Joan Martínez Alier: El antiecologismo está haciendo caer a los gobiernos progresistas

El ecologista, académico y político catalán Joan Martínez Alier estuvo de visita en Bolivia para impartir charlas sobre la importancia de buscar alternativas al extractivismo. A su paso por La Paz, en entrevista con Página Siete, indicó que los gobiernos progresistas están pagando una factura muy cara por no haber planteado políticas que reemplacen al extractivismo. Considera que el Gobierno boliviano fue incoherente al predicar el ecologismo en las cumbres internacionales y pretender construir una carretera por el TIPNIS.

Como país extractivista, nos resulta sugerente a los  bolivianos esta mirada del neoextractivismo, ¿en qué consiste?

Esto, primero, no es un tema solamente de Bolivia, ha nacido en América del Sur con Eduardo Gudynas, de Uruguay, Maristella Svampa, de Argentina, y Alberto Acosta, de Ecuador. Allá pasó, creo, un poco como acá en Bolivia, que el lado ecologista del Gobierno se fue del Gobierno, o lo echaron del Gobierno. Extractivismo, como dice Eduardo Gudynas, “es un sistema económico que se basa en la extracción de materias primas, de pocas materias primas y predominantemente para la exportación”. Si miras la economía, en su conjunto depende mucho de esta exportación de pocas materias primas. Este sistema nunca fue tan grande como ahora.

Las cifras muestran que se ha multiplicado por cuatro en América del Sur en  20 años. No puede ser que vaya a aumentar otras cuatro veces en los próximos 30 años y luego otras cuatro veces, esto es imposible, quedaría todo destrozado de manera increíble. A Bertha Cáceres la mataron hace un año, pero no es  sólo Bertha Cáceres, hay 10, 12 o 15 en un año en el mundo, no sólo mujeres, sino también hombres. Socialmente implica mucha represión. En este momento, tanto se ha exportado que hasta se han bajado los precios porque hay una sobreproducción, por ejemplo, en el cobre hay una competencia entre Chile y Perú que está haciendo bajar los precios. Es como un extractivismo absurdo.

¿Hay alguna alternativa o tenemos que conformarnos con un extractivismo cada vez más depredador?

Esta década de bonanza ha acabado hace tres o cuatro años y habría que ver que en todos los países -Argentina, Perú, Brasil, Ecuador, Venezuela, con excepción de Bolivia- el balance comercial fue negativo. No pueden pagar las importaciones, con lo cual han devaluado en Argentina y en Brasil, además devaluaron el uno contra el otro porque uno quiere exportar y el otro también. En Bolivia hasta ahora no ha ocurrido, pero hay un pequeño balance comercial negativo. Es absurdo exportar tantísimo y no poder ni pagar las importaciones y la bonanza se ha acabado y está llevando a que caiga un gobierno tras de otro de los que eran progresistas. Ya han caído los de Brasil y Argentina, no sé que estará pasando en las próximas semanas en Ecuador y aquí la cosa tampoco está muy afirmada. Este antiecologismo de estos gobiernos les va a salir muy caro. Lo hemos visto aquí, con el referendo que fue una cosa tan ajustada pues hubo el divorcio por lo del TIPNIS, es un divorcio que parece irremediable. Correa es lo mismo, a Alberto Acosta, que es toda una personalidad porque fue presidente de la Constituyente y fue Ministro de Energía y Minas, (Correa) lo maltrata públicamente. Y esos votos, que son 3% o 4%, ahora van a hacer falta a su candidato.

¿Qué haría un ecologista gobernando Bolivia? No podría cortar exportaciones de gas ni de minerales porque económicamente el país sería inviable.

Sólo se frena esta marcha al extractivismo con resistencia popular y muchas veces con gente muerta por el camino. Habría la alternativa de, por lo menos, no aumentar el extractivismo. Se puede hacer alianzas con otros países para mantener precios, se podría poner impuestos a las exportaciones, como una compensación ecológica, unos impuestos ambientales; esas son medidas moderadas que se podrían hacer para señalar que hay una intención antiextractivista.

¿Hay un desarrollo posible sin vivir de las materias primas? Porque eso era parte de la preocupación del propio Evo, y el Vicepresidente lo decía: “No somos guarda parques”, precisamente en el sentido de que para lograr el desarrollo tienen que vender materias primas.

La palabra “guardaparque” implica que aquí iba a haber conservación de los bosques en vez de deforestación porque hay población indígena y porque desde afuera alguna gente les está adjudicando el papel de guardaparques y de absorvedores de carbono, y que el ecologismo es una cosa de gringos que no se preocupan de la pobreza. Ese es un ecologismo que sí existe, conozco a ese tipo de gente que se preocupa más de animales que de personas humanas, pero no es lo único que existe. Por ejemplo, Bertha Cáceres no era de éstas, no sé cuántos ejemplos hay que dar. Esto revela que  García Linera, que lee libros, que es una persona instruida, (tiene) una mala fe intelectual. Es decir, “yo sólo me fijo en esto y no me fijo en lo otro, porque lo otro no me conviene para mis planes económicos de ganar dinero exportando lo que sea y repartirlo un poco”.

¿Hay una mala fe intelectual de parte de García Linera?

Claro, porque cuando habla de ecologismo podría haberse dado cuenta de que hay un ecologismo popular. Decir que el ecologismo es un tema de guardaparques, es precisamente no darse cuenta de este ecologismo popular. La pregunta no la he contestado toda porque es una pregunta muy lógica, si no exportamos de todo,  ¿de qué vamos  a vivir? Dicen: “Vamos a producir 13.000 megavatios de potencia hidroeléctrica”, pero El Bala y el Chepete son solamente 3.000 o 4.000, significa que todavía tres  veces más (quieren producir).  En vez de esto por qué no decir: “Si tenemos 5.000 o 6.000 millones para invertir” -que no los tienen porque El Bala se construiría con créditos-, pues lo vamos a invertir aunque sea en energía fotovoltaica porque el sol es muy fuerte. Entonces, como ya no hay el estaño, ya no hay gas, pues ahora que venga la electricidad y siempre al servicio del comercio exterior en vez de preocuparse más de las necesidades locales. Si quieren que la gente viva mejor, pues construyan más viviendas y hagan más agricultura, no de soya para exportar y además con glifosato, contra una promesa que se hizo aquí y que antes se hizo también en Ecuador para no producir transgénicos.

Las represas pueden ser sostenibles en pequeña escala a diferencia de grandes proyectos como el de El Bala. ¿Qué otros ejemplos concretos de soluciones en pequeña escala podría mencionar?

Puede pasar que en Bolivia también haya oposición a los proyectos como en otros países. Yo creo que puede pasar… de hecho, con El Bala va a pasar porque es 4.000 o 3.000 megavatios, que es como tres grandes centrales. Es mucho para un país mediano, es mucha electricidad y habrá, ya hay, oposición local y habrá también oposición conservacionista.  La energía fotovoltaica  es el sol convertido directamente en electricidad y está bajando de precio muy rápidamente; no es ninguna utopía. Y, ojo, China está primero en el mundo en energía fotovoltaica. Hay chinos fotovoltaicos y hay chinos hidroeléctricos y hay chinos mineros, hasta hay chinos azucareros, pues escojan a sus chinos, a un chino fotovoltaico (risas).

Se dice que un país como Bolivia puede tener mucha energía solar, pero la parte tecnológica tenemos que comprarla y las patentes son caras, lo cual dificulta un proyecto a gran escala.

Habría que preguntar cuánto va a costar esta pequeña central nuclear experimental (de El Alto).

Es una tecnología bastante más complicada, bastante más patentada y que no sé qué se oculta detrás de ésta, puede haber algún tráfico de uranio.  Me parece a mí que esos recursos se podrían invertir en otras cosas. Es lo mismo con El Bala, si tiene 5.000 o 6.000  millones de dólares, se podrían invertir en otras cosas, incluyendo una parte de energía fotovoltaica con patente. Es  más fácil y barato que una central nuclear.

Los gobiernos progresistas han sido  la esperanza del ecologismo pero en la práctica se están distanciando de la protección a la naturaleza. Entonces, políticamente ¿qué le queda al ecologismo?

Yo creo que aquí podría haber un gran movimiento ecologista. Es fácil ver que al destruir la naturaleza se va a  destruir a la gente (por ejemplo, en el Cerro Rico de Potosí) y podría surgir un movimiento. Ya ha nacido este ecologismo popular, ya existe. Recuerdo  lo que ocurrió durante dos años, hasta la Cumbre de Copenhague   o Cancún: uno veía a Bolivia, a Pablo Solón y  su equipo, solos frente al mundo, diciendo la verdad. Se veía ilusión, pero luego vino  un divorcio; la ilusión duró sólo  dos años. Sin embargo,  dejó algo; dejó dos Constituciones (Bolivia y Ecuador) que están muy bien; la de Ecuador habla en el artículo 71 de derechos de la naturaleza.

Hablando de las consecuencias  de este impulso extractivista depredador, usted comentaba que hay  una factura que podrían pagar estos gobiernos, ¿cuál es esta factura?

Yo creo que el impulso  que hubo aquí en un corto tiempo, quedó coartado. No puedes ir a Copenhague a protestar y luego hacer la carretera por el TIPNIS;   la incongruencia es tan grande que se perdió la ocasión de un liderazgo ambiental desde el sur que ojalá pudiera volver.

Ha habido dos episodios recientes muy preocupantes: uno, la escasez de agua en La Paz y, otro, la plaga de langostas que ha tenido que ser combatida con  fumigaciones. Los ambientalistas ven en esto señales preocupantes,  ¿qué opina al respecto?

Esta plaga de langostas puede haber ocurrido otras veces, puede ser que el tipo de cambio de cultivo y la deforestación (hayan afectado). He estado hablando de esto con un agroecologista de Santa Cruz y dice que faltó prevención; ya se veía que pasaba esto y que la administración no hizo nada. Y en cuanto al agua, creo que ha habido un Niño estos años y cuando hay Niño, hay sequía. Además, todo está acelerado por el cambio climático. Esto no tiene precedentes y puede ser que este mismo fenómeno del cambio climático -que es lo que hace disminuir los glaciares- va a influir en que haya otros cambios, incluyendo el ciclo del agua que siempre ha existido porque el sol evapora el agua y vuelve a caer. Para evitar eso, de todas maneras, lo mejor es preservar los bosques. El bosque amazónico en general es lo que hace que llueva. Hay que conservar la Amazonia, no es un tema de gringos, es un tema sudamericano y de población indígena, porque, además, todo esto se hace a costa de ellos. Esta idea de que el ecologismo es una cosa de gringos que nos quieren robar la Amazonia y nos quieren perjudicar, es ir contra una realidad,  porque el que niegue esto, niega la realidad. Se le podría llamar de otra manera, pero yo le llamo así: ecologismo popular. Esto es lo que estos gobiernos progresistas han desaprovechado política, cultural e incluso internacionalmente.

¿Evo podría ser un líder mundial  si  hubiera hecho calzar los hechos con su discurso de defensa de la Madre Tierra?

Podría ser, porque de afuera se veía más como alguien que es descendiente indígena y que tenía esta autoridad, pero dejó de ser así. Algo similar pasó con  Correa, que es totalmente criollo, de Guayaquil, economista y habla inglés: también podría haber hecho un poco más en esto. Ninguno lo hizo.

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Visitó un botadero y se reunió con líderes

A juzgar por la tranquilidad con la que caminó en la sede de Gobierno de Bolivia, Joan Martínez Alier,  ecologista de Barcelona, España, parecía un paceño más. Sus 78 años no le pesaron para nada en la altura de La Paz y tampoco en Cochabamba, las  ciudades que visitó durante las dos semanas que permaneció en el país, con el Carnaval de por medio.

Llegó para impartir conferencias sobre los efectos del extractivismo y para ofrecer alternativas a los grandes proyectos hidroeléctricos que pretende construir el Gobierno en El Bala y el Chepete.

A su paso por Cochabamba, además de reunirse con líderes ambientalistas, entre ellos Alex Villca, contrario a la construcción de las represas, hizo una visita al botadero de Kara Kara, cuyos pobladores viven en condiciones ambientales deplorables.

Según cuenta Marco Gandarillas, del Centro de Documentación e Información de Bolivia (CEDIB), donde Martínez ofreció una conferencia, el académico “tiene un proyecto global para contabilizar los conflictos socio-ambientales” y, en ese plano, “los casos de Bolivia son emblemáticos dentro de este estudio global”.

En La Paz estuvo en la Fundación Solón, donde también impartió sus conocimientos sobre los daños al medioambiente.

Book: Systemic Alternatives

Systemic Alternatives

[Versión en Español] The premise of this publication is that we are living a systemic crisis that can only be solved through systemic alternatives. Humanity is facing a complex set of crises from environmental, economic, social to civilizational crisis. All of these crises are part of a whole. We cannot solve one of these crises without addressing the others.

The construction of complementarities between Vivir Bien, degrowth, commons, ecofeminism, Mother Earth rights, deglobalisation and other visions is essential to forge systemic alternatives to capitalism, productivism, extractivism, patriarchy and anthropocentrism. The main goal of this publication is to promote a constructive and creative dialogue between these different visions.

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Introduction

Vivir Bien
Degrowth
Commons
Ecofeminism
Rights of Mother Earth
Deglobalisation
Complementarity

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Libro: Alternativas Sistémicas

Systemic Alternatives

[English version] La presente publicación parte de la premisa de que estamos viviendo una crisis sistémica que sólo puede ser resuelta con alternativas sistémicas. Lo que la humanidad enfrenta no es sólo una crisis ambiental, económica, social, geopolítica, institucional o civilizatoria. Todas estas crisis son parte de un todo. Es imposible resolver una de estas crisis sin abordar las otras en su conjunto.

La construcción de complementariedades entre el Vivir Bien, el decrecimiento, los comunes, el ecofeminismo, los derechos de la Madre Tierra, la desglobalización y otras visiones es esencial para forjar alternativas sistémicas al capitalismo, al productivismo,  al extractivismo, al patriarcado y al antropocentrismo. El objetivo principal de este libro es promover un diálogo constructivo y creativo entre estas distintas visiones.

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INDICE

Introducción
Vivir Bien
Decrecimiento
Los Comunes
Ecofeminismo
Derechos de la Madre Tierra
Desglobalización
Complementariedades

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Crece la inestabilidad en Latinoamérica por la falta del agua

Manifestantes en el centro de La Paz, Bolivia, sostienen baldes y protestan por la sequía continua. Photograph: David Mercado/Reuters

[John Vidal, The Guardian, 6/3/2017]

Bolivia fue sacudida hasta la médula en la primavera del año 2000, cuando decenas de miles en la ciudad de Cochabamba protestaron contra la privatización de los servicios de agua de la ciudad. Durante las semanas de dicha protesta, una persona murió y muchos resultaron heridos; la compañía fue expulsada y la crisis política – conocida como las primeras guerras de agua del siglo XXI – fue un catalizador que condujo a la elección de Evo Morales, primer presidente indígena de Bolivia.

Morales aún es presidente, pero mientras la sequía más larga y profunda del país en la historia reciente continúa arremetiendo en ciudades a lo largo de Bolivia, él tiene razones para temer que el agua pudiera también significar la ruina política para su gobierno.

Mientras la crisis nacional de dicho recurso entra en su cuarto mes, el agua potable es racionada a unos cuantos días a la semana en muchas ciudades, las represas del país permanecen casi vacías, y el segundo lago más grande del país se ha secado. Mientras la ira se ha ido generalizando, las protestas se han ido extendiendo a lo largo del país.

Morales asegura que la sequía de Bolivia se ha dado debido al calentamiento global. Sin embargo, explica Pablo Solón, ex-embajador de Bolivia ante la ONU en las negociaciones globales del cambio climático, no es tan simple. Bolivia no sólo pudo haber mitigado los impactos de la sequía con buena planeación, sino que ha exacerbado los efectos del cambio climático al apoyar desarrollos dañinos, dice Solón.

“Los glaciares de Bolivia se están derritiendo; han perdido probablemente 40% del hielo debido al cambio climático. Pero el agua de las represas para las ciudades se recoge principalmente de las lluvias, no de los glaciares,” declara Solón. “Si esta sequía continúa y no llueve, [normalmente entre noviembre y abril] nos enfrentaremos a una seria crisis política.”

“Las ciudades son vulnerables al cambio climático, pero las políticas gubernamentales están empeorando el cambio climático,” dice Solón. Ha habido un enorme desarrollo de las industrias extractivas, como la soya, la minería y las mega represas. También ha habido mucha deforestación. Todo esto empeorado la situación del agua y ha causado que Bolivia y otros países latinoamericanos sean más vulnerables al cambio climático.”

El impacto de la minería en Perú

the-guardian-3Ecuatorianos enfrentándose a la policía en una protesta, a 30km de Quito, contra la privatización del agua en 2010. Photograph: Pablo Cozzaglio/AFP/Getty Images

Las disputas sociales y medioambientales sobre los escasos recursos hídricos muchas veces se han desbordado en el vecino Perú, donde las compañías mineras internacionales han recibido numerosas acusaciones por contaminar los ríos, apropiarse del agua y reducir la cantidad disponible para los agricultores. Las mega represas, agronegocios y el cambio climático, en conjunto, han afectado los suministros de agua, dicen grupos comunitarios.

Según Human Rights Watch las huelgas y confrontaciones debido al presunto secuestro de los suministros de agua y la contaminación por parte de la minería han conducido a 51 muertes en el país entre 2011 y 2015, de acuerdo con Human Rights Watch. Mientras las protestas van en aumento, se ha declarado ley marcial en dos provincias. Walter Gutiérrez, defensor del pueblo de Perú ha reportado por separado más de 200 conflictos entre minas y comunidades, la mayoría conectados con el uso del agua.

“Nos están condenando a una lenta muerte,” dice Néstor Cuti, líder de un sindicato que se opone a una mina y represa que amenazan con afectar el río Apurímac en las tierras altas del sur de Perú. “En el futuro, sabemos que tendremos menos agua. Ya no podemos confiar en la estación de las lluvias. Cada año los niveles de agua van decreciendo.”

De acuerdo con los científicos el cambio climático está haciendo que el clima en Perú sea más extremo, de acuerdo con los científicos. El mes pasado, varias personas murieron cuando las intensas sequías e incendios forestales dieron paso a lluvias torrenciales y deslaves. Las inundaciones saturaron las plantas de tratamiento de agua con rocas y escombros, forzando a las autoridades a restringir el uso de agua en Lima, la capital, y Arequipa, la segunda ciudad más grande del Perú.

El agua controlada por la elite en Ecuador

the-guardian-1Trabajadores de un barrio en Chiclayo, Perú, utilizan un camión de bombeo para remover agua estancada después de lluvias y desbordamientos. Photograph: Cris Bouroncle/AFP/Getty Images

Al situarse sobre la línea ecuatorial, Ecuador es menos vulnerable a la escasez, pero los agricultores a pequeña escala se han quejado amargamente de las apropiaciones del agua por parte de los agronegocios y la industria minera. En 2015, luego de que una nueva ley permitiera una mayor privatización del agua y le concediera a compañías mineras el acceso a fuentes escasas en algunas regiones, los movimientos indígenas se unieron a 20 grupos de agricultores y ambientalistas para marchar desde la región del Amazonas hasta Quito para exigir el acceso igualitario al agua.

Ecuador es el único país del mundo cuya constitución declara al agua como un derecho humano, pero aún existe una gran desigualdad en el acceso, dice Manuela Picq, una académica franco-brasileña en Amherst college, y otrora catedrática de la Universidad San Francisco de Quito.

“Se dice que el 1% más rico de Ecuador controla el 64% del agua potable,” explica Picq. “Una sola mina puede utilizar más agua en un solo día que toda una familia en 22 años.”

Un nuevo movimiento político emergiendo alrededor del agua

Picq, quien fue deportada de Ecuador en 2015 por su trabajo con los movimientos indígenas, ve el agua como parte de una nueva política surgida en los países andinos y centroamericanos – cruzando las fronteras tradicionales de izquierda y derecha, impulsada por movimientos sociales, e infundida con la filosofía de los pueblos indígenas, quienes consideran al agua como la fuente de la vida. Estos movimientos, dice, están actuando como una nueva fuerza democrática, exigiendo la rendición de cuentas de los gobiernos, y oponiéndose fuertemente a la industria minera por su abuso del agua.

“[El acceso al agua] es parte de una lucha política más amplia. Se trata de cambiar la política para que las economías no estén basadas sobre la extracción de recursos,” dice Picq. “Atraviesa todas las fronteras y va mucho más allá de los pueblos indígenas. Su llamado por el agua hace eco con un deseo colectivo, mucho más amplio, de redistribución igualitaria y responsabilidad compartida que se trasmite a través de las generaciones.”

Al tiempo que el cambio climático afecta las lluvias y las compañías mineras y de agronegocios exigen más, otros países latinoamericanos también están viviendo nuevos conflictos de agua. En Chile, el primer país del mundo en privatizarla en la década de 1980, el impulso político está ganando fuerzas para reformar las leyes del mercado libre y hacer que éste recurso sea accesible para todos. El cambio climático, que se prevée reducirá severamente la disponibilidad del agua en Santiago, así como otras áreas, ha sido culpado de las lluvias devastadoras fuera de temporada, las cuales esta semana condujeron a inundaciones y dejaron a millones de personas sin acceso al agua por tubería.

En Centroamérica, el ex-vicepresidente guatemalteco Eduardo Stein apunta que las comunidades intentan retomar el control del suministro de agua. “La centralización ha facilitado el que los actores corporativos se aprovechen. Las plantaciones de azúcar, palma y plátano muchas veces utilizan una cantidad desproporcionada de ésta, e incluso en algunos casos desvían los ríos, un crimen que el gobierno es demasiado débil como para evidenciar y sancionar. Ya existe más migración interna, donde los pueblerinos abandonan las áreas secas y crean fricción con las comunidades anfitrionas,” comenta.

“El estado está trabajando, pero para los intereses de unos cuantos. Cuando se trata de asegurar el acceso igualitario al agua y otros recursos naturales, el gobierno no ha proporcionado a todas las personas los servicios que manda la constitución.”

Declara Solón: “El agua tiene un gran impacto sobre la gente y la política. La gente se está enojando mucho. Este enojo entra en la política y los gobiernos están perdiendo popularidad.”

As water scarcity deepens across Latin America, political instability grows

Ecuadorians clash with police 30km from Quito in 2010 in a protest over proposed water privatisation. Photograph: Pablo Cozzaglio/AFP/Getty Images

[John Vidal, The Guardian, 01/03/2017]

In Bolivia, Peru and Ecuador disputes over water shortages are part of a wider fight for equal access and shared responsibility. Continúa leyendo As water scarcity deepens across Latin America, political instability grows

Declaración del Espacio Social Alternativo “Agua y Energía para la Vida”

Les compartimos la declaración del Espacio Social Alternativo “Agua y Energía para la Vida”. Evento que se realizó en Cochabamba el 10 y 11 de noviembre de 2016. Fue un espacio para compartir y reflexionar sobre dos temas claves que hoy aquejan a todo el  país. El espacio autoconvocado y autogestionado contó con la participación de varios activistas, jóvenes y representantes de pueblos indígenas que se dieron cita para analizar las problemáticas del agua y la energía, y construir alternativas y estrategias de acción. Continúa leyendo Declaración del Espacio Social Alternativo “Agua y Energía para la Vida”

ESPACIO SOCIAL ALTERNATIVO agua y energía para la vida

ESPACIO SOCIAL ALTERNATIVO
agua y energía para la vida
Cochabamba 10 y 11 de Noviembre
UMSS/CESU/CEDIB

¡Participa!
¡Inscribe tu propio evento!

El Espacio Social Alternativo está pensando en la participación autogestionaria, libre y abierta a todas las iniciativas, colectivos o instituciones de la sociedad civil que quieran compartir sus experiencias, análisis, investigaciones, inquietudes y más desde una perspectiva independiente del estado o las empresas.

El “Espacio” será una oportunidad para compartir y dialogar sobre distintos temas relacionados a la problemática del Agua y la Energía en la coyuntura actual del país.

Será una oportunidad para poder reunirnos de manera libre para expresarse, soñar y proponer alternativas para un futuro con justicia social, económica y en equilibrio con la Naturaleza.

El encuentro tendrá los siguientes espacios:

Plenarias de discusión de temáticas y alternativas
Eventos autogestionados
Discusión de un pronunciamiento/comunicado
Feria de alternativas e iniciativas de resistencia

Para inscribir su evento llene el siguiente formulario: https://goo.gl/forms/HZcBOUfrivnwEFPo1

Para participar con un stand de materiales, comida o artesanías por favor llenar el siguiente formualrio: https://goo.gl/forms/YShBEQCKCbt8zOpS2

Para mayor información por favor escribir a: encuentroalternativobolivia@gmail.com

AUTOCONVOCATORIA

Nos autoconvocamos, conscientes de que estos mal llamados desastres naturales son provocados por el afán de continuar con un modelo de crecimiento a toda costa a sabiendas de que la extracción y consumo de más gas, petróleo y carbón junto a la deforestación está calentando el planeta a límites nunca antes vistos en millones de años e impactando en los más vulnerables.

Críticos de las políticas que distorsionan el Vivir Bien y promueven un mayor extractivismo que se basa en la exportación de hidrocarburos, minerales, energía eléctrica y el agro-negocio de productos transgénicos.

Conscientes de que es necesario aunar esfuerzos y reflexionar de manera profunda, respetuosa y colectiva para superar esta crisis. Convencidos de la importancia de la participación activa de la sociedad civil en la solución de estos problemas.

Bolivia: Extractivismo que toca fondo

Elizabeth Peredo B.*

Que tragedia la que ha vivido el país. Cuanta tristeza en las familias bolivianas. Y que gran complejidad se nos presenta con las protestas de la minería cooperativista en las carreteras.

En cierta forma es el extractivismo que muestra su peor cara, su rostro más salvaje. La protesta de mineros forjados en una cultura machista de violencia, explotación y depredación, la muerte de manifestantes en medio de las carreteras y la trágica y horrenda muerte de un viceministro, son la síntesis de la crueldad y el desprecio por la vida que subyace al extractivismo exacerbado por políticas de estado que han puesto sus más altas apuestas en la extracción de recursos para tener mas y mas dinero como expresión y sinónimo de “ciudadanía, progreso y crecimiento”. Esto, hay que decirlo, sumado al populismo irresponsable en el ejercicio del poder que fortalece una cultura política anti democrática, irreflexiva, caudillista…, se ha convertido en una bomba de tiempo.

El país tiene aún la respiración contenida en la pena por un conflicto que ha cobrado de manera aberrante vidas humanas, son demandas de un sector que siendo parte de las alianzas sindicales que apoyan al gobierno, hoy claman con la crispación propia del capitalismo salvaje libertad para el capital, libertad para hacer contratos con transnacionales, tener acceso irrestricto a más tierras en el Altiplano y en la Amazonía, se oponen tenazmente a la sindicalización y exigen prebendas y facilidades en la adquisición de insumos y maquinarias para la actividad minera a pequeña escala, la peor de las peores porque no está regulada como debería.

Pero, ¿acaso estas exigencias salieron de la nada? No fueron los cooperativistas los mas beneficiados con una serie de medidas, entre ellas la Ley Minera en 2014 que –aunque cuestionada hoy por ellos mismos en su ambición- debilita la ya menoscabada minería estatal y permite la expansión de la minería cooperativista? Actualmente los cooperativistas superan los 115.000 frente a 7.500 trabajadores de la minería estatal y 8.000 de la minería privada- y, hoy junto a la presencia de grandes transnacionales como la Sumitomo, la Glencore, Pan American Silver y otras grandes en negocios con la minería estatal, hay otras empresas mineras (ahora igualmente sometidas a los vaivenes de los precios internacionales) que buscan su tajada aliándose con los cooperativistas probablemente por el grado de desregulación que éstos gozan. ¿Acaso las facilidades contenidas en esa ley para sobreexplotar la tierra, con mínimos requisitos ambientales, concebida para desarrollar una minería “pequeña” pero muy contaminante, una norma que les permite gozar inclusive de la posibilidad de cambiar los cursos de agua para beneficiarse, que les mantiene en relaciones de sometimiento laboral y lucro, que prolonga la huella trágica de la explotación de los trabajadores mineros, no tienen consecuencias en fortalecer una mentalidad depredadora y violenta?

Por supuesto habrá que buscar las raíces profundas de esta horrenda violencia en explicaciones históricas, sociológicas, antropológicas, de la psicología de masas o las ciencias políticas, pero… ¿No ha sido la política estatal la que ha permitido crecer a este sector bajo parámetros prolongados de miseria y explotación?¿No han sido estas leyes las que han debilitado los mecanismos de consulta previa a las comunidades indígenas medrando sus posibilidades para preservar sus territorios de agricultura rural tradicional frente a la expansión de la minería contaminante?¿No es la expansión de la explotación minera a pequeña escala la que está destrozando los ayllus y comunidades indígenas convirtiéndolas en simples campamentos mineros? ¿No es curioso que los propios peones salgan a vociferar a las carreteras por su “derecho” no sindicalizarse? Y por último, ¿acaso no fue el propio gobierno el que autorizó en algún momento el uso de la dinamita para las protestas sociales? Este deterioro de las bases democráticas, de consensos sociales y estructuras para cuidar el bien común, esa violencia que se extiende y generaliza a otros sectores sociales y gremios, esa violencia machista de la que también son víctimas las mujeres que mueren en manos de hombres violentos e irracionales es inaceptable y tiene enormes consecuencias en la sociedad. A este paso, quién quedará en pie para seguir con los ideales que alguna vez inspiraron un cambio social?

Lo que se ha vivido en Bolivia es la expresión mas triste de un autosabotaje del proceso de cambio, constituye una enorme frustración para la gente y un enorme desafío para las próximas generaciones que deberán curar profundas heridas y estructuras sociales para restaurar el tejido social, la capacidad de ideales de libertad, justicia, respeto, dignidad, amor y confraternidad en nuestro país.

 *Psicóloga Social, investigadora y analista independiente.

When the Walls speak

El Cristo de la Higuera - FragmentoWalter Solón Romero Gonzales (1923-1999) was a master Bolivian muralist that lived with the obsession to make the walls speak, embrace and dream. He painted walls and canvas to refresh the memory, unhide the truth and light up rebel spirits.

Today to address climate change we must use all our creativity, humor and imagination to challenge the pragmatism that erodes human beings. These are difficult times in which capital can capture almost every idea and transformed in its opposite like it has happened with the “green economy” concept. That is why it is so important to go from the discourse to the practice and to link the local with the galobal to reveal the contradictions of this system with real alternatives.

In this task the Fundación Solón aims to contribute combining art with utopia. Continúa leyendo When the Walls speak