Declaración del Espacio Social Alternativo “Agua y Energía para la Vida”

Les compartimos la declaración del Espacio Social Alternativo “Agua y Energía para la Vida”. Evento que se realizó en Cochabamba el 10 y 11 de noviembre de 2016. Fue un espacio para compartir y reflexionar sobre dos temas claves que hoy aquejan a todo el  país. El espacio autoconvocado y autogestionado contó con la participación de varios activistas, jóvenes y representantes de pueblos indígenas que se dieron cita para analizar las problemáticas del agua y la energía, y construir alternativas y estrategias de acción. Continúa leyendo Declaración del Espacio Social Alternativo “Agua y Energía para la Vida”

¿Por qué Bolivia está en llamas?

Por Pablo Solón

El último reporte de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) de fecha 17 de Agosto del 2016 señala que este año los focos de calor, que comprenden tanto incendios forestales como quemas de pajonales y arbustos, se han multiplicado casi cinco veces en relación al 2015 y el 2014. Textualmente el Boletín de la ABT señala que “Durante la Gestión 2016 se registraron un total de 52.056 focos de calor. En comparación a la gestión pasada (mes en curso) se nota un incremento significativo…”

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Registro de focos de calor en territorio nacional. Gestión 2010-2016. Fuente ABT

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El Bala: el segundo “lago” más grande de Bolivia que vivirá 100 años

Por Pablo Solón

Hace un par de días formulamos 20 preguntas sobre el Bala y ayer unas almas generosas con la transparencia y la información nos hicieron llegar la FICHA AMBIENTAL DEL ESTUDIO DE IDENTIFICACIÓN PROYECTO HIDROELÉCTRICO EL BALA “COMPONENTE 1 ANGOSTO CHEPETE 400”.

Los documentos son en extremo interesantes, reveladores y surrealistas. En esta primera nota queremos destacar solo algunos aspectos: a) el tamaño del embalse, b) el impacto sobre las poblaciones humanas, c) las emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático y d) la vida útil del proyecto. Continúa leyendo El Bala: el segundo “lago” más grande de Bolivia que vivirá 100 años

¿Los bosques correrán la misma suerte que el lago Poopó?

por Pablo Solón

Fue una gran alegría que el pasado 25 de septiembre los gobiernos de 193 países aprobaran en las Naciones Unidas el Objetivo de Desarrollo Sostenible 15.2 que plantea “poner fin a la deforestación” para el 2020. Por fin una medida concreta y urgente, ya que cada año se queman en el mundo 13 millones de hectáreas de bosques que generan alrededor de un 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

IMG_0280 (1)Sin embargo, tres meses más tarde en la COP21, los mismos gobiernos no incluyeron esa meta en el Acuerdo de París y los países con más altos índices de deforestación como Brasil, Indonesia, Myanmar, Nigeria, Tanzania, Paraguay, Argentina y Bolivia en sus contribuciones para reducir emisiones de gases de efecto invernadero, no se comprometieron “a poner fin a la deforestación” para el 2020. A lo mucho que llegaron países como Brasil y Bolivia, fue a plantear la eliminación de la deforestación “ilegal” para el 2020. Continúa leyendo ¿Los bosques correrán la misma suerte que el lago Poopó?

From Paris with love for lake Poopó

By Pablo Solón

Lake Poopó becomes a desert while in Paris, governments conclude an agreement they call “historic” to address climate change. Will the Paris Agreement save over 125,000 lakes that are in danger of disappearing in the world due to climate change?

08 MujerTemp1947The second largest lake in Bolivia did not disappear by magic. The causes of their demise are many and complex, but among them is the rise in temperature and increased frequency of natural disasters like El Niño caused by climate change. The lake Poopó that had an expanse of 2,337 km2 and a depth of 2.5 meters, is now a desert with a few puddles in the middle with no more than 30 centimeters of water depth. Continúa leyendo From Paris with love for lake Poopó

De Paris con amor para el lago Poopó

Por Pablo Solón

El lago Poopó se transforma en un desierto mientras en París los gobiernos celebran un acuerdo que califican de “histórico” para enfrentar el cambio climático. ¿Salvará el Acuerdo de París a más de 125.000 lagos que están en peligro de desaparecer en el mundo debido al cambio climático?

08 MujerTemp1947El segundo lago más grande de Bolivia no desapareció por arte de magia. Las causas de su desaparición son varias y complejas, pero entre ellas destaca el incremento de la temperatura y la mayor frecuencia de desastres naturales como el fenómeno El Niño provocados por el cambio climático. El lago Poopó que tenía una extensión de 2.337 km2 y una profundidad de 2,5 metros, hoy es un desierto con un par de charcos al medio de no más de 30 centímetros de profundidad. Continúa leyendo De Paris con amor para el lago Poopó

Art 3ter. New Carbon Markets under the name of Sustainable Development

By Pablo Solón 

A draft climate agreement and decision with 48 pages and 939 brackets has been presented to the ministers in Paris on Saturday 5th of December. Many things can be said about this text. For example, the words “fossil fuels” don’t appear once. There is no proposal [in brackets] to limit coal, oil or gas extraction in the coming years, and no proposal to halt deforestation. Also, as was expected, no text [in brackets] from any country addresses the issue that current INDCs (Intended Nationally Determine Contributions) will actually increased the greenhouse gas emissions gap from a surplus of 12 Gt CO2e in 2020 to around 25 Gt CO2e by 2030. Continúa leyendo Art 3ter. New Carbon Markets under the name of Sustainable Development

Manifiesto de las Cucarachas

No queremos ser las últimas sobrevivientes. No queremos quedarnos solas. Encarecidamente les pedimos a los humanos que despierten. Sabemos que no todos son culpables en la misma medida. Pero a esta altura todos serán cómplices por omisión de la sexta extinción de la vida en la Tierra.

¡Es hora de reaccionar y parar este crimen climático! ¡Es tiempo de que los humanos salgan de su agujero y vean la realidad! El cambio climático no es un desastre natural que hoy viene y mañana se va. Al fenómeno de EL Niño Godzila le seguirán otros desastres mayores. Adaptarse a una escalada creciente de catástrofes climáticas será imposible.

La mayoría de sus científicos, gobernantes y hombres de negocios conocen la receta para evitar la calamidad planetaria: 1) dejar bajo tierra como mínimo el 80% de las reservas mundiales conocidas de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), 2) erradicar totalmente la deforestación de los bosques, 3) salir de la agroindustria contaminadora y fortalecer la agricultura ecológica campesina, familiar y comunitaria, y 4) cambiar los patrones de consumo, producción y deshecho de las sociedades humanas.

Sin embargo, los humanos que tienen el poder y el capital están más preocupados por las próximas elecciones o por sus ganancias que por adoptar estas medidas para frenar el cambio climático. Por eso, es fundamental que ustedes despierten del letargo consumista en el que han sido sumidos y construyan un nuevo futuro donde la energía del sol y el viento remplace al oro negro. Los humanos tienen que re-aprender a vivir con el bosque dejando de construir mega represas hidroeléctricas que matan a los peces e inundan los bosques donde vivimos la mayoría de las 4000 especies de cucarachas. ¡Cuidado con la energía nuclear! Se lo decimos las cucarachas que resistimos 13 veces más radioactividad que ustedes.

Así como huyen de nosotros huyan de la apatía y el conformismo. Nuestra Tierra está con fiebre y sólo ustedes pueden curarla. Aprendan a vivir como otras formas de vida que consumen lo necesario para existir y no acumulan por diversión. Cambien su relación con la naturaleza. Respeten nuestro hogar. Todos somos parte de la comunidad de la Tierra y todos compartimos un destino común.

¡Salgan del miedo! No se dejen atemorizar por quienes en nombre de la “seguridad humana” promueven guerras de conquista. La violencia, el hambre y el cambio climático son producto de un sistema que se expande como un cáncer por el mundo. ¡Recuperen su humanidad como especie humana!

Con seguridad no somos de los seres vivos más populares, pero estuvimos aquí antes de los dinosaurios. Es tiempo de escuchar a La Cucaracha.

Todos los viernes a las 8:30 por ERBOL. Un programa del Observatorio Boliviano de Cambio Climático y “Desarrollo” y la Fundación Solón. www.obccd.org y www.fundacionsolon.org

Nº5 La Cucaracha y las Promesas Climáticas

¿Qué han prometido los diferentes países para la próxima Conferencia de Cambio Climático de las Naciones Unidas? ¿Qué dice la contribución de Bolivia para la reducción de sus gases de efecto invernadero? ¿Bajarán las emisiones de Bolivia debido a la deforestación?

Nº4 Las alternativas de la Cucaracha

Si la Conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático COP21 no va adoptar un acuerdo climático que limite el incremento de la temperatura a menos de 2ºC, entonces ¿Qué alternativas tenemos?

Conozca las alternativas de la Cucaracha que comprenden las acciones directas no violentas contra diferentes proyectos contaminadores, el desarrollo de alternativas locales que ya se están desarrollando en diferentes lugares y la necesidad de hacer realidad un conjunto de nuevas visiones para cambiar el sistema.

La COP21 prepara un crimen climático

[Rebelion] El exembajador del Estado Plurinacional de Bolivia ante las Naciones Unidas, Pablo Solón, estuvo en Bruselas el pasado 31 de octubre por un día de conferencias organizado por Climat et Justice sociale. La Gauche(Belgica) lo entrevistó.
El mensaje a los militantes que irán a Paris debe ser claro, afirma Pablo Solón : “El objetivo de la movilización no puede ser ‘presionar para que hagan un buen acuerdo’, esto es una ilusión y sería llevar el movimiento a la frustración. El movimiento tiene que ser para denunciar la farsa de la COP21 en Paris y los crímenes climáticos”.

Pablo Solón denuncia “la inacción premeditada de los gobiernos que favorece a las corporaciones” y asegura que la lucha contra el cambio climático no vendrá de un acuerdo internacional sino que pasa por lo que se puede hacer a nivel nacional, local, de municipios; para enfrentar a las corporaciones, apoyar las alternativas locales concretas y promover visiones de desarrollo que nos saquen de la trampa actual donde se ha asociado desarrollo a mayor extractivismo, a mayor consumismo, etc.

« Un accord pour brûler la planète »

[Note de presse, Hebdo L’Anticapitaliste – 310 (05/11/2015)]

El Cristo de la Higuera - Fragmento

Entretien. Militant bolivien, Pablo Solon a participé au côté d’Evo Morales à l’accession de ce dernier à la présidence. Il a été membre du gouvernement bolivien, puis ambassadeur de la Bolivie auprès des Nations unies. Directeur exécutif de 2012 à 2015 de Focus on the global south, groupe de réflexion basé à Bangkok, il est investi depuis toujours dans les luttes pour les droits des peuples indigènes, dans la déclaration de l’International Mother Earth, et a participé à la Conférence sur le changement climatique de Cochabamba en 2010, aux COP15 de Copenhague, COP16 de Cancun, et COP17 de Durban.

Pablo Solon dirige aujourd’hui la fondation Solon, qu’il a créée en hommage à son père, le muraliste Walter Solon, fondation impliquée notamment dans les luttes climatiques, culturelles et sociales en Bolivie.

Dans le cadre d’une tournée de rencontres en Europe autour de la question du climat, il est intervenu à Paris le mardi 27 octobre et a bien voulu répondre à nos questions.

Pourquoi t’es-tu éloigné d’Evo Morales dont tu étais un des très proches ?

Notre rupture politique est consécutive à des décisions de son gouvernement que je rejette. D’abord la volonté de construire une route à travers le Parc national de Tipnis, un des 22 parcs boliviens. Cette route non seulement aurait conduit à détruire la forêt, modifiant son écosystème et recréant automatiquement des cultures et de l’habitat dans des zones préservées, mais, de plus, aucune concertation ni information des peuples autochtones concernés n’avaient été faites. C’était une décision régalienne dans le cadre d’une stratégie sous influence de groupes économiques privés.

Ensuite, je me suis engagé contre les projets de grands barrages, coûteux et destructeurs de la nature. La Bolivie est un pays qui a un ensoleillement exceptionnel sur les hauts plateaux : on pourrait y développer la production d’énergie solaire, remplaçant à la fois les barrages et la déforestation.

Aujourd’hui je lutte pour l’objectif de zéro déforestation en 2020, pour le développement d’une énergie solaire produite par les consommateurs eux-mêmes – et non pour des champs de panneaux entre les mains du privé – et pour une participation sociale de toutes les communautés, notamment les peuples autochtones.

La déforestation est un des problèmes majeurs de l’Amérique latine ?

Oui, non seulement la déforestation détruit la forêt primaire (160 000 hectares par an en Bolivie), spolie les peuples indigènes, essentiellement pour planter du maïs pour l’exportation, mais, de plus, les brûlis et leur enfouissement sont responsables de 24 % des émissions de CO2.

La déforestation est un de mes points de désaccord avec le gouvernement actuel qui développe une stratégie de développement fondée sur « la croissance », non respectueuse des droits des peuples et sous influence des multinationales.

Comment analyses-tu la succession des COP successives, et leur impossibilité à agir vraiment ?

Pour résumer le processus, on peut dire qu’il y a eu d’abord en 1992 la Convention de l’ONU sur le climat, UNFCCC, première étape d’une volonté internationale de comprendre et de lutter contre la dégradation du climat. Ensuite il y a eu deux accords : Kyoto, portant sur la période 2000-2012 et Cancun, portant sur la période 2013-2020. Et il y aura Paris pour la période 2021-2030…

Chacun de ces accords est une version affaiblie des précédents. Kyoto engageait les États qui l’avaient signé (ce qui n’incluaient pas notamment les États-Unis et le Canada). Cancun a été un échec car pour limiter la croissance de la température à 2 °C, l’accord prévoyait de limiter les émissions de CO2 à 44 gigatonnes et d’atteindre 35 GT en 2030. En réalité les émissions ont atteint 53 GT en 2013, et vont atteindre 56 GT en 2020 et 60 GT en 2030 ! Il devait y avoir en 2014 une « picking year », année où la tendance s’inversait, mais en réalité, la croissance des émissions continue.

Paris est encore pire : l’accord annoncé est encore plus faible, il n’imposera aucun engagement aux signataires et les États-Unis ont déjà indiqué qu’ils ne le proposeraient pas à la ratification du congrès. La raison de cet échec annoncé est simple : au début, les négociateurs venaient des mouvements environnementaux, mais aujourd’hui, ils viennent du business, des multinationales. C’est un accord pour brûler la planète !

Le projet d’accord tel qu’il a été annoncé ne fait pas référence à la limitation des énergies fossiles. Or, ce sont ces dernières qui en Bolivie sont responsables de 60 % des émissions de CO2, et 24 % du CO2 est dû à la déforestation qui produit aussi beaucoup de méthane.

Cet accord ouvre en fait sans le dire la porte à toutes les expériences de capture du carbone et à la géo-ingénierie. C’est un accord qui n’est bon que du point de vue des entreprises.

Qu’est il prévu au sujet des États du Sud et des financements ?

Les accords précédents avaient prévu de débloquer 100 milliards de dollars d’ici à 2020 pour soutenir les pays du Sud et leur permettre d’éviter les voies empruntées au Nord. Mais depuis Copenhague en 2009, les pays les plus riches n’ont pas versé ces fonds et essaient de mobiliser des financements privés.

Hormis quelques exceptions comme les États insulaires menacés de disparition, les États du Sud eux-mêmes ne font pas d’efforts. Ils considèrent qu’ils ne sont pas responsables de la situation, attendent d’éventuels financement pour agir, et sont dans le même processus de « croissance » imposé par les grandes entreprises auxquelles ils ont lié leur destin.

La COP va renforcer le processus de crime climatique, légaliser le crime contre le climat, contre les migrants climatiques, contre les peuples indigènes des zones rurales et des pays insulaires.

Comment pouvons-nous réagir ?

Pendant la COP, il va y avoir d’importants rassemblements, mais il est à redouter qu’ils soient détournés et récupérés par le gouvernement français et les États participants à la COP en leur faveur.

Un tribunal international des droits de la nature va se réunir le vendredi 4 décembre pour  juger le crime contre la nature et la biodiversité1. Et après le 12 décembre nous devrons mettre au point des stratégies locales pour affronter le crime climatique.

Nous allons devoir donner l’exemple, développer des actions locales et concrètes, telles celles qui ont déjà fait leurs preuves en Bolivie quand les habitants ont réussi à évincer le groupe Suez de la gestion de l’eau en bloquant les rues. Chacun doit prendre sa part.

COP21: nuovo travestimento per un vecchio accordo

[Pablo Solón Romero traducido al italiano por Jnews]

L’accordo sul clima di Parigi non sarà più che un remake dell’accordo di Cancun che ha fallito miseramente per il contributo volontario richiesto rispondente più agli interessi delle grandi corporazioni e i politici che le esigenze dell’umanità e vita sul Terra.

Ayer fue por la fe, hoy es por la democracia

Per limitare l’aumento della temperatura a 2°C l’accordo di Cancún aveva un compromesso di riduzione annuale delle emissioni di gas serra a 44 Gt CO2 fino al 2020. Tuttavia, secondo le promesse di Cancun arriveremo per quell’anno a 56 Gt CO2.

Ora l’accordo di Parigi dovrebbe garantire che le emissioni globali si abbassino a 35 Gt di CO2 per il 2030 e secondo gli INDCs (Intended Nationally Determined Contributions) presentati arriveremo a 60 Gt CO2 all’anno 2030. Ambo gli accordi, deliberatamente, evitano la cosa più importante: stabilire un limite per l’estrazione di combustibili (petrolio, carbone e gas) che sono responsabili per il 60% delle emissioni di gas a effetto serra. Se l’80% delle riserve di combustibili fossili note non viene lasciato sotto la terra è Impossibile limitare l’aumento della temperatura a 2°C.

Allo stesso modo, l’accordo di Parigi non garantisce l’obiettivo di zero deforestazione entro il 2020 come stabilito dagli obiettivi di sviluppo sostenibile pur sapendo che questa attività genera 17% delle emissioni globali. Al contrario, si continua a percorrere la strada dei mercati di carbonio e gli “offset” permettendo che, per esempio, un paese compensi la deforestazione di una foresta nativa con piantagioni di monocoltura di alberi. Infine, il finanziamento per l’adattamento e la mitigazione è assolutamente insufficiente ed entrambi gli accordi non dispongono di alcun meccanismo che costringa e punisca il mancato compimento delle promesse. In sintesi “l’ imperatore è nudo” e la COP21 vedrà ardere il pianeta.

Un altro domani è possibile!

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Il futuro non è scritto. Dipende da quello che faremo ora. Quello che succederà durante la COP21 è il risultato di un lungo processo attraverso il quale le grandi Imprese hanno sequestrato i Governi e i negoziati sul clima delle Nazioni Unite. Questo accordo è buono per i politici in cerca di popolarità e rielezione immediata perché non li obbliga a niente. Si tratta di un buon accordo anche per le industrie estrattive perché permette loro di continuare a fare affari come al solito e crea pure nuovi mercati per il carbonio attraverso REDD (Reducing emissions from deforestation and forest degradation), CDM (Clean Development Mechanism), “agricoltura climaticamente intelligente” e compensazioni per il cambiamento di uso del suolo e apre la porta alla falsa tecnologia della cattura e lo stoccaggio del carbonio, la Bioenergia e la Geo-ingegneria.

Per costruire un futuro differente abbiamo bisogno di ripristinare la nostra capacità di sognare e superare il catastrofismo di cui i mass media ci hanno abituato. Una transizione rapida e accelerata dai combustibili fossili è possibile. Le tecnologie per farlo sono alla nostra portata. Sono drasticamente calati di prezzo sia l’energia solare sia quella eolica e continueranno a scendere. La possibilità che paesi come la Bolivia, con un elevato irraggiamento solare, possano avere un 25% della sua elettricità entro il 2020 da celle fotovoltaiche è assolutamente fattibile. Lo sviluppo di progetti nucleari e di mega-dighe idroelettriche non è giustificato né per motivi ambientali né economici. Oggi è possibile pensare ad un mondo eolico, solare, di micro-idroelettrico e altre iniziative simili.

Il tema di fondo non è solo il tipo di tecnologia, ma chi la controlla, qual è la sua scala di applicazione e che cosa serve. La transizione di cui abbiamo bisogno è non solamente uscire dall’uso dei combustibili fossili, ma anche dalla gestione accentrata da imprese private e statali che si muovono sotto la logica del capitale e la logica del potere. L’energia solare su cui dovremmo scommettere non è quella delle grandi estensioni di pannelli solari che sfollano popolazioni indigene e contadine, ma l’energia solare di dimensione familiare, di comunità, cooperativa e municipale che coinvolga la comunità e cittadinanza, e che trasformi il consumatore in produttore di energia.

Oggi la lotta contro il cambiamento climatico è la lotta per la difesa delle nostre foreste che sono sotto attacco dall’agro-business. Foreste originarie che sono una grande fonte di alimentazione, se sappiamo convivere con loro servendoci di differenti iniziative agro-forestali ecologiche. Ogni ettaro deforestato emette 500 tonnellate di CO2, oltre ad essere un grave attentato alla biodiversità, la creazione di ossigeno, il ciclo dell’acqua e i popoli indigeni che vivono nelle foreste.

Per “compensare” un ettaro di territorio deforestato, solo in termini di cattura della CO2, sono necessari il rimboschimento di 18 ettari e un periodo di 10 anni in modo che gli alberi crescano. Da ogni punto di vista si guardi è più importante fermare il disboscamento delle foreste native. L’agricoltura familiare, la comunità contadina, sta già provvedendo a con il suo lavoro a raffreddre, e può raffreddare ulteriormente, il pianeta. L’”ecologia agricola” dei contadini è un’opzione reale contro l’avvelenamento dei componenti agrotossici e transgenici che al contrario utilizza l’agro-business.

Il futuro che vogliamo non potrà essere creato dal settore pubblico o del settore privato. Entrambi devono smettere di essere al centro dell’economia e della politica e lasciare che la società prenda le redini del proprio destino. Quello che ci servono sono iniziative che decentrino e democratizzino il potere economico e politico, che è ora concentrato in banche, grandi aziende, nella burocrazia statale e il militarismo.

La vera alternativa al cambiamento climatico è una democrazia reale. La risposta al “domani che vogliamo” si ritrova in un umanità cosciente, auto-organizzata e con potere reale. Un’umanità che la smetta di adorare il mercato e la tecnologia e che riconquisti la sua umanità da sola e naturalmente.

Non possiamo più continuare ad attendere soluzioni dall’alto e da un COP21 che è un vile testimone dei crimini climatici che affliggono il pianeta. Adesso “il domani che vogliamo” può arrivare solo “dal basso”, dal “locale”, dalle esperienze concrete per cambiare i nostri modi di consumo, la produzione e la vita nel suo complesso.

Cambiare il sistema per salvare il clima è qualcosa che è in costruzione tutti i giorni, nelle lotte come quelle di “Ende Gelände!”, la battaglia per chiudere la più grande miniera di carbone in Germania, le mobilitazioni in India contro le centrali nucleari, le iniziative per ampliare una comunità solare in Bolivia, la mobilitazione per espandere attività rurali ecologiche che raffreddano il pianeta e salvano le foreste che sono i polmoni della Pachamama. Il processo di mobilitazione verso il COP21 a Parigi dovrebbe servirci per rilanciare, coordinare e rafforzare diverse iniziative locali che sono il seme di un “Altro domani è possibile” un cambio del sistema.

COP21: Un nuevo disfraz para un viejo acuerdo

[Pablo Solón] El Acuerdo Climático de París no es más que un remake del Acuerdo de Cancún que ha fracasado estrepitosamente por sus  contribuciones voluntarias que responden más a los intereses de las grandes corporaciones y los políticos que a las necesidades de la humanidad y la vida en la Tierra.

Ayer fue por la fe, hoy es por la democraciaPara limitar el incremento de la temperatura a 2ºC el Acuerdo de Cancún debió haber comprometido la reducción de emisiones anuales de gases de efecto invernadero a 44 Gt de CO2e hasta el 2020.  Sin embargo con las promesas de Cancún estaremos en 56 Gt de CO2e para ese año.

Ahora el Acuerdo de París debe asegurar que las emisiones mundiales bajen a 35 Gt de CO2e para el 2030 y según los INDCs (Intended National Determine Contributions) presentados estaremos en 60 Gt de CO2e anuales para el 2030.

Ambos acuerdos deliberadamente obvian lo más importante: establecer un limite a la extracción de combustibles (petróleo, carbón y gas) que es responsable del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Si no se deja el 80% de las reservas conocidas de combustibles fósiles bajo la tierra es imposible limitar el incremento de la temperatura a 2ºC.

Así mismo, el Acuerdo de París no garantiza la meta de cero deforestación para el 2020 establecida en los Objetivos de Desarrollo Sostenibles a sabiendas de que está actividad genera el 17% de las emisiones mundiales. Por el contrario prosigue por el camino de los mercados de carbono y los “offsets” permitiendo que por ejemplo un país “compense” la deforestación de un bosque nativo con plantaciones de monocultivos de arboles.

Por último, el financiamiento para la adaptación y mitigación es absolutamente insuficiente y ambos acuerdos no tiene ningún mecanismo que obligue y sancione el cumplimiento de promesas. En síntesis “el emperador esta desnudo” y la COP21 vera arder el planeta.

¡Otro Mañana es posible!

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El futuro no esta escrito. Depende de lo que hagamos ahora. Lo que ocurre en la COP 21 es el resultado de un largo proceso a través del cuál las grandes corporaciones han capturado a los gobiernos y a la negociación climática en las Naciones Unidas. Para los políticos que buscan su popularidad inmediata y su reelección este acuerdo es bueno porque no los obliga a nada. Para la industrias extractivas este es un buen acuerdo porque les permite seguir haciendo negocios como de costumbre y de paso les crea nuevos mercados de carbono a través de REDD, Agricultura Climáticamente Inteligente, CDM+, “compensaciones” por cambio de uso de la tierra, y abre la puerta silenciosamente a falsas tecnologías como la Captura y Almacenaje de Carbón, la Bioenergía y la geo-ingeniería.

Para construir otro mañana debemos recuperar nuestra capacidad de soñar y salir del catastrofismo al cual nos tienen acostumbrados los medios masivos de comunicación. Una transición rápida y acelerada fuera de los combustibles fósiles es posible. Las tecnologías para hacerlo están a nuestro alcance. La energía solar y eólica han bajado dramáticamente de precio y seguirán haciéndolo. La posibilidad de que países como Bolivia, con una alta radiación solar, puedan tener un 25% de su electricidad para el 2020 a partir de celdas fotovoltaicas es absolutamente factible. El desarrollo de proyectos nucleares y de grandes mega represas hidroeléctricas no se justifica ni por razones ambientales ni económicas. Hoy es posible pensar en un mundo solar, eólico de micro-hidroeléctricas y otras iniciativas.

El tema de fondo no es sólo el tipo de tecnología sino quien la controla, cual es su escala y a quién sirve. La transición que necesitamos no es sólo fuera de los combustibles fósiles sino también de las gestiones centralistas privadas y estatales que se mueven bajo la lógica del capital y la lógica del poder. La energía solar por la que debemos apostar no es la de grandes plantaciones de paneles solares que desalojan a poblaciones indígenas y campesinas, sino por una energía solar familiar, comunitaria, cooperativa y municipal que empodere a la sociedad y que de consumidora la vuelve en productora de energía.

Hoy la lucha contra el cambio climático es la lucha por la defensa de nuestros bosques que están siendo avasallados por el agro-negocio. Los bosques nativos son una gran fuente de alimentos si sabemos convivir con ellos a través de diferentes iniciativas de agroforestería ecológica. Cada hectárea deforestada emite 500 toneladas de CO2 además de ser un grave atentado contra la biodiversidad, la generación de oxigeno, el ciclo del agua y los pueblos indígenas que habitan en los bosques. Para “compensar” una hectárea deforestada, sólo en términos de captura de CO2, se necesitan reforestar 18 hectáreas y un lapso de 10 años para que los arboles crezcan. Desde todo punto de vista lo más indicado es parar ya la deforestación de los bosques nativos. La agricultura campesina, familiar, comunitaria está enfriando y puede enfriar aún más el planeta. La agroecología campesina es una opción real frente al envenenamiento de los agro-tóxicos y transgénicos que utiliza el agro-negocio.

El futuro que queremos no va a ser forjado por el sector estatal o el sector privado. Ambos deben dejar de ser el centro de la economía y la política para que la sociedad tome las riendas de su propio destino. Lo que necesitamos son iniciativas que descentralicen y democraticen el poder económico y político que hoy está concentrado en los bancos, las grandes corporaciones, la burocracia estatal y el militarismo.

La verdadera alternativa al cambio climático es una democracia real. La respuesta al mañana que queremos está en una humanidad consciente, auto-organizada y empoderada. Una humanidad que deje de endiosar al mercado y a la tecnología y que recupere su humanidad para consigo misma y con la naturaleza.

Ya no podemos seguir esperando soluciones desde arriba y menos desde una COP21 que es testigo cobarde de los crímenes climáticos que azotan el planeta. Hoy el mañana que queremos sólo puede venir desde abajo, desde lo local, desde experiencias concretas para cambiar nuestras formas de consumo, producción y vida en su conjunto. El cambio de sistema para salvar el clima es algo que se construye en el día a día, en luchas como las de “Ende Gelände!” para cerrar la más grande mina de carbón de Alemania, las movilizaciones en la India contra las centrales nucleares, las iniciativas para expandir una energía solar comunitaria en Bolivia, la movilización para expandir la agroecología campesina que enfría el planeta y salva nuestros bosques que son los pulmones de la Pachamama.

El proceso de movilización hacia la COP21 en París debe servirnos para relanzar, coordinar y fortalecer las distintas iniciativas locales en las que esta la semilla del otro mañana posible y del cambio de sistema.

Nº1 La Cucaracha y los Bosques

El primer programa de La Cucaracha está dedicado a la importancia de los bosques en la vida. En el se discute sobre: La situación de los bosques a nivel internacional y la situación de los bosques en Bolivia.

La Cucaracha todos los viernes a las 8:30 por Radio Erbol 100.9 FM.

Another Tomorrow is possible!

El Encuentro de la Diversidad

The future is not written. It depends on what we do now. What happens at COP 21 is the result of a long process through which big corporations have captured governments and climate negotiations at the United Nations. The Paris agreement is a good deal for politicians that seek popularity and re-election because it does not force them to do anything. For the extractive industries it is also a good deal because they can continue with business as usual and benefit from new carbon markets like REDD+, Climate Smart Agriculture, CDM+, land use change offsets, and also from false technologies like Carbon Capture and Storage, Bioenergy and geoengineering. Continúa leyendo Another Tomorrow is possible!

COP21: A new disguise for an old agreement

[Pablo Solón] The Climate Paris Agreement carries with it the shadow of the Cancun Agreement and like it, will fail. Both Agreements are based on voluntary pledges that prioritized the interests of polluting corporations and governments rather than the needs of humanity and life on Earth.

Ayer fue por la fe, hoy es por la democraciaTo limit the temperature increase to 2°C, the Cancun Agreement should have guaranteed the reduction of annual emissions of greenhouse gases to 44 Gt of CO2e by 2020. But with the pledges from Cancun we will instead be at 56 GtCO2e by 2020. Continúa leyendo COP21: A new disguise for an old agreement

Tiquipaya II: Combustibles Fósiles y Deforestacion 

[Pablo Solón, Página Siete, 18 de octubre de 2015]

Por supuesto que quienes tienen que tomar la delantera y hacer un esfuerzo mayor son los países desarrollados, pero todos tenemos que encarar esta transición para dejar los hidrocarburos bajo tierra.

IMG_0209Tiquipaya II acaba de terminar y su Declaración contiene una serie de propuestas muy importantes para la Conferencia Mundial de Cambio Climático, a realizarse en París a fines de este año. Entre estas figuran el tema de la deuda climática de los países del norte, la importancia de reconocer los derechos de la Madre Tierra a nivel mundial, la necesidad de un Tribunal Internacional de Justicia Climática, el rechazo a los mercados de carbono y la necesidad de superar el modelo capitalista para hacer frente a las causas estructurales del cambio climático.

Sin embargo, existen dos temas que son preocupantes en la Declaración de Tiquipaya II. Uno, es el silencio frente a los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) que son responsables del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero, y el segundo tema es la deforestación que contribuye con un 17% de las emisiones a nivel mundial, pero que a nivel de Bolivia representa un 66% de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero.

¿Oro negro o energía solar?

Varios estudios científicos e incluso la Agencia Internacional de Energía han señalado que para limitar el incremento de la temperatura a sólo 2°C, entre el 75% y el 80% de las reservas conocidas de combustibles fósiles a nivel mundial deben quedar bajo tierra. En otras palabras, todos los países del planeta debemos empezar una transición para remplazar los combustibles fósiles por energías limpias extrayendo solamente un 20% de las reservas de petróleo, gas y carbón descubiertas hasta ahora. Por supuesto que quienes tienen que tomar la delantera y hacer un esfuerzo mayor son los países desarrollados, pero todos tenemos que encarar esta transición para dejar los hidrocarburos bajo tierra.

Hubiera sido importante que la Cumbre de Tiquipaya II haga este planteamiento, especialmente porque se vive una suerte de esquizofrenia en las negociaciones de cambio climático en la que todos los países hablan de reducir emisiones pero ninguno propone limitar la extracción de combustibles fósiles. ¿Cómo vamos a dejar de emitir si continuamos extrayendo más y más carbón, petróleo y gas?

Asimismo, Bolivia debió acompañar esta propuesta con planes concretos para impulsar la transición hacia la generación de electricidad a base de energía solar y eólica, remplazando gradualmente los hidrocarburos y evitando las mega-hidroeléctricas que emiten grandes volúmenes de gas metano muy nocivos para el cambio climático. En el Plan Eléctrico del Estado Plurinacional de Bolivia-2025 se prevé la instalación solamente de 25 MW de energía solar y 55 MW de energía eólica, sobre un total de 8.447 MW que se piensa instalar principalmente a base de grandes mega hidroeléctricas hasta el año 2025.

Debemos ser guardabosques de la Pachamama

En relación al tema de la deforestación, la Declaración de Tiquipaya II no peca por omisión sino por afirmar algo absolutamente incorrecto: “buscan convertirnos a los países en desarrollo en simples guardabosques para el capitalismo de los países desarrollados”.

Este mensaje se encuentra en los 10 puntos para salvar el planeta que se entregaron a Ban Ki-moon: “Descolonizar los recursos naturales, de visiones coloniales ambientales sesgadas, que ven a los pueblos del Sur como guardabosques de los países del Norte”. La preservación de los bosques nativos es algo que beneficia a toda la humanidad y la vida en su conjunto. Los bosques son los pulmones de la Pachamama. La Amazonia es responsable del 20% del oxígeno que respiramos en todo el planeta. Afirmar que para desarrollarse hay que deforestar es una gran equivocación, es precisamente repetir el error del capitalismo que en aras de obtener la máxima ganancia posible deforestó más de la mitad de los bosques que tenía nuestro planeta hace 300 años.

La idea de que debemos hacer una gran deforestación para garantizar la seguridad alimentaria de la población boliviana es un engaño. En este siglo hemos deforestado 8,5 millones de hectáreas de bosques y, sin embargo, la superficie cultivable sólo alcanza las 3,5 millones de hectáreas. Gran parte de los bosques quemados y talados hoy son tierras desertificadas e inutilizadas. La deforestación trae la pérdida no sólo de biodiversidad, sino que altera el ciclo del agua generando sequías en algunas regiones y desprotegiendo otras frente a inundaciones.

El bosque no es contrario a la alimentación de los bolivianos sino que es una de las principales fuentes de alimentos. Lo importante es saber convivir con el bosque a través de iniciativas de agroforestería y no impulsar el desmonte para expandir la producción agroindustrial para la exportación. Hoy la soya transgénica representa ya el 35,6% de la superficie total sembrada en el país. Este sector agroexportador está controlado en más de un 60% por capitales extranjeros, principalmente brasileños, menonitas y otros. Desmontar uno de los más grandes dones de la Madre Tierra, como son los bosques, para favorecer a este sector agroexportador es un miopía ambiental y económica.

El costo de reforestar una hectárea con arbolitos -lo que no es igual a una hectárea de bosque nativo- tiene un costo solamente en plantines y mano de obra que oscila entre los 500 y los 1.000 dólares por hectárea. Es decir que intentar reforestar un millón de hectáreas requiere una inversión de 500 a 1.000 millones de dólares, sin tomar en cuenta muchos otros costos necesarios para que los plantines no se mueran, como ya ha ocurrido en las últimas campañas de plantación de arbolitos en Bolivia. Aun desde un punto de vista meramente económico es un pésimo negocio desmontar una selva virgen para luego querer compensar el daño con plantaciones de monocultivos de árboles.

Plantar arbolitos puede ser positivo siempre y cuando no se lo utilice para ocultar la gravedad de la deforestación de nuestros bosques nativos.

La coherencia entre el decir y el hacer es clave en la lucha contra el cambio climático, y hoy día, después de cinco años de Tiquipaya I, es más necesario que nunca pregonar con el ejemplo.

Link original: http://www.paginasiete.bo/ideas/2015/10/18/combustibles-fosiles-deforestacion-73675.html