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Agroquímicos: El país de las normas pisoteadas

Por: Guillermo Villalobos y Blanca Ramírez

Según la Organización de las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura (FAO), el uso de plaguicidas en Bolivia se duplicó entre 2005 y 2018, pasando de 7.146 toneladas a 14.758 toneladas respectivamente.[1] El mayor uso de plaguicidas está estrechamente vinculado con la introducción de la soya durante los 90 y más específicamente con la legalización de la soya genéticamente modificada resistente a glifosato evento (40-3-2) en el 2005.[2] De acuerdo con el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), las importaciones de plaguicidas se incrementaron en 491% desde el 2007 al 2016, pasando de 6.594 toneladas en el 2007 a 39.000 toneladas el 2016, por un valor acumulado de 1.652 millones de dólares americanos.[3] Solo el año 2019, Bolivia importó un total de 52.489 toneladas de plaguicidas[4] por un valor FOB total de 247 millones de dólares americanos.[5]

Muchos de los plaguicidas que se importan legalmente al país tienen niveles de toxicidad elevados y son restringidos en otros países. Un estudio en 2018 reveló que, de los 229 ingredientes activos con registro sanitario de ese año, 164 eran considerados altamente tóxicos y 105 estaban prohibidos en otros países.[6] Paradójicamente Bolivia cuenta con un amplio marco legal que regula e incluso prohibió el uso de agroquímicos – plaguicidas, fungicidas, herbicidas, etc. – en el país; comenzando desde la misma Constitución Política del Estado, numerosas leyes y resoluciones administrativas, hasta varios tratados internacionales. A pesar de este marco legal, los datos develan que el país va en contra marca a lo dispuesto en su normativa.

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Delitos contra el medio ambiente ¿qué dicen las leyes bolivianas?

Blanca Ramírez / Marielle Cauthin

¿Qué tipificaciones y sanciones existen en la legislación nacional sobre delitos contra el medio ambiente o actos relativos al ecocidio? Las actuales normas otorgan penas de privación de libertad de uno a diez años por daños graves al medio ambiente, sobre todo atentados contra bosques, agua y animales silvestres y domésticos. Sin embargo, aunque son cada vez más evidentes los delitos ambientales y sus consecuencias, no son visibles la identificación de responsables ni las sanciones. En los hechos la aplicación de las leyes presenta grandes limitaciones y vacíos institucionales; incluso están vigentes nuevas normas que minimizan los crímenes ambientales y solo imponen multas ante graves delitos, como es el caso de la Ley 1171 de Uso y Manejo Racional de Quemas (2019), con relación a los megaincendios forestales.

Desarrollo cronológico del marco legal ambiental

En Bolivia, las leyes que sancionan daños al medio ambiente datan desde la década de los 70, como el Decreto Ley 12301 de Vida Silvestre, Parques Nacionales, Caza y Pesca, que tipifica como delitos la caza y pesca ilegal así como la exportación de determinadas especies. En 1992 se promulgó la Ley 1333 de Medio Ambiente y sus reglamentos con una tipificación más integral sobre las quemas, tala de bosques, caza y pesca ilegal o contaminación de aguas; y cuyas sanciones se agravan cuando el delito pone en riesgo de extinción a una o varias especies; cuando los delitos son protagonizados por funcionarios públicos la penalidad se duplica. En 1996 se promulgó la Ley Forestal 1700 que tipifica los delitos forestales con penas de privación de libertad.

Más tarde, en 2009 la Constitución Política del Estado (CPE) estableció el derecho de las personas a un medio ambiente sano; en 2010 y 2012 se promulgaron las leyes de la Madre Tierra (071) y de Desarrollo Integral (300), que otorgan derechos a la naturaleza para poder regenerarse en caso de daños. El Código Penal, hasta sus modificaciones de 2015, tipificó una serie de delitos ambientales incluido el maltrato a animales domésticos con penas de privación de libertad.

El delito ambiental y las garantías para su defensa

La Constitución establece que las personas tienen derecho a un medio ambiente saludable, protegido y equilibrado (Art. 33). Para hacer prevalecer este derecho, la misma CPE otorga la potestad a personas o colectividades de iniciar “acciones legales en defensa del derecho al medio ambiente, sin perjuicio de la obligación de las instituciones públicas de actuar de oficio frente a los atentados contra el medio ambiente” (Art. 34). La CPE establece los delitos ambientales no prescriben y que el Estado y la sociedad deben mitigar los efectos nocivos al medio ambiente y los pasivos ambientales (Art. 347).

¿Qué es un atentado contra el medio ambiente? ¿Atentados graves contra el medio ambiente pueden ser las recientes tragedias ambientales como la “desaparición” del lago Poopó, los megaincendios en la Chiquitanía y Amazonía, la matanza de cientos de jaguares y otras especies para ser comercializadas en China, la contaminación de ríos amazónicos por la minería, etc. Aunque la normativa boliviana no incluye claramente el “ecocidio” como delito, sí contempla varias tipificaciones sobre los delitos ambientales. La Ley de Medio Ambiente 1333 establece que los delitos ambientales “son las acciones que lesionen, deterioren, degraden, destruyan el medio ambiente y cuyos autores merecen sanciones administrativas y penales” (Art. 103). Esto significa que administrativamente (en el ejercicio de sus funciones) se puede sancionar a funcionarios públicos y también se puede seguir procesos con penas de privación de libertad tanto a funcionarios como a sociedad civil que atente contra el medio ambiente.

En su Artículo 5, la Ley de la Madre Tierra sostiene que para efectos de protección y tutela de estos derechos, “la Madre Tierra adopta el carácter de sujeto colectivo de interés público”. Esto supone que la naturaleza y los diversos sistemas de vidas que alberga en su calidad de “víctimas del delito” deben tener garantías para su regeneración: “absorber daños, adaptarse a las perturbaciones, y regenerarse sin alterar significativamente sus características de estructura y funcionalidad”, según el Artículo 2 de la Ley de la Madre Tierra. Para garantizar esta capacidad, la misma ley otorga al Estado y personas individuales o colectivas la capacidad de respetar, proteger y garantizar este derecho.

Instituciones responsables sobre el medio ambiente

El Tribunal Agroambiental es la principal institución del Estado para hacer valer los derechos de la población a un medio ambiente sano, así como para precautelar los derechos de la Madre Tierra. Este tribunal debería resolver acciones medio ambientales contra actos que atenten contra fauna, flora, agua, bosques, biodiversidad y medioambiente en general, incluso tiene tuición sobre demandas contra “prácticas que pongan en peligro el sistema ecológico y la conservación de especies o animales” (Art. 189 CPE). Sin embargo, hasta la fecha este tribunal no se ha pronunciado sobre los megaproyectos extractivos ni sobre la introducción de transgénicos, para citar algunas de las controversias medioambientales, reduciendo sus acciones a resolución de conflictos de linderos entre civiles o entre en comunidades, como se aprecia en sus resoluciones.

Además de este tribunal, la Ley 300 de la Madre Tierra y el Desarrollo Productivo establece que otras entidades públicas en defensa de la naturaleza son: autoridades públicas en cualquier nivel del Estado, Ministerio Público y la Defensoría de la Madre Tierra, que hasta la fecha no ha sido creada pese a las tragedias ambientales como la sequía del lago Poopó o los megaincendios en la Chiquitanía y Amazonía.

Delitos contra el medio ambiente tipificados

Lamentablemente la Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien de 2012 deriva a una “ley específica” -hasta ahora no desarrollada- los tipos de responsabilidad por el daño causado a los derechos de la Madre Tierra (Art. 42). Sin embargo, la misma Ley establece que en las sanciones penales no habrá suspensión de la pena y la reincidencia se castigará con la agravación de un tercio de la pena. También se determina que los delitos relacionados con la Madre Tierra son imprescriptibles (Art. 44).

En ausencia de esa Ley, el Código Penal establece algunas sanciones contra los delitos ambientales con penas de uno a seis años, cuando el delito califica como “daño calificado”. Estas penas son para quienes destruyen “bosques, selvas, pastos, mieses, o cultivos, o el hecho recayere en animales de raza” (Art. 358). Los incendios también están penalizados (Art. 206) con dos a cuatro años de cárcel para “el que con objeto de quemar sus campos de labranza o pastaderos, ocasionare un incendio que se propague y produzca perjuicios en ajena propiedad”; penas de uno a seis años a las personas que destruyan o deterioren patrimonio arqueológico (Art. 223; Art. 358).

En 2017 se elaboró un proyecto de ley de reformas al Código Penal para delitos contra la Madre Tierra y sus componentes. Este proyecto sostenía a la Madre Tierra como un bien jurídicamente protegido y los delitos contra ella debían calificarse como “graves”. La propuesta establecía penas de 3 a 15 años contra el delito de biocidio; y penas de 15 a 20 años de privación de libertad contra el delito de ecocidio; y penas de 3 a 10 años contra la tala ilegal.

Animales

El Código Penal establece que la caza y pesca prohibida en reservas fiscales o privadas tiene pena de multas y trabajo (Art. 356). Los tratos crueles y el biocidio contra animales también son sancionados con seis meses a cinco año de cárcel o multas y trabajos (Art. 350 bis. ter.), haciendo referencia exclusivamente a animales domésticos, por lo que representa una limitación en su aplicación a casos de fauna silvestre.

Foto: Animal silvestre calcinado por incendios forestales en la Chiquitanía. Fuente: Mongabay.com

El Artículo 10 de Ley 1333 sostiene que cazar, pescar o capturar animales utilizando explosivos, veneno y otros similares que causen daño, degradación o amenacen la extinción de especies será sancionado con privación de libertad de uno a tres años y multa. El Artículo 111 de la misma ley indica que incitar, promover, capturar y/o comercializar el producto de la cacería, tenencia, acopio, transporte de especies animales y vegetales, o de sus derivados sin autorización o que estén declaradas en veda o reserva, poniendo en riesgo de extinción a las mismas, sufrirá la pena de privación de libertad de hasta dos años perdiendo las especies, las que serán devueltas a su hábitat natural, si fuere aconsejable, más la multa equivalente al cien por ciento del valor de estas.

El Decreto Ley 12301 de Vida Silvestre, Parques Nacionales, Caza y Pesca (1975) en su Artículo 10 añade que la caza ilegal se constituye en un “delito contra la Economía Nacional”, por lo que el responsable puede ser juzgado también con otro marco legal penal.

Agua

En cuando a daños a fuentes de agua, la Ley de Medio Ambiente refiere como otros delitos ambientales: envenenar, contaminar o adulterar aguas, arrojar aguas residuales o con químicos en cauces, ríos, cuencas, lagos, etc.; así como suspender el servicio de aprovisionamiento de agua (Art. 105; Art. 107; Art. 108), dependiendo de la gravedad tienen penas de uno a diez años o multas para cubrir en cien por ciento el daño provocado.

Foto: Lago Titicaca contaminado por basura. Fuente: Semana.com

Bosques

Respecto a los bosques, el Artículo 109 de la Ley de Medio Ambiente establece que todo el que tale bosques sin autorización para fines distintos al uso doméstico del propietario y cause daño y degradación del medio ambiente “será sancionado con dos o cuatro años de pena de privación de libertad y multa equivalente al cien por ciento del valor del bosque talado”. Si la tala se produce en áreas protegidas o en zonas de reserva, con daño o degradación del medio ambiente, la pena privativa de libertad y la pecuniaria se agravarán en un tercio. Si la tala se hace contraviniendo normas expresas de producción y conservación de los bosques, la pena será agravada en el cien por ciento, tanto la privación de libertad como la pecuniaria.

Foto: Megaincendios en el Pantanal boliviano. Fuente: Mogabay.com

La Ley Forestal 1700 en su Artículo 42 establece como delitos forestales: resistencia a la autoridad, desobediencia contra los inspectores y auditores forestales; actos de falsedad material o ideológica, o el uso de instrumentos falsificados referidos al Plan de Manejo y otros documentos similares; quemas en áreas forestales sin autorización o sin observar las regulaciones sobre quema controlada o se afecten tierras de protección, producción forestal, inmovilización o áreas protegidas; se constituyen actos de destrucción y deterioro de bienes del Estado y la riqueza nacional la tala o quema de la cobertura arbórea en tierras de protección, producción forestal o inmovilización y en las áreas protegidas, la tala o quema practicadas en tierras con cobertura boscosa aptas para otros usos; se constituye acto de sustracción la utilización de recursos forestales sin autorización o fuera de las áreas otorgadas, así como su comercialización.

Otros daños

El Artículo 105 de la Ley de Medio Ambiente sanciona con uno a diez años de cárcel el acto de quebrantar normas de sanidad o propagar epizootias y plagas vegetales. En sus Artículos 112 y 113 también queda sancionado con privación de libertad de hasta dos años el vertido o comercialización de desechos industriales que representen peligro humano o para el medio ambiente; así como la autorización o cooperación para la introducción o transporte en territorio nacional de desechos tóxicos peligrosos radioactivos que será sancionado con la pena de privación de libertad de hasta diez años.

Proteger a la Madre Tierra ¿qué tenemos y qué nos falta?

Aunque hay una serie de tipificaciones para los delitos ambientales, no es evidente que hayan juicios, procesos y sentencias para los responsables y resarcimiento para la naturaleza; la causa de este problema se debe a falta de voluntad política para crear una adecuada e independiente institucionalidad que defienda los intereses de la Madre Tierra: Tribunal Agroambiental (con mandato Constitucional) y la Defensoría de la Madre Tierra (con mandato de las Leyes 300 y 071).

Otro problema son los vacíos legales o la interpretación de las normas, por ejemplo, existe una Ley de defensa de animales que contempla el delito de biocidio, pero que está dirigida solo a animales domésticos, desprotegiendo a los animales silvestres, actualmente más vulnerables a matanzas masivas. La Ley 1171 de Uso y manejo racional de quemas, que es señalada como una de las “leyes incendiarias” por colectivos ambientalistas, establece un régimen de sanciones “administrativas y pecuniarias (económicas)” por el delito de incendios en propiedad privada o en Áreas Protegidas, mediante esta ley los responsables de los megaincendios solo deben pagar pequeñas multas, por lo que este tipo de leyes “incentiva” más que sanciona este tipo de delito.

El Estado debe sostener el principio precautorio (Ley Marco Madre Tierra) y el principio de prevención (Ley Medio Ambiente) frente a los delitos ambientales. Esto significa que la normativa debe ir más allá de la punición: trabajar con un enfoque de concientización, de prevención y de precaución, todo ello con el fin de que hayan garantías efectivas para el cuidado de la Madre Tierra y para la reparación de la naturaleza frente a un daño. Finalmente, la legislación debe dar un salto conceptual cuando se han producido graves e irreparables daños a la naturaleza y se han destruidos los sistemas de vida que alberga; en ese sentido el “ecocidio” debe formar parte de un marco normativo que ayude a combatir la gravedad de los crímenes ambientales en Bolivia y el mundo.

Normas y artículos respecto a delitos contra el medio ambiente

Constitución Política del Estado (25 de enero de 2009)DERECHOS SOCIALES Y ECONÓMICOS SECCIÓN I DERECHO AL MEDIO AMBIENTE
Artículo 33. Las personas tienen derecho a un medio ambiente saludable, protegido y equilibrado.
Artículo 34. Cualquier persona, a título individual o en representación de una colectividad, está facultada para ejercitar las acciones legales en defensa del derecho al medio ambiente, sin perjuicio de la obligación de las instituciones públicas de actuar de oficio frente a los atentados contra el medio ambiente
CAPÍTULO TERCERO JURISDICCIÓN AGROAMBIENTAL
Artículo 189. Son atribuciones del Tribunal Agroambiental, además de las señaladas por la ley: 1. Resolver los recursos de casación y nulidad en las acciones reales agrarias, forestales, ambientales, de aguas, derechos de uso y aprovechamiento de los recursos naturales renovables, hídricos, forestales y de la biodiversidad; demandas sobre actos que atenten contra la fauna, la flora, el agua y el medioambiente; y demandas sobre prácticas que pongan en peligro el sistema ecológico y la conservación de especies o animales. 2. Conocer y resolver en única instancia las demandas de nulidad y anulabilidad de títulos ejecutoriales. 3. Conocer y resolver en única instancia los procesos contencioso administrativos que resulten de los contratos, negociaciones, autorizaciones, otorgación, distribución y redistribución de derechos de aprovechamiento de los recursos naturales renovables, y de los demás actos y resoluciones administrativas. 4.Organizar los juzgados agroambientales.
TÍTULO II MEDIO AMBIENTE, RECURSOS NATURALES, TIERRA Y TERRITORIO CAPÍTULO PRIMERO MEDIO AMBIENTE
Artículo 342. Es deber del Estado y de la población conservar, proteger y aprovechar de manera sustentable los recursos naturales y la biodiversidad, así como mantener el equilibrio del medio ambiente.
Artículo 343. La población tiene derecho a la participación en la gestión ambiental, a ser consultado e informado previamente sobre decisiones que pudieran afectar a la calidad del medio ambiente.
Artículo 344. I. Se prohíbe la fabricación y uso de armas químicas, biológicas y nucleares en el territorio boliviano, así como la internación, tránsito y depósito de residuos nucleares y desechos tóxicos. II. El Estado regulará la internación, producción, comercialización y empleo de técnicas, métodos, insumos y sustancias que afecten a la salud y al medio ambiente.
Artículo 345. Las políticas de gestión ambiental se basarán en: 1.La planificación y gestión participativas, con control social. 2. La aplicación de los sistemas de evaluación de impacto ambiental y el control de calidad ambiental, sin excepción y de manera transversal a toda actividad de producción de bienes y servicios que use,transforme o afecte a los recursos naturales y al medio ambiente. 3. La responsabilidad por ejecución de toda actividad que produzca daños medioambientales y su sanción civil, penal y administrativa por incumplimiento de las normas de protección del medio ambiente.
Artículo 346. El patrimonio natural es de interés público y de carácter estratégico para el desarrollo sustentable del país. Su conservación y aprovechamiento para beneficio de la población será responsabilidad y atribución exclusiva del Estado, y no comprometerá la soberanía sobre los recursos naturales. La ley establecerá los principios y disposiciones para su gestión.
Artículo 347.I. El Estado y la sociedad promoverán la mitigación de los efectos nocivos al medio ambiente, y de los pasivos ambientales que afectan al país. Se declara la responsabilidad por los daños ambientales históricos y la imprescriptibilidad de los delitos ambientales. II. Quienes realicen actividades de impacto sobre el medio ambiente deberán, en todas las etapas de la producción, evitar, minimizar, mitigar, remediar, reparar y resarcir los daños que se ocasionen al medio ambiente y a la salud de las personas, y establecerán las medidas de seguridad necesarias para neutralizar los efectos posibles de los pasivos ambientales.
CAPÍTULO QUINTO RECURSOS HÍDRICOS
Artículo 373 II. Los recursos hídricos en todos sus estados, superficiales y subterráneos, constituyen recursos finitos, vulnerables, estratégicos y cumplen una función social, cultural y ambiental. Estos recursos no podrán ser objeto de apropiaciones privadas y tanto ellos como sus servicios no serán concesionados y están sujetos a un régimen de licencias, registros y autorizaciones conforme a Ley.
Artículo 374 III. Las aguas fósiles, glaciales, humedales, subterráneas, minerales, medicinales y otras son prioritarias para el Estado, que deberá garantizar su conservación, protección, preservación, restauración, uso sustentable y gestión integral; son inalienables, inembargables e imprescriptibles.
CAPÍTULO SÉPTIMO BIODIVERSIDAD, COCA, ÁREAS PROTEGIDAS Y RECURSOS FORESTALES SECCIÓN I BIODIVERSIDAD
Artículo 383. El Estado establecerá medidas de restricción parcial o total, temporal o permanente, sobre los usos extractivos de los recursos de la biodiversidad. Las medidas estarán orientadas a las necesidades de preservación, conservación, recuperación y restauración de la biodiversidad en riesgo de extinción. Se sancionará penalmente la tenencia, manejo y tráfico ilegal de especies de la biodiversidad.
SECCIÓN IV RECURSOS FORESTALES
Artículo 389 III. Toda conversión de suelos en áreas no clasificadas para tales fines constituirá infracción punible y generará la obligación de reparar los daños causados.
CAPÍTULO OCTAVO AMAZONIA
Artículo 392 Se reconoce el valor histórico cultural y económico de la siringa y del castaño, símbolos de la amazonia boliviana, cuya tala será penalizada, salvo en los casos de interés público regulados por la ley.
TÍTULO IV GARANTÍAS JURISDICCIONALES Y ACCIONES DE DEFENSA CAPÍTULO PRIMERO GARANTÍAS JURISDICCIONALES
Artículo 111. Los delitos de genocidio, de lesa humanidad, de traición a la patria, crímenes de guerra son imprescriptibles.
Código Penal del Estado Plurinacional de Bolivia (Modificada mediante Ley Nº 700, 3 de junio de 2015)TÍTULO V DELITOS CONTRA LA SEGURIDAD COMÚN CAPÍTULO I INCENDIOS Y OTROS ESTRAGOS
Art. 206°.- (INCENDIO). El que mediante incendio creare un peligro común para los bienes o las personas, será sancionado con privación de libertad de dos a seis años. Incurrirá en privación de libertad de dos a cuatro años el que con objeto de quemar sus campos de labranza o pastaderos, ocasionare un incendio que se propague y produzca perjuicios en ajena propiedad.
Art. 207°.- (OTROS ESTRAGOS). El que causare estrago por medio de inundación, explosión, desmoronamiento, derrumbe de un edificio o por cualquier otro medio poderoso de destrucción, será sancionado con privación de libertad de tres a ocho años.
Art. 208°.- (PELIGRO DE ESTRAGO). El que por cualquier medio originare el peligro de un estrago, incurrirá en privación de libertad de uno a cuatro años.
CAPÍTULO I DELITOS CONTRA LA ECONOMÍA NACIONAL
Art. 223°.- (DESTRUCCIÓN O DETERIORO DE BIENES DEL ESTADO Y LA RIQUEZA NACIONAL). El que destruyere, deteriorare, substrajere o exportare un bien perteneciente al dominio público, una fuente de riqueza, monumentos u objetos del patrimonio arqueológico, histórico o artístico nacional incurrirá en privación de libertad de uno a seis años.
CAPÍTULO VII USURPACION
Art. 354°.- (USURPACIÓN DE AGUAS). El que para conseguir para sí o para otro algún provecho ilícito y perjuicio de tercero, desviare a su favor las aguas públicas o privadas que no le corresponden o lo hiciere en mayor cantidad de la debida, será sancionado con reclusión de tres meses a dos años. En la misma pena incurrirá el que estorbare o impídiere de cualquier manera el ejercicio de los derechos que un tercero tuviere sobre dichas aguas.
Art. 355°.- (USURPACIÓN AGRAVADA). La sanción será agravada en un tercio, si en los casos de los artículos precedentes, los hechos fueren cometidos por varias personas y con armas.
Art. 356°.- (CAZA Y PESCA PROHIBIDAS). El que violare las disposiciones relativas a la caza y a la pesca o las hiciere en los lugares de reserva fiscal o en fundo ajeno, que esté cultivado o cercado, sin el consentimiento del dueño, incurrirá en prestación de trabajo de un mes a un año y multa hasta de sesenta días.
CAPÍTULO VIII DAÑOS
Art. 358°.- (DAÑO CALIFICADO). La sanción será de privación de libertad de uno a seis años: 1. Cuando el daño recayere sobre medios o vías de comunicación o de tránsito, sobre puentes o canales, sobre plantas de productos o conductos de agua, electricidad o de substancias energéticas. 2. Cuando se cometiere en despoblado y en banda o cuadrilla, o con violencia en las personas o amenazas graves. 3. Cuando recayere en cosas de valor artístico, arqueológico, científico, histórico, religioso, militar o económico. 4. Cuando se realizare mediante incendio, destrucción o deterioro de documentos de valor estimable. 5. Cuando se produjere la destrucción de bosques, selvas, pastos, mieses, o cultivos, o el hecho recayere en animales de raza.
Artículo 350 Bis. (TRATOS CRUELES). I. Se sancionará con privación de libertad de seis (6) meses a un (1) año, y multa de treinta (30) a sesenta (60) días o prestación de trabajo de tres (3) a seis (6) meses, a quien: 1. Ocasionare, con ensañamiento o con motivos fútiles, sufrimiento grave y daño que provoque la pérdida total o parcial de un sentido, de parte de su fisonomía o de un órgano, a un animal. 2. Utilizare a un animal para cualquier práctica sexual. II. En caso de que un animal ocasionare las consecuencias establecidas en el numeral 1 del Parágrafo anterior, el dueño o tenedor cubrirá los costos de la asistencia médica y el resarcimiento económico cuando corresponda, bajo alternativa de aplicarse la pena dispuesta para tratos crueles. III. La pena será agravada en un tercio de la pena máxima, si producto del trato cruel se ocasione la muerte del animal.
Artículo 350 ter. (BIOCIDIO). I. Se sancionará con privación de libertad de dos (2) años a cinco (5) años y multa de treinta (30) a ciento ochenta (180) días, a quien matare con ensañamiento con motivos fútiles a un animal. II. La sanción será agravada en un tercio de la pena máxima, si se matare a más de un animal.
Ley 1333 del Medio Ambiente (27 de abril de 1992)
CAPITULO V DE LOS DELITOS AMBIENTALES
ARTICULO 103.- Todo el que realice acciones que lesionen deterioren, degraden, destruyan el medio ambiente o realice actos descritos en el artículo 20º, según la gravedad del hecho comete una contravención o falta, que merecerá la sanción que fija la Ley.
ARTICULO 104.- Comete delito contra el medio ambiente quien infrinja el Art. 206º del Código Penal cuando una persona, al quemar campos de labranza o pastoreo, dentro de los límites que la reglamentación establece, ocasione incendio en propiedad ajena, por negligencia o con intencionalidad, incurrirá en privación de libertad de dos a cuatro años.
ARTICULO 105.– Comete delito contra el medio ambiente quien infrinja los incisos 2 y 7 del Art. 216 del Código Penal Específicamente cuando una persona: a) Envenena, contamina o adultera aguas destinadas al consumo público, al uso industrial agropecuario o piscícola, por encima de los límites permisibles a establecerse en la reglamentación respectiva. b) Quebrante normas de sanidad pecuaria o propague epizootias y plagas vegetales. Se aplicará pena de privación de libertad de uno diez años.
ARTICULO 106.- Comete delito contra el medio ambiente quien infrinja el Art. 223º del Código Penal, cuando destruya, deteriore, sustraiga o exporte bienes pertinentes al dominio público, fuentes de riqueza, monumentos u objetos del patrimonio arqueológico, histórico o artístico nacional, incurriendo en privación de libertad de uno a seis años.
ARTICULO 107.-El que vierta o arroje aguas residuales no tratadas, líquidos químicos o bioquímicos, objetos o desechos de cualquier naturaleza, en los cauces de aguas, en las riberas, acuíferos, cuencas, ríos, lagos, lagunas, estanques de aguas, capaces de contaminar o degradar las aguas que excedan los límites a establecerse en la reglamentación, será sancionado con la pena de privación de libertad de uno a cuatro años y con la multa de cien por ciento del daño causado.
ARTICULO 108.- El que ilegal o arbitrariamente interrumpa o suspenda el servicio de aprovisionamiento de agua para el consumo de las poblaciones o las destinadas al regadío, será sancionado con privación de libertad de hasta dos años, más treinta días de multa equivalente al salario básico diario.
ARTICULO 109.- Todo el que tale bosques sin autorización para fines distintos al uso doméstico del propietario de la tierra amparado por título de propiedad, causando daño y degradación del medio ambiente será sancionado con dos o cuatro años de pena de privación de libertad y multa equivalente al cien por ciento del valor del bosque talado. Si la tala se produce en áreas protegidas o en zonas de reserva, con daño o degradación del medio ambiente, la pena privativa de libertad y la pecuniaria se agravarán en un tercio. Si la tala se hace contraviniendo normas expresas de producción y conservación de los bosques, la pena será agravada en el cien por ciento, tanto la privación de libertad como la pecuniaria.
ARTICULO 110.- Todo el que con o sin autorización cace, pesque o capture, utilizando medios prohibidos como explosivos, sustancias venenosas y las prohibidas por normas especiales, causando daño, degradación del medio ambiente o amenace la extinción de las especies, será sancionado con la privación de libertad de uno a tres años y multa equivalente al cien por ciento del valor de los animales pescados, capturados o cazados. Si esa caza, pesca o captura se efectúa en áreas protegidas o zonas de reserva o en períodos de veda causando daño o degradación del medio ambiente, la pena será agravada en un tercio y multa equivalente al cien por ciento del valor de las especies.
ARTICULO 111.- El que incite, promueva, capture y/o comercialice el producto de la cacería, tenencia, acopio, transporte de especies animales y vegetales, o de sus derivados sin autorización o que estén declaradas en veda o reserva, poniendo en riesgo de extinción a las mismas, sufrirá la pena de privación de libertad de hasta dos años perdiendo las especies, las que serán devueltas a su hábitat natural, si fuere aconsejable, más la multa equivalente al cien por ciento del valor de estas.
ARTICULO 112.- El que deposite, vierta o comercialice desechos industriales líquidos sólidos o gaseosos poniendo en peligro la vida humana y/o siendo no asimilables por el medio ambiente, o no cumpla las normas sanitarias y de protección ambiental, sufrirá la pena de privación de libertad de hasta dos años. ARTICULO 113.- El que autorice, permita, coopere o coadyuve al depósito, introducción o transporte en territorio nacional de desechos tóxicos peligrosos radioactivos y otros de origen externo, que por sus características constituyan un peligro para la salud de la población y el medio ambiente, transfiera e introduzca tecnología contaminante no aceptada en el país de origen así como el que realice el tránsito ilícito de desechos peligrosos, será sancionado con la pena de privación de libertad de hasta diez años.
ARTÍCULO 114.- Los delitos tipificados en la presente Ley son de orden público y serán procesados por la justicia ordinaria con sujeción al Código Penal y al Código de Procedimiento Penal. Las infracciones serán procesadas de conformidad a esta ley y sancionadas por la autoridad administrativa competente. ARTÍCULO 115.- Cuando el funcionario o servidor público sea autor, encubridor o cómplice de contravenciones o faltas tipificadas por la presente Ley y disposiciones afines, sufrirá el doble de la pena fijada para la correspondiente conducta.
Ley 300 Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien (15 de octubre de 2012)Artículo 42. (TIPOS DE RESPONSABILIDADES POR EL DAÑO CAUSADO) Los tipos de responsabilidad por el daño causado a los derechos de la Madre Tierra, serán regulados por Ley específica.
ARTÍCULO 44.- (SANCIÓN PENAL). En delitos relacionados con la Madre Tierra, no habrá lugar al beneficio de la suspensión condicional de la pena. El reincidente será sancionado con la agravación de un tercio de la pena más grave. Los delitos relacionados con la Madre Tierra son imprescriptibles.
Ley 071 de la Madre Tierra (21 de diciembre de 2010)Artículo 2. (PRINCIPIOS). Los principios de obligatorio cumplimiento, que rigen la presente ley son: 3. Garantía de regeneración de la Madre Tierra. El Estado en sus diferentes niveles y la sociedad, en armonía con el interés común, deben garantizar las condiciones necesarias para que los diversos sistemas de vida de la Madre Tierra puedan absorber daños, adaptarse a las perturbaciones, y regenerarse sin alterar significativamente sus características de estructura y funcionalidad, reconociendo que los sistemas de vida tienen límites en su capacidad de regenerarse, y que la humanidad tienen límites en su capacidad de revertir sus acciones.
Artículo 5. (CARÁCTER JURÍDICO DE LA MADRE TIERRA). Para efectos de la protección y tutela de sus derechos, la Madre Tierra adopta el carácter de sujeto colectivo de interés público. La Madre Tierra y todos sus componentes incluyendo las comunidades humanas son titulares de todos los derechos inherentes reconocidos en esta Ley. La aplicación de los derechos de la Madre Tierra tomará en cuenta las especificidades y particularidades de sus diversos componentes. Los derechos establecidos en la presente Ley, no limitan la existencia de otros derechos de la Madre Tierra.
Artículo 9. (DEBERES DE LAS PERSONAS) Son deberes de las personas naturales y jurídicas, públicas o privadas: f) Denunciar todo acto que atente contra los derechos de la Madre Tierra, sus sistemas de vida y/o sus componentes.
Ley Forestal 1700 (12 de julio de 1996)CAPITULO VI: DE LAS PROHIBICIONES, CONTRAVENCIONES, DELITOS Y SANCIONES.
ARTICULO 39º. (Prohibición de concesión). Se prohíbe adquirir concesiones forestales, personalmente o por interpósita persona, durante el ejercicio de sus funciones y hasta un año después de haber dejado el cargo a: a) El Presidente y Vicepresidente de la República, Senadores y Diputados, Ministros de Estado, Presidente y Ministros de la Corte Suprema de Justicia, Magistrados del Tribunal Constitucional Contralor General de la República, Vocales de las Cortes Superiores de Distrito, autoridades ejecutivas de la Reforma Agraria y miembros de la Judicatura Agraria, Fiscal General de la República, Superintendente General de Recursos Naturales Renovables, Superintendente Forestal, Prefectos, Subprefectos y Corregidores y Consejeros Departamentales, Alcaldes y Concejales. servidores públicos del Ministerio de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente y de la Superintendencia Forestal. b) Los cónyuges, ascendientes, descendientes hasta el segundo grado de consanguinidad de los servidores públicos mencionados en el inciso a). Se salvan los derechos constituidos con anterioridad a la publicación de la presente ley y los que se adquieran por sucesión hereditaria. Los que incurran en la prohibición establecida perderán el derecho y se inhabilitarán para un nuevo otorgamiento durante cinco años, sin perjuicio de las acciones a que haya lugar.
ARTICULO 40º. (Prohibiciones a extranjeros) Las personas individuales o colectivas extranjeras no podrán obtener bajo ningún título derechos forestales dentro de los cincuenta kilómetros de las fronteras
ARTICULO 41º. (Contravenciones y sanciones administrativas) I. Las contravenciones al Régimen Forestal de la Nación dan lugar a sanciones administrativas de amonestación escrita, multas progresivas, revocatoria del derecho otorgado y cancelación de la licencia concedida, según su gravedad o grado de reincidencia. II. El reglamento establecerá los criterios y procedimientos para la aplicación de las sanciones administrativas. La escala de multas se basará en porcentajes incrementales del monto de las patentes de aprovechamiento forestal o de desmonte, según corresponda, de acuerdo a la gravedad de la contravención o grado de reincidencia. El incremento no podrá exceder del 100% de la patente respectiva. III. Constituyen contravenciones graves que dan lugar a la revocatoria del derecho otorgado, las establecidas y previstas en la presente ley.
ARTICULO 42º. (Delitos forestales) I. Constituyen delitos de resistencia a la autoridad, desobediencia e impedimento o estorbo al ejercicio de funciones tipificados en los artículo 159º, 160º y 161º del Código Penal, según correspondan los actos ejercidos contra los inspectores y auditores forestales debidamente acreditados por la autoridad competente y el incumplimiento de las resoluciones de la autoridad forestal, de los pliegos de cargo y, recomendaciones de las inspecciones y de los informes y dictámenes de auditoría debidamente validados. II. Constituyen circunstancias agravantes de los delitos tipificados en os artículos 198º, 199º, 200º y 203º del Código Penal según corresponda, cuando los actos de falsedad material o ideológica, o el uso de instrumentos falsificados, estén referidos al Plan de Manejo y sus instrumentos subsidiarios programas de abastecimiento de materia prima, declaraciones juradas, informes y documentos de los profesionales y técnicos forestales, pliegos de cargo y recomendaciones de las inspecciones forestales, informes y dictámenes de auditorías forestales y demás instrumentos establecidos por la presente ley y su reglamento. III. Constituyen circunstancias agravantes del delito previsto en el artículo 206º del Código Penal cuando la quema en áreas forestales se efectúe sin la debida autorización o sin observar las regulaciones sobre quema controlada o se afecten tierras de protección, producción forestal, inmovilización o áreas protegidas. IV. Constituyen actos de destrucción y deterioro de bienes del Estado y la riqueza nacional tipificados en el artículo 223º del Código Penal. La tala o quema de la cobertura arbórea en tierras de protección, producción forestal o inmovilización y en las áreas protegidas, la tala o quema practicadas en tierras con cobertura boscosa aptas para otros usos sin la autorización de la autoridad competente o sin cumplir las regulaciones de la materia, así como el incumplimiento del Plan de Manejo en aspectos que afecten elementos esenciales de protección y sostenibilidad del bosque. V. Constituye acto de sustracción tipificado en el artículo 223º del Código Penal la utilización de recursos forestales sin autorización concedida por la autoridad competente o fuera de las áreas otorgadas, así como su comercialización.
Ley 700 para la defensa de los animales contra actos de crueldad y maltrato (1 de junio de 2015)Artículo 10. (TRATOS CRUELES Y BIOCIDIO). Se incluyen en el Código Penal, los Artículos 350 bis y 350 ter
Decreto Ley 12301 de Vida Silvestre, Parques Nacionales, Caza y Pesca (14 de marzo de 1975)Artículo 8º.- Para los efectos de esta Ley, la acción genérica de cazar o la caza, comprende la búsqueda, acoso, persecución, captura o muerte de los animales de la fauna silvestre, así como la recolección de los productos derivados de ésta. Se entiende por acción de caza ilegal los intentos de caza sin justificativo alguno o los actos de asistencia por parte de terceras personas.
Artículo 10º.- La caza realizada en contravención a las disposiciones de esta Ley, no confiere la propiedad de los animales cazados ni de sus productos y constituye delito punible, conforme con lo estipulado en el Título VI además, estará sujeta a las disposiciones penales establecidas en el Decreto Ley Nº. 04291 de “Delitos contra la Economía Nacional”.
Artículo 26º.– Quedan definitivamente prohibidas las exportaciones de animales aptos para la reproducción de especies únicas de la fauna boliviana

Foto portada: Laregión.bo

Ecocidios: las diferentes heridas de la madre tierra

Por Guillermo Villalobos

Los ecocidios son profundas heridas ambientales que se asocian con eventos que destruyen ecosistemas. A lo largo de la historia reciente se han dado varios ecocidios en todo el planeta. Cielo, mar y tierra han sufrido ecocidios y los más conocidos se deben a daños irreparables en los ecosistemas. La contaminación del agua y el suelo, la deforestación y/o quema de los bosques, la extinción de especies vegetales y animales, la pérdida de biodiversidad, la contaminación del aire, inducidas o causadas por la actividad humana han lastimado a la madre tierra[1]. Los ecocidios generan la destrucción puntual o continua de un ecosistema y generan profundas secuelas en los ciclos naturales, al balance sistémico y para las poblaciones locales. Para ejemplificar los posibles diferentes tipos de ecocidio, presentamos a continuación siete casos que, a lo largo de las últimas décadas, han marcado a la madre tierra.

Agente Naranja (Guerra de Vietnam – Vietman)

Durante la guerra de Vietnam, la fuerza aérea estadounidense roció sobre los bosques de Vietnam más de 80 millones de litros de herbicidas, como el Agente Naranja y Dioxin entre los más conocidos. La finalidad inmediata era exterminar al enemigo, el Viet Cong. El ejército norteamericano roció los bosques de Vietnam durante 10 años y arrasó con unos 20 mil km2 de bosque y unos 2 mil Km2 de cultivos fueron destruidos, se conoce este movimiento militar como “Operation Ranch Hand”[2]. El uso del Agente Naranja no sólo aniquiló a miles de plantas, animales y personas; sino también contaminó el aire, los ríos y la tierra con profundas consecuencias en la salud humana y ambiental hasta hoy en día[3]. Esta brutal guerra química, llevó a un grupo de científicos a acuñar el término “ecocidio” para denunciar la destrucción que el agente naranja causó al ecosistema y a los seres humanos[4]. Si bien, no fue el primer caso de ecocidio en el mundo, fue indudablemente el que posicionó el debate sobre la destrucción medioambiental en las esferas internacionales y de las Naciones Unidas.

El Mar de Aral (Asia Central)

El Mar de Aral, ubicado en el Asia Central, fue el cuarto lago más grande del mundo, en 1960 contaba con una extensión de 68.000 km². Este lago proporcionaba a las pesquerías locales una captura 40 mil toneladas de pescados al año[5]. Hoy en día, el Mar de Aral posee apenas el 10% de su volumen original[6] . Los orígenes de la desaparición del Aral se remontan a las políticas de expansión agrícola de la ex Unión Soviética que promovieron la construcción de canales de irrigación, embalses y represas sobre los cauces de los principales afluentes del lago (los ríos Amu Darya y el Syr Darya). Lentamente se alteró el balance hídrico en la cuenca del Aral llevándolo a su desaparición. La desaparición del lago generó afectaciones a todo el clima regional. Los inviernos se hicieron mucho más fríos y los veranos mucho más calientes, promoviendo la desertificación de toda la región y causó drásticas alteraciones en la fauna y flora local[7].

Tar Sands (Alberta, Canadá)

En Alberta, Canadá, se encuentra la mina de arenas bituminosas más grande del mundo[8]: los “Tar Sands”. Este es un manto negro de 140.000 km2 de arcilla, arena, agua y bitumen. Las arenas bituminosas son un tipo de combustible fósil no convencional, tiene una forma viscosa y densa como el petróleo[9]. Este proyecto -considerado el proyecto industrial más grande del mundo- significó la tala de grandes extensiones de bosques boreales[10]. Esta minería a cielo abierto usa grandes cantidades de agua dulce, una relación de 3 barriles de agua por cada barril extraído, extrayéndose unos 2 millones de barriles diarios de agua del río Athabasca, el afluente de agua más importante de la región[11]. Por otro lado, diariamente se vierten más de 480 millones de galones de aguas residuales tóxicas como consecuencia del proceso de extracción[12]. A los “Tar Sands” tambien se los conoce como un “lento genocidio industrial”, debido al avasallamiento de territorios indígenas y la amenaza constante de afectar sus medios de vida a causa de los daños medioambientales, principalmente el acceso al agua y su calidad[13].

Amazonía y Chiquitanía (América del Sur)

Entre 1985 y 2018, la Amazonía –que representa la mitad de todos los bosques tropicales del mundo– perdió 72.4 millones de hectáreas de cobertura vegetal natural. Es decir que durante los últimos 33 años, la panamazonía redujo su cobertura vegetal natural en 16.6%, mientras las áreas agrícolas y ganaderas en su interior tuvieron un crecimiento de 172%[14]. En  2020, se estima que en toda la cuenca amazónica se deforestaron unas 2 millones de hectáreas de bosque primario[15]. La Amazonía es la cuenca más grande del mundo, alberga el 15% de toda la biodiversidad terrestre del planeta y entre el 15% y el 20% de toda el agua dulce del mundo. Este complejo ecosistema acoge a 377 pueblos indígenas, quienes se encuentran constantemente amenazados por presiones extractivistas[16].

Por su lado, en Bolivia, durante los incendios forestales de 2019 se quemaron un total de 6.4 millones de hectáreas[17]. La Chiquitanía, que durante 2019 ardió durante más de 70 días, es el bosque seco tropical más grande del mundo y alberga miles de especies, muchas de ellas endémicas. Además cumple la función de corredor biológico entre el bosque amazónico y el bosque chiquitano[18], por lo que su destrucción afecta no solo ese ecosistema sino que a los ecosistemas aledaños. En 2020, el Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza (TIDN) resolvió que los incendios suscitados en las ecoregiones de la Chiquitania, Amazonía y Chaco se constituyen en un “ecocidio provocado por la política de Estado y el agronegocio”.[19]

Cambio climático y deshielo de los glaciares andinos (Andes tropicales)

Durante el último siglo, la temperatura de los Andes tropicales aumentó 0.8°C[20]. Este aparente “pequeño” incremento provocado por el cambio climático fue una herida de muerte para los glaciares Andinos. Estudios estiman que los glaciares en los Andes tropicales perdieron entre el 35% y el 50% de su superficie y volumen[21], algunos de ellos, como el glaciar Chacaltaya en Bolivia, desaparecieron[22]. Las proyecciones más moderadas de la comunidad científica prevén la pérdida de entre el 78% al 97% del volumen de los glaciares tropicales andinos antes de finales del siglo XXI[23]. La desglaciación afecta también el ciclo del agua en las partes altas y bajas de las cuencas, y representa una amenaza para los medios de vida de varias comunidades indígenas y campesinas de la región, con la posibilidad de generar pérdida de identidad cultural en torno al ecosistema de alta montaña y los glaciares[24]. Asimismo, la desaparición de los glaciares representa una severa afectación en el suministro de agua de alrededor de 95 millones de personas en las cuencas altas e inferiores[25].

Represa de Belo Monte (Brasil)

La represa de Belo Monte sobre el río Xingu, en Brasil, inició su construcción en 2011 y provocó graves afectaciones sociales y medioambientales. Alrededor de 25.000 personas de la ciudad de Altamira y otros 18.000 ribereños fueron relocalizados[26]. Su construcción significó la destrucción de 1.500 km2 de selva tropical en la parte alta de la cuenca y una zona de inundación de más de 500 Km2, afectando a varios territorios indígenas y a los habitantes de Altamira[27]. Debido a la represa, el cauce del río aguas abajo disminuyó drásticamente, afectando profundamente los medios de vida de los ribereños y tres territorios indígenas que dependían de la pesca[28]. El proceso de resistencia a esta megaobra implicó la persecución y el asesinato de varios líderes locales[29]. Belo Monte representó la destrucción del hábitat de cientos de especies de animales y plantas, así como la intensificación de la generación de diferentes gases de efecto invernadero[30]. La represa promovió la colonización de tierras para la ganadería y agricultura, el aumento de la tala ilegal y del narcotráfico, entre otros; causado un aumento de la deforestación en territorios indígenas aledaños[31].

Pérdida de población de abejas y otros polinizadores

Los insectos voladores y en particular las abejas son esenciales para diversos ecosistemas. Se estima que de las 100 especies vegetales que producen el 90% de los alimentos de la población global, 71 son polinizadas por abejas[32]. Sin embargo, durante las últimas dos décadas la abundancia de insectos voladores ha disminuido drásticamente[33]. Solo en Alemania, se calcula que la población total de insectos voladores disminuyó en 76% en un periodo de 27 años[34]. Mientras que en toda Europa se reportan pérdidas de colmenas de abejas hasta un 30%; valores muy similares a los registrados en EE.UU., Japón, Egipto y China[35]. La declinación en la población de abejas y otros insectos voladores se debe principalmente al uso de agroquímicos y otros contaminantes tóxicos en la agricultura y otras actividades[36]. La situación de las abejas es tan dramática que en ciertas regiones de China los agricultores tienen que polinizar de forma manual sus cultivos[37]. Por otro lado, las abejas e insectos voladores cumplen un rol en la cadena alimenticia de muchas otras especies e incluso son controladores de plagas[38].

Conclusión

El ecocidio puede tener diversos orígenes y promotores: ya sean estrategias de guerra tóxicas en contra de poblaciones humanas, de insectos, de cuerpos de agua y de la biodiversidad en su conjunto; la continua e insaciable demanda de energía que se traduce en un extractivismo salvaje;  la expansión de un modelo agroindustrial que promueve la deforestación y quema del bosque; o por consecuencia del cambio climático global, producto de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero, entre muchos otros. Adicionalmente, los casos de ecocidio presentados evidencian la estrecha relación entre ecocidio y etnocidio, ya que, por lo general, la destrucción de un ecosistema se vincula con el avasallamiento de tierras, la destrucción de medios de vida, daños inherentes a la salud y el atropello de derechos humanos de las poblaciones locales, campesinas o indígenas. En todo caso, estos ecocidios nos revelan que, indistintamente del régimen político, bajo el argumento de impulsar e imponer un modelo de desarrollo depredador se promueve un mayor control y destrucción de la madre tierra.


[1] https://www.stopecocide.earth/what-is-ecocide

[2] https://www.endecocide.org/en/examples-of-ecocide/

[3] https://elpais.com/elpais/2019/03/16/ciencia/1552710887_506061.html

[4] https://fundacionsolon.org/2021/02/03/ecocidio-y-genocidio-en-el-siglo-xxi/

[5] http://www.fao.org/ag/esp/revista/9809/spot2.htm

[6] https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/02/150225_gch_mar_aral_sequia_lp

[7] https://www.endecocide.org/en/examples-of-ecocide/

[8] https://www.bbc.com/mundo/noticias/2011/11/111129_petroleo_alquitran_canada_am

[9] https://es.greenpeace.org/es/sala-de-prensa/informes/el-oscuro-secreto-del-bbva-los-destructivos-oleoductos-de-canada/

[10] https://es.greenpeace.org/es/sala-de-prensa/informes/el-oscuro-secreto-del-bbva-los-destructivos-oleoductos-de-canada/

[11] https://www.banktrack.org/campaign/banks_and_tar_sands_1 y Findlay, P. (2016). The Future of the Canadian Oil Sands: Growth potential of a unique resource amidst regulation, egress, cost, and price uncertainty. En: OIES PAPER. Oxford Institute for Energy Studies, pp. 14. Disponible en: https://www.oxfordenergy.org/wpcms/wp-content/uploads/2016/02/The-Future-of-the-Canadian-Oil-Sands-WPM-64.pdf

[12] Huseman, J., Short, D. (2012). ‘A slow industrial genocide’: tar sands and the indigenous peoples of northern Alberta. In: The International Journal of Human Rights. 16. 216-237. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/232833921_’A_slow_industrial_genocide’_tar_sands_and_the_indigenous_peoples_of_northern_Alberta

[13] Huseman, J., Short, D. (2012). ‘A slow industrial genocide’: tar sands and the indigenous peoples of northern Alberta. In: The International Journal of Human Rights. Vol. 16, No. 1, January 2012, 216–237. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/232833921_’A_slow_industrial_genocide’_tar_sands_and_the_indigenous_peoples_of_northern_Alberta

[14] Véase: http://amazonia.mapbiomas.org/lanzamiento-de-la-colecion-20 y https://es.mongabay.com/2020/07/amazonia-bosques-deforestacion-tres-decadas/

[15] Véase: https://news.mongabay.com/2021/01/the-amazon-lost-an-area-of-primary-forest-larger-than-israel-in-2020/

[16] https://funsolon.files.wordpress.com/2019/10/repan_atlas-panamazc3b3nico.pdf

[17] Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN). (Diciembre de 2019). Informe de área de quema e incendios forestales 2019. Santa Cruz, Bolivia. Disponible en: http:// incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/INCENDIOS_FORESTALES_2019.jpg

[18] https://funsolon.files.wordpress.com/2020/08/plan_recuperacion_2020-version-final.pdf

[19] https://www.rightsofnaturetribunal.org/wp-content/uploads/2018/04/Sentencia-Chiquitania-Chaco-y-Amazonia-vs.-Estado-Plurinacional-de-Bolivia-FINAL.pdf

[20] Schoolmeester, T., et al. (2018). Atlas de Glaciares y Aguas Andinos. El impacto del retroceso de los glaciares sobre los recursos hídricos. UNESCO y GRID-Arendal, p. 38.

[21] Francou, B. (2013). El rápido retroceso de los glaciares en los Andes tropicales: Un desafío para el estudio de la dinámica de los ecosistemas de alta montaña. Ecología en Bolivia48(2), 69-71. Disponible en: http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1605-25282013000200001&lng=es&tlng=es.

[22] El glaciar Chacaltaya en Bolivia, conocida antes como la pista de esquí más alta del mundo, desapareció oficialmente en el 2009. Sin embargo, no es el primer glaciar que desaparece en los Andes. Venezuela, por ejemplo, contaba en 1952 con 10 glaciares, hoy en día solo queda uno, el glaciar Humboldt, que se calcula desaparecerá en el 2021. Véase: https://cambioclimatico-bolivia.org/pdf/cc-20140120-del_retroc___.pdf y Schoolmeester, T., op cit., p. 50.

[23] Schoolmeester, T., op cit., p. 50.

[24] Idem., p. 55

[25] Schoolmeester, T., op cit., p. 12.

[26] Fearnside, P.M. (2017). Belo Monte: Actors and arguments in the struggle over Brazil’s most controversial Amazonian dam. Die Erde. 148 (1): 14-26. https://doi.org/10.12854/erde-148-127.

[27] https://www.endecocide.org/en/examples-of-ecocide/#art_007

[28] http://philip.inpa.gov.br/publ_livres/2019/Hidro-v3/Livro_Hidrel%C3%A9tricas_Vol_3.pdf

[29] https://amazonwatch.org/assets/files/2011-august-belo-monte-dam-fact-sheet.pdf

[30] Fearnside, P.M. 2019. Hidrelétricas em florestas tropicais como fontes de gases de efeito estufa. p. 77-110. In: V. Galucio & A. Prudente. (Eds.) Biota Amazônica – Museu Goeldi 150 Anos. Museu Paraense Emílio GoeldiMPEG, Belém, Pará.

[31] https://amazonwatch.org/news/2018/0809-belo-monte-there-is-nothing-green-or-sustainable-about-these-mega-dams

[32] Townsend, W. (2016). Densidad y patrón de distribución de las colmenas naturales de Abejas Nativas (Meliponini) en Potrerillo del Guendá, Porongo, Santa Cruz. En: Boletín Tesape Arandu. Año 6, N° 26, julio 2016, ANCB-SC: Santa Cruz, Bolivia. Pp. 2-17. Disponible en: https://issuu.com/

upsasantacruzbolivia/docs/boletin_26

[33] https://www.theguardian.com/environment/2017/oct/18/warning-of-ecological-armageddon-after-dramatic-plunge-in-insect-numbers

[34] Hallmann CA, et al. (2017) More than 75 percent decline over 27 years in total flying insect biomass in protected areas. PLoS ONE. 12(10): e0185809. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0185809

[35] https://www.pan-uk.org/bees-pollinators/

[36] https://www.pan-uk.org/bees-pollinators/

[37] https://chinadialogue.net/en/food/5193-decline-of-bees-forces-china-s-apple-farmers-to-pollinate-by-hand/

[38] https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0185809

2021 comienza con 3057 focos de calor

En el primer mes del 2021, el Sistema de Información y Monitoreo de Bosques (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MAAyA) registró 3.057 focos de calor en todo el territorio nacional. Una cifra mucho menor en comparación a enero del 2020, cuando se registraron 8.801 focos.

La mayoría de los focos de calor registrados se localizaron en el departamento de Santa Cruz y en segundo lugar Beni, con 2025 y 636 focos de calor respectivamente. Siendo los municipios más afectados: San Ignacio de Velasco, Pailón, Charagua en Santa Cruz y Exaltación, Reyes y Santa Rosa en el Beni.

(haz click en las imágenes para agrandar)

Focos de calor mes de enero 2021

Fuente: MMAyA

Del total de focos de calor contabilizados en enero de este año, 1345 focos (el 44%) se registraron dentro de áreas con cobertura boscosa. Donde el tipo de bosque con mayor registro de puntos de calor fue el bosque chaqueño con 651 focos, seguido por el bosque chiquitano y el bosque amazónico, con 484 y 147 focos de calor respectivamente.

Por último, los datos del SIMB señalan un aumento porcentual de los focos de calor registrados en reservas forestales. Durante enero del 2020, el 1,2% de los focos de calor se contabilizaron en reservas forestales, mientras que durante enero del 2021 este porcentaje creció al 4,7%. En contraste, a lo largo del primer mes del 2021 solo el 1,4% del total de focos de calor fueron registrados en áreas protegías; una disminución porcentual significativa en comparación con enero del 2020 cuando el 4,5% del total de focos de calor registrados se dieron en áreas protegidas.

Los ecocidios están interconectados

Por José Carlos Solón y Guillermo Villalobos

Ya sea Gaia o Pachamama, los saberes de culturas milenarias lo sabían, la tierra tiene vida en si misma. Desde los años 70, la ciencia encontró los modelos científicos necesarios para afirmar la existencia del sistema de la Tierra, en el cual sus diferentes componentes, bióticos y abióticos están íntimamente relacionados e interconectados. La vida de las plantas y árboles de la Amazonía está estrechamente vinculada con la arena del Sahara, que en un proceso lento y constante trae fósforo y ayuda al desarrollo del bosque amazónico[1]. Por otro lado, la desaparición o inserción de una especie puede desencadenar trastornos de gran envergadura en un ecosistema. Los ciclos metabólicos de la tierra, como el ciclo del agua y el ciclo del carbono, al ser parte del mismo sistema de la Tierra están interconectados.

Pensadores, como John Bellamy Foster, defienden la idea de que el capitalismo promueve una fractura metabólica dentro del sistema de la Tierra, generando grandes perturbaciones entre la humanidad, la flora, la fauna y la naturaleza en su conjunto. Los ecocidios son aquellos ejemplos paradigmáticos de una ruptura metabólica de forma extrema, un camino hacía el punto de no retorno.

Los ecocidios pueden suscitarse por medio de un acontecimiento puntual o por una serie de acontecimientos y/o acciones continuas que, durante un tiempo determinado y de forma sistémica, consolidan un ecocidio. Por lo mismo, y al realizarse dentro del sistema de la tierra, los ecocidios globales, regionales y locales están interrelacionados, generando diferentes grados de responsabilidad.

En los siguientes dos casos veremos cómo las interconexiones entre los ecocidios allanan el camino para un colapso sistémico.

El ecocidio de los glaciares andinos 

Uno de los ecocidios con mayor impacto sistémico es la perdida de los ecosistemas de alta montaña que provoca un retroceso irreversible en el mediano plazo de los glaciares en los Andes tropicales y subtropicales. Producto fundamentalmente del calentamiento global, resultado del incremento de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero, la temperatura media anual en los Andes tropicales creció aproximadamente 0,8 °C durante el último siglo.[2] Este incremento de la temperatura atmosférica media provocó que en las últimas décadas los glaciares en los Andes tropicales perdieran entre el 35% y el 50% de su superficie y volumen.[3] Llevando incluso a la desaparición de algunos de ellos, como el caso del glaciar Chacaltaya en Bolivia.[4] El escenario en los Andes es poco alentador, incluso bajo las proyecciones más moderadas del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), se prevé la pérdida de entre el 78% al 97% del volumen de los glaciares tropicales andinos antes de finales del siglo.[5]

La desglaciación en los Andes representa, una amenaza para los medios de vida de varias comunidades indígenas y campesinas de la región basadas fundamentalmente en actividades agrícolas, al igual que la perdida de una identidad cultural en torno al ecosistema de alta montaña y los glaciares.[6] Indudablemente, el continuo retroceso de los glaciares afecta en formas complejas el ciclo del agua en las partes altas y bajas de las cuencas. Siendo que la mayoría de los glaciares andinos han llegado ya a su pico hídrico[7] o lo harán en las próximas décadas, la alteración de la descarga fluvial por la escorrentía por deshielo plantea una situación alarmante. Esto representa una severa afectación en el suministro de agua de alrededor de 75 millones de personas en las cuencas altas – sobre todo en centros urbanos de los andes – y otros 20 millones en las cuencas inferiores.[8]

Si bien la perdida de los glaciares andinos esta estrechamente vinculada al fenómeno del cambio climático inducido y agravado por la actividad humana, al ser parte de un sistema, este fenómeno se encuentra relacionado con otro ecocidio, la deforestación de los bosques y en particular el bosque amazónico. La deforestación del bosque amazónico implica una reducción importante de la humedad en la cuenca,[9] repercutiendo directamente sobre los glaciares andinos, debido a que los vientos húmedos de la amazonia son una de las principales fuentes de precipitación en los Andes tropicales.[10] Así también, la quema del bosque amazónico genera aerosoles  – carbón negro y partículas de polvo – que pueden provocar cambios en el balance energético de la superficie de los glaciares andinos – reduciendo su capacidad de reflejar la radiación solar – y potenciar aún más la desglaciación.[11]

El ecocidio de los bosques

La Amazonía comprende 8 millones de kilómetros cuadrados (el 40% de la extensión de toda Sudamérica), alberga a aproximadamente 33.6 millones de personas y abarca a territorios del Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Surinam y las Guyanas. La Amazonía – que representa la mitad de todos los bosques tropicales del mundo – alberga el 15% de toda la biodiversidad terrestre del planeta y entre el 15 al 20% de toda el agua dulce del mundo; acoge a 377 pueblos indígenas y cuenta con más de 250 lenguas originarias.[12] La Amazonía es uno de los ecosistemas de mayor diversidad biológica y cultural del planeta. La destrucción de esta selva única en el mundo tiene orígenes y consecuencias globales, regionales y locales, y es uno de los casos de ecocidio transfronterizo más significativos.

Los nuevos datos de mapeo satelital señalan que, entre 1985 al 2018, toda la panamazonía perdió 72,4 millones de hectáreas de cobertura vegetal natural: 69.2 millones de hectáreas de bosque y 3.2 millones de hectáreas de cobertura vegetal no forestal. Es decir, durante los últimos 33 años, la panamazonía perdió el 16,6% de su cobertura vegetal natural, mientras que hubo un crecimiento del 172% en área de agricultura y ganadería.[13] Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señalaba que, desde la década de 1990, el principal factor de la deforestación en la Amazonía se debe al agronegocio que produce commodities para los mercados internacionales, principalmente soya y carne bovina.[14]

La captación de tierras para la expansión de la frontera agropecuaria no es solo el principal factor de la deforestación, sino también de los devastadores incendios forestales que afectan toda la cuenca amazónica e incluso agravando y acelerando el cambio climático.[15] La Amazonía almacena entre 90 y 140 mil millones de toneladas de carbono, fenómeno que contribuye significativamente a estabilizar el clima global. Sin embargo, su deforestación es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero que contribuye a la desestabilización del clima.[16]

El acelerado avance de la deforestación y de las quemas en la Amazonía aceleran la degradación del bosque y reducen su capacidad de resiliencia.[17] La afectación sistémica producto de la deforestación y quema del bosque amazónico altera al ciclo del agua, y afecta a la propia cuenca del Amazonas.[18] Las estimaciones más recientes señalan que si se deforesta el 20 o 25% de la amazonia se llegará a un punto de inflexión o “tipping point” donde el bosque ya no podrá recuperarse.[19]

Este ecocidio también lo vivimos en nuestro país, durante los incendios suscitados en el 2019 donde se quemaron un total de 6,4 millones de hectáreas; de las cuales, 1.995.251 hectáreas fueron de cobertura boscosa.[20] Estos bosques son únicos en el planeta y poseen una gran biodiversidad. Solo el bosque chiquitano – el bosque seco tropical más grande y mejor conservado del mundo – alberga 2.333 especies de plantas, 124 especies de mamíferos, 700 de aves, 78 de reptiles, 50 de anfibios y 300 de peces.[21] Durante los incendios del 2019, se estima que unos 5 millones de mamíferos murieron solo en el bosque chiquitano; afectando además áreas habitadas por decenas de otras especies – muchas categorizadas como vulnerables.[22] Por otro lado, el bosque chiquitano constituye un ecosistema esencial por su función de corredor biológico, crucial para la movilidad de numerosas especies entre el bosque amazónico y el bosque chaqueño.

Los incendios del 2019 afectaron el 35% del área de corredores catalogados como de alta prioridad para la protección y restauración del bosque, provocando migración de especies y un desequilibrio en la regeneración natural de la zona.[23] La destrucción del bosque seco chiquitano vulnera los derechos de la Naturaleza y los derechos pueblos indígenas que habitan estas regiones afectadas, afectando el derecho de las personas a vivir en un ambiente sano, saludable, con alimentación adecuada y acceso al agua.[24]

Conclusiones

Los casos de ecocidio del bosque chiquitano, de la Amazonía y de los glaciares andinos están íntimamente relacionados. Ya sea que se trate de un ecocidio local, regional o global, las consecuencias generalmente afectan y quiebran los ciclos de la naturaleza, más allá de lo que se puede apreciar a primera vista. Estos casos visibilizan la complejidad multidimensional que involucra el ecocidio, tanto por las consecuencias como por los orígenes sistémicos que lo desencadenan. En esta era del antropoceno el capitalismo y los seres humanos capturados por su lógica estamos fracturando el metabolismo del sistema de la Tierra. La justicia ambiental y social se ha vuelto imperativa para el conjunto de la humanidad que es amenazada en su existencia por las interacciones y retroalimentaciones que producen los ecocidios en curso. La incorporación del ecocidio dentro de nuestros ordenamientos jurídicas a nivel nacional, regional e internacional es fundamental para avanzar en soluciones integrales y sistémicas. Para evitar el colapso ecológico, es esencial avanzar hacia una justicia que comprenda los ciclos y la interrelación de todos los elementos del sistema de la Tierra.


[1] https://www.nasa.gov/content/goddard/nasa-satellite-reveals-how-much-saharan-dust-feeds-amazon-s-plants

[2] Schoolmeester, T., et al. (2018). Atlas de Glaciares y Aguas Andinos. El impacto del retroceso de los glaciares sobre los recursos hídricos. UNESCO y GRID-Arendal, p. 38.

[3] Francou, B. (2013). El rápido retroceso de los glaciares en los Andes tropicales: Un desafío para el estudio de la dinámica de los ecosistemas de alta montaña. Ecología en Bolivia48(2), 69-71. Disponible en: http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1605-25282013000200001&lng=es&tlng=es.

[4] El glaciar Chacaltaya en Bolivia, conocida antes como la pista de esquí más alta del mundo, desapareció oficialmente en el 2009. Sin embargo, no es el primer glaciar que desaparece en los Andes. Venezuela, por ejemplo, contaba en 1952 con 10 glaciares, hoy en día solo queda uno, el glaciar Humboldt, que se calcula desaparecerán en el 2021. Véase: https://cambioclimatico-bolivia.org/pdf/cc-20140120-del_retroc___.pdf y Schoolmeester, T., op cit., p. 50.

[5] Schoolmeester, T., op cit., p. 50.

[6] Idem., p. 55

[7] El pico hídrico es el aumento temporal por la escorrentía por deshielo, que cuando llega a su nivel máximo se denomina pico hídrico. Tras este momento se produce un descenso continuado de los volúmenes de escorrentía anuales a medida que el glaciar continúa perdiendo masa. Schoolmeester, T, op cit., p. 41.

[8] Schoolmeester, T., op cit., p. 12.

[9] Zemp, D. C., C.-F. Schleussner, H. M. J. Barbosa, and A. Rammig (2017), Deforestation effects on Amazon forest resilience, Geophys. Res. Lett., 44, 6182–6190. Disponible en: https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/pdfdirect/10.1002/2017GL072955#:~:text=deforestation%20could%20reduce%20the%20resilience,of%20deforestation%20on%20continental%20rainfall.

[10] Veettil, BK., et al. (2016). Un análisis comparativo del retroceso glaciar en los Andes Tropicales

usando teledetección. En: Investig. Geogr. Chile, 51: 3-36 (2016).

[11] Por efecto de la quema de biomasa, se estima hasta en un 4% el derretimiento anual en los glaciares Andinos. Este mismo fenómeno también se observó en otras partes del mundo, como Groenlandia y el Ártico, donde se evidenció gran cantidad de carbón negro por la quema de combustibles fósiles en los países del hemisferio norte. Veáse: Magalhães, N.d., et al. Amazonian Biomass Burning Enhances Tropical Andean Glaciers Melting. En: Sci Rep 9, 16914 (2019). Disponible en: https://doi.org/10.1038/s41598-019-53284-1

[12] https://funsolon.files.wordpress.com/2019/10/repan_atlas-panamazc3b3nico.pdf

[13] Véase: http://amazonia.mapbiomas.org/lanzamiento-de-la-colecion-20 y https://es.mongabay.com/2020/07/amazonia-bosques-deforestacion-tres-decadas/

[14] Véase: http://www.fao.org/3/i5588s/i5588s.pdf

[15] Véase:   https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-51377234

[16] Véase: https://www.dw.com/es/por-qu%C3%A9-la-amazon%C3%ADa-es-tan-importante-para-el-mundo/a-50144163

[17] Zemp, D. C., C.-F. Schleussner, H. M. J. Barbosa, and A. Rammig (2017), Deforestation effects on Amazon forest resilience, Geophys. Res. Lett., 44, 6182–6190. Disponible en: https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/pdfdirect/10.1002/2017GL072955#:~:text=deforestation%20could%20reduce%20the%20resilience,of%20deforestation%20on%20continental%20rainfall.

[18] Zemp, D. C., op cit.

[19] Lovejoy, T. E.; Nobre, C. Amazon Tipping Point. En: Science Advances, v. 4, n. 2, p. eaat2340, 1 fev. 2018. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/323341184_Amazon_Tipping_Point

[20] Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN). (Diciembre de 2019). Informe de área de quema e incendios forestales 2019. Santa Cruz, Bolivia. Disponible en: http:// incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/INCENDIOS_FORESTALES_2019.jpg

[21] https://www.rightsofnaturetribunal.org/wp-content/uploads/2018/04/TIDN-Afectacion-ecosistemas-APs-consecuencias-ambientales-CBLPZ.pdf

[22] https://funsolon.files.wordpress.com/2020/08/plan_recuperacion_2020-version-final.pdf

[23] Un corredor biológico o ecológico (de conectividad) es una ruta o una franja de vegetación que permite el flujo (movimiento) de plantas y animales de una región a otra, favoreciendo la permanencia, la interrelación y la migración de las especies entre los cuerpos de vegetación. Véase: https://funsolon.files.wordpress.com/2020/08/plan_recuperacion_2020-version-final.pdf

[24] https://www.rightsofnaturetribunal.org/wp-content/uploads/2018/04/Sentencia-Chiquitania-Chaco-y-Amazonia-vs.-Estado-Plurinacional-de-Bolivia-FINAL.pdf

El debate internacional sobre el ecocidio

Por Ximena Montaño Sandoval

El crimen del ecocidio estaba presente en los primeros borradores de lo que posteriormente fue conocido como el Estatuto de Roma, el instrumento constitutivo de la Corte Penal Internacional (CPI), que fue adoptado en 1998 y entró en vigencia el 2002.  Según algunos expertos y estudiosos del tema, el delito de ecocidio fue eliminado de los borradores del Estatuto de Roma por la Comisión de Derecho Internacional de la ONU de forma irregular, poco antes de su aprobación, debido al veto de Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Holanda y por presión de compañías multinacionales del sector de agroquímica y biotecnología, combustibles fósiles e industria nuclear. [1]

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Transiciones Sistémicas

Por Pablo Solón[1]

[EnglishItaliano] Las siguientes propuestas[2] buscan motivar la reflexión sobre el que hacer frente a las crisis sistémicas. Son ideas que nacen de un contexto sudamericano y en particular boliviano.

1) Debemos repensar los procesos de transiciones a partir de las crisis sistémicas que vive la comunidad de la Tierra. Si bien no hay duda que las crisis ecológica y climática son las más relevantes porque ponen en riesgo la continuidad de la vida como la conocemos, las transiciones deben ser multidimensionales y abarcar las relaciones con la naturaleza, lo cotidiano, el estado y el sistema político, lo económico, lo social, lo espiritual, la energía, las relaciones internacionales y la ética. 

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Gil Imaná: Homenaje a un maestro del arte y del amor

Habíamos pensado que las palabras alcanzarían para despedir al amigo, que los recursos exquisitos de nuestro idioma acudirían prontos para expresar los sentimientos emanados de los recuerdos y del cariño que le hemos tenido. Queríamos hablar de su vida y rendirle un justo homenaje acudiendo a evocar su compromiso con las esperanzas del pueblo y hablar de su magnífica obra; recordar algunos de los muchos vértices que representan su aporte al arte y, sobre todo, su extraordinaria capacidad de amar y crear. Queríamos compartirlo con quienes sienten hoy este inmenso vacío que deja la partida de Gil Imaná. Pero las palabras se han anudado y los recuerdos se han agolpado y apenas podemos decir “gracias”. Gracias por el regalo de haberlo conocido.

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Ecocidio y Genocidio en el siglo XXI

por José Carlos Solón

El ecocidio, como palabra, nació en 1970. Durante la guerra de Vietnam un grupo de científicos acuñó y propagó el término “ecocidio” para denunciar la destrucción que el agente naranja, un herbicida, había causado a la salud humana y los ecosistemas durante la guerra de Vietnam. La operación estadounidense ‘Operation Ranch Hand’, pretendía terminar con los bosques de Vietnam con la intención de exterminar rápidamente al Frente Nacional de Liberación de Vietnam (Viet Cong). Esto generó la destrucción completa de plantas, animales y ecosistemas, pero también graves secuelas para la salud humana con la aparición de cáncer y malformaciones en aquellas poblaciones que fueron rociadas por el letal herbicida. Sin dejar de lado los varios otros crímenes ejecutados por el ejército estadounidense, éste fue un primer gran ejemplo de “ecocidio”. La palabra viene de “Eco”, de “Oikos” que quiere decir “hogar” en griego y “cidio” que significa destrucción en latín. Desde entonces, el término se ha incorporado en el léxico popular.

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Luis Arce y los transgénicos: Entre promesas y contradicciones

Por Guillermo Villalobos

El pasado 7 de mayo del 2020, en medio de una situación de emergencia nacional por la pandemia del Covid-19, el gobierno transitorio de Jeanine Añez aprobó el Decreto Supremo N° 4232 que “autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación del maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya, genéticamente modificados en sus diferentes eventos, destinados al abastecimiento del consumo interno y comercialización externa” en base a medidas tomadas en países vecinos. Estos procedimientos abreviados para facilitar la introducción de transgénicos debían aprobarse en un plazo de diez días, periodo que fue ampliado a cuarenta días por el DS N° 4238 del 14 de mayo de 2020. Posteriormente, el gobierno de Añez promulgó el Decreto Supremo N° 4348 de 22 de septiembre del 2020 para “identificar las áreas que constituyen centros de diversidad de maíz y las zonas de cultivo para maíz amarillo duro generado por cualquier tecnología” antes de que el Comité Nacional de Bioseguridad hubiera aprobado la introducción de maíz transgénico.

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Alternativas Sistémicas para la Amazonía

¿Cuál será el futuro de la humanidad y la comunidad de la Tierra si desaparece la Amazonía? Este es el punto de partida de este video que puntualiza los graves impactos de la destrucción del bosque más grande del planeta. El video animado destaca las actividades que producen este ecocidio y etnocidio en curso, muestra cuáles son los engranajes de la maquinaría extractivismo depredador y concluye enumerando un conjunto de 12 alternativas sistémicas para salvar la Amazonía.

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2020 termina con 9008 focos de calor en diciembre

El mes de diciembre del 2020 registró un total de 9.008 focos de calor, según los datos del Sistema de Información y Monitoreo de Bosques (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MAAyA). Esto es casi tres veces más en relación a diciembre del 2019, cuando se registraron sólo 3.291 focos de calor en total

El departamento de Santa Cruz concentró el 73 % del total de los focos registrados (6587 focos) seguido por Beni con el 15% (1360 focos). Esto representa un aumento importante para el Beni en comparación al 2019, cuando apeas concentró el 7% (233 focos) del total de los focos de calor registrados en diciembre de ese año.

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Focos de calor mes de diciembre 2020

Focos de calor mes de diciembre 2019

Fuente: MMAyA

Del total de focos de calor contabilizados en diciembre del 2020, el 44,3 % de los focos de calor (3.989 focos) se registraron en áreas con cobertura boscosa; un porcentaje similar al 2019 cuando el 45,3% de los focos de calor se dieron en áreas boscosas. El tipo de bosque más afectado fue el amazónico, con 1.661 focos de calor (equivalente al 41,6% de los focos de calor registrados en área boscosa); seguido por el bosque chiquitano con 1.479 focos de calor (37,1%) y el bosque de pantano con 404 focos de calor (10,1%). Patrones muy similares a los focos de calor registrados en estos tipos de bosques en diciembre del 2019.

Respecto a las reservas forestales, los datos proporcionados por el SIMB indican un aumento porcentual entre el 2020 y el 2019. Durante diciembre del 2019, el 1,9% de los focos de calor se dieron en reservas forestales, mientras que en diciembre del 2020 este porcentaje se duplico, representando el 4,5%. Las reservas más afectadas en el 2020 fueron: Guarayos, Río Grande Masicuri e Itenez, todos en el departamento de Santa Cruz.

A nivel de las áreas protegidas, diciembre del 2020 registró 532 focos de calor, equivalente al 5,9% del total de focos de calor registros. Este valor porcentual es muy similar a diciembre del 2019 cuando el 5,2% del total de los focos de calor registrados se dieron en áreas protegidas. Las áreas protegidas más afectadas en diciembre del 2020 fueron: San Matías, Isiboro Securé, Iñao y Otuquis.

Focos de calor registrados en reservas forestales y áreas protegidas. Diciembre 2019

Focos de calor registrados en reservas forestales y áreas protegidas. Diciembre 2020

Fuente: MMAyA

Es importante destacar que los focos de calor registrados en diciembre se dieron a pesar de existir una Resolución Administrativa de la ABT, emitida a principios de octubre, que paraliza la autorización de quemas en todo el territorio.

Infográfica: Quemar bosques para alimentar vacas

Más de dos tercios de las emisiones de gases efecto invernadero del país se deben a la deforestación y a la actividad agropecuaria.  En toda Sudamérica, el 71% de la deforestación es producto de la expansión de pastizales para la ganadería. En Bolivia, la ganadería es el principal causante de los incendios en tierras de uso ganaderas, pero también en reservas forestales y en áreas protegidas. Incendios que se genera debido a las quemas de pastizales y bosques para expandir las áreas de pastoreo para el ganado.

Actualmente en el país existen unos 9 millones de cabezas de ganado, una vaca por cada boliviano. No obstante, el Gobierno, en acuerdo con los grandes ganaderos, pretende ampliar la exportación de carne hasta el 2025. Desde el 2019 Bolivia comenzó a exportar carne a la China, y desde entonces las exportaciones en general van en crecimiento. Esto se traducirá en más deforestación y más quemas. Ante este escenario, es urgente tomar medidas drásticas para frenar este ecocido en curso.

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Infográfica: Organismos Genéticamente Modificados (OGM) en Bolivia

El 2005, mediante una resolución ministerial aprobado durante el gobierno de Carlos Mesa (luego elevado a DS N° 24676 en el gobierno de Rodríguez Veltzé ese mismo año) se autoriza por primera vez la producción y comercialización de soya genéticamente modificado resistente al glifosato evento (40-3-2).

A pesar de que la misma Constitución Política del Estado aprobada en el 2009 y varias leyes nacionales prohíbe explícitamente la importación, producción y comercialización de OGM en el país, desde el 2012 prácticamente toda la soya producida en Bolivia es transgénica; sin embargo, la soya transgénica no incrementó los rendimientos por superficie cultivada.

La introducción y uso de OGM fue fomentado tanto por el Gobierno de Evo Morales (DS 3874 para soya evento HB4 e Intacta para producción de biodiesel) como el Gobierno transitorio de Añez (DS 4232 para la evaluación de un número indeterminado de eventos de soya, algodón, caña de azúcar y trigo), beneficiando al sector agroindustrial exportador.

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Noviembre 2020: sequía y cuatro veces más focos de calor que el año pasado

El Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MAAyA), mediante su Sistema de Información y Monitoreo de Bosques (SIMB) registro en todo el mes de noviembre de este año 63.515 focos de calor. Esto es cuatro veces más que el 2019, cuando se registraron 15.645 focos de calor en todo noviembre.  

De acuerdo al Boletín Informativo N° 031 de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras (ABT), de los 7.965 focos de calor registrados en la última semana de noviembre de este año, solo el 9,6% fueron en áreas autorizadas por la ABT[1]; esto a pesar de que aún se mantiene vigente las Resoluciones Administrativas N° 149/2020 y N° 275/2020 que paralizan temporalmente la autorización de quemas en todo el territorio nacional.

A nivel departamental, Santa Cruz concentró el 58% del total de los focos de calor registrados en noviembre, seguido en segundo lugar por Beni con el 26%; porcentajes muy similares al mes de noviembre del 2019. Los principales municipios con mayor incidencia de focos de calor en el 2020 fueron: San Iganacio de Velazco (8211 focos), Concepción (5416 focos), San Ignacio (departamento del Beni) (3209 focos), San Miguel (3010) y San José de Chiquitos (2591).

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Focos de calor mes de noviembre 2020

Focos de calor mes de noviembre 2019

Fuente: MMAyA

De acuerdo con los dados del SIMB, el 45% de los focos de calor registrados en noviembre del 2020 (28.561 focos) fueron en áreas con cobertura boscosa. El tipo de bosque con mayor recuento de focos de calor fue el Chiquitano, con 11.597 focos de calor (40,6% del total registrado en áreas boscosas), seguido por el bosque amazónico con 7.483 (26,2%), el bosque chaqueño 3.501 (12,3%) y el bosque tucumano-boliviano (10,5%). En términos porcentuales, el mes de noviembre del 2020 presentó un aumento significativo de los focos de calor en el bosque amazónico en comparación al mismo periodo del 2019 (11,5% del total de focos de calor registrados en área boscosa). El mismo patrón se observó en el bosque tucumano-boliviano. Sin embargo, los focos de calor registrados en el bosque chaqueño señalan una disminución porcentual importante respecto a noviembre del 2019, cuando en este tipo de bosque registraba el 25,9% de todos los focos de calor en área boscosa.

Los focos de calor contabilizados en reservas forestales fueron 11.205, equivalentes al 17,8% de todos los focos registrados en noviembre del 2020. Esto es ocho veces más que en noviembre del 2019.

Los focos de calor registrados en áreas protegidas durante noviembre del 2020 fueron más del doble de los registrados durante el mismo mes en 2019. Sin embargo en términos porcentuales en relación al total de focos de calor durante el mes de noviembre bajaron de 11,8% en el 2019 a 7,4% en el 2020.

Las áreas protegidas con mayor incidencia de focos de calor durante 2020 fueron: Noel Kempff Mercado (1.513 focos), Isiboro Secrué (1303 focos) Iñao (547 focos) y San Matías (421 focos). Mientras que las reservas forestales con mayores registros de focos de calor fueron: Guarayos  (2564 focos), El Chore (1929 focos) y Ríos Blanco y Negro (1335 focos) en Santa Cruz; Bajo Paragua (1930 focos) en el Beni; y Chapare (1219 focos) en Cochabamba.

Focos de calor registrados en reservas forestales y áreas protegidas. Noviembre 2020

Focos de calor registrados en reservas forestales y áreas protegidas. Noviembre 2019

Fuente: MMAyA

El elevado número de focos de calor registrado durante los últimos meses de este año es atípico, según reporta la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN). De acuerdo al monitoreo realizado por la FAN, a lo largo de los últimos 19 años existía una clara tendencia a la disminución de los focos de calor en el último trimestre del año.[2] Parte de este fenómeno atípico se explica por las altas temperaturas reportadas durante este mes, sumado a las bajas precipitaciones, que coadyuvaron a la expansión de los incendios hasta finales del mes.[3] En este contexto, un informe del Observatorio de la Tierra de la NASA de finales de octubre de este año detalla como el subcontinente sudamericano estaría enfrentando la segunda sequia más intensa desde el 2002.

Fuente: Observatorio de la Tierra, NASA

Según dio a conocer el reporte de la NASA, las carencia de precipitaciones esta, asimismo, afectando drásticamente el almacenamiento de agua subterránea, donde en algunas regiones muestran condiciones de sequía que anteriormente ocurría aproximadamente una vez cada 50 años.[4] De a cuerdo la Organización Meteorológica Mundial (OMM), desde octubre del 2020 se instaló un nuevo episodio de La Niña,[5] este fenómeno generalmente implica condiciones de mayor humedad en el norte de la Amazonia, pero mayor sequedad en el sur del continente. Se prevé que este episodio de la Niña sea moderado a intenso y que se pueda extender hasta el primer trimestre del 2021.[6] Ante este escenario, cabe la posibilidad de que para la próxima temporada de chaqueos las condiciones atmosféricas sean aún más favorables para la propagación de incendios forestales en gran parte del país.


[1] Mientras que el 48,0% de los focos de calor registrados esa semana se dieron en áreas sin autorización (ilegales), 23,5 % en Territorios Comunales de Origen (TCO) y 18,9 % en áreas protegidas. Véase: http://www.abt.gob.bo/images/stories/Noticias/2020/11/Boletin-031.pdf

[2] Véase: http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/situacion-de-incendios-forestales-en-bolivia/

[3] https://www.periodicobolivia.com.bo/sube-riesgo-de-incendios-por-altas-temperaturas-y-falta-de-lluvias/

[4] https://earthobservatory.nasa.gov/images/147480/severe-drought-in-south-america?utm_source=TWITTER&utm_medium=NASAEarth&utm_campaign=NASASocial&linkId=103648183

[5] La Niña es un fenómeno que produce un enfriamiento a gran escala de la temperatura de la superficie del océano en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, además de otros cambios en la circulación atmosférica tropical, a saber, los vientos, la presión y las precipitaciones. Por lo general, tiene efectos en el tiempo y el clima contrarios a los de El Niño, que es la fase cálida del fenómeno denominado. Véase: https://public.wmo.int/es/media/comunicados-de-prensa/la-ni%C3%B1a-se-consolida

[6] Véase: https://news.un.org/es/story/2020/10/1483212

Octubre del 2020 presenta tres veces más focos de calor que en el 2019

Según el Sistema de Información y Monitoreo de Bosques (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA) durante el mes de octubre de este año se registraron 122.738 focos de calor en todo el país. En comparación, durante el mismo periodo el 2019, se contabilizaron 31.190 focos de calor. Esto significa un incremento de 293% con relación a octubre del año pasado.

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¿Nuevos horizontes para el MAS?

Un dialogo entre Rafael Archondo y Pablo Solón sobre ¿Por qué ganó el MAS? ¿Cuáles son los desafíos del nuevo gobierno a nivel de la economía, el litio, el biodiesel de segunda generación, los medios de comunicación, la agenda medio ambiental, la justicia y la polarización social? ¿Quién va a gobernar realmente? ¿Evo o Luis? y muchos otros temas más.

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Porque ganó Lucho & David en las elecciones de Bolivia

Por Pablo Solón

[English version] El MAS ha ganado en primera vuelta las elecciones en Bolivia. Dos sondeos en boca de urna (Ciesmori y Tu Voto Cuenta) en base a diferentes muestras sostienen que Luis Arce y David Choquehuanca habrían obtenido más del 50% de los votos y tendrían una diferencia de más del 20% de los votos con el segundo: Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana (CC).  Todavía hay que esperar los resultados del conteo oficial que estarán disponibles el miércoles o jueves, pero la tendencia de los resultados de estas dos encuestas en boca de urna difícilmente cambiará de manera sustantiva.

¿Por qué ganó Lucho & David?

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TUNUPA 113: Energía y litio en las Elecciones 2020

Le invitamos a leer el TUNUPA N°113: Energía y litio en las Elecciones 2020 en su totalidad aquí en formato pdf o lea los artículos individuales en el siguiente índice:

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TUNUPA 112: La naturaleza en las Elecciones 2020

Le invitamos a leer el TUNUPA N°112: La Naturaleza en las Elecciones 2020 en su totalidad aquí en formato pdf o lea los artículos individuales en el siguiente índice:

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