TUNUPA 107: Megahidroeléctricas, ¿energía limpia o negocio sucio?

TUNUPA 107 PORTADA

Invitamos a leer el TUNUPA Nº107 que realiza un análisis comparativo de los proyectos hidroeléctricos de Rositas, Chepete, El Bala y Cachuela Esperanza. Formato PDF

Índice:

 

Mega hidroeléctrica Binacional: La última podría ser la primera

La cuenca del río Madera, una de las más importantes del mundo, fue siempre observada por gobiernos brasileros y bolivianos como un recurso hídrico a ser explotado. En la actualidad ya hay dos hidroeléctricas funcionando del lado Brasilero Jirau y Santo Antonio, y en el lado boliviano se estudian dos emprendimientos: Cachuela Esperanza y una megahidroeléctrica que sería propiedad de ambos países. La hidroeléctrica Binacional, como se le denomina, es una de las más atrasadas, ya que a diferencia de las otras no tiene aun una ubicación definida en el río Madera ni existen estudios conocidos a nivel de ingeniería, viabilidad económica e impacto medio ambiental y social.

El año 2017 el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) conjuntamente con La Empresa Nacional de Electricidad de Bolivia (ENDE) y Centrais Elétricas Brasileiras S.A. (Eletrobras) contrataron a la empresa WorleyParsons Engenharia LTDA para que realice los “Estudios de Inventario Hidroeléctrico Binacional en Parte de la Cuenca del río Madera y Afluentes Principales Ubicados en Territorio Boliviano y Brasileño”. Dicho estudio tiene un costo de 7,5 millones de dólares, de los cuáles la CAF está aportando con 600 mil dólares y el resto son financiados por ENDE y Electrobras en partes iguales. Según los anuncios que se hicieron al momento de la firma del contrato de estos estudios este: “proyecto hidroeléctrico producirá 3.000 megavatios, de los que el 50% beneficiará a Bolivia y el otro 50% a Brasil”.

El estudio será concluido hasta septiembre de 2019 y su propósito es analizar el tramo del río Madera y sus afluentes, considerando los tramos binacionales de los ríos Mamoré, Guaporé/Itenez, Abuná y parte del río Beni en territorio boliviano.

La hidroeléctrica binacional a pesar de que está en una fase preliminar podría avanzar más rápido que las otras hidroeléctricas por las siguientes razones:

a) La construcción de la binacional aumentaría el tiempo de vida útil de Jirau y San Antonio porque retendría una buena parte de los sedimentos que hoy fluyen hacia estas dos represas que están aguas abajo del río Madera.
b) La construcción de la hidroeléctrica binacional haría muy difícil futuras demandas contra Brasil, por inundaciones provocadas por Jirao y San Antonio, a territorio boliviano como ocurrió el año 2014.
c) Al ser un emprendimiento entre Bolivia y Brasil, el vecino país garantizaría el mercado para esta hidroeléctrica en caso de llegarse a un acuerdo.
d) A diferencia de las otras megahidroeléctricas que se proyectan en Bolivia, ésta sería copropiedad de ambos países, lo que es mucho más atractivo para el Brasil ya que tendría un control sobre el emprendimiento y su administración.

En síntesis, la megahidroeléctrica Binacional abarca una dimensión geopolítica para el Brasil que no tienen las otras megahidroeléctricas que proyecta el gobierno de Bolivia. Sin embargo, hasta la fecha en el país existe poca transparencia, discusión y análisis sobre el avance de los estudios y las reales implicaciones para Bolivia de esta megahidroeléctrica.

Impactos económicos de El Bala, Chepete, Rositas y Cachuela Esperanza

El costo de inversión de estas hidroeléctricas ha ido variando en el tiempo y siempre con una tendencia ascendente.

Cachuela Esperanza tendría un costo de 2.465 millones de dólares, de los cuáles 2.218 millones de dólares corresponderían a la central hidroeléctrica y 247 a las líneas de transmisión y subestaciones (Tecsult, 2009 [1]). Continúa leyendo Impactos económicos de El Bala, Chepete, Rositas y Cachuela Esperanza

Estado de situación de las megahidroeléctricas en Bolivia

En los últimos años el gobierno de Evo Morales ha colocado como un tema de prioridad nacional la construcción de megahidroeléctricas para transformar a Bolivia en el corazón energético de Sudamérica. El plan del gobierno es exportar electricidad a partir de 10.000 megavatios (MW) de potencia instalada de megahidroeléctricas. Esta cifra es cinco veces la actual potencia instalada de Bolivia. Sin embargo, aunque se cumpliera esta meta, las exportaciones de Bolivia no llegarían a representar ni el 2% de la potencia instalada en Sudamérica, por lo que la frase “Bolivia, corazón energético de Sudamérica”, con la que el gobierno inauguró su tercera gestión de gobierno, es un slogan sin asidero en la realidad.

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