From Paris with love for lake Poopó

By Pablo Solón

Lake Poopó becomes a desert while in Paris, governments conclude an agreement they call “historic” to address climate change. Will the Paris Agreement save over 125,000 lakes that are in danger of disappearing in the world due to climate change?

08 MujerTemp1947The second largest lake in Bolivia did not disappear by magic. The causes of their demise are many and complex, but among them is the rise in temperature and increased frequency of natural disasters like El Niño caused by climate change. The lake Poopó that had an expanse of 2,337 km2 and a depth of 2.5 meters, is now a desert with a few puddles in the middle with no more than 30 centimeters of water depth. Continúa leyendo From Paris with love for lake Poopó

De Paris con amor para el lago Poopó

Por Pablo Solón

El lago Poopó se transforma en un desierto mientras en París los gobiernos celebran un acuerdo que califican de “histórico” para enfrentar el cambio climático. ¿Salvará el Acuerdo de París a más de 125.000 lagos que están en peligro de desaparecer en el mundo debido al cambio climático?

08 MujerTemp1947El segundo lago más grande de Bolivia no desapareció por arte de magia. Las causas de su desaparición son varias y complejas, pero entre ellas destaca el incremento de la temperatura y la mayor frecuencia de desastres naturales como el fenómeno El Niño provocados por el cambio climático. El lago Poopó que tenía una extensión de 2.337 km2 y una profundidad de 2,5 metros, hoy es un desierto con un par de charcos al medio de no más de 30 centímetros de profundidad.

Si la temperatura promedio subió en 0,8ºC a nivel mundial debido al cambio climático, en el lago Poopó ese incremento llegó a 2,5ºC y a su paso quedaron miles de peces muertos, barcos pesqueros anclados en la tierra, cadáveres de flamencos y cientos de comunarios que por siglos se dedicaron a la pesca y que hoy deambulan pidiendo auxilio pensando en un futuro incierto. Ese es el verdadero rostro del cambio climático que se expande como un cáncer por todo el planeta.

París y la ruptura con la realidad

La esquizofrenia es un desorden mental por el cual una persona rompe con la realidad y cree que está haciendo una cosa cuando en realidad hace algo muy distinto. Algo muy semejante está ocurriendo con los gobernantes y el Acuerdo Climático de Paris. En su Articulo 2 dicho acuerdo dice que su objetivo es limitar el incremento de la temperatura a menos de 2ºC de los niveles preindustriales e incluso plantea hacer todos los esfuerzos para estar por debajo de un incremento de 1,5ºC. Estas palabras le hacen pensar a uno que el espíritu del lago Poopó y de miles de otros lagos, nevados, islas y cientos de miles de seres humanos que mueren al año por el cambio climático ha tocado por fin el corazón de los gobernantes del planeta.

¡Pero un momento! En el parágrafo 17 de la Decisión que aprobó el “histórico” Acuerdo de Paris se afirma “con gran preocupación” que la suma de todas las contribuciones de reducción de emisiones presentadas por todos los países NO nos llevan a un escenario de menos de 2ºC. En otras palabras: una cosa es el amor que profesan los políticos del mundo por lagos como el Poopó y otra cosa muy distinta es lo que en realidad están dispuestos a hacer.

Para realmente controlar el incremento de la temperatura y evitar que el planeta se cocine con un incremento de más de 2ºC debemos que dejar el 80% de las reservas conocidas de combustibles fósiles bajo la tierra. Esto comprende los hidrocarburos (petróleo y gas) y el carbón. Pero cuando uno lee con detenimiento el Acuerdo Climático no hay ninguna referencia a poner un límite a la extracción de combustibles fósiles.

La otra medida urgente para evitar que más gases de efecto invernadero vayan a la atmosfera es eliminar la deforestación. No obstante, en sus llamadas “contribuciones” los países que tienen grandes extensiones de bosques no se comprometen a erradicar este crimen ni siquiera en los próximos 15 años.

En general, gracias a las “contribuciones” de reducción de emisiones presentadas en París, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero que en el 2012 eran de 53 Gt de CO2e, seguirán subiendo hasta llegar a las 60 Gt CO2e el 2030. Si los gobiernos realmente quieren limitar el incremento de la temperatura a menos de 2ºC deberían comprometerse a reducir las emisiones mundiales a 35 Gt de CO2e para el 2030. Los gobiernos saben que es así y sin embargo hacen lo contrario y de paso gritan: ¡Victoria! ¡El planeta se ha salvado! ¿Es o no es un tipo particular de esquizofrenia?

Mientras tanto a más de 10.000 kilómetros de distancia de Paris los rayos del sol continúan evaporando un lago donde sobreviven los Urus, un pueblo primigenio de las Américas también conocido como los “Hombres del Agua”. Estos habitantes milenarios que algunos estudiosos dicen que vinieron hace miles de años de la Polinesia muy pronto serán los “hombres del desierto”.

Impunidad y crímenes climáticos

Si de algo podemos estar seguros es que los Urus no son culpables del cambio climático. Sus emisiones percapita de gases de efecto invernadero son de las más bajas del planeta, sin embargo son una de las primeras victimas del cambio climático. ¿Será que el Acuerdo de Paris permite a los Urus demandar a los países responsables por este etnocidio? Al final de cuentas el artículo 8 menciona un Mecanismo de Daños y Perdidas.

El párrafo 52 de la Decisión que aprobó el acuerdo de Paris aclara tajantemente que el articulo 8 “no da ninguna base para pedir ninguna compensación o indemnización”.   Los Urus, así como miles de pueblos en todo el mundo que no provocaron el cambio climático han sido totalmente silenciados por este acuerdo esquizofrénico que menciona los “derechos de los pueblos indígenas” en su parte preambular para a renglón seguido prohibirles el derecho de enjuiciar a los responsables de este crimen climático. ¡¿Que derechos son estos que no son exigibles?! Y todo “made in Paris” que es la ciudad luz de los derechos del hombre.

Algunos responderán: no se les da el derecho a enjuiciar pero habrá un fondo millonario para mitigación, adaptación y daños y perdidas. ¿Este fondo será provisto por los países culpables del cambio climático? La verdad es que los países desarrollados hábilmente remplazaron la palabra “proveer” por “movilizar”. El articulo 9 del Acuerdo dice que “los países desarrollados deberían continuar tomando el liderazgo para movilizar recursos para el financiamiento climático de una serie de fuentes” como ser fondos públicos, inversión privada, prestamos, mercados de carbono e incluso de los propios países en desarrollo.

¿Y cuanto “movilizaran” los países desarrollados? ¿Un monto similar a su presupuesto militar y de defensa que asciende a los 1.500 billones de dólares? ¿O será la mitad? Al final de cuentas el problema mas importancia de seguridad humana en el planeta es el cambio climático. El Acuerdo de París calla la cifra pero la Decisión que lo aprueba la aclara en sus párrafos 54 y 115. Serán 100 billones de dólares recién para el año 2020-2025, es decir el 7% de su presupuesto militar a nivel mundial.

Mientras la tragedia del lago Poopó es una pequeña muestra de lo que se avecina, la cumbre del clima de París nos enseña que la verdadera solución no vendrá de negociaciones internacionales en las cuáles pesan mas los intereses de las grandes corporaciones y los gobiernos de turno. El futuro de la vida como la conocemos depende de lo que hagamos hoy los habitantes de abajo del planeta azul.

Publicado en La Razón el 20 de Diciembre del 2015 http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/Paris-amor-lago-Poopo_0_2403359642.html

 

« Un accord pour brûler la planète »

[Note de presse, Hebdo L’Anticapitaliste – 310 (05/11/2015)]

El Cristo de la Higuera - Fragmento

Entretien. Militant bolivien, Pablo Solon a participé au côté d’Evo Morales à l’accession de ce dernier à la présidence. Il a été membre du gouvernement bolivien, puis ambassadeur de la Bolivie auprès des Nations unies. Directeur exécutif de 2012 à 2015 de Focus on the global south, groupe de réflexion basé à Bangkok, il est investi depuis toujours dans les luttes pour les droits des peuples indigènes, dans la déclaration de l’International Mother Earth, et a participé à la Conférence sur le changement climatique de Cochabamba en 2010, aux COP15 de Copenhague, COP16 de Cancun, et COP17 de Durban.

Pablo Solon dirige aujourd’hui la fondation Solon, qu’il a créée en hommage à son père, le muraliste Walter Solon, fondation impliquée notamment dans les luttes climatiques, culturelles et sociales en Bolivie.

Dans le cadre d’une tournée de rencontres en Europe autour de la question du climat, il est intervenu à Paris le mardi 27 octobre et a bien voulu répondre à nos questions.

Pourquoi t’es-tu éloigné d’Evo Morales dont tu étais un des très proches ?

Notre rupture politique est consécutive à des décisions de son gouvernement que je rejette. D’abord la volonté de construire une route à travers le Parc national de Tipnis, un des 22 parcs boliviens. Cette route non seulement aurait conduit à détruire la forêt, modifiant son écosystème et recréant automatiquement des cultures et de l’habitat dans des zones préservées, mais, de plus, aucune concertation ni information des peuples autochtones concernés n’avaient été faites. C’était une décision régalienne dans le cadre d’une stratégie sous influence de groupes économiques privés.

Ensuite, je me suis engagé contre les projets de grands barrages, coûteux et destructeurs de la nature. La Bolivie est un pays qui a un ensoleillement exceptionnel sur les hauts plateaux : on pourrait y développer la production d’énergie solaire, remplaçant à la fois les barrages et la déforestation.

Aujourd’hui je lutte pour l’objectif de zéro déforestation en 2020, pour le développement d’une énergie solaire produite par les consommateurs eux-mêmes – et non pour des champs de panneaux entre les mains du privé – et pour une participation sociale de toutes les communautés, notamment les peuples autochtones.

La déforestation est un des problèmes majeurs de l’Amérique latine ?

Oui, non seulement la déforestation détruit la forêt primaire (160 000 hectares par an en Bolivie), spolie les peuples indigènes, essentiellement pour planter du maïs pour l’exportation, mais, de plus, les brûlis et leur enfouissement sont responsables de 24 % des émissions de CO2.

La déforestation est un de mes points de désaccord avec le gouvernement actuel qui développe une stratégie de développement fondée sur « la croissance », non respectueuse des droits des peuples et sous influence des multinationales.

Comment analyses-tu la succession des COP successives, et leur impossibilité à agir vraiment ?

Pour résumer le processus, on peut dire qu’il y a eu d’abord en 1992 la Convention de l’ONU sur le climat, UNFCCC, première étape d’une volonté internationale de comprendre et de lutter contre la dégradation du climat. Ensuite il y a eu deux accords : Kyoto, portant sur la période 2000-2012 et Cancun, portant sur la période 2013-2020. Et il y aura Paris pour la période 2021-2030…

Chacun de ces accords est une version affaiblie des précédents. Kyoto engageait les États qui l’avaient signé (ce qui n’incluaient pas notamment les États-Unis et le Canada). Cancun a été un échec car pour limiter la croissance de la température à 2 °C, l’accord prévoyait de limiter les émissions de CO2 à 44 gigatonnes et d’atteindre 35 GT en 2030. En réalité les émissions ont atteint 53 GT en 2013, et vont atteindre 56 GT en 2020 et 60 GT en 2030 ! Il devait y avoir en 2014 une « picking year », année où la tendance s’inversait, mais en réalité, la croissance des émissions continue.

Paris est encore pire : l’accord annoncé est encore plus faible, il n’imposera aucun engagement aux signataires et les États-Unis ont déjà indiqué qu’ils ne le proposeraient pas à la ratification du congrès. La raison de cet échec annoncé est simple : au début, les négociateurs venaient des mouvements environnementaux, mais aujourd’hui, ils viennent du business, des multinationales. C’est un accord pour brûler la planète !

Le projet d’accord tel qu’il a été annoncé ne fait pas référence à la limitation des énergies fossiles. Or, ce sont ces dernières qui en Bolivie sont responsables de 60 % des émissions de CO2, et 24 % du CO2 est dû à la déforestation qui produit aussi beaucoup de méthane.

Cet accord ouvre en fait sans le dire la porte à toutes les expériences de capture du carbone et à la géo-ingénierie. C’est un accord qui n’est bon que du point de vue des entreprises.

Qu’est il prévu au sujet des États du Sud et des financements ?

Les accords précédents avaient prévu de débloquer 100 milliards de dollars d’ici à 2020 pour soutenir les pays du Sud et leur permettre d’éviter les voies empruntées au Nord. Mais depuis Copenhague en 2009, les pays les plus riches n’ont pas versé ces fonds et essaient de mobiliser des financements privés.

Hormis quelques exceptions comme les États insulaires menacés de disparition, les États du Sud eux-mêmes ne font pas d’efforts. Ils considèrent qu’ils ne sont pas responsables de la situation, attendent d’éventuels financement pour agir, et sont dans le même processus de « croissance » imposé par les grandes entreprises auxquelles ils ont lié leur destin.

La COP va renforcer le processus de crime climatique, légaliser le crime contre le climat, contre les migrants climatiques, contre les peuples indigènes des zones rurales et des pays insulaires.

Comment pouvons-nous réagir ?

Pendant la COP, il va y avoir d’importants rassemblements, mais il est à redouter qu’ils soient détournés et récupérés par le gouvernement français et les États participants à la COP en leur faveur.

Un tribunal international des droits de la nature va se réunir le vendredi 4 décembre pour  juger le crime contre la nature et la biodiversité1. Et après le 12 décembre nous devrons mettre au point des stratégies locales pour affronter le crime climatique.

Nous allons devoir donner l’exemple, développer des actions locales et concrètes, telles celles qui ont déjà fait leurs preuves en Bolivie quand les habitants ont réussi à évincer le groupe Suez de la gestion de l’eau en bloquant les rues. Chacun doit prendre sa part.

COP21: nuovo travestimento per un vecchio accordo

[Pablo Solón Romero traducido al italiano por Jnews]

L’accordo sul clima di Parigi non sarà più che un remake dell’accordo di Cancun che ha fallito miseramente per il contributo volontario richiesto rispondente più agli interessi delle grandi corporazioni e i politici che le esigenze dell’umanità e vita sul Terra.

Ayer fue por la fe, hoy es por la democracia

Per limitare l’aumento della temperatura a 2°C l’accordo di Cancún aveva un compromesso di riduzione annuale delle emissioni di gas serra a 44 Gt CO2 fino al 2020. Tuttavia, secondo le promesse di Cancun arriveremo per quell’anno a 56 Gt CO2.

Ora l’accordo di Parigi dovrebbe garantire che le emissioni globali si abbassino a 35 Gt di CO2 per il 2030 e secondo gli INDCs (Intended Nationally Determined Contributions) presentati arriveremo a 60 Gt CO2 all’anno 2030. Ambo gli accordi, deliberatamente, evitano la cosa più importante: stabilire un limite per l’estrazione di combustibili (petrolio, carbone e gas) che sono responsabili per il 60% delle emissioni di gas a effetto serra. Se l’80% delle riserve di combustibili fossili note non viene lasciato sotto la terra è Impossibile limitare l’aumento della temperatura a 2°C.

Allo stesso modo, l’accordo di Parigi non garantisce l’obiettivo di zero deforestazione entro il 2020 come stabilito dagli obiettivi di sviluppo sostenibile pur sapendo che questa attività genera 17% delle emissioni globali. Al contrario, si continua a percorrere la strada dei mercati di carbonio e gli “offset” permettendo che, per esempio, un paese compensi la deforestazione di una foresta nativa con piantagioni di monocoltura di alberi. Infine, il finanziamento per l’adattamento e la mitigazione è assolutamente insufficiente ed entrambi gli accordi non dispongono di alcun meccanismo che costringa e punisca il mancato compimento delle promesse. In sintesi “l’ imperatore è nudo” e la COP21 vedrà ardere il pianeta.

Un altro domani è possibile!

IMG_0361

Il futuro non è scritto. Dipende da quello che faremo ora. Quello che succederà durante la COP21 è il risultato di un lungo processo attraverso il quale le grandi Imprese hanno sequestrato i Governi e i negoziati sul clima delle Nazioni Unite. Questo accordo è buono per i politici in cerca di popolarità e rielezione immediata perché non li obbliga a niente. Si tratta di un buon accordo anche per le industrie estrattive perché permette loro di continuare a fare affari come al solito e crea pure nuovi mercati per il carbonio attraverso REDD (Reducing emissions from deforestation and forest degradation), CDM (Clean Development Mechanism), “agricoltura climaticamente intelligente” e compensazioni per il cambiamento di uso del suolo e apre la porta alla falsa tecnologia della cattura e lo stoccaggio del carbonio, la Bioenergia e la Geo-ingegneria.

Per costruire un futuro differente abbiamo bisogno di ripristinare la nostra capacità di sognare e superare il catastrofismo di cui i mass media ci hanno abituato. Una transizione rapida e accelerata dai combustibili fossili è possibile. Le tecnologie per farlo sono alla nostra portata. Sono drasticamente calati di prezzo sia l’energia solare sia quella eolica e continueranno a scendere. La possibilità che paesi come la Bolivia, con un elevato irraggiamento solare, possano avere un 25% della sua elettricità entro il 2020 da celle fotovoltaiche è assolutamente fattibile. Lo sviluppo di progetti nucleari e di mega-dighe idroelettriche non è giustificato né per motivi ambientali né economici. Oggi è possibile pensare ad un mondo eolico, solare, di micro-idroelettrico e altre iniziative simili.

Il tema di fondo non è solo il tipo di tecnologia, ma chi la controlla, qual è la sua scala di applicazione e che cosa serve. La transizione di cui abbiamo bisogno è non solamente uscire dall’uso dei combustibili fossili, ma anche dalla gestione accentrata da imprese private e statali che si muovono sotto la logica del capitale e la logica del potere. L’energia solare su cui dovremmo scommettere non è quella delle grandi estensioni di pannelli solari che sfollano popolazioni indigene e contadine, ma l’energia solare di dimensione familiare, di comunità, cooperativa e municipale che coinvolga la comunità e cittadinanza, e che trasformi il consumatore in produttore di energia.

Oggi la lotta contro il cambiamento climatico è la lotta per la difesa delle nostre foreste che sono sotto attacco dall’agro-business. Foreste originarie che sono una grande fonte di alimentazione, se sappiamo convivere con loro servendoci di differenti iniziative agro-forestali ecologiche. Ogni ettaro deforestato emette 500 tonnellate di CO2, oltre ad essere un grave attentato alla biodiversità, la creazione di ossigeno, il ciclo dell’acqua e i popoli indigeni che vivono nelle foreste.

Per “compensare” un ettaro di territorio deforestato, solo in termini di cattura della CO2, sono necessari il rimboschimento di 18 ettari e un periodo di 10 anni in modo che gli alberi crescano. Da ogni punto di vista si guardi è più importante fermare il disboscamento delle foreste native. L’agricoltura familiare, la comunità contadina, sta già provvedendo a con il suo lavoro a raffreddre, e può raffreddare ulteriormente, il pianeta. L’”ecologia agricola” dei contadini è un’opzione reale contro l’avvelenamento dei componenti agrotossici e transgenici che al contrario utilizza l’agro-business.

Il futuro che vogliamo non potrà essere creato dal settore pubblico o del settore privato. Entrambi devono smettere di essere al centro dell’economia e della politica e lasciare che la società prenda le redini del proprio destino. Quello che ci servono sono iniziative che decentrino e democratizzino il potere economico e politico, che è ora concentrato in banche, grandi aziende, nella burocrazia statale e il militarismo.

La vera alternativa al cambiamento climatico è una democrazia reale. La risposta al “domani che vogliamo” si ritrova in un umanità cosciente, auto-organizzata e con potere reale. Un’umanità che la smetta di adorare il mercato e la tecnologia e che riconquisti la sua umanità da sola e naturalmente.

Non possiamo più continuare ad attendere soluzioni dall’alto e da un COP21 che è un vile testimone dei crimini climatici che affliggono il pianeta. Adesso “il domani che vogliamo” può arrivare solo “dal basso”, dal “locale”, dalle esperienze concrete per cambiare i nostri modi di consumo, la produzione e la vita nel suo complesso.

Cambiare il sistema per salvare il clima è qualcosa che è in costruzione tutti i giorni, nelle lotte come quelle di “Ende Gelände!”, la battaglia per chiudere la più grande miniera di carbone in Germania, le mobilitazioni in India contro le centrali nucleari, le iniziative per ampliare una comunità solare in Bolivia, la mobilitazione per espandere attività rurali ecologiche che raffreddano il pianeta e salvano le foreste che sono i polmoni della Pachamama. Il processo di mobilitazione verso il COP21 a Parigi dovrebbe servirci per rilanciare, coordinare e rafforzare diverse iniziative locali che sono il seme di un “Altro domani è possibile” un cambio del sistema.

COP21: Un nuevo disfraz para un viejo acuerdo

[Pablo Solón] El Acuerdo Climático de París no es más que un remake del Acuerdo de Cancún que ha fracasado estrepitosamente por sus  contribuciones voluntarias que responden más a los intereses de las grandes corporaciones y los políticos que a las necesidades de la humanidad y la vida en la Tierra.

Ayer fue por la fe, hoy es por la democraciaPara limitar el incremento de la temperatura a 2ºC el Acuerdo de Cancún debió haber comprometido la reducción de emisiones anuales de gases de efecto invernadero a 44 Gt de CO2e hasta el 2020.  Sin embargo con las promesas de Cancún estaremos en 56 Gt de CO2e para ese año.

Ahora el Acuerdo de París debe asegurar que las emisiones mundiales bajen a 35 Gt de CO2e para el 2030 y según los INDCs (Intended National Determine Contributions) presentados estaremos en 60 Gt de CO2e anuales para el 2030.

Ambos acuerdos deliberadamente obvian lo más importante: establecer un limite a la extracción de combustibles (petróleo, carbón y gas) que es responsable del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Si no se deja el 80% de las reservas conocidas de combustibles fósiles bajo la tierra es imposible limitar el incremento de la temperatura a 2ºC.

Así mismo, el Acuerdo de París no garantiza la meta de cero deforestación para el 2020 establecida en los Objetivos de Desarrollo Sostenibles a sabiendas de que está actividad genera el 17% de las emisiones mundiales. Por el contrario prosigue por el camino de los mercados de carbono y los “offsets” permitiendo que por ejemplo un país “compense” la deforestación de un bosque nativo con plantaciones de monocultivos de arboles.

Por último, el financiamiento para la adaptación y mitigación es absolutamente insuficiente y ambos acuerdos no tiene ningún mecanismo que obligue y sancione el cumplimiento de promesas. En síntesis “el emperador esta desnudo” y la COP21 vera arder el planeta.

¡Otro Mañana es posible!

IMG_0361

El futuro no esta escrito. Depende de lo que hagamos ahora. Lo que ocurre en la COP 21 es el resultado de un largo proceso a través del cuál las grandes corporaciones han capturado a los gobiernos y a la negociación climática en las Naciones Unidas. Para los políticos que buscan su popularidad inmediata y su reelección este acuerdo es bueno porque no los obliga a nada. Para la industrias extractivas este es un buen acuerdo porque les permite seguir haciendo negocios como de costumbre y de paso les crea nuevos mercados de carbono a través de REDD, Agricultura Climáticamente Inteligente, CDM+, “compensaciones” por cambio de uso de la tierra, y abre la puerta silenciosamente a falsas tecnologías como la Captura y Almacenaje de Carbón, la Bioenergía y la geo-ingeniería.

Para construir otro mañana debemos recuperar nuestra capacidad de soñar y salir del catastrofismo al cual nos tienen acostumbrados los medios masivos de comunicación. Una transición rápida y acelerada fuera de los combustibles fósiles es posible. Las tecnologías para hacerlo están a nuestro alcance. La energía solar y eólica han bajado dramáticamente de precio y seguirán haciéndolo. La posibilidad de que países como Bolivia, con una alta radiación solar, puedan tener un 25% de su electricidad para el 2020 a partir de celdas fotovoltaicas es absolutamente factible. El desarrollo de proyectos nucleares y de grandes mega represas hidroeléctricas no se justifica ni por razones ambientales ni económicas. Hoy es posible pensar en un mundo solar, eólico de micro-hidroeléctricas y otras iniciativas.

El tema de fondo no es sólo el tipo de tecnología sino quien la controla, cual es su escala y a quién sirve. La transición que necesitamos no es sólo fuera de los combustibles fósiles sino también de las gestiones centralistas privadas y estatales que se mueven bajo la lógica del capital y la lógica del poder. La energía solar por la que debemos apostar no es la de grandes plantaciones de paneles solares que desalojan a poblaciones indígenas y campesinas, sino por una energía solar familiar, comunitaria, cooperativa y municipal que empodere a la sociedad y que de consumidora la vuelve en productora de energía.

Hoy la lucha contra el cambio climático es la lucha por la defensa de nuestros bosques que están siendo avasallados por el agro-negocio. Los bosques nativos son una gran fuente de alimentos si sabemos convivir con ellos a través de diferentes iniciativas de agroforestería ecológica. Cada hectárea deforestada emite 500 toneladas de CO2 además de ser un grave atentado contra la biodiversidad, la generación de oxigeno, el ciclo del agua y los pueblos indígenas que habitan en los bosques. Para “compensar” una hectárea deforestada, sólo en términos de captura de CO2, se necesitan reforestar 18 hectáreas y un lapso de 10 años para que los arboles crezcan. Desde todo punto de vista lo más indicado es parar ya la deforestación de los bosques nativos. La agricultura campesina, familiar, comunitaria está enfriando y puede enfriar aún más el planeta. La agroecología campesina es una opción real frente al envenenamiento de los agro-tóxicos y transgénicos que utiliza el agro-negocio.

El futuro que queremos no va a ser forjado por el sector estatal o el sector privado. Ambos deben dejar de ser el centro de la economía y la política para que la sociedad tome las riendas de su propio destino. Lo que necesitamos son iniciativas que descentralicen y democraticen el poder económico y político que hoy está concentrado en los bancos, las grandes corporaciones, la burocracia estatal y el militarismo.

La verdadera alternativa al cambio climático es una democracia real. La respuesta al mañana que queremos está en una humanidad consciente, auto-organizada y empoderada. Una humanidad que deje de endiosar al mercado y a la tecnología y que recupere su humanidad para consigo misma y con la naturaleza.

Ya no podemos seguir esperando soluciones desde arriba y menos desde una COP21 que es testigo cobarde de los crímenes climáticos que azotan el planeta. Hoy el mañana que queremos sólo puede venir desde abajo, desde lo local, desde experiencias concretas para cambiar nuestras formas de consumo, producción y vida en su conjunto. El cambio de sistema para salvar el clima es algo que se construye en el día a día, en luchas como las de “Ende Gelände!” para cerrar la más grande mina de carbón de Alemania, las movilizaciones en la India contra las centrales nucleares, las iniciativas para expandir una energía solar comunitaria en Bolivia, la movilización para expandir la agroecología campesina que enfría el planeta y salva nuestros bosques que son los pulmones de la Pachamama.

El proceso de movilización hacia la COP21 en París debe servirnos para relanzar, coordinar y fortalecer las distintas iniciativas locales en las que esta la semilla del otro mañana posible y del cambio de sistema.

8 de Noviembre: 2 Aniversarios

Solón y la Fundación

La Fundación Solón está de cumpleaños. Hace 21 años con la producción del video “El Valle de las Piedras” comenzamos a construir este espacio de arte, análisis e interpelación social. Años después, y cuando ya el maestro Solón había partido (1923-1999), decidimos que el día del cumpleaños de Solón fuera a su vez el día de aniversario de la Fundación Solón. Es así que este 8 de noviembre recordamos el nacimiento de Walter Solón Romero Gonzales y a su vez el nacimiento de la Fundación Solón. Una acaeció el año 1923 y la otra en 1994. En síntesis estamos celebrando el 92 aniversario del  natalicio de Solón y 21 años de vida de la Fundación Solón. Continúa leyendo 8 de Noviembre: 2 Aniversarios

Interesante Analisis sobre las (INDCs) Contribuciones Determinadas Nacionales en las negociaciones de Cambio Climático

Tapiz 04

Tunup@ Nº 04/2015

Las negociaciones de cambio climático del pasado Diciembre 2014 en Lima durante la COP 2014 no han permitido compromisos sustanciales. Sin embargo, desde la Plataforma de Durban (seguir #ADP2015) y acordado en Polonia 2013, ha quedado la agenda de las Contribuciones por Países a la reducción de emisiones que ahora se empiezan a discutir en las negociaciones; un marco que va a prefigurar el acuerdo de este año a fines de 2015 en Paris. Se trata de las INDCs (Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional) de los países desarrollados y los países en desarrollo que registraran sus compromisos –bajo el sistema de responsabilidades comunes pero diferenciadas- en base a los cuales se construiría el régimen climático global.
Continúa leyendo Interesante Analisis sobre las (INDCs) Contribuciones Determinadas Nacionales en las negociaciones de Cambio Climático

Ya son 43 años pero siguen siendo 22. La búsqueda del Jó y la justicia continúan

Entregolpes

Tunup@ Nº 02/2015

#Jo43años (versión en ingles)

El 2 de febrero de 1972, hace 43 años, José Carlos Trujillo Oroza, fue visto por última vez por su madre Gladys Oroza de Solón, para nunca más ser encontrado. Sólo tenia 22 años. Jó, como le llamaban con cariño sus seres queridos, había sido detenido hace 41 días en la prisión de “El Pari”. Fue detenido por miembros de la Dirección de Orden Político (DOP) de Santa Cruz. Fue brutalmente torturado, pero de sólo pensar en el dolor que causaría a su madre ocultaba sin éxito sus grotescas heridas. Jó era un joven activista lleno de esperanzas y sueños inspirados en el Che Guevara. Eso era muy peligroso en tiempos de la dictadura de Hugo Banzer Suárez. En un abrir y cerrar de ojos, Jó desapareció de un cárcel pública. Otros dos detenidos desaparecieron con él aquel fatídico día, Carlos López Adrián y Alfonso Toledo Rosado. Continúa leyendo Ya son 43 años pero siguen siendo 22. La búsqueda del Jó y la justicia continúan

43 years ago, he was 22: The struggle to find Jó and to bring justice continues

Los niños y el Jó

Tunup@ Nº 02/2015 E 

#Jo43años (version en español)

On February 2, 1972, 43 years ago today, José Carlos Trujillo Oroza, was last seen by his mother Gladys Oroza de Solón, and would never be found again. He had only been 22 years old. Jó, as he was fondly called by his loved ones, had been in the infamous State prison called “El Pari” for 41 days. He had been detained by the members of the Political Control Department (DOP) of the city of Santa Cruz. He was brutally tortured, but thinking of the pain it would cause his mother, who would visit him regularly, he had tried unsuccessfully to hide his grotesque wounds from her. Jó was a young activist full of hopes and dreams inspired by Che Guevara. This was very dangerous in times of the cruel and brutal dictatorship of Hugo Banzer Suarez.  And in the blink of an eye, Jó was gone, disappeared from within the steel bars he was imprisoned in. Two other prisoners disappeared with him that fateful day, Carlos López Adrián and Alfonso Toledo Rosado. Continúa leyendo 43 years ago, he was 22: The struggle to find Jó and to bring justice continues

Nuestra propuesta y actividades para el 2015

Bartolina Sisa
Bartolina Sisa

Tunup@ Enero/2015

Estimadas amigas y amigos

Un nuevo año comienza y junto con él nuevos desafíos para seguir en la búsqueda de una sociedad justa, inclusiva y capaz de recuperar y recrear los lazos de solidaridad entre seres humanos respetuosos de la vida. 2015 encuentra al mundo en el dilema entre crecimiento económico o apostar por el cuidado de los medios de vida en un contexto de una profunda y lacerante desigualdad social pues el 1% de la población mundial, es sustancialmente mas ricas que el 99% del resto de la población mundial, mientras que las inequidades entre el norte y el sur se hacen cada vez más evidentes y están llevando al planeta al colapso.

Continúa leyendo Nuestra propuesta y actividades para el 2015