DISRUPCIÓN DE LA ENERGÍA SOLAR

La edad de piedra no terminó por falta de piedras sino por la emergencia de la metalurgia del cobre y el bronce. Cada cierto tiempo se produce una innovación tecnológica que produce una ruptura radical con el pasado. Ese fue el caso de la telefonía celular que desplazó a los teléfonos fijos y de las computadoras que convirtieron en reliquias a las máquinas de escribir.

A estas tecnologías se las denomina disruptivas porque trastornan bruscamente el escenario imperante. Hoy la conjunción de: a) la expansión de la energía solar fotovoltaica, b) el desarrollo de la generación distribuida de electricidad a partir de pequeñas fuentes de energía solar, c) el crecimiento del almacenamiento de electricidad en baterías, y d) el incremento de autos eléctricos está provocando una disrupción solar.

La expansión de la energía solar

La energía solar fotovoltaica ha sufrido un crecimiento exponencial en la última década. De 16 Gigavatios (GW) de potencia solar fotovoltaica instalada en el mundo el  año 2008 hemos llegado a cerca de 230 GW en el 2015. Las previsiones afirman que la potencia instalada a nivel mundial de energía fotovoltaica puede alcanzar los 540 GW para el 2019. En América Latina y el Caribe, la energía fotovoltaica tenía el año 2015 sólo una potencia instalada de 2,2 GW comparada con 172 GW de las hidroeléctricas, sin embargo, mostraba el índice de crecimiento más acelerado. En términos relativos, la energía solar fotovoltaica creció el 2015 un 166% mientras las hidroeléctricas lo hicieron en un 3%.

La razón de este crecimiento exponencial  está en la caída de los costos de la energía solar fotovoltaica. Las células solares de silicio cristalino han descendido desde 76,67 USD por vatio en 1977 hasta aproximadamente 0,36 USD por vatio en 2014. Los precios de los módulos solares están descendiendo un 20% cada vez que se duplica la capacidad de la industria fotovoltaica. Según la Agencia Internacional de Energía Renovable, el costo de las instalaciones solares de escala (incluyendo paneles solares, inversores, montaje e instalación) ya están por debajo de los 2.000 dólares por kW de potencia instalada (menos de 2 millones USD/MW), y para el 2025 estarán por debajo de 1.000 dólares por kW (menos de 1 millón USD/MW). Cada mes salen nuevos reportes con costos de energía solar aún mas bajos.

En varios países, ya se está alcanzando la paridad de red que se logra cuando los costos de producción fotovoltaica son iguales o menores a los precios de la electricidad que paga el consumidor final.

Los proyectos de energía solar fotovoltaica a escala más competitivos han empezado a distribuir regularmente la electricidad por sólo 8 centavos de dólar por kWh sin apoyo financiero, en comparación con un rango de 4 a 14 centavos de dólar de las centrales eléctricas a combustibles fósiles.

Actualmente la electricidad producida en instalaciones solares conectadas a la red tiene un costo de 0,05 a 0,10 USD/kWh en Europa, China, India, Sudáfrica y Estados Unidos.

En 2015, se alcanzaron nuevos mínimos en proyectos en Emiratos Árabes Unidos (0,0584 USD/kWh), Perú (0,048 USD/kWh) y México (0,048 USD/kWh). En mayo del 2016, una subasta solar en Dubái atrajo precios tan bajos como 0,03 USD/kWh.

Generación distribuida por consumidores

Pero además de la disminución de los costos de inversión y los precios de venta, la energía solar fotovoltaica está produciendo una  revolución en la forma de generar electricidad. En el año 2010, más del 80% de los 9.000 MW de energía fotovoltaica que tenía Alemania en funcionamiento estaba instalado sobre tejados. Los consumidores de electricidad están pasando a ser productores de energía eléctrica a través de pequeños sistemas fotovoltaicos. Los costos de estos pequeños sistemas han caído en Alemania de 7.200 USD por kW en el 2008 a 2.200 USD por kW en el 2014.

Esta generación a través de pequeños sistemas de electricidad fotovoltaica no es sólo para el autoconsumo, sino para vender a la red. Esto se conoce como balance neto: un esquema por el cual el pequeño productor residencial se conecta a la red y vende la energía fotovoltaica en las horas de mayor radiación solar para luego comprar electricidad durante la noche. A través del balance neto, la compañía eléctrica que proporciona electricidad durante las horas de oscuridad descuenta de la factura los excedentes de electricidad que compra del pequeño sistema fotovoltaico durante las horas de sol. En un principio, estos pequeños sistemas residenciales gozaban de incentivos, sin embargo, estos subsidios comienzan a ser reducidos o suprimidos por la disminución de los costos de los módulos fotovoltaicos.

La generación distribuida de electricidad a partir de pequeños productores locales de energía solar o eólica reducirá la dependencia de las compañías eléctricas, disminuirá significativamente la cantidad de energía que se pierde en la red eléctrica y hará innecesario el transporte de electricidad a lo largo de cientos o miles de kilómetros.

El almacenamiento de la electricidad

Por más de un siglo la electricidad ha sido un bien de consumo inmediato. Lo que se produce se debe consumir en el acto. Las baterías eran para artefactos pequeños, y el almacenaje en grandes cantidades de electricidad no estaba al alcance por razones económicas y tecnológicas. Esta realidad está cambiando. Cada vez más se puede almacenar electricidad en grandes cantidades para usarla en las horas de mayor demanda. Esto hará obsoletas las plantas de generación más costosas y contaminantes que entran en las horas pico, y abaratará el costo de la electricidad durante todo el día. El informe de Bloomberg New Energy Finance, “Las previsiones de almacenamiento de energía a nivel mundial, 2016-2024” estima que los costos de almacenamiento por kWh bajarán de un promedio de USD 400 en la actualidad a USD 200 en el 2020, llegando a USD 160 o menos en el 2025.

El incremento de autos eléctricos

El año 2015 se superó la barrera del millón de carros eléctricos hasta llegar a la cifra de 1,26 millones de autos vendidos a nivel mundial. Esta cifra es cien veces superior a los autos eléctricos que había en el 2010 y es el doble de los carros eléctricos que se tenía en el 2014. A diferencia de los motores a combustión interna que sólo tienen una eficiencia del 17% al 21%, los motores eléctricos tienen una eficiencia del 85% al 99%. En el 2015, ya habían 190.000 estaciones públicas de recarga para vehículos eléctricos en varios países del mundo. Muchas de estas estaciones son gratuitas y se autoabastecen con energía solar.

¿Será negocio la exportación de electricidad?

La propuesta de convertir a Bolivia en centro energético de Suramérica exportando electricidad a Sudamérica  va a contra mano de la tendencia a la generación y consumo local de electricidad que se irá imponiendo cada vez más en los próximos 15 años. Exportar electricidad no será el gran negocio del mañana porque cada país avanzará en sus propios proyectos nacionales y locales de generación de electricidad a base de energía solar y eólica. Instalar grandes líneas de transmisión para transportar electricidad por más de mil kilómetros será cada vez más un resabio del pasado. Esto no quiere decir que los cables de alta tensión desaparecerán de la noche a la mañana, seguirán existiendo así como lo hacen los cables de teléfono, pero ¿a quién se le ocurriría hoy instalar miles de kilómetros de cables telefónicos cuando existe ya la telefonía celular?

Pretender exportar electricidad en un mundo que avanza hacia la generación distribuida de electricidad es anacrónico y antieconómico. La incorporación de una tecnología solar y eólica cada vez más barata no encarecerá los precios de la electricidad sino todo lo contrario.  Los proyectos eléctricos a base de combustibles fósiles, energía nuclear o mega hidroeléctricas cada vez tendrán que competir  con unos costos de generación más bajos de estas tecnologías renovables. Muchos megaproyectos subsistirán porque sus altas inversiones ya fueron realizadas y en algunos casos amortizadas.

La tendencia es a que cada vez se hagan menos mega proyectos de generación hidroeléctrica, nuclear o en base a combustibles fósiles. Para el año 2030 casi todos los nuevos proyectos de generación eléctrica que se emprendan en el mundo serán a base de energía solar o eólica.

INVIABILIDAD ECONÓMICA DEL CHEPETE Y EL BALA

El 27 de Julio del 2016, cuando se firmó con la consultora italiana Geodata el contrato para el Estudio a Diseño Final de la mega-hidroeléctrica de El Bala y el Chepete, el Ministro de Hidrocarburos y Energía anunció que este proyecto generaría 1.250 millones de dólares de ingresos anuales.

La cifra es por cierto muy significativa ya que el total de las exportaciones de Bolivia para el 2016, alcanzaría la cifra de 7.082 millones de dólares y las exportaciones de sólo hidrocarburos habrían sido de 2.115 millones de dólares. En otras palabras, las mega hidroeléctricas El Bala y el Chepete representarían más de las mitad de las exportaciones de hidrocarburos del año 2016.

Según sus fichas ambientales, el Chepete entraría en funcionamiento entre el 2025 y el 2030, tendría una potencia instalada de 3.300 MW y generaría anualmente 15.470 GWh. El Bala recién ingresaría en operaciones el 2040, tendría una potencia de 352 MW y una generación anual de 2.195 GWh.

De acuerdo a sus fichas ambientales, el Chepete costaría 6.912 millones de dólares y El Bala 1.151 millones de dólares, lo que hace un total de 8.063 millones de dólares. Esta cifra es superior en un tercio a los 6.000 millones de dólares de inversión que anuncian las autoridades. Según la ficha ambiental los 8.063 millones de dólares no incluyen la línea de transmisión de más de 1.000 km hasta Cuiabá, que es donde se estaría pensando vender la electricidad. Es de señalar que existen diferencias en las cifras de generación, inversión y otras en las fichas ambientales y en el Estudio de Identificación realizado por Geodata.

En síntesis, el costo total de los dos componentes (Chepete y El Bala) más la línea de transmisión al Brasil, según las fichas ambientales, estaría por encima de los 9.000 millones de dólares.  Esta cifra es equivalente a casi una vez y media la actual deuda externa de Bolivia que alcanzó el 2016 la cifra de 6.884 millones de dólares. Así mismo, esta inversión bordea casi la totalidad de nuestras reservas internacionales que en el 2016 bajaron a 10.081 millones de dólares .

En otras palabras sólo el Chepete y el Bala duplicarían nuestra deuda externa. Si a eso le añadimos Cachuela Esperanza, el complejo hidroeléctrico de Rio Grande y la binacional del rio Madera estaríamos por encima de los 25.000 millones de dólares. Esto significaría cuadruplicar nuestro actual endeudamiento externo.

Las fichas ambientales dicen que el 70% de la inversión del Chepete y El Bala se realizaría con financiamiento externo, pero no mencionan quien o quienes harían semejante inversión y cuáles serían las garantías que ofrecería el país.

Los costos de amortización, operación y mantenimiento del Chepete

imagen impacto economico

Según el Producto 4 del Estudio de Identificación del proyecto hidroeléctrico de El Bala y Chepete los costos de amortización, operación y mantenimiento de la hidroeléctrica del Chepete serían de 55 USD por Megawatt hora (MWh) para un financiamiento externo a una tasa de interés del 11,5 %.

Según Geodata los costos de amortización  ascenderían en un período de 50 años a la cifra de 40.599 millones de dólares. Los costos de operación y mantenimiento para ese mismo período sumarían 1.781 millones de dólares.  Esto significa que el costo total de amortización, operación y mantenimiento alcanzará en 50 años la cifra de 42.380 millones de dólares.

Durante estos 50 años el Chepete generaría 770.462 GWh (Gigawatts hora).
A continuación Geodata divide el costo total entre la generación total. Esta operación le da la cifra de un costo energía de 55 dólares por MWh para el Chepete.
Geodata hace el mismo cálculo para El Bala (ver cuadro) y llega a un costo por MWh de 81 dólares.

Para que un proyecto sea rentable el costo de producción tiene que ser menor al precio de venta.

¿Cuál es el precio de compra en el Brasil?

En los estudios de Geodata a los que hemos tenido acceso no encontramos un análisis de los actuales precios de compra del Brasil. Sin embargo, el Ministro de Hidrocarburos y Energía de Bolivia en una declaración registrada en la nota de prensa UCOM-MHE-27-10-2016 señala que “el precio de compra en Brasil por generación de hidroeléctricas entre el 2005 a 2016 tiene un precio de $us 52MW/hora”.

En conclusión, ni el proyecto del Chepete ni el proyecto de El Bala serían rentables con el precio promedio de compra de la última década en el Brasil. El Chepete perdería 3 USD por MWh y El Bala 29 USD por MWh.

¿Cuál tendría que ser el precio de compra en el Brasil para que sean rentables?

Geodata hace todos sus cálculos sobre un precio de compra en el Brasil de 70 USD por MWh por un período de 50 años. A partir de este precio de compra Geodata afirma que el proyecto del Chepete sería rentable. De los cálculos de Geodata se desprende que la  utilidad promedio anual sería de 231 millones de dólares.

En  el caso de la hidroeléctrica de El Bala esta seguiría siendo deficitaria aún con un precio de compra de 70 USD por MWh. Por ello, Geodata señala en sus recomendaciones “aplazar el desarrollo de la central hidroeléctrica El Bala 220, hasta cuando las condiciones del mercado energético de Bolivia y del exterior indiquen la conveniencia de su puesta en marcha”.

¿Subirá el precio de compra en el Brasil a 70 dólares por MWh para un período de 50 años?

En todos los documentos del Estudio de Identificación realizado por Geodata, a los que hemos tenido acceso, no encontramos ningún análisis de porque el precio de compra de energía de hidroeléctricas en el Brasil subiría a 70 USD por MWh a partir del 2025 para los próximos 50 años.

El gobierno antes de invertir 11,8 millones de dólares en un estudio a diseño final de ambas represas, primero debería realizar un estudio a fondo para ver si la hipótesis de 70 USD por MWh para el período 2025 – 2075 tiene un asidero.

Una inversión tan grande no se puede hacer sino existe un convenio y un contrato de venta al Brasil por un precio de 70 USD por MWh para los próximos 50 años.

El caso del Chepete y El Bala

Veamos de manera resumida algunos datos relevantes del Chepete y El Bala a partir de los documentos elaborados por Geodata.

El proyecto estaría formado por dos hidroeléctricas sobre el rio Beni: un primer componente estaría en la angostura del Chepete, 70 km aguas arriba de Rurrenabaque, y un segundo componente se encontraría cerca a la angostura de El Bala, 13,5 km aguas arriba de esa misma población.

La represa del Chepete elevaría el nivel del agua en 158 metros llegando a formar un lago a 400 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.). La presa flexible de El Bala elevaría el nivel del agua en unos 20 metros y su embalse estará a 220 m.s.n.m. A diferencia de la presa del Chepete que sería un muro de concreto, la presa de El Bala estaría formada por
compuertas y generadores que estarían en medio del rio.

El embalse del Chepete sería de 677 Km2, y el de El Bala abarcaría 94 km2. Ambos embalses inundarían un total de 771 Km2. Como referencia, la superficie de toda la mancha urbana de la ciudad de La Paz es de 149 km2. Es decir que los dos embalses cubrirían un área cinco veces superior a la mancha urbana de la ciudad de La Paz. Si el Lago Poopó no recupera su caudal, el Chepete sería el segundo lago más grande de Bolivia.

Dentro de las áreas inundadas por el Chepete y El Bala estarían 3.214 habitantes y en las areas colindantes a los embalses 1.950. En total deberían ser relocalizadas 5.164 personas, en su absoluta mayoría indígena-campesinos. Esta cifra equivale a toda la población que vive de manera permanente en la ciudad de San Buenaventura. En el área existen 424 especies de flora, 201 especies de mamíferos terrestres, 652 especies de aves, 483 especies de anfibios y reptiles y 515 especies de peces. Las fichas ambientales no precisan que especies podrían desaparecer para siempre ni cuantos ejemplares de cada especie serían afectados.

Los Estudios de Identificación realizados por Geodata afirman: “Las altas concentraciones de sedimentos podrían afectar la operación de varias estructuras como captaciones, conducciones, embalses, turbinas, y otros componentes, debido a la acumulación y al efecto abrasivo de los sólidos”.

Los embalses, caminos y líneas de transmisión eléctrica generarán una deforestación superior a las cien mil hectáreas.

Las fichas ambientales no cuantifican las emisiones de gases de efecto invernadero que se producirían por la perdida de miles de arboles que actualmente almacenan dióxido carbono (CO2).

Tampoco cuantifican las emisiones de gas metano (CH4) que se producirían por la descomposición de los arboles y la maleza bajo el agua de los embalses.
Durante los primeros 20 años, las emisiones de gas metano (CH4) atrapan 72 veces más calor que el dióxido de carbono que es el principal causante del cambio climático. En el Chepete se utilizarían 4.700 toneladas de explosivos. Para transportar esa cantidad se necesitan más de 200 camiones con capacidad de 23 toneladas cada uno.

En el área a ser inundada se encuentra un patrimonio arqueológico de hace 4.000 años que aún no ha sido propiamente estudiado.
La magnitud del impacto en la salud humana que provocarían las aguas estancadas no es analizada en las fichas ambientales.

Los peligros para la salud humana y la biodiversidad por la concentración de mercurio
en los embalses, no son analizados en las fichas ambientales. Aguas arriba del Chepete la minería del oro utiliza una cantidad importante de mercurio

El impacto de las represas del Chepete y El Bala aguas abajo y a lo largo de toda la sub cuenca no es detallado en las fichas ambientales. Gran parte de los sedimentos y nutrientes que fertilizan las tierras aguas abajo quedarían atrapados en las presas afectando la producción agrícola, el ciclo de los peces y la biodiversidad en la región.

Una de las pocas medidas de mitigación que figura en los documentos anexos de la ficha ambiental es un ascensor y una escalera de peces para mitigar el impacto sobre los peces que nadan aguas arriba para colocar sus huevos y que súbitamente se encontrarán en el Chepete con una muralla de concreto de más de 158 metros de altura.

El Chepete tardaría seis años en construirse y tomando en cuenta que aún no se ha terminado el Estudio de Diseño Técnico de Preinversión y se requiere una licitación publica internacional, esta hidroeléctrica estaría recién en funcionamiento entre el 2025 y el 2030. Según ambas fichas ambientales, el componente hidroeléctrico de El Bala se construiría 10 o 15 años después del Chepete, es decir que estaría en operación alrededor del 2040.

Frente a estos datos que están en las fichas ambientales, el gobierno informa que la afectación sería menor al 1 o 2% de las áreas protegidas del Madidi y el Pilón Lajas. Esta es una media verdad ya que un porcentaje depende de cual sea el total al cual se está haciendo referencia. Por ejemplo, en relación al total de la superficie del departamento
de La Paz (133.985 km2) la inundación del Chepete y El Bala (771 km2) sólo representaría un 0,005%.

Las fichas ambientales dividen el área inundada en tres partes y sólo toman en cuenta las dos áreas inundadas que estarían en las áreas protegidas. Por ejemplo, del total de 677 km2 que tendría el embalse del Chepete sólo toman en cuenta los 94 km2 que inundarían el Madidi, y los 6 km2 del Pilon Lajas.
Luego, dividen estas superficies entre la superficie total de las áreas protegidas del Madidi (18.895 km2) y del Pilón Lajas (4.000 km2) para concluir que se trata de una afectación menor al 1%. La tercer área de inundación en la represa del Chepete (577 km2) no es tomada en cuenta en el cálculo de porcentajes ,porque no estaría dentro de
una de las dos áreas protegidas.

Varios territorios de pueblos y naciones indígenas que habitan la zona serían inundados o afectados en su libre transitabilidad. Ese es el caso de los Territorios Comunitarios de Origen de Mosetenes, Chimanes, Lecos, Tacanas, Uchupiamonas y otros que están legalmente reconocidos dentro del Estado Plurinacional de Bolivia. La nación indígena más afectada en su territorio sería la Moseten.

Así como no se puede valorar el impacto de la picadura de un mosquito diciendo que sólo afecta el 0,00001% del cuerpo humano, tampoco se puede reducir el impacto de una represa al área de inundación y menos jugar con porcentajes para invisibilizar sus graves efectos negativos.

El río Beni, el amazonas, los valles, los yungas y el altiplano son parte de un todo articulado e interdependiente en el que la afectación de uno de sus elementos claves tiene efectos sobre los otros componentes de ese sistema.

De este recuento podemos concluir que estamos frente a un proyecto de gran afectación para la amazonia, los pueblos indígenas y otras poblaciones que habitan en la región. ¿Todo este daño ambiental puede compensarse con los réditos económicos que generaría el mega proyecto hidroeléctrico del Chepete y El Bala?

Matrices de impacto

Joan Martínez Alier: El antiecologismo está haciendo caer a los gobiernos progresistas

El ecologista, académico y político catalán Joan Martínez Alier estuvo de visita en Bolivia para impartir charlas sobre la importancia de buscar alternativas al extractivismo. A su paso por La Paz, en entrevista con Página Siete, indicó que los gobiernos progresistas están pagando una factura muy cara por no haber planteado políticas que reemplacen al extractivismo. Considera que el Gobierno boliviano fue incoherente al predicar el ecologismo en las cumbres internacionales y pretender construir una carretera por el TIPNIS.

Como país extractivista, nos resulta sugerente a los  bolivianos esta mirada del neoextractivismo, ¿en qué consiste?

Esto, primero, no es un tema solamente de Bolivia, ha nacido en América del Sur con Eduardo Gudynas, de Uruguay, Maristella Svampa, de Argentina, y Alberto Acosta, de Ecuador. Allá pasó, creo, un poco como acá en Bolivia, que el lado ecologista del Gobierno se fue del Gobierno, o lo echaron del Gobierno. Extractivismo, como dice Eduardo Gudynas, “es un sistema económico que se basa en la extracción de materias primas, de pocas materias primas y predominantemente para la exportación”. Si miras la economía, en su conjunto depende mucho de esta exportación de pocas materias primas. Este sistema nunca fue tan grande como ahora.

Las cifras muestran que se ha multiplicado por cuatro en América del Sur en  20 años. No puede ser que vaya a aumentar otras cuatro veces en los próximos 30 años y luego otras cuatro veces, esto es imposible, quedaría todo destrozado de manera increíble. A Bertha Cáceres la mataron hace un año, pero no es  sólo Bertha Cáceres, hay 10, 12 o 15 en un año en el mundo, no sólo mujeres, sino también hombres. Socialmente implica mucha represión. En este momento, tanto se ha exportado que hasta se han bajado los precios porque hay una sobreproducción, por ejemplo, en el cobre hay una competencia entre Chile y Perú que está haciendo bajar los precios. Es como un extractivismo absurdo.

¿Hay alguna alternativa o tenemos que conformarnos con un extractivismo cada vez más depredador?

Esta década de bonanza ha acabado hace tres o cuatro años y habría que ver que en todos los países -Argentina, Perú, Brasil, Ecuador, Venezuela, con excepción de Bolivia- el balance comercial fue negativo. No pueden pagar las importaciones, con lo cual han devaluado en Argentina y en Brasil, además devaluaron el uno contra el otro porque uno quiere exportar y el otro también. En Bolivia hasta ahora no ha ocurrido, pero hay un pequeño balance comercial negativo. Es absurdo exportar tantísimo y no poder ni pagar las importaciones y la bonanza se ha acabado y está llevando a que caiga un gobierno tras de otro de los que eran progresistas. Ya han caído los de Brasil y Argentina, no sé que estará pasando en las próximas semanas en Ecuador y aquí la cosa tampoco está muy afirmada. Este antiecologismo de estos gobiernos les va a salir muy caro. Lo hemos visto aquí, con el referendo que fue una cosa tan ajustada pues hubo el divorcio por lo del TIPNIS, es un divorcio que parece irremediable. Correa es lo mismo, a Alberto Acosta, que es toda una personalidad porque fue presidente de la Constituyente y fue Ministro de Energía y Minas, (Correa) lo maltrata públicamente. Y esos votos, que son 3% o 4%, ahora van a hacer falta a su candidato.

¿Qué haría un ecologista gobernando Bolivia? No podría cortar exportaciones de gas ni de minerales porque económicamente el país sería inviable.

Sólo se frena esta marcha al extractivismo con resistencia popular y muchas veces con gente muerta por el camino. Habría la alternativa de, por lo menos, no aumentar el extractivismo. Se puede hacer alianzas con otros países para mantener precios, se podría poner impuestos a las exportaciones, como una compensación ecológica, unos impuestos ambientales; esas son medidas moderadas que se podrían hacer para señalar que hay una intención antiextractivista.

¿Hay un desarrollo posible sin vivir de las materias primas? Porque eso era parte de la preocupación del propio Evo, y el Vicepresidente lo decía: “No somos guarda parques”, precisamente en el sentido de que para lograr el desarrollo tienen que vender materias primas.

La palabra “guardaparque” implica que aquí iba a haber conservación de los bosques en vez de deforestación porque hay población indígena y porque desde afuera alguna gente les está adjudicando el papel de guardaparques y de absorvedores de carbono, y que el ecologismo es una cosa de gringos que no se preocupan de la pobreza. Ese es un ecologismo que sí existe, conozco a ese tipo de gente que se preocupa más de animales que de personas humanas, pero no es lo único que existe. Por ejemplo, Bertha Cáceres no era de éstas, no sé cuántos ejemplos hay que dar. Esto revela que  García Linera, que lee libros, que es una persona instruida, (tiene) una mala fe intelectual. Es decir, “yo sólo me fijo en esto y no me fijo en lo otro, porque lo otro no me conviene para mis planes económicos de ganar dinero exportando lo que sea y repartirlo un poco”.

¿Hay una mala fe intelectual de parte de García Linera?

Claro, porque cuando habla de ecologismo podría haberse dado cuenta de que hay un ecologismo popular. Decir que el ecologismo es un tema de guardaparques, es precisamente no darse cuenta de este ecologismo popular. La pregunta no la he contestado toda porque es una pregunta muy lógica, si no exportamos de todo,  ¿de qué vamos  a vivir? Dicen: “Vamos a producir 13.000 megavatios de potencia hidroeléctrica”, pero El Bala y el Chepete son solamente 3.000 o 4.000, significa que todavía tres  veces más (quieren producir).  En vez de esto por qué no decir: “Si tenemos 5.000 o 6.000 millones para invertir” -que no los tienen porque El Bala se construiría con créditos-, pues lo vamos a invertir aunque sea en energía fotovoltaica porque el sol es muy fuerte. Entonces, como ya no hay el estaño, ya no hay gas, pues ahora que venga la electricidad y siempre al servicio del comercio exterior en vez de preocuparse más de las necesidades locales. Si quieren que la gente viva mejor, pues construyan más viviendas y hagan más agricultura, no de soya para exportar y además con glifosato, contra una promesa que se hizo aquí y que antes se hizo también en Ecuador para no producir transgénicos.

Las represas pueden ser sostenibles en pequeña escala a diferencia de grandes proyectos como el de El Bala. ¿Qué otros ejemplos concretos de soluciones en pequeña escala podría mencionar?

Puede pasar que en Bolivia también haya oposición a los proyectos como en otros países. Yo creo que puede pasar… de hecho, con El Bala va a pasar porque es 4.000 o 3.000 megavatios, que es como tres grandes centrales. Es mucho para un país mediano, es mucha electricidad y habrá, ya hay, oposición local y habrá también oposición conservacionista.  La energía fotovoltaica  es el sol convertido directamente en electricidad y está bajando de precio muy rápidamente; no es ninguna utopía. Y, ojo, China está primero en el mundo en energía fotovoltaica. Hay chinos fotovoltaicos y hay chinos hidroeléctricos y hay chinos mineros, hasta hay chinos azucareros, pues escojan a sus chinos, a un chino fotovoltaico (risas).

Se dice que un país como Bolivia puede tener mucha energía solar, pero la parte tecnológica tenemos que comprarla y las patentes son caras, lo cual dificulta un proyecto a gran escala.

Habría que preguntar cuánto va a costar esta pequeña central nuclear experimental (de El Alto).

Es una tecnología bastante más complicada, bastante más patentada y que no sé qué se oculta detrás de ésta, puede haber algún tráfico de uranio.  Me parece a mí que esos recursos se podrían invertir en otras cosas. Es lo mismo con El Bala, si tiene 5.000 o 6.000  millones de dólares, se podrían invertir en otras cosas, incluyendo una parte de energía fotovoltaica con patente. Es  más fácil y barato que una central nuclear.

Los gobiernos progresistas han sido  la esperanza del ecologismo pero en la práctica se están distanciando de la protección a la naturaleza. Entonces, políticamente ¿qué le queda al ecologismo?

Yo creo que aquí podría haber un gran movimiento ecologista. Es fácil ver que al destruir la naturaleza se va a  destruir a la gente (por ejemplo, en el Cerro Rico de Potosí) y podría surgir un movimiento. Ya ha nacido este ecologismo popular, ya existe. Recuerdo  lo que ocurrió durante dos años, hasta la Cumbre de Copenhague   o Cancún: uno veía a Bolivia, a Pablo Solón y  su equipo, solos frente al mundo, diciendo la verdad. Se veía ilusión, pero luego vino  un divorcio; la ilusión duró sólo  dos años. Sin embargo,  dejó algo; dejó dos Constituciones (Bolivia y Ecuador) que están muy bien; la de Ecuador habla en el artículo 71 de derechos de la naturaleza.

Hablando de las consecuencias  de este impulso extractivista depredador, usted comentaba que hay  una factura que podrían pagar estos gobiernos, ¿cuál es esta factura?

Yo creo que el impulso  que hubo aquí en un corto tiempo, quedó coartado. No puedes ir a Copenhague a protestar y luego hacer la carretera por el TIPNIS;   la incongruencia es tan grande que se perdió la ocasión de un liderazgo ambiental desde el sur que ojalá pudiera volver.

Ha habido dos episodios recientes muy preocupantes: uno, la escasez de agua en La Paz y, otro, la plaga de langostas que ha tenido que ser combatida con  fumigaciones. Los ambientalistas ven en esto señales preocupantes,  ¿qué opina al respecto?

Esta plaga de langostas puede haber ocurrido otras veces, puede ser que el tipo de cambio de cultivo y la deforestación (hayan afectado). He estado hablando de esto con un agroecologista de Santa Cruz y dice que faltó prevención; ya se veía que pasaba esto y que la administración no hizo nada. Y en cuanto al agua, creo que ha habido un Niño estos años y cuando hay Niño, hay sequía. Además, todo está acelerado por el cambio climático. Esto no tiene precedentes y puede ser que este mismo fenómeno del cambio climático -que es lo que hace disminuir los glaciares- va a influir en que haya otros cambios, incluyendo el ciclo del agua que siempre ha existido porque el sol evapora el agua y vuelve a caer. Para evitar eso, de todas maneras, lo mejor es preservar los bosques. El bosque amazónico en general es lo que hace que llueva. Hay que conservar la Amazonia, no es un tema de gringos, es un tema sudamericano y de población indígena, porque, además, todo esto se hace a costa de ellos. Esta idea de que el ecologismo es una cosa de gringos que nos quieren robar la Amazonia y nos quieren perjudicar, es ir contra una realidad,  porque el que niegue esto, niega la realidad. Se le podría llamar de otra manera, pero yo le llamo así: ecologismo popular. Esto es lo que estos gobiernos progresistas han desaprovechado política, cultural e incluso internacionalmente.

¿Evo podría ser un líder mundial  si  hubiera hecho calzar los hechos con su discurso de defensa de la Madre Tierra?

Podría ser, porque de afuera se veía más como alguien que es descendiente indígena y que tenía esta autoridad, pero dejó de ser así. Algo similar pasó con  Correa, que es totalmente criollo, de Guayaquil, economista y habla inglés: también podría haber hecho un poco más en esto. Ninguno lo hizo.

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Visitó un botadero y se reunió con líderes

A juzgar por la tranquilidad con la que caminó en la sede de Gobierno de Bolivia, Joan Martínez Alier,  ecologista de Barcelona, España, parecía un paceño más. Sus 78 años no le pesaron para nada en la altura de La Paz y tampoco en Cochabamba, las  ciudades que visitó durante las dos semanas que permaneció en el país, con el Carnaval de por medio.

Llegó para impartir conferencias sobre los efectos del extractivismo y para ofrecer alternativas a los grandes proyectos hidroeléctricos que pretende construir el Gobierno en El Bala y el Chepete.

A su paso por Cochabamba, además de reunirse con líderes ambientalistas, entre ellos Alex Villca, contrario a la construcción de las represas, hizo una visita al botadero de Kara Kara, cuyos pobladores viven en condiciones ambientales deplorables.

Según cuenta Marco Gandarillas, del Centro de Documentación e Información de Bolivia (CEDIB), donde Martínez ofreció una conferencia, el académico “tiene un proyecto global para contabilizar los conflictos socio-ambientales” y, en ese plano, “los casos de Bolivia son emblemáticos dentro de este estudio global”.

En La Paz estuvo en la Fundación Solón, donde también impartió sus conocimientos sobre los daños al medioambiente.

Book: Systemic Alternatives

Systemic Alternatives

[Versión en Español] The premise of this publication is that we are living a systemic crisis that can only be solved through systemic alternatives. Humanity is facing a complex set of crises from environmental, economic, social to civilizational crisis. All of these crises are part of a whole. We cannot solve one of these crises without addressing the others.

The construction of complementarities between Vivir Bien, degrowth, commons, ecofeminism, Mother Earth rights, deglobalisation and other visions is essential to forge systemic alternatives to capitalism, productivism, extractivism, patriarchy and anthropocentrism. The main goal of this publication is to promote a constructive and creative dialogue between these different visions.

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Introduction

Vivir Bien
Degrowth
Commons
Ecofeminism
Rights of Mother Earth
Deglobalisation
Complementarity

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Libro: Alternativas Sistémicas

Systemic Alternatives

[English version] La presente publicación parte de la premisa de que estamos viviendo una crisis sistémica que sólo puede ser resuelta con alternativas sistémicas. Lo que la humanidad enfrenta no es sólo una crisis ambiental, económica, social, geopolítica, institucional o civilizatoria. Todas estas crisis son parte de un todo. Es imposible resolver una de estas crisis sin abordar las otras en su conjunto.

La construcción de complementariedades entre el Vivir Bien, el decrecimiento, los comunes, el ecofeminismo, los derechos de la Madre Tierra, la desglobalización y otras visiones es esencial para forjar alternativas sistémicas al capitalismo, al productivismo,  al extractivismo, al patriarcado y al antropocentrismo. El objetivo principal de este libro es promover un diálogo constructivo y creativo entre estas distintas visiones.

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INDICE

Introducción
Vivir Bien
Decrecimiento
Los Comunes
Ecofeminismo
Derechos de la Madre Tierra
Desglobalización
Complementariedades

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Crece la inestabilidad en Latinoamérica por la falta del agua

Manifestantes en el centro de La Paz, Bolivia, sostienen baldes y protestan por la sequía continua. Photograph: David Mercado/Reuters

[John Vidal, The Guardian, 6/3/2017]

Bolivia fue sacudida hasta la médula en la primavera del año 2000, cuando decenas de miles en la ciudad de Cochabamba protestaron contra la privatización de los servicios de agua de la ciudad. Durante las semanas de dicha protesta, una persona murió y muchos resultaron heridos; la compañía fue expulsada y la crisis política – conocida como las primeras guerras de agua del siglo XXI – fue un catalizador que condujo a la elección de Evo Morales, primer presidente indígena de Bolivia.

Morales aún es presidente, pero mientras la sequía más larga y profunda del país en la historia reciente continúa arremetiendo en ciudades a lo largo de Bolivia, él tiene razones para temer que el agua pudiera también significar la ruina política para su gobierno.

Mientras la crisis nacional de dicho recurso entra en su cuarto mes, el agua potable es racionada a unos cuantos días a la semana en muchas ciudades, las represas del país permanecen casi vacías, y el segundo lago más grande del país se ha secado. Mientras la ira se ha ido generalizando, las protestas se han ido extendiendo a lo largo del país.

Morales asegura que la sequía de Bolivia se ha dado debido al calentamiento global. Sin embargo, explica Pablo Solón, ex-embajador de Bolivia ante la ONU en las negociaciones globales del cambio climático, no es tan simple. Bolivia no sólo pudo haber mitigado los impactos de la sequía con buena planeación, sino que ha exacerbado los efectos del cambio climático al apoyar desarrollos dañinos, dice Solón.

“Los glaciares de Bolivia se están derritiendo; han perdido probablemente 40% del hielo debido al cambio climático. Pero el agua de las represas para las ciudades se recoge principalmente de las lluvias, no de los glaciares,” declara Solón. “Si esta sequía continúa y no llueve, [normalmente entre noviembre y abril] nos enfrentaremos a una seria crisis política.”

“Las ciudades son vulnerables al cambio climático, pero las políticas gubernamentales están empeorando el cambio climático,” dice Solón. Ha habido un enorme desarrollo de las industrias extractivas, como la soya, la minería y las mega represas. También ha habido mucha deforestación. Todo esto empeorado la situación del agua y ha causado que Bolivia y otros países latinoamericanos sean más vulnerables al cambio climático.”

El impacto de la minería en Perú

the-guardian-3Ecuatorianos enfrentándose a la policía en una protesta, a 30km de Quito, contra la privatización del agua en 2010. Photograph: Pablo Cozzaglio/AFP/Getty Images

Las disputas sociales y medioambientales sobre los escasos recursos hídricos muchas veces se han desbordado en el vecino Perú, donde las compañías mineras internacionales han recibido numerosas acusaciones por contaminar los ríos, apropiarse del agua y reducir la cantidad disponible para los agricultores. Las mega represas, agronegocios y el cambio climático, en conjunto, han afectado los suministros de agua, dicen grupos comunitarios.

Según Human Rights Watch las huelgas y confrontaciones debido al presunto secuestro de los suministros de agua y la contaminación por parte de la minería han conducido a 51 muertes en el país entre 2011 y 2015, de acuerdo con Human Rights Watch. Mientras las protestas van en aumento, se ha declarado ley marcial en dos provincias. Walter Gutiérrez, defensor del pueblo de Perú ha reportado por separado más de 200 conflictos entre minas y comunidades, la mayoría conectados con el uso del agua.

“Nos están condenando a una lenta muerte,” dice Néstor Cuti, líder de un sindicato que se opone a una mina y represa que amenazan con afectar el río Apurímac en las tierras altas del sur de Perú. “En el futuro, sabemos que tendremos menos agua. Ya no podemos confiar en la estación de las lluvias. Cada año los niveles de agua van decreciendo.”

De acuerdo con los científicos el cambio climático está haciendo que el clima en Perú sea más extremo, de acuerdo con los científicos. El mes pasado, varias personas murieron cuando las intensas sequías e incendios forestales dieron paso a lluvias torrenciales y deslaves. Las inundaciones saturaron las plantas de tratamiento de agua con rocas y escombros, forzando a las autoridades a restringir el uso de agua en Lima, la capital, y Arequipa, la segunda ciudad más grande del Perú.

El agua controlada por la elite en Ecuador

the-guardian-1Trabajadores de un barrio en Chiclayo, Perú, utilizan un camión de bombeo para remover agua estancada después de lluvias y desbordamientos. Photograph: Cris Bouroncle/AFP/Getty Images

Al situarse sobre la línea ecuatorial, Ecuador es menos vulnerable a la escasez, pero los agricultores a pequeña escala se han quejado amargamente de las apropiaciones del agua por parte de los agronegocios y la industria minera. En 2015, luego de que una nueva ley permitiera una mayor privatización del agua y le concediera a compañías mineras el acceso a fuentes escasas en algunas regiones, los movimientos indígenas se unieron a 20 grupos de agricultores y ambientalistas para marchar desde la región del Amazonas hasta Quito para exigir el acceso igualitario al agua.

Ecuador es el único país del mundo cuya constitución declara al agua como un derecho humano, pero aún existe una gran desigualdad en el acceso, dice Manuela Picq, una académica franco-brasileña en Amherst college, y otrora catedrática de la Universidad San Francisco de Quito.

“Se dice que el 1% más rico de Ecuador controla el 64% del agua potable,” explica Picq. “Una sola mina puede utilizar más agua en un solo día que toda una familia en 22 años.”

Un nuevo movimiento político emergiendo alrededor del agua

Picq, quien fue deportada de Ecuador en 2015 por su trabajo con los movimientos indígenas, ve el agua como parte de una nueva política surgida en los países andinos y centroamericanos – cruzando las fronteras tradicionales de izquierda y derecha, impulsada por movimientos sociales, e infundida con la filosofía de los pueblos indígenas, quienes consideran al agua como la fuente de la vida. Estos movimientos, dice, están actuando como una nueva fuerza democrática, exigiendo la rendición de cuentas de los gobiernos, y oponiéndose fuertemente a la industria minera por su abuso del agua.

“[El acceso al agua] es parte de una lucha política más amplia. Se trata de cambiar la política para que las economías no estén basadas sobre la extracción de recursos,” dice Picq. “Atraviesa todas las fronteras y va mucho más allá de los pueblos indígenas. Su llamado por el agua hace eco con un deseo colectivo, mucho más amplio, de redistribución igualitaria y responsabilidad compartida que se trasmite a través de las generaciones.”

Al tiempo que el cambio climático afecta las lluvias y las compañías mineras y de agronegocios exigen más, otros países latinoamericanos también están viviendo nuevos conflictos de agua. En Chile, el primer país del mundo en privatizarla en la década de 1980, el impulso político está ganando fuerzas para reformar las leyes del mercado libre y hacer que éste recurso sea accesible para todos. El cambio climático, que se prevée reducirá severamente la disponibilidad del agua en Santiago, así como otras áreas, ha sido culpado de las lluvias devastadoras fuera de temporada, las cuales esta semana condujeron a inundaciones y dejaron a millones de personas sin acceso al agua por tubería.

En Centroamérica, el ex-vicepresidente guatemalteco Eduardo Stein apunta que las comunidades intentan retomar el control del suministro de agua. “La centralización ha facilitado el que los actores corporativos se aprovechen. Las plantaciones de azúcar, palma y plátano muchas veces utilizan una cantidad desproporcionada de ésta, e incluso en algunos casos desvían los ríos, un crimen que el gobierno es demasiado débil como para evidenciar y sancionar. Ya existe más migración interna, donde los pueblerinos abandonan las áreas secas y crean fricción con las comunidades anfitrionas,” comenta.

“El estado está trabajando, pero para los intereses de unos cuantos. Cuando se trata de asegurar el acceso igualitario al agua y otros recursos naturales, el gobierno no ha proporcionado a todas las personas los servicios que manda la constitución.”

Declara Solón: “El agua tiene un gran impacto sobre la gente y la política. La gente se está enojando mucho. Este enojo entra en la política y los gobiernos están perdiendo popularidad.”

As water scarcity deepens across Latin America, political instability grows

Ecuadorians clash with police 30km from Quito in 2010 in a protest over proposed water privatisation. Photograph: Pablo Cozzaglio/AFP/Getty Images

[John Vidal, The Guardian, 01/03/2017]

In Bolivia, Peru and Ecuador disputes over water shortages are part of a wider fight for equal access and shared responsibility. Continúa leyendo As water scarcity deepens across Latin America, political instability grows

Declaración del Espacio Social Alternativo “Agua y Energía para la Vida”

Les compartimos la declaración del Espacio Social Alternativo “Agua y Energía para la Vida”. Evento que se realizó en Cochabamba el 10 y 11 de noviembre de 2016. Fue un espacio para compartir y reflexionar sobre dos temas claves que hoy aquejan a todo el  país. El espacio autoconvocado y autogestionado contó con la participación de varios activistas, jóvenes y representantes de pueblos indígenas que se dieron cita para analizar las problemáticas del agua y la energía, y construir alternativas y estrategias de acción. Continúa leyendo Declaración del Espacio Social Alternativo “Agua y Energía para la Vida”

ESPACIO SOCIAL ALTERNATIVO agua y energía para la vida

ESPACIO SOCIAL ALTERNATIVO
agua y energía para la vida
Cochabamba 10 y 11 de Noviembre
UMSS/CESU/CEDIB

¡Participa!
¡Inscribe tu propio evento!

El Espacio Social Alternativo está pensando en la participación autogestionaria, libre y abierta a todas las iniciativas, colectivos o instituciones de la sociedad civil que quieran compartir sus experiencias, análisis, investigaciones, inquietudes y más desde una perspectiva independiente del estado o las empresas.

El “Espacio” será una oportunidad para compartir y dialogar sobre distintos temas relacionados a la problemática del Agua y la Energía en la coyuntura actual del país.

Será una oportunidad para poder reunirnos de manera libre para expresarse, soñar y proponer alternativas para un futuro con justicia social, económica y en equilibrio con la Naturaleza.

El encuentro tendrá los siguientes espacios:

Plenarias de discusión de temáticas y alternativas
Eventos autogestionados
Discusión de un pronunciamiento/comunicado
Feria de alternativas e iniciativas de resistencia

Para inscribir su evento llene el siguiente formulario: https://goo.gl/forms/HZcBOUfrivnwEFPo1

Para participar con un stand de materiales, comida o artesanías por favor llenar el siguiente formualrio: https://goo.gl/forms/YShBEQCKCbt8zOpS2

Para mayor información por favor escribir a: encuentroalternativobolivia@gmail.com

AUTOCONVOCATORIA

Nos autoconvocamos, conscientes de que estos mal llamados desastres naturales son provocados por el afán de continuar con un modelo de crecimiento a toda costa a sabiendas de que la extracción y consumo de más gas, petróleo y carbón junto a la deforestación está calentando el planeta a límites nunca antes vistos en millones de años e impactando en los más vulnerables.

Críticos de las políticas que distorsionan el Vivir Bien y promueven un mayor extractivismo que se basa en la exportación de hidrocarburos, minerales, energía eléctrica y el agro-negocio de productos transgénicos.

Conscientes de que es necesario aunar esfuerzos y reflexionar de manera profunda, respetuosa y colectiva para superar esta crisis. Convencidos de la importancia de la participación activa de la sociedad civil en la solución de estos problemas.

Bolivia: Extractivismo que toca fondo

Elizabeth Peredo B.*

Que tragedia la que ha vivido el país. Cuanta tristeza en las familias bolivianas. Y que gran complejidad se nos presenta con las protestas de la minería cooperativista en las carreteras.

En cierta forma es el extractivismo que muestra su peor cara, su rostro más salvaje. La protesta de mineros forjados en una cultura machista de violencia, explotación y depredación, la muerte de manifestantes en medio de las carreteras y la trágica y horrenda muerte de un viceministro, son la síntesis de la crueldad y el desprecio por la vida que subyace al extractivismo exacerbado por políticas de estado que han puesto sus más altas apuestas en la extracción de recursos para tener mas y mas dinero como expresión y sinónimo de “ciudadanía, progreso y crecimiento”. Esto, hay que decirlo, sumado al populismo irresponsable en el ejercicio del poder que fortalece una cultura política anti democrática, irreflexiva, caudillista…, se ha convertido en una bomba de tiempo.

El país tiene aún la respiración contenida en la pena por un conflicto que ha cobrado de manera aberrante vidas humanas, son demandas de un sector que siendo parte de las alianzas sindicales que apoyan al gobierno, hoy claman con la crispación propia del capitalismo salvaje libertad para el capital, libertad para hacer contratos con transnacionales, tener acceso irrestricto a más tierras en el Altiplano y en la Amazonía, se oponen tenazmente a la sindicalización y exigen prebendas y facilidades en la adquisición de insumos y maquinarias para la actividad minera a pequeña escala, la peor de las peores porque no está regulada como debería.

Pero, ¿acaso estas exigencias salieron de la nada? No fueron los cooperativistas los mas beneficiados con una serie de medidas, entre ellas la Ley Minera en 2014 que –aunque cuestionada hoy por ellos mismos en su ambición- debilita la ya menoscabada minería estatal y permite la expansión de la minería cooperativista? Actualmente los cooperativistas superan los 115.000 frente a 7.500 trabajadores de la minería estatal y 8.000 de la minería privada- y, hoy junto a la presencia de grandes transnacionales como la Sumitomo, la Glencore, Pan American Silver y otras grandes en negocios con la minería estatal, hay otras empresas mineras (ahora igualmente sometidas a los vaivenes de los precios internacionales) que buscan su tajada aliándose con los cooperativistas probablemente por el grado de desregulación que éstos gozan. ¿Acaso las facilidades contenidas en esa ley para sobreexplotar la tierra, con mínimos requisitos ambientales, concebida para desarrollar una minería “pequeña” pero muy contaminante, una norma que les permite gozar inclusive de la posibilidad de cambiar los cursos de agua para beneficiarse, que les mantiene en relaciones de sometimiento laboral y lucro, que prolonga la huella trágica de la explotación de los trabajadores mineros, no tienen consecuencias en fortalecer una mentalidad depredadora y violenta?

Por supuesto habrá que buscar las raíces profundas de esta horrenda violencia en explicaciones históricas, sociológicas, antropológicas, de la psicología de masas o las ciencias políticas, pero… ¿No ha sido la política estatal la que ha permitido crecer a este sector bajo parámetros prolongados de miseria y explotación?¿No han sido estas leyes las que han debilitado los mecanismos de consulta previa a las comunidades indígenas medrando sus posibilidades para preservar sus territorios de agricultura rural tradicional frente a la expansión de la minería contaminante?¿No es la expansión de la explotación minera a pequeña escala la que está destrozando los ayllus y comunidades indígenas convirtiéndolas en simples campamentos mineros? ¿No es curioso que los propios peones salgan a vociferar a las carreteras por su “derecho” no sindicalizarse? Y por último, ¿acaso no fue el propio gobierno el que autorizó en algún momento el uso de la dinamita para las protestas sociales? Este deterioro de las bases democráticas, de consensos sociales y estructuras para cuidar el bien común, esa violencia que se extiende y generaliza a otros sectores sociales y gremios, esa violencia machista de la que también son víctimas las mujeres que mueren en manos de hombres violentos e irracionales es inaceptable y tiene enormes consecuencias en la sociedad. A este paso, quién quedará en pie para seguir con los ideales que alguna vez inspiraron un cambio social?

Lo que se ha vivido en Bolivia es la expresión mas triste de un autosabotaje del proceso de cambio, constituye una enorme frustración para la gente y un enorme desafío para las próximas generaciones que deberán curar profundas heridas y estructuras sociales para restaurar el tejido social, la capacidad de ideales de libertad, justicia, respeto, dignidad, amor y confraternidad en nuestro país.

 *Psicóloga Social, investigadora y analista independiente.

When the Walls speak

El Cristo de la Higuera - FragmentoWalter Solón Romero Gonzales (1923-1999) was a master Bolivian muralist that lived with the obsession to make the walls speak, embrace and dream. He painted walls and canvas to refresh the memory, unhide the truth and light up rebel spirits.

Today to address climate change we must use all our creativity, humor and imagination to challenge the pragmatism that erodes human beings. These are difficult times in which capital can capture almost every idea and transformed in its opposite like it has happened with the “green economy” concept. That is why it is so important to go from the discourse to the practice and to link the local with the galobal to reveal the contradictions of this system with real alternatives.

In this task the Fundación Solón aims to contribute combining art with utopia. Continúa leyendo When the Walls speak