Largometraje “Solón: Los Secretos del Mural”

Hace 93 años Solón nació en la pampa de sal más grande del mundo. Los ocres, los grises,  el blanco y un frío intenso lo acompañaron durante sus primeros años hasta que un día descubrió el verde de las hojas y el trino de los pájaros en un viaje que hiciera a los valles. “El mundo había sido a colores”, sin embargo no había nada más fascinante como el blanco inmenso del salar que lo invitaba al dibujo.

Así, a muy temprana edad, nació el niño artista que se convertiría en uno de los más grandes exponentes de la plástica boliviana pero que nunca dejaría de ser un niño, tímido, travieso y con una gran capacidad de asombro por los detalles más simples. Solón era amante de los secretos. Le fascinaban los enigmas de Leonardo da Vinci, de Miguel Angel, de el Bosco. En su forma calmada de relatar sus increíbles viajes por el mundo siempre había una dosis de suspenso.

Solón dejó esparcidos secretos por todas partes, pero su sitio predilecto para depositarlos era su obra, a la vista de nuestros ojos. En el mural “El Retrato de un Pueblo”, que se encuentra en la Universidad Mayor de San Andrés, el artista nos dejó siete secretos. Sabemos que son siete porque el mismo lo dijo. Además, el propio Solón se encargo de señalar la ruta al primer secreto. Ahora, a 93 años de su nacimiento hemos retomado el proyecto de largometraje que quedó inconcluso debido a su fallecimiento en 1999.

“Solón: Los Secretos del Mural” será el título de la nueva película de 99 minutos de duración. Una película que empezó a ser rodada cuando él estaba aún con vida y que quedó congelada por más de 17 años hasta encontrar el nuevo guión que le diera vida sin perder las bellas imágenes ya filmadas.

La travesura que empezará hace casi dos décadas con la compra de una cámara de película de Super 16mm hoy entra en una nueva fase. Los preparativos para el rodaje de la película están en curso. El próximo año empezaremos a desentrañar los secretos del mural.

Para financiar este largometraje hemos realizado reproducciones de tres paredes del mural “El Retrato de un Pueblo” que están a la venta a 100 Bs. ($US 15) cada una en la Casa Museo Solón. ¡Colabórenos para concluir este sueño de Solón y celebremos su cumpleaños haciendo un garabato que nos invite al dibujo!

El último Quijote de Solón

Partió un 27 de Julio hace diez y siete años. Esté fue su último Quijote en una sala de hospital de Lima. Tenía 76 años y el espíritu de un niño.

Mi padre era un hombre lleno de historias inverosímiles. Tenía el don de despertar la curiosidad. A veces dude de sus relatos para años más tarde encontrar pequeños indicios de lo que una vez me pareció sólo obra de su imaginación. Tras su partida y después de mucho esfuerzo entendí que la realidad y la fantasía son indivisibles, y que la vida está llena de múltiples verdades que no encajan.

Solón creía en el más allá. Sin embargo, por las dudas de que no se pudiera comunicar desde aquel otro lado, dejó una sinfinidad de mensajes escondidos en los pliegues de su taller y su obra. Así comenzó un dialogo que hoy se hace cada vez más intenso. Una conversación donde abundan las imágenes y los enigmas. Donde la palabra es la observación y el verbo es mirar más allá.

Si me preguntan no creo que se fue en paz. Cuando leo en su último Quijote “cuanto me dieron que vida” percibo una mezcla extraña de admiración y reproche. “Que vida” por lo intenso de su transitar por el mundo y “que vida” por no haber podido plasmar todos sus bocetos.

Solón quería seguir viviendo. Quería seguir pintando. Su sueño era seguir confrontando a los poderosos a través de nuevos y más increíbles murales. Su obsesión era crear y nunca repetirse a si mismo. Reinventarse cada eclipse de sol y renacer en la magia del lápiz.

Su último Quijote lleva la leyenda “Dibujo al filo de la desesperación”. Solón era consciente del desenlace. Acosado por la fiebre y los fantasmas planea su gran escape del hospital. Asigna tareas e imagina disfraces para despistar a las enfermeras. Su último Quijote no es un dibujo a quema ropa. Las huellas de la goma denotan su verdadera intensión. El último Quijote es el mapa de una fuga que no pudo ser.

Pablo

1948: Se exhibe obra de Solon en Chile

Revista Zig-Zag, Santiago de Chile, Noviembre 1948

En la sala de Arte del Ministerio de Educación, exhibe un conjunto de 25 grabados el joven artista boliviano Walter Solon.

Muestra también algunas reproducciones fotográficas de algunos de los murales de este joven alumno de Laureano Guevara

Solón ganó el primer premio honorífico a extranjeros en el Salón Oficial de Bellas Artes que se presenta actualmente.

La foto muestra al pintor Solon posando junto a uno de sus cuadros.

1948: Sobre la evolución pictórica

MERCURIO, Santiago de Chile, domingo 12 de diciembre 1948
por N.Y.S.
(Fiesta de la aparición de la Virgen en Méjico en 1531)

Gabriel Bracho, pintor venezolano que exhibe en la sala Pacífico, tiene estrecho parentesco con Pedro Lobos y lo tiene también con Solón, y lo tendrá sin duda alguna con muchos otros pintores o dibujantes que ven la naturaleza o a sus modelos en una forma caricaturesca o desequilibrada.

Hay dos causas para verla así o bien una enfermedad de la vista o bien un deseo de seguir una ruta determinada que se llama de avanzada. La primera de estas causas aunque sus resultados sean de escasa estética pueda ser digna de respeto porque proviene de un defecto físico. Pero la segunda ya no lo es tanto porque es simplemente una actitud determinada, que podría considerarse un antifaz detrás del cual sonreiría el propio artista que hace eso, porque las más de las veces no es sincero, y produce entonces una obra que es un engaño para todo el mundo, empezando por engañarse el mismo.

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1948: Las expresiones en el monumentalismo de Solón

Por Dr. A. GOLDSCHMIDT 1948

En la Universidad de Chile expuso en la semana pasada el pintor y artista gráfico boliviano Walter Solon Romero, selección de temperas acuarelas, dibujos, xilografías y de un óleo. Tenemos que considerar a este Artista joven como dominio técnico en todas las ramas materiales que ejecuta, sino respecto su notable talento, no solo en cuanto a búsqueda creadora que muestra rasgos de gran temperamento dramático, de imaginación espiritual, fantasía, personalidad, si bien es cierto que Solón no se define en cuanto a estilo, a ideologías, manteniendo, simultáneamente varias tendencias en forma separada e independiente una de otra. Continúa leyendo 1948: Las expresiones en el monumentalismo de Solón

Bildnis eines Volkes Der bolivianische Maler Walter Solón Romero

Pablo Solón

Solón, wie ihn alle nannten, wurde 1923 im Süden Boliviens am Ufer des größten Salzsees der Welt geboren. Er war das vierte von fünf Kindern und hieß mit vollem Namen Walter Solón Romero González. Früh zum Waisenkind geworden, verbrachte er einen Großteil seiner Kindheit in Sucre im Internat Sagrados Corazones. Dort entdeckten die Priester seine Fähigkeit, Bilder von Heiligen und Jungfrauen zu kopieren, und richteten ihm ein Eckchen zum Malen ein. Eines Tages besuchte Cecilio Guzmán de Rojas (1899-1950), ein damals bekannter Maler, besagtes Internat, und die Priester erzählten ihm, bei ihnen sei ein kleiner Künstler. Als der Maler dessen Arbeit sah, bot er ihm sogleich ein Stipendium für eine Ausbildung in der Escuela de Bellas Artes in La Paz an.
Zu der Zeit war der junge Solón hin- und hergerissen zwischen Malerei und der Geige, die ihm sein Vater geschenkt hatte. Abends lief er zum Colegio Santa Ana, wo auch seine älteste Schwester lebte, um für die Nonnen Geige zu spielen. Wenn er dann zu spät zurückkam, wurde er manches Mal bestraft und musste barfuß auf dem Steinboden stehen. Eines Tages hatte er genug von der Gewalttätigkeit eines Priesters, warf mit seinen Schuhen nach ihm und machte sich auf nach La Paz, wo er das angebotene Stipendium für ein Kunststudium tatsächlich bekam. Doch das Stipendiengeld kam nie bei ihm an. Es waren harte Zeiten ohne eine feste Bleibe für ihn.
Niederdrückt von den materiellen Bedingungen kehrte Solón nach Sucre zurück und begann ein Studium als Grundschullehrer, dann als Lehrer für Philosophie. Damals hatten Schullehrer noch ein gesichertes Auskommen und Solón strebte eine zumindest kleine ökonomische Stabilität an. In Sucre wurde er zum fleißigen Leser von Werken zu Kunst und Literatur und begann, an Sammelausstellungen junger Künstler teilzunehmen. Seine erste unabhängige Kunstausstellung hatte er im Alter von 23 Jahren. Dort präsentierte er Öl- und Temperabilder, Holzschnitte, Aquarelle, Holzschnitzereien und ein Album mit Zeichnungen, das er Psiquis (Psyche) nannte.
Die Kritik bezeichnete sein Werk als indigenen Surrealismus: „Bis heute hat die amerikanische Malerie den autochthonen Menschen nur als landschaftliches Element betrachtet… allerdings kann der Surrealismus anders vorgehen und die ganze introvertierte Psychologie unseres Indios nach außen durchbrechen lassen“, schrieb Gus Omar Garces 1946 in El Diario. Solón brachte seine Ausstellung nach La Paz und erntete wiederum positive Kritiken: „Zu Solóns Ausstellung können wir nicht mit der Erwartung gehen, uns zu unterhalten wie in einem Kino, vielmehr müssen wir in sie eintreten wie in die feierliche Atmosphäre einer Bibliothek“, so die Zeitung Patria Libre im selben Jahr.
Doch verkaufte Solón dort gerade einmal eine Holzskulptur. Demoralisiert fuhr er seine Schwester in Pulacayo besuchen, heute eine Geisterstadt, damals aber eines der größten Bergbauzentren Boliviens. Sein Schwager überredete ihn, seine Arbeiten auszustellen, und diesmal verkaufte er alle. Solón kam sich vor wie ein Millionär und warf eine Münze in die Luft. Zahl hieß, in Mexico Wandmalerei studieren, bei Kopf führe er nach Santiago de Chile. Der Zufall schickte ihn nach Chile. Das war 1947. Bei Laureano Ladrón Guevara machte er sich mit Freskentechnik vertraut und beschäftigte sich mit Glasmalerei- und Graviertechnik. Den mexikanischen Muralisten Siqueiros lernte er kennen, als dieser Chile besuchte. 1948 gewann Solón mehrere Preise und malte sein erstes Fresko mit dem Titel „Bolivien“.
Am Ende desselben Jahres überlebte Solón als einer von vieren gerade so einen Flugzeugunfall mit einer schweren Brustfellentzündung, fast schon todgeweiht wegen seines kritischen Zustands kehrte er nach Sucre zurück. Zehn Monate verbrachte er im Santa-Barbara-Krankenhaus von Sucre, bis das Angebot, ein Fenster in der Universidad Mayor de San Franciso Xavier zu gestalten, ihm die Energie zurückgab, den Tod zu überwinden. Auf dieses Fenster folgte sein erstes Fresko in Bolivien, Jaime Zudañes y la Revolución de Mayo (1950).
Das war am Vorabend der Revolution von 1952, die die Geschichte Boliviens radikal verändern würde. Ein Begarbeiteraufstand besiegte das Heer, dehnte sich über das Land aus und erreichte die Nationalisierung des großen Bergbaus, eine Agrarreform und das Stimmrecht für Indigene und Frauen, die bis dahin nicht wählen durften.
Vor diesem Hintergrund gründete Solón gemeinsam mit jungen Malern, Schriftstellern und Intellektuellen die Gruppe Anteo. Der Name der Gruppe leitete sich vom griechischen Gott Anteo ab, der unbesiegbar ist, solange er die Füße auf der Erde hat. Die Botschaft der Gruppe war klar: Man muss im Boden der Realität verankert sein, um diese verändern zu können.
Eine Reihe von anschließenden Reisen führte Solón nach Europa, den Mittleren Osten und Asien, wo er von Malern, Handwerkern und Restauratoren lernte. Bei seiner Rückkehr vermittelte er nicht nur das Gelernte weiter, sondern entwickelte daraus neue Techniken, wie die der Zementgravur, die er in der Serie „Volk im Wind“ anwandte.
1959 ließ sich Solón in La Paz nieder und schuf mehrere Wandbilder. Noch im gleichen Jahr entstand „Geschichte des Öls“, 1964 „Zukunft der Nationalen Revolution“. Solón setzte seine Reisen fort und lebte in Mexico und den USA. Bei einem seiner Besuche in der Heimat stellte er fest, dass die Militärdiktatur Alandia Pantojas Wandbilder zerstörte, eines bedeutenden Muralisten der Revolution von 1952.
Jahre später, 1972, wurde José Carlos Trujillo Oroza, der Sohn seiner Frau aus erster Ehe, verhaftet und verschwand. Solón griff daraufhin auf das Symbol des Quijote zurück, um Wut und Ohnmacht angesichts des Unrechts auszudrücken. Mehrere Serien des Quijote entstanden und begleiteten die Nöte seiner Frau Gladys Oroza, so „El Quijote und die Hunde“, dann „El Quijote im Exil“, als beide nach Verhaftung und Mißhandlungen gezwungen waren, Bolivien zu verlassen. Schließlich folgte „El Quijote und die Engel“, als die Diktatoren von gestern sich als Engelchen zur Wahl stellten, die das Gedächtnis verloren haben und sich nicht an ihre Taten erinnern.
Als die Demokratie nach vielen Kämpfen in Bolivien wiederhergestellt war, kehrte auch Solón zurück ins Land und malte Retrato de un Pueblo („Das Bildnis eines Volkes“ 1986-1989). Das Gemälde erstreckt sich über die vier Wände des Ehrensaals der Universidad Mayo Andrés. Es gilt als sein wichtigstes Werk.
1994 begann er zusammen mit seinem Sohn Pablo, also mir, den Aufbau der Solón-Stiftung, um seine Werke und sein Denken zu bewahren, zu fördern und fortzuführen. Die Solón-Stiftung verbindet Kunst und Sozialkritik, Bild und Analyse. Die Stiftung gibt Schriften und audiovisuelle Materialien zum Thema Wasser, der Geschichte aus anderer Sicht, Freihandelsverträgen, Demokratie und vielem mehr heraus.
1999, mitten in der Arbeit an einem Wandbild über die Geschichte des Cocablatts und an einem weiteren mit autobiographischem Thema, starb Solón. Er hinterließ mehrere unvollendete Projekte wie dreidimensionale Wandteppiche, Altäre, mehrere Entwürfe weiterer Quijoteserien und einen Spielfilm über den Steingott. Letzteren schuf Solón als Symbol für das Gedächtnis, das im kollektiven Unterbewußtsein des Volks schlummert.
Die Geschichte Solóns wie die von José Carlos Trujillo Orozco endet nicht mit deren Tod. Im Jahre 2000 verurteilte der Interamerikanische Menschenrechtsgerichtshof den bolivianischen Staat zur Aufnahme eines Gerichtsverfahrens gegen die Verantwortlichen für Verhaftung und Verschwindenlassen von José Carlos. Das Verfahren endete mit einem historischen Urteil des Obersten Gerichtshofs. Parallel dazu inspiriert das Werk Solóns weiterhin eine neue Generation von jungen Muralisten, die heute in den Straßen des Landes präsent sind. Und in nicht so ferner Zuknft sollte auch der unvollendete Film Solóns herauskommen.

Nach der bolivianischen Revolution von 1952 entstanden große Wandbilder zur Geschichte und indigenen Tradition Boliviens. Wichtigster Repräsentant der bolivianischen Muralisten war neben Miguel Alandia Pantoja der Maler Walter Solón Romero. Im folgenden Beitrag beschreibt sein Sohn Pablo Solón das Leben und Werk seines Vaters. Pablo Solón war in den 90er-Jahren einer der bekanntesten sozialen Aktivisten Boliviens und an den Kämpfen für die öffentliche Kontrolle der Trinkwasserversorgung und der Verfügung über die nationalen Rohstoffe beteiligt. Nach der Regierungsübernahme von Evo Morales war er bolivianischer Generalbevollmächtigter für die Verhandlungen über ein Assoziationsabkommen mit der EU, wo er seiner Regierung den Ausstieg empfahl, und später UN-Botschafter seines Landes. 

Übersetzung: Gaby Küppers

8 de Noviembre: 2 Aniversarios

La Fundación Solón está de cumpleaños. Hace 21 años con la producción del video “El Valle de las Piedras” comenzamos a construir este espacio de arte, análisis e interpelación social. Años después, y cuando ya el maestro Solón había partido (1923-1999), decidimos que el día del cumpleaños de Solón fuera a su vez el día de aniversario de la Fundación Solón. Es así que este 8 de noviembre recordamos el nacimiento de Walter Solón Romero Gonzales y a su vez el nacimiento de la Fundación Solón. Una acaeció el año 1923 y la otra en 1994. En síntesis estamos celebrando el 92 aniversario del  natalicio de Solón y 21 años de vida de la Fundación Solón. Continúa leyendo 8 de Noviembre: 2 Aniversarios

When the Walls speak

El Cristo de la Higuera - FragmentoWalter Solón Romero Gonzales (1923-1999) was a master Bolivian muralist that lived with the obsession to make the walls speak, embrace and dream. He painted walls and canvas to refresh the memory, unhide the truth and light up rebel spirits.

Today to address climate change we must use all our creativity, humor and imagination to challenge the pragmatism that erodes human beings. These are difficult times in which capital can capture almost every idea and transformed in its opposite like it has happened with the “green economy” concept. That is why it is so important to go from the discourse to the practice and to link the local with the galobal to reveal the contradictions of this system with real alternatives.

In this task the Fundación Solón aims to contribute combining art with utopia. Continúa leyendo When the Walls speak