Indígenas y colectivos presentan dos proyectos para abrogar las leyes incendiarias

Frente a los incendios del 2019 que arrastraron con 5 millones de hectáreas (de las cuales más de 2 millones de hectáreas corresponden al bosque chiquitano y amazónico), el pasado 27 de febrero una comisión de organizaciones indígenas de la Chiquitanía – Organización Indígena Chiquitana (OICH), Organización de Mujeres de la Chiquitanía (OMCH) y Central de Comunidades Originarias de Lomerío (CICOL) – en representación de distintos colectivos e instituciones ciudadanas de Santa Cruz y La Paz, presentó ante la Asamblea Legislativa Plurinacional y a la Presidenta del Estado un proyecto de ley y de decreto supremo para la abrogación de las leyes “incendiarias” que causaron el ecocidio del año pasado.   

El proyecto de ley que se presentó plantea abrogar la ley N° 1171 del 25 de abril de 2019 de “Uso y Manejo Racional de Quemas” que dispone los lineamientos de la política nacional de manejo integral del fuego y establece, además, un régimen de sanciones administrativas por la realización de quemas sin autorización. Asimismo, propone abrogar la ley 741 del 29 de septiembre de 2015 que autoriza el desmonte de hasta 20 hectáreas en TPFP y en tierras con cobertura boscosa; al igual que la ley 1098 del 17 de septiembre de 2018 que establece el marco normativo que permite la producción, almacenaje, transporte, comercialización y mezcla de Aditivos de Origen Vegetal, con la finalidad de sustituir gradualmente la importación de Insumos y Aditivos, y Diésel Oíl.

Mientras que el proyecto de decreto supremo presentado a la Presidenta del Estado procura la abrogación de dos normas: el decreto supremo 3874 de abril de 2019 que autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación de la soya evento HB4 y Soya evento Intacta para la producción de Aditivos de Origen Vegetal – Biodiesel; y el decreto supremo 3973 del 10 de junio de 2019 que autoriza el desmonte para actividades agropecuarias en tierras privadas y comunitarias, así como las quemas en áreas clasificadas por el Plan de Uso de Suelo PLUS en los departamentos de Santa Cruz y Beni.   

La propuesta de ley y decreto supremo para abrogar las leyes “incendiaras” es una iniciativa que se articula con la visita al país de una comisión del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza el próximo 15 de marzo. La cual llevará a cabo una evaluación y elaborar un informe para la consideración ante el tribunal; con el fin de establecer recomendaciones para evitar que estos incendios se vuelvan a repetir.

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Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza visitará Bolivia por ecocidio en la Chiquitania

El quinto Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, celebrado el pasado 5 de diciembre en Santiago de Chile, resolvió aceptar el caso de ecocidio en la Amazonía, la Chiquitania y otros bosques colindantes y determinó enviar en los próximos meses una comisión a Bolivia para realizar una vista in-situ a la zona afectada con el objetivo de recabar mayor información y evidencias, constatar la magnitud de la violación a los derechos de la naturaleza, entrevistarse con los diferentes actores estatales y no estatales, y verificar el cumplimiento de las medidas cautelares que ha dispuesto en su veredicto para que no se agrave ni repita el ecocidio en la Chiquitania y la Amazonía.

Como medidas cautelares a ser ejecutadas por el gobierno transitorio y la Asamblea Legislativa de Bolivia, el citado Tribunal Internacional dispuso: a) derogación inmediata de las disposiciones legales (leyes nacionales y departamentales así como decretos supremos) que favorecen y alientan las quemas y la deforestación en la Amazonía y la Chiquitania; b) aplicación del principio precautorio suspendiendo las actividades del agro-negocio iniciadas sin estudios de impacto ambiental como es el caso de la exportación de carne a la China y la producción de etanol y biodiesel; y c) implementación de una pausa ecológica en las áreas quemadas y deforestadas para permitir que el bosque Chiquitano se pueda recuperar y no implementar medidas de reforestación de monocultivos y adjudicaciones de tierras que agravarían el desastre ecológico.

Según el Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza se debe declarar a toda la Amazonía y la Chiquitania como sujeto de derecho. En el caso de Bolivia este reconocimiento está respaldado por la ley 71 de Derechos de la Madre Tierra aprobada el año 2010.

Los miembros del Tribunal que visiten Bolivia verificarán si se está cumpliendo la legislación boliviana en relación a los derechos de la Madre Tierra y constatarán si ha habido avances o no en la implementación de la Defensoría de la Madre Tierra que fue aprobada por ley el 2010, y cuya implementación se exigió en la sentencia del Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza por el caso del TIPNIS el año 2019.

A continuación transcribimos el veredicto del Tribunal sobre el mencionado caso (haga click para ver el pdf completo).

TIPNIS: Justicia para la Madre Tierra

Por Pablo Solón

[Publicado en Animal Político, La Razón, 26/05/2019] Bolivia debería ser un ejemplo en el cumplimiento de los derechos de la Madre Tierra. En 2010 nuestro presidente, con la participación de más de mil invitados internacionales, organizó la cumbre de Tiquipaya que adoptó la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra. A fines de ese año promulgó la Ley 71 que reconoce dichos derechos.

Bolivia fue el país que más promovió a nivel internacional la idea de que para garantizar los derechos humanos es necesario reconocer los derechos de la Madre Tierra. En 2014 un conjunto de personalidades y defensores de la naturaleza, que en su mayoría vinieron a la cumbre de 2010, crearon el Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza (TIDN) que tiene un carácter ético y basa sus sentencias en la citada declaración. Según el propio tribunal, “sin ética ningún gobierno, institución o persona puede recuperar la humanidad que -hoy más que nunca- se necesita para evitar el colapso de los ciclos vitales de la Tierra”.

A dos años de haberse presentado al tribunal el caso del TIPNIS, y después de la visita de una comisión a Bolivia para verificar los hechos, el TIDN emitió una sentencia estableciendo que el Estado Plurinacional de Bolivia ha violado los derechos de la naturaleza e incumplido con su obligación de respetar, proteger y garantizar los derechos de la Madre Tierra.

Los 26 jueces y juezas que suscriben el fallo son o fueron amigos del “proceso de cambio” boliviano. Entre ellos figuran Vandana Shiva de la India, Fernando “Pino” Solanas senador de Argentina, Nnimmo Bassey de Nigeria, Enrique Leff de México, Arturo Escobar de Colombia y Blanca Chancoso presidenta de la Ecuarunari de Ecuador, a quien el presidente Evo Morales conoce desde antes de llegar al gobierno.

Las evidencias que sustentan la sentencia son varias; entre ellas destacan la no realización de Estudios de Evaluación de Impacto Ambiental (EEIA) integral del segundo tramo de la carretera que atraviesa por el corazón del TIPNIS, y tampoco de los tres puentes de gran envergadura construidos en el polígono 7. Así mismo, el tercer tramo de la carretera que en 2010 iba de San Ignacio de Moxos a Monte Grande fue extendido en 2015 hasta Santo Domingo, que está en la parte norte del TIPNIS, sin haber realizado el EEIA de los 48,3 km adicionales. A esto se suma la deforestación ya presente en el polígono 7 del TIPNIS, y -según un estudio del PIEB- el peligro de una deforestación de más de la mitad del TIPNIS por la construcción de la carretera.

Estas gravísimas violaciones a la Ley 1333 de Medio Ambiente eran de conocimiento de las más altas autoridades. En 2010, Juan Pablo Ramos renunció como viceministro de Medio Ambiente negándose a firmar la licencia ambiental para la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos y fue reemplazado por Cynthia Silva Maturana.

Cuando los pueblos indígenas marcharon en 2011 contra la carretera fueron reprimidos en Chaparina. Ante la gran indignación nacional, el gobierno de Evo Morales promulgó la Ley 180 que declara la intangibilidad del TIPNIS y prohíbe la construcción de la carretera. Sin embargo, meses después, aprobó la Ley 222 para llevar adelante una consulta póstuma en la que manipuló el término de intangibilidad para de anular la Ley 180.

En un canal de televisión Álvaro García Linera dijo: “¿Qué significa intangibilidad? Que usted no puede sacar una hoja. Eso es intangibilidad. Que usted no puede levantar una rama. Que usted no puede tocar nada. Es decir, no puede hacer una escuela. No puede perforar para agua potable. Eso es intangibilidad”. Esta tergiversación alucinante del vicepresidente contradice totalmente el Decreto Supremo 1146 de febrero de 2012, que reglamenta la Ley 180 de intangibilidad del TIPNIS. Este decreto no prohíbe nada de lo que afirma García Linera. Las tres prohibiciones expresas que establece son de: “1. Asentamientos humanos externos u ocupación ilegal de tierras al interior del TIPNIS; 2. Autorizar el aprovechamiento forestal maderable con fines comerciales y/o mercantiles; 3. Ejecutar megaproyectos, obras y actividades de gran escala, que provocan y/o pudieran provocar impactos ambientales y cambios socioeconómicos y culturales negativos”.

La sentencia ha puesto en evidencia las violaciones a los derechos de “la selva más hermosa del mundo”, como la calificó el famoso naturalista francés Alcides D’Orbigny, y nos convoca a redoblar esfuerzos para que en Bolivia efectivamente haya justicia para la Madre Tierra.

¿Qué hacemos por los Derechos de la Naturaleza?

Pablo Solón*

No hay derechos humanos sin derechos de la Naturaleza. No hay derechos de la naturaleza sin derechos indígenas. No hay derechos indígenas sin derechos de la naturaleza. Todos los derechos están interrelacionados. Sin embargo cada uno tiene su propia especificidad.

Los derechos de la naturaleza no son los derechos ambientales. Los derechos ambientales son esencialmente derechos humanos. La Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia expresamente garantiza el “Derecho AL medioambiente” de las personas, no “los derechos DEL medioambiente”.

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Video: El TIPNIS y los Derechos de la Naturaleza

El TIPNIS y los Derechos de la Naturaleza es un video producido por la Fundación Solón que en once minutos resume una historia de promesas, dignidad, lucha, represión, victoria y traición contra los derechos de la Madre Tierra y los pueblos indígenas en Bolivia. Continúa leyendo Video: El TIPNIS y los Derechos de la Naturaleza

El Unicornio Azul entre el TIPNIS y Silvio

[Pablo Solón, publicado en Pagina Siete, agosto 12, 2018]

Después de más de cuatro décadas de preguntarme qué realmente perdió Silvio Rodríguez por fin lo encontré en el TIPNIS. Es un ave única y bellísima que en verdad tiene un cuerno azul y a la cual la denominan el Unicornio Azul del Isiboro Secure o también pava Copete de Piedra. Esta ave es una de las 470 aves que se encuentran en el TIPNIS y es una de las que está en peligro crítico de extinción.

Pauxi unicornis unicornis, según su nombre científico, mide unos 85 centímetros y pesa un poco menos de 4 kilos. El plumaje de los machos es negro y brillante, su pico y patas son rojas. Anida en los árboles a unos 5 metros de altura alimentándose de frutos y semillas. El cortejo entre machos y hembras ocurre durante el comienzo de las lluvias en el mes de septiembre. El sonido de su canto es un mugido bajo y consistente que les permite delimitar su territorio y llamar la atención de las hembras.

El Unicornio Azul fue descrito por primera vez en 1939 por James Bond, no el agente secreto sino un experto ornitólogo norteamericano que junto a su colega Rodolphe Meyer de Schauensee lo clasificó a partir de un espécimen recolectado en Bolivia.

El Pauxi unicornis tiene dos subespecies. El Pauxis unicornis koepckae que se encuentra en el Perú y el Pauxis unicornis unicornis que habita en Bolivia. Los investigadores que trabajan con esta especie consideran la posibilidad de que se trate de dos especies diferentes, pero aun los estudios son insuficientes para sustentar esa afirmación. El Pauxi unicornis koepckae del Perú difiere del Pauxi unicornis unicornis del TIPNIS en la forma elipsoidal del cuerno y la posición del mismo inclinada hacia atrás. El cuerno de la subespecie boliviana es más cilíndrico, de color azul y su largo puede llegar hasta los 9,5 centímetros.

Imagenes A y B son del Pauxi unicornis koepckae del Perú. Imagen C es del Pauxi unicornis unicornis

El Unicornio Azul sólo existe en el TIPNIS y los parques nacionales Carrasco y Amboró. Es una de las especies menos conocida en su vida silvestre y está al borde de la extinción. El Servicio Nacional de Áreas Protegidas estimaba hace 15 años que no existen más de 200 aves de su clase. En el Libro Rojo de especies vertebradas de Bolivia del año 2009 figura entre las sietes aves con mayor riesgo de extinción. La principal causa para su desaparición es la destrucción de su hábitat, de los bosques de pie de monte provocado por la expansión de la frontera agrícola, el fuego de los chaqueos, la colonización, la tala de madera y la caza.

A todos estos problemas hay que añadir nuevos peligros como la construcción de la carretera que dividirá en dos el TIPNIS. Esta carretera, según diferentes estudios, incentivará procesos de asentamientos ilegales, tráfico de animales, deforestación, expansión de cultivos de coca… en síntesis la destrucción del hogar del Unicornio Azul.

La paradoja es que el mismo año que se levantó la intangibilidad al TIPNIS, el 2017, la Empresa de Correos de Bolivia le dedicó una estampilla de 3 Bs. al Pauxi unicornis con la leyenda “fauna en peligro de extinción”. ¿Coincidencia o epitafio? Lo cierto es que si no hacemos un alto en el camino, Silvio y la humanidad habrán perdido para siempre al Unicornio Azul. La letra de Silvio que cantarán las futuras generaciones tendrá un significado adicional: “Mi unicornio azul ayer se me perdió, no sé si se me fue, no sé si extravió, y yo no tengo más que un unicornio azul”. 

En una entrevista, Silvio Rodríguez dijo que la mayor virtud de su canción es justamente “lo inaprensible, como los unicornios que jamás pueden vivir en cautiverio”. El Unicornio Azul del TIPNIS como todos los unicornios no puede ser libre en un territorio cercenado.

¿A quien pueden apelar los últimos especímenes del unicornio azul del TIPNIS? ¿Qué juez está dispuesto a escucharlos en Bolivia que es el segundo país en el mundo en haber reconocido derechos a la naturaleza? ¿Por qué los gobernantes y parlamentarios que tanto hablan de derechos de la Madre Tierra, no toman en cuenta al Pauxi unicornis unicornis a la hora de anular la ley de intangibilidad del TIPNIS? ¿Qué clase de desarrollo, de progresismo, es este que promueve el ecocidio de los últimos sobrevivientes de una especie?

El próximo 17 de agosto una comisión del Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza celebrará una audiencia en el corazón del TIPNIS para comprobar in situ las denuncias presentadas por dirigentes de los pueblos indígenas Yuracarés, Tchimanes y Moxeño Trinitarios, y para escuchar precisamente casos cómo los del Unicornio Azul del TIPNIS.

El Procurador del Estado Plurinacional de Bolivia ha dicho que los fallos de este tribunal no son vinculantes para el país porque Bolivia “no ha otorgado su consentimiento para que tenga jurisdicción”. Sin embargo, la autoridad del tribunal emana de un poder que va más allá de la letra de un tratado. La autoridad del tribunal emana precisamente de la voz de la naturaleza que se expresa precisamente en la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra que fue aprobada en Bolivia el año 2010, y que es el documento base sobre el cual dicho tribunal emite sus fallos. La autoridad del Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza se nutre del unicornio azul que aunque en “peligro crítico de extinción” habita en cada uno de nosotros.