Los bosques y el agua no tienen cumpleaños en Bolivia

Pablo Solón

El 21 de Marzo es el día internacional de los bosques y la noticia paso casi desapercibida en Bolivia. El día mundial del agua es el 22 de marzo y parece que correrá la misma suerte. Los titulares de los medios de comunicación y las autoridades omitieron reportar que el 2016 fue un año de gran deforestación y fuego descontrolado. La conexión entre la deforestación y la sequía que azotó Bolivia no fue destacada. Continúa leyendo Los bosques y el agua no tienen cumpleaños en Bolivia

¿Por qué Bolivia está en llamas?

Por Pablo Solón

El último reporte de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) de fecha 17 de Agosto del 2016 señala que este año los focos de calor, que comprenden tanto incendios forestales como quemas de pajonales y arbustos, se han multiplicado casi cinco veces en relación al 2015 y el 2014. Textualmente el Boletín de la ABT señala que “Durante la Gestión 2016 se registraron un total de 52.056 focos de calor. En comparación a la gestión pasada (mes en curso) se nota un incremento significativo…”

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Registro de focos de calor en territorio nacional. Gestión 2010-2016. Fuente ABT

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El Bala: el segundo “lago” más grande de Bolivia que vivirá 100 años

Por Pablo Solón

Hace un par de días formulamos 20 preguntas sobre el Bala y ayer unas almas generosas con la transparencia y la información nos hicieron llegar la FICHA AMBIENTAL DEL ESTUDIO DE IDENTIFICACIÓN PROYECTO HIDROELÉCTRICO EL BALA “COMPONENTE 1 ANGOSTO CHEPETE 400”.

Los documentos son en extremo interesantes, reveladores y surrealistas. En esta primera nota queremos destacar solo algunos aspectos: a) el tamaño del embalse, b) el impacto sobre las poblaciones humanas, c) las emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático y d) la vida útil del proyecto. Continúa leyendo El Bala: el segundo “lago” más grande de Bolivia que vivirá 100 años

¿Los bosques correrán la misma suerte que el lago Poopó?

por Pablo Solón

Fue una gran alegría que el pasado 25 de septiembre los gobiernos de 193 países aprobaran en las Naciones Unidas el Objetivo de Desarrollo Sostenible 15.2 que plantea “poner fin a la deforestación” para el 2020. Por fin una medida concreta y urgente, ya que cada año se queman en el mundo 13 millones de hectáreas de bosques que generan alrededor de un 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

IMG_0280 (1)Sin embargo, tres meses más tarde en la COP21, los mismos gobiernos no incluyeron esa meta en el Acuerdo de París y los países con más altos índices de deforestación como Brasil, Indonesia, Myanmar, Nigeria, Tanzania, Paraguay, Argentina y Bolivia en sus contribuciones para reducir emisiones de gases de efecto invernadero, no se comprometieron “a poner fin a la deforestación” para el 2020. A lo mucho que llegaron países como Brasil y Bolivia, fue a plantear la eliminación de la deforestación “ilegal” para el 2020. Continúa leyendo ¿Los bosques correrán la misma suerte que el lago Poopó?

Another Tomorrow is possible!

El Encuentro de la Diversidad

The future is not written. It depends on what we do now. What happens at COP 21 is the result of a long process through which big corporations have captured governments and climate negotiations at the United Nations. The Paris agreement is a good deal for politicians that seek popularity and re-election because it does not force them to do anything. For the extractive industries it is also a good deal because they can continue with business as usual and benefit from new carbon markets like REDD+, Climate Smart Agriculture, CDM+, land use change offsets, and also from false technologies like Carbon Capture and Storage, Bioenergy and geoengineering. Continúa leyendo Another Tomorrow is possible!

Tiquipaya II: Predicar con el ejemplo

[Pablo Solón, 01/09/2015, english] Han pasado cinco años desde la primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, y el Gobierno acaba de convocar a un segundo encuentro, del 10 al 12 de octubre en Tiquipaya. En estos cinco años la situación ha empeorado dramáticamente. En 2010 en Cancún se aprobó un acuerdo de promesas voluntarias de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero hasta el 2020 que tendrá funestas consecuencias. Todos los países debieron haber acordado reducir las emisiones mundiales anuales a 44 gigatoneladas (gt) de dióxido de carbono (CO2) para 2020 en procura que la temperatura no suba más de 2º Celsius (C). Sin embargo, con las promesas de reducción de emisiones de Cancún llegaremos a 56 gt de CO2 o más en 2020.

Hoy nos aproximamos a una nueva cita en París para definir un nuevo acuerdo climático hasta 2030. Los principales países contaminadores ya han hecho llegar sus ofertas de reducción de emisiones, y el panorama es desolador: en vez de bajar las emisiones mundiales anuales a 35 gt de CO2 para 2030, estaremos por las 60 gt de CO2 al final de la próxima década. Esto significa un incremento de la temperatura de 4 a 8º C en este siglo.

Los gobiernos quieren mostrar que están haciendo algo, pero la realidad es que ningún Estado plantea hacer lo que la ciencia señala: dejar bajo el suelo el 80% de las reservas conocidas de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas). Las grandes transnacionales y los gobiernos adictos al oro negro se oponen totalmente a ello. En las negociaciones climáticas hablan de todo menos de acordar un límite a la extracción de combustibles fósiles.

Hace un par de semanas mil activistas climáticos detuvieron por un día Gelände, la principal mina de carbón de Alemania. Tiquipaya II tiene que tomar en cuenta esta realidad y mostrar con hechos que se es coherente con lo que se predica. En el caso de Bolivia esto pasa por reducir la deforestación, que es la principal causa de emisiones de gases de efecto invernadero en el país. Más de dos terceras partes de nuestras emisiones se deben a las quemas. Entre 2001 y 2013 hemos perdido 8,3 millones de hectáreas de áreas forestales, es decir, cerca del 14% de los bosques que teníamos a principios de siglo.

Bolivia no está entre los principales causantes del cambio climático, pero no por ello podemos permitir que sigan quemándose nuestros bosques de manera irracional. El Gobierno, siendo coherente con el punto 15.2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, debe reducir a cero la deforestación para el 2020, preservando por lo menos 50 millones de hectáreas de bosques. Diferentes estudios muestran que una deforestación superior al 20% desencadena la muerte gradual de un bosque amazónico. Cuando la deforestación sobrepasa ciertos límites, se viola el derecho del bosque a preservar su capacidad de regeneración y se comete un crimen contra la Madre Tierra.

Si paramos la deforestación, el país dejará de enviar cada año a la atmósfera 80 millones de toneladas de CO2. Una cifra que es el doble de las emisiones de la planta de energía a carbón más grande de Europa: Belchatów, Polonia, 37 millones de toneladas de CO2 en 2013.

Además, existe otra serie de medidas que se deben adoptar en el país: incrementar en 25% la participación de la energía solar en la generación eléctrica para 2020; reducir los subsidios al diésel para la agroindustria transgénica, y destinar esos recursos a la agricultura campesina y ecológica que enfría el planeta; evitar las centrales nucleares peligrosas y las megarrepresas que aumentan la deforestación y los desastres naturales; y garantizar en los hechos los derechos de la Madre Tierra. En síntesis, Tiquipaya II tiene que predicar con el ejemplo de carne y hueso.

Para ver la noticia en su formato original visite: http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/Tiquipaya-II-predicar-ejemplo_0_2336766328.html

Para más información visite la página del Observatorio Boliviano de Cambio Climático y “Desarrollo” www.obccd.org

TUNUPA Nº 97: Reflexiones sobre el proceso de negociación climática

Tapa 97El TUNUPA Nº 97 compila artículos de opinión sobre el proceso de negociación de cambio climático hacia la COP21 en París, e inicia un proceso de reflexión sobre cuál debería ser la propuesta de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que Bolivia deberá presentar en el marco del nuevo acuerdo mundial de cambio climático a acordarse a fin de año.

Desde la adopción de  la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) en el año 1992 hemos pasado por dos etapas en los compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. La primera del 2008 al 2012 con el primer período del Protocolo de Kyoto, y la segunda del 2013 al 2020 que cuenta con dos instrumentos: el segundo período del Protocolo de Kyoto y el Acuerdo de Cancún. Actualmente está en curso un nuevo proceso de negociación para una una tercera etapa del 2020 en adelante que tendrá como instrumento un nuevo acuerdo mundial de cambio climático a adoptarse en la COP21. Continúa leyendo TUNUPA Nº 97: Reflexiones sobre el proceso de negociación climática

¿“Milagro” de Bolivia en relación al cambio climático?

Si los datos de reducción de la deforestación en el país son ciertos, Bolivia sería ya el país que mas emisiones de gases de efecto invernadero ha reducido en el mundo desde el año 2010. Según los datos de la Autoridad de Bosques y Tierra (ABT) la deforestación habría disminuido de 212,274 hectáreas en el 2010 a 76,576 hectáreas en el 2013 lo que representa una reducción del 64% en la deforestación.

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Esto sería una suerte de “milagro” en la reducción de emisiones de gastos de efecto invernadero de Bolivia. Veamos porque.

Las emisiones promedio por cabeza de los bolivianos fueron de alrededor de 14,5 toneladas de CO2e en el 2011 de las cuales 8,5 toneladas se deben a la deforestación (59%) 4 toneladas son generadas por la agricultura (27%) y 2 toneladas son producidas por la industria, transporte, generación de energía, basura y otros (14%) [fuente World Resource Institute]. Si la deforestación ha caído en casi dos tercios, las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de la deforestación habrían bajado de 8,5 toneladas a 3 toneladas de CO2e per cápita. Lo que implicaría que las emisiones totales per cápita de los bolivianos han bajado en 5 años de 14.5 a 9 toneladas de CO2e lo que representa una disminución del 37% de las emisiones de gases de efecto invernadero con respecto al 2010.

Como referencia, la Unión Europea ofrece reducir en un 20% sus emisiones de gases de efecto invernadero para el 2020, mientras Bolivia ya habría reducido más del 30% tomando como base el año 2010 y mucho más si tomamos como año base el 2001.

Las preguntas que nos saltan a la vista son:

¿Son correctos los datos de reducción de la deforestación en Bolivia de la ABT?
¿Por qué Bolivia con semejantes resultados no ha presentado YA un compromiso de reducción de emisiones (INDCs por sus siglas en ingles) que sea un ejemplo para todo el mundo en el marco de las negociaciones para la COP21 en París?

En todo caso, lo fundamental a remarcar es que las emisiones per cápita de Bolivia son altas, de 14.5 de toneladas de CO2e por boliviano en el año 2011 y nos colocan en el puesto 27 de 193 países, cuando la media mundial de emisiones per cápita es de sólo 6.5 toneladas de CO2e. Como referencia las emisiones per cápita de EE.UU. son 19.6 y de Rusia 15.5 toneladas de CO2e. Bolivia está mas cerca de estos países contaminadores que de Costa Rica que tiene emisiones per cápita de 1.5 toneladas de CO2e.

La ampliación de la frontera agrícola (área cultivada) no puede darse a expensas de nuestros bosques. En 10 años, entre el 2001 y el 2010, se han deforestado casi 2 millones de hectáreas. Deforestar un millón de hectáreas más para ampliar la producción agrícola, cuando en Bolivia existen mas de 12 millones de hectáreas de tierra aptas para cultivar de las cuáles sólo se emplean 3.5 millones de hectáreas, sería un golpe muy duro a la Madre Tierra.

Bolivia puede bajar sus emisiones de gases de efecto invernadero significativamente si sumamos esfuerzos para que las quemas y el chaqueo que empiezan por estos meses se reduzcan notoriamente, y si nos comprometemos a que un incremento de la producción agrícola no se dará a costa de una mayor deforestación.

Los derechos de la Madre Tierra y nuestro compromiso en la lucha contra el cambio climático no pueden ser sólo un discurso. Es tiempo de pasar a la acción y demostrar con hechos lo que pregonamos. Hoy es todavía.

Pablo Solón