1971. Esa navidad fue distinta a todas las demás, y todas las demás ya no serían navidades. Como todos los años, la mamá sacó al “niñito Jesús”. El papá le arregló los dedos…, como todos los años. Era increíble como cada Noche Buena aparecía con algún dedo roto, aunque era guardado con el mayor cuidado. “Es un travieso”, solía decir la mamá, mientras el papá volcaba todas sus habilidades de restaurador para dejar impecable al “niñito”.

Estaba rodeado de pequeños animalitos sobre una mesita que precisamente el “Jó” había enviado de Santa Cruz. El nacimiento estaba frente a unas cortinas de seda que cubrían una de las ventanas que daba a la calle. Antes de ir a la misa de gallo, alguien prendió un par de velitas.

A la vuelta, una velita se había caído. La canastilla del “niñito” estaba quemada de un costado. La mesa tenía otra quemadura. Las cortinas habían ardido sin consumirse totalmente. Lo que pudo haber sido un incendio de proporciones se había detenido sin explicación alguna.

Esa noche el tema de conversación en medio de la picana y los regalos fue: ¿por qué las cortinas de seda no siguieron ardiendo? ¿Qué hubiera pasado si el fuego llegaba hasta las vigas del techo y la calamina plástica…? Ninguno de nosotros se imaginó lo que esa misma noche estaba pasando con el “Jó”.

Santa Cruz… A la una de esta madrugada los efectivos combinados, del ejército y la policía, allanaron la casa situada en la esquina Florida y Sara de propiedad de un señor N. Justiniano.
En el operativo se produjo una refriega con elementos extremistas… quienes trataron de repeler el allanamiento.
EL DIARIO, Diciembre 24 de 1971

Dice que respondió José Carlos de adentro. ¡También no se iba a dejar agarrar como gallina, ¿no?. Les metió bala, no cayó así nomás. Eso es lo que me cuenta mi hermana y en el periódico ha salido así.  Les metió bala, y [Oscar] Menacho me dijo a mí: “nos ha metido bala”.
Esperanza Soliz Saavedra

Era el 23 de diciembre de 1971… en una casa de la ciudad de Santa Cruz, en la que vivían dos estudiantes universitarios de 22 años de edad: Carlos López Adrián y José Carlos Trujillo. Rodearon el edificio una enorme cantidad de efectivos militares y también la policía encabezada por Ernesto Morant, el entonces jefe de la policía. Apresaron a los dos jóvenes. Como se parapetaron en el techo, hirieron a mi hijo en la rodilla y, como era de noche, no tuvo ningún auxilio médico y se desangró. Así herido como estaba, lo arrojaron sin piedad en una celda oscura y maloliente.
Emma Adrían de López

Él se escabulló. Entonces escuchó unos gritos de socorro. Se dio cuenta de que los gritos provenían de uno de los compañeros que estaba herido. Creo que fue uno de los tres que cayeron con él. Este compañero fue herido al tratar de escapar.
Entonces, él recordó que una de las normas -que si no se cumplían por lo menos se decían-, era que no se debía abandonar a un compañero herido. Recordó la norma. Se volvió a meter al manzano y a la casa, para ayudar al compañero. Pero él en la carta me dice que no podía ayudarlo, que hubiera tenido que cargarlo, y ahí es donde cae preso. Él cae preso tratando de sacar a un compañero herido de la casa de la que estaban escapando…
Franklin Salgueiro

La información fue hecha pública a mediodía de hoy por el prefecto del departamento [Widen Razuk] junto al subsecretario del Ministerio del Interior [Juan Antonio Elío Rivero].
Elío dijo que después de un operativo combinado entre efectivos del ejército y policía de seguridad se llegó a descubrir dos arsenales. A raíz de estos hechos inicialmente se dijo  que dos personas  se hallan detenidas, sin que  se hubiera dado la identidad de las mismas… se indicó que uno de ellos resultó herido.
…se encontraron varias armas automáticas, material subversivo y se observó la construcción de un túnel con una dimensión de 4 por 3 metros.
Posteriormente se hizo el mismo procedimiento con una casa situada en la rivera oriental del río Piraí.
Esta última había sido levantada en el lugar denominado “Sans Souci” distante a tres kilómetros de la ciudad. Fue en este lugar, dijeron los informantes, donde se encontró la mayor cantidad de armamento consistente en piezas automáticas, fusiles, bombas de diverso tipo, granadas de gases lacrimógenos, mascaras, una motobomba y abundante literatura comunista.
El arsenal había sido depositado en una choza con techos de calaminas y chapas de turriles. Se destaca la existencia de un túnel de 150 metros de largo por dos de ancho.
Según el subsecretario Elío, este túnel, al parecer, estaba destinado a ser una cárcel para las personas que hubieran podido ser secuestradas. Por lo fresco del  cemento, se desprende  que su construcción  fue reciente.
Elío señaló que  existen muchas personas comprometidas y se excusó de proporcionar mayores detalles para no entorpecer el proceso de investigación.
La captura de esos reductos guerrilleros, según las autoridades, hizo fracasar una operación del Ejército de Liberación Nacional, que debía ser iniciada la Nochebuena, con el secuestro de autoridades y personas  particulares, varias  de las cuales debían ser fusiladas.
“La Nochebuena en esta ciudad [Santa Cruz] pudo haberse llamado la “noche sangrienta” si los planes del Ejército de Liberación Nacional se cumplían de acuerdo a lo planificado”.
A su conclusión se dio a conocer un comunicado en el que se  indica que la situación se halla controlada por el gobierno, invitando a la población a celebrar la Navidad en la forma acostumbrada con la seguridad de que las Fuerzas Armadas velarán por su tranquilidad.
EL DIARIO, Diciembre 24 de 1971

EL Cristo de la Higuera, piroxilina, Escuela de Salud, La Paz,  Bolivia, 1987
EL Cristo de la Higuera, piroxilina, Escuela de Salud, La Paz, Bolivia, 1987
Los discípulos del Cristo de La Higuera

Los brazos del Che se confunden con las ramas del árbol de la vida. De la tierra brotan dos manos. Una sostiene un niño a punto de nacer y en la otra un niño indígena nos interpela con la mirada. A la derecha, la muerte, las masacres, la angustia, los cementerios… a la izquierda la lucha por la vida, la medicina kallahuaya, la medicina occidental, los comités populares de salud y una familia. Unos árboles talados nos recuerdan que la salud humana es impensable sin la salud de la madre tierra. En las tinieblas… los mercaderes de la medicina. Todas las imágenes tienen color menos una: el Cristo de La Higuera. Así se llama el mural que Solón pintó en 1995 en la facultad de medicina de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz.

El Che llegó a Bolivia cuando José Carlos tenía 18 años. Terminaba el año 1966 y habían pasado dos años del golpe militar de Barrientos. Varios dirigentes sindicales estaban exilados. Otros se encontraban presos o confinados. El carnicero de Lyon, Klaus Barbie, era asesor de los servicios de inteligencia de Bolivia. Los mineros sufrieron el recorte de sus salarios. El dictador Barrientos se hizo elegir presidente y viajaba por todo el país impulsando el pacto militar-campesino para arrinconar al movimiento obrero.

El Che no fue a las minas en un país que se caracterizaba entonces por el liderazgo de los trabajadores del subsuelo. Su campamento se instaló en una zona que limitaba entre los departamentos de Santa Cruz y Chuquisaca. Era un área montañosa, poco habitada, atravesada por el río Ñancahuazú. El nombre de su grupo guerrillero, que no alcanzaba ni al medio centenar, era Ejército de Liberación Nacional (ELN).

El 23 de marzo de 1967, la guerrilla entró en acción emboscando a una unidad militar. Siete soldados murieron y veintiún fueron apresados por el naciente ELN.  El ejército, asesorado por la CIA, bombardeó la zona y empezó a tender un cerco.  La guerrilla, dividida en dos columnas, sufrió una serie de bajas.

El 67 yo estaba en cuarto año, estaba a punto de terminar la carrera. Tenía 21 años. Y claro, había ese descontento en mucha gente de izquierda o semizquierda que quería hacer algo por la guerrilla.
Logramos reunirnos en un grupo que se denominaba Movimiento de Izquierda Generacional, MIG. Era un grupo al que llamábamos “generacional” porque nadie tenía más de 25 años, y porque le echábamos la culpa de nuestras frustraciones a la edad, a la edad de los viejos, de los “pekineses”, “moscovitas”, etcétera.
Queríamos apoyar a la guerrilla del Che aun cuando no sabíamos si el Che estaba efectivamente en la guerrilla. Solamente cuando murió el Che supimos verdaderamente que era la guerrilla en la que estaba el Che. Además, para nosotros era intrascendente si estaba o no estaba, lo que nos importaba era que se trataba de una guerrilla tipo Cuba. Eso era lo importante.
Franklin Salgueiro

Los 17 guerrilleros sobrevivientes encabezados por el Che fueron sorprendidos en Quebrada del Yuro. Después de tres horas de combate, Ernesto Che Guevara fue herido en la pierna izquierda y capturado junto a dos compañeros.

El capitán del ejército, Gary Prado Salmón,  identificó al Che y mandó un radiograma a Vallegrande anunciando la captura. El teniente coronel Andrés Selich se dirigió inmediatamente a la zona de combate y ordenó el traslado de los prisioneros a La Higuera. La madrugada del 9 de octubre de 1967 llegaron en helicóptero el coronel Joaquín Zenteno Anaya y el agente de la CIA Félix Rodríguez. A las 12:30 recibieron la orden de victimar al Che Guevara. A eso de la una de la tarde fue fusilado por el sargento Mario Terán luego de que sus otros dos compañeros corrieron igual suerte.

Cuando llegué, el Che estaba sentado en un banco. Al verme dijo: “usted ha venido a matarme”. Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó: “¿qué han dicho los otros?”. Le respondí que no habían dicho nada, y él contestó: “¡Eran unos valientes!”. Yo no me atreví a disparar. En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el Che podría quitarme el arma. “¡Póngase sereno -me dijo- y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!”. Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto.
Mario Terán

Cinco guerrilleros lograron escapar: Inti, Pombo, Benigno, Urbano y Darío.

Después de la derrota de Ñancahuazú, Cuba garantizó la continuidad del plan boliviano rescatando a los sobrevivientes y poniéndolos al frente del entrenamiento de nuevos reclutas en los montes de Baracoa (mítico escenario para la preparación de guerrilleros regionales) con el objetivo de regresar al escenario que, se creía, representaba el eslabón más débil del sistema en América Latina.
Gustavo Rodríguez Ostria

VOLVEREMOS A LAS MONTAÑAS.- La guerrilla boliviana no ha muerto. Acaba  apenas de comenzar. La guerrilla boliviana está en plena marcha y no vacilaremos en darle, como epilogo brillante, el triunfo de las fuerzas revolucionarias que instaurarán el socialismo en América Latina.
Guido “Inti” Peredo Leige, Julio 1968

Sin embargo, Cuba cambió de posición en la medida que la coyuntura boliviana cambiaba. El general René Barrientos murió [o fue asesinado en un accidente de helicóptero] el 27 de abril de 1969, lo que permitió que se restablezcan las libertades políticas. El 26 de septiembre de 1969, el general Alfredo Ovando  dio  un  golpe de  Estado  y  montó  un  gobierno  de  corte  nacionalista revolucionario. Se nacionalizó la Gulf Oil, petrolera yanqui. En mayo de 1970, la poderosa Central Obrera Boliviana aprobó en su IV Congreso la llamada “Tesis Socialista”, que es un alegato a la acción insurreccional de las masas.
Gustavo Rodríguez Ostria

Rondando con los discípulos

Fundamos un grupo para estudiar el tema de la guerrilla. Ese grupo luego se convirtió en el “Centro de Integración Revolucionaria – Sergio Almaraz Paz (CIR-SAP)”. Un buen día, ahí, charlando y charlando, se dice que teníamos que entroncarnos ya a la vida política, que estábamos hueveando, que teníamos que entroncarnos con la clase obrera, no sé qué… “¿Quiénes quieren unirse al PRIN?” preguntaron. Yo y el José Carlos, por supuesto, porque lo conocíamos a Lechín. Especialmente José Carlos, porque lo conocía mucho por su relación con su padre, y a mí también me gustaba mucho, porque yo, ideológicamente, siempre fui admirador del MNR y de Lechín.
Entonces dijimos “¡meta!, vamos a ser la punta de lanza del PRIN, ¡prinistas carajo!”. Lechín andaba clandestino en ese tiempo.  Ya a nuestro grupo se empezó a meter gente rara, iba Solíz Rada, salió de la cárcel Filemón Escobar, gente de ese peso. Y también le daba vueltas al grupo Marcelo Quiroga y otros.  No era un grupo formal. Los estables éramos unos ocho, pero aparecía gente de otro tipo, hasta Shimose apareció alguna vez.
Se produce entonces el golpe de [Alfredo] Ovando, viene el Sergio Paz y nos dice que debíamos expresar el teórico “apoyo crítico” al nuevo gobierno, y nos reunimos todos. Entonces nos explican que Ovando aquí, que Ovando allá… Ellos estaban metidos en el mambo. Nosotros no sabíamos nada, Ovando olía a mierda para nosotros. Nos dicen que Filemón Escobar iba a ser secretario ejecutivo de la COB, y que finalmente había que dar el famoso apoyo crítico. Nosotros dijimos: “no, con militares ¡nada!”. El PRIN no se mete ni soñando. El día que el PRIN se acerque a una bota militar se acaba.
Ahí fue donde nos separamos del CIR-SAP. Ellos se quedaron con el grupo. Seguimos siendo amigos, claro. Y ahí fue cuando nos acercamos cada vez más al otro ámbito. Había muerto el Inti, y ya en septiembre de 1969 ayudábamos a la gente del ELN. No estábamos plenamente integrados al ELN.
Franklin Salgueiro

El 10 de septiembre de 1969, Guido “Inti” Peredo, victima probablemente de la traición, era asesinado luego de una refriega con aproximadamente 150 “agentes del orden”.
Hugo Assmann

Cuando lo matan al “Inti”, Arce e Ibargüen se ocultan en mi casa. Hablaban y le daban mil vueltas a las cosas. Hablaban del PRIN con mucho respeto, para ellos era una cosa muy importante. Claro, se entendía, el ELN no tenía ningún obrero en sus filas… Se creó un pánico tremendo cuando murió Inti. Fue como si se hubiera muerto la madre de la familia. Era el Inti y los pollitos, debajo del Inti no había nada, no había nada.
Me fui a la Argentina y a los tres meses supe de la noticia de Teoponte I.
Franklin Salgueiro

Fue prácticamente todo el liderazgo estudiantil del país entero que ingresó a las guerrillas. En el mensaje a la juventud firmado por los dirigentes universitarios, ellos afirman que “abandonan la dirección del movimiento universitario para incorporarse como simples soldados al glorioso Ejercito de Liberación Nacional”. Y prosiguen diciendo que lo que ocurre ahora “es un pálido reflejo de lo que ocurrirá en el futuro y eso nos obliga a trastocar el estudio por la acción, el libro por el fusil y la vida cómoda por el peregrinar revolucionario en la geografía de nuestro país, dando combate a muerte a los sostenedores de la explotación imperialista”.
Hugo Assmann

Estando en Argentina recibo  una carta de José Carlos en la que me cuenta que se había enrolado en el ELN. José Carlos se vincula al ELN en julio, cuando comienza Teoponte I [19 de julio de 1970]. Es posible que haya sido un poco antes, pero estoy seguro que si él se hubiera enrolado antes de Teoponte I, él habría estado  allá.
En una segunda carta me dice que no sabía si yo verdaderamente quería “subir a la montaña” o enrolarme en el ELN, dado que yo tenía dos hijos. “Debes pensar -me decía- que en todo caso íbamos a luchar no sólo por dos niños sino por millones de niños pobres”. O sea que en esa carta me tocaba el punto que a nosotros nos unió siempre: los niños pobres.
La cuestión es que yo ya andaba desesperado en la Argentina, me compré un rifle 22, me iba a meter bala ahí, en los clubes de tiro. Llega otra carta de José Carlos, creo en los primeros días de octubre, y me dice que tengo que volver. Y me mandan los pasajes. Era todavía el tiempo de Teoponte I.
Franklin Salgueiro

Teoponte: el retorno a la montaña

Partieron a plena luz del día. Sesenta y siete varones, ni una sola mujer. El mayor de ellos tiene 37 años y el menor apenas bordea los 18 años.  Cincuenta y tres son bolivianos, catorce extranjeros: ocho chilenos, dos argentinos, un  peruano, un norteamericano-español y un brasilero. En su proclama, que lleva por título “Volvimos a las Montañas” afirman: “la patria es América, la patria no solo es donde se nace, sino donde se está dispuesto a morir o vencer… Un revolucionario no es extranjero en ninguna parte y es un patriota en todas partes”.

La amplia mayoría son de clase media. Apenas cuatro tienen origen obrero y doce provienen de familias campesinas, aunque en su mayoría no trabajan en el campo y son universitarios. Los mas importantes dirigentes de las universidades del país figuran entre ellos. Algunos antes de partir han dejado una carta deliberadamente escondida entre sus pertenencias: “Cuando hallen esta carta… sin duda que les sorprenderá esta mi actitud… No sé si obré mal o bien, pero en todo caso, quise evitarles preocupaciones inútiles. Por otra parte, no habría podido resistir una despedida formal…”. Otros la dejaron a la vista: “…en este momento estoy realizando el anhelo de mi vida: ‘hacer algo útil por los demás’”.

La mayoría de los bolivianos fueron militantes del partido comunista y la democracia cristiana, pero también hay algunos maoístas y trotskistas del POR (Combate). Son críticos de lo que califican “la izquierda perfumada”  y creen que solo se puede lograr una progresiva concientización de las masas mediante el ejemplo y “las demostraciones concretas”. Están convencidos de la necesidad de crear el “Hombre Nuevo” y consideran que el paso que están dando es decisivo en esa dirección.

18 de julio de 1970. Es invierno en la ciudad de La Paz. Todos están bien abrigados. Algunos se cubren con mantas mientras fuman un cigarrillo. La mayoría no sabe a donde se dirige, pero todos saben a qué van. Días antes les han tomado muestras de sangre y archivos dentales, por si fuera necesario. En sus cuellos tienen medallitas con sus nombres de guerra y su grupo sanguíneo.

Portan banderas blancas con una gran “A” azul y lucen en los brazos distintivos de la “Campaña de Alfabetización”, que ofrecen una momentánea cobertura. La pantalla es perfecta para la mirada ajena. Pero, fuera de su ángulo visual, desparramados en el suelo, bultos de cotense envuelven las mochilas cargadas de vituallas y uniformes verde olivo; en cajas se esconde una diversidad de armas, municiones, granadas hechizas y de las otras.
La caravana parte a las 8:30 de la mañana… En el serpenteante trayecto hacia la selva del norte paceño no se presentan problemas. Los controles militares se sortean sin problema.
Gustavo Rodríguez Ostria

DOMINGO 19 de JULIO.- A las dos de la mañana iniciamos la operación “Ricardo-Victoria” consistente en la toma de Teoponte, voladura de la draga, instalaciones de las oficinas y otras propiedades de la South American Placers, expropiación del dinero de la empresa (Sb. 50.000). Tomamos de rehenes a dos empleados alemanes (no había ningún yanqui por desgracia).
Osvaldo “Chato” Peredo

Las tropas del ejército se lanzan a la búsqueda de los insurgentes, pero qué pasa. Llega una orden para que no avancen. El coronel Juan Ayoroa recibió una nota pidiendo que deje en libertad  a diez prisioneros a cambio de los dos alemanes. El se queda callado. Entonces en radiodifusoras Altiplano, donde llega un papel en forma secreta, se lee un comunicado anunciando que el ELN ajusticiará a los alemanes si en 48 horas no pone en libertad a los 10 prisioneros…
Finalmente, el general Ovando instruye a su ministro Ayoroa que dé libertad a los diez presos. El 22 de julio salen los prisioneros. Son aplaudidos en la plaza de San Pedro.
Rudy Viscarra Pando

MIERCOLES 29 de JULIO.- ABANDONAN LA COLUMNA. Aproveché la oportunidad para dejar a la resaca que es un peso y resta movilidad a la columna. Se sumaron a ésta 5 más cuando insté a que abandonaran la lucha quienes no se sientan capaces de continuarla. Abandonaron la columna vestidos de civil y sin armas… El sacudón era necesario para depurarnos, y creo también para una buena efectividad combativa.
Osvaldo “Chato” Peredo

La llamada “resaca”, compuesta por 8 guerrilleros, entre los que se encontraba Adolfo Quiroga Bonadona y su hermano, fue masacrada por el ejército.

Si usted (Gral. Reque Terán) asegura que los guerrilleros, entre los que se encontraban mis dos hijos, no fueron fusilados, quiere decir que usted es un cómplice y encubridor del genocidio del 30 de julio, y de los demás crímenes ejecutados en las personas de los combatientes que cayeron heridos o prisioneros del Ejercito. ¿Cómo podría usted explicar que los ocho licenciados hayan resultado muertos? Estaban de civil, sin armas para hacer resistencia, creían en la oferta de exilio del presidente Ovando y la mayoría estaban enfermos. Cómo explica usted que mi hijo Adolfo no tenía visceras, ni pulmones, ni corazón, estaban absolutamente huecos y mostraban señales de balas 44 en el cuello, en el cuerpo y hasta en los pies y piernas? ¿Cómo puede ser que mi hijo Eduardo no tenga manos y su cuerpo estaba lleno de impactos de bala?… ¿Qué dice usted a esto general Reque Teran? No creo que ellos mismos, y sin tener armas hayan podido matarse así.
Maria Luisa Bonadona de Quiroga

El guerrillero Benjo Cruz es herido en un combate registrado cerca de un “chaco” el día 28 de agosto, no puede seguir la retirada con el grupo; los médicos Raul Ibargüen Coronel y José Arce Paravicini [los mismos que estuvieron escondidos en la casa del tío del “Jó”], así como su colaborador el universitario Hugo Bohorquez, deben primero evitar que se desangre, luego operar para salvar la vida del herido; es su deber en cumplimiento de su juramento al obtener el título profesional. Se improvisa un lugar de emergencia en una pequeña cueva, es operado Benjo Cruz con todo éxito; el herido sin embargo no puede caminar, imposible alcanzar al grupo guerrillero, que luego de ayudar en el traslado del herido y tratar de borrar las huellas donde se hallaban los médicos, han continuado con la retirada; no queda otra alternativa que la de seguir en la cueva a espera de que se reponga el herido. El Ejército los sorprende y los hace prisioneros, no hubo combate; un herido, dos médicos y un combatiente universitario se hallaban imposibilitados de hacer frente al numeroso contingente; prisioneros ya, son trasladados al llano y puestos en fila, fusilados. Se emplean ametralladoras para este fin como se establece por los siete impactos de bala que presenta el cuerpo del médico Ibargüen, seis en el cuerpo y uno en la cabeza, los cuerpos del Dr. Arce y el artista Benjo Cruz, presentan igualmente numerosos impactos…
EL DIARIO, Abril 18 de 1971

DOMINGO 13 de SEPTIEMBRE.- Resulta lamentable tanto esfuerzo y esperanza puesta en nosotros y en menos de dos meses estamos prácticamente diezmados y lo que es mas grave aislados. No hay capacidad combativa, y de los 14 que quedamos todavía hay quien busca abandonarnos, si no lo hace es por temor al Ejercito, o porque no tiene probabilidades de salir solo.
Osvaldo “Chato” Peredo

SABADO 26 de SEPTIEMBRE.- DOS AJUSTICIADOS. Hasta hoy la situación es desesperante por el hambre; nos alimentamos de palmito, hongos y una fruta parecida a la bellota, que nos ha estreñido a todos… A las dos de la tarde aparecieron Forte y Perucho que desertaron del campamento por el hambre, llevándose dos latas de sardinas de mi mochila (reserva estratégica para los 14 que quedábamos), dinero y el poquito de manteca que me quedaba en un nylon. Fueron ajusticiados en el acto, pese al inmenso aprecio que me ligaba a Peruchín.
Osvaldo “Chato” Peredo

SABADO 3 de OCTUBRE.- LA MUERTE RONDA CON EL HAMBRE. Rogelio nos alimentó buscando cualquier cosa. Llegamos a un chaco sin quemar. La choza al otro lado del río esta deshabitada. Síntomas buenos de campesinos, comida, etc. Pero también puede estar cerca el ejercito. Quirito y Alberto ya no se mueven para nada; si no encontramos un chaco pronto se morirán.
Gustavo Ruiz Paz “Omar”

LUNES 19 de OCTUBRE.- MUERE EL MEJOR COMBATIENTE. Francisco [Néstor Paz Zamora] no se levantó más desde que lo dejamos y había que ayudarlo a comer y realizar otras necesidades. Que pensaba y hablaba constantemente de sus compañeros. Que murió en absoluta tranquilidad, como si estuviera durmiendo. Que Quirito se disparó accidentalmente un Mauser en la boca, volándose la quijada, tratando de cazar un pajarito.
Gustavo Ruiz Paz “Omar”

El mando guerrillero subestimó al Ejército. No tomó en cuenta que asumiría rápidamente la experiencia de la guerrilla contra el Che. Al principio la tropa militar rehusó el combate con la guerrilla, esperando que el cansancio y el hambre hicieran su parte, pero una vez que recibió el refuerzo de tropas especializada en antiguerrilla, la atacó con fuerza y decisión. Dos combates sellaron la suerte de la guerrilla.
Gustavo Rodríguez Ostria

El Ejército  contaba con unos mil hombres en la zona y estableció tres cordones de seguridad. Los guerrilleros no tenían depósitos de comida. Estaban totalmente incomunicados. Escondiéndose de la muerte. Escapando del hambre. Acorralados por las enfermedades. Fusilados por el ejercito. Presa de las delaciones y la verticalidad de mando.  Esto es todo lo que quedaba después de un poco más de dos meses.

El “Chato” Peredo fue capturado en Tipuani el 13 de octubre. Él, junto a otros ocho sobrevivientes de la guerrilla, se lograron salvar gracias a la colaboración de los mineros y al cambio de gobierno que se produjo el 7 de octubre con el ascenso del General Juan José Torres a la Presidencia de la República.

El balance del retorno

En el balance posterior, el ELN atribuiría su catastrófico desempeño a una subvaluación del aprendizaje del Ejército Boliviano luego de la confrontación con las fuerzas de Guevara, a los errores tácticos cometidos por la inexperiencia del mando y al deficiente reclutamiento entre jóvenes estudiantes. La imprevisión en el equipamiento del aparato radio-eléctrico, pesado e inservible, sería también mencionada como uno de los factores de la desconexión con la red urbana, a lo que se sumó el aislamiento humano de la columna. El grupo operativo de las ciudades no tuvo tiempo ni presencia para torcer el curso de los acontecimientos y aliviar la presión sobre las fuerzas del monte.
Más profundo que el quiebre de sus conexiones con el inoperante aparato urbano era, aunque sugestivamente no fuera ni mencionado en el balance aludido, exactamente tal como ocurrió en la caso del Che en 1967, el abismal divorcio con las luchas sociales que se intensificaron en Bolivia en 1970 en las ciudades y el campo. En mayo de 1970, apenas un par de meses previos al alzamiento de Teoponte, la emblemática Central Obrera Boliviana (COB) proclamó su medular tesis socialista, mientras que las señales de la fractura del pacto militar-campesino -soporte de cada gobierno boliviano- comenzaban a ser visibles, aunque no determinantes. El autismo del Estado Mayor del ELN, su autoproclamado vanguardismo y su obtusa seguridad en la “victoria final” cerraron el paso a toda vinculación con esas masas, a la par que se subestimaba su tradición y formas de lucha en las ciudades.
Gustavo Rodríguez Ostria

Ese esfuerzo culmina prácticamente en un segundo fracaso, en el que las circunstancias cortaron la posibilidad de analizar y resolver la debilidad de la estrategia que se había implementado, la ausencia de coordinación alguna fue fatal (mientras los guerrilleros en Teoponte morían, la COB llenaba las calles de La Paz por el problema del gas y la fundición de Vinto).
Ledy Catoira Moreno

58 guerrilleros murieron mientras el Ejercito solamente tuvo 4 bajas en poco mas de tres meses. Apenas 9 guerrilleros sobrevivieron a Teoponte “I”. Los nueve fueron asilados por el recientemente electo gobierno de Salvador Allende en Chile. ¿Se  llegó a enterar el “Jó” de todo lo sucedido en Teoponte “I”? ¿Qué pensó de esta experiencia? ¿Qué dijo de tantas muertes? ¿Cómo evaluó a la jefatura del ELN? ¿Qué sintió en esa entonces?