La obsesión de Solón era “hacer hablar a las paredes”: despertar el inconsciente colectivo a través de murales que fueran vistos por la mayor cantidad de personas. Hoy la Fundación Solón sigue sus pasos a través del boletín Tunupa, la publicación de libros, afiches, cartillas, infográficos y toda clase de materiales impresos, la producción de audiovisuales, la diseminación de artículos y textos por medios electrónicos, y la realización de eventos artístico culturales que motiven la participación e interacción para la práctica de la humanidad.