Ecocidios: las diferentes heridas de la madre tierra

Por Guillermo Villalobos

Los ecocidios son profundas heridas ambientales que se asocian con eventos que destruyen ecosistemas. A lo largo de la historia reciente se han dado varios ecocidios en todo el planeta. Cielo, mar y tierra han sufrido ecocidios y los más conocidos se deben a daños irreparables en los ecosistemas. La contaminación del agua y el suelo, la deforestación y/o quema de los bosques, la extinción de especies vegetales y animales, la pérdida de biodiversidad, la contaminación del aire, inducidas o causadas por la actividad humana han lastimado a la madre tierra[1]. Los ecocidios generan la destrucción puntual o continua de un ecosistema y generan profundas secuelas en los ciclos naturales, al balance sistémico y para las poblaciones locales. Para ejemplificar los posibles diferentes tipos de ecocidio, presentamos a continuación siete casos que, a lo largo de las últimas décadas, han marcado a la madre tierra.

Agente Naranja (Guerra de Vietnam – Vietman)

Durante la guerra de Vietnam, la fuerza aérea estadounidense roció sobre los bosques de Vietnam más de 80 millones de litros de herbicidas, como el Agente Naranja y Dioxin entre los más conocidos. La finalidad inmediata era exterminar al enemigo, el Viet Cong. El ejército norteamericano roció los bosques de Vietnam durante 10 años y arrasó con unos 20 mil km2 de bosque y unos 2 mil Km2 de cultivos fueron destruidos, se conoce este movimiento militar como “Operation Ranch Hand”[2]. El uso del Agente Naranja no sólo aniquiló a miles de plantas, animales y personas; sino también contaminó el aire, los ríos y la tierra con profundas consecuencias en la salud humana y ambiental hasta hoy en día[3]. Esta brutal guerra química, llevó a un grupo de científicos a acuñar el término “ecocidio” para denunciar la destrucción que el agente naranja causó al ecosistema y a los seres humanos[4]. Si bien, no fue el primer caso de ecocidio en el mundo, fue indudablemente el que posicionó el debate sobre la destrucción medioambiental en las esferas internacionales y de las Naciones Unidas.

El Mar de Aral (Asia Central)

El Mar de Aral, ubicado en el Asia Central, fue el cuarto lago más grande del mundo, en 1960 contaba con una extensión de 68.000 km². Este lago proporcionaba a las pesquerías locales una captura 40 mil toneladas de pescados al año[5]. Hoy en día, el Mar de Aral posee apenas el 10% de su volumen original[6] . Los orígenes de la desaparición del Aral se remontan a las políticas de expansión agrícola de la ex Unión Soviética que promovieron la construcción de canales de irrigación, embalses y represas sobre los cauces de los principales afluentes del lago (los ríos Amu Darya y el Syr Darya). Lentamente se alteró el balance hídrico en la cuenca del Aral llevándolo a su desaparición. La desaparición del lago generó afectaciones a todo el clima regional. Los inviernos se hicieron mucho más fríos y los veranos mucho más calientes, promoviendo la desertificación de toda la región y causó drásticas alteraciones en la fauna y flora local[7].

Tar Sands (Alberta, Canadá)

En Alberta, Canadá, se encuentra la mina de arenas bituminosas más grande del mundo[8]: los “Tar Sands”. Este es un manto negro de 140.000 km2 de arcilla, arena, agua y bitumen. Las arenas bituminosas son un tipo de combustible fósil no convencional, tiene una forma viscosa y densa como el petróleo[9]. Este proyecto -considerado el proyecto industrial más grande del mundo- significó la tala de grandes extensiones de bosques boreales[10]. Esta minería a cielo abierto usa grandes cantidades de agua dulce, una relación de 3 barriles de agua por cada barril extraído, extrayéndose unos 2 millones de barriles diarios de agua del río Athabasca, el afluente de agua más importante de la región[11]. Por otro lado, diariamente se vierten más de 480 millones de galones de aguas residuales tóxicas como consecuencia del proceso de extracción[12]. A los “Tar Sands” tambien se los conoce como un “lento genocidio industrial”, debido al avasallamiento de territorios indígenas y la amenaza constante de afectar sus medios de vida a causa de los daños medioambientales, principalmente el acceso al agua y su calidad[13].

Amazonía y Chiquitanía (América del Sur)

Entre 1985 y 2018, la Amazonía –que representa la mitad de todos los bosques tropicales del mundo– perdió 72.4 millones de hectáreas de cobertura vegetal natural. Es decir que durante los últimos 33 años, la panamazonía redujo su cobertura vegetal natural en 16.6%, mientras las áreas agrícolas y ganaderas en su interior tuvieron un crecimiento de 172%[14]. En  2020, se estima que en toda la cuenca amazónica se deforestaron unas 2 millones de hectáreas de bosque primario[15]. La Amazonía es la cuenca más grande del mundo, alberga el 15% de toda la biodiversidad terrestre del planeta y entre el 15% y el 20% de toda el agua dulce del mundo. Este complejo ecosistema acoge a 377 pueblos indígenas, quienes se encuentran constantemente amenazados por presiones extractivistas[16].

Por su lado, en Bolivia, durante los incendios forestales de 2019 se quemaron un total de 6.4 millones de hectáreas[17]. La Chiquitanía, que durante 2019 ardió durante más de 70 días, es el bosque seco tropical más grande del mundo y alberga miles de especies, muchas de ellas endémicas. Además cumple la función de corredor biológico entre el bosque amazónico y el bosque chiquitano[18], por lo que su destrucción afecta no solo ese ecosistema sino que a los ecosistemas aledaños. En 2020, el Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza (TIDN) resolvió que los incendios suscitados en las ecoregiones de la Chiquitania, Amazonía y Chaco se constituyen en un “ecocidio provocado por la política de Estado y el agronegocio”.[19]

Cambio climático y deshielo de los glaciares andinos (Andes tropicales)

Durante el último siglo, la temperatura de los Andes tropicales aumentó 0.8°C[20]. Este aparente “pequeño” incremento provocado por el cambio climático fue una herida de muerte para los glaciares Andinos. Estudios estiman que los glaciares en los Andes tropicales perdieron entre el 35% y el 50% de su superficie y volumen[21], algunos de ellos, como el glaciar Chacaltaya en Bolivia, desaparecieron[22]. Las proyecciones más moderadas de la comunidad científica prevén la pérdida de entre el 78% al 97% del volumen de los glaciares tropicales andinos antes de finales del siglo XXI[23]. La desglaciación afecta también el ciclo del agua en las partes altas y bajas de las cuencas, y representa una amenaza para los medios de vida de varias comunidades indígenas y campesinas de la región, con la posibilidad de generar pérdida de identidad cultural en torno al ecosistema de alta montaña y los glaciares[24]. Asimismo, la desaparición de los glaciares representa una severa afectación en el suministro de agua de alrededor de 95 millones de personas en las cuencas altas e inferiores[25].

Represa de Belo Monte (Brasil)

La represa de Belo Monte sobre el río Xingu, en Brasil, inició su construcción en 2011 y provocó graves afectaciones sociales y medioambientales. Alrededor de 25.000 personas de la ciudad de Altamira y otros 18.000 ribereños fueron relocalizados[26]. Su construcción significó la destrucción de 1.500 km2 de selva tropical en la parte alta de la cuenca y una zona de inundación de más de 500 Km2, afectando a varios territorios indígenas y a los habitantes de Altamira[27]. Debido a la represa, el cauce del río aguas abajo disminuyó drásticamente, afectando profundamente los medios de vida de los ribereños y tres territorios indígenas que dependían de la pesca[28]. El proceso de resistencia a esta megaobra implicó la persecución y el asesinato de varios líderes locales[29]. Belo Monte representó la destrucción del hábitat de cientos de especies de animales y plantas, así como la intensificación de la generación de diferentes gases de efecto invernadero[30]. La represa promovió la colonización de tierras para la ganadería y agricultura, el aumento de la tala ilegal y del narcotráfico, entre otros; causado un aumento de la deforestación en territorios indígenas aledaños[31].

Pérdida de población de abejas y otros polinizadores

Los insectos voladores y en particular las abejas son esenciales para diversos ecosistemas. Se estima que de las 100 especies vegetales que producen el 90% de los alimentos de la población global, 71 son polinizadas por abejas[32]. Sin embargo, durante las últimas dos décadas la abundancia de insectos voladores ha disminuido drásticamente[33]. Solo en Alemania, se calcula que la población total de insectos voladores disminuyó en 76% en un periodo de 27 años[34]. Mientras que en toda Europa se reportan pérdidas de colmenas de abejas hasta un 30%; valores muy similares a los registrados en EE.UU., Japón, Egipto y China[35]. La declinación en la población de abejas y otros insectos voladores se debe principalmente al uso de agroquímicos y otros contaminantes tóxicos en la agricultura y otras actividades[36]. La situación de las abejas es tan dramática que en ciertas regiones de China los agricultores tienen que polinizar de forma manual sus cultivos[37]. Por otro lado, las abejas e insectos voladores cumplen un rol en la cadena alimenticia de muchas otras especies e incluso son controladores de plagas[38].

Conclusión

El ecocidio puede tener diversos orígenes y promotores: ya sean estrategias de guerra tóxicas en contra de poblaciones humanas, de insectos, de cuerpos de agua y de la biodiversidad en su conjunto; la continua e insaciable demanda de energía que se traduce en un extractivismo salvaje;  la expansión de un modelo agroindustrial que promueve la deforestación y quema del bosque; o por consecuencia del cambio climático global, producto de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero, entre muchos otros. Adicionalmente, los casos de ecocidio presentados evidencian la estrecha relación entre ecocidio y etnocidio, ya que, por lo general, la destrucción de un ecosistema se vincula con el avasallamiento de tierras, la destrucción de medios de vida, daños inherentes a la salud y el atropello de derechos humanos de las poblaciones locales, campesinas o indígenas. En todo caso, estos ecocidios nos revelan que, indistintamente del régimen político, bajo el argumento de impulsar e imponer un modelo de desarrollo depredador se promueve un mayor control y destrucción de la madre tierra.


[1] https://www.stopecocide.earth/what-is-ecocide

[2] https://www.endecocide.org/en/examples-of-ecocide/

[3] https://elpais.com/elpais/2019/03/16/ciencia/1552710887_506061.html

[4] https://fundacionsolon.org/2021/02/03/ecocidio-y-genocidio-en-el-siglo-xxi/

[5] http://www.fao.org/ag/esp/revista/9809/spot2.htm

[6] https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/02/150225_gch_mar_aral_sequia_lp

[7] https://www.endecocide.org/en/examples-of-ecocide/

[8] https://www.bbc.com/mundo/noticias/2011/11/111129_petroleo_alquitran_canada_am

[9] https://es.greenpeace.org/es/sala-de-prensa/informes/el-oscuro-secreto-del-bbva-los-destructivos-oleoductos-de-canada/

[10] https://es.greenpeace.org/es/sala-de-prensa/informes/el-oscuro-secreto-del-bbva-los-destructivos-oleoductos-de-canada/

[11] https://www.banktrack.org/campaign/banks_and_tar_sands_1 y Findlay, P. (2016). The Future of the Canadian Oil Sands: Growth potential of a unique resource amidst regulation, egress, cost, and price uncertainty. En: OIES PAPER. Oxford Institute for Energy Studies, pp. 14. Disponible en: https://www.oxfordenergy.org/wpcms/wp-content/uploads/2016/02/The-Future-of-the-Canadian-Oil-Sands-WPM-64.pdf

[12] Huseman, J., Short, D. (2012). ‘A slow industrial genocide’: tar sands and the indigenous peoples of northern Alberta. In: The International Journal of Human Rights. 16. 216-237. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/232833921_’A_slow_industrial_genocide’_tar_sands_and_the_indigenous_peoples_of_northern_Alberta

[13] Huseman, J., Short, D. (2012). ‘A slow industrial genocide’: tar sands and the indigenous peoples of northern Alberta. In: The International Journal of Human Rights. Vol. 16, No. 1, January 2012, 216–237. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/232833921_’A_slow_industrial_genocide’_tar_sands_and_the_indigenous_peoples_of_northern_Alberta

[14] Véase: http://amazonia.mapbiomas.org/lanzamiento-de-la-colecion-20 y https://es.mongabay.com/2020/07/amazonia-bosques-deforestacion-tres-decadas/

[15] Véase: https://news.mongabay.com/2021/01/the-amazon-lost-an-area-of-primary-forest-larger-than-israel-in-2020/

[16] https://funsolon.files.wordpress.com/2019/10/repan_atlas-panamazc3b3nico.pdf

[17] Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN). (Diciembre de 2019). Informe de área de quema e incendios forestales 2019. Santa Cruz, Bolivia. Disponible en: http:// incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/INCENDIOS_FORESTALES_2019.jpg

[18] https://funsolon.files.wordpress.com/2020/08/plan_recuperacion_2020-version-final.pdf

[19] https://www.rightsofnaturetribunal.org/wp-content/uploads/2018/04/Sentencia-Chiquitania-Chaco-y-Amazonia-vs.-Estado-Plurinacional-de-Bolivia-FINAL.pdf

[20] Schoolmeester, T., et al. (2018). Atlas de Glaciares y Aguas Andinos. El impacto del retroceso de los glaciares sobre los recursos hídricos. UNESCO y GRID-Arendal, p. 38.

[21] Francou, B. (2013). El rápido retroceso de los glaciares en los Andes tropicales: Un desafío para el estudio de la dinámica de los ecosistemas de alta montaña. Ecología en Bolivia48(2), 69-71. Disponible en: http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1605-25282013000200001&lng=es&tlng=es.

[22] El glaciar Chacaltaya en Bolivia, conocida antes como la pista de esquí más alta del mundo, desapareció oficialmente en el 2009. Sin embargo, no es el primer glaciar que desaparece en los Andes. Venezuela, por ejemplo, contaba en 1952 con 10 glaciares, hoy en día solo queda uno, el glaciar Humboldt, que se calcula desaparecerá en el 2021. Véase: https://cambioclimatico-bolivia.org/pdf/cc-20140120-del_retroc___.pdf y Schoolmeester, T., op cit., p. 50.

[23] Schoolmeester, T., op cit., p. 50.

[24] Idem., p. 55

[25] Schoolmeester, T., op cit., p. 12.

[26] Fearnside, P.M. (2017). Belo Monte: Actors and arguments in the struggle over Brazil’s most controversial Amazonian dam. Die Erde. 148 (1): 14-26. https://doi.org/10.12854/erde-148-127.

[27] https://www.endecocide.org/en/examples-of-ecocide/#art_007

[28] http://philip.inpa.gov.br/publ_livres/2019/Hidro-v3/Livro_Hidrel%C3%A9tricas_Vol_3.pdf

[29] https://amazonwatch.org/assets/files/2011-august-belo-monte-dam-fact-sheet.pdf

[30] Fearnside, P.M. 2019. Hidrelétricas em florestas tropicais como fontes de gases de efeito estufa. p. 77-110. In: V. Galucio & A. Prudente. (Eds.) Biota Amazônica – Museu Goeldi 150 Anos. Museu Paraense Emílio GoeldiMPEG, Belém, Pará.

[31] https://amazonwatch.org/news/2018/0809-belo-monte-there-is-nothing-green-or-sustainable-about-these-mega-dams

[32] Townsend, W. (2016). Densidad y patrón de distribución de las colmenas naturales de Abejas Nativas (Meliponini) en Potrerillo del Guendá, Porongo, Santa Cruz. En: Boletín Tesape Arandu. Año 6, N° 26, julio 2016, ANCB-SC: Santa Cruz, Bolivia. Pp. 2-17. Disponible en: https://issuu.com/

upsasantacruzbolivia/docs/boletin_26

[33] https://www.theguardian.com/environment/2017/oct/18/warning-of-ecological-armageddon-after-dramatic-plunge-in-insect-numbers

[34] Hallmann CA, et al. (2017) More than 75 percent decline over 27 years in total flying insect biomass in protected areas. PLoS ONE. 12(10): e0185809. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0185809

[35] https://www.pan-uk.org/bees-pollinators/

[36] https://www.pan-uk.org/bees-pollinators/

[37] https://chinadialogue.net/en/food/5193-decline-of-bees-forces-china-s-apple-farmers-to-pollinate-by-hand/

[38] https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0185809

Los ecocidios están interconectados

Por José Carlos Solón y Guillermo Villalobos

Ya sea Gaia o Pachamama, los saberes de culturas milenarias lo sabían, la tierra tiene vida en si misma. Desde los años 70, la ciencia encontró los modelos científicos necesarios para afirmar la existencia del sistema de la Tierra, en el cual sus diferentes componentes, bióticos y abióticos están íntimamente relacionados e interconectados. La vida de las plantas y árboles de la Amazonía está estrechamente vinculada con la arena del Sahara, que en un proceso lento y constante trae fósforo y ayuda al desarrollo del bosque amazónico[1]. Por otro lado, la desaparición o inserción de una especie puede desencadenar trastornos de gran envergadura en un ecosistema. Los ciclos metabólicos de la tierra, como el ciclo del agua y el ciclo del carbono, al ser parte del mismo sistema de la Tierra están interconectados.

Pensadores, como John Bellamy Foster, defienden la idea de que el capitalismo promueve una fractura metabólica dentro del sistema de la Tierra, generando grandes perturbaciones entre la humanidad, la flora, la fauna y la naturaleza en su conjunto. Los ecocidios son aquellos ejemplos paradigmáticos de una ruptura metabólica de forma extrema, un camino hacía el punto de no retorno.

Los ecocidios pueden suscitarse por medio de un acontecimiento puntual o por una serie de acontecimientos y/o acciones continuas que, durante un tiempo determinado y de forma sistémica, consolidan un ecocidio. Por lo mismo, y al realizarse dentro del sistema de la tierra, los ecocidios globales, regionales y locales están interrelacionados, generando diferentes grados de responsabilidad.

En los siguientes dos casos veremos cómo las interconexiones entre los ecocidios allanan el camino para un colapso sistémico.

El ecocidio de los glaciares andinos 

Uno de los ecocidios con mayor impacto sistémico es la perdida de los ecosistemas de alta montaña que provoca un retroceso irreversible en el mediano plazo de los glaciares en los Andes tropicales y subtropicales. Producto fundamentalmente del calentamiento global, resultado del incremento de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero, la temperatura media anual en los Andes tropicales creció aproximadamente 0,8 °C durante el último siglo.[2] Este incremento de la temperatura atmosférica media provocó que en las últimas décadas los glaciares en los Andes tropicales perdieran entre el 35% y el 50% de su superficie y volumen.[3] Llevando incluso a la desaparición de algunos de ellos, como el caso del glaciar Chacaltaya en Bolivia.[4] El escenario en los Andes es poco alentador, incluso bajo las proyecciones más moderadas del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), se prevé la pérdida de entre el 78% al 97% del volumen de los glaciares tropicales andinos antes de finales del siglo.[5]

La desglaciación en los Andes representa, una amenaza para los medios de vida de varias comunidades indígenas y campesinas de la región basadas fundamentalmente en actividades agrícolas, al igual que la perdida de una identidad cultural en torno al ecosistema de alta montaña y los glaciares.[6] Indudablemente, el continuo retroceso de los glaciares afecta en formas complejas el ciclo del agua en las partes altas y bajas de las cuencas. Siendo que la mayoría de los glaciares andinos han llegado ya a su pico hídrico[7] o lo harán en las próximas décadas, la alteración de la descarga fluvial por la escorrentía por deshielo plantea una situación alarmante. Esto representa una severa afectación en el suministro de agua de alrededor de 75 millones de personas en las cuencas altas – sobre todo en centros urbanos de los andes – y otros 20 millones en las cuencas inferiores.[8]

Si bien la perdida de los glaciares andinos esta estrechamente vinculada al fenómeno del cambio climático inducido y agravado por la actividad humana, al ser parte de un sistema, este fenómeno se encuentra relacionado con otro ecocidio, la deforestación de los bosques y en particular el bosque amazónico. La deforestación del bosque amazónico implica una reducción importante de la humedad en la cuenca,[9] repercutiendo directamente sobre los glaciares andinos, debido a que los vientos húmedos de la amazonia son una de las principales fuentes de precipitación en los Andes tropicales.[10] Así también, la quema del bosque amazónico genera aerosoles  – carbón negro y partículas de polvo – que pueden provocar cambios en el balance energético de la superficie de los glaciares andinos – reduciendo su capacidad de reflejar la radiación solar – y potenciar aún más la desglaciación.[11]

El ecocidio de los bosques

La Amazonía comprende 8 millones de kilómetros cuadrados (el 40% de la extensión de toda Sudamérica), alberga a aproximadamente 33.6 millones de personas y abarca a territorios del Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Surinam y las Guyanas. La Amazonía – que representa la mitad de todos los bosques tropicales del mundo – alberga el 15% de toda la biodiversidad terrestre del planeta y entre el 15 al 20% de toda el agua dulce del mundo; acoge a 377 pueblos indígenas y cuenta con más de 250 lenguas originarias.[12] La Amazonía es uno de los ecosistemas de mayor diversidad biológica y cultural del planeta. La destrucción de esta selva única en el mundo tiene orígenes y consecuencias globales, regionales y locales, y es uno de los casos de ecocidio transfronterizo más significativos.

Los nuevos datos de mapeo satelital señalan que, entre 1985 al 2018, toda la panamazonía perdió 72,4 millones de hectáreas de cobertura vegetal natural: 69.2 millones de hectáreas de bosque y 3.2 millones de hectáreas de cobertura vegetal no forestal. Es decir, durante los últimos 33 años, la panamazonía perdió el 16,6% de su cobertura vegetal natural, mientras que hubo un crecimiento del 172% en área de agricultura y ganadería.[13] Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señalaba que, desde la década de 1990, el principal factor de la deforestación en la Amazonía se debe al agronegocio que produce commodities para los mercados internacionales, principalmente soya y carne bovina.[14]

La captación de tierras para la expansión de la frontera agropecuaria no es solo el principal factor de la deforestación, sino también de los devastadores incendios forestales que afectan toda la cuenca amazónica e incluso agravando y acelerando el cambio climático.[15] La Amazonía almacena entre 90 y 140 mil millones de toneladas de carbono, fenómeno que contribuye significativamente a estabilizar el clima global. Sin embargo, su deforestación es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero que contribuye a la desestabilización del clima.[16]

El acelerado avance de la deforestación y de las quemas en la Amazonía aceleran la degradación del bosque y reducen su capacidad de resiliencia.[17] La afectación sistémica producto de la deforestación y quema del bosque amazónico altera al ciclo del agua, y afecta a la propia cuenca del Amazonas.[18] Las estimaciones más recientes señalan que si se deforesta el 20 o 25% de la amazonia se llegará a un punto de inflexión o “tipping point” donde el bosque ya no podrá recuperarse.[19]

Este ecocidio también lo vivimos en nuestro país, durante los incendios suscitados en el 2019 donde se quemaron un total de 6,4 millones de hectáreas; de las cuales, 1.995.251 hectáreas fueron de cobertura boscosa.[20] Estos bosques son únicos en el planeta y poseen una gran biodiversidad. Solo el bosque chiquitano – el bosque seco tropical más grande y mejor conservado del mundo – alberga 2.333 especies de plantas, 124 especies de mamíferos, 700 de aves, 78 de reptiles, 50 de anfibios y 300 de peces.[21] Durante los incendios del 2019, se estima que unos 5 millones de mamíferos murieron solo en el bosque chiquitano; afectando además áreas habitadas por decenas de otras especies – muchas categorizadas como vulnerables.[22] Por otro lado, el bosque chiquitano constituye un ecosistema esencial por su función de corredor biológico, crucial para la movilidad de numerosas especies entre el bosque amazónico y el bosque chaqueño.

Los incendios del 2019 afectaron el 35% del área de corredores catalogados como de alta prioridad para la protección y restauración del bosque, provocando migración de especies y un desequilibrio en la regeneración natural de la zona.[23] La destrucción del bosque seco chiquitano vulnera los derechos de la Naturaleza y los derechos pueblos indígenas que habitan estas regiones afectadas, afectando el derecho de las personas a vivir en un ambiente sano, saludable, con alimentación adecuada y acceso al agua.[24]

Conclusiones

Los casos de ecocidio del bosque chiquitano, de la Amazonía y de los glaciares andinos están íntimamente relacionados. Ya sea que se trate de un ecocidio local, regional o global, las consecuencias generalmente afectan y quiebran los ciclos de la naturaleza, más allá de lo que se puede apreciar a primera vista. Estos casos visibilizan la complejidad multidimensional que involucra el ecocidio, tanto por las consecuencias como por los orígenes sistémicos que lo desencadenan. En esta era del antropoceno el capitalismo y los seres humanos capturados por su lógica estamos fracturando el metabolismo del sistema de la Tierra. La justicia ambiental y social se ha vuelto imperativa para el conjunto de la humanidad que es amenazada en su existencia por las interacciones y retroalimentaciones que producen los ecocidios en curso. La incorporación del ecocidio dentro de nuestros ordenamientos jurídicas a nivel nacional, regional e internacional es fundamental para avanzar en soluciones integrales y sistémicas. Para evitar el colapso ecológico, es esencial avanzar hacia una justicia que comprenda los ciclos y la interrelación de todos los elementos del sistema de la Tierra.


[1] https://www.nasa.gov/content/goddard/nasa-satellite-reveals-how-much-saharan-dust-feeds-amazon-s-plants

[2] Schoolmeester, T., et al. (2018). Atlas de Glaciares y Aguas Andinos. El impacto del retroceso de los glaciares sobre los recursos hídricos. UNESCO y GRID-Arendal, p. 38.

[3] Francou, B. (2013). El rápido retroceso de los glaciares en los Andes tropicales: Un desafío para el estudio de la dinámica de los ecosistemas de alta montaña. Ecología en Bolivia48(2), 69-71. Disponible en: http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1605-25282013000200001&lng=es&tlng=es.

[4] El glaciar Chacaltaya en Bolivia, conocida antes como la pista de esquí más alta del mundo, desapareció oficialmente en el 2009. Sin embargo, no es el primer glaciar que desaparece en los Andes. Venezuela, por ejemplo, contaba en 1952 con 10 glaciares, hoy en día solo queda uno, el glaciar Humboldt, que se calcula desaparecerán en el 2021. Véase: https://cambioclimatico-bolivia.org/pdf/cc-20140120-del_retroc___.pdf y Schoolmeester, T., op cit., p. 50.

[5] Schoolmeester, T., op cit., p. 50.

[6] Idem., p. 55

[7] El pico hídrico es el aumento temporal por la escorrentía por deshielo, que cuando llega a su nivel máximo se denomina pico hídrico. Tras este momento se produce un descenso continuado de los volúmenes de escorrentía anuales a medida que el glaciar continúa perdiendo masa. Schoolmeester, T, op cit., p. 41.

[8] Schoolmeester, T., op cit., p. 12.

[9] Zemp, D. C., C.-F. Schleussner, H. M. J. Barbosa, and A. Rammig (2017), Deforestation effects on Amazon forest resilience, Geophys. Res. Lett., 44, 6182–6190. Disponible en: https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/pdfdirect/10.1002/2017GL072955#:~:text=deforestation%20could%20reduce%20the%20resilience,of%20deforestation%20on%20continental%20rainfall.

[10] Veettil, BK., et al. (2016). Un análisis comparativo del retroceso glaciar en los Andes Tropicales

usando teledetección. En: Investig. Geogr. Chile, 51: 3-36 (2016).

[11] Por efecto de la quema de biomasa, se estima hasta en un 4% el derretimiento anual en los glaciares Andinos. Este mismo fenómeno también se observó en otras partes del mundo, como Groenlandia y el Ártico, donde se evidenció gran cantidad de carbón negro por la quema de combustibles fósiles en los países del hemisferio norte. Veáse: Magalhães, N.d., et al. Amazonian Biomass Burning Enhances Tropical Andean Glaciers Melting. En: Sci Rep 9, 16914 (2019). Disponible en: https://doi.org/10.1038/s41598-019-53284-1

[12] https://funsolon.files.wordpress.com/2019/10/repan_atlas-panamazc3b3nico.pdf

[13] Véase: http://amazonia.mapbiomas.org/lanzamiento-de-la-colecion-20 y https://es.mongabay.com/2020/07/amazonia-bosques-deforestacion-tres-decadas/

[14] Véase: http://www.fao.org/3/i5588s/i5588s.pdf

[15] Véase:   https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-51377234

[16] Véase: https://www.dw.com/es/por-qu%C3%A9-la-amazon%C3%ADa-es-tan-importante-para-el-mundo/a-50144163

[17] Zemp, D. C., C.-F. Schleussner, H. M. J. Barbosa, and A. Rammig (2017), Deforestation effects on Amazon forest resilience, Geophys. Res. Lett., 44, 6182–6190. Disponible en: https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/pdfdirect/10.1002/2017GL072955#:~:text=deforestation%20could%20reduce%20the%20resilience,of%20deforestation%20on%20continental%20rainfall.

[18] Zemp, D. C., op cit.

[19] Lovejoy, T. E.; Nobre, C. Amazon Tipping Point. En: Science Advances, v. 4, n. 2, p. eaat2340, 1 fev. 2018. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/323341184_Amazon_Tipping_Point

[20] Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN). (Diciembre de 2019). Informe de área de quema e incendios forestales 2019. Santa Cruz, Bolivia. Disponible en: http:// incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/INCENDIOS_FORESTALES_2019.jpg

[21] https://www.rightsofnaturetribunal.org/wp-content/uploads/2018/04/TIDN-Afectacion-ecosistemas-APs-consecuencias-ambientales-CBLPZ.pdf

[22] https://funsolon.files.wordpress.com/2020/08/plan_recuperacion_2020-version-final.pdf

[23] Un corredor biológico o ecológico (de conectividad) es una ruta o una franja de vegetación que permite el flujo (movimiento) de plantas y animales de una región a otra, favoreciendo la permanencia, la interrelación y la migración de las especies entre los cuerpos de vegetación. Véase: https://funsolon.files.wordpress.com/2020/08/plan_recuperacion_2020-version-final.pdf

[24] https://www.rightsofnaturetribunal.org/wp-content/uploads/2018/04/Sentencia-Chiquitania-Chaco-y-Amazonia-vs.-Estado-Plurinacional-de-Bolivia-FINAL.pdf

Infográfica: Quemar bosques para alimentar vacas

Más de dos tercios de las emisiones de gases efecto invernadero del país se deben a la deforestación y a la actividad agropecuaria.  En toda Sudamérica, el 71% de la deforestación es producto de la expansión de pastizales para la ganadería. En Bolivia, la ganadería es el principal causante de los incendios en tierras de uso ganaderas, pero también en reservas forestales y en áreas protegidas. Incendios que se genera debido a las quemas de pastizales y bosques para expandir las áreas de pastoreo para el ganado.

Actualmente en el país existen unos 9 millones de cabezas de ganado, una vaca por cada boliviano. No obstante, el Gobierno, en acuerdo con los grandes ganaderos, pretende ampliar la exportación de carne hasta el 2025. Desde el 2019 Bolivia comenzó a exportar carne a la China, y desde entonces las exportaciones en general van en crecimiento. Esto se traducirá en más deforestación y más quemas. Ante este escenario, es urgente tomar medidas drásticas para frenar este ecocido en curso.

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Octubre del 2020 presenta tres veces más focos de calor que en el 2019

Según el Sistema de Información y Monitoreo de Bosques (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA) durante el mes de octubre de este año se registraron 122.738 focos de calor en todo el país. En comparación, durante el mismo periodo el 2019, se contabilizaron 31.190 focos de calor. Esto significa un incremento de 293% con relación a octubre del año pasado.

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Bosques: Sin lecciones de fondo de la Chiquitania

El 2019 se quemaron un total de 5.358.492 hectáreas de superficie [1], esto es 3.431.368 hectáreas más que el año 2014, donde el área total quemada fue de 1.927.124 hectáreas [2]. El 2020, hasta mediados de septiembre, se registran ya 2,3 millones de hectáreas quemadas [3]. No toda superficie quemada son bosques. Gran parte son pastizales y arbustos. Sin embargo, según la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT), entre los años 2012 a 2016 Bolivia perdió un total de 1.083.725 hectáreas de bosques [4]. Por ello, no sorprende que Bolivia ocupe el séptimo lugar en el ranking de los países que perdieron mayor superficie de bosque en los últimos 25 años a nivel mundial [5].

Los incendios del año pasado y este año representan un verdadero ecocidio que al final se abre paso en el programa de los partidos políticos que participan de las elecciones, pero que ninguno se atreve a calificarlo como un ecocidio. Todos mencionan los incendios y la Chiquitania, pero ninguno quiere referirse al bosque como sujeto de derechos, ni a las causas estructurales de los incendios: la ganadería y el modelo del agronegocio de la soya transgénica.

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Cambio Climático: Eluden compromisos de Bolivia en el Acuerdo de Paris

“Tenemos que aplanar la curva tanto de la pandemia como del cambio climático” [1]

El mundo vive una nueva situación marcada por la pandemia del covid-19 que ha provocado que la atención de los gobiernos, y los recursos económicos, se concentren en atender la crisis sanitaria, dejando de lado temas vitales como el cambio climático, que según señaló las Naciones Unidas “es más mortal que el coronavirus”[2].

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La Amazonia nos llama

La Amazonía se está inundando de muerte. El COVID-19 está agravando el etnocidio y ecocidio de esta región que es esencial para la estabilidad del ecosistema de la Tierra. La destrucción de la Amazonía nos acerca más al precipicio y a la hecatombe climática. Una humanidad saludable y con futuro necesita de bosques y pueblos amazónicos vivos. ¿Quépodemos hacer?

Partidos eluden compromisos de Bolivia en el Acuerdo de Paris

“Tenemos que aplanar la curva tanto de la pandemia como del cambio climático”[1]

En Bolivia y todo el mundo vivimos una nueva situación marcada por la pandemia del covid-19 y varias crisis simultáneas: económica, climática, sanitaria, política y social, situación que ha provocado que la atención de los gobiernos, y los recursos económicos, se concentren en atender la crisis sanitaria, dejando de lado temas vitales como el cambio climático, que según señaló las Naciones Unidas “es más mortal que el coronavirus”[2].

La actual pandemia es posterior a la presentación de las propuestas de los partidos políticos, sin embargo la alerta tan catastrófica sobre el cambio climático que los organismos de Naciones Unidas han advertido no es nueva. Actualmente las muertes por coronavirus en todo el mundo sobrepasan el medio millón de personas, mientras la Organización Mundial de la Salud en el 2018 ya había previsto que “entre 2030 y 2050 el cambio climático causará unas 250.000 defunciones adicionales cada año, debido a la malnutrición, el paludismo, la diarrea y el estrés calórico[3]. Continúa leyendo Partidos eluden compromisos de Bolivia en el Acuerdo de Paris

Focos de calor en tiempos de cuarentena

De acuerdo al informe presentado por el Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS) hasta finales del mes de marzo de este año se registraron un total de 4.288 focos de quemas acumuladas en todo el país; donde la amplia mayoría se suscitaron en Santa Cruz (3.625 focos) y en el Beni (282 focos). Asimismo, del total de focos registrados, 600 focos se dieron en 16 áreas protegidas nacionales y sub-nacionales de Santa Cruz y Beni (Tabla I).

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Ecocidio de la Chiquitanía: ¿Qué aprendieron los partidos políticos?

Según la ABT, entre los años 2012 a 2016 en Bolivia se desmontaron un total de 1.083.725 hectáreas.[1] Sólo el 2019 se quemaron un total de 5.358.492 hectáreas[2], esto es 3.431.368 hectáreas más que el año 2014, donde el área total quemada fue de 1.927.124 hectáreas[3]. Por ello, no sorprende que Bolivia ocupe el séptimo lugar en el ranking de los diez países que perdieron mayor superficie de bosque en los últimos 25 años a nivel mundial[4].

Debido a que los incendios suscitados el año pasado en la Chiquitanía se antepusieron al proceso electoral del 2019, muchos de los partidos políticos en ese momento absorbieron el tema de los incendios, los bosques y la deforestación en su discurso político. Pero, ¿Qué dicen ahora los principales partidos políticos respecto a los bosques y a la deforestación? ¿En qué cambió su propuesta de gobierno de 2019 con la 2020 con relación al tema de deforestación y bosques? ¿Qué proponen frente al ecocidio que arrasó con el bosque chiquitano y amazónico del año pasado?

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Incendio en el Parque Nacional Otuquis y 673 focos de calor en el resto del país

El pasado viernes 13 de marzo, se registró en el Parque Nacional y Área de Manejo Integrado Otuquis[1] un incendio que hasta la fecha arrasó con 5.000 hectáreas.  De acuerdo a informes oficiales, el incendio se originó en el Brasil y desde ese país vecino se propagó al parque nacional Otuquis (Arde el parque Otuquis y amenaza a firmas portuarias). Gracias al trabajo de bomberos forestales, guardaparques y militares, así como a las recientes precipitaciones que se suscitaron en el lugar, el incendio logró ser controlado (El fuego consume 5.000 hectáreas en Otuquis).

Sin embargo, el incendio en el parque nacional Otuquis no es el único incendio que viene desarrollándose en el territorio nacional. En base a imágenes satelitales de la NASA, el informe realizado por Global Forest Watch señala que entre el 8 y el 15 de marzo de este año se registraron 673 alertas de incendio en todo el territorio nacional. De estas, 606 ocurrieron en Santa Cruz, 39 en Tarija y 23 en Beni.

Fuente: Global Forest Watch (2020) (Has click en la imagen para ver mejor)

Dentro del departamento de Santa Cruz, las provincias que reportan mayor alerta por incendios durante estas fechas fueron: Chiquitos con 400 focos, José Miguel de Velasco con 97, Cordillera 58, Ñuflo de Chavez con 34 y por último Andrés Ibáñez con 10 focos de fuego.

Fuente: Global Forest Watch (2020) (Has click en la imagen para ver mejor)

En suma, solo en la primera mitad del mes marzo ya contamos con un incendio forestal que quemo alrededor de 5.000 hectáreas de parque nacional, a lo cual se suman los 673 alertas de incendios en el país. Bajo este perspectiva, ¿Cuáles serán el escenario durante la época de mayor chaqueo en el país? ¿Cuántas hectáreas más de bosques se quemaran este año?  

Para ver el informe completo de Global Forest Wacht haga click aquí


[1] El Parque Nacional y Área de Manejo Integrado Otuquis se ubica en la región del Pantanal boliviano, en la provincia German Busch, entre los municipios de Puerto Quijarro y Puerto Suárez.

Las leyes incendiarias en Bolivia

Por: Guillermo Villalobos

El 2019 Bolivia perdió 5,3 millones de hectáreas por los incendios que se suscitaron durante los meses de julio a septiembre. Del total del área quemada, 3.3 millones de hectáreas (el 62%) corresponden a áreas no boscosas – es decir pastizales, cerrados, entre otros – y 2 millones de hectáreas (el 38%) a áreas de bosque; de los cuales 1,4 millones de hectáreas corresponden al bosque endémico chiquitano[1]. La quema de más de 2 millones de hectáreas de bosque significa una pérdida invaluable e insustituible del patrimonio natural boliviano. Frente a este desastre ambiental, el discurso gubernamental trato de desprenderse de cualquier responsabilidad, posicionado al cambio climático, las sequias y al calentamiento global como los principales culpables de los incendios[2].

Los incendios suscitados el año pasado en Bolivia no son solo producto de factores naturales ni del cambio climático, son consecuencia de una política económica impulsada desde el gobierno central; el cual busca afianzar un modelo desarrollista basado en la extracción de los recursos naturales, ya siendo estos los hidrocarburos, los minerales o la agricultura y ganadería extensiva. Por ello, no es casual que desde el 2013, mediante la promulgación de distintas normativas que posibilitaron la ampliación de la frontera agropecuaria, la dotación de tierras en zonas de vocación forestal y la promoción de los desmontes y chequeos (Tabla I), el gobierno nacional fue afinando alianzas políticas con las elites agro-empresariales del oriente boliviano. Por este motivo, difícilmente se puede atribuir el desastre ambiental del 2019 al cambio climático y al calentamiento global, los incendios en el bosque amazónico y chiquitajo se constituyen en un verdadero ecocidio premeditado desde las elites políticas y empresariales.[3]

Tabla I. Principales normas “incendiarias” aprobadas por el gobierno de Bolivia. 2013-2019

NormativaTítulo
Ley 337. 11/02/2013Ley de apoyo a la producción de alimentos y restitución de bosques
Ley 502.
26/02/2014
Ley de ampliación del plazo y modificación a la ley n° 337 de apoyo a la producción de alimentos y restitución de bosques
Ley 739.
29/02/2015
Modificación de las leyes n° 337 y n° 502 de apoyo a la producción de alimentos y restitución de bosques
Ley 740.
29/09/2015
Ley de ampliación del plazo de verificación de la Función Económica Social
Ley 741.
29/09/2015
Ley de autorización de desmonte hasta 20 hectáreas para pequeñas propiedades y propiedades comunitarias o colectivas para actividades agrícolas y pecuarias
Ley 952.
26/05/2017
Ley de ampliación del plazo para el registro al programa de apoyo a la producción de alimentos y restitución de bosques
Ley 1098.
17/09/2018
Ley que establecer el marco normativo que permita la producción, almacenaje, transporte, comercialización y mezcla de Aditivos de Origen Vegetal
DS 3874.
18/04/2019
Decreto que autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación de la Soya evento HB4 y Soya evento Intacta
Ley 1171.
25/04/2019
Ley de uso y manejo racional de quemas
DS 3973.
10/07/2019
Decreto que modifica el Artículo 5 del Decreto Supremo N° 26075, de 16 de febrero de 2001, autorizando el desmonte para actividad agropecuaria en los departamentos de Santa Cruz y Beni
Fuente: Elaboración propia

De forma general, podemos clasificar estas normas en dos categorías: por un lado, las que se generan un “perdonazo” a los desmontes y quemas ilegales realizadas en un periodo determinado, y por el otro lado, las que legalizan y promueven – directa o indirectamente – la expansión de la frontera agropecuaria, los desmontes y las quemas.

Leyes “perdonazos” a los desmontes y quemas ilegales 

Una de las primeras normativas con el cual se buscó viabilizar dicho modelo económico fue la ley 337 del 11 de febrero del 2013. Esta ley, titulada de Apoyo a la Producción de Alimentos y Restitución del Bosque, fue mejor conocida como la ley del “perdonazo” debido a que básicamente estableció un régimen excepcional para los desmontes y quemas en Tierras de Producción Forestal Permanente (TPFP) que se realizaron sin autorización entre el 21 de julio 1996 al 31 de diciembre 2011. En otras palabras, mediante esta ley , se exceptuó a toda persona que haya realizado desmontes y quemas sin autorización de las sanciones dispuesta en la Ley 1700[4] a cambio del pago de una multa (Tabla II) y la inscripción al Programa de Producción de Alimentos y Restitución de Bosques.

Tabla II. Sanción administrativa por desmontes sin autorización. Art. 6 ley 337.

Clase de propiedadÁreaPago al contado (ufv/hectárea)Pago plazos (ufv/hectárea)
Empresa y MedianaTierra de Producción Forestal Permanente (TPFP)235313
Empresa y MedianaOtras áreas157235
Pequeña MedianaTPFP y otras áreas117117
ComunidadTPFP y otras áreas3939
Fuente: Ley 337 del 11 de febrero del 2013

La ley 337 si bien poseía un carácter excepcional, fue modificada en varias ocasiones por una serie de leyes – las leyes 502, 739 y la 952 – con el fin de ampliar el plazo permitido para la suscripción al Programa de Productores de Alimentos y Restitución de Bosques. Dicho de otro modo, en tres diferentes ocasiones el gobierno amplio el “perdonazo” a los desmontes y quemas ilegales que se realizaron desde 1996 hasta diciembre del 2017 (fecha limite determinada en la ley 952).   

Según datos presentados por la Autoridad de Fiscalización y Control Social del Bosque (ABT), entre los años 1998 a 2018 se desmontaron un total de 1.518.669 hectáreas en toda Bolivia. Donde los principales actores que llevaron a cabo los desmonte fueron: propietarios privados con el 63%, comunidades campesinas con 31% y comunidades indígenas con 6%.[5]

Leyes que promueven y legalizan la expansión de la frontera agropecuaria, los desmonte y los chaqueos

Adicionalmente a las leyes de “perdonazo”, durante los últimos cinco años el gobierno nacional promulgó una sucesión de normas que promovieron directa e indirectamente los desmontes y quemas. La ley 741 del 29 de septiembre del 2015 fue sin duda una de las más conocidas y criticadas. Por medio de esta ley, el gobierno autorizó el desmonte de hasta 20 hectáreas en TPFP y en tierras con cobertura boscosa. Sin que sea necesario la presentación de Planes de Ordenamiento Predial o de Planes de Gestión Integral de Bosque y Tierra – y sin pago de patentes por superficie de desmonte – en pequeñas propiedades, propiedades comunitarias o colectivas y en asentamientos humanos con Resolución de Autorización.

A la ley 741 se complementa con otras dos leyes: por un lado, la ley 740 también del 29 de septiembre de 2015 que amplió por cinco años la verificación de la Función Económica Social para medianas propiedades y empresas agrícolas. Es decir, se dispuso cinco años adicionales para verificar la Función Económica Social para propiedades con título ejecutorial o certificado de saneamiento registrado en Derechos Reales, además de la revisión para predios con incumplimiento total de la Función Económica Social o con incumplimiento al Programa Estratégico de Producción de Alimentos y Restitución de Bosques.

Por el otro lado, la ley 1098 del 17 de septiembre de 2018 que estableció el marco normativo para permitir “la producción, almacenaje, transporte, comercialización y mezcla de Aditivos de Origen Vegetal[6], con la finalidad de sustituir gradualmente la importación de Insumos y Aditivos, y Diésel Oíl, precautelando la seguridad alimentaria y energética con soberanía.” De esta manera, con el fin de producir los Aditivos de Origen Vegetal – etanol anhidro y biodiesel – los ingenios azucareros del país estimaron que la superficie cultivada de caña de azúcar pasaría de los 142 mil de hectáreas actuales a unas 300 mil hectáreas para el año 2025[7].

La ley 1098 se complementa además con el Decreto Supremo 3874 de abril de 2019. Dicho decreto autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación de la soya evento HB4 y Soya evento Intacta para la producción de Aditivos de Origen Vegetal – Biodiesel. Es decir, soya Genéticamente Modificado (GM) que cuenta con propiedades “resistente a sequias y al glifosato”; de modo que se sospecha que la introducción de estos eventos de soya estrían premeditadamente destinadas para la región del Bosque Seco Chiquitano[8].

Por otra parte, se encuentra la ley 1171 del 25 de abril de 2019 que fue señalizado como una de las principales leyes que originaron los incendios del 2019. De forma general, esta norma dispone los lineamientos de la política nacional de manejo integral del fuego. Estableciendo asimismo un régimen de sanciones administrativas por la realización de quemas sin autorización. Dichas sanciones, que son determinadas por el tipo de propiedad y por la hectárea quemada – y valoradas en UFV equivalentes a 2,3 Bs – varían desde 243 Bs por hectárea en el caso de propiedad empresarial agrícola-ganadera, hasta 48 Bs por hectárea queman en el caso de pequeña propiedad agrícola (Tabla III).  

Tabla III. Régimen de sanciones por quemas sin autorización. Art. 7 Ley 1171

TIPO DE PROPIEDADMonto UFV por hectárea quemadaMonto en UFV
Por tipo de propiedad
Propiedades colectivas (comunidades indígena originario campesinas)1100
Pequeña propiedad agrícola120
Pequeña propiedad ganadera350
Mediana propiedad agrícola350
Mediana propiedad ganadera360
Propiedad empresarial agrícola6100
Propiedad empresarial ganadera6100
Fuente: Ley 1171 del 25 de abril del 2019

Al mismo tiempo, la ley 1171 estableció en forma excepcional un periodo de regulación en el pago de deudas y multas por quemas sin autorización. En otras palabras, nuevamente un “perdonazo” a las personas que desmontaron y quemaron ilegalmente hasta la fecha de promulgación de dicha ley.

Por último, se encuentra el Decreto Supremo 3973 del 10 de junio de 2019. Este decreto dispone la modificación del Artículo 5 del Decreto Supremo 26075 del 16 de febrero de 2001 que restringía los desmontes en Tierras Forestales al departamento de Santa Cruz. Autorizando de esta manera el desmonte para actividades agropecuarias en tierras privadas y comunitarias, así como las quemas en áreas clasificadas por el Plan de Uso de Suelo PLUS tanto en los departamentos de Santa Cruz y como del Beni[9].

En suma, a partir del 2013 sistemáticamente se produjo y adoptó un marco legal que legalizó y promovió los desmontes y los chaqueos. Estas leyes “incendiarias” fueron promovidas desde el Estado con el fin de consolidar su modelo económico desarrollista, promover el desarrollo del sector agro-industrial y afianzar una alianza política con las elites agro-empresarial del oriente boliviano.


[1] Fundación Amigos de la Naturaleza (2019). Reporte de incendios forestales a nivel nacional. 25 de septiembre de 2019. Disponible en: http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/IncendiosNal-FAN-25092019.pdf

[2] Véase: https://www.lostiempos.com/actualidad/pais/20190907/evo-defiende-campesinos-culpa-al-capitalismo-incendios

[3] Véase el veredicto final del quinto Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza del Caso Amazonía: Ecocidio en la Amazonía y Chiquitanía. Disponible en: https://funsolon.files.wordpress.com/2020/01/veredicto-caso-amazonc3ada_tidn.pdf

[4] La Ley 1700 del 12 de julio del 1996, mejor conocida como la Ley Forestal, dispone en su artículo 42 los delitos forestales y sus respectivas sanciones tipificadas en el Código Penal (específicamente los artículos 206 y 223). Disponible en: https://www.lexivox.org/norms/BO-L-1700.html

[5] ABT (2019) Reconstrucción del modelo de aprovechamiento y uso forestal-agrario: “Desarrollo Integral de bosques y tierras”. Disponible en: http://www.abt.gob.bo/images/stories/Noticias/2019/abril/informe-audiencia-inicial.pdf

[6] Los Aditivos de Origen Vegetal son productos extraídos o derivados de productos, subproductos, residuos y desechos vegetales que se emplean para ser mezclados con Gasolinas, Diésel Oíl u otros carburantes de origen fósil.

[7] https://www.lostiempos.com/actualidad/economia/20181114/que-dijo-gobierno-del-etanol-que-pasa-realidad

[8] https://www.paginasiete.bo/inversion/2019/10/6/expertos-en-la-zona-arrasada-por-el-fuego-se-preve-la-siembra-de-soya-233273.html

[9] Recientemente se aprobó el Plan de Uso de Suelos del Beni, zonificando en cinco categorías y neuve sub categorías el uso del suelo. El nuevo PLUS fue duramente cuestionado, tanto porque se aprobó sin el consentimiento y participación del sector indígena y porque prioriza las áreas agropecuarias, disponiendo unos 9 millones de hectáreas adicionales para este sector. Véase: https://www.noticiasfides.com/economia/promulgan-ley-de-plan-de-uso-del-suelo-del-beni-y-en-medio-de-cuestionamientos-402770

Movilización Mundial por el Clima comienza en Bolivia con sentada frente al parlamento y a la salida de los colegios

Entre el 20 y el 27 de septiembre millones de personas saldrán a las calles en todos los países del planeta exigiendo acciones urgentes frente al cambio climático.  En Bolivia, las acciones comenzarán el viernes 20 de septiembre a horas 9:00 con una sentada protagonizada por estudiantes de Fridays for Future (Viernes por el Futuro) y todas las personas que se sumen frente a la Asamblea Legislativa en la plaza Murillo y a la hora de salida de los colegios en la ciudad de La Paz. A las 17:00 horas del viernes 20 de septiembre estudiantes de diferentes establecimientos de la zona sur se concentraran en la iglesia de San Miguel.

La sentada es un método de acción pacífica que tiene como fin ocupar espacios públicos para alertar sobre la gravedad de la crisis climática que se agudiza aún más por la quema de los bosques en Bolivia, Sudamérica, África y Siberia. Este plantón por el clima se iniciará con un ritual en memoria de los animales muertos, heridos y en riesgo de extinción producto de las quemas descontroladas en el bosque seco Chiquitano.

Además de estas acciones en La Paz, el viernes 20 de diciembre se han programado otras acciones en varias ciudades del país: Santa Cruz (plaza 24 de Septiembre 15:00 y Cambódromo 18:00), Cochabamba (plaza Sucre 9:00), Tarija (plaza Luís de Fuentes 10:00) y Potosí (plaza Simón Bolívar 17:00).

La comunidad de residentes bolivianos en el extranjero también está convocando a acciones de visibilización de la situación de los incendios en Bolivia en París, Francia y  Berlín, Alemania.

El próximo viernes 27 de septiembre a horas 9:00 am en el atrio de la UMSA de La Paz esta convocada la Marcha por el Clima y la Chiquitanía y Huelga General por el Futuro del Planeta. A las 17:00 horas de ese mismo día se realizará una cadena humana desde la zona sur hacia el centro de la ciudad por el clima, los bosques y la vida.

Cambio climático: Sólo discurso

* Este análisis comparativo abarca a los partidos políticos que tienen una intención de voto superior al 5%: Movimiento Al Socialismo, Comunidad Ciudadana y Bolivia Dice No.

El cambio climático no es un aspecto central ni articulador de los programas de los partidos políticos. Sus propuestas en relación a los hidrocarburos, la electricidad, la deforestación, la agroindustria y otros sectores contienen propuestas que inciden a veces positivamente y la mayoría de las veces negativamente en las emisiones de gases de efecto invernadero. En esta oportunidad nos enfocaremos en qué proponen los programas de los partidos en relación a la Contribución Nacionalmente Determinada (CND) presentada por el gobierno del MAS en el marco del Acuerdo de París. La CND presentada por el actual gobierno de Bolivia ha sido elaborada utilizando criterios equivocados (las megahidroeléctricas serían energía renovable y las termoeléctricas de ciclo combinado serían energía alternativa), metas escondidas de deforestación (3 millones de hectáreas), y previsiones irresponsables e imposibles de reforestación (4,5 millones de hectáreas hasta el 2030).  Este CND ya lleva casi 5 años de implementación y sus resultados son muy negativos. ¿Qué dicen los partidos? Continúa leyendo Cambio climático: Sólo discurso

Preparando la movilización mundial por el clima en Bolivia

El pasado 29 de agosto más de medio centenar de activistas, colectivos y organizaciones nos reunimos en La Paz para discutir acciones frente a las quemas de bosques en Bolivia y la preparación de la movilización mundial por el clima que será entre el 20 y el 27 de septiembre.

La movilización mundial por el clima es una iniciativa de diferentes colectivos y movimientos auto convocados entre los cuales figuran Friday strikes / Jóvenes por el clima, Rebelión contra la Extinción y otras.

En la reunión coincidimos en que es muy importante que la movilización mundial a nivel internacional destaque la problemática de la quema de los bosques que se viven en Sudamérica, África y Siberia. Con tal motivo se acordó enviar una carta a los organizadores de la Movilización Mundial por el Clima que estará abierta a la firma de todas las organizaciones y personas que quieran suscribirla hasta el jueves 12 de septiembre. (Ver carta)

El objetivo de nuestra articulación es apoyar las diferentes iniciativas y propuestas impulsando su socialización para que otros se sumen y difundiendo en los medios y las redes sociales sus actividades. La idea es tratar de compartir las acciones que se proponen y ver de armar una agenda de actividades para antes, durante y después de la semana del 20-27 de septiembre. Esa agenda recogerá todas las actividades, sean charlas educativas, funciones de teatro, reuniones de divulgación en los colegios, ferias, foros de debate, performance, protestas callejeras, eventos culturales, acciones de incidencia y otros. Esta agenda será definida en nuestra próxima reunión del jueves 12 de septiembre.

Algunas de las actividades preliminares que aún falta confirmar y que podrían ser puntos comunes de encuentro durante la semana del 20-27 de septiembre son:

Viernes 20 de septiembre: Marcha por el clima. Lugar y hora por confirmar.

Domingo 22 de septiembre: Feria dominical por el clima en el Prado de 9:00 a 13:00 horas.

Miércoles 25 o Jueves 26 de septiembre: Foro sobre la deforestación, la sexta extinción de la vida en la tierra, el movimiento mundial por el clima. Lugar y hora por definir.

Viernes 27 de septiembre: Evento creativo de clausura de la semana con tema por definir.

En medio de estas actividades se visibilizarán las acciones que grupos, colectivos, organizaciones e individuos quieran realizar en relación a la problemática del clima, la deforestación, el ecocidio, los derechos de la Madre Tierra y otros que están vinculados.

La próxima reunión será el jueves 12 de septiembre a las 18:30 en la Casa Museo Solón (Av. Ecuador 2517, La Paz)

TUNUPA 106: Inconsecuencia Climática

Invitamos a leer el TUNUPA 106: Inconsecuencia Climática que contiene un análisis de la contribución nacionalmente determinada presentada por el gobierno de Bolivia en el marco del Acuerdo de Paris. Formato PDF.

Introducción

184 países de un total de 196 miembros de la Convención Marco de la Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) han ratificado el Acuerdo de París y 181 miembros/países de este acuerdo presentaron su CND hasta diciembre del 2018.

¿En qué consiste la CND de Bolivia? ¿Es una CND coherente y consistente con la lucha contra el cambio climático? ¿Cuáles son sus metas a nivel de bosques y energía para reducir las emisiones de GEI del país? ¿Qué medidas y acciones contempla? ¿Cómo se está avanzando o no en su implementación?

Estas y muchas otras cuestiones más serán abordadas en este informe especial que analiza la CND de Bolivia y sobre todo su implementación durante los últimos tres años que representan un 20% del período 2016-2030.

Índice

  1. Características de las CND
  2. La CND de Bolivia
  3. Electricidad
  4. Bosques
    Conclusiones
    Infográfica: Medio grado hace una gran diferencia

 

Infográfica: Medio Grado hace una GRAN diferencia

Así como la temperatura normal del cuerpo humano es de 37ºC, la temperatura promedio del planeta Tierra ha sido de 14ºC durante los últimos siglos. Sin embargo, debido a la extracción y quema de combustibles fósiles (carbon, petróleo, gas natural), la deforestación y el uso de agroquímicos la temperatura se ha incrementado en 1ºC hasta el 2015 y los impactos los estamos sufriendo en todas partes del planeta. Ahora, avanzamos hacia un incremento de 1,5ºC en las próximas décadas y un incremento de 2ºC para la segunda mitad de siglo. 91 expertos de 40 países del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático presentaron a fines del 2018 un informe especial sobre las implicaciones de un incremento de la temperatura de 1,5ºC y 2ºC. La siguiente infográfica sintetiza algunas de sus conclusiones.

Video: Inconsecuencia Climática

Este programa está dedicado a analizar la Contribución Nacionalmente Determinada de Bolivia presentada ante la Convención Marco de las Naciones Unidades sobre el Cambio Climático. El video devela las siguientes verdades ocultas. Continúa leyendo Video: Inconsecuencia Climática

Superficie equivalente a dos TIPNIS será deforestada hasta 2030

El gobierno de Bolivia presentó en 2015 su Contribución Prevista Nacionalmente Determinada ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). Según este compromiso Bolivia deforestará 3 millones de hectáreas hasta el 2030. Esta superficie es equivalente a dos veces el área del TIPNIS que alcanza a 1,3 millones de hectáreas. Para compensar esta increíble deforestación el gobierno dice que en Bolivia se reforestarán 4,5 millones de hectáreas hasta el 2030. Sin embargo, la realidad es que la deforestación avanza a paso acelerado mientras la reforestación se mueve a paso de tortuga.

En el primer programa de Verdades Ocultas: La hora de la Naturaleza, que se transmite por Erbol todos los viernes a las 13:00 horas, Arturo Revollo, Marielle Cauthin y Pablo Solón explicaron que entre el 2015 y el 2018 se reforestaron con plantines menos de 50.000 hectáreas mientras en ese mismo período se deforestaron más de 700.000 hectáreas de bosque lleno de vida y biodiversidad.

Según Marielle Cauthin el costo de reforestar una hectárea con plantines que tardarán 20 o 40 años en convertirse en árboles es de 1.000 dólares, una cifra superior a la plantación de una hectárea de soya o una hectárea de azúcar. Arturo Revollo remarcó que es antieconómico deforestar para reforestar. “Es como demoler una casa hermosa para luego ir al banco a endeudarse para construir una casa mucho mas modesta que tardará 20 o 40 años en estar acabada. Nadie en su sano juicio haría eso”. Pablo Solón complementó que efectivamente el plan de deforestar para reforestar “es una locura que nunca se cumpliría porque para reforestar los 4,5 millones de hectáreas se requieren como mínimo, sólo en plantines, 4.500 millones de dólares, es decir la mitad de nuestra actual deuda externa”.

Otra verdad oculta que se transparentó en el programa es que en el Plan Nacional de Forestación y Reforestación aprobado por DS 2912 el gobierno nacional se asignó una cuota directa de sólo el 0,6% de la reforestación, mientras las comunidades indígenas y campesinas deberían reforestar el 42,6% de las 4,5 millones de hectáreas que supuestamente deberían reforestarse hasta el 2030.

Según Marielle Cautin “la reforestación con plantines en los últimos 3 años no ha alcanzado ni siquiera las 50.000 hectáreas, y varios de esos plantines seguramente ya han muerto”. Pablo Solón dijo que en cambio “la deforestación pasó de 128.043 ha. en 2012 a 295.777 ha. en el 2016, cifra que muestra que la deforestación se ha duplicado. Al ritmo actual, la deforestación superará las 3 millones de hectáreas, una cantidad equivalente a más de dos veces la superficie del TIPNIS que es de 1,37 millones de hectáreas”.

Arturo Revollo remarcó que “esta situación es en extremo preocupante porque la deforestación está agravando desastres naturales que sufrimos en Bolivia y el mundo. Según la ABC el derrumbe en la carretera a Caranavi fue producto de la deforestación que ocurrió en la parte superior del camino, igualmente hay estudios que muestran que la deforestación agrava las inundaciones en otras poblaciones del oriente”. Solón enfatizó que “el gobierno alienta la deforestación que contribuye a los desastres naturales. Nos estamos haciendo el haraquiri”.

La deforestación además contribuye al cambio climático que exacerba los desastres naturales. En Bolivia un 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero son producto de la deforestación para la agricultura y la ganadería.

Las actuales políticas del gobierno van a incrementar aun más la deforestación, concluyeron los participantes del programa Verdades Ocultas, y citaron como ejemplos: la ampliación del área de desmonte de 5 a 20 ha. para propiedades pequeñas y comunitarias establecido en la Ley 741 del año 2015, la Agenta Patriótica 2025 que fija como meta triplicar la población de ganado que es hoy el principal factor de deforestación, los planes de exportación de carne a China, Rusia y Vietnam, y el plan de duplicar las 150.000 ha. de plantaciones de caña de azúcar para satisfacer la demanda de Etanol”.

El programa Verdades Ocultas es una producción de la Fundación Solón, el ISEAT, la Fundación Jubileo y Eco Tambo miembros del Grupo de Trabajo de Cambio Climático y Justicia. El informe en el que se basó el programa tiene el título de “Inconsecuencia Climática” y se encuentra en este link.

Respuesta a un imitador de Trump

Por Pablo Solón

Como es su costumbre Alvaro Garcia Linera en su artículo “Alpacoma y el Racismo Ambiental” ataca a la Fundación Solón, entre otras instituciones, para desviar la atención del tema de fondo de la deforestación.

En relación a que no habríamos expresado criticas al Gobierno Municipal de La Paz por el desastre de Alpacoma debido a que tendríamos afinidad de piel con Revilla, debo recordar que desde el primer día del desastre de Alpacoma exprese mis cuestionamientos en cuatro programas de Cabildeo Digital, APLP radio online, RTP y mi pagina de Facebook donde escribí el 17 de enero “La empresa Tersa, la alcaldía, los que hicieron los estudios de impacto ambiental, los que los aprobaron y debían dar seguimiento… tienen que responder por la tragedia de Alpacoma. Pero también cada uno de nosotros tenemos que preguntarnos sino estamos contribuyendo de alguna manera a estos desastres. Y sobre todo ¿que debemos cambiar?”.

Garcia Linera, que no es indígena, quiere escudarse detrás de los indígenas para ocultar su responsabilidad en la deforestación que sufre el país. Del análisis de un documento oficial del gobierno de Bolivia presentado el 2015 ante la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático se desprende que se deforestarán 3 millones de hectáreas en el país en el período 2016 al 2030. Esta superficie es equivalente a dos veces el área del TIPNIS que alcanza a 1,3 millones de hectáreas.

Garcia Linera para ocultar las manchas de sangre de este grave crimen contra la Madre Tierra recurre, al igual que Trump, a negar los efectos de la actividad humana sobre el cambio climático, y niega que la deforestación, que llegó a 295.777 hectáreas según la ABT sólo en el año 2016, tenga alguna incidencia en el agravamiento de las lluvias, sequías, inundaciones y desastres que cada vez afectan más a Bolivia.