006 y el 2017
(Potencia instalada en MW)

Fuente de energía 2006 % del total de potencia instalada 2017 % del total de potencia instalada
Hidroeléctricas 483 39,6% 619 27,2%
Solar 5,7 0,3%
Eólica 27 1,2%
Subtotal Hidroeléctricas y alternativas 483 39,6% 651,7 28,6%
Subtotal termoeléctricas 738 60,4% 1.625 71,4%
Total potencia instalada en el SIN 1.221 100,0% 2.276 100,0%

Fuente: Anuario Estadístico 2017, Autoridad de Fiscalización y Control Social de Electricidad (AE)

Hemos tomado los datos oficiales del Anuario Estadístico del 2017 de la Autoridad de Electricidad porque aun no están disponibles los datos del 2018. Como se puede apreciar lo que más ha crecido en Bolivia no son las hidroeléctricas ni las energías alternativas sino las termoeléctricas que funcionan a gas natural y que no son energías renovables. Las termoeléctricas en el SIN se han duplicado pasando de 738 MW en el 2006 a 1.625 en el 2017 lo que representa un incremento de 887 MW. En cambio las hidroeléctricas han sufrido un incremento de apenas 136 MW equivalente a un 28% respecto al 2006. Como se puede apreciar en la siguiente gráfica este incremento en la potencia de las hidroeléctricas recién ocurrió en el año 2017 y se debió a la incorporación finalmente al SIN de la hidroeléctrica de Misicuni. En síntesis durante más de una década hasta el 2017 no se incrementó la potencia instalada de las hidroeléctricas.

Fuente: Anuario Estadístico 2017, Autoridad de Fiscalización y Control Social de Electricidad (AE)

Según el Anuario Estadístico del 2017 todas las energías alternativas en el SIN representan apenas 1,44%. ¿Cómo puede afirmar que este sea el país que más invierte en el mundo en energías renovables respecto al PIB?

Fuente: Anuario Estadístico 2017, Autoridad de Fiscalización y Control Social de Electricidad (AE)

En términos de generación eléctrica la participación de las hidroeléctricas y energías alternativas es aún menor. Según la Memoria 2017 del Comité Nacional de Despacho de Carga “la producción de energía fue de 8.981,3 GWh; de la cual, 2.229,9 GWh corresponden a producción hidroeléctrica, 6.690,0 GWh a producción termoeléctrica, 60,4 GWh a producción eólica y 1,1 GWh a generación solar, que equivale al 24,83 %, 74,49%, 0,67 % y 0,01 %, respectivamente”. En otras palabras las energías alternativas el 2017 generaron el 0,68% de la electricidad en el SIN y las hidroeléctricas apenas un cuarto de toda la electricidad.

Vayamos ahora a la segunda afirmación de Evo Morales: Bolivia es el país que más invierte en energías renovables en relación al PIB en el año 2016. El informe sobre el cual basan esta afirmación es la edición 2017 del “REN21 Renewables Global Status Report”.

En este reporte se ha publicado efectivamente el siguiente cuadro en el que aparece Bolivia como el primer país en inversión en energías renovables en relación al PIB en el año 2016.

Sin embargo en todo el informe sólo hay una frase que justifica este primer lugar de supuestos campeones y que dice: “Bolivia, que no registra inversiones en energía renovable en 2015, alcanzó 800 millones de dólares americanos en el 2016” (Bolivia, which recorded no renewable energy investment in 2015, reached USD 800 million in 2016). Como consultores para la elaboración de este informe figuran por Bolivia Franklin Molina Ortiz y Juan Pablo Vargas-Bautista (Private University of Bolivia). Estos consultores deben explicar el fundamento de esta información a todas luces falsa.

No existe ningún documento oficial que respalde que en el año 2016 se invirtieron efectivamente 800 millones de dólares en energías renovables. Una inversión de 800 millones de dólares es equivalente a una potencia instalada de 400 MW en energías renovables, o sea un quinto de todo lo que tenemos instalado a la fecha.

El Ministro de Energía sabe que el reporte de REN 21 está equivocado y a pesar de ello deja que el presidente divulge una información falsa. El vicepresidente Alvaro Garcia Linera, que fue uno de los primeros en presentar esta noticia infundada en Bolivia, también sabe que no se invirtieron 800 millones de dólares en energías renovables en el 2016. El dicho de Goebbels “miente y miente que algo queda”, en este caso actúa como un bumerán “a más mienten más en ridículo quedan”, porque a diferencia de lo que el señor Vicepresidente afirma 90 x 3 no es 180.

 

 

 

 

3. Electricidad

cap 3-tabla 5

La Contribución Nacionalmente Determinada (CND) de Bolivia no comprende todos los componentes que hacen al sector de energía sino sólo aquellos que están ligados a la generación de electricidad. El transporte, el uso de hidrocarburos en los procesos de industrialización, las emisiones fugitivas y otros representan el 12,61% de las emisiones totales, mientras el subsector de electricidad alcanza un 3,36% de las emisiones de GEI de Bolivia.

3.1 La “contribución” en el sector de generación eléctrica

Según la CND, las energías renovables pasarían de 39% a 79% entre el año 2010 y el año 2030, multiplicándose por 7,2 veces la potencia instalada de 2010 con un incremento de 11.762 MW.

cap 3-graf 2

cap 3-tabla 6

La CND de Bolivia no detalla las características de las energías renovables que conformarían los 9.942 MW adicionales de potencia instalada hasta el año 2030. En el documento sólo existe la siguiente referencia genérica, en la que el gobierno de Bolivia incluye dentro de las energías renovables a las grandes centrales hidroeléctricas y a las termoeléctricas de ciclo combinado que funcionan con gas natural.

“Cambio y diversificación de la matriz energética con el crecimiento de energías renovables a través de la construcción de hidroeléctricas (pequeñas y medianas centrales hidroeléctricos, grandes centrales hidroeléctricas y multipropósito), así como impulso a las energías alternativas (eólica, biomasa, geotérmica y solar), y uso de otras fuentes de energía (vapor ciclo combinado)” (NDC Bolivia, p. 10, 2016).

3.2 Megahidroeléctricas

El incremento de “energías renovables” que anuncia el gobierno de Bolivia se dará principalmente a través de megahidroeléctricas, según diferentes informes del Ministerio de Energía y la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE).

cap 3-tabla 7

Los embalses de estas megahidroeléctricas provocarán inundaciones de gran envergadura en zonas boscosas de importante biodiversidad como la Amazonía. Sólo tres de estas megahidroeléctricas, que representan el 46% del total de potencia hidroeléctrica prevista que se pretende instalar, inundarán 1.196 km2 según los estudios encargados por el gobierno de Bolivia a las empresas Geodata de Italia y Eptisa de España. Una inundación de 1.196 km2 es igual a a veinte veces la superficie de la isla de Manhattan, dos veces el lago Lemán de Suiza o siete veces la mancha urbana de la ciudad de La Paz.

cap 3-tabla 8

Los embalses de represas en zonas tropicales emiten gas metano (CH4) por la descomposición de la materia orgánica que es inundada. Este gas es 25 veces más potente que el dióxido de carbono (CO2). Los embalses en zonas tropicales pueden producir más del doble de las emisiones que las plantas de generación eléctrica a carbón y cuatro veces más que las termoeléctricas que funciona a gas natural.

cap 3-graf 3

Fuente: International Rivers, 2008[1].

Si tomamos un parámetro de 2kg de CO2eq por kWh, megahidroeléctricas en la Amazonía como las del Chepete y El Bala emitirían durante sus primeros años alrededor de 35 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, que representan alrededor de un 25% de las emisiones de Bolivia en el año 2014.

cap 3-tabla 9Es de destacar que los estudios de Geodata y Eptisa sobre el Chepete, El Bala y Rositas no incluyen cuantificaciones de los Gases de Efecto Invernadero que producirían dichas megahidroeléctricas. Hasta la fecha no se cuenta con los Estudios de Evaluación de Impacto Ambiental de estas megahidroeléctricas y los procesos de consulta para el consentimiento libre, previo e informado han sido incumplidos por el gobierno de Bolivia.

Las megahidroeléctricas que son la piedra angular de la CND de Bolivia no pueden ser consideradas fuentes de energía renovable, puesto que incrementarían significativamente las emisiones de GEI, aparte de provocar otros graves impactos ambientales y sociales.

3.3 Termoeléctricas de ciclo combinado

cap 3-tabla 10El gobierno de Bolivia incluye en su CND a las termoeléctricas de ciclo combinado, que funcionan a gas natural y vapor de agua como energías renovables, e incluso las coloca como energías alternativas al igual que la solar y la eólica. Sin embargo, las termoeléctricas de ciclo combinado producen 0,54 kilogramos de CO2 por kWh, es decir sólo un 20% menos que las termoeléctricas convencionales.

Las termoeléctricas de ciclo combinado de 1.000 MW de potencia que están ya en construcción en Bolivia generarían 6.000 GWh al año, lo que significa aproximadamente emisiones de 3,2 millones de toneladas de CO2. A esto es necesario añadir las emisiones de óxidos nitrosos (NOx) que producen todas las termoeléctricas y que contribuyen a la generación de lluvias ácidas.

Las termoeléctricas de ciclo combinado son más eficientes que las convencionales, pero siguen siendo energías a base de combustibles fósiles y no pueden ser incluidas como energías renovables, y menos como energías alternativas junto a la solar y eólica.

3.4 Corazón energético de Sudamérica

El gobierno, a través de este modelo de nuevas megahidroeléctricas (9.140 MW) y termoeléctricas (1.000 MW), busca hacer de Bolivia el corazón energético de Sudamérica (Agenda Patriótica 2025). Según datos de la CND de Bolivia, el año 2030, el 67% de la generacion electrica se destinaria a la exportacion, a los paises vecinos.

cap 3-tabla 11

La argumentación del gobierno es que no se puede privar a Bolivia de una oportunidad de desarrollo económico a través de la exportación de energía eléctrica, siendo que dicho país es uno de los que menos ha contribuido al cambio climático en el planeta. Sin embargo, de la revisión de los estudios económicos de las megahidroeléctricas de El Bala, Chepete y Rositas se puede constatar que sus costos de generación serían más altos que los precios promedios de compra de la última década en Brasil. El costo energía del Chepete sería de 55 USD/MWh, El Bala 81 USD/MWh y el costo monómico de Rositas 74 USD/MWh.

El Ministro de Hidrocarburos y Energía de Bolivia afirmó el 29 de octubre de 2016 que: “el precio de compra en Brasil por generación de hidroeléctricas entre el 2005 a 2016 tiene un precio de USD/52MWh” [2]. Para que las megahidroeléctricas de Bolivia sean rentables, los precios de compra en Brasil deben subir por encima de los 70 a 85 USD/MWh. Eso no es seguro que ocurra en el actual escenario de expansión de energías alternativas en la región.

La Agencia Nacional de Energía Eléctrica de Brasil (ANEEL) informó que el pasado 4 de abril de 2018 a través de una subasta*, se adjudicaron 4 proyectos eólicos por un total de 114,4 MW a un precio de 20,35 USD/MWh, y 29 proyectos solares fotovoltaicos de 806,6 MW de capacidad a un precio de 35,55 USD/MWh[3]. Estos proyectos deberán empezar a producir energía eléctrica a partir del 1 de enero de 2022, mucho antes de que se concluya cualquier de las megahidroeléctricas que planifica Bolivia.

En el caso de Argentina, a fines de 2017 se adjudicaron dos parques eólicos de 140,4 MW a un precio de 38,90 USD/MWh, y a nivel fotovoltaico se contrataron proyectos a un promedio de 43,5 USD/MWh[4].

El informe: “Subastas de Energía Renovable y proyectos ciudadanos participativos”, elaborado por Renewable Energy Policy Network for the 21st Century (REN21), señala que el año 2016 “Perú contrató energía procedente de 162 MW de parques eólicos a un precio medio de 37,49 USD/MWh, y energía solar procedente de 184,5 MW huertos fotovoltaicos a un precio medio de 47,98 USD/MWh”[5].


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* Subasta Nº 01 de 2018 (“A-4”)

[1] Comparación de las emisiones por kilovatio-hora (gCO2 eq/kWh) para diversas fuentes de energía. La barra del embalse tropical representa el promedio de emisión neto del embalse en tres embalses brasileños (Tucuruí, Curuá Una y Samuel). La barra de embalse boreal representa la media de las emisiones brutas de cinco embalses de Canadá (Sainte-Marguerite, Churchill/Nelson, Manic Complex, La Grande Complex, Churchill Falls). La barra de represa en el curso del río se refiere al embalse Wohlensee en Suiza. Las emisiones de los embalses incluyen emisiones de dióxido de carbono y de metano, pero no de óxido nitroso. Se utiliza un Potencial de Calentamiento Global 21 a 100 años para convertir el impacto del metano al equivalente de dióxido de carbono (CO2 eq).

[2]https://www.hidrocarburos.gob.bo/index.php/component/content/featured.html?id=featured&start=220&Itemid=437

[3] https://www.pv-magazine-latam.com/2018/04/04/brasil-cierra-la-subasta-a-4-con-precios-mas-bajos-de-su-historia/

[4] http://www.energiaestrategica.com/en-detalle-los-precios-record-que-arrojaron-las-ultimas-subastas-en-latinoamerica/

[5] http://www.ren21.net/wp-content/uploads/2017/09/LAC-Report_ES_web.pdf

2. La CND de Bolivia

Bolivia presentó ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) su Contribución Prevista Nacionalmente Determinada (INDC, por su sigla en inglés), el 12 de noviembre del año 2015 y la ratificó como Contribución Nacionalmente Determinada (CND) el 5 de octubre de 2016, según el portal del CMNUCC.

La CND de Bolivia es del tipo de políticas y acciones, y cubre tres sectores:

1. Agua. Incrementar de forma integral la capacidad de adaptación y reducir sistemáticamente la vulnerabilidad hídrica del país.

2. Energía. Incrementar la capacidad de generación eléctrica a través de energías renovables para el desarrollo local y de la región.

3. Bosques y agricultura. Incrementar la capacidad de mitigación y adaptación conjunta, a través del manejo integral y sustentable de los bosques.

Las contribuciones en los sectores de energía y bosques cubren acciones de mitigación, mientras la del sector agua es únicamente de adaptación al cambio climático. Para fines del presente informe nos concentraremos en los sectores de energía, bosques y agricultura que incluyen medidas de reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

La CND de Bolivia no hace ninguna referencia a las emisiones de GEI del país ni menciona cual será exactamente la reducción o incremento en términos de toneladas o variaciones porcentuales de CO2eq para los sectores de energía, bosques y agricultura.

2.1 Bolivia y sus emisiones de GEI 

No existen datos oficiales actualizados de emisiones de GEI de Bolivia. Los datos oficiales más recientes son del año 2004 y se basan en la segunda comunicación nacional presentada por Bolivia a la CMNUCC. A partir de esta segunda comunicación de Bolivia, la CMNUCC calcula que las emisiones de Bolivia eran de 92 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO2eq).

El Potsdam Institute for Climate Impact Research (PIK) y el Climate Analysis Indicators Tool (CAIT) del World Resources Institute tienen datos de emisiones de 2014 para Bolivia, a través de estimaciones con base en diferentes fuentes. El PIK estima que las emisiones totales de Bolivia para el año 2014 eran de 160 MtCO2eq, mientras el CAIT considera que fueron 134 MtCO2eq para ese mismo año. En este informe tomaremos como referencia los datos del CAIT por su grado de desagregación y detalle.

cap 2-graf 1

Según el CAIT, las emisiones de Bolivia han crecido un 24% entre el año 2000 y 2014, pasando de 108 MtCO2eq a 134 MtCO2eq (Gráfico 1).

Los sectores de cambio de uso del suelo y agricultura que comprenden fundamentalmente a la deforestación suman el 81,2% de las emisiones de Bolivia. En el siguiente lugar está el sector de energía con un 16% (Tabla 3). Según el CAIT las emisiones de este sector se pueden desagregar en cinco subsectores (Tabla 4).

cap 2-tabla 3

cap 2-tabla 4

La CND de Bolivia cubre bosques y agricultura, es decir un 81,2% de las emisiones de Bolivia; pero con relación al sector de energía sólo abarca -como veremos más adelante- el sector de electricidad, que representa el 3,36% de las emisiones totales de Bolivia.

En los sectores de bosques y energía (más propiamente de electricidad), la contribución de Bolivia plantea objetivos: a) con esfuerzo nacional y b) con cooperación internacional.


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