Infierno en Sudamérica

Por: Guillermo Villalobos

El año pasado los bosques de Sudamérica, y en particular de la Amazonía y la Chiquitanía, padecieron un verdadero infierno. Lo lógico hubiera sido que este año bajaran significativamente las cifras de incendios y que las autoridades de todos los países hubieran tomado todas las medidas necesarias para evitar que se repita el ecocidio. Sin embargo, la situación es muy diferente:

Cuatro veces más incendios en el Pantanal

Uno los ecosistemas más afectados este año es el Gran Pantanal, compartido por Brasil, Bolivia y Paraguay. Según el reporte de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN),[1] del 01 de enero al 04 de agosto de este año 768 mil hectáreas en el Pantanal fueron afectadas por incendios forestales. Siendo el Pantanal brasilero el más dañificado con 534 mil (70%) hectáreas quemadas, seguido por Bolivia y posteriormente Paraguay, con 147 mil (19%) y 86 mil (11%) hectáreas respectivamente.

(haz click en la imagen para agrandar)

Fuente: Fundación Amigos de la Naturaleza. 2020. Incendios transfronterizos y dinámica del fuego en el Pantanal. Santa Cruz, Bolivia. p. 5.

De acuerdo a los datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) del Brasil, en todo el mes de agosto del 2019 se registraron 34.806 focos de quema,[2] frente a los 175.644 computados durante el mismo periodo en el 2020; esto significa, un aumento del 405% de los focos de quema en relación al año pasado.[3] Se estima que el fuego ya consumió el 10% de todo el bioma del Pantanal brasilero, siendo estos incendios uno de los más devastadores en los últimos tiempos.[4]

Del otro lado de la frontera, en Bolivia, en el Parque Nacional y Área de Manejo Integral Otuquis el Sistema de Información y Monitoreo del Bosque (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA) registró 3.752 focos de calor entre el 01 de enero al 31 de agosto, quemándose siquiera 95.765 hectáreas, sin olvidar las ya 6.528 hectáreas que se quemaron durante el mes de marzo de este año. A lo que se suma las 14.500 hectáreas quemadas en el Área Natural de Manejo Integral San Matías.[5] Mientras que, en la frontera paraguaya, se reportan que en la Reserva Pantanal Paraguayo se han quemado unas 4.000 hectáreas.[6]

La situación en el Pantanal es alarmante. El estrepitoso aumento de las quemas en el bosque de pantanal se complementa con la sequía que fustiga esta región. Según un informe de la ONG SOS Pantanal, entre enero a mayo hubo una disminución del 50% de las precipitaciones en todo el ecosistema del Pantanal, enfrentando uno de las menor inundaciones en los últimos 47 años.[7] Este escenario, sumado al importante aumento de la temperatura, hace que el ambiente sea aún más propenso a la propagación de los fuegos. 

La Amazonía sigue ardiendo

Los incendios trasfronterizos en el Pantanal representan apenas un eslabón de esta compleja problemática. A pesar de que los datos de focos de quemas en el Pantanal brasileños registrado durante el mes de agosto de este año son absolutamente alarmantes, solo corresponden al 15.9% del total de focos de quema registrados por el INPE. Mientras que el 59.9% (661.890 focos) de los focos de quema se encuentra en el bosque amazónico. Solo hasta julio de este año, el área quemada en el bosque amazónico brasilero asciende ya a los 13.703 km2 (1.370.300 hectáreas).[8] 

(haz click en la imagen para agrandar)

Brasil: Focos de quema por bioma (01 al 31 de agosto 2019)

Brasil: Focos de quema por bioma (01 al 31 de agosto 2020)

Fuente: http://queimadas.dgi.inpe.br/queimadas/portal Datos obtenidos el 01/09/2020

Tras los pasos de Brasil:

Si bien en Bolivia durante el mes de agosto hubieron menos focos de calor que el año pasado,[9] los registros acumulados hasta la fecha no dejan de ser inquietantes.

De los 45.770 focos de calor registrados en el mes de agosto, 11.899 (el 26 %) se registraron en áreas con cobertura boscosa, según datos SIMB. El tipo de bosque más afectado en el país sigue siendo el bosque chiquitano, contabilizándose durante el mes de agosto 4.117 focos (equivalente al 34,6 % del total de focos de calor registrados en áreas boscosas), seguido por el bosque amazónico con 3.083 focos de calor (25,9 %), el bosque de llanuras inundables con 1.532 focos de calor (12,9 %), el bosque de pantano con 1.165 focos de calor (9,8 %) y el bosque chaqueño con 891 focos de calor (7,5 %).

(haz click en la imagen para agrandar)

Así, y a pesar de la devastación causada por los incendios forestales del 2019 siguen latentes en la memoria colectiva, los fuegos nuevamente se presentan en los ecosistemas boscosos boliviano.

Los datos del SIMB revelan que la amazonia es el segundo tipo bosque más afectado por el fuego. En términos porcentuales, durante el mes de agosto de este año la amazonia registró un mayor porcentaje de concentración de focos de calor (el 25,9%) que el mismo periodo en el 2019, fecha en que el bosque amazónico concentró solo el 13% del total de focos de calor registrados en áreas con cobertura boscosa.

Sin embargo, los bosques bolivianos no son los únicos que se encuentran asediados por las llamas. Lastimosamente los fuegos son una condición regional que traspasa las fronteras de los Estados, afectando directa e indirectamente de forma sistémica a toda la región.

En Colombia, por ejemplo, la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible (FCDS) señala que en tan solo los primeros cuatro meses del 2020 se deforestaron 75.000 hectáreas de bosque amazónico – equivalente al 47,4% del total deforestado en 2019.[10] Igualmente, según WWF Colombia, entre enero a abril del 2019 hubo 23.358 focos de calor Amazonia colombiana, pero en el mismo periodo del 2020 se registraron 63.178 focos de calor – un aumento del 37 %.[11]

El acelerado avance de la deforestación y de las quemas en la Amazonía en general afectan dramáticamente la residencia del bosque, acelerado su degradación y haciéndolo cada vez más vulnerable a condiciones extremas. Asimismo, la afectación sistémica producto de la deforestación y quema del bosque amazónico conlleva a una reducción importante de la humedad y las lluvias que alimenta otras cuencas subtropicales, influenciando sustancialmente a los bosques aledaños – como el caso del Pantanal – y en la región en general.[12]

Incendios en el bosque chaqueño

El bosque chaqueño es otro de los ecosistemas boscosos transfronterizos que se encuentra afectado por los fuegos. Según el reporte del Instituto Forestal Nacional (Infona) del Paraguay, en el mes de julio se registraron 14.400 focos de calor, donde los departamentos fronterizos con Brasil, Bolivia y Argentina son los más damnificados.[13] Solo durante el 1 de septiembre de este año se detectaron 1.334 focos de calor, de las cuales 854 (el 64 %) se encuentran en el Chaco paraguayo.[14]

La misma situación se observa en las provincias que conforman la mayor parte del Gran Chaco argentino: Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Salta. Entre mediados de marzo al final de julio alrededor de 30.000 hectáreas de bosque nativo fueron taladas.[15] Entre tanto, durante el primer quincena del mes de agosto de este año, se quemaron solo en la provincia del Chaco más de 20.000 hectáreas; a la vez que los incendios siguen proliferando y expandiéndose en otras provincias.[16] 

Por otro parte, en Bolivia durante el mes de agosto el bosque chaqueño registró 891 focos de calor, haciéndolo el quinto bosque con mayor concentración de focos de calor registrado en área con cobertura boscosa. Siendo la provincia Chiquitos y las provincias fronterizas de Cordillera y Gran Chaco las más afectadas, según los datos presentados por el SIMB. 

Los focos de calor registrado en el chaco son extremadamente inquietantes. No solo porque el bosque chaqueño es uno de los más deforestados a nivel mundial, sino porque también alberga una importante población de Pueblos Indígenas en Situación de Aislamiento y Contacto Inicial (PISAC).[17] Un reciente informe trinacional sobre Incendios y Deforestación en Territorios con Registros de Pueblos Indígenas en Situación de Aislamiento (Brasil – Bolivia – Paraguay) revela que, entre el 2018 y 2019, en estos países hubo un alarmante aumento de los focos de calor registraos en Territorios Indígenas y Áreas Protegidas con presencia de PISAC.[18]

(haz click en la imagen para agrandar)

Focos de incendio en 2019 y áreas de presencia de PIA en Paraguay y Bolivia.

Fuente: Vaz, A. (2020). Informe Trinacional: Incendios y deforestación en territorios con registros de pueblos indígenas en situación de aislamiento – PIA – Bolívia – Brasil – Paraguay. Brasília-DF (Brasil): GTI PIACI, p. 31.

En suma, los datos presentados nos develan que, a pesar de la devastación de los incendios forestales del 2019, los bosques sudamericanos siguen estando asediados por los fuegos; donde, el bosque amazónico sigue siendo uno de los más aquejado por las llamas. Sin embargo, no es menos alarmante la precipitosa marcha de las llamas en los demás ecosistemas boscosos de la región.

Los fuegos que se están registrando en los distintos bosques de sudamericanos son en su absoluta mayoría provocadas por los seres humanos. La falta de control y de fiscalización por parte de los Estados y de la sociedad es evidentemente uno de los elementos principales que permite la vertiginosa propagación de los incendios. Sin embargo, es fundamentar visualizar que el origen de los fuegos corresponden a una política de Estado – siendo los ejemplos más evidentes los casos de Brasil y Bolivia[19]. Esta política tiene un propósito claro: fomentar y potencializar el modelo extractivo de commodities específicos – como por ejemplo, el agrícola – en desmedro de los bosques y de los territorios indígenas.    

La pandemia del Covid-19 – así como las políticas de contingencia tomadas por los gobiernos – lejos de frenar el avance de la deforestación e incendios en los bosques le proporcionó un renovado impulso. Ante la latente crisis socio-económica generado por el Covid-19, los gobiernos y las elites dominantes apuntan a afianzar y profundizar aún más el modelo extractivista depredador, donde los business as usal es el único paradigma posible para “salir” de la crisis generado por la pandemia. Omitiendo, por supuesto, que es justamente este modelo el que nos llevó a esta crisis en un primer lugar. 


[1] http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/2020/Reporte_Incendios_Pantanal_07_Ago_2020.pdf

[2] Sobre la diferencia entre focos de calor y focos de quema véase: https://eldeber.com.bo/137001_foco-de-quema-y-foco-de-calor-es-lo-mismo-conoce-los-terminos-sobre-la-actividad-del-fuego

[3] Mientras que en entre el 01 de enero al 31 de agosto del 2020 se registraron 303.422 focos de quema acumulados, un aumento del 377% en comparación al 2019, donde se registraron 63.646 focos de quema en el mismo periodo. Véase: http://queimadas.dgi.inpe.br/queimadas/portal

[4] https://www.dw.com/pt-br/fogo-j%C3%A1-consumiu-mais-de-10-do-pantanal-em-2020/a-54630524

[5] A todo ello, en el Parque Nacional Otuquis se añaden las 313.744 hectáreas quemadas durante los incendios forestales del 2019 (correspondiente al 35% de su superficie). Véase: http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/2020/Reporte_Incendios_Pantanal_07_Ago_2020.pdf y https://erbol.com.bo/nacional/tribunal-de-la-naturaleza-declara-que-incendios-del-2019-fueron-un-%E2%80%9Cecocidio-ocasionado-por

[6] https://es.mongabay.com/2020/08/incendios-forestales-pantanal-bolivia-brasil-paraguay/

[7] Según una nota de Mongabay, los niveles del río Paraguay son tan bajos que “En el puerto de Asunción la altura del agua no supera los 70 cm”. Véase: https://es.mongabay.com/2020/08/incendios-forestales-pantanal-bolivia-brasil-paraguay/#:~:text=El%20reporte%20de%20FAN%20indica,mil%20hect%C3%A1reas%20en%20territorio%20boliviano.

[8] Véase: http://queimadas.dgi.inpe.br/queimadas/aq1km/

[9] Según la ABT, en el mes de agosto “se registró 69% menos de focos de calor en todo el país, comparados con el mismo mes del 2019”, hecho que la ABT atribuye al permanente trabajo de fiscalización, a la Resolución Administrativa ABT N° 149/2020 de prohibición de quemas y a las lluvias. Sin embargo, de acuerdo al Boletín Informativo N° 18 de la ABT, del total de focos de calor registradas durante del 24 al 30 de agosto, solo el 5,3% se dieron en áreas donde la ABT ha emitido alguna autorización (quemas legales), mientras que 75,7 % se dieron en áreas donde no ha proporcionado una autorización (quemas ilegales) y el 19 % se encuentran en otra jurisdicción (por ejemplo: en Territorios Comunitarios de Origen TCO y Áreas Protegidas). Véase: https://www.mmaya.gob.bo/2020/09/agosto-cierra-con-69-menos-focos-de-calor-registrados-en-comparacion-con-el-mismo-mes-del-2019/ y http://www.abt.gob.bo/images/stories/Noticias/2020/09/Boletin-018.pdf

[10] Véase: https://fcds.org.co/ni-la-covid-19-detiene-la-deforestacion-en-la-amazonia/

[11] Véase: https://www.wwf.org.co/sala_redaccion/?uNewsID=364635

[12] Zemp, D. C., C.-F. Schleussner, H. M. J. Barbosa, and A. Rammig (2017), Deforestation effects on Amazon forest resilience, Geophys. Res. Lett., 44, 6182–6190. Disponible en: https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/pdfdirect/10.1002/2017GL072955#:~:text=deforestation%20could%20reduce%20the%20resilience,of%20deforestation%20on%20continental%20rainfall.

[13] Estos departamentos son: Presidente Hayes (6.654 focos de calor), Alto Paraguay (2.070 focos de calor) y Boquerón (964 focos de calor). Departamentos que abarcan tanto el bosque Seco Chaqueño como el bosque Subhúmedo Inundable del Río Paraguay. Véase: http://www.infona.gov.py/index.php?cID=296 y http://www.infona.gov.py/index.php/noticias/en-julio-se-detectaron-mas-de-14400-focos-de-calor-en-todo-el-territorio-nacional

[14] Véase: http://guyra.org.py/wp-content/uploads/2020/09/Bolet%C3%ADn-informativo-de-riesgos-de-incendios-01_09.pdf

[15] Véase: https://es.mongabay.com/2020/08/argentina-el-peligro-de-la-reactivacion-economica-para-los-bosques-del-gran-chaco/

[16] Véase: https://www.chacodiapordia.com/2020/08/14/incendios-en-chaco-ya-se-quemaron-20-000-hectareas-en-lo-que-va-de-agosto/ y https://www.ambito.com/informacion-general/incendios/grave-ya-son-nueve-las-provincias-afectadas-forestales-n5127758

[17] Véase: https://www.servindi.org/actualidad-noticias/27/08/2020/puntos-de-calor-no-dejan-de-aumentar-en-la-amazonia-y-amenazan-piaci

[18] De los 99 territorios indígenas (TI) con registros de PIA en Bolivia, Brasil y Paraguay, se constató en el 2019 un aumento de focos de calor en relación al 2018 de 258.25% en Bolivia; 259,28% en Brasil y 185.12% en Paraguay. Mientras que los focos de calor detectadas en las 32 unidades de conservación (áreas protegidas) con presencia de PIA en 2019, en comparación con 2018, aumentaron en un 744.38% en Bolivia, un 347.87% en Brasil y un 44.150% en Paraguay. Véase: Vaz, A. (2020). Informe Trinacional: Incendios y deforestación en territorios con registros de pueblos indígenas en situación de aislamiento – PIA – Bolívia – Brasil – Paraguay. Brasília-DF (Brasil): GTI PIACI, pp. 42-48.

[19] En Brasil, el gobierno de Jair Bolsonaro, bajo el slogan de “abrir la amazonia y los territorios indígenas al desarrollo”, fomenta una clara política “anti-ambientalista” propiciando la minería, la agroindustria y explotación forestal en la amazonia.  Mientras que, en Bolivia, Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza (TIDN) resolvió que los incendios del 2019 fueron un “ecocido provocado por la política del Estado y el Agronegocio” y estableció la abolición de las “leyes incendiarias”.  Véase: https://www.theguardian.com/world/2020/sep/02/amazon-fires-brazil-rainforest-bolsonaro-destruction?CMP=Share_iOSApp_Other y https://es.mongabay.com/2020/08/bolivia-tribunal-de-la-naturaleza-culpa-a-morales-y-anez-por-incendios-del-2019/

Plan multimillonario para recuperación de incendios llega tarde y es para fortalecimiento de capacidades y diagnóstico de daños

A casi un año de los devastadores incendios que causaron uno de los peores desastres ambientales en la historia del país, el Gobierno nacional y departamental de Santa Cruz presentaron el Plan de Recuperación de Zonas Afectadas por Incendios en el Departamento de Santa Cruz que alcanza a 1.205 millones de bolivianos. Mas de la mitad de esta cifra será para fortalecimiento de capacidades y elaborar un diagnostico, y hasta la fecha el gobierno sólo tiene comprometidos 26 millones de bolivianos (2%).


(haz click en la imagen para agrandar)

Fuente: Presentación Plan de Recuperación de Zonas Afectadas por Incendios en el Departamento de Santa Cruz (Santa Cruz, 3 de agosto del 20209

Los ganaderos entre los principales responsables

La parte de diagnostico del plan afirma que de 2.053 predios afectados por los incendios, 1.209 corresponden a propiedades ganaderas (58% del total) lo que confirma que la principal causa de los incendios estuvo ligada a este actividad.

(haz click en la imagen para agrandar)

Fuente: Plan de Recuperación de Zonas Afectadas por Incendios en el Departamento de Santa Cruz

El Plan dice que, de una superficie total quemada de 3,4 millones de hectáreas, 1,4 millones de hectáreas fueron quemadas en tierras de uso agropecuario extensivo (42% del total de hectáreas quemadas). En segundo lugar figuran las tierras de uso forestal con 930 mil hectáreas quemadas (27% del total), seguidas de las áreas protegidas con 686 mil hectáreas quemadas (20% del total).

(haz click en la imagen para agrandar)

Fuente: Plan de Recuperación de Zonas Afectadas por Incendios en el Departamento de Santa Cruz

El mencionado Plan identifica como “causas subyacentes” de los incendios del 2019 al “marco normativo generado por la anterior gestión de gobierno”, que avalaron “perdonazos” y asentamientos humanos en tierras con vocación no aptas para actividades agropecuarias. Dentro de este marco normativo, mencionan a la Ley N° 337 (de “perdonazo” a los desmontes y quemas ilegales), la Ley N° 741 (que autoriza el desmonte hasta 20 hectáreas para pequeñas propiedades y propiedades comunitarias o colectivas para actividades agrícolas y pecuarias), la Ley N° 1171 (de uso y manejo racional de quemas) y el Decreto Supremo N° 3973 (que autorizan el desmonte para incrementar la actividad agropecuaria en los departamentos de Santa Cruz y Beni)[1]. Sin embargo, el Plan no propone la abrogación inmediata de estas normas para evitar que continúen estos incentivos perversos a las quemas y la deforestación.

Así mismo, el Plan omite mencionar otras leyes que directa e indirectamente promueven y legalizan la expansión de la frontera agrícola a costas del bosque, como ser la Ley N° 740 (de ampliación del plazo de verificación de la Función Económica Social), la Ley N° 1098 (marco normativo que permita la producción, almacenaje, transporte, comercialización y mezcla de Aditivos de Origen Vegetal), y el Decreto Supremo N° 3874 (que autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación de la Soya evento HB4 y Soya evento Intacta)[2]. Sobre la necesidad de poner limites a la exportación de carne no existe ni siquiera una mención.

Mas de la mitad del financiamiento será para fortalecimiento de capacidades y un diagnostico

De los 1.205 millones de bolivianos que necesitaría el Plan, el mayor porcentaje (38%) sería para Gestión de Riesgos que incluye:

  • Fortalecimiento de capacidades técnicas y de gestión de las instancias nacionales y subnacionales en reducción de riesgos y atención de desastres y/o emergencias y cambio climático con enfoque de protección, género e inclusión.
  • Generación de capacidades en prevención de riesgos en organizaciones y miembros de la sociedad civil con enfoque de cambio climático.
  • Generación de procesos de coordinación y gobernanza entre los actores involucrados.

En segundo lugar, con el 35% del presupuesto, está el eje ambiental con los siguientes componentes y financiamientos:

  • Restauración asistida y regeneración natural de bosques en zonas priorizadas. (50,4 millones Bs. – 4,1% del total)
  • Conservación de corredores de conectividad de flora y fauna silvestre en sitios prioritarios de conservación y de las áreas de influencia (17 millones de Bs. – 1,4%).
  • Restauración asistida, regeneración natural y conservación de áreas protegidas nacionales y subnacionales en el marco de sus instrumentos de gestión (269,2 millones Bs. – 22%).
  • Manejo sustentable de recursos hídricos con enfoque de cuenca y cambio climático (47,5 millones Bs. 3,9%).
  • Monitoreo de la restauración (funciones ambientales, fijación y captura de carbono, balance hídrico, fuentes de agua superficiales y subterráneas, suelos y corredores de biodiversidad) (33,1 millones Bs. 2,7%).
  • Revisión y análisis de normativas relacionadas a la problemática ambiental (2,6 millones Bs. – 0,2%).

Como se puede apreciar el lineamiento estratégico que más financiamiento tiene (269,2 millones de Bs) dentro del sector ambiental es el de “Restauración asistida, regeneración natural y conservación de áreas protegidas nacionales y subnacionales en el marco de sus instrumentos de gestión“. Dentro de este lineamiento el proyecto con mayor financiamiento (170 millones de Bs.) es para “Valoración de daños y pérdidas ocasionados a la biodiversidad, suelos y agua, a consecuencia de las emergencias ambientales, para el monitoreo y seguimiento en las Áreas Protegidas afectadas del SNAP“. En otras palabras la mayoría del financiamiento para el sector ambiental será destinado a “Un documento con el diagnóstico de daños y pérdidas de la biodiversidad, suelos y agua, afectado por los incendios con la definición de indicadores para el monitoreo y seguimiento“.

(has click en la imagen para agrandar)

El proyecto con más financiamiento dentro del sector ambiental del Plan de Recuperación. Fuente: Plan de Recuperación de Zonas Afectadas por Incendios en el Departamento de Santa Cruz

A todo esto hay que añadir que en la “Revisión y análisis de normativas relacionadas a la problemática ambiental” se gastarán 2,6 millones de Bs. EN este lineamiento estratégico figura un proyecto de “Política Nacional de Bosques y Plantaciones Forestales y su Estrategia de Implementación, que incluya la promoción del desarrollo forestal sostenible a partir de zonas afectadas por los incendios forestales“.

Sólo el 2% de financiamiento

Según el mencionado Plan sólo el 2% tiene financiamiento comprometido [3]. El otro 98% – 1.178 millones de Bolivianos – sería gestionado a través de créditos y donaciones de la cooperación internacional desde entidades públicas nacionales y sub nacionales.

(haz click en la imagen para agrandar)

Fuente: Plan de Recuperación de Zonas Afectadas por Incendios en el Departamento de Santa Cruz

Es necesario destacar que el Plan no contempla los incendios que están ocurriendo ya el 2020 especialmente en Áreas protegidas como Otuquis y San Matías [4]. ¿Cuánto más costará a los bolivianos y bolivianas los incendios forestales de este año? ¿Por qué este costo no lo asumen los culpables de este desastre ambiental?

En síntesis el Plan de Recuperación de Zonas Afectadas por Incendios en el Departamento de Santa Cruz es un plan para pasar el sombrero a la cooperación internacional, gastar el dinero en consultorias y documentos, y no abordar las causas estructurales que llevan a la deforestación y las quemas. En le medida en que no se analice y busque cambiar el modelo depredador del agronegocio, este Plan de Recuperación será sin duda uno más de muchos.


[1] https://fundacionsolon.org/2020/02/20/las-leyes-incendiarias-en-bolivia/   

[2] Así como el más reciente Decreto Supremo N° 4232 (que autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación del maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya, genéticamente modificados).

[3] Los proyectos o acciones que tienen fondos comprometidos son:

  • Eje Social: Provisión de servicios de salud para población afectada priorizando a la más vulnerable y Recuperación de servicios básicos (agua para consumo humano);
  • Eje Productivo: Recuperación de las condiciones de sistemas de producción agropecuaria y silvopastoril sustentables con valor agregado, y Recuperación de áreas productivas agrícolas de subsistencia y otras actividades alternativas (economía de patio);
  • Componente transversal Gestión de Riesgos: Fortalecimiento de capacidades técnicas y de gestión de las instancias nacionales y subnacionales en atención, mitigación y prevención de riesgos con enfoque de cambio climático y Generación de capacidades en prevención de riesgos en organizaciones y miembros de la sociedad civil con enfoque de cambio climático.

[4] https://fundacionsolon.org/2020/07/31/julio-del-2020-mas-incendios-en-areas-protegidas-y-en-el-bosque-chiquitano-que-el-2019/

Asamblea Mundial por la Amazonía | Hoy es Todavía

El pasado 18 y 19 de julio, organizaciones indígenas, activistas, instituciones, colectivos, entre otros se autoconvocaron a la primer Asamblea Mundial por la Amazonía, para lanzar un grito de defensa a la amazonia y la vida, y para articular acciones conjuntas en torno a tres grupos de trabajo: Covid-19, Boicot y Movilización


Ecocidio a la vista

Bolivia una vez más está en llamas. Pareciera ayer que la sociedad boliviana lloraba por la Chiquitanía. Desde el principio del año hasta el 31 de Julio se han registrado 60.490 incendios. Durante el mismo período el año pasado se contabilizaron sólo 51.394 focos de calor. Esto representa un incremento de 17% en los incendios en relación al 2019. La pandemia del fuego se esparce a la velocidad del viento y tenemos muy poco tiempo para detenerla.


Julio del 2020: más incendios en Áreas Protegidas y en el bosque Chiquitano que el 2019

Por: Guillermo Villalobos

Bolivia termina el mes de julio con un escenario ambiental perturbarte. Según el Sistema de Información y Monitoreo de Bosques (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA), entre el 01 y el 29 de julio de este año se registraron 19.205 focos de calor. Mientras que, durante el mismo periodo, el 2019 se registraron 16.532 focos de calor. Dicho de otra manera, durante julio del 2020 los focos de calor se incrementaron en un 16.2% en relación al 2019. En los picos más altos, se llegó a registrar hasta 1.605 focos de calor en un solo día.[1]


(has clic en la imagen para agrandar)

19.205 focos de calor entre el 01 al 29 de julio de 2020
16.532 focos de calor entre el 01 al 29 de julio de 2019

Fuente: MMAyA. Datos obtenidos el 29/07/2020 en: http://simb.siarh.gob.bo/simb/map_heat_source

Los datos del SIMB muestran, asimismo, que hay un aumento porcentual considerable de los focos de calor registrados tanto en el bosque chiquitano como en Áreas Protegidas. Los reportes señalan que, durante 01 al 29 de julio del 2019, del total de los focos de calor registrados en áreas con cobertura boscosa el 50,5 % sucedieron en el bosque chiquitano; mientras que, durante el mismo periodo en el 2020, el 65,1 % del total de los focos de calor registrados en áreas con cobertura boscosa se dieron en el bosque chiquitano. 

focos_calor_2019_2020-01-01

(has clic en la imagen para agrandar)

Por otro lado, llama la atención el aumento de focos de calor identificados en áreas protegidas. De acuerdo a los datos del SIMB, el porcentaje de focos de calor registrados en áreas protegidas durante el 01 al 29 de julio pasó de 5,2% el 2019 a 12,7% el 2020. Siendo Carrasco, Otuquis y San Matías las más afectadas el 2019; mientras Otuquis, San Matías y Tunari fueron las más dañificadas este año.

Desde hace una semana el Parque Nacional y Área de Manejo Integral Otuquis, en el municipio de Puerto Suarez en Santa Cruz, se encuentra en llamas. En solo los primeros cuatro días de incendio se registraron 685 focos de calor.[2] Según declaraciones de la Ministra de Medio Ambiente y Agua, María Elva Pickert, se estima que 25.000 hectáreas están siendo afectadas por los fuegos;[3] en tanto la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras (ABT) informó que ya se quemaron 60 mil hectáreas de pasturas naturales.[4] A todo esto, hay que sumar los 5.000 hectáreas que se quemaron en el incendio suscitado en marzo de este año,[5] y los 326.743 hectáreas quemadas en los incendios del año pasado.[6]

Lamentablemente el latente incendio en el Parque Nacional y Área de Manejo Integral Otuquis no es el único evento de este tipo. En lo que va del mes de julio, hubo incendios de magnitud en diferentes áreas protegías, donde resaltan: el Área Protegida Paramani (zona de amortiguación del Parque Nacional y Área de Manejo Integral Madidi), el Parque Nacional Tunari, el Área Natural de Manejo Integral San Matías y – en dos ocasiones distintas – el Parque Nacional Carrasco[7]

Si a pesar de encontrarnos en una situación de emergencia por la pandemia del Covid-19, el mes de julio nos presenta este panorama tan desolador ¿Qué nos espera para los meses de agosto y septiembre? ¿Cuántos miles de hectáreas en bosques y áreas protegidas, y todos los seres que habitan en ellos, quedaran calcinados por los incendios? ¿Es necesario tener que precipitarnos nuevamente a un desastre ambiental para el gobierno derogue de una vez las leyes incendiarias? Si no frenamos el ecocido en curso, muy pronto nos hallaremos en el punto de no retorno, donde ya no se podrá recuperar los ecosistemas que se incineraron por la codicia de unos cuantos.  


[1] MMAyA (2020). Reporte oficial de focos de Calor e incendios forestales. Boletín N° 115. Viernes 24 de julio. Disponible en: https://datos.siarh.gob.bo/simb/focosdecalor

[2] http://www.cejis.org/el-parque-nacional-otuquis-registra-685-focos-de-calor-en-cuatro-dias-de-incendio/

[3] https://eldeber.com.bo/pais/incendio-forestal-afecta-a-25000-hectareas-del-parque-nacional-otuquis_192613

[4] http://www.abt.gob.bo/index.php?option=com_content&view=article&id=1687:abt-brinda-apoyo-logistico-para-combatir-incendio-en-otuquis&catid=8&Itemid=211&lang=es

[5] https://fundacionsolon.org/2020/03/16/incendio-en-el-parque-nacional-otuquis-y-673-focos-de-calor-en-el-resto-del-pais/#_ftn1

[6] http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/IncendiosNal-FAN-25092019.pdf

[7] Véase: https://www.mmaya.gob.bo/2020/07/guardaparques-del-parque-nacional-madidi-sofocaron-incendio-en-el-area-protegida-paramarani/; https://www.mmaya.gob.bo/2020/07/sernap-sofoco-incendio-en-el-parque-nacional-tunari/; http://www.abt.gob.bo/index.php?option=com_content&view=article&id=1690:ante-incremento-de-focos-de-calor-abt-no-descarta-paralizar-actividades-de-quema-en-municipios-de-riesgo&catid=8&Itemid=211&lang=es; y https://www.mmaya.gob.bo/2020/07/sernap-logro-sofocar-incendio-en-el-parque-nacional-carrasco/ y https://www.mmaya.gob.bo/2020/07/sernap-sofoco-incendio-en-el-parque-nacional-carrasco/

42% más de incendios en reservas forestales en lo que va del año en Bolivia

Entre el 1 de enero y el 22 de Julio del 2020 se han registrado, según el Sistema de Información y Monitoreo de Bosques (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA), 48.668 focos de calor. Durante el mismo período, el 2019 se registraron 44.902 focos de calor. Esto significa un incremento de 8,3% de focos de calor en relación al 2019.

44.902 focos de calor entre el 1/1 y el 22/7 del 2019
48.668 focos de calor entre el 1/1 y el 22/7 del 2020

La situación es aun más grave. Si tomamos en cuenta los incendios en áreas boscosas el incremento sube al 11,3% (17.285 el 2019 vs. 19.243 el 2020), y si nos fijamos solamente en los incendios en reservas forestales el incremento es del 42% (1.236 el 2019 vs 1.759 el 2020). El año pasado las reservas forestales que más incendios tuvieron en el periodo 1/1 al 22/7 fueron Iturralde, Guarayos y El Chore, mientras este año son Guarayos, Iturralde e Itenez.

2019

1.236 focos de calor en reservas forestales

2020

1.759 focos de Calor en reservas forestales

El mes pasado el pico de focos de calor por día llegó a los 650 incendios el 24 de junio. Sin embargo, este mes de julio ya hemos duplicado esa cifra con 1.318 focos de calor el día 21 de Julio.

24 de Junio: 650 focos de calor
21 de Julio: 1.318 focos de calor

En los 30 días de junio hubieron 7.315 incendios, mientras que en sólo 21 días del mes de julio ya estamos en 10.402 incendios.

La situación es extremadamente preocupante. El gobierno en su conjunto, el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, y la Autoridad de Fiscalización y Control Social del Bosque y Tierra (ABT) siguen sin hacer nada para evitar un ecocidio como el que se vivió el 2019.

Devorando bosques para alimentar vacas

Por: José Carlos Solón y Guillermo Villalobos

La noche de San Juan de este año dejó 659 incendios en todo el país. Sin embargo, esta cifra representa un pequeño pico en el total de incendios que se vienen desarrollando en el año. Al finalizar junio habremos superado los 7000 incendios sólo en este mes. De estos incendios, más de 1700 habrán sido en zonas boscosas y unos 150 en áreas protegidas según los datos oficiales del MMAyA publicados hasta la fecha.[1]

La actividad ganadera es la responsable de la mayoría de estos incendios. Según la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT), en el año 2015 el 41% de los incendios se produjeron en áreas de uso ganadero.[2] La ganadería no sólo es responsable de los incendios en tierras de uso ganadero sino en gran parte de las tierras boscosas. El 2015, por ejemplo, hubo 20.000 incendios en áreas de producción forestal, reservas forestales y áreas protegidas, además de otros 21.000 incendios en áreas de uso ganadero. Los incendios que provoca la ganadería bovina son sobre todo para “recuperar” pastizales para alimentar el ganado y limpiar terrenos de cobertura forestal para ampliar los pastizales para las vacas.


Según un estudio del 2016 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el 71 % de la deforestación en Sudamérica se debe a la expansión de las superficies de pastizales para la ganadería bovina[3]. Otro estudio titulado “El contexto de la deforestación y degradación de los bosques en Bolivia” afirma que en nuestro país el 60% de la deforestación entre el 2005 y el 2010 se debió a actividades ganaderas[4].

En Bolivia existen dos grandes tipos de ganadería bovina: Por un lado, la extensiva que se realiza en grandes extensiones de tierra para que el ganado pastee libremente y, por el otro lado, la intensiva en la cual los animales están confinados y se los alimenta para que crezcan más rápido.

La primera es de bajo costo productivo[5] mientras la segunda requiere una inversión más alta. En el país predomina la ganadería extensiva, con inmensas superficies para pastoreo. De acuerdo con el Censo Agropecuario del 2013 del Instituto Nacional de Estadística (INE), más de la mitad del departamento del Beni está cubierto por pastos naturales dedicados a la ganadería. Mientras que Santa Cruz concentra tres cuartas partes de los pastizales cultivados en Bolivia.[6]

Según el informe de Fundación Tierra sobre los incendios en la Chiquitania del 2019,[7]los principales protagonistas del incendio son los grandes ganaderos situados a lo largo de las franjas de penetración de la frontera agropecuaria y están localizadas principalmente en San Ignacio de Velasco y San Matías”. Este informe señala que en la zona de San Matías “al menos 17 propiedades ganaderas han sido incendiadas y todas tienen una extensión mayor a las cinco mil hectáreas definidas constitucionalmente”.

Del total de estas propiedades ganaderas, quince fueron tituladas durante el gobierno del MAS entre el 2016 y el 2018. Este tipo de titulaciones de tierra alientan aún más la expansión de las actividades ganaderas a gran escala a costa del bosque, generando mayor cantidad de quemas, las mismas que varias veces derivan en incendios descontrolados que incluso afectan al mismo sector ganadero.

Según el INE, en Bolivia existen alrededor de 10 millones de cabezas de ganado bovino. Podríamos decir que hay casi una vaca por cada boliviano y la demanda de carne está abastecida en el país. Asimismo, el 2019 se produjo un total de 204.203 toneladas de carne y se exportaron 4.915 toneladas.[8] Las exportaciones de carne deshuesada congelada tienen como destino principal el Perú, Vietnam y China desde agosto del 2019. También se exporta carne procesada (principalmente hamburguesas), conservas y despojos comestibles de carne al Perú y Ecuador.[9]

El plan de los ganaderos y los gobiernos de Evo Morales y Jeanine Añez es ampliar la exportación de carne. Asimismo, La Federación de Ganaderos de Santa Cruz plantea multiplicar por 15 sus exportaciones de carne hasta el 2025. Si el agronegocio logra exportar 75.000 toneladas de carne tendrían un ingreso de 250 millones de dólares[10]. Para ello necesitan ampliar sus mercados, apuntando principalmente a la China, Rusia y otros países.

Lo que está provocando los incendios en Bolivia son las características de una ganadería que devora bosques para alimentar vacas. Situación que se agrava por el sueño de algunas elites de exportar carne y ganar millones de dólares para sus bolsillos. El impacto de la ganadería sobre los bosques de Bolivia es ya trágico. Pretender ampliar las exportaciones de carne en este contexto sólo agravará el ecocidio en curso.


[1] http://simb.siarh.gob.bo/simb/map_heat_source

[2] ABT, Reporte Nacional de focos de Calor Gestión 2015, Disponible en:

[3] http://www.fao.org/3/i5588s/i5588s.pdf

[4] Müller R., Pacheco P., y Montero JC. 2014. El contexto de la deforestación y degradación de los bosques en Bolivia: Causas, actores e instituciones. Documentos Ocasionales 100. CIFOR.

[5] Sin embargo, de alto costo ambiental, ya que la ganadería bovina extensiva es la que más superficie quema para regenerar pastizales.      

[6] https://www.sudamericarural.org/images/en_papel/archivos/CENSO-AGROPECUARIO-BOLIVIA_final.pdf

[7] http://www.ftierra.org/index.php/component/attachments/download/194

[8] https://www.ine.gob.bo/index.php/publicaciones/derribe-de-ganado-bovino-2018-2019/

[9] https://ibce.org.bo/images/ibcecifras_documentos/Cifras-763-Bolivia-Exportaciones-carne-bovinos-derivados.pdf

[10] Asimismo, la Confederación de Ganaderos de Bolivia (CONGABOL) plantea en su Plan Nacional de Desarrollo Pecuario 2020-2030 llegar a un hato bovino de 17 millones de cabezas de ganado – esto es, una tasa de crecimiento de alrededor del 5% anual – y exportar 150 mil toneladas por un valor de al menos 500 millones de dólares para el 2030. Para dicho fin, el sector ganadero propone pasar de 13 millones a 20 millones de hectáreas de uso ganadero. Véase: https://www.notiboliviarural.com/pecuaria/ganaderos-plantean-al-gobierno-un-plan-de-desarrollo

Al 19 de abril Bolivia supera registro de quemas de los últimos 10 años

Por Guillermo Villalobos

Hasta el 19 de abril del 2020 se registraron en Bolivia 3.368 focos de calor. Esta cifra es la más alta de la última década según los datos del Reporte Oficial de Focos de Calor e Incendios Forestales del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA) (gráfica I).  

Gráfica I. Evolución histórico nacional de focos de calor acumulado al 19 de abril. 2010 a 2020

Fuente: MMAyA. Reporte Oficial de Focos de Calor e Incendios Forestales, Boletín N° 26, 2020 (has click en la imagen para agrandar)

Si observamos la pequeña barra en gris de focos de calor acumulados hasta el 19 de abril veremos que ninguno de los años anteriores Bolivia superó los 3.368 registrados oficialmente este año. El año pasado se registraron 2.761 incendios y el 2016 hubieron 2.538. Algunos años ni siquiera se llegó a los 1.000 focos de calor. Este es el primer año que pasamos la barrera de los 3.000 focos de calor acumulados hasta el 19 de abril.

El incremento de los focos de calor es extremadamente preocupante por dos razones: primero por el ecocido suscitado el 2019 que afectó más de 2 millones de hectáreas de bosque[1] y, segundo por la emergencia sanitaria del Covid-19 y la cuarentena que ha semiparalizado las actividades económicas del país.

Los departamentos que al 19 de abril acumularon la mayor cantidad de focos de calor fueron: Santa Cruz con 2.664, Beni con 319 y Tarija con 285. Según el mismo informe del MMAyA, desde el 2010 al 2020 Santa Cruz encabeza la lista con la mayor cantidad de focos de calor acumulados al 19 de abril (gráfica II).

Gráfica II. Evolución histórica de focos de calor acumulados por departamento al 19 de abril. 2010 al 2020.

Fuente: MMAyA. Reporte Oficial de Focos de Calor e Incendios Forestales, Boletín N° 26, 2020
(has click en la imagen para agrandar)

Asimismo, del 1 al 19 de abril de este año se registraron 1,564 focos de calor en todo el país. Santa Cruz ocupa el primer lugar con 1.063 focos de calor (equivalente al 67%), seguido de Beni con 340 (21%) y La Paz con 61 (4%). Los principales municipios afectados en Santa Cruz son: Charagua con 132, San Ignacio de Velazco con 118, Pailón con 112 y Cabezas con 105 focos. En el Beni el municipio mas afectado es Exaltación con 124 incendios (gráfica III).

Gráfica III. Evolución mensual de los focos de calor nacional y por departamento. 1 al 19 de abril 2020.  

Fuente: MMAyA. Reporte Oficial de Focos de Calor e Incendios Forestales, Boletín N° 26, 2020
(has click en la imagen para agrandar)

En Santa Cruz, según los datos del Sistema de Alerta Temprana de Incendios Forestales (SATIF) de esa gobernación, del 1 al 21 de abril se registraron 1.078 focos de quema[2] (gráfica IV). Esta cifra supera el promedio histórico de quemas del mes de abril para Santa Cruz.[3]

Gráfica IV. Evolución histórica focos de quema departamento de Santa Cruz. 1 al 21 de abril 2020

Fuente: Boletín del Sistema de Alerta Temprana de Incendios Forestales 21 de abril 2020, Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz. (has click en la imagen para agrandar)

De acuerdo a los datos presentado por el MMAyA, del total de focos de calor registrados entre el 1 y el 19 de abril, 48 se dieron en reservas forestales, principalmente en: Guarayos (21), El Chore (11) y la Cuenca del Río Boopi (7). Este mismo reporte muestra que 65 focos de calor se dieron en áreas protegidas, destacándose en Santa Cruz el Área Natural de Manejo Integrado San Matías (39) y el Parque Nacional Amboró (7), en Cochabamba el Parque Nacional Carrasco (6) y en el Beni el Parque Nacional y Territorio Indígena Isiborro Secruré (4).

Los tipos de bosques en donde más focos de calor se registraron fueron: bosque chaqueño (182), bosque chiquitano (166), bosque de yungas (37), bosque amazónico (32) y bosque de pantano (29) (gráfica V).

Gráfica V. Focos de calor en Reservas Forestales, Áreas Protegidas y por tipo de bosque. 1 al 19 de abril 2020

Fuente: MMAyA. Reporte Oficial de Focos de Calor e Incendios Forestales, Boletín N° 26, 2020. (has click en la imagen para agrandar)

Llama profundamente la atención que hasta la fecha se hayan registrado más focos de calor que el año pasado a pesar de la cuarentena nacional que está en vigencia desde el 22 de marzo, la misma que a limitado la movilidad de las personas y a ralentizando todo el aparato productivo y comercial del país. ¿Cómo es que en una cuarentena nacional se sigan dando chaqueos de esta magnitud? ¿Cómo es que Santa Cruz, que es el departamento más golpeado por el covid-19, al mismo tiempo concentra la mayor cantidad de focos de calor?

Sería muy importante que, así como cada noche el Ministerio de Salud anuncia los casos confirmados de covid-19, el MMAyA informe diariamente por televisión los incendios registrados en el día para evitar que el ecocidio se repita en Bolivia.


[1] Fundación Amigos de la Naturaleza (2019). Reporte de incendios forestales a nivel nacional. 25 de septiembre de 2019. Disponible en: http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/IncendiosNal-FAN-25092019.pdf

[2] Sobre la diferencia entre focos de calor y focos de quema véase: https://eldeber.com.bo/137001_foco-de-quema-y-foco-de-calor-es-lo-mismo-conoce-los-terminos-sobre-la-actividad-del-fuego

[3] https://eldeber.com.bo/175132_aumentan-los-chaqueos-en-santa-cruz-ya-se-supero-el-promedio-de-quemas-del-mes-de-abril

Focos de calor en tiempos de cuarentena

De acuerdo al informe presentado por el Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS) hasta finales del mes de marzo de este año se registraron un total de 4.288 focos de quemas acumuladas en todo el país; donde la amplia mayoría se suscitaron en Santa Cruz (3.625 focos) y en el Beni (282 focos). Asimismo, del total de focos registrados, 600 focos se dieron en 16 áreas protegidas nacionales y sub-nacionales de Santa Cruz y Beni (Tabla I).

Continúa leyendo Focos de calor en tiempos de cuarentena

Ecocidio de la Chiquitanía: ¿Qué aprendieron los partidos políticos?

Según la ABT, entre los años 2012 a 2016 en Bolivia se desmontaron un total de 1.083.725 hectáreas.[1] Sólo el 2019 se quemaron un total de 5.358.492 hectáreas[2], esto es 3.431.368 hectáreas más que el año 2014, donde el área total quemada fue de 1.927.124 hectáreas[3]. Por ello, no sorprende que Bolivia ocupe el séptimo lugar en el ranking de los diez países que perdieron mayor superficie de bosque en los últimos 25 años a nivel mundial[4].

Debido a que los incendios suscitados el año pasado en la Chiquitanía se antepusieron al proceso electoral del 2019, muchos de los partidos políticos en ese momento absorbieron el tema de los incendios, los bosques y la deforestación en su discurso político. Pero, ¿Qué dicen ahora los principales partidos políticos respecto a los bosques y a la deforestación? ¿En qué cambió su propuesta de gobierno de 2019 con la 2020 con relación al tema de deforestación y bosques? ¿Qué proponen frente al ecocidio que arrasó con el bosque chiquitano y amazónico del año pasado?

Continúa leyendo Ecocidio de la Chiquitanía: ¿Qué aprendieron los partidos políticos?

Incendio en el Parque Nacional Otuquis y 673 focos de calor en el resto del país

El pasado viernes 13 de marzo, se registró en el Parque Nacional y Área de Manejo Integrado Otuquis[1] un incendio que hasta la fecha arrasó con 5.000 hectáreas.  De acuerdo a informes oficiales, el incendio se originó en el Brasil y desde ese país vecino se propagó al parque nacional Otuquis (Arde el parque Otuquis y amenaza a firmas portuarias). Gracias al trabajo de bomberos forestales, guardaparques y militares, así como a las recientes precipitaciones que se suscitaron en el lugar, el incendio logró ser controlado (El fuego consume 5.000 hectáreas en Otuquis).

Sin embargo, el incendio en el parque nacional Otuquis no es el único incendio que viene desarrollándose en el territorio nacional. En base a imágenes satelitales de la NASA, el informe realizado por Global Forest Watch señala que entre el 8 y el 15 de marzo de este año se registraron 673 alertas de incendio en todo el territorio nacional. De estas, 606 ocurrieron en Santa Cruz, 39 en Tarija y 23 en Beni.

Fuente: Global Forest Watch (2020) (Has click en la imagen para ver mejor)

Dentro del departamento de Santa Cruz, las provincias que reportan mayor alerta por incendios durante estas fechas fueron: Chiquitos con 400 focos, José Miguel de Velasco con 97, Cordillera 58, Ñuflo de Chavez con 34 y por último Andrés Ibáñez con 10 focos de fuego.

Fuente: Global Forest Watch (2020) (Has click en la imagen para ver mejor)

En suma, solo en la primera mitad del mes marzo ya contamos con un incendio forestal que quemo alrededor de 5.000 hectáreas de parque nacional, a lo cual se suman los 673 alertas de incendios en el país. Bajo este perspectiva, ¿Cuáles serán el escenario durante la época de mayor chaqueo en el país? ¿Cuántas hectáreas más de bosques se quemaran este año?  

Para ver el informe completo de Global Forest Wacht haga click aquí


[1] El Parque Nacional y Área de Manejo Integrado Otuquis se ubica en la región del Pantanal boliviano, en la provincia German Busch, entre los municipios de Puerto Quijarro y Puerto Suárez.

Indígenas y colectivos presentan dos proyectos para abrogar las leyes incendiarias

Frente a los incendios del 2019 que arrastraron con 5 millones de hectáreas (de las cuales más de 2 millones de hectáreas corresponden al bosque chiquitano y amazónico), el pasado 27 de febrero una comisión de organizaciones indígenas de la Chiquitanía – Organización Indígena Chiquitana (OICH), Organización de Mujeres de la Chiquitanía (OMCH) y Central de Comunidades Originarias de Lomerío (CICOL) – en representación de distintos colectivos e instituciones ciudadanas de Santa Cruz y La Paz, presentó ante la Asamblea Legislativa Plurinacional y a la Presidenta del Estado un proyecto de ley y de decreto supremo para la abrogación de las leyes “incendiarias” que causaron el ecocidio del año pasado.   

El proyecto de ley que se presentó plantea abrogar la ley N° 1171 del 25 de abril de 2019 de “Uso y Manejo Racional de Quemas” que dispone los lineamientos de la política nacional de manejo integral del fuego y establece, además, un régimen de sanciones administrativas por la realización de quemas sin autorización. Asimismo, propone abrogar la ley 741 del 29 de septiembre de 2015 que autoriza el desmonte de hasta 20 hectáreas en TPFP y en tierras con cobertura boscosa; al igual que la ley 1098 del 17 de septiembre de 2018 que establece el marco normativo que permite la producción, almacenaje, transporte, comercialización y mezcla de Aditivos de Origen Vegetal, con la finalidad de sustituir gradualmente la importación de Insumos y Aditivos, y Diésel Oíl.

Mientras que el proyecto de decreto supremo presentado a la Presidenta del Estado procura la abrogación de dos normas: el decreto supremo 3874 de abril de 2019 que autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación de la soya evento HB4 y Soya evento Intacta para la producción de Aditivos de Origen Vegetal – Biodiesel; y el decreto supremo 3973 del 10 de junio de 2019 que autoriza el desmonte para actividades agropecuarias en tierras privadas y comunitarias, así como las quemas en áreas clasificadas por el Plan de Uso de Suelo PLUS en los departamentos de Santa Cruz y Beni.   

La propuesta de ley y decreto supremo para abrogar las leyes “incendiaras” es una iniciativa que se articula con la visita al país de una comisión del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza el próximo 15 de marzo. La cual llevará a cabo una evaluación y elaborar un informe para la consideración ante el tribunal; con el fin de establecer recomendaciones para evitar que estos incendios se vuelvan a repetir.

(haga click en la imagen para ver el pdf completo)

Las leyes incendiarias en Bolivia

Por: Guillermo Villalobos

El 2019 Bolivia perdió 5,3 millones de hectáreas por los incendios que se suscitaron durante los meses de julio a septiembre. Del total del área quemada, 3.3 millones de hectáreas (el 62%) corresponden a áreas no boscosas – es decir pastizales, cerrados, entre otros – y 2 millones de hectáreas (el 38%) a áreas de bosque; de los cuales 1,4 millones de hectáreas corresponden al bosque endémico chiquitano[1]. La quema de más de 2 millones de hectáreas de bosque significa una pérdida invaluable e insustituible del patrimonio natural boliviano. Frente a este desastre ambiental, el discurso gubernamental trato de desprenderse de cualquier responsabilidad, posicionado al cambio climático, las sequias y al calentamiento global como los principales culpables de los incendios[2].

Los incendios suscitados el año pasado en Bolivia no son solo producto de factores naturales ni del cambio climático, son consecuencia de una política económica impulsada desde el gobierno central; el cual busca afianzar un modelo desarrollista basado en la extracción de los recursos naturales, ya siendo estos los hidrocarburos, los minerales o la agricultura y ganadería extensiva. Por ello, no es casual que desde el 2013, mediante la promulgación de distintas normativas que posibilitaron la ampliación de la frontera agropecuaria, la dotación de tierras en zonas de vocación forestal y la promoción de los desmontes y chequeos (Tabla I), el gobierno nacional fue afinando alianzas políticas con las elites agro-empresariales del oriente boliviano. Por este motivo, difícilmente se puede atribuir el desastre ambiental del 2019 al cambio climático y al calentamiento global, los incendios en el bosque amazónico y chiquitajo se constituyen en un verdadero ecocidio premeditado desde las elites políticas y empresariales.[3]

Tabla I. Principales normas “incendiarias” aprobadas por el gobierno de Bolivia. 2013-2019

NormativaTítulo
Ley 337. 11/02/2013Ley de apoyo a la producción de alimentos y restitución de bosques
Ley 502.
26/02/2014
Ley de ampliación del plazo y modificación a la ley n° 337 de apoyo a la producción de alimentos y restitución de bosques
Ley 739.
29/02/2015
Modificación de las leyes n° 337 y n° 502 de apoyo a la producción de alimentos y restitución de bosques
Ley 740.
29/09/2015
Ley de ampliación del plazo de verificación de la Función Económica Social
Ley 741.
29/09/2015
Ley de autorización de desmonte hasta 20 hectáreas para pequeñas propiedades y propiedades comunitarias o colectivas para actividades agrícolas y pecuarias
Ley 952.
26/05/2017
Ley de ampliación del plazo para el registro al programa de apoyo a la producción de alimentos y restitución de bosques
Ley 1098.
17/09/2018
Ley que establecer el marco normativo que permita la producción, almacenaje, transporte, comercialización y mezcla de Aditivos de Origen Vegetal
DS 3874.
18/04/2019
Decreto que autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación de la Soya evento HB4 y Soya evento Intacta
Ley 1171.
25/04/2019
Ley de uso y manejo racional de quemas
DS 3973.
10/07/2019
Decreto que modifica el Artículo 5 del Decreto Supremo N° 26075, de 16 de febrero de 2001, autorizando el desmonte para actividad agropecuaria en los departamentos de Santa Cruz y Beni
Fuente: Elaboración propia

De forma general, podemos clasificar estas normas en dos categorías: por un lado, las que se generan un “perdonazo” a los desmontes y quemas ilegales realizadas en un periodo determinado, y por el otro lado, las que legalizan y promueven – directa o indirectamente – la expansión de la frontera agropecuaria, los desmontes y las quemas.

Leyes “perdonazos” a los desmontes y quemas ilegales 

Una de las primeras normativas con el cual se buscó viabilizar dicho modelo económico fue la ley 337 del 11 de febrero del 2013. Esta ley, titulada de Apoyo a la Producción de Alimentos y Restitución del Bosque, fue mejor conocida como la ley del “perdonazo” debido a que básicamente estableció un régimen excepcional para los desmontes y quemas en Tierras de Producción Forestal Permanente (TPFP) que se realizaron sin autorización entre el 21 de julio 1996 al 31 de diciembre 2011. En otras palabras, mediante esta ley , se exceptuó a toda persona que haya realizado desmontes y quemas sin autorización de las sanciones dispuesta en la Ley 1700[4] a cambio del pago de una multa (Tabla II) y la inscripción al Programa de Producción de Alimentos y Restitución de Bosques.

Tabla II. Sanción administrativa por desmontes sin autorización. Art. 6 ley 337.

Clase de propiedadÁreaPago al contado (ufv/hectárea)Pago plazos (ufv/hectárea)
Empresa y MedianaTierra de Producción Forestal Permanente (TPFP)235313
Empresa y MedianaOtras áreas157235
Pequeña MedianaTPFP y otras áreas117117
ComunidadTPFP y otras áreas3939
Fuente: Ley 337 del 11 de febrero del 2013

La ley 337 si bien poseía un carácter excepcional, fue modificada en varias ocasiones por una serie de leyes – las leyes 502, 739 y la 952 – con el fin de ampliar el plazo permitido para la suscripción al Programa de Productores de Alimentos y Restitución de Bosques. Dicho de otro modo, en tres diferentes ocasiones el gobierno amplio el “perdonazo” a los desmontes y quemas ilegales que se realizaron desde 1996 hasta diciembre del 2017 (fecha limite determinada en la ley 952).   

Según datos presentados por la Autoridad de Fiscalización y Control Social del Bosque (ABT), entre los años 1998 a 2018 se desmontaron un total de 1.518.669 hectáreas en toda Bolivia. Donde los principales actores que llevaron a cabo los desmonte fueron: propietarios privados con el 63%, comunidades campesinas con 31% y comunidades indígenas con 6%.[5]

Leyes que promueven y legalizan la expansión de la frontera agropecuaria, los desmonte y los chaqueos

Adicionalmente a las leyes de “perdonazo”, durante los últimos cinco años el gobierno nacional promulgó una sucesión de normas que promovieron directa e indirectamente los desmontes y quemas. La ley 741 del 29 de septiembre del 2015 fue sin duda una de las más conocidas y criticadas. Por medio de esta ley, el gobierno autorizó el desmonte de hasta 20 hectáreas en TPFP y en tierras con cobertura boscosa. Sin que sea necesario la presentación de Planes de Ordenamiento Predial o de Planes de Gestión Integral de Bosque y Tierra – y sin pago de patentes por superficie de desmonte – en pequeñas propiedades, propiedades comunitarias o colectivas y en asentamientos humanos con Resolución de Autorización.

A la ley 741 se complementa con otras dos leyes: por un lado, la ley 740 también del 29 de septiembre de 2015 que amplió por cinco años la verificación de la Función Económica Social para medianas propiedades y empresas agrícolas. Es decir, se dispuso cinco años adicionales para verificar la Función Económica Social para propiedades con título ejecutorial o certificado de saneamiento registrado en Derechos Reales, además de la revisión para predios con incumplimiento total de la Función Económica Social o con incumplimiento al Programa Estratégico de Producción de Alimentos y Restitución de Bosques.

Por el otro lado, la ley 1098 del 17 de septiembre de 2018 que estableció el marco normativo para permitir “la producción, almacenaje, transporte, comercialización y mezcla de Aditivos de Origen Vegetal[6], con la finalidad de sustituir gradualmente la importación de Insumos y Aditivos, y Diésel Oíl, precautelando la seguridad alimentaria y energética con soberanía.” De esta manera, con el fin de producir los Aditivos de Origen Vegetal – etanol anhidro y biodiesel – los ingenios azucareros del país estimaron que la superficie cultivada de caña de azúcar pasaría de los 142 mil de hectáreas actuales a unas 300 mil hectáreas para el año 2025[7].

La ley 1098 se complementa además con el Decreto Supremo 3874 de abril de 2019. Dicho decreto autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación de la soya evento HB4 y Soya evento Intacta para la producción de Aditivos de Origen Vegetal – Biodiesel. Es decir, soya Genéticamente Modificado (GM) que cuenta con propiedades “resistente a sequias y al glifosato”; de modo que se sospecha que la introducción de estos eventos de soya estrían premeditadamente destinadas para la región del Bosque Seco Chiquitano[8].

Por otra parte, se encuentra la ley 1171 del 25 de abril de 2019 que fue señalizado como una de las principales leyes que originaron los incendios del 2019. De forma general, esta norma dispone los lineamientos de la política nacional de manejo integral del fuego. Estableciendo asimismo un régimen de sanciones administrativas por la realización de quemas sin autorización. Dichas sanciones, que son determinadas por el tipo de propiedad y por la hectárea quemada – y valoradas en UFV equivalentes a 2,3 Bs – varían desde 243 Bs por hectárea en el caso de propiedad empresarial agrícola-ganadera, hasta 48 Bs por hectárea queman en el caso de pequeña propiedad agrícola (Tabla III).  

Tabla III. Régimen de sanciones por quemas sin autorización. Art. 7 Ley 1171

TIPO DE PROPIEDADMonto UFV por hectárea quemadaMonto en UFV
Por tipo de propiedad
Propiedades colectivas (comunidades indígena originario campesinas)1100
Pequeña propiedad agrícola120
Pequeña propiedad ganadera350
Mediana propiedad agrícola350
Mediana propiedad ganadera360
Propiedad empresarial agrícola6100
Propiedad empresarial ganadera6100
Fuente: Ley 1171 del 25 de abril del 2019

Al mismo tiempo, la ley 1171 estableció en forma excepcional un periodo de regulación en el pago de deudas y multas por quemas sin autorización. En otras palabras, nuevamente un “perdonazo” a las personas que desmontaron y quemaron ilegalmente hasta la fecha de promulgación de dicha ley.

Por último, se encuentra el Decreto Supremo 3973 del 10 de junio de 2019. Este decreto dispone la modificación del Artículo 5 del Decreto Supremo 26075 del 16 de febrero de 2001 que restringía los desmontes en Tierras Forestales al departamento de Santa Cruz. Autorizando de esta manera el desmonte para actividades agropecuarias en tierras privadas y comunitarias, así como las quemas en áreas clasificadas por el Plan de Uso de Suelo PLUS tanto en los departamentos de Santa Cruz y como del Beni[9].

En suma, a partir del 2013 sistemáticamente se produjo y adoptó un marco legal que legalizó y promovió los desmontes y los chaqueos. Estas leyes “incendiarias” fueron promovidas desde el Estado con el fin de consolidar su modelo económico desarrollista, promover el desarrollo del sector agro-industrial y afianzar una alianza política con las elites agro-empresarial del oriente boliviano.


[1] Fundación Amigos de la Naturaleza (2019). Reporte de incendios forestales a nivel nacional. 25 de septiembre de 2019. Disponible en: http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/IncendiosNal-FAN-25092019.pdf

[2] Véase: https://www.lostiempos.com/actualidad/pais/20190907/evo-defiende-campesinos-culpa-al-capitalismo-incendios

[3] Véase el veredicto final del quinto Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza del Caso Amazonía: Ecocidio en la Amazonía y Chiquitanía. Disponible en: https://funsolon.files.wordpress.com/2020/01/veredicto-caso-amazonc3ada_tidn.pdf

[4] La Ley 1700 del 12 de julio del 1996, mejor conocida como la Ley Forestal, dispone en su artículo 42 los delitos forestales y sus respectivas sanciones tipificadas en el Código Penal (específicamente los artículos 206 y 223). Disponible en: https://www.lexivox.org/norms/BO-L-1700.html

[5] ABT (2019) Reconstrucción del modelo de aprovechamiento y uso forestal-agrario: “Desarrollo Integral de bosques y tierras”. Disponible en: http://www.abt.gob.bo/images/stories/Noticias/2019/abril/informe-audiencia-inicial.pdf

[6] Los Aditivos de Origen Vegetal son productos extraídos o derivados de productos, subproductos, residuos y desechos vegetales que se emplean para ser mezclados con Gasolinas, Diésel Oíl u otros carburantes de origen fósil.

[7] https://www.lostiempos.com/actualidad/economia/20181114/que-dijo-gobierno-del-etanol-que-pasa-realidad

[8] https://www.paginasiete.bo/inversion/2019/10/6/expertos-en-la-zona-arrasada-por-el-fuego-se-preve-la-siembra-de-soya-233273.html

[9] Recientemente se aprobó el Plan de Uso de Suelos del Beni, zonificando en cinco categorías y neuve sub categorías el uso del suelo. El nuevo PLUS fue duramente cuestionado, tanto porque se aprobó sin el consentimiento y participación del sector indígena y porque prioriza las áreas agropecuarias, disponiendo unos 9 millones de hectáreas adicionales para este sector. Véase: https://www.noticiasfides.com/economia/promulgan-ley-de-plan-de-uso-del-suelo-del-beni-y-en-medio-de-cuestionamientos-402770

Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza visitará Bolivia por ecocidio en la Chiquitania

El quinto Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, celebrado el pasado 5 de diciembre en Santiago de Chile, resolvió aceptar el caso de ecocidio en la Amazonía, la Chiquitania y otros bosques colindantes y determinó enviar en los próximos meses una comisión a Bolivia para realizar una vista in-situ a la zona afectada con el objetivo de recabar mayor información y evidencias, constatar la magnitud de la violación a los derechos de la naturaleza, entrevistarse con los diferentes actores estatales y no estatales, y verificar el cumplimiento de las medidas cautelares que ha dispuesto en su veredicto para que no se agrave ni repita el ecocidio en la Chiquitania y la Amazonía.

Como medidas cautelares a ser ejecutadas por el gobierno transitorio y la Asamblea Legislativa de Bolivia, el citado Tribunal Internacional dispuso: a) derogación inmediata de las disposiciones legales (leyes nacionales y departamentales así como decretos supremos) que favorecen y alientan las quemas y la deforestación en la Amazonía y la Chiquitania; b) aplicación del principio precautorio suspendiendo las actividades del agro-negocio iniciadas sin estudios de impacto ambiental como es el caso de la exportación de carne a la China y la producción de etanol y biodiesel; y c) implementación de una pausa ecológica en las áreas quemadas y deforestadas para permitir que el bosque Chiquitano se pueda recuperar y no implementar medidas de reforestación de monocultivos y adjudicaciones de tierras que agravarían el desastre ecológico.

Según el Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza se debe declarar a toda la Amazonía y la Chiquitania como sujeto de derecho. En el caso de Bolivia este reconocimiento está respaldado por la ley 71 de Derechos de la Madre Tierra aprobada el año 2010.

Los miembros del Tribunal que visiten Bolivia verificarán si se está cumpliendo la legislación boliviana en relación a los derechos de la Madre Tierra y constatarán si ha habido avances o no en la implementación de la Defensoría de la Madre Tierra que fue aprobada por ley el 2010, y cuya implementación se exigió en la sentencia del Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza por el caso del TIPNIS el año 2019.

A continuación transcribimos el veredicto del Tribunal sobre el mencionado caso (haga click para ver el pdf completo).

La oligarquía del agronegocio es el motor de la deforestación

Entrevista realizada a Pablo Solón por Isabel Mercado y Mery Vaca de Pagina Siete.

Pablo Solón es un activista de la defensa de la naturaleza, trabajó para el gobierno de Evo Morales y fue representante de su gobierno ante las Naciones Unidas entre el 2009 y  2011. Desde su rompimiento con Morales, Solón es uno de los críticos de sus políticas, especialmente las ambientales, de tierra y territorio. En esta entrevista considera al mandatario como uno de los culpables de la catástrofe provocada por los incendios en el oriente del país por haberse aliado con el modelo agroindustrial de las élites cruceñas, según dice.  Solón sostiene que el modelo incentiva los chaqueos que se han descontrolado en Santa Cruz y es una apuesta perversa para generar ganancias inmediatas a los empresarios a costa de las grandes pérdidas para el país por el daño a los bosques. 

¿Este es el peor desastre ambiental que ha tenido Bolivia y uno de los peores de la región?

El año en que mayor cantidad de focos de calor hubo fue el año 2010. En 2011 y en 2012 bajaron sustantivamente y después hemos empezado a subir hasta llegar a casi 300 mil hectáreas en 2016 y este año vamos a estar probablemente bordeando el millón de hectáreas desforestadas. Esto se veía venir, no fue un accidente porque la curva fue subiendo. El impacto de esto es terrible en términos de pérdida de bosques que van a tardar 200 años (en regenerarse), pérdidas de vida animal, de especies que ya estaban en peligro de extinción. Los bosques juegan un factor fundamental para los ríos voladores, para proveer de agua a otras regiones. Los bosques son nuestra arma secreta contra el calentamiento global del planeta y los estamos destruyendo. Es realmente una catástrofe lo que ha ocurrido y el tema más preocupante es que puede volverse a repetir el próximo año.

¿Hemos llegado a este nivel de deforestación debido a las leyes y las costumbres?

Las costumbres siempre han existido y yo creo que las costumbres no siempre se tienen que mantener, hay que cambiarlas.  Sin embargo, los chaqueos no son un factor que ha generado nunca este nivel de deforestación, históricamente no es así. En el año 2016, el chaqueo pequeño comunitario fue responsable, según datos de la FAO, de incidir en un 20 a 25%. Las otras tres cuartas partes de las quemas son producto de la expansión de la frontera agrícola del gran sector agroindustrial y de la ganadería. Se produce esto porque hay una intención de fomentar la exportación del sector agroindustrial y ganadero y se han tomado medidas para ampliar el área del desmonte y quema, la ley del etanol y del biodiésel y las políticas de exportación de la carne a la China que recién está empezando. Si queremos atacar las causas estructurales hay que revertir las normas, pero también hay que ir un poco más allá, hay que discutir este modelo agroindustrial exportador. No es sostenible, tiene más daños que beneficios. De la deforestación de estos últimos años, el 80% se ha dado en Santa Cruz o sea el modelo agroexportador cruceño está quemando sus propios bosques y ese modelo hay que cambiarlo y hay que ponerlo en el banquillo del acusado.

¿Cuánta responsabilidad tiene el gobierno de Evo Morales, tomando en cuenta que ya existía este modelo y que la ley que permite la deforestación viene desde la época de Banzer?

Es que el Gobierno lo ha alentado, el Gobierno pudo y debió haber aplicado medidas para limitar las quemas, ampliar un plan de Amazonia sin fuego como el que existía en Brasil antes de la llegada de Bolsonaro. O sea, había cosas que podría haber hecho Evo Morales y no las hizo.

El Vicepresidente decía que no es culpa nuestra que haya cambio climático. ¿Qué incidencia tiene el cambio climático con los incendios de esta magnitud en la región?

Es cierto que es un fenómeno regional, pero uno esperaría que un Gobierno defensor de la Madre Tierra tome medidas diferentes de las de Bolsonaro para evitar los fuegos que se sabía que venían. Evo Morales no toma ninguna medida, más bien aprueba todas las medidas para incentivar el cambio climático. Entonces, no le podemos echar la culpa al cambio climático;  si al año va a ser más seco el ambiente hay más posibilidades de que el fuego se pueda expandir. No hizo nada durante todo este tiempo y a mí me parece una forma de querer lavarse las manos y no reconocer su responsabilidad.

Este Gobierno que ha nacido con el signo indígena hizo luego todo lo posible por tener una alianza con la agroindustria cruceña. ¿Cuánto de responsabilidad tiene esta alianza?

Yo creo que en el gobierno de Evo hubo dos momentos. El primer momento, en el cual hasta la aprobación de la Constitución estuvo muy confrontado con el sector del agronegocio, pero después que se aprueba la Constitución, adopta otro criterio, que es el de “mejor llegaremos a un acuerdo” y ese acuerdo empieza ya el año 2011 cuando se aprueba que haya el etiquetado de los transgénicos y sobre todo se da luz verde a los agroindustriales. Yo, en ese entonces, era parte del Gobierno y el argumento era “esto nos permite  vivir en paz con Santa Cruz, hay que darles lo que quieren. Si seguimos con la política sobre la defensa de la naturaleza vamos a ir a un choque”. Entonces, el criterio de sobrevivir y llevarse mejor políticamente hizo que se les diera esto. Yo creo que en la actualidad, esto todavía se ha diversificado más porque la estrategia electoral de Evo para esta su nueva reelección se basa en esta relación y en el permiso para masivos asentamientos en el oriente. El etanol y el biodiésel no traen realmente rédito económico, pero sí generan apoyo en sectores de Santa Cruz.

¿La oposición es tan culpable como el MAS en esta lógica de expansión agrícola?

Para mí, sí.  Hay alguna diferencia quizá en algunas personas, pero en conjunto yo he revisado los programas de todos los partidos políticos, de los principales: MAS, Comunidad Ciudadana, Bolivia Dice No. Todos en el fondo alientan abiertamente la generalización del modelo cruceño. Bolivia Dice No habla de exportar el modelo cruceño al resto del país y propone con nombre y apellido, el plan Amazonia exportadora. Lo que hace el MAS en su programa es más tibio, no habla de la deforestación en general, sólo habla de la deforestación ilegal. Comunidad Ciudadana tiene la propuesta muy desarrollada en relación a las ciudades, pero sobre el campo y sobre el sector del agronegocio evita meterse en los temas conflictivos. O sea, no dice “no estamos de acuerdo con los transgénicos”, no dice estamos en contra del biodiésel y los biocombustibles, no hace una crítica al modelo del agronegocio, no dice que está en contra de las megahidroeléctricas. Entonces, hay un silencio cómplice en los espacios activos de la oposición con esta política del MAS.

¿Cuáles son las consecuencias de los incendios para el medioambiente, la producción y la vida humana?

He oído a algunos que tenemos que hacer un plan de reforestación, pero reforestar es carísimo. Para reforestar, hay que plantar 1.000  plantines por hectárea. Cada uno vale un dólar como mínimo, sólo en plantines, sin hablar de los animales, de la biodiversidad. ¿Cuánto va a costar reforestar este millón de hectáreas? Mil millones de dólares. Es una cosa absolutamente antieconómica pensar en que yo destruyo algo para ganar 50 dólares o 100 dólares cuando el costo solamente de reforestar vale mil. Ahora, el impacto de esto es para la biodiversidad, para la naturaleza. La muerte de animales, de especies, de plantas. Normalmente cuando un bosque se deforesta en más de un tercio, se suicida, empieza a morir por sí solo y el grado de deforestación que tenemos en la Amazonia está prácticamente en la línea roja. Los bosques tienen múltiples funciones, proveen oxígeno, pero sobre todo agua. Una zona deforestada trae desertificación. Donde estaba el bosque, la tierra va a empezar a morir. El compromiso de Naciones Unidas que se llama el objetivo 15.2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, fue aprobado el año 2015 y el presidente Evo Morales fue parte del acuerdo. En este se dice textualmente: “cero deforestación para el 2020”. O sea, nosotros no nos hemos acercado, no es que hemos incumplido la meta, la hemos ignorado.

¿Realmente existe una posibilidad de no hacer más deforestación y optar por otro modelo, o nos podemos morir de hambre si eso sucede?

Yo creo que eso es una gran mentira construida por el sector del agronegocio y de los grandes ganaderos porque, por ejemplo, Bolivia podría exportar carne ecológica a los mercados europeos a un precio incluso mucho más alto porque se la produce sin utilizar fuego, con un mecanismo de rotación que permite que no haya  estas quemas, que el ganado no sufra lo que está sufriendo. Podemos apostar por estos otros mercados.

¿No es una utopía?

No. Ahora, lo que vamos a tener de parte de Europa -porque este desastre ha causado tal impacto que el G7 se ha reunido- es que el propio tratado de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur esté en cuestionamiento, porque uno de los componentes que se iba a incrementar en la cuota de exportación era la carne. Además,  hay otras alternativas como castaña, asaí, hay una serie de otros productos de agroforestería que uno puede recolectar del bosque sin dañarlo. Lo que nos está llevando a esta situación es esta visión salvajemente exportadora. Cuando Evo llegó al Gobierno, el objetivo no era exportar y exportar, el objetivo era más bien buscar la soberanía alimentaria, la subsistencia en armonía con la naturaleza. Hoy de eso ya no queda nada, ni se habla.

 En cuanto a los biocombustibles, el biodiésel y el bioetanol se presentan como energía verde por el Gobierno.

Es una mentira, los biocombustibles no son energía verde, no son energía sostenible porque deforestas más, ocupas tierras que sirven para la alimentación para producir insumos, caña de azúcar, soya, sorgo con lo que se producen los carburantes para los automóviles. Es sostenible si reduce emisiones y también si en el proceso de producción genera menos emisiones. Es cierto, el alcohol, cuando yo lo quemo produce menos emisiones que si quemo gasolina, pero este alcohol en su proceso de producción emplea los tractores, el transporte en los ingenios azucareros, un montón de otras emisiones, más las emisiones de la deforestación, que sumadas resultan  más que lo que podría estar ahorrando al dejar el combustible fósil. Entonces, no son una alternativa. Hay otras alternativas: la energía solar, la energía eólica, la energía a partir de desechos orgánicos.

Se dice que este desastre  va a impactar hasta en 2% del PIB. ¿Al final los empresarios van a terminar ganando menos por querer ganar más en el momento?

Puede ser que para algunos de ellos y sobre todo para los grandes, no sea un mal negocio. Ni para los ganaderos, ni para los grandes agroindustriales. El sector ganadero apuesta a ganar más plata y puede ser que lo haga este año o el próximo, pero en el largo plazo es un pésimo negocio porque en esas tierras cada vez se va a necesitar deforestar más. Ahora, para quién es un pésimo negocio es para el país, para los bolivianos porque nosotros estamos destrozando nuestros bosques para fomentar las ganancias temporales de una oligarquía.

 ¿Qué necesitamos hacer en el país para encarar lo que ha ocurrido? ¿Será necesario hacer un acuerdo nacional sobre qué tipo de economía queremos?

Primero, creo que hay que transparentar la información. Antes colocaban los datos de los focos de calor en la ABT y en el Ministerio de Desarrollo Sostenible, ahora ya no. Dos, empecemos a tratar la información haciendo estudios de impacto ambiental. Tres, tenemos que promover un debate de los candidatos presidenciales sobre lo que ha pasado y lo que proponen. Es de esperar que a partir de esto podamos avanzar hacia un acuerdo. Nuestra concepción de la democracia es una democracia sólo de seres humanos, aquí no votan los bosques. Si votaran los bosques, otra sería la situación de los partidos. Tendrían que cuidarse más de hacer lo que están haciendo (…) Tenemos que acabar con el totalitarismo de los que quieren reelegirse y no respetan la Constitución, pero también tenemos que ir contra este otro totalitarismo que trata a la naturaleza como un objeto. Creo que tiene que llegar el momento en el que tengamos representantes en los parlamentos que representen a la naturaleza, a los bosques, a los glaciares, a los ríos.

¿Cree que el manejo político por parte del MAS ha sido bueno o tendrá un alto costo para ellos?

Creo que el Gobierno tardó en actuar porque pensó que no le iba a afectar electoralmente y cuando vio que sí le iba a afectar dijo vamos a pagar por el SuperTanker porque así podemos tener una imagen de que hicimos algo. Este tema, en Bolivia y en todo el mundo, ha dejado de ser un tema en el cual podemos centrar nuestras esperanzas en los gobiernos, hay que empezar a hacer acciones desde la sociedad civil que presionen a los gobiernos, a los políticos a tomar en serio, a declarar un estado de emergencia por el tema del clima, a declarar un estado de emergencia nacional por la deforestación, a aceptar la ayuda internacional que el Gobierno ha tardado en aceptar porque quería vender la imagen de que es tan fuerte Evo Morales que no necesita del mundo, que puede solo.

Sobre los asentamientos de colonos en la Chiquitania. El agro cruceño dice que es de ellos la culpa del desastre, y del Gobierno que los promueve como acarreo de votos. ¿Qué opina?

Lo cierto es que el Gobierno a través del INRA ha permitido asentamientos y dotaciones de tierra a colonos en la región y esto ha incidido en las quemas. Ahora, no hay datos que arrojen claridad acerca del porcentaje en el que han incidido estos asentamientos en las quemas y un tema que debe verificarse es quién será el beneficiario ultimo de estas dotaciones que una vez consolidadas en algunos casos son vendidas a terratenientes. Que estas familias, que tienen 34.000  hectáreas como promedio, sean responsables de la quema de más de un millón de hectáreas lo veo exagerado. Creo que es un factor que incide pero no es el determinante y obviamente prefieren hablar de los colonos que de la oligarquía agroexportadora.

¿Cuál es el desenlace que ve en el corto plazo de esta catástrofe en la Chiquitania?

No hay incendio que dure 100 años. Aunque sea con la lluvia,   llegará un momento en que va a decrecer… no se puede quemar indefinidamente, pero el resultado va a ser trágico. Un tema que no quisiera dejar de mencionar es que existe esta visión que la alienta el Gobierno de que esto lo vamos a resolver con la tecnología, con los aviones que bombardean las nubes y hacen llover como hizo en la sequía aquí en La Paz y ahora el SuperTanker. Esto es una falsedad, es una mentira. Esto no lo vamos a resolver ni con uno, ni con dos, ni con tres Supertankers. Lo vamos a resolver el momento que empecemos a reorientar totalmente el sector agropecuario en Bolivia .

Publicado originalmente en Pagina Siete, 1/9/2019 https://www.paginasiete.bo/nacional/2019/9/1/pablo-solon-destrozamos-bosques-por-ganancias-temporales-de-una-oligarquia-229416.html

The Sloth and the Bonfire

By Pablo Solon
Translation by Tom Kruse

Of all the ways to die, the most painful is by fire. Feeling your skin char, the flames invading even your bone marrow and screaming until your voice melts, you plead for cardiac arrest.

In the times of the inquisition witches and heretics were burned at the stake. Today human bonfires are prohibited. Since World War II and the Nazi Holocaust, the cremation of the living is considered a crime against humanity. No government would consider promoting policies of human incinerations, yet torching other living beings is on the rise in various countries on Earth.

Supporting itself on a branch with its three claws, a sloth smiles, without sensing what is coming. It just finished eating a few leaves and it readies itself for its never-ending nap to help along digestion. Sloths are the slowest mammals on Earth. Their lives of repose have allowed them to survive for 64 million years, much longer than humans and other more agile animals.

The fire remains unseen but travels at the speed of the wind. The sloth sleeps.

“The fire was an accident,” exclaim the politicians. In 2019, how can there be a fire that razes 957,000 hectares (3,700 square miles)? This is sixty times the area of Bolivia’s capital of La Paz. It’s almost the entirety of the Isiboro Sécure National Park and Indigenous Territory (TIPNIS). A fire of these dimensions is not the product of one or one hundred accidents; it is the product of thousands of fires all started in recent days.

Every year there is chaqueo (slashing-and-burning) but this time it has been multiplied a thousand-fold by the government’s call to expand the agricultural frontier. Ethanol and biodiesel require hundreds of thousands of hectares for inputs like sugar cane and soy. To this, add meat exports to China which require millions of hectares of pasture for cattle. There are also the political land grants and illegal settlements in forest areas. What is happening is no accident. Five years ago, the Vice President Alvaro Garcia Linera challenged Bolivian agro-industrialists to expand the agricultural frontier by one million hectares (3,860 square miles, or two-thirds of Connecticut) per year. That target figure has been reached, but with lands devastated by fire, not productive agricultural lands.

The fire approaches. First a spark, then another. Ash falls on the fur that camouflages the sloth. It wakes, confused, without understanding what is happening. It feels burning pinpricks and lets out a painful moan as it slowly moves in search of refuge.

This is Bolivia. The country where Mother Earth has rights. Where there is a law that says forests, rivers and sloths have the right to life and to “maintain the integrity of the life systems and natural processes which sustain them.” A country where schizophrenia is in power. Where the President gives speeches at international meetings in defense of Pachamama, the Mother Earth revered by the indigenous people of the Andes, while in Bolivia the rights of Mother Earth are violated. A country where in just 24 hours the parliament unanimously approves a law for the massive expansion biofuel production. Not a single parliamentarian speaks for the forests that, even then crackling at more than 300 degrees centigrade. The legislators all celebrated Bolivia’s entry into the era of biofuels. The same happened with the export of meat to China. None demanded prior environmental impact studies.

The fires this year are the product of a reelection strategy for national elections to be held in October. From a prior position of opposition to biofuels, the government flipped 180 degrees – without even blushing – to promoting ethanol and biodiesel as “green energy” sources. The idea is to grow agribusiness of Bolivia’s eastern lowlands to win their support in the elections. The same with the cattle producers, and large refrigerated shipping companies. Following the example of Paraguay which devastated their forests to feed cattle, the Bolivian government cleared agribusiness a pathway to export meat to China.

The dry leaves start to catch fire. The sloth hangs, climbing in slow motion until it reaches another tree. Anguish is reflected in its face. Smoke filling its lungs, it breathes with difficulty. Without hurrying or pausing it continues its climb. Occasionally wavering, it’s sustained by claws and survival instinct.

The candidates, who have said little or nothing about deforestation, biofuels and meat exports, run to the disaster areas for photo opportunities. Among themselves they look for who to blame, but no one wants to point to the development model of agribusiness in the eastern lowland capital of Santa Cruz, which is responsible for most of Bolivia’s deforestation. In 2015, of the 240,000 hectares deforested in Bolivia, 204,000 hectares were in Santa Cruz. In 2012, when deforestation in Santa Cruz stood at 100,000 hectares, 91% was illegal. By 2017, with a stroke of the pen the government had declared legal one-third of that deforestation.

Nature should not be burned at the stake, legally or illegally. Setting fire to a forest or other living beings, human or not, is a crime that degrades the human condition.

The sloth reaches the top of the highest tree, an imposing mapajo (ceiba pentandra) 70 meters tall. The horizon is in flames. It is said the sloth lives slowly to not die fast. Now all depends on the fortitude of a 300-year-old tree. Hopefully the winds will help. No chance of rain. In the distance the President’s helicopter flies over the inferno. He talks of evacuating people without uttering a word about the sloth or the other beings of Mother Earth.

In a few days the candidates will return to campaigning, some to challenge totalitarianism and others to camouflage it, but none to denounce the anthropocentric totalitarianism we carry inside.

Originally published in Spanish on 25 August 2019 in Rascacielo (Skyscraper), the Sunday magazine of Pagina Siete. https://www.paginasiete.bo/rascacielos/2019/8/25/el-perezoso-la-hoguera-228197.html