La oligarquía del agronegocio es el motor de la deforestación

Entrevista realizada a Pablo Solón por Isabel Mercado y Mery Vaca de Pagina Siete.

Pablo Solón es un activista de la defensa de la naturaleza, trabajó para el gobierno de Evo Morales y fue representante de su gobierno ante las Naciones Unidas entre el 2009 y  2011. Desde su rompimiento con Morales, Solón es uno de los críticos de sus políticas, especialmente las ambientales, de tierra y territorio. En esta entrevista considera al mandatario como uno de los culpables de la catástrofe provocada por los incendios en el oriente del país por haberse aliado con el modelo agroindustrial de las élites cruceñas, según dice.  Solón sostiene que el modelo incentiva los chaqueos que se han descontrolado en Santa Cruz y es una apuesta perversa para generar ganancias inmediatas a los empresarios a costa de las grandes pérdidas para el país por el daño a los bosques. 

¿Este es el peor desastre ambiental que ha tenido Bolivia y uno de los peores de la región?

El año en que mayor cantidad de focos de calor hubo fue el año 2010. En 2011 y en 2012 bajaron sustantivamente y después hemos empezado a subir hasta llegar a casi 300 mil hectáreas en 2016 y este año vamos a estar probablemente bordeando el millón de hectáreas desforestadas. Esto se veía venir, no fue un accidente porque la curva fue subiendo. El impacto de esto es terrible en términos de pérdida de bosques que van a tardar 200 años (en regenerarse), pérdidas de vida animal, de especies que ya estaban en peligro de extinción. Los bosques juegan un factor fundamental para los ríos voladores, para proveer de agua a otras regiones. Los bosques son nuestra arma secreta contra el calentamiento global del planeta y los estamos destruyendo. Es realmente una catástrofe lo que ha ocurrido y el tema más preocupante es que puede volverse a repetir el próximo año.

¿Hemos llegado a este nivel de deforestación debido a las leyes y las costumbres?

Las costumbres siempre han existido y yo creo que las costumbres no siempre se tienen que mantener, hay que cambiarlas.  Sin embargo, los chaqueos no son un factor que ha generado nunca este nivel de deforestación, históricamente no es así. En el año 2016, el chaqueo pequeño comunitario fue responsable, según datos de la FAO, de incidir en un 20 a 25%. Las otras tres cuartas partes de las quemas son producto de la expansión de la frontera agrícola del gran sector agroindustrial y de la ganadería. Se produce esto porque hay una intención de fomentar la exportación del sector agroindustrial y ganadero y se han tomado medidas para ampliar el área del desmonte y quema, la ley del etanol y del biodiésel y las políticas de exportación de la carne a la China que recién está empezando. Si queremos atacar las causas estructurales hay que revertir las normas, pero también hay que ir un poco más allá, hay que discutir este modelo agroindustrial exportador. No es sostenible, tiene más daños que beneficios. De la deforestación de estos últimos años, el 80% se ha dado en Santa Cruz o sea el modelo agroexportador cruceño está quemando sus propios bosques y ese modelo hay que cambiarlo y hay que ponerlo en el banquillo del acusado.

¿Cuánta responsabilidad tiene el gobierno de Evo Morales, tomando en cuenta que ya existía este modelo y que la ley que permite la deforestación viene desde la época de Banzer?

Es que el Gobierno lo ha alentado, el Gobierno pudo y debió haber aplicado medidas para limitar las quemas, ampliar un plan de Amazonia sin fuego como el que existía en Brasil antes de la llegada de Bolsonaro. O sea, había cosas que podría haber hecho Evo Morales y no las hizo.

El Vicepresidente decía que no es culpa nuestra que haya cambio climático. ¿Qué incidencia tiene el cambio climático con los incendios de esta magnitud en la región?

Es cierto que es un fenómeno regional, pero uno esperaría que un Gobierno defensor de la Madre Tierra tome medidas diferentes de las de Bolsonaro para evitar los fuegos que se sabía que venían. Evo Morales no toma ninguna medida, más bien aprueba todas las medidas para incentivar el cambio climático. Entonces, no le podemos echar la culpa al cambio climático;  si al año va a ser más seco el ambiente hay más posibilidades de que el fuego se pueda expandir. No hizo nada durante todo este tiempo y a mí me parece una forma de querer lavarse las manos y no reconocer su responsabilidad.

Este Gobierno que ha nacido con el signo indígena hizo luego todo lo posible por tener una alianza con la agroindustria cruceña. ¿Cuánto de responsabilidad tiene esta alianza?

Yo creo que en el gobierno de Evo hubo dos momentos. El primer momento, en el cual hasta la aprobación de la Constitución estuvo muy confrontado con el sector del agronegocio, pero después que se aprueba la Constitución, adopta otro criterio, que es el de “mejor llegaremos a un acuerdo” y ese acuerdo empieza ya el año 2011 cuando se aprueba que haya el etiquetado de los transgénicos y sobre todo se da luz verde a los agroindustriales. Yo, en ese entonces, era parte del Gobierno y el argumento era “esto nos permite  vivir en paz con Santa Cruz, hay que darles lo que quieren. Si seguimos con la política sobre la defensa de la naturaleza vamos a ir a un choque”. Entonces, el criterio de sobrevivir y llevarse mejor políticamente hizo que se les diera esto. Yo creo que en la actualidad, esto todavía se ha diversificado más porque la estrategia electoral de Evo para esta su nueva reelección se basa en esta relación y en el permiso para masivos asentamientos en el oriente. El etanol y el biodiésel no traen realmente rédito económico, pero sí generan apoyo en sectores de Santa Cruz.

¿La oposición es tan culpable como el MAS en esta lógica de expansión agrícola?

Para mí, sí.  Hay alguna diferencia quizá en algunas personas, pero en conjunto yo he revisado los programas de todos los partidos políticos, de los principales: MAS, Comunidad Ciudadana, Bolivia Dice No. Todos en el fondo alientan abiertamente la generalización del modelo cruceño. Bolivia Dice No habla de exportar el modelo cruceño al resto del país y propone con nombre y apellido, el plan Amazonia exportadora. Lo que hace el MAS en su programa es más tibio, no habla de la deforestación en general, sólo habla de la deforestación ilegal. Comunidad Ciudadana tiene la propuesta muy desarrollada en relación a las ciudades, pero sobre el campo y sobre el sector del agronegocio evita meterse en los temas conflictivos. O sea, no dice “no estamos de acuerdo con los transgénicos”, no dice estamos en contra del biodiésel y los biocombustibles, no hace una crítica al modelo del agronegocio, no dice que está en contra de las megahidroeléctricas. Entonces, hay un silencio cómplice en los espacios activos de la oposición con esta política del MAS.

¿Cuáles son las consecuencias de los incendios para el medioambiente, la producción y la vida humana?

He oído a algunos que tenemos que hacer un plan de reforestación, pero reforestar es carísimo. Para reforestar, hay que plantar 1.000  plantines por hectárea. Cada uno vale un dólar como mínimo, sólo en plantines, sin hablar de los animales, de la biodiversidad. ¿Cuánto va a costar reforestar este millón de hectáreas? Mil millones de dólares. Es una cosa absolutamente antieconómica pensar en que yo destruyo algo para ganar 50 dólares o 100 dólares cuando el costo solamente de reforestar vale mil. Ahora, el impacto de esto es para la biodiversidad, para la naturaleza. La muerte de animales, de especies, de plantas. Normalmente cuando un bosque se deforesta en más de un tercio, se suicida, empieza a morir por sí solo y el grado de deforestación que tenemos en la Amazonia está prácticamente en la línea roja. Los bosques tienen múltiples funciones, proveen oxígeno, pero sobre todo agua. Una zona deforestada trae desertificación. Donde estaba el bosque, la tierra va a empezar a morir. El compromiso de Naciones Unidas que se llama el objetivo 15.2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, fue aprobado el año 2015 y el presidente Evo Morales fue parte del acuerdo. En este se dice textualmente: “cero deforestación para el 2020”. O sea, nosotros no nos hemos acercado, no es que hemos incumplido la meta, la hemos ignorado.

¿Realmente existe una posibilidad de no hacer más deforestación y optar por otro modelo, o nos podemos morir de hambre si eso sucede?

Yo creo que eso es una gran mentira construida por el sector del agronegocio y de los grandes ganaderos porque, por ejemplo, Bolivia podría exportar carne ecológica a los mercados europeos a un precio incluso mucho más alto porque se la produce sin utilizar fuego, con un mecanismo de rotación que permite que no haya  estas quemas, que el ganado no sufra lo que está sufriendo. Podemos apostar por estos otros mercados.

¿No es una utopía?

No. Ahora, lo que vamos a tener de parte de Europa -porque este desastre ha causado tal impacto que el G7 se ha reunido- es que el propio tratado de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur esté en cuestionamiento, porque uno de los componentes que se iba a incrementar en la cuota de exportación era la carne. Además,  hay otras alternativas como castaña, asaí, hay una serie de otros productos de agroforestería que uno puede recolectar del bosque sin dañarlo. Lo que nos está llevando a esta situación es esta visión salvajemente exportadora. Cuando Evo llegó al Gobierno, el objetivo no era exportar y exportar, el objetivo era más bien buscar la soberanía alimentaria, la subsistencia en armonía con la naturaleza. Hoy de eso ya no queda nada, ni se habla.

 En cuanto a los biocombustibles, el biodiésel y el bioetanol se presentan como energía verde por el Gobierno.

Es una mentira, los biocombustibles no son energía verde, no son energía sostenible porque deforestas más, ocupas tierras que sirven para la alimentación para producir insumos, caña de azúcar, soya, sorgo con lo que se producen los carburantes para los automóviles. Es sostenible si reduce emisiones y también si en el proceso de producción genera menos emisiones. Es cierto, el alcohol, cuando yo lo quemo produce menos emisiones que si quemo gasolina, pero este alcohol en su proceso de producción emplea los tractores, el transporte en los ingenios azucareros, un montón de otras emisiones, más las emisiones de la deforestación, que sumadas resultan  más que lo que podría estar ahorrando al dejar el combustible fósil. Entonces, no son una alternativa. Hay otras alternativas: la energía solar, la energía eólica, la energía a partir de desechos orgánicos.

Se dice que este desastre  va a impactar hasta en 2% del PIB. ¿Al final los empresarios van a terminar ganando menos por querer ganar más en el momento?

Puede ser que para algunos de ellos y sobre todo para los grandes, no sea un mal negocio. Ni para los ganaderos, ni para los grandes agroindustriales. El sector ganadero apuesta a ganar más plata y puede ser que lo haga este año o el próximo, pero en el largo plazo es un pésimo negocio porque en esas tierras cada vez se va a necesitar deforestar más. Ahora, para quién es un pésimo negocio es para el país, para los bolivianos porque nosotros estamos destrozando nuestros bosques para fomentar las ganancias temporales de una oligarquía.

 ¿Qué necesitamos hacer en el país para encarar lo que ha ocurrido? ¿Será necesario hacer un acuerdo nacional sobre qué tipo de economía queremos?

Primero, creo que hay que transparentar la información. Antes colocaban los datos de los focos de calor en la ABT y en el Ministerio de Desarrollo Sostenible, ahora ya no. Dos, empecemos a tratar la información haciendo estudios de impacto ambiental. Tres, tenemos que promover un debate de los candidatos presidenciales sobre lo que ha pasado y lo que proponen. Es de esperar que a partir de esto podamos avanzar hacia un acuerdo. Nuestra concepción de la democracia es una democracia sólo de seres humanos, aquí no votan los bosques. Si votaran los bosques, otra sería la situación de los partidos. Tendrían que cuidarse más de hacer lo que están haciendo (…) Tenemos que acabar con el totalitarismo de los que quieren reelegirse y no respetan la Constitución, pero también tenemos que ir contra este otro totalitarismo que trata a la naturaleza como un objeto. Creo que tiene que llegar el momento en el que tengamos representantes en los parlamentos que representen a la naturaleza, a los bosques, a los glaciares, a los ríos.

¿Cree que el manejo político por parte del MAS ha sido bueno o tendrá un alto costo para ellos?

Creo que el Gobierno tardó en actuar porque pensó que no le iba a afectar electoralmente y cuando vio que sí le iba a afectar dijo vamos a pagar por el SuperTanker porque así podemos tener una imagen de que hicimos algo. Este tema, en Bolivia y en todo el mundo, ha dejado de ser un tema en el cual podemos centrar nuestras esperanzas en los gobiernos, hay que empezar a hacer acciones desde la sociedad civil que presionen a los gobiernos, a los políticos a tomar en serio, a declarar un estado de emergencia por el tema del clima, a declarar un estado de emergencia nacional por la deforestación, a aceptar la ayuda internacional que el Gobierno ha tardado en aceptar porque quería vender la imagen de que es tan fuerte Evo Morales que no necesita del mundo, que puede solo.

Sobre los asentamientos de colonos en la Chiquitania. El agro cruceño dice que es de ellos la culpa del desastre, y del Gobierno que los promueve como acarreo de votos. ¿Qué opina?

Lo cierto es que el Gobierno a través del INRA ha permitido asentamientos y dotaciones de tierra a colonos en la región y esto ha incidido en las quemas. Ahora, no hay datos que arrojen claridad acerca del porcentaje en el que han incidido estos asentamientos en las quemas y un tema que debe verificarse es quién será el beneficiario ultimo de estas dotaciones que una vez consolidadas en algunos casos son vendidas a terratenientes. Que estas familias, que tienen 34.000  hectáreas como promedio, sean responsables de la quema de más de un millón de hectáreas lo veo exagerado. Creo que es un factor que incide pero no es el determinante y obviamente prefieren hablar de los colonos que de la oligarquía agroexportadora.

¿Cuál es el desenlace que ve en el corto plazo de esta catástrofe en la Chiquitania?

No hay incendio que dure 100 años. Aunque sea con la lluvia,   llegará un momento en que va a decrecer… no se puede quemar indefinidamente, pero el resultado va a ser trágico. Un tema que no quisiera dejar de mencionar es que existe esta visión que la alienta el Gobierno de que esto lo vamos a resolver con la tecnología, con los aviones que bombardean las nubes y hacen llover como hizo en la sequía aquí en La Paz y ahora el SuperTanker. Esto es una falsedad, es una mentira. Esto no lo vamos a resolver ni con uno, ni con dos, ni con tres Supertankers. Lo vamos a resolver el momento que empecemos a reorientar totalmente el sector agropecuario en Bolivia .

Publicado originalmente en Pagina Siete, 1/9/2019 https://www.paginasiete.bo/nacional/2019/9/1/pablo-solon-destrozamos-bosques-por-ganancias-temporales-de-una-oligarquia-229416.html

Deforestación: Que siga la hoguera

* Este análisis comparativo abarca a los partidos políticos que tiene una intención de voto superiores al 5%: Movimiento al Socialismo, Comunidad Ciudadana y Bolivia dijo No.

El 2016 se deforestaron 295.777 hectáreas según datos oficiales de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT). Hace unos días, la misma ABT habla de 953 mil hectáreas de bosques quemados en lo que va del 2019 y dice que en solo cinco días el fuego arrasó con 471 mil hectáreas de bosques en la Chiquitanía[1]. La deforestación es sin duda el tema de mayor preocupación en relación a la naturaleza, sin embargo los partidos le dedican poca atención en sus programas y prefieren no hablar de las causas de fondo que están alimentando esta hoguera de biodiversidad que se produce cada año en Bolivia. Todos obvian mencionar a la soya, al modelo cruceño del agro negocio, a la ganadería, a los biocombustibles, a los asentamientos ilegales y al chaqueo como los factores que se deben encarar para frenar este gran flagelo a la naturaleza. Continúa leyendo Deforestación: Que siga la hoguera

Agroindustria, ganadería y megaproyectos amenazan a bosques

Erbol, 22 de abril de 2019

Los bosques amazónicos se enfrentan a grandes intereses extractivos: carreteras, megahidroeléctricas, monocultivos, ganadería, colonización o concesiones forestales, entre otros, que en los siguientes años podrían ampliar la expansión de deforestación que actualmente bordea las 300 mil hectáreas.

Esa alerta se realizó en el programa Verdades Ocultas: La Hora de la Naturaleza que se transmite por radio ERBOL, todos los viernes desde las 13:00 horas.

Según se recopiló para el programa, las comunidades indígenas advierten sobre los impactos en la producción de caña de azúcar en zonas no tradicionales de la Amazonía, así como la concesión de bosques en favor de campesinos colonizadores. De forma paralela, existen diferentes iniciativas que buscan impulsar el mantenimiento de bosques, alternativas productivas como el cacao o la castaña.

Funciones de los bosques

Alrededor de 1.600 millones de personas —incluidos más de dos mil pueblos indígenas— dependen de los bosques para sobrevivir: les proporciona alimentos, medicinas, combustible y abrigo, según Naciones Unidas. Desde un punto de vista biológico, los bosques son los ecosistemas terrestres más diversos, donde se albergan más del 80% de las especies animales y vegetales.

Son importantes en la reducción de la exposición de los riesgos climáticos extremos como el excesivo calor, sequía e inundaciones, por lo que forman parte sustancial de las estrategias para mitigar y adaptarse al cambio climático, explicó  la investigadora Marielle Cauthin.

Una importancia central frente al cambio climático es que los bosques absorben los gases de efecto invernadero porque actúan como filtros naturales del aire, purificándolo (PNUD, 2014). Pero pese a los increíbles beneficios ecológicos, económicos y sociales que nos brindan los bosques, la desforestación continúa a un ritmo de 13 millones de hectáreas al año y esta deforestación es responsable de entre un 12 y un 20% de las emisiones de gases que producen el efecto invernadero y contribuyen al calentamiento global, advirtió Pablo Solón, al tiempo de añadir que en 8 años se perdería una superficie equivalente al territorio boliviano.

En el caso boliviano, en 2016 se llegó casi a 300 mil hectáreas deforestadas. Mucho antes, en la década del 80 el país contaba con una extensión importante de bosques y con pocas amenazas (Müller, 2014), debido sobre todo a que la principal actividad extractiva estaba vinculada a la minería en el occidente del país (Kaimowitz, 1997).

Podemos mencionar que es a partir de la década del 60 que los bosques de tierras bajas, sobre todo de Santa Cruz, comienzan a ser disputados por diferentes actores, comenzando por políticas de estímulo a la migración de japoneses y menonitas al norte del departamento de Santa Cruz. En la década de los 80 se inicia una ola de colonización del Chapare en Cochabamba; mientras se profundizaba el asedio de las empresas madereras en los años 80 y 90.

Ganadería, la amenaza a los bosques

Actualmente en Bolivia existen alrededor de 9 millones de cabezas de ganado, según el Censo agropecuario de 2013. El sector empresarial ganadero se plantea llegar a 12 millones de cabezas de ganado para el año 2025. La Agenda Patriótica del gobierno tiene como meta -hasta el 2025- triplicar la población de ganado y alcanzar la cifra de “al menos dos cabezas de ganado por habitante”, sostuvo Marielle Cauthin. Esto significa que para el 2025 Bolivia duplicaría su hato de ganado bovino, superando las 20 millones de cabezas y disparando la deforestación ¿por qué? porque el crecimiento del ganado implica mayor avance de la frontera agropecuaria en zonas de bosque chiquitano y amazónico: la deforestación por ganadería se produce sobre todo en la Chiquitanía (en las cercanías de San Ignacio de Velasco, Concepción, San José de Chiquitos y Puerto Suárez), y en segundo lugar en la provincia Vaca Diez del Beni, en el límite departamental entre Beni y Pando. En el período 2000 a 2010 la ganadería habría sido responsable de casi el 52% de la deforestación en el país. Si se toma en cuenta solamente el quinquenio 2005 a 2010, el 60% de la deforestación en Bolivia sería producto de actividades ganaderas. Este impacto del sector ganadero se incrementará de manera significativa a medida que se concreten los acuerdos de exportación de carne a Vietnam y China.

Etanol y biodiesel: producir para alimentar chatarra

El 15 de septiembre de 2018, el presidente Evo Morales promulgó la Ley de Etanol y de Aditivos de Origen Vegetal. La meta de 380 millones de litro de etanol hasta el 2025, según el gobierno y los ingenios azucareros, requiere duplicar las plantaciones de caña de azúcar pasando de 150.000 a 305.000 hectáreas, sostuvo Pablo Solón. Ello significa un incremento anual de 18.000 a 20.000 hectáreas de caña de azúcar hasta el 2025. Según autoridades y empresarios, la expansión de la frontera agrícola para caña de azúcar, sorgo, soya y maíz para biocombustibles no tiene límites y estará en función de la demanda nacional e internacional.

El 19 de marzo de 2019, el presidente Evo Morales aceptó llevar adelante el proyecto de biodiésel con el uso de dos semillas de soya que provienen de un tratamiento biotecnológico. En la actualidad ya se usa el evento RR1 (semilla resistente al glifosato) y que con la decisión del Gobierno se suman los eventos Intacta (semilla resistente a las plagas) y HB4 (grano tolerante a la sequía). Según el ministerio de energía, actualmente existe una superficie de producción de soya de 1,3 millones de hectáreas en Santa Cruz, que se destina para el mercado interno y para la exportación. El gobierno pretende el incremento de la frontera agrícola en 250.000 hectáreas más, cuya producción se destinará a otro mercado que es el de biodiésel. Según instituciones como Probioma, las semillas transgénicas de soya serían extendidas en unas 420.000 hectáreas de masa forestal nueva, es decir que la ampliación de la frontera agrícola duplicará la deforestación total anual.

En mayo de 2018, cinco meses antes de la promulgación de la Ley de Etanol, se reportaba que las ha. de caña de azúcar pasaron de 137.769 a 150.312 ha. (12.543 ha. adicionales), además de haberse plantado 32.125 ha. de caña nueva. Los datos provienen de las áreas de influencia de los ingenios Guabirá (Montero), Unagro (Minero) y Aguaí (comunidad Aguaí). Evo Morales decía en 2008 que no se podía producir alimentos para alimentar chatarra y ahora fomenta el cultivo de caña de azúcar y soya transgénica para este fin.

Megaproyectos amenazan bosques y comunidades indígenas

Según nos explica Cecilia Moyoviri, representante de la Subcentral TIPNIS, este parque nacional enfrenta serios problemas de pérdida de bosque, envenenamiento de aguas y muerte de peces producto de la construcción de la carretera Villa Tunari – San Igancio de Moxos y la consecuente profundización de la colonización cocalera. El TIPNIS ha perdido 46.000 hectáreas de bosque entre 2000 y 2014. El 58% de esta pérdida de bosques se ha producido en un radio de 5 kilómetros alrededor de la carretera que conecta Villa Tunari e Isinuta, explicó Cauthin, dentro lo que se conoce como polígono 7, zona avasallada por sindicados campesinos cocaleros (Current Biology, 2018).

Así como el TIPNIS, la TCO Tacana I enfrenta los impactos de otro proyecto extractivo, como es el avance de cultivos de caña de azúcar para la Empresa Azucarera San Buenaventura. Diego Uzquiano, vicepresidente del Concejo Indígena de los Pueblos Tacanas I, denuncia serios problemas en el medioambiente, el agua y la salud de las familias y comunidades de la zona: “en nuestra demanda territorial el gobierno dio como usufructo cinco mil hectáreas para la plantación de caña, y ya hubo deterioro de nuestro territorio como matanza de flora y fauna, y afectó a comunidades vecinas con enfermedades en consumo de agua y mortandad de animales”.

El Territorio Indígena Multiétnico (TIM) busca recuperar el llamado bosque Chimán, ubicado en la Amazonía beniana, que desde 1990 experimentó la penetración de varias grandes empresas madereras que  provocaron conflictos y una acción movilizada conocida como la “Primera Marcha Indígena por el Territorio y la Dignidad”. Don Cecilio Gualu, como nos indicó, estuvo presente en esa marcha y hasta hoy día sigue luchando por la restitución territorial y la recuperación de bosques para sus comunidades. El TIM pide se cumpla el Decreto Supremo 22611 que establece la restitución de estos bosques al concluir los contratos de concesión forestal. Sin embargo, 28 años después, el conflicto se reactivó a raíz de que el  INRA declaró tierras fiscales de libre disponibilidad a una parte del área de exconcesiones forestales del Bosque Chimán, para dotarlas a colonos campesinos.

La TCO Tacana II se enfrentó a la exploración sísmica de la empresa petrolera china BGP para cuidar y defender los árboles de castaña y las fuentes de agua. El aprovechamiento de la castaña otorga trabajo e ingresos económicos a las comunidades de la TCO, según nos relató Pablo Arauz, técnico de la organización indígena Tacana II. Así como la castaña se constituye en un fruto que otorga condiciones sustentables de vida a las comunidades y al bosque, ocurre lo mismo con otros cultivos como el cacao amazónico. En conjunto, la conservación de los bosques de castaña como de cacao permiten aplicar técnicas agroforestales, que protegen el bosque y no lo destruyen. Esta es la experiencia de CIPCA, según Edgar Izurieta, técnico de esta institución: “no solo es una alternativa de desarrollo e ingresos económicos sino como elementos para restitución y consolidación de territorios disputados por terceras personas. Los indígenas han tomado consciencia de la importancia de los bosques para hacer manejo sostenible de los mismos”.

Las funciones de los árboles y su importancia en las ciudades es parte de la campaña que emprende el colectivo árbol en Santa Cruz. Según Eliana Torrico, integrante de este Colectivo, anualmente se talan aproximadamente 300 árboles en ese municipio, por ello el trabajo de concientización en las ciudades para el cuidado del árbol urbano es urgente.

Enlace: https://erbol.com.bo/noticia/economia/22042019/agroindustria_ganaderia_y_megaproyectos_amenazan_bosques

TUNUPA 103: El Precio de la Carne

Invitamos a leer el TUNUPA Nº102 dedicado al tema de la ganadería en Bolivia. Formato PDF

Indice

El mundo de la carne

La producción de carne bovina ha alcanzado los 61 millones de toneladas en el mundo. Los países que más carne producen son Estados Unidos, Brasil, Unión Europea, China e India. Estos cinco países producen el 65 % de la carne de vaca que se produce a nivel mundial. Continúa leyendo El mundo de la carne

Ganadería capitalista para un mercado capitalista

La Agenda Patriótica para el 2025, elevada a rango de ley en enero del 2015, trata el tema de la ganadería en su “Pilar 6” bajo el título de “Soberanía Productiva con diversificación y desarrollo integral sin la dictadura del mercado capitalista”. El título llama la atención; ¿qué medidas de corte anticapitalista propone la Agenda Patriótica para no caer presa de “la dictadura del mercado capitalista”? Continúa leyendo Ganadería capitalista para un mercado capitalista

Devorando bosques para alimentar vacas

Un estudio del 2015 sobre las causas de la deforestación en siete países de América del Sur señala que en el período 1990 al 2005 se perdieron 57 millones de hectáreas de bosques (1). Según este estudio, citado por el informe del 2016 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) “El Estado de los Bosques del Mundo”: el 71 % de la deforestación se debe a la expansión de los pastos destinados al pastoreo extensivo especialmente para la ganadería ovina. Continúa leyendo Devorando bosques para alimentar vacas