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Situación de la energía solar en Bolivia

Bolivia es uno de los países que mayor radiación solar recibe en el mundo. Dos terceras partes de Bolivia cuentan con uno de los mayores niveles de intensidad solar del planeta. La mayor radiación solar diaria media anual se presenta en el altiplano, seguido por los valles y, con menor potencial, en el trópico.

Si tomamos el promedio anual de radiación solar de Bolivia (IGH) de los años 1999 al 2013, veremos que en el altiplano sur del país alcanzamos 2.700 Kwh/m2-año (Kilowatts hora por metro cuadro al año) y en el oriente del país 1.800 Kwh/m2-año.

La radiación solar que recibe Bolivia es dos a tres veces más alta que la de Alemania, que es uno de los países que más energía solar produce en el mundo y que tiene una radiación global horizontal de 1.000 a 1200 Kwh/m2-año.

Sin embargo, Bolivia, con una superficie tres veces más grande que la de Alemania (1.098.581 km² vs. 357.168 km²), tiene hasta noviembre del 2016 una capacidad instalada de sólo 5 MW de energía solar fotovoltaica frente a más de 40.000 MW que el país germano tiene en la actualidad. En otras palabras, Alemania, con una radiación solar de menos de la mitad y una superficie de casi un tercio de Bolivia, tiene 8.000 veces más energía solar fotovoltaica instalada en su territorio.

Bolivia aún no ha aprovechado el altísimo potencial para generación de energía solar que tiene a nivel de Latinoamérica y el mundo.

En el contexto latinoamericano, según la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA por sus siglas en ingles), al año 2014 Chile lidera la región con 848 MW de energía fotovoltaica instalados, seguido de Honduras con 455 MW, México 234 MW y Perú 96 MW. Esta carrera por la energía solar fotovoltaica se acelera en el último año y medio y para julio del 2016 Chile ya tiene en operación 1.267 MW y otros 1.676 MW estarían en construcción.

Pequeños sistemas fotovoltaicos

A lo largo de las últimas dos décadas, se han ejecutado en Bolivia pequeños proyectos de aprovechamiento de radiación solar a nivel termo solar y fotovoltaico. Los proyectos termo solares que concentran la energía del sol para obtener calor se han dado sobre todo a través de cocinas solares, calefones solares y secadores de madera. Por ejemplo, la Asociación Inti Illimani ha instalado cerca de 6.500 cocinas solares en los departamentos de La Paz, Oruro y Cochabamba. Estas cocinas solares se utilizan para la cocción lenta de alimentos, el secado de productos agrícolas, y para contribuir a la reducción del consumo de combustibles como el gas en garrafas y la leña. De esta manera, se contribuye a la lucha contra la deforestación, ya que una cocina solar salva alrededor de cien árboles en 15 años.[1]

A nivel fotovoltaico, se han instalado pequeños sistemas para iluminación, telecomunicaciones, bombeo y purificación de agua, sobre todo en el área rural. La mayoría de estos pequeños sistemas fotovoltaicos son de 50 a 100 watts y almacenan la electricidad en baterías para su uso en la noche. Un ejemplo es ECOENERGÍA FALK S.R.L., que desde el año 1992 ha instalado 865 de estos sistemas en diferentes regiones del país.[2]

En los últimos años, mediante el Programa electricidad para vivir con dignidad dependiente del Ministerio de Hidrocarburos y Energía, se han desarrollado proyectos sobre todo para las áreas rurales alejadas de las redes de distribución de electricidad para promover la instalación de pequeños sistemas fotovoltaicos y termo solares, distribuir pico lámparas e implementar sistemas híbridos.

Algunos ejemplos de estas iniciativas son:

  • El Programa de Fuentes de Energía Moderna, que cuenta con un financiamiento de 1,2 millones de dólares de Dinamarca y que espera beneficiar a cinco mil familias hasta fines del 2016 en el departamento de Pando.
  • El Programa de Electrificación Rural-PER BID (BO-L1050), que tiene un componente de de proyectos piloto con energía renovable por un monto total de 5 millones de dólares. Este programa que debía concluir el 2016 incluía pico sistemas fotovoltaicos para beneficiar a 1.800 familias de Pando y un sistema híbrido a energía solar y diesel para atender a 124 familias en “El Espino”, Santa Cruz. “El Espino” tendrá una potencia de 60 kW y contará con 240 paneles solares de 250 watts cada uno. El costo de este sistema híbrido llegará a los 700.000 USD y está diseñado para reducir de 24 a 3 horas diarias el consumo y uso de un generador a diésel.
  • El Programa de Electrificación rural con energía renovable (PERER-BID (GRT/ NV-14258-BO)) que busca beneficiar hasta el 2018 cinco mil familias en Beni, La Paz, Potosí, Oruro y Santa Cruz por medio de sistemas fotovoltaicos y termo solares en escuelas y postas de salud, provisión de pico sistemas fotovoltaicos y la implementación de sistemas híbridos, con un financiamiento total de 5,2 millones de dólares.
  • El Programa Infraestructura Descentralizada para la Transformación Rural (IDTR II), financiado con recursos provenientes del Banco Mundial (BM), que busca llegar hasta 12.609 hogares con sistemas fotovoltaicos domiciliarios y a 138 unidades educativas con Sistemas Fotovoltaicos Sociales (SFVS) en los departamentos de Potosí y Chuquisaca hasta el año 2021. El costo total de la inversión, que incluye además la extensión de redes eléctricas y su densificación en 18 municipios de estos departamentos, asciende a 50 millones de dólares.
  • El Programa de implementación de sistemas fotovoltaicos y termo solares en 21 centros de salud del área rural de Pando.

Así mismo la Secretaría Municipal de Medio Ambiente del Municipio de La Paz, con el apoyo del municipio de Bonn de Alemania, busca desarrollar dos experiencias piloto: una para la autogeneración de electricidad para las oficinas de dicha secretaría y otra para la provisión de energía fotovoltaica a dos establecimientos escolares. Para los estudios, la adquisición de equipos y la instalación de los mismos, la Municipalidad de La Paz cuenta con un financiamiento de 106.000 euros.

Las universidades de la ciudad de La Paz también han desarrollado iniciativas orientadas a la experimentación y la capacitación. Este es el caso de la Universidad Mayor de San Andrés, que tiene instalados dos proyectos de electricidad fotovoltaica, uno fijo y otro de seguimiento al sol, que alimentan con la ayuda de baterías de plomo un sistema de 14 focos y una oficina.

Primeros sistemas aislados de 5 MW

El proyecto en operación de mayor capacidad en Bolivia se encuentra en Cobija, Pando. Se trata de un sistema de generación eléctrica híbrido basado en energía fotovoltaica y diésel. Este es un sistema aislado que no está integrado a la red interconectada de electricidad del país y que usa energía eléctrica generada por la combustión de diésel cuando la oferta de energía solar fotovoltaica no es suficiente para abastecer la demanda de Cobija.

El componente fotovoltaico de este sistema está compuesto por 17.334 paneles solares policristalinos de 300 vatios cada uno. En total, la potencia instalada es de 5,1 MW y ha tenido una inversión total de 11,3 millones de dólares, de los cuales 4,98 millones de dólares han sido provistos por ENDE y 6 millones de dólares por la cooperación Danesa.

Así mismo está en curso otro proyecto solar híbrido aislado de 5 MW para Riberalta y Guayanamerín que tiene un costo de 12 millones de dólares y entraría en operación el 2017.[3]

Primeras experiencias de conexión a la red

La primera experiencia piloto de un pequeño proyecto fotovoltaico que inyectará electricidad al Sistema de Interconexión Nacional se está construyendo en el campus de Cota Cota de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz con el apoyo de la Cooperación Japonesa. Este pequeño sistema consta de 250 paneles de 200 vatios cada uno. La potencia total instalada será de 50kW y se tratará de un proyecto pionero en conectarse a la red.

Un proyecto similar, también financiado por JICA, pero de 150kW de potencia, está siendo construido simultáneamente en Santa Cruz para abastecer sobre todo al aeropuerto de esa ciudad.

En una primera fase, la electricidad del sistema fotovoltaico de 50 kW que está ubicado en el campo universitario de Cota Cota será entregada sin costo alguno a la red, para posteriormente llegar a un acuerdo en torno al precio de compra de esta electricidad fotovoltaica. La conexión a la red y el pago por la energía solar será una experiencia que marcará un precedente a nivel técnico, normativo y económico que contribuirá a futuros emprendimientos de conexión a la red que se basen en el esquema de balance neto.

Proyectos de más de 50 MW integrados a la red

De concretarse lo actuales proyectos en curso, durante los años 2017 y 2018 se producirá un salto en la generación de energía fotovoltaica en Bolivia. De la fase de los pequeños proyectos piloto y los sistemas aislados, se pasará a una fase de producción de más de 110 MW.

Los proyectos de energía solar fotovoltaica de mayor envergadura hasta la fecha y que más avances presentan son el proyecto Uyuni, de 60 MW de potencia, y el proyecto Oruro Fase I, de 50 MW de potencia.

Según la Revista de Energía para todos, del Viceministerio de Electricidad y Energías Alternativas, el proyecto Uyuni de 60 MW empezará a operar el año 2017 y estará integrado al SIN (Sistema Interconectado Nacional). Este proyecto, de acuerdo a la Ley N° 769 de 17 de diciembre de 2015, del Presupuesto General del Estado para la Gestión Fiscal 2016, será ejecutado por ENDE con financiamiento de un crédito de 654.240.004 bolivianos del Banco Central de Bolivia.

El proyecto Oruro Fase I, de 50 MW, entraría en funcionamiento el año 2018 bajo la supervisión de ENDE Guaracachi, con un costo total de 870 millones de bolivianos[4]. El 19 de julio de 2016, se aprobó la Ley Nº819 por la cual se aprueba el Convenio de Crédito N° CBO 1006 01 F, suscrito entre el Estado Plurinacional de Bolivia y la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), por un monto de hasta sesenta millones de euros destinados al financiamiento parcial del Proyecto Construcción de la Planta Solar Fotovoltaica Oruro Fase I.

De menor escala, pero también integrado al SIN, sería el proyecto Yunchara Tarija, de 5MW[5]. Este proyecto entrará en operaciones el año 2017 y demandará una inversión de 12 millones de dólares.[6]

Estos tres proyectos fotovoltaicos que estarían en funcionamiento el 2017 y 2018 representarán una ampliación de 115 MW de potencia al Sistema Interconectado Nacional. Esto representa un importante avance, considerando que para junio del 2016 la potencia instalada en el SIN era de 1800 MW.

A estos tres proyectos que estarían en fase de contratación y ejecución hay que añadir el proyecto Oruro Fase II, de 50 MW, que está en estudio y que, de concretarse, entraría en funcionamiento el año 2019 con una inversión de 125 millones de dólares. Con la inclusión de este cuarto proyecto se tendría hasta fines de la presente década 165 MW de potencia instalada en energía solar fotovoltaica interconectada a la red nacional de electricidad con una inversión total de 2.463 millones de bolivianos (354 millones de dólares). Esto significa que en promedio la inversión sería de 2,2 millones USD por MW.

Proyectos de energía solar que estarían conectados al SIN

Próximo artículo: ¿Cuál la importancia de la energía solar en la política nacional eléctrica del gobierno para el año 2025?

Invitacion conversaotorio 2

[1] https://asointiillimani.wordpress.com/

[2] http://www.ecoenergiafalk.com/

[3] Fuente ENDE, en Revista Energía para todos Viceministerio de Energías Alternativas 12/2015

[4] Fuente ENDE, en Revista Energía para todos, Viceministerio de Energías Alternativas.

[5] Fuente ENDE, en Revista Energía para todos, Viceministerio de Energías Alternativas, 12/2015.

[6] ENDE, Memoria 2015.

Geodata no asegura rentabilidad del Chepete y El Bala

Las mega hidroeléctricas del Chepete y El Bala son presentadas como el futuro de Bolivia, como el primer escalón para convertir a Bolivia en el corazón energético de Suramérica, como el nuevo negocio de exportación que generará un ingreso de 1.250 millones de dólares al año y que paliará la caída de los precios y las reservas del gas. Sin embargo, el “Producto 4: Estudio de Evaluación socio económica financiera” que forma parte del “Estudio de Identificación” elaborado por Geodata durante los años 2015-2016 muestra un panorama en extremo incierto y peligroso en términos económicos.

En relación a la mega hidroeléctrica de El Bala, Geodata recomienda aplazar su construcción por 20 años “hasta cuando las condiciones del mercado energético de Bolivia y del exterior indiquen la conveniencia de su puesta en marcha” (Anexo 1: Presupuestos y costos de energía, página 22). Todos los datos que aporta Geodata muestran que de construirse hoy esta hidroeléctrica sería deficitaria y arrojaría una perdida de varias decenas de millones de dólares. Los costos de generación eléctrica de El Bala alcanzan los 81 dólares (USD) por Megawatt hora (MWh) y el precio promedio al que Brasil compró energía de hidroeléctricas durante la última década es de 52 USD por MWh.

En cuanto al Chepete, Geodata afirma en la pagina 43 del documento “4.2: Evaluación económica financiera”, que la rentabilidad del proyecto depende de una “tarifa base” de 70 USD por MWh. Es decir que Bolivia debería contar con un contrato de compra por parte del Brasil por 70 USD por MWh para los próximos 50 años. Según Geodata el costo de energía del Chepete es de 55 USD por MWh.

Llama profundamente la atención que Geodata no haga ningún análisis de la posibilidad real de que el precio de compra en el Brasil suba a 70 USD por MWh para el período 2025-2075. Todo el estudio sobre los beneficios del Chepete se basa en un deseo, en una suposición sobre el precio de compra que no está fundamentada ni demostrada a lo largo de un “Estudio de Identificación” que costó más de tres millones de dólares al país. El estudio de Geodata no da ninguna confianza, certeza y menos garantía sobre la rentabilidad del Chepete y directamente descarta la viabilidad de El Bala.

Invertir más de seis mil millones de dólares y duplicar la actual deuda externa del país en un negocio que tiene un pronostico tan incierto, por decir lo menos, sería una grave equivocación. Es fundamental promover un amplio debate nacional para transparentar toda la información sobre estos mega proyectos y analizar con la máxima objetividad su viabilidad. Un error “en la inversión más grande de la historia de Bolivia” cómo afirma el gobierno sería catastrófica para el futuro del país en el siglo XXI.

Los documentos del “Producto 4: Estudio de Evaluación socio económica financiera” realizado por Geodata se encuentran en este link. A continuación pueden ver las diapositivas y el streaming de la presentación “¿Es rentable el Chepete y El Bala según Geodata?” que fue realizada en la Casa Museo Solón el pasado 7 de Junio por Carlos Castelu y Pablo Solón.

 

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Estudios de Geodata sobre rentabilidad del Chepete y El Bala

¿Cuál el costo de amortización y generación de energía eléctrica de las mega hidroeléctricas del Chepete y El Bala según Geodata? ¿Cuál debe ser el precio de compra de la energía eléctrica del Chepete en el Brasil para que el proyecto sea rentable? ¿Porqué Geodata recomienda postergar el proyecto de El Bala?

Para responder a estas y otras interrogantes ustedes pueden acceder a los Estudios de Evaluación Socioeconómica y Financiera realizados por Geodata como parte del “Estudio de Identificación del proyecto hidroeléctrico de El Bala” encargado por el gobierno de Bolivia (2015-2016).

Nuestro agradecimiento especial a Roger Cortez Hurtado por habernos proporcionado los documentos de dicho Estudio de Identificación. A continuación hacemos un listado de los documentos a los que hemos tenido acceso y que forman parte del “Producto Nº 4, Estudios de Evaluación Socioeconómica y Financiera” del Estudio de Identificación del proyecto hidroeléctrico de El Bala.

TOMO 4.1 RESUMEN EJECUTIVO (PDF)

TOMO 4.2 ESTUDIOS DE EVALUACIÓN SOCIOECONÓMICA Y FINANCIERA (PDF)

ANEXO 1. PRESUPUESTOS Y COSTOS DE ENERGÍA (PDF)

COSTO ENERGIA CHEPETE (Hoja de cálculo)

COSTO ENERGIA EL BALA (Hoja de cálculo)

Reforzar acciones contra cambio climático en respuesta a Trump

[Pablo Solón] El Acuerdo de Paris es insuficiente y las contribuciones de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que han presentado los países en el marco de ese acuerdo nos llevan a un mundo con un incremento de la temperatura de 2,8ºC a 4ºC. Trump busca empeorar aun más esa situación.

La respuesta a Trump se debe dar sobre todo en los hechos más que en los discursos: reforzando las acciones concretas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, haciendo más ambiciosos los compromisos de reducción de emisiones de todos los países, regiones y municipios del planeta, y estableciendo mecanismos efectivos que garanticen su cumplimiento.

En el caso de Bolivia es fundamental reducir radicalmente la deforestación para ser coherentes en los hechos con nuestro discurso de lucha contra el cambio climático.

El retiro de Trump del Acuerdo de Paris y su intención de reabrir minas de carbón en los Estados Unidos se va a dar de narices con la realidad de que las nuevas inversiones en generación eléctrica a carbón ya son obsoletas y más caras que las energías alternativas.

La locura de Trump tendrá un efecto boomerang y lejos de debilitar, veremos un fortalecimiento del movimiento contra el cambio climático en los Estados Unidos y a nivel mundial.

Disrupción de la energía solar en Bolivia

La edad de piedra no terminó por falta de piedras sino por la emergencia de la metalurgia del cobre y el bronce. Cada cierto tiempo se produce una innovación tecnológica que produce una ruptura radical con el pasado. Ese fue el caso de la telefonía celular que desplazó a los teléfonos fijos y de las computadoras que convirtieron en reliquias a las máquinas de escribir.

A estas tecnologías se las denomina disruptivas porque trastornan bruscamente el escenario imperante. Hoy la conjunción de: a) la expansión de la energía solar fotovoltaica, b) el desarrollo de la generación distribuida de electricidad a partir de pequeñas fuentes de energía solar, c) el crecimiento del almacenamiento de electricidad en baterías, y d) el incremento de autos eléctricos está provocando una disrupción solar.

La expansión de la energía solar

La energía solar fotovoltaica ha sufrido un crecimiento exponencial en la última década. De 16 Gigavatios (GW) de potencia solar fotovoltaica instalada en el mundo el  año 2008 hemos llegado a cerca de 230 GW en el 2015. Las previsiones afirman que la potencia instalada a nivel mundial de energía fotovoltaica puede alcanzar los 540 GW para el 2019. En América Latina y el Caribe, la energía fotovoltaica tenía el año 2015 sólo una potencia instalada de 2,2 GW comparada con 172 GW de las hidroeléctricas, sin embargo, mostraba el índice de crecimiento más acelerado. En términos relativos, la energía solar fotovoltaica creció el 2015 un 166% mientras las hidroeléctricas lo hicieron en un 3%.

La razón de este crecimiento exponencial  está en la caída de los costos de la energía solar fotovoltaica. Las células solares de silicio cristalino han descendido desde 76,67 USD por vatio en 1977 hasta aproximadamente 0,36 USD por vatio en 2014. Los precios de los módulos solares están descendiendo un 20% cada vez que se duplica la capacidad de la industria fotovoltaica. Según la Agencia Internacional de Energía Renovable, el costo de las instalaciones solares de escala (incluyendo paneles solares, inversores, montaje e instalación) ya están por debajo de los 2.000 dólares por kW de potencia instalada (menos de 2 millones USD/MW), y para el 2025 estarán por debajo de 1.000 dólares por kW (menos de 1 millón USD/MW). Cada mes salen nuevos reportes con costos de energía solar aún mas bajos.

En varios países, ya se está alcanzando la paridad de red que se logra cuando los costos de producción fotovoltaica son iguales o menores a los precios de la electricidad que paga el consumidor final.

Los proyectos de energía solar fotovoltaica a escala más competitivos han empezado a distribuir regularmente la electricidad por sólo 8 centavos de dólar por kWh sin apoyo financiero, en comparación con un rango de 4 a 14 centavos de dólar de las centrales eléctricas a combustibles fósiles.

Actualmente la electricidad producida en instalaciones solares conectadas a la red tiene un costo de 0,05 a 0,10 USD/kWh en Europa, China, India, Sudáfrica y Estados Unidos.

En 2015, se alcanzaron nuevos mínimos en proyectos en Emiratos Árabes Unidos (0,0584 USD/kWh), Perú (0,048 USD/kWh) y México (0,048 USD/kWh). En mayo del 2016, una subasta solar en Dubái atrajo precios tan bajos como 0,03 USD/kWh.

Generación distribuida por consumidores

Pero además de la disminución de los costos de inversión y los precios de venta, la energía solar fotovoltaica está produciendo una  revolución en la forma de generar electricidad. En el año 2010, más del 80% de los 9.000 MW de energía fotovoltaica que tenía Alemania en funcionamiento estaba instalado sobre tejados. Los consumidores de electricidad están pasando a ser productores de energía eléctrica a través de pequeños sistemas fotovoltaicos. Los costos de estos pequeños sistemas han caído en Alemania de 7.200 USD por kW en el 2008 a 2.200 USD por kW en el 2014.

Esta generación a través de pequeños sistemas de electricidad fotovoltaica no es sólo para el autoconsumo, sino para vender a la red. Esto se conoce como balance neto: un esquema por el cual el pequeño productor residencial se conecta a la red y vende la energía fotovoltaica en las horas de mayor radiación solar para luego comprar electricidad durante la noche. A través del balance neto, la compañía eléctrica que proporciona electricidad durante las horas de oscuridad descuenta de la factura los excedentes de electricidad que compra del pequeño sistema fotovoltaico durante las horas de sol. En un principio, estos pequeños sistemas residenciales gozaban de incentivos, sin embargo, estos subsidios comienzan a ser reducidos o suprimidos por la disminución de los costos de los módulos fotovoltaicos.

La generación distribuida de electricidad a partir de pequeños productores locales de energía solar o eólica reducirá la dependencia de las compañías eléctricas, disminuirá significativamente la cantidad de energía que se pierde en la red eléctrica y hará innecesario el transporte de electricidad a lo largo de cientos o miles de kilómetros.

El almacenamiento de la electricidad

Por más de un siglo la electricidad ha sido un bien de consumo inmediato. Lo que se produce se debe consumir en el acto. Las baterías eran para artefactos pequeños, y el almacenaje en grandes cantidades de electricidad no estaba al alcance por razones económicas y tecnológicas. Esta realidad está cambiando. Cada vez más se puede almacenar electricidad en grandes cantidades para usarla en las horas de mayor demanda. Esto hará obsoletas las plantas de generación más costosas y contaminantes que entran en las horas pico, y abaratará el costo de la electricidad durante todo el día. El informe de Bloomberg New Energy Finance, “Las previsiones de almacenamiento de energía a nivel mundial, 2016-2024” estima que los costos de almacenamiento por kWh bajarán de un promedio de USD 400 en la actualidad a USD 200 en el 2020, llegando a USD 160 o menos en el 2025.

El incremento de autos eléctricos

El año 2015 se superó la barrera del millón de carros eléctricos hasta llegar a la cifra de 1,26 millones de autos vendidos a nivel mundial. Esta cifra es cien veces superior a los autos eléctricos que había en el 2010 y es el doble de los carros eléctricos que se tenía en el 2014. A diferencia de los motores a combustión interna que sólo tienen una eficiencia del 17% al 21%, los motores eléctricos tienen una eficiencia del 85% al 99%. En el 2015, ya habían 190.000 estaciones públicas de recarga para vehículos eléctricos en varios países del mundo. Muchas de estas estaciones son gratuitas y se autoabastecen con energía solar.

¿Será negocio la exportación de electricidad?

La propuesta de convertir a Bolivia en centro energético de Suramérica exportando electricidad a Sudamérica  va a contra mano de la tendencia a la generación y consumo local de electricidad que se irá imponiendo cada vez más en los próximos 15 años. Exportar electricidad no será el gran negocio del mañana porque cada país avanzará en sus propios proyectos nacionales y locales de generación de electricidad a base de energía solar y eólica. Instalar grandes líneas de transmisión para transportar electricidad por más de mil kilómetros será cada vez más un resabio del pasado. Esto no quiere decir que los cables de alta tensión desaparecerán de la noche a la mañana, seguirán existiendo así como lo hacen los cables de teléfono, pero ¿a quién se le ocurriría hoy instalar miles de kilómetros de cables telefónicos cuando existe ya la telefonía celular?

Pretender exportar electricidad en un mundo que avanza hacia la generación distribuida de electricidad es anacrónico y antieconómico. La incorporación de una tecnología solar y eólica cada vez más barata no encarecerá los precios de la electricidad sino todo lo contrario.  Los proyectos eléctricos a base de combustibles fósiles, energía nuclear o mega hidroeléctricas cada vez tendrán que competir  con unos costos de generación más bajos de estas tecnologías renovables. Muchos megaproyectos subsistirán porque sus altas inversiones ya fueron realizadas y en algunos casos amortizadas.

La tendencia es a que cada vez se hagan menos mega proyectos de generación hidroeléctrica, nuclear o en base a combustibles fósiles. Para el año 2030 casi todos los nuevos proyectos de generación eléctrica que se emprendan en el mundo serán a base de energía solar o eólica.

Inviabilidad económica del Chepete y El Bala

El 27 de Julio del 2016, cuando se firmó con la consultora italiana Geodata el contrato para el Estudio a Diseño Final de la mega-hidroeléctrica de El Bala y el Chepete, el Ministro de Hidrocarburos y Energía anunció que este proyecto generaría 1.250 millones de dólares de ingresos anuales.

La cifra es por cierto muy significativa ya que el total de las exportaciones de Bolivia para el 2016, alcanzaría la cifra de 7.082 millones de dólares y las exportaciones de sólo hidrocarburos habrían sido de 2.115 millones de dólares. En otras palabras, las mega hidroeléctricas El Bala y el Chepete representarían más de las mitad de las exportaciones de hidrocarburos del año 2016.

Según sus fichas ambientales, el Chepete entraría en funcionamiento entre el 2025 y el 2030, tendría una potencia instalada de 3.300 MW y generaría anualmente 15.470 GWh. El Bala recién ingresaría en operaciones el 2040, tendría una potencia de 352 MW y una generación anual de 2.195 GWh.

De acuerdo a sus fichas ambientales, el Chepete costaría 6.912 millones de dólares y El Bala 1.151 millones de dólares, lo que hace un total de 8.063 millones de dólares. Esta cifra es superior en un tercio a los 6.000 millones de dólares de inversión que anuncian las autoridades. Según la ficha ambiental los 8.063 millones de dólares no incluyen la línea de transmisión de más de 1.000 km hasta Cuiabá, que es donde se estaría pensando vender la electricidad. Es de señalar que existen diferencias en las cifras de generación, inversión y otras en las fichas ambientales y en el Estudio de Identificación realizado por Geodata.

En síntesis, el costo total de los dos componentes (Chepete y El Bala) más la línea de transmisión al Brasil, según las fichas ambientales, estaría por encima de los 9.000 millones de dólares.  Esta cifra es equivalente a casi una vez y media la actual deuda externa de Bolivia que alcanzó el 2016 la cifra de 6.884 millones de dólares. Así mismo, esta inversión bordea casi la totalidad de nuestras reservas internacionales que en el 2016 bajaron a 10.081 millones de dólares .

En otras palabras sólo el Chepete y el Bala duplicarían nuestra deuda externa. Si a eso le añadimos Cachuela Esperanza, el complejo hidroeléctrico de Rio Grande y la binacional del rio Madera estaríamos por encima de los 25.000 millones de dólares. Esto significaría cuadruplicar nuestro actual endeudamiento externo.

Las fichas ambientales dicen que el 70% de la inversión del Chepete y El Bala se realizaría con financiamiento externo, pero no mencionan quien o quienes harían semejante inversión y cuáles serían las garantías que ofrecería el país.

Los costos de amortización, operación y mantenimiento del Chepete

imagen impacto economico

Según el Producto 4 del Estudio de Identificación del proyecto hidroeléctrico de El Bala y Chepete los costos de amortización, operación y mantenimiento de la hidroeléctrica del Chepete serían de 55 USD por Megawatt hora (MWh) para un financiamiento externo a una tasa de interés del 11,5 %.

Según Geodata los costos de amortización  ascenderían en un período de 50 años a la cifra de 40.599 millones de dólares. Los costos de operación y mantenimiento para ese mismo período sumarían 1.781 millones de dólares.  Esto significa que el costo total de amortización, operación y mantenimiento alcanzará en 50 años la cifra de 42.380 millones de dólares.

Durante estos 50 años el Chepete generaría 770.462 GWh (Gigawatts hora).
A continuación Geodata divide el costo total entre la generación total. Esta operación le da la cifra de un costo energía de 55 dólares por MWh para el Chepete.
Geodata hace el mismo cálculo para El Bala (ver cuadro) y llega a un costo por MWh de 81 dólares.

Para que un proyecto sea rentable el costo de producción tiene que ser menor al precio de venta.

¿Cuál es el precio de compra en el Brasil?

En los estudios de Geodata a los que hemos tenido acceso no encontramos un análisis de los actuales precios de compra del Brasil. Sin embargo, el Ministro de Hidrocarburos y Energía de Bolivia en una declaración registrada en la nota de prensa UCOM-MHE-27-10-2016 señala que “el precio de compra en Brasil por generación de hidroeléctricas entre el 2005 a 2016 tiene un precio de $us 52MW/hora”.

En conclusión, ni el proyecto del Chepete ni el proyecto de El Bala serían rentables con el precio promedio de compra de la última década en el Brasil. El Chepete perdería 3 USD por MWh y El Bala 29 USD por MWh.

¿Cuál tendría que ser el precio de compra en el Brasil para que sean rentables?

Geodata hace todos sus cálculos sobre un precio de compra en el Brasil de 70 USD por MWh por un período de 50 años. A partir de este precio de compra Geodata afirma que el proyecto del Chepete sería rentable. De los cálculos de Geodata se desprende que la  utilidad promedio anual sería de 231 millones de dólares.

En  el caso de la hidroeléctrica de El Bala esta seguiría siendo deficitaria aún con un precio de compra de 70 USD por MWh. Por ello, Geodata señala en sus recomendaciones “aplazar el desarrollo de la central hidroeléctrica El Bala 220, hasta cuando las condiciones del mercado energético de Bolivia y del exterior indiquen la conveniencia de su puesta en marcha”.

¿Subirá el precio de compra en el Brasil a 70 dólares por MWh para un período de 50 años?

En todos los documentos del Estudio de Identificación realizado por Geodata, a los que hemos tenido acceso, no encontramos ningún análisis de porque el precio de compra de energía de hidroeléctricas en el Brasil subiría a 70 USD por MWh a partir del 2025 para los próximos 50 años.

El gobierno antes de invertir 11,8 millones de dólares en un estudio a diseño final de ambas represas, primero debería realizar un estudio a fondo para ver si la hipótesis de 70 USD por MWh para el período 2025 – 2075 tiene un asidero.

Una inversión tan grande no se puede hacer sino existe un convenio y un contrato de venta al Brasil por un precio de 70 USD por MWh para los próximos 50 años.

El caso del Chepete y El Bala

Veamos de manera resumida algunos datos relevantes del Chepete y El Bala a partir de los documentos elaborados por Geodata.

El proyecto estaría formado por dos hidroeléctricas sobre el rio Beni: un primer componente estaría en la angostura del Chepete, 70 km aguas arriba de Rurrenabaque, y un segundo componente se encontraría cerca a la angostura de El Bala, 13,5 km aguas arriba de esa misma población.

La represa del Chepete elevaría el nivel del agua en 158 metros llegando a formar un lago a 400 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.). La presa flexible de El Bala elevaría el nivel del agua en unos 20 metros y su embalse estará a 220 m.s.n.m. A diferencia de la presa del Chepete que sería un muro de concreto, la presa de El Bala estaría formada por
compuertas y generadores que estarían en medio del rio.

El embalse del Chepete sería de 677 Km2, y el de El Bala abarcaría 94 km2. Ambos embalses inundarían un total de 771 Km2. Como referencia, la superficie de toda la mancha urbana de la ciudad de La Paz es de 149 km2. Es decir que los dos embalses cubrirían un área cinco veces superior a la mancha urbana de la ciudad de La Paz. Si el Lago Poopó no recupera su caudal, el Chepete sería el segundo lago más grande de Bolivia.

Dentro de las áreas inundadas por el Chepete y El Bala estarían 3.214 habitantes y en las areas colindantes a los embalses 1.950. En total deberían ser relocalizadas 5.164 personas, en su absoluta mayoría indígena-campesinos. Esta cifra equivale a toda la población que vive de manera permanente en la ciudad de San Buenaventura. En el área existen 424 especies de flora, 201 especies de mamíferos terrestres, 652 especies de aves, 483 especies de anfibios y reptiles y 515 especies de peces. Las fichas ambientales no precisan que especies podrían desaparecer para siempre ni cuantos ejemplares de cada especie serían afectados.

Los Estudios de Identificación realizados por Geodata afirman: “Las altas concentraciones de sedimentos podrían afectar la operación de varias estructuras como captaciones, conducciones, embalses, turbinas, y otros componentes, debido a la acumulación y al efecto abrasivo de los sólidos”.

Los embalses, caminos y líneas de transmisión eléctrica generarán una deforestación superior a las cien mil hectáreas.

Las fichas ambientales no cuantifican las emisiones de gases de efecto invernadero que se producirían por la perdida de miles de arboles que actualmente almacenan dióxido carbono (CO2).

Tampoco cuantifican las emisiones de gas metano (CH4) que se producirían por la descomposición de los arboles y la maleza bajo el agua de los embalses.
Durante los primeros 20 años, las emisiones de gas metano (CH4) atrapan 72 veces más calor que el dióxido de carbono que es el principal causante del cambio climático. En el Chepete se utilizarían 4.700 toneladas de explosivos. Para transportar esa cantidad se necesitan más de 200 camiones con capacidad de 23 toneladas cada uno.

En el área a ser inundada se encuentra un patrimonio arqueológico de hace 4.000 años que aún no ha sido propiamente estudiado.
La magnitud del impacto en la salud humana que provocarían las aguas estancadas no es analizada en las fichas ambientales.

Los peligros para la salud humana y la biodiversidad por la concentración de mercurio
en los embalses, no son analizados en las fichas ambientales. Aguas arriba del Chepete la minería del oro utiliza una cantidad importante de mercurio

El impacto de las represas del Chepete y El Bala aguas abajo y a lo largo de toda la sub cuenca no es detallado en las fichas ambientales. Gran parte de los sedimentos y nutrientes que fertilizan las tierras aguas abajo quedarían atrapados en las presas afectando la producción agrícola, el ciclo de los peces y la biodiversidad en la región.

Una de las pocas medidas de mitigación que figura en los documentos anexos de la ficha ambiental es un ascensor y una escalera de peces para mitigar el impacto sobre los peces que nadan aguas arriba para colocar sus huevos y que súbitamente se encontrarán en el Chepete con una muralla de concreto de más de 158 metros de altura.

El Chepete tardaría seis años en construirse y tomando en cuenta que aún no se ha terminado el Estudio de Diseño Técnico de Preinversión y se requiere una licitación publica internacional, esta hidroeléctrica estaría recién en funcionamiento entre el 2025 y el 2030. Según ambas fichas ambientales, el componente hidroeléctrico de El Bala se construiría 10 o 15 años después del Chepete, es decir que estaría en operación alrededor del 2040.

Frente a estos datos que están en las fichas ambientales, el gobierno informa que la afectación sería menor al 1 o 2% de las áreas protegidas del Madidi y el Pilón Lajas. Esta es una media verdad ya que un porcentaje depende de cual sea el total al cual se está haciendo referencia. Por ejemplo, en relación al total de la superficie del departamento
de La Paz (133.985 km2) la inundación del Chepete y El Bala (771 km2) sólo representaría un 0,005%.

Las fichas ambientales dividen el área inundada en tres partes y sólo toman en cuenta las dos áreas inundadas que estarían en las áreas protegidas. Por ejemplo, del total de 677 km2 que tendría el embalse del Chepete sólo toman en cuenta los 94 km2 que inundarían el Madidi, y los 6 km2 del Pilon Lajas.
Luego, dividen estas superficies entre la superficie total de las áreas protegidas del Madidi (18.895 km2) y del Pilón Lajas (4.000 km2) para concluir que se trata de una afectación menor al 1%. La tercer área de inundación en la represa del Chepete (577 km2) no es tomada en cuenta en el cálculo de porcentajes ,porque no estaría dentro de
una de las dos áreas protegidas.

Varios territorios de pueblos y naciones indígenas que habitan la zona serían inundados o afectados en su libre transitabilidad. Ese es el caso de los Territorios Comunitarios de Origen de Mosetenes, Chimanes, Lecos, Tacanas, Uchupiamonas y otros que están legalmente reconocidos dentro del Estado Plurinacional de Bolivia. La nación indígena más afectada en su territorio sería la Moseten.

Así como no se puede valorar el impacto de la picadura de un mosquito diciendo que sólo afecta el 0,00001% del cuerpo humano, tampoco se puede reducir el impacto de una represa al área de inundación y menos jugar con porcentajes para invisibilizar sus graves efectos negativos.

El río Beni, el amazonas, los valles, los yungas y el altiplano son parte de un todo articulado e interdependiente en el que la afectación de uno de sus elementos claves tiene efectos sobre los otros componentes de ese sistema.

De este recuento podemos concluir que estamos frente a un proyecto de gran afectación para la amazonia, los pueblos indígenas y otras poblaciones que habitan en la región. ¿Todo este daño ambiental puede compensarse con los réditos económicos que generaría el mega proyecto hidroeléctrico del Chepete y El Bala?

Matrices de impacto

¿Por qué extractivismo mega hidroeléctrico?

La idea de “Bolivia corazón energético de Sudamérica” siempre estuvo presente a lo largo de las últimas décadas. Sin embargo, hoy ha cobrado una gran relevancia por la caída de ingresos de exportación de hidrocarburos debido a la disminución de los precios del petróleo a nivel mundial.  El 2017, los ingresos por regalías e Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) retornarán a niveles muy cercanos a los de 2006, año de la nacionalización de los hidrocarburos.

El precio de venta a la Argentina, que en el año 2012 superó los 11 $US por millón de BTU (Unidad Térmica Británica), ha llegado a fines del 2016 a menos de 3 $US por millón de BTU.

Pero no solamente están cayendo los precios e ingresos del gas que se exporta al Brasil y Argentina, sino que además las reservas de gas natural están bajando. El consumo doméstico de gas natural se está incrementando y no es posible pensar en un aumento sustantivo de los volúmenes de exportación en el corto plazo.

La situación es tan grave que en el mes de Julio del 2016 la Argentina aplicó una multa de 2.224.068 dólares a Bolivia por incumplir con el suministro de gas al vecino país. Según la empresa Energía Argentina S.A. (ENARSA), Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB) debió haber entregado ese mes 21,55 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d) y YPFB envió en promedio 15,40 MMm3/d. Es decir 6,15 MMm3/d menos de lo solicitado.

En el mes de Julio del 2016 la producción total de gas alcanzó en el país los 55,08 MMm3/d. De este volumen 12,49 MMm3/d fueron para abastecer el mercado interno, 27,19 MMm3/d se exportaron al Brasil y sólo quedaron 15,40 MMm3/d para vender a la Argentina.

La caída de ingresos por exportaciones de gas tiene un impacto económico y político. La lógica dominante durante la última década ha sido la de un Estado  exportador de gas  que distribuye la renta entre las regiones y los bolivianos, a través de una serie de mecanismos y programas sociales. La fortaleza del gobierno depende de su capacidad de repartir esos dineros que provienen de la extracción y exportación del gas. La disminución radical de dichos ingresos abre no sólo una crisis económica sino una crisis política en el país. El Estado “padrino” ya no sería sostenible.

Para compensar la caída de ingresos por exportación de gas el gobierno busca construir varias mega hidroeléctricas que exportarían electricidad a los países vecinos. El plan es pasar de una potencia instalada de 1.600 MW a 13.382 MW hasta el 2025.

CAMBIO DE LA MATRIZ ELECTRICA

Según proyecciones del Viceministerio de Electricidad y Energías Alternativas -transformado en Ministerio de Energía desde enero del 2017- para el año 2025, Bolivia necesita una potencia instalada de 3.000 MW para satisfacer su demanda interna. Esto significa que habría un excedente de 10.000 MW para la exportación.

PROYECTOS DE MEGA HIDROELECTRICAS

El incremento en la generación eléctrica para la exportación se daría sobre todo a través de cuatro mega proyectos hidroeléctricos: 1) el Chepete y El Bala, 2) el Complejo hidroeléctrico de Río Grande que incluiría las represas de Jatun Pampa, Seripona,  Cañahuecal, Las Juntas, Ocampo, Peña Blanca, La Pesca y Rositas, 3) Cachuela Esperanza, y 4) la represa Binacional entre Bolivia y Brasil en el río Madera.

En el 2010 Sudamérica tenía una potencia instalada de 236.140 MW. Es decir que aunque se hicieran estos cuatro mega proyectos la potencia eléctrica instalada en Bolivia no representaría ni siquiera el 1% del total instalado en la actualidad en Sudamérica. ¿Con estas cifras es realista hablar de Bolivia como corazón energético de Sudamérica?

Las inversiones que se necesitan  para construir estas mega hidroeléctricas superarán los 25.000 millones de dólares y marcarán el futuro de Bolivia para los próximos 50 años.

¿Será este el camino más apropiado para Bolivia? ¿Vale la pena invertir tanto dinero y provocar una serie de impactos sociales y ambientales en las regiones donde serán emplazadas las represas? ¿Qué perderemos si ejecutamos estos proyectos y cuál será realmente la ganancia?

En términos más generales: ¿la tendencia a nivel mundial es hacia un creciente mercado de exportaciones eléctricas o hacia una generación más local y distribuida a partir de energías renovables?

En síntesis, ¿Con estas mega hidroeléctricas Bolivia va a exportar y Vivir Bien o por el contrario exportar y morir?

Analicemos la información disponible en relación al Chepete y El Bala que proviene de las fichas ambientales y el Estudio de Identificación que elaboró Geodata por encargo de ENDE.

Hidroeléctricas: Exportar y Morir

Haga click en la imagen para bajar el Tunupa Nº 100 en PDF.

Indice:

Los bosques y el agua no tienen cumpleaños en Bolivia

Pablo Solón

El 21 de Marzo es el día internacional de los bosques y la noticia paso casi desapercibida en Bolivia. El día mundial del agua es el 22 de marzo y parece que correrá la misma suerte. Los titulares de los medios de comunicación y las autoridades omitieron reportar que el 2016 fue un año de gran deforestación y fuego descontrolado. La conexión entre la deforestación y la sequía que azotó Bolivia no fue destacada. Continúa leyendo Los bosques y el agua no tienen cumpleaños en Bolivia

Joan Martínez Alier: El antiecologismo está haciendo caer a los gobiernos progresistas

El ecologista, académico y político catalán Joan Martínez Alier estuvo de visita en Bolivia para impartir charlas sobre la importancia de buscar alternativas al extractivismo. A su paso por La Paz, en entrevista con Página Siete, indicó que los gobiernos progresistas están pagando una factura muy cara por no haber planteado políticas que reemplacen al extractivismo. Considera que el Gobierno boliviano fue incoherente al predicar el ecologismo en las cumbres internacionales y pretender construir una carretera por el TIPNIS.

Como país extractivista, nos resulta sugerente a los  bolivianos esta mirada del neoextractivismo, ¿en qué consiste?

Esto, primero, no es un tema solamente de Bolivia, ha nacido en América del Sur con Eduardo Gudynas, de Uruguay, Maristella Svampa, de Argentina, y Alberto Acosta, de Ecuador. Allá pasó, creo, un poco como acá en Bolivia, que el lado ecologista del Gobierno se fue del Gobierno, o lo echaron del Gobierno. Extractivismo, como dice Eduardo Gudynas, “es un sistema económico que se basa en la extracción de materias primas, de pocas materias primas y predominantemente para la exportación”. Si miras la economía, en su conjunto depende mucho de esta exportación de pocas materias primas. Este sistema nunca fue tan grande como ahora.

Las cifras muestran que se ha multiplicado por cuatro en América del Sur en  20 años. No puede ser que vaya a aumentar otras cuatro veces en los próximos 30 años y luego otras cuatro veces, esto es imposible, quedaría todo destrozado de manera increíble. A Bertha Cáceres la mataron hace un año, pero no es  sólo Bertha Cáceres, hay 10, 12 o 15 en un año en el mundo, no sólo mujeres, sino también hombres. Socialmente implica mucha represión. En este momento, tanto se ha exportado que hasta se han bajado los precios porque hay una sobreproducción, por ejemplo, en el cobre hay una competencia entre Chile y Perú que está haciendo bajar los precios. Es como un extractivismo absurdo.

¿Hay alguna alternativa o tenemos que conformarnos con un extractivismo cada vez más depredador?

Esta década de bonanza ha acabado hace tres o cuatro años y habría que ver que en todos los países -Argentina, Perú, Brasil, Ecuador, Venezuela, con excepción de Bolivia- el balance comercial fue negativo. No pueden pagar las importaciones, con lo cual han devaluado en Argentina y en Brasil, además devaluaron el uno contra el otro porque uno quiere exportar y el otro también. En Bolivia hasta ahora no ha ocurrido, pero hay un pequeño balance comercial negativo. Es absurdo exportar tantísimo y no poder ni pagar las importaciones y la bonanza se ha acabado y está llevando a que caiga un gobierno tras de otro de los que eran progresistas. Ya han caído los de Brasil y Argentina, no sé que estará pasando en las próximas semanas en Ecuador y aquí la cosa tampoco está muy afirmada. Este antiecologismo de estos gobiernos les va a salir muy caro. Lo hemos visto aquí, con el referendo que fue una cosa tan ajustada pues hubo el divorcio por lo del TIPNIS, es un divorcio que parece irremediable. Correa es lo mismo, a Alberto Acosta, que es toda una personalidad porque fue presidente de la Constituyente y fue Ministro de Energía y Minas, (Correa) lo maltrata públicamente. Y esos votos, que son 3% o 4%, ahora van a hacer falta a su candidato.

¿Qué haría un ecologista gobernando Bolivia? No podría cortar exportaciones de gas ni de minerales porque económicamente el país sería inviable.

Sólo se frena esta marcha al extractivismo con resistencia popular y muchas veces con gente muerta por el camino. Habría la alternativa de, por lo menos, no aumentar el extractivismo. Se puede hacer alianzas con otros países para mantener precios, se podría poner impuestos a las exportaciones, como una compensación ecológica, unos impuestos ambientales; esas son medidas moderadas que se podrían hacer para señalar que hay una intención antiextractivista.

¿Hay un desarrollo posible sin vivir de las materias primas? Porque eso era parte de la preocupación del propio Evo, y el Vicepresidente lo decía: “No somos guarda parques”, precisamente en el sentido de que para lograr el desarrollo tienen que vender materias primas.

La palabra “guardaparque” implica que aquí iba a haber conservación de los bosques en vez de deforestación porque hay población indígena y porque desde afuera alguna gente les está adjudicando el papel de guardaparques y de absorvedores de carbono, y que el ecologismo es una cosa de gringos que no se preocupan de la pobreza. Ese es un ecologismo que sí existe, conozco a ese tipo de gente que se preocupa más de animales que de personas humanas, pero no es lo único que existe. Por ejemplo, Bertha Cáceres no era de éstas, no sé cuántos ejemplos hay que dar. Esto revela que  García Linera, que lee libros, que es una persona instruida, (tiene) una mala fe intelectual. Es decir, “yo sólo me fijo en esto y no me fijo en lo otro, porque lo otro no me conviene para mis planes económicos de ganar dinero exportando lo que sea y repartirlo un poco”.

¿Hay una mala fe intelectual de parte de García Linera?

Claro, porque cuando habla de ecologismo podría haberse dado cuenta de que hay un ecologismo popular. Decir que el ecologismo es un tema de guardaparques, es precisamente no darse cuenta de este ecologismo popular. La pregunta no la he contestado toda porque es una pregunta muy lógica, si no exportamos de todo,  ¿de qué vamos  a vivir? Dicen: “Vamos a producir 13.000 megavatios de potencia hidroeléctrica”, pero El Bala y el Chepete son solamente 3.000 o 4.000, significa que todavía tres  veces más (quieren producir).  En vez de esto por qué no decir: “Si tenemos 5.000 o 6.000 millones para invertir” -que no los tienen porque El Bala se construiría con créditos-, pues lo vamos a invertir aunque sea en energía fotovoltaica porque el sol es muy fuerte. Entonces, como ya no hay el estaño, ya no hay gas, pues ahora que venga la electricidad y siempre al servicio del comercio exterior en vez de preocuparse más de las necesidades locales. Si quieren que la gente viva mejor, pues construyan más viviendas y hagan más agricultura, no de soya para exportar y además con glifosato, contra una promesa que se hizo aquí y que antes se hizo también en Ecuador para no producir transgénicos.

Las represas pueden ser sostenibles en pequeña escala a diferencia de grandes proyectos como el de El Bala. ¿Qué otros ejemplos concretos de soluciones en pequeña escala podría mencionar?

Puede pasar que en Bolivia también haya oposición a los proyectos como en otros países. Yo creo que puede pasar… de hecho, con El Bala va a pasar porque es 4.000 o 3.000 megavatios, que es como tres grandes centrales. Es mucho para un país mediano, es mucha electricidad y habrá, ya hay, oposición local y habrá también oposición conservacionista.  La energía fotovoltaica  es el sol convertido directamente en electricidad y está bajando de precio muy rápidamente; no es ninguna utopía. Y, ojo, China está primero en el mundo en energía fotovoltaica. Hay chinos fotovoltaicos y hay chinos hidroeléctricos y hay chinos mineros, hasta hay chinos azucareros, pues escojan a sus chinos, a un chino fotovoltaico (risas).

Se dice que un país como Bolivia puede tener mucha energía solar, pero la parte tecnológica tenemos que comprarla y las patentes son caras, lo cual dificulta un proyecto a gran escala.

Habría que preguntar cuánto va a costar esta pequeña central nuclear experimental (de El Alto).

Es una tecnología bastante más complicada, bastante más patentada y que no sé qué se oculta detrás de ésta, puede haber algún tráfico de uranio.  Me parece a mí que esos recursos se podrían invertir en otras cosas. Es lo mismo con El Bala, si tiene 5.000 o 6.000  millones de dólares, se podrían invertir en otras cosas, incluyendo una parte de energía fotovoltaica con patente. Es  más fácil y barato que una central nuclear.

Los gobiernos progresistas han sido  la esperanza del ecologismo pero en la práctica se están distanciando de la protección a la naturaleza. Entonces, políticamente ¿qué le queda al ecologismo?

Yo creo que aquí podría haber un gran movimiento ecologista. Es fácil ver que al destruir la naturaleza se va a  destruir a la gente (por ejemplo, en el Cerro Rico de Potosí) y podría surgir un movimiento. Ya ha nacido este ecologismo popular, ya existe. Recuerdo  lo que ocurrió durante dos años, hasta la Cumbre de Copenhague   o Cancún: uno veía a Bolivia, a Pablo Solón y  su equipo, solos frente al mundo, diciendo la verdad. Se veía ilusión, pero luego vino  un divorcio; la ilusión duró sólo  dos años. Sin embargo,  dejó algo; dejó dos Constituciones (Bolivia y Ecuador) que están muy bien; la de Ecuador habla en el artículo 71 de derechos de la naturaleza.

Hablando de las consecuencias  de este impulso extractivista depredador, usted comentaba que hay  una factura que podrían pagar estos gobiernos, ¿cuál es esta factura?

Yo creo que el impulso  que hubo aquí en un corto tiempo, quedó coartado. No puedes ir a Copenhague a protestar y luego hacer la carretera por el TIPNIS;   la incongruencia es tan grande que se perdió la ocasión de un liderazgo ambiental desde el sur que ojalá pudiera volver.

Ha habido dos episodios recientes muy preocupantes: uno, la escasez de agua en La Paz y, otro, la plaga de langostas que ha tenido que ser combatida con  fumigaciones. Los ambientalistas ven en esto señales preocupantes,  ¿qué opina al respecto?

Esta plaga de langostas puede haber ocurrido otras veces, puede ser que el tipo de cambio de cultivo y la deforestación (hayan afectado). He estado hablando de esto con un agroecologista de Santa Cruz y dice que faltó prevención; ya se veía que pasaba esto y que la administración no hizo nada. Y en cuanto al agua, creo que ha habido un Niño estos años y cuando hay Niño, hay sequía. Además, todo está acelerado por el cambio climático. Esto no tiene precedentes y puede ser que este mismo fenómeno del cambio climático -que es lo que hace disminuir los glaciares- va a influir en que haya otros cambios, incluyendo el ciclo del agua que siempre ha existido porque el sol evapora el agua y vuelve a caer. Para evitar eso, de todas maneras, lo mejor es preservar los bosques. El bosque amazónico en general es lo que hace que llueva. Hay que conservar la Amazonia, no es un tema de gringos, es un tema sudamericano y de población indígena, porque, además, todo esto se hace a costa de ellos. Esta idea de que el ecologismo es una cosa de gringos que nos quieren robar la Amazonia y nos quieren perjudicar, es ir contra una realidad,  porque el que niegue esto, niega la realidad. Se le podría llamar de otra manera, pero yo le llamo así: ecologismo popular. Esto es lo que estos gobiernos progresistas han desaprovechado política, cultural e incluso internacionalmente.

¿Evo podría ser un líder mundial  si  hubiera hecho calzar los hechos con su discurso de defensa de la Madre Tierra?

Podría ser, porque de afuera se veía más como alguien que es descendiente indígena y que tenía esta autoridad, pero dejó de ser así. Algo similar pasó con  Correa, que es totalmente criollo, de Guayaquil, economista y habla inglés: también podría haber hecho un poco más en esto. Ninguno lo hizo.

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Visitó un botadero y se reunió con líderes

A juzgar por la tranquilidad con la que caminó en la sede de Gobierno de Bolivia, Joan Martínez Alier,  ecologista de Barcelona, España, parecía un paceño más. Sus 78 años no le pesaron para nada en la altura de La Paz y tampoco en Cochabamba, las  ciudades que visitó durante las dos semanas que permaneció en el país, con el Carnaval de por medio.

Llegó para impartir conferencias sobre los efectos del extractivismo y para ofrecer alternativas a los grandes proyectos hidroeléctricos que pretende construir el Gobierno en El Bala y el Chepete.

A su paso por Cochabamba, además de reunirse con líderes ambientalistas, entre ellos Alex Villca, contrario a la construcción de las represas, hizo una visita al botadero de Kara Kara, cuyos pobladores viven en condiciones ambientales deplorables.

Según cuenta Marco Gandarillas, del Centro de Documentación e Información de Bolivia (CEDIB), donde Martínez ofreció una conferencia, el académico “tiene un proyecto global para contabilizar los conflictos socio-ambientales” y, en ese plano, “los casos de Bolivia son emblemáticos dentro de este estudio global”.

En La Paz estuvo en la Fundación Solón, donde también impartió sus conocimientos sobre los daños al medioambiente.

Book: Systemic Alternatives

Systemic Alternatives

[Versión en Español] The premise of this publication is that we are living a systemic crisis that can only be solved through systemic alternatives. Humanity is facing a complex set of crises from environmental, economic, social to civilizational crisis. All of these crises are part of a whole. We cannot solve one of these crises without addressing the others.

The construction of complementarities between Vivir Bien, degrowth, commons, ecofeminism, Mother Earth rights, deglobalisation and other visions is essential to forge systemic alternatives to capitalism, productivism, extractivism, patriarchy and anthropocentrism. The main goal of this publication is to promote a constructive and creative dialogue between these different visions.

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Introduction

Vivir Bien
Degrowth
Commons
Ecofeminism
Rights of Mother Earth
Deglobalisation
Complementarity

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Libro: Alternativas Sistémicas

Systemic Alternatives

[English version] La presente publicación parte de la premisa de que estamos viviendo una crisis sistémica que sólo puede ser resuelta con alternativas sistémicas. Lo que la humanidad enfrenta no es sólo una crisis ambiental, económica, social, geopolítica, institucional o civilizatoria. Todas estas crisis son parte de un todo. Es imposible resolver una de estas crisis sin abordar las otras en su conjunto.

La construcción de complementariedades entre el Vivir Bien, el decrecimiento, los comunes, el ecofeminismo, los derechos de la Madre Tierra, la desglobalización y otras visiones es esencial para forjar alternativas sistémicas al capitalismo, al productivismo,  al extractivismo, al patriarcado y al antropocentrismo. El objetivo principal de este libro es promover un diálogo constructivo y creativo entre estas distintas visiones.

Para descargar la publicación completa en su versión PDF pulse aquí

INDICE

Introducción
Vivir Bien
Decrecimiento
Los Comunes
Ecofeminismo
Derechos de la Madre Tierra
Desglobalización
Complementariedades

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Crece la inestabilidad en Latinoamérica por la falta del agua

Manifestantes en el centro de La Paz, Bolivia, sostienen baldes y protestan por la sequía continua. Photograph: David Mercado/Reuters

[John Vidal, The Guardian, 6/3/2017]

Bolivia fue sacudida hasta la médula en la primavera del año 2000, cuando decenas de miles en la ciudad de Cochabamba protestaron contra la privatización de los servicios de agua de la ciudad. Durante las semanas de dicha protesta, una persona murió y muchos resultaron heridos; la compañía fue expulsada y la crisis política – conocida como las primeras guerras de agua del siglo XXI – fue un catalizador que condujo a la elección de Evo Morales, primer presidente indígena de Bolivia.

Morales aún es presidente, pero mientras la sequía más larga y profunda del país en la historia reciente continúa arremetiendo en ciudades a lo largo de Bolivia, él tiene razones para temer que el agua pudiera también significar la ruina política para su gobierno.

Mientras la crisis nacional de dicho recurso entra en su cuarto mes, el agua potable es racionada a unos cuantos días a la semana en muchas ciudades, las represas del país permanecen casi vacías, y el segundo lago más grande del país se ha secado. Mientras la ira se ha ido generalizando, las protestas se han ido extendiendo a lo largo del país.

Morales asegura que la sequía de Bolivia se ha dado debido al calentamiento global. Sin embargo, explica Pablo Solón, ex-embajador de Bolivia ante la ONU en las negociaciones globales del cambio climático, no es tan simple. Bolivia no sólo pudo haber mitigado los impactos de la sequía con buena planeación, sino que ha exacerbado los efectos del cambio climático al apoyar desarrollos dañinos, dice Solón.

“Los glaciares de Bolivia se están derritiendo; han perdido probablemente 40% del hielo debido al cambio climático. Pero el agua de las represas para las ciudades se recoge principalmente de las lluvias, no de los glaciares,” declara Solón. “Si esta sequía continúa y no llueve, [normalmente entre noviembre y abril] nos enfrentaremos a una seria crisis política.”

“Las ciudades son vulnerables al cambio climático, pero las políticas gubernamentales están empeorando el cambio climático,” dice Solón. Ha habido un enorme desarrollo de las industrias extractivas, como la soya, la minería y las mega represas. También ha habido mucha deforestación. Todo esto empeorado la situación del agua y ha causado que Bolivia y otros países latinoamericanos sean más vulnerables al cambio climático.”

El impacto de la minería en Perú

the-guardian-3Ecuatorianos enfrentándose a la policía en una protesta, a 30km de Quito, contra la privatización del agua en 2010. Photograph: Pablo Cozzaglio/AFP/Getty Images

Las disputas sociales y medioambientales sobre los escasos recursos hídricos muchas veces se han desbordado en el vecino Perú, donde las compañías mineras internacionales han recibido numerosas acusaciones por contaminar los ríos, apropiarse del agua y reducir la cantidad disponible para los agricultores. Las mega represas, agronegocios y el cambio climático, en conjunto, han afectado los suministros de agua, dicen grupos comunitarios.

Según Human Rights Watch las huelgas y confrontaciones debido al presunto secuestro de los suministros de agua y la contaminación por parte de la minería han conducido a 51 muertes en el país entre 2011 y 2015, de acuerdo con Human Rights Watch. Mientras las protestas van en aumento, se ha declarado ley marcial en dos provincias. Walter Gutiérrez, defensor del pueblo de Perú ha reportado por separado más de 200 conflictos entre minas y comunidades, la mayoría conectados con el uso del agua.

“Nos están condenando a una lenta muerte,” dice Néstor Cuti, líder de un sindicato que se opone a una mina y represa que amenazan con afectar el río Apurímac en las tierras altas del sur de Perú. “En el futuro, sabemos que tendremos menos agua. Ya no podemos confiar en la estación de las lluvias. Cada año los niveles de agua van decreciendo.”

De acuerdo con los científicos el cambio climático está haciendo que el clima en Perú sea más extremo, de acuerdo con los científicos. El mes pasado, varias personas murieron cuando las intensas sequías e incendios forestales dieron paso a lluvias torrenciales y deslaves. Las inundaciones saturaron las plantas de tratamiento de agua con rocas y escombros, forzando a las autoridades a restringir el uso de agua en Lima, la capital, y Arequipa, la segunda ciudad más grande del Perú.

El agua controlada por la elite en Ecuador

the-guardian-1Trabajadores de un barrio en Chiclayo, Perú, utilizan un camión de bombeo para remover agua estancada después de lluvias y desbordamientos. Photograph: Cris Bouroncle/AFP/Getty Images

Al situarse sobre la línea ecuatorial, Ecuador es menos vulnerable a la escasez, pero los agricultores a pequeña escala se han quejado amargamente de las apropiaciones del agua por parte de los agronegocios y la industria minera. En 2015, luego de que una nueva ley permitiera una mayor privatización del agua y le concediera a compañías mineras el acceso a fuentes escasas en algunas regiones, los movimientos indígenas se unieron a 20 grupos de agricultores y ambientalistas para marchar desde la región del Amazonas hasta Quito para exigir el acceso igualitario al agua.

Ecuador es el único país del mundo cuya constitución declara al agua como un derecho humano, pero aún existe una gran desigualdad en el acceso, dice Manuela Picq, una académica franco-brasileña en Amherst college, y otrora catedrática de la Universidad San Francisco de Quito.

“Se dice que el 1% más rico de Ecuador controla el 64% del agua potable,” explica Picq. “Una sola mina puede utilizar más agua en un solo día que toda una familia en 22 años.”

Un nuevo movimiento político emergiendo alrededor del agua

Picq, quien fue deportada de Ecuador en 2015 por su trabajo con los movimientos indígenas, ve el agua como parte de una nueva política surgida en los países andinos y centroamericanos – cruzando las fronteras tradicionales de izquierda y derecha, impulsada por movimientos sociales, e infundida con la filosofía de los pueblos indígenas, quienes consideran al agua como la fuente de la vida. Estos movimientos, dice, están actuando como una nueva fuerza democrática, exigiendo la rendición de cuentas de los gobiernos, y oponiéndose fuertemente a la industria minera por su abuso del agua.

“[El acceso al agua] es parte de una lucha política más amplia. Se trata de cambiar la política para que las economías no estén basadas sobre la extracción de recursos,” dice Picq. “Atraviesa todas las fronteras y va mucho más allá de los pueblos indígenas. Su llamado por el agua hace eco con un deseo colectivo, mucho más amplio, de redistribución igualitaria y responsabilidad compartida que se trasmite a través de las generaciones.”

Al tiempo que el cambio climático afecta las lluvias y las compañías mineras y de agronegocios exigen más, otros países latinoamericanos también están viviendo nuevos conflictos de agua. En Chile, el primer país del mundo en privatizarla en la década de 1980, el impulso político está ganando fuerzas para reformar las leyes del mercado libre y hacer que éste recurso sea accesible para todos. El cambio climático, que se prevée reducirá severamente la disponibilidad del agua en Santiago, así como otras áreas, ha sido culpado de las lluvias devastadoras fuera de temporada, las cuales esta semana condujeron a inundaciones y dejaron a millones de personas sin acceso al agua por tubería.

En Centroamérica, el ex-vicepresidente guatemalteco Eduardo Stein apunta que las comunidades intentan retomar el control del suministro de agua. “La centralización ha facilitado el que los actores corporativos se aprovechen. Las plantaciones de azúcar, palma y plátano muchas veces utilizan una cantidad desproporcionada de ésta, e incluso en algunos casos desvían los ríos, un crimen que el gobierno es demasiado débil como para evidenciar y sancionar. Ya existe más migración interna, donde los pueblerinos abandonan las áreas secas y crean fricción con las comunidades anfitrionas,” comenta.

“El estado está trabajando, pero para los intereses de unos cuantos. Cuando se trata de asegurar el acceso igualitario al agua y otros recursos naturales, el gobierno no ha proporcionado a todas las personas los servicios que manda la constitución.”

Declara Solón: “El agua tiene un gran impacto sobre la gente y la política. La gente se está enojando mucho. Este enojo entra en la política y los gobiernos están perdiendo popularidad.”

As water scarcity deepens across Latin America, political instability grows

Ecuadorians clash with police 30km from Quito in 2010 in a protest over proposed water privatisation. Photograph: Pablo Cozzaglio/AFP/Getty Images

[John Vidal, The Guardian, 01/03/2017]

In Bolivia, Peru and Ecuador disputes over water shortages are part of a wider fight for equal access and shared responsibility. Continúa leyendo As water scarcity deepens across Latin America, political instability grows

Disrupción solar versus Mega hidroeléctricas

Por la presente queremos compartir la presentación “Disrupción solar en Bolivia” preparada por Pablo Solón para la XXXVII versión de la Cátedra Libre Marcelo Quiroga Santa Cruz de la UMSA que se llevó a cabo el 3 de marzo en el Paraninfo Universitario de la UMSA con el apoyo del Rectorado de la UMSA, la Carrera de Comunicación Social y la Fundación Solón, y que contó con la participación del ecólogo y economista catalan Joan Martínez Alier y de Alex Villca de San José de Uchupiamonas del parque Madidi.
Presentación en PDF: https://funsolon.files.wordpress.com/2017/03/disrupcion-solar-en-bolivia.pdf Continúa leyendo Disrupción solar versus Mega hidroeléctricas

¿Está preparada Bolivia para la disrupción solar?

Por Pablo Solón

Cada cierto tiempo se produce una innovación tecnológica que produce una ruptura radical con el pasado. Ese fue el caso de la telefonía celular que desplazó a los teléfonos fijos; de las cámaras digitales que hicieron desaparecer a las de película; de las computadores que convirtieron en reliquias a las maquinas de escribir. La edad de piedra no terminó por falta de piedras sino por la emergencia de la metalurgia del cobre y el bronce.

A estas tecnologías se las denomina disruptivas porque trastornan bruscamente el escenario imperante. Hoy la conjunción de la expansión de la energía solar fotovoltaica, el desarrollo de la generación distribuida de electricidad a partir de pequeñas fuentes de energía solar, el crecimiento del almacenamiento de electricidad en baterías y la estampida de autos eléctricos está provocando una disrupción solar.

El crecimiento exponencial de la energía solar fotovoltaica

La energía solar fotovoltaica ha sufrido un crecimiento exponencial en la última década. De 16 Gigavatios (GW) de potencia solar fotovoltaica instalada en el mundo el año 2008 hemos llegado a cerca de 230 GW en el 2015. Las previsiones afirman que la potencia instalada a nivel mundial de energía fotovoltaica puede alcanzar los 540 GW para el 2019.

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En América Latina y el Caribe, la energía fotovoltaica tenía el año 2015 sólo una potencia instalada de 2,2 GW comparada con 172 GW de las hidroeléctricas, sin embargo, mostraba el índice de crecimiento más acelerado. En términos relativos, la energía solar fotovoltaica creció el 2015 un 166% mientras las hidroeléctricas lo hicieron en un 3%.

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La razón de este crecimiento exponencial está en la caída de los precios de la energía solar fotovoltaica. Las células solares de silicio cristalino han descendido desde 76,67 USD por vatio en 1977 hasta aproximadamente 0,36 USD por vatio en 2014. Los precios de los módulos solares están descendiendo un 20% cada vez que se duplica la capacidad de la industria fotovoltaica. Según la Agencia Internacional de Energía Renovable, el costo de las instalaciones solares de una escala promedio (incluyendo paneles solares, inversores, montaje e instalación) ya están por debajo de los 2.000 USD por kW de potencia instalada (menos de 2 millones USD/MW), y para el 2025 estarán por debajo de 1.000 USD/kW (menos de 1 millón USD/MW). Cada mes salen nuevos reportes con costos de energía solar aún mas bajos.

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En varios países, ya se está alcanzando la paridad de red que se logra cuando los costos de producción fotovoltaica son iguales o menores a los precios de la electricidad que paga el consumidor final. De un precio promedio mundial en el 2010 de 0,32 USD por kilovatio-hora (kWh) hemos llegado ya en el 2014 a 0,16 USD/kWh. Actualmente la electricidad producida en instalaciones solares conectadas a la red tiene un costo de 0,05 a 0,10 USD/kWh en varios países del mundo.

Sistemas residenciales, balance neto y generación distribuida

La energía solar fotovoltaica está produciendo una revolución en la forma de generar electricidad. En el año 2010, más del 80% de los 9.000 MW de energía fotovoltaica que tenía Alemania en funcionamiento estaba instalado sobre tejados. Los consumidores de electricidad están pasando a ser productores de energía eléctrica a través de pequeños sistemas fotovoltaicos. Los costos de estos pequeños sistemas han caído en Alemania de 7.200 USD por kW en el 2008 a 2.200 USD por kW en el 2014.

Esta generación a través pequeños sistemas de electricidad fotovoltaica no es sólo para el autoconsumo, sino para vender a la red. Esto se conoce balance neto: un esquema por el cual el pequeño productor residencial se conecta a la red y vende la energía fotovoltaica en las horas de mayor radiación solar para luego comprar electricidad durante la noche. A través del balance neto, la compañía eléctrica que proporciona electricidad durante las horas de oscuridad descuenta de la factura los excedentes de electricidad que compra de los pequeños sistemas solares fotovoltaicos durante las horas de sol. En un principio, estos pequeños sistemas residenciales gozaban de incentivos, sin embargo, estos subsidios comienzan a ser reducidos o suprimidos por la disminución de los costos de los módulos fotovoltaicos.

La generación distribuida de electricidad a partir de pequeños productores locales de energía solar o eólica reducirá la dependencia de las compañías eléctricas, disminuirá significativamente la cantidad de energía que se pierde en la red eléctrica y hará innecesario el transporte de electricidad a lo largo de cientos o miles de kilómetros. La importación de electricidad será cada vez menos necesaria debido a que la producción y consumo serán cada vez más locales.

El almacenamiento de la electricidad está llegando

Por más de un siglo la electricidad ha sido un bien de consumo inmediato. Lo que se produce se debe consumir en el acto. Las baterías eran para artefactos pequeños, y el almacenaje en grandes cantidades de electricidad no estaba al alcance por razones económicas y tecnológicas. Esta realidad está cambiando. Cada vez más se puede almacenar electricidad en grandes cantidades para usarla en las horas de mayor demanda. Esto hará obsoletas las plantas de generación más costosas y contaminantes que entran en las horas pico, y abaratará el costo de la electricidad durante todo el día. El informe de Bloomberg New Energy Finance, “Las previsiones de almacenamiento de energía a nivel mundial, 2016-2024” estima que los costos de almacenamiento por kWh bajarán de un promedio de USD 400 en la actualidad a USD 200 en el 2020, llegando a USD 160 o menos en el 2025.

La irrupción de los automóviles a electricidad

El año 2015 se superó la barrera del millón de carros eléctricos hasta llegar a la cifra de 1,26 millones de autos vendidos a nivel mundial. Esta cifra es cien veces superior a los autos eléctricos que había en el 2010 y es el doble de los carros eléctricos que se tenía en el 2014. A diferencia de los motores a combustión interna que sólo tienen una eficiencia del 17% al 21%, los motores eléctricos tienen una eficiencia del 85% al 99%. En el 2015, ya habían 190.000 estaciones públicas de recarga para vehículos eléctricos en varios países del mundo. Muchas de estas estaciones son gratuitas y se autoabastecen con energía solar.

Al igual que las computadoras y los celulares, esta disrupción solar llegará a Bolivia mucho antes de lo que nos imaginamos. La regulación, los incentivos financieros, las normas técnicas, la promoción, la formación y capacitación en las nuevas tecnologías, y sobre todo la visión de país que queremos construir pueden acelerar este proceso poniéndonos a la delantera del mismo o retrasarnos y anclarnos en un esquema de desarrollo obsoleto del siglo pasado. ¿Hacia donde va Bolivia?

Siguiente parte: ¿Cuál el estado de situación de la energía solar en Bolivia?


Recuadro: 
Esperen lo inesperado.
Reporte de Carbon Tracker y the Grantham Institute at Imperial College London.

  • La energía solar fotovoltaica podría suministrar el 23% de la generación mundial de energía en 2040, eliminando totalmente al carbón y dejando al gas natural con sólo el 1% de la cuota del mercado.
  • La caída de los precios de los coches eléctricos y la rápida expansión de las energías renovables podrían frenar la demanda de petróleo a partir de 2020.
  • El crecimiento de los autos a electricidad desplazará aproximadamente dos millones de barriles de petróleo por día en 2025 una cifra similar a la que en 2014 hundió el mercado petrolero.
  • Entre el 2008 y el 2013, cinco grandes compañías energéticas perdieron en Europa cerca de 105.000 millones de dólares porque no estaban preparadas para el crecimiento de las energías renovables en un 8%.
    Fuente: http://www.carbontracker.org/report/expect-the-unexpected-disruptive-power-low-carbon-technology-solar-electric-vehicles-grantham-imperial/

Publicado el 19 de febrero de 2017 en el suplemento Ideas de Pagina Siete
http://www.paginasiete.bo/ideas/2017/2/19/esta-preparada-bolivia-para-disrupcion-solar-127619.html

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La ideología del progreso nos hizo olvidar la Naturaleza

Como un pequeño adelanto de la Conferencia de Joan Martínez Alier “El Ecologismo de los Pobres y el Anti-Extractivismo” que se llevará a cabo el 2 de Marzo a horas 18:30 en la Casa Museo Solón, transcribimos algunos fragmentos de la visión de este ecólogo político y economista catalán.

A primera vista, parece que el ecologismo es un movimiento de la clase media de algunos países nor-atlánticos, que creció a finales de los 60 y principios de los 70, y que al final de la década de los 80 se implantó electoralmente en Europa. Sin embargo, existe un ecologismo de los pobres, fácil de descubrir en los recientes y fuertes movimientos ecologistas.

Para algunos, el ecologismo sería únicamente un nuevo movimiento social monotemático, propio de sociedad prósperas, típico de una época post-materialista. Hay que rechazar totalmente esa interpretación. En primer lugar, el ecologismo – con otros nombres – no es nuevo. En segundo lugar, las sociedades prósperas, lejos de ser post-materialistas, consumen cantidades enormes e incluso crecientes de materiales de energía y, por tanto, producen cantidades crecientes de desechos. Ahora bien, la tesis de que el ecologismo tiene raíces sociales que surgen de la prosperidad, se podría plantear, no en términos de una correlación entre riqueza e interés “post-materialista” por la calidad de vida, sino precisamente en términos de una correlación entre riqueza y producción de desechos y agotamiento de recursos.  

Los movimientos sociales de los pobres están frecuentemente relacionados con sus luchas por la supervivencia, y son por tanto ecologistas – cualquiera que sea el idioma en que se expresen – en cuanto que sus objetivos son definidos en términos de las necesidades ecológicas para la vida: energía (incluyendo las calorías de la comida), agua, espacio para albergarse. También son movimientos ecologistas porque tratan de sacar los recursos naturales de la esfera económica, del sistema de mercado generalizado, de la racionalidad mercantil, de la valoración crematística (reducción del valor a costos-beneficios) para mantenerlos o devolverlos a la oikonomia (en el sentido con que Aristóteles usó la palabra, parecido a ecología humana, opuesto a crematística). Así, una “economía moral” viene a ser lo mismo que una economía ecológica.

La ecología de la supervivencia hace a los pobres conscientes de la necesidad de conservar los recursos. Esta consciencia a menudo es difícil de descubrir porque no utiliza el lenguaje de la ecología científica (aquí hay una diferencia con el ecologismo nor-atlántico), sino que utiliza lenguajes políticos locales, a veces religiosos. Ha habido y hay luchas sociales dirigidas a mantener el acceso popular a los recursos naturales contra la privatización (o contra la estatización).

El mercado (y también por otras razones el Estado) no valora los costos ecológicos, que siempre son de fondo, de tipo macro. Por tanto, las luchas sociales de los pobres para mantener el uso de los recursos naturales fuera de la economía mercantil (o fuera de la administración estatal) son, al mismo tiempo, luchas por la conservación de la naturaleza.

El eco-socialismo es más propio del Sur que del Norte, precisamente porque en el Sur las luchas anticapitalistas son muchas veces, aún sin saberlo sus protagonistas, luchas ecologistas.

Texto completo http://www.envio.org.ni/articulo/718