Querida mamita:
Como verás te escribo a máquina, Olimpia, de las grandes, nuevas y lindas, pero no lo hago por el hecho de escribirte a máquina ni para que sepas que tengo una sino que en esta casa, con el “orden” que hay, no logro encontrar un lápiz para escribirte para estar contento y para que tú no “conanees”.
“Jó”, septiembre 2 de 1971

El verbo “conanear” no existe en el Diccionario de la Real Academia Española y tampoco en el internet.  Apenas encontré la palabra “conana”: “adj. Bol. machacón”. “Conana” es “aquella parte inmóvil del proceso de molienda… actúa… machacando con percusión (para desmenuzar granos, frutos, huesos)”.

A la mamá no le gusta que le digan “conana”. Ella siempre responde “eso es de viejitos. Yo no soy conana”. Sin embargo, para sus hijos siempre fue “conanita”. “Conanea” desde que se despierta hasta que se duerme y quien sabe sino “conanea” en sueños.

La mamá en general no riñe… ¡”conanea”!. Si no le haces caso no te deja en paz. Vuelve una y otra vez. Con el mismo tema. Tiene una muy buena memoria. Especialmente para estas cosas. Nada se puede dejar para mañana. Todo tiene que estar para ahorita. Jamás abandona algo a medias. Y si el “Jó” no le hubiera escrito esa carta seguro que le habrían “ardido sus orejas” porque la “conanita” no hubiera dejado de quejarse porque su hijo no le escribe.

En 1972  ingresé a la organización UMBO (Unión de Mujeres de Bolivia), dirigida  entonces por la profesora Delia de Quezada y posteriormente por la que fuera presidenta, doña Lidia Gueiler. Nuestra tarea era denunciar internacionalmente el golpe de Estado de Banzer y lo que estaba pasando en Bolivia.  Tomamos contacto con Amnistía Internacional. Nuestra labor fundamental era prestar ayuda a las compañeras que estaban detenidas en Chonchocoro. Nuestro nexo era un sacerdote italiano a quien le era permitido el acceso.  Les hacíamos llegar ropa, objetos de limpieza y todo lo que nos solicitaban. Hacíamos colectas para la compra de todos ellos.
En 1972 fui retirada de la Escuela Normal Superior de formación de maestros. Me dieron un cargo de profesora de música en un colegio que me significó un descenso en mi categoría en el magisterio. Cuando pregunté el porqué, me dijeron: “pero su hijo había sido guerrillero”. Les respondí: “¡a mucha honra!”. No solicité otro cargo. Sin embargo el director de educación musical, que fue mi compañero en la Normal y conocía mi trayectoria como maestra, me llamó para decirme que podía trabajar en el colegio Hugo Dávila. Acepté este ofrecimiento porque es el colegio donde José Carlos comenzó su lucha apoyando a su director en una huelga de hambre.
Gladys Oroza de Solón

El Quijote y los perros

Para entonces el papá ya había pintado y dibujado varios Quijotes. Sin embargo, a partir de esa época sus dibujos serían distintos. Sus Quijotes se volvieron un arma contra la dictadura.

Los primeros Quijotes de Solón fueron también luchadores. Uno de sus más célebres es aquel de tres cabezas que mira el pasado, el presente y el futuro de la educación. Durante su estadía en Nueva York (1967 – 1969) dibujó a pluma una serie titulada “El Quijote y San Francisco”.

Pero el combate entre el Quijote y los perros de la dictadura empezó después del golpe de Banzer. En la imagen del Caballero de la Triste Figura, Solón encontró las palabras que no hallaba en su garganta para denunciar la represión y la desaparición del “Jó”.

La inauguración de la exposición se hizo en 1974, en una pequeña galería propia de dos ambientes. Una serie de diez dibujos fue  reproducida en un álbum que llevaba el título de “El Quijote y los perros”. Cada lámina de esa colección tenía su firma y una frase escrita a lápiz:

Sobre mí lanzaron perros para guardar al engaño.

Galopando coraje en la estera del viento tras el grito silente de América sin brazos.

Acorralado entre las fauces del miedo.

Amarraron tus manos al fulgor de una estrella para romperte en pedazos.

¿A quién vosotros servís con tanto celo, si clavado estoy en la pared sin libertad ni canto?

En la montaña renacerá la alborada y la espiga se hará pan de madrugada.

Rocinante, hermano en el usar del pensamiento ¿tienen algún derecho los humanos?

La libertad tiñe de rojo.

Hoy es todavía.

El papá no pudo volver a pintar murales bajo la dictadura militar. Entonces pensó en una forma de hacer murales que se pudieran transportar. Así empezó a tejer tapices de diferentes tamaños utilizando lana de alpaca. Uno de sus tapices titula: Rejas para el viento – Homenaje a José Carlos y lleva una base tallada en madera que relata en alto y bajo relieve la vida del “Jó”.

Rejas para el viento (Mi homenaje a José Carlos)

Eran los tiempos de la masacre del Valle, en Cochabamba (1974), y del asesinato del expresidente Torres, en Argentina (1976).

A ustedes, hermanos campesinos, voy a darles una consigna como líder. El primer agitador comunista que vaya al campo, yo les autorizo, me responsabilizo, pueden matarlo. Si no, me lo traen aquí para que se entienda conmigo personalmente. Yo les daré una recompensa.
Hugo Banzer Suárez

La respuesta de Solón a la masacre de Tolata y Epizana fue una serie de xilografías (grabados en madera) titulada Variaciones sobre un tema de sangre. A pesar de los cientos de detenidos y perseguidos ningún recurso de amparo ni hábeas corpus fue procedente durante la dictadura de Banzer.

Con la hermana Pilar Zaldua viajamos a las minas llevando ayuda a las esposas de los trabajadores mineros que habían sido asesinados o que estaban presos.  En 1976 se funda la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos y la hermana Ana María Ajuria me invita a pertenecer. Allí continúa mi labor de ayuda y denuncia. Se producían e imprimían boletines, los que distribuíamos clandestinamente y los enviábamos al exterior. Algunas veces reuníamos dinero para publicar una solicitada en los periódicos El Diario y Presencia, que debía pasar por una censura del Ministerio del Interior. En alguna ocasión tuvimos la ayuda de Ana María Romero, que nos daba curso a un comunicado con alguna denuncia.
Gladys Oroza de Solón

El Plan Cóndor

A principios de 1974, oficiales de seguridad de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se reunieron en Buenos Aires para preparar acciones coordinadas en contra de blancos subversivos.
CIA, documento desclasificado, junio 23 de 1976

Los servicios de represión de las dictaduras militares de Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, con la colaboración de Estados Unidos, se unieron para perseguir, detener, secuestrar, torturar, desaparecer y asesinar a quienes se consideraba un peligro para la seguridad nacional. Ese fue el Plan Cóndor. En los hechos, una organización internacional que practicaba el terrorismo de Estado más allá de las fronteras, contra los opositores.

Una reunión que tuvo lugar en Santiago de Chile entre el 25 de noviembre y el 1 de diciembre de 1975, podría considerarse el punto de partida formal de la Operación Cóndor, naturalmente con pleno conocimiento y apoyo de la CIA, dirigida en ese momento por George Bush padre y, claro está, con la aprobación y sostén del secretario de Estado, Henry Kissinger…
Según informes legales, en el ámbito de la Operación Cóndor se cometieron los asesinatos del exvicepresidente y general chileno Carlos Prats y de su esposa, en Buenos Aires, y del excanciller chileno Orlando Letelier y de su secretaria de nacionalidad estadounidense Ronni Moffit, en el “barrio de las Embajadas” en Washington; del expresidente de Bolivia, general Juan José Torres, en Argentina; y de los legisladores uruguayos Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, así como de Agustín Goyburú, dirigente del Movimiento Popular Colorado de Paraguay.
Víctor Flores Olea

La primavera

Banzer quería hacer un remedo de apertura democrática, con exilados y presos. El 28 de diciembre de 1977, cuatro mujeres acompañadas de sus catorce niños instalaron el primer piquete de huelga de hambre en el arzobispado de la Paz. Pedían:

1) amnistía general para todos los presos y exiliados por razones políticas,
2) reintegración a su trabajo de los obreros expulsados,
3) derogación del decreto que prohibía las organizaciones sindicales,
4) derogación del decreto que declaraba las minas “zona militar”.

La huelga de hambre fue creciendo. Se instaló otro piquete en el periódico “Presencia”, en varias iglesias, en colegios, en otras ciudades. 18 días después más de mil personas estaban en huelga de hambre en todo el país. La dictadura militar se desesperó e intervino violentamente los piquetes de huelga de hambre allanando varias iglesias. La solidaridad internacional no se hizo esperar. 22 días después de iniciada la medida se consiguió: “una amnistía general a favor de todos los bolivianos arrestados, exiliados, desterrados o rebeldes, por motivos políticos o sindicales”.

La dictadura estaba herida de muerte pero se resistía. Las elecciones de 1978 resultaron ser un escandaloso fraude a favor del favorito de Banzer. Juan Pereda Asbún golpeó a su mentor dos días después de la anulación de las elecciones.

Pereda Asbún duró sólo cinco meses en el gobierno. Padilla le dió un golpe y convocó a nuevas elecciones.

Para entonces habían pasado siete años desde la detención del “Jó”. La mamá publicó el siguiente aviso pagado en un periódico:

Correo póstumo

José Carlos, hijo querido:
La navidad me duele como la idea de no verte nunca más.
Una noche como ésta, hace siete años, mientras despuntaba el alba en los ojos de un niño bueno, mientras se extendía la paz, el amor y la esperanza en los corazones de todo un mundo, te hicieron prisionero allí en Santa Cruz. La prepotencia de un régimen se ensañó contigo a partir de esa noche. A través de tu integridad en El Pari, donde estuviste preso, pude ver tus heridas de tortura, que te afanabas en cubrirlas para acallar mi angustia. Así te ví día a día, hasta un día de febrero en que no te vi nunca más. Te asesinaron hijo, no sé con cuánta saña, y me duele cada navidad tu despedida.
Han pasado siete años de angustia e impotencia, siete años también para quienes en su conciencia esconderán la culpa de tu muerte.
Hijo querido, que mi voz esta navidad se una a todas las madres, esposas, hijas y hermanas bolivianas y latinoamericanas que viven y lloran esta misma amargura con la esperanza de que al final se haga justicia.
José Carlos, conocimos tu espíritu y tu calidad humana, sabemos de la nobleza de tu causa que no abrigaba más que el anhelo de lograr justicia e igualdad para el pueblo boliviano, si eso es un delito, yo también me declaro culpable.
Tus asesinos pensaron que al eliminarte acallaban tu voz; qué ironía, a ella se sumaron la de Walter, tus hermanos, la mía y la de centenares de estudiantes y pueblo boliviano.
Tu espíritu está latente entre nosotros. Adiós, hijo querido. ¡Perdónalos!
Gladys Oroza de Solón, diciembre 24 de 1978

“Adiós, hijo querido”. La mamá a esta altura asume que el “Jó” está muerto. Se despide de su cuerpo vivo pero no de su espíritu, y menos de sus restos. La mamá se ha transformado. Ya no es la dulce “conana” sólo preocupada por la limpieza, la comida, las tareas, el trabajo, la salud y la casa. Ahora además de todo eso,  es una “conana” por la justicia y los derechos humanos.

Todas las virtudes de su ser “conana” los ha aplicado a la búsqueda de la verdad y el “Jó”. El movimiento de los derechos humanos se ha ganado una activista que no repara ante nada. Es cuidadosa y conoce de los peligros, pero jamás se hecha atrás. Su grito de guerra es: “¡qué se han creído!”

El truncado juicio de responsabilidades a Banzer

En 1979, la Unidad Democrática Popular volvió a ganar en las urnas pero no obtuvo el 50% más uno de los votos. El Congreso recién constituido eligió al presidente de la Cámara de Senadores, Walter Guevara Arce, como presidente interino de Bolivia. El diputado recién electo Marcelo Quiroga Santa Cruz inició el juicio de responsabilidades a la dictadura de Banzer.

Es el retorno a la democracia. El papá celebra la apertura con una exposición única de flores y paisajes pintados con tintas de colores aplicando las enseñanzas que aprendiera durante sus viajes a la China. Es la única exhibición decorativa que hará Solón desde la desaparición de José Carlos.

El coronel Natusch Bush dió un golpe el primero de noviembre de 1979. Sólo duró 16 días pero dejó más de 100 muertos y centenares de heridos. La resistencia y la lucha popular logró derrotar a los golpistas. Pero lo que se ganó en las calles se perdió en la mesa de negociaciones con los militares. Lidia Gueiler, en su calidad de presidenta de la Cámara de Diputados, remplazó en la presidencia “interina” a Walter Guevara.

El 21 de marzo de 1980, la expectativa democrática sufrió un nuevo revés con el secuestro, tortura y vil asesinato del padre Luis Espinal, director del semanario Aquí.

Angeles Luis Espinal

Marcelo Quiroga Santa Cruz inició el  juicio a la dictadura y demandó a Banzer por invocar “la representación de las Fuerzas Armadas” en beneficio propio y de sus seguidores; lesionar la integridad económica de la República con una Ley de Hidrocarburos contraria al interés nacional; promover la venta de tierras fiscales en beneficio propio; incentivar y permitir la inmigración racista al país; detener, exilar y hacer desaparecer a opositores a su régimen; violar la libertad de prensa y de asociación; masacrar en el Valle; asesinar a sus excolaboradores Andrés Selich Chop y Joaquín Zenteno Anaya; cometer delitos contra la seguridad, soberanía e integridad nacionales (la venta del gas a Brasil y las negociaciones de canje territorial con Chile); permitir la intervención extranjera en asuntos internos del país, y cometer delitos contra la economía nacional y popular.

La mamá presentó el casó del “Jó” en el juicio de responsabilidades contra Banzer. El informe en mayoría de la Comisión Mixta del Congreso, partidaria de Banzer, sostiene:

La denuncia formalizada por su señora madre, Gladys Oroza de Solón en fecha 2 de febrero de 1980, solo tiene como elementos de juicio las publicaciones que aparecen en algunos periódicos, cartas familiares, radiogramas y solicitadas que no reúnen los requisitos legales para su validez. Como elementos de juicio de descargo, se cuenta con algunas referencias proporcionadas por el general Banzer, de las que se deduce que José Carlos Trujillo Oroza era miembro activo del Ejército de Liberación Nacional; que fue detenido en Santa Cruz, en circunstancias en que fue sorprendido con elementos presuntamente guerrilleros, los mismos que dieron lugar a una refriega contra miembros de seguridad; empero, sobre el lugar donde se encontraría en el momento de su muerte, nada se ha probado; por consiguiente, Vuestra Comisión opina que el H. Congreso Nacional disponga la investigación  y esclarecimiento de este lamentable hecho, juntamente con el caso del que fue Carlos Alfonso López Adrián; así como de todas las personas que perdieron la vida y/o desaparecieron presuntamente durante el Gobierno que se juzga, salvando el mejor parecer del H. Congreso Nacional.
Juicio de responsabilidades a Banzer,
Comisión Mixta de Constitución, Justicia y Policía Judicial, mayo 7 de 1980

La estrategia de defensa del dictador fue mostrar que el juicio era contra toda la institución castrense. Su objetivo era lograr que el conjunto de las Fuerzas Armadas se pronunciara contra el juicio para así detener el proceso.

Queremos decir a todos en este juicio, como lo anunciamos en el primer instante, que éste es inexcusablemente un juicio político… Es un juicio político porque los administradores deshonestos del interés nacional, aquellos que se enriquecieron ilícitamente, aquellos que violaron derechos y libertades fundamentales, no incurrieron en los delitos mencionados y probados como personas privadas. Lo hicieron en ejercicio de funciones públicas. En el caso de Banzer, en el ejercicio de la más importante función pública del país, desde la Presidencia de la República.
¿A quién debe juzgarse? Sin duda  que debe juzgarse a las personas que incurrieron  en la comisión de delitos, pero no en cuanto personas privadas, no en cuanto a individualidades del ejercicio de funciones públicas, sino en cuanto personas que delinquieron en ejercicio de personas públicas.
Marcelo Quiroga Santa Cruz

Advierto por última vez que las Fuerzas Armadas de la Nación no permitirán un ataque más a cualquiera de sus miembros o a la propia institución tutelar de la patria y los que se reiteren en sus insultos se atendrán a sus graves consecuencias. No se puede tolerar más esos ataques, esos insultos a las Fuerzas Armadas, como el caso de Marcelo Quiroga Santa Cruz, que sin saber nada, se ocupa de la vida económica y organizativa de la institución armada. A ese señor, las Fuerzas Armadas sabrán ponerle en su lugar y yo como hombre.
General Luis Garcia Meza

Invito al general García Meza a debatir públicamente, por el medio de comunicación que él prefiera, sobre la vida organizativa y económica de las Fuerzas Armadas, como un modo de probar cuál de los dos conoce más de ellas. Toda institución nacional, incluidas las Fuerzas Armadas y la Iglesia están sujetas a la crítica o elogio que su conducta merezca. En uso de un derecho constitucional y en cumplimiento de un deber ciudadano irrenunciable, seguiré ocupándome del análisis de la conducción de las Fuerzas Armadas, tantas veces como juzgue necesario. En cuanto a la amenaza de agresión física que, con propósitos intimidatorios, formula el general García Meza, por cuenta de las Fuerzas Armadas y en nombre suyo, debo aclarar que, sin bien no ignoro la demostrada peligrosidad de la misma, estoy, como siempre, resuelto a defender mi honra, mi vida y de los míos.
Marcelo Quiroga Santa Cruz

El juicio de responsabilidades quedó trunco. Banzer logró su cometido. Luis Garcia Meza dió un golpe de Estado para detener dicho juicio e instaurar una narcodictadura en Bolivia. Era el fin de la primavera democrática.