TUNUPA 107: Megahidroeléctricas, ¿energía limpia o negocio sucio?

TUNUPA 107 PORTADA

Invitamos a leer el TUNUPA Nº107 que realiza un análisis comparativo de los proyectos hidroeléctricos de Rositas, Chepete, El Bala y Cachuela Esperanza. Formato PDF

Índice:

 

Mega hidroeléctrica Binacional: La última podría ser la primera

La cuenca del río Madera, una de las más importantes del mundo, fue siempre observada por gobiernos brasileros y bolivianos como un recurso hídrico a ser explotado. En la actualidad ya hay dos hidroeléctricas funcionando del lado Brasilero Jirau y Santo Antonio, y en el lado boliviano se estudian dos emprendimientos: Cachuela Esperanza y una megahidroeléctrica que sería propiedad de ambos países. La hidroeléctrica Binacional, como se le denomina, es una de las más atrasadas, ya que a diferencia de las otras no tiene aun una ubicación definida en el río Madera ni existen estudios conocidos a nivel de ingeniería, viabilidad económica e impacto medio ambiental y social.

El año 2017 el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) conjuntamente con La Empresa Nacional de Electricidad de Bolivia (ENDE) y Centrais Elétricas Brasileiras S.A. (Eletrobras) contrataron a la empresa WorleyParsons Engenharia LTDA para que realice los “Estudios de Inventario Hidroeléctrico Binacional en Parte de la Cuenca del río Madera y Afluentes Principales Ubicados en Territorio Boliviano y Brasileño”. Dicho estudio tiene un costo de 7,5 millones de dólares, de los cuáles la CAF está aportando con 600 mil dólares y el resto son financiados por ENDE y Electrobras en partes iguales. Según los anuncios que se hicieron al momento de la firma del contrato de estos estudios este: “proyecto hidroeléctrico producirá 3.000 megavatios, de los que el 50% beneficiará a Bolivia y el otro 50% a Brasil”.

El estudio será concluido hasta septiembre de 2019 y su propósito es analizar el tramo del río Madera y sus afluentes, considerando los tramos binacionales de los ríos Mamoré, Guaporé/Itenez, Abuná y parte del río Beni en territorio boliviano.

La hidroeléctrica binacional a pesar de que está en una fase preliminar podría avanzar más rápido que las otras hidroeléctricas por las siguientes razones:

a) La construcción de la binacional aumentaría el tiempo de vida útil de Jirau y San Antonio porque retendría una buena parte de los sedimentos que hoy fluyen hacia estas dos represas que están aguas abajo del río Madera.
b) La construcción de la hidroeléctrica binacional haría muy difícil futuras demandas contra Brasil, por inundaciones provocadas por Jirao y San Antonio, a territorio boliviano como ocurrió el año 2014.
c) Al ser un emprendimiento entre Bolivia y Brasil, el vecino país garantizaría el mercado para esta hidroeléctrica en caso de llegarse a un acuerdo.
d) A diferencia de las otras megahidroeléctricas que se proyectan en Bolivia, ésta sería copropiedad de ambos países, lo que es mucho más atractivo para el Brasil ya que tendría un control sobre el emprendimiento y su administración.

En síntesis, la megahidroeléctrica Binacional abarca una dimensión geopolítica para el Brasil que no tienen las otras megahidroeléctricas que proyecta el gobierno de Bolivia. Sin embargo, hasta la fecha en el país existe poca transparencia, discusión y análisis sobre el avance de los estudios y las reales implicaciones para Bolivia de esta megahidroeléctrica.

Impactos económicos de El Bala, Chepete, Rositas y Cachuela Esperanza

El costo de inversión de estas hidroeléctricas ha ido variando en el tiempo y siempre con una tendencia ascendente.

Cachuela Esperanza tendría un costo de 2.465 millones de dólares, de los cuáles 2.218 millones de dólares corresponderían a la central hidroeléctrica y 247 a las líneas de transmisión y subestaciones (Tecsult, 2009 [1]). Continúa leyendo Impactos económicos de El Bala, Chepete, Rositas y Cachuela Esperanza

Impactos sociales del Chepete, El Bala, Rositas y Cachuela Esperanza

Comunidades desplazadas

De manera preliminar, las megahidroeléctricas El Bala, Chepete y Rositas pueden llegar a desplazar entre 7.000 y 8.000 personas. En el caso de El Bala y el Chepete hay un cálculo en las fichas ambientales y sus anexos de cuántas personas estarían dentro de los embalses (3.214) y cuántas en las áreas colindantes (1.950). En el caso de Rositas sólo se menciona que 23 comunidades serían afectadas sin cuantificarse la cantidad de personas que deberían ser relocalizadas. Según las propias comunidades, aproximadamente 500 familias serían afectadas. Continúa leyendo Impactos sociales del Chepete, El Bala, Rositas y Cachuela Esperanza

Impactos en la naturaleza de El Bala, Chepete, Rositas y Cachuela Esperanza

Áreas a ser inundadas

De las cuatro hidroeléctricas, Cachuela Esperanza inundaría la mayor extensión: 690 km2 sin contar el efecto remanso (Molina, 2010). En segundo lugar, estaría el Chepete, que inundaría 677 km2 de bosque amazónico en una de las regiones más biodiversas de Bolivia y el mundo. Luego le sigue Rositas con un embalse de 449 km2 y por último El Bala con una inundación de 94 km2. En total las inundaciones de los embalses de las cuatro hidroeléctricas ascienden a los 1.910 km2. Para tener una idea de la magnitud de estas áreas inundadas es necesario señalar que la mancha urbana de la ciudad de La Paz es de 149 km2.

De todos los embalses Cachuela Esperanza es el de mayor riesgo tomando en cuenta la topografía bastante plana del terreno, la inundación provocada por esta megahidroeléctrica podría expandirse a más de 1.000 km2 en caso de producirse una época de intensas lluvias, como ocurrió con las hidroeléctricas Jirao y San Antonio en el lado brasilero.

Si analizamos cuál inunda más por megawatt de potencia instalada, Rositas ocupa el primer lugar con 70 hectáreas por MW seguido muy de cerca por Cachuela Esperanza con 69 hectáreas por MW. En tercer lugar, se encuentra El Bala con 27 hectáreas por MW y en cuarto lugar, debido a tener la potencia instalada más grande (3.300 MW), está el Chepete con 20 hectáreas por MW.

En el caso de Cachuela Esperanza, el área inundada por el embalse (690 km2) en territorio boliviano supera de lejos a las inundaciones de las represas del lado brasileño: Jirau 271 km2 y San Antonio 258 km2. Con base en esto, Molina (2010) sostiene que Cachuela Esperanza inundaría una superficie diez veces mayor por unidad de potencia instalada.

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Las hidroeléctricas de Rositas, Cachuela Esperanza, El Bala y Chepete afectarán por lo menos a seis áreas protegidas. Uno de los primeros impactos que sufrirán es la deforestación por los embalses ya mencionados y que alcanzan los 1.910 km2.
Miles de animales serán expulsados o morirán en el intento de escapar a la destrucción de su hábitat. Zonas de tránsito de mamíferos serán alteradas por las obras. Las presas obstruirán la libre circulación de los peces y evitarán que alcancen las regiones aguas arriba donde anualmente desovan. Las fichas ambientales proponen construir estanques para agrupar peces, y ascensores y escaleras de peces que serán una trampa mortal para muchos de ellos.

El metano de los embalses

La descomposición de los bosques y la biodiversidad inundada provocará importantes gases de efecto invernadero (GEI). EL estudio de Eptisa (2017) sobre Rositas afirma que habrá una gran producción de GEI, señala que ni con el desmonte del 90% de los bosques se reducirían las emisiones de gas metano emitido por “desgasificación del agua que pasa por las turbinas, la descomposición anaerobia de materia orgánica que se genera por organismos autótrofos en la misma represa y por la degradación de la biomasa que queda inundada en la misma represa”.

Algunos estudios reportan que “las plantas hidroeléctricas en el Amazonía producen más gases de efecto invernadero que las centrales termoeléctricas, debido a la descomposición de la vegetación del área que fue invadida por el agua y a las altas temperaturas, que proporcionan la emisión de metano” (Costa; Vibian et al. 2015). Estudios en otras represas de la Amazonía como Balbina demostraron que las emisiones de éstas son peores que los combustibles fósiles (Fearnside, 2009): “Estos estudios prueban que represas en la región amazónica tienen un impacto climático que es peor que la electricidad generada a través de carbón, diésel o gas” (Costa; Vibian et al. 2015). Tomando en cuenta que según un estudio publicado por International Rivers en 2008 las megahidroeléctricas en el Amazonas producen 2 Kg de dióxido de carbono equivalente por kWh podemos concluir que El Bala, Chepete y Cachuela Esperanza generarán 46 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO2eq), una cifra que es igual a un tercio de las emisiones de Bolivia en el año 2014.

07Frente a estos datos, el gobierno y ENDE han buscado minimizar los impactos señalando que un pequeño porcentaje de áreas protegidas serán afectadas. Por ejemplo, en el caso del Chepete sólo toman en cuenta la inundación de 100 km2 dentro del Madidi y el Pilón Lajas y callan frente a los otros 577 km2 de bosques que serán inundados en superficies colindantes a las áreas protegidas.

El río Beni, la Amazonía, los valles, los yungas y el altiplano son parte de un todo articulado e interdependiente en el que la afectación de uno de sus elementos claves tiene efectos sobre los otros componentes de ese sistema. Así como no se puede valorar el impacto de la picadura de un mosquito diciendo que sólo afecta el 0,00001% del cuerpo humano, tampoco se puede reducir el impacto de una represa al área de inundación y menos jugar con porcentajes para invisibilizar sus graves efectos negativos.

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Rositas

Rositas afectará al Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) Serranía del Iñao, el Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) Río Grande – Valles Cruceños y el Área Protegida Municipal Parabanó, mientras El Bala y Chepete afectarán al Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) Madidi y la Reserva de la Biosfera y Tierra Comunitaria de Origen (TCO) Pilón Lajas.

Según la Ficha Ambiental de Rositas, los impactos ambientales en estas áreas protegidas serán “muy altos” para el hábitat de la fauna terrestre, “críticos” para los peces y afectarán la composición físico-química del agua superficial y la pérdida de recursos hídricos.

El Bala y Chepete

El Bala y el Chepete afectarán las áreas protegidas del Madidi y el Pilón Lajas. Sus fichas ambientales mencionan entre otros el riesgo de degradación del suelo, desaparición de playones en las márgenes de los ríos, alteración de la migración y reproducción de peces, y mortandad de especies de fauna silvestre por inundación. Las fichas ambientales de estas megahidroeléctricas enumeran las especies de flora y fauna que se encuentran en la región, destacando aquellas que son vulnerables y están en peligro de extinción, sin embargo, no cuantifican ni valoran el impacto que tendrán estas megaobras en la existencia de estas formas de vida. La magnitud de estas megarrepresas contribuirá y provocará una suerte de ecocidio para ciertas especies de flora y fauna endémicas de la región.

Los impactos no serán sólo en las áreas inundadas, sino afectarán al conjunto de esos ecosistemas tanto aguas arriba de los embalses como aguas abajo. Las fichas ambientales de ambas hidroeléctricas no detallan los impactos en el área de influencia indirecta de los mismos, y tampoco existen estudios sobre lo que serán los impactos de la línea de transmisión eléctrica que se tendería desde las megahidroeléctricas del Chepete y El Bala hasta la ciudad de Cuiabá en Brasil.

Cachuela Esperanza

Cachuela Esperanza tendrá impacto en una zona próxima al Área Protegida Municipal Lago San José en Riberalta, Beni, que cuenta con una extensión de 16.471 hectáreas; que junto a la hidroeléctrica Binacional repercutirán en el área próxima a la Reserva de Vida Silvestre Departamental Bruno Racua en Nueva Esperanza, Pando [1] , que cuenta con una extensión de 74.054 hectáreas (Justiniano, 2011).

La cuenca del río Madera alberga más de 750 especies de peces, 800 especies de aves y otras en peligro de extinción. Con la construcción de las hidroeléctrica se prevé aumento de la deforestación, avance de la frontera agrícola, mayor actividad ganadera (Laats, 2010). Por su parte, los impactos ambientales que la empresa Tecsult (2009) previó para Cachuela Esperanza son variaciones en la calidad del agua, devastación de vegetación, alteración en la migración de peces y aves, además de emisión de gases de efecto invernadero.

[1] http://www.wwf.org.bo/?111360

Estado de situación de las megahidroeléctricas en Bolivia

En los últimos años el gobierno de Evo Morales ha colocado como un tema de prioridad nacional la construcción de megahidroeléctricas para transformar a Bolivia en el corazón energético de Sudamérica. El plan del gobierno es exportar electricidad a partir de 10.000 megavatios (MW) de potencia instalada de megahidroeléctricas. Esta cifra es cinco veces la actual potencia instalada de Bolivia. Sin embargo, aunque se cumpliera esta meta, las exportaciones de Bolivia no llegarían a representar ni el 2% de la potencia instalada en Sudamérica, por lo que la frase “Bolivia, corazón energético de Sudamérica”, con la que el gobierno inauguró su tercera gestión de gobierno, es un slogan sin asidero en la realidad.

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TUNUPA 105: Rositas, inundar y nada más

Invitamos a leer el TUNUPA Nº105 dedicado al tema de la megahidroeléctrica Rositas. Formato PDF

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Hidroeléctrica Rositas: Ni consulta previa y ni Acción Popular

Por: Marielle Cauthin

En el caso de la construcción de la mega hidroeléctrica Rositas, las comunidades a ser afectadas denuncian que el Estado boliviano está vulnerado su derecho a la consulta para el consentimiento libre, previo e informado, pues no se les ha preguntado si están de acuerdo con el proyecto; empero ya se han desarrollado acciones como disposiciones legales, ejecutivas y administrativas para realizar la hidroeléctrica, incluido el contrato de construcción de la obra con la empresa Asociación Accidental Rositas (AAR) firmado en septiembre de 2016. Continúa leyendo Hidroeléctrica Rositas: Ni consulta previa y ni Acción Popular

Rositas no es rentable

Por: Pablo Solón

Una inversión es buena si da ganancias, es decir si sus costos son inferiores a los precios de venta. Sin embargo, en el caso de una megahidroeléctrica la situación es más compleja porque no sólo hay que fijarse en los costos y la rentabilidad económica sino en las externalidades negativas a nivel ambiental y social.

Rositas será la represa que más inundará por megawatt (MW) de potencia instalada. Si comparamos la potencia instalada con relación al área de inundación, esta megahidroeléctrica será la más ineficiente y de mayor impacto ambiental. Mientras el Chepete y El Bala inundarían 0,20 y 0,27 km2 por MW de potencia instalada -cifra que ya es de gran impacto-, Rositas inundará 0,75 km2 por MW de potencia instalada.

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449 km2 de inundación es una superficie equivalente a 45 mil canchas de fútbol o casi una vez y medida la superficie de la ciudad de Santa Cruz (325 km2). Al realizarla se perderán miles de hectáreas de bosques, se destruirá el hábitat de plantas y animales, y cientos de familias serán obligadas a reubicarse.

La electricidad que genere Rositas será para el mercado nacional y la exportación de electricidad a países vecinos dependerá de que se construyan las otras represas del complejo hidroeléctrico de Río Grande.

Rositas generará electricidad a un costo de 74,33 USD/MWh cuando el precio promedio de compra de generadoras eléctricas en Bolivia está en 39,81 USD/MWh.

El Resumen Ejecutivo del Informe Final de Diseño Final de la Central Hidroeléctrica 7.3.4.1, realizado por Eptisa, explica que para una tasa de descuento del 12% el costo monómico de la central hidroeléctrica de Rositas sería de 74,33 USD/MWh . Por su parte, el Anuario Estadístico de la gestión 2016 de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Electricidad (AE) señala que el precio monómico por MWh para generadoras en Bolivia estuvo en 39,81 USD/MWh en diciembre de 2016. En otras palabras, la energía de Rositas cuesta casi el doble de lo que actualmente se paga a las generadoras eléctricas.

Para intentar demostrar que Rositas sería rentable, el informe de Eptisa compara  los costos de esta hidroeléctrica no con los actuales precios de generación eléctrica en Bolivia, sino con el costo de generación de termoeléctricas que funcionarían a precios de 3, 6 y 9  de dólares por millar de BTU para una tasa de descuento de 12 %.

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A partir de estos cálculos de Eptisa, podemos ver que Rositas no sería competitiva con relación a termoeléctricas que operan con gas natural a 3 USD/MMBTU. Rositas sería competitiva sólo a partir de que el precio del gas natural para las termoeléctricas se aproxime a los 6 USD/MMBTU.

En Bolivia, las termoeléctricas compran el millar de pies cúbicos de gas natural a un precio subvencionado de 1,3 USD/MMBTU. Para ser competitiva a nivel nacional con relación a las termoeléctricas habría que eliminar la subvención al gas natural para las termoeléctricas, situación que es totalmente descabellada por el incremento dramático de las tarifas de electricidad que se produciría.

Según Eptisa, Rositas sería “rentable” no porque sus costos de generación serían menores a los actuales precios de generación eléctrica en Bolivia, sino debido a que permitiría “ahorrar gas natural” para exportarlo en vez de ser consumido a precios subsidiados. Aplicando esta lógica tendríamos una suerte de “trueque de subsidios” entre el gas natural de las termoeléctricas y la generación eléctrica de Rositas. Sin embargo, aun en esta suerte de “trueque de subsidios” existen muchas incertidumbres, ya que el precio del gas en los últimos años ha venido fluctuando, estando muy por debajo de los 6 USD/MMBTU en varias ocasiones, situación que volverá a repetirse durante los 50 años de vida supuestamente útil de Rositas.

Para que Rositas sea rentable en el mercado internacional deben existir previamente contratos de exportación por encima de sus costos monómicos de 74,33 USD/MWh. Esos contratos en la actualidad no existen, y los estudios de mercado en los informes de Eptisa son totalmente insuficientes como para asegurar por los próximos 50 años un precio superior a los 80 USD/MWh.

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Costo de hidroeléctrica Rositas: 1.514 millones de dólares y subiendo

Por: Pablo Solón

El costo de Rositas viene subiendo mes tras mes. En la Ficha Ambiental de 10 de agosto de 2016 se decía que la construcción del proyecto de 600 MW de potencia instalada sería de 850 millones de dólares. Un año después, el Resumen Ejecutivo del Informe Final 7.3.4.1. de Eptisa dice que costará 1.514 millones de dólares.

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La cifra de 1.514 millones de dólares no incluye las líneas de transmisión eléctrica ni tampoco los otros componentes del proyecto multipropósito Rositas como son el riego y el abastecimiento de agua potable. En síntesis, el costo total y final del proyecto multipropósito Rositas será mucho más alto y según un estudio de la Universidad de Oxford sobre megarrepresas del año 2013, los costos finales de megahidroeléctricas normalmente se duplican con relación a sus presupuestos iniciales.

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Según las autoridades de ENDE, 1.000 millones de dólares para el proyecto hidroeléctrico Rositas serán financiados por un crédito del Exim Bank de China. Esta cifra es equivalente al saldo de la deuda con China que llegó a los 1.042 millones de dólares al 31 de marzo de 2018. Rositas duplicará el actual saldo de la deuda externa con China. La deuda externa per cápita total de los 11 millones de ciudadanos bolivianos pasará de 857 dólares en la actualidad a 948 dólares por cabeza, sólo por el impacto de la hidroeléctrica Rositas sin tomar en cuenta otros créditos de deuda externa.

Los tentáculos chinos

Por: Juan Pablo Neri

La megahidroeléctrica de Rositas no sólo da cuenta de cuál es el objetivo a largo plazo del gobierno: pasar de la dependencia de los hidrocarburos, a la dependencia en la generación y venta de energía; también devela un aspecto problemático de las relaciones de Bolivia con otras potencias globales, en este caso China. El proceso de licitación para la construcción de la represa devela la creciente presencia de esta potencia en Bolivia, ante la mirada aprobatoria de las autoridades bolivianas.

En las tres licitaciones que se realizaron para la construcción de la megahidroeléctrica Rositas se presentaron sólo empresas chinas, porque el crédito del Exim Bank de China -que financiará este megaproyecto- requiere que el ejecutor de la obra sea una empresa china.

Para viabilizar la contratación de empresas chinas el gobierno aprobó dos decretos supremos: El DS 2574 de 3 de noviembre de 2015, que establece que en el caso de proyectos financiados por el Exim Bank de China, el Ministerio de Obras Públicas, la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), la Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM) y ENDE deben contratar a empresas con capital mayoritario chino; y el DS 2646 de 6 de enero de 2016, que autoriza de forma específica a ENDE a “suscribir el contrato para la ejecución del Proyecto Hidroeléctrico de Generación de Energía – Rositas (…) en la presente gestión” (año 2016).

Todas las empresas chinas que se presentaron a las licitaciones fueron empresas estatales chinas. Es decir que el esquema de financiamiento e inversiones extranjeras chinas consiste en un sistema en el que China siempre gana.  Algunas de las candidatas fueron:

Dongfang Electric International Corporation, empresa estatal china especializada en la construcción de equipos para la generación de energía, así como la construcción de centrales de energía térmica, hidroeléctrica, nuclear y a gas.

Powerchina Limited, empresa estatal china especializada en la construcción de plantas de generación de energía de distinta índole. Entre sus principales subsidiarias se encuentran: Sinohydro, Kunming Engineering Corp. Ltd., e Hydrochina.

China Gezhouba Group (CGGC) empresa especializada en la construcción de plantas hidroeléctricas, subsidiaria de la estatal China Energy Engineering Group Co. (CEEC).

Harbin Electronic Company Limited (HEC), empresa especializada en la construcción de hidroturbinas y otros equipos.

Los ganadores de Rositas

Al final, la seleccionada fue la Asociación Accidental Rositas (AAR) que está compuesta por:

  1. La China Three Gorges Corporation (TGC), empresa estatal autónoma china, fundada en 1993, para la realización del megaproyecto hidroeléctrico de “Las Tres Gargantas”, en el río Yangtze (el tercero más grande del mundo, después del Nilo y el Amazonas). Este megaproyecto, que dio origen a la creación de TGC, llevó al desplazamiento de más de un millón de personas y en 2011 la Administración Sísmica China admitió que la represa incrementó significativamente la actividad sísmica de la región.
  2. La China International Water & Electric Corporation (CWE), empresa contratista de construcción en el extranjero, que fue adquirida en 2008 por Las Tres Gargantas y que le sirve como plataforma para emprender negocios en el extranjero. CWE junto con Sinohydro construyó entre 2004 y 2009 la represa de Merowe, en Sudán, que es el proyecto hidroeléctrico más importante de África y que ha llevado al desplazamiento por la fuerza de 55.000 a 70.000 personas.
  3. Reedco SRL, empresa constructora boliviana sobre la cual existe escasa información, y entre cuyos principales trabajos se encuentran la construcción de puentes, tinglados y la rehabilitación de carreteras. Uno de los pocos datos que existen sobre esta empresa en la web son denuncias por incumplimiento de pagos a la AFP.

Hasta la fecha, a pesar de la suscripción del contrato 11695 entre ENDE y la AAR no ha empezado la construcción de Rositas debido a que no existe el Estudio de Evaluación de Impacto Ambiental ni la respectiva licencia ambiental, no se ha realizado la consulta previa libre e informada a los pueblos indígenas y a las poblaciones afectadas como manda la Constitución Política del Estado Plurinacional, no se ha concretado el financiamiento chino y existe una fuerte oposición de varias comunidades que se verían afectadas por la megarrepresa.

Rositas, Hidroituango y el EEIA

Por Juan Pablo Neri y Pablo Solón

Hidroituango debía ser la más grande hidroeléctrica de Colombia y hoy es una tragedia de incalculables proporciones. Cuando se empezó a llenar la presa de manera apresurada uno de los túneles se obstruyó por un derrumbe. El agua se empezó a acumular peligrosamente amenazando con colapsar la presa que aún no estaba terminada. Para que el agua fluyera la empresa decidió inundar la casa de máquinas de la hidroeléctrica. Decenas de miles de personas fueron evacuadas. Debido a la presión del agua, el cerro alrededor de la represa empezó a tener rajaduras y cientos de miles de toneladas de tierra se desplomaron. Los 1.500 trabajadores de la presa han sido evacuados en varias ocasiones.

Los más optimistas prevén que la hidroeléctrica podría entrar en funcionamiento en dos años, con un incremento significativo de sus gastos que ya llegan a los 5.000 millones de dólares. Las personas afectadas y la asociación Ríos Vivos de Antioquia plantean desmantelar de manera controlada la presa para que el río fluya normalmente, termine la situación de alerta roja y la gente vuelva a su vida de antes. Esta es sin duda uno de los más grandes desastres de megaconstrucciones en Sudamérica.

Esta tragedia provocada por la irresponsabilidad de quienes definieron, construyeron y supervisaron la construcción de Hidroituango nos debe hacer reflexionar a los bolivianos y en particular al gobierno de Evo Morales y a las autoridades del Ministerio de Energía, al Ministerio de Medio Ambiente y Agua y a la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE).

Una megahidroeléctrica requiere amplios estudios que deben ser verificados por entidades independientes, que no tienen ningún interés económico en el proyecto ni están sujetos a los caprichos políticos de las autoridades que buscan realizar a como dé lugar la obra.

Para que exista una valoración lo más objetiva de los riesgos que involucra una hidroeléctrica de esta magnitud toda la documentación debe ser pública, de fácil acceso y puesta bajo el escrutinio de la población en general, de las comunidades más próximas a la megaobra y de las instituciones técnicas especializadas a nivel geológico, hidrológico, medioambiental, social, antropológico, etc.

El Estudio de Evaluación de Impacto Ambiental (EEIA) no puede ser visto como una simple formalidad que hay que cumplir para obtener la licencia ambiental y para construir el megaproyecto. El EEIA es clave para evaluar los impactos, riesgos y peligros de una megaobra como Rositas. Este estudio debe ser realizado por entidades independientes especializadas que puedan libremente expresar una posición crítica e incluso contraria al proyecto. Actualmente el EEIA de la hidroeléctrica Rositas está siendo realizado por la propia empresa ENDE, interesada en la construcción de esta megaobra.

Jamás se debió haber firmado un contrato con la Asociación Accidental Rositas (AAR) para la construcción de la presa antes de contar con el EEIA. Las irregularidades en el proceso de licitación, adjudicación y ejecución del EEIA de Rositas son varios, y ENDE ha incumplido el plazo impostergable del 16 de marzo de 2018 para entregar este estudio al Ministerio de Medio Ambiente y Agua.

Los estudios y el diseño de estas megaobras, que deben tener una vida útil de más de 50 años, deben ser extremadamente exhaustivos y tomar situaciones extremas de graves desastres naturales que se irán agravando por el cambio climático. No se puede diseñar una obra sólo con base en los datos de las últimas décadas porque el futuro no será una mera repetición del pasado.

Comenzar por el final, la historia del megaproyecto Rositas

Por: Marielle Cauthin

Rositas es un viejo proyecto hidroeléctrico del siglo pasado que fue desenterrado y puesto a caminar “patas arriba”, ya que ENDE comenzó por el final: contrató a las empresas constructoras antes de completar los estudios a diseño final del proyecto, de terminar los estudios de evaluación de impacto ambiental y de realizar la consulta previa libre e informada a las comunidades afectadas. Continúa leyendo Comenzar por el final, la historia del megaproyecto Rositas

Hidroeléctrica Rositas: ¿qué le dice Eptisa a ENDE en su informe final?

En junio de 2017 la empresa española con capitales chinos Eptisa presentó a la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) el informe de diseño final de la central hidroeléctrica Rositas. Si bien el documento extenso no es público, el resumen ejecutivo detalla aspectos relevantes sobre la obra y los impactos previsibles para la zona de Rositas. Continúa leyendo Hidroeléctrica Rositas: ¿qué le dice Eptisa a ENDE en su informe final?

La megahidroeléctrica Rositas explicada en ocho mapas

Los mapas generados para la elaboración de la ficha ambiental de la hidroeléctrica Rositas en Santa Cruz indican que al menos ocho comunidades de cuatro municipios se encuentran dentro el área de impacto de la inundación, también confirman que serán afectadas dos Tierras Comunitarias de Origen (TCO) guaraní y así como el municipio de Muyupampa en la provincia Villa Vaca Guzmán de Chuquisaca. Continúa leyendo La megahidroeléctrica Rositas explicada en ocho mapas