Bosques: Sin lecciones de fondo de la Chiquitania

El 2019 se quemaron un total de 5.358.492 hectáreas de superficie [1], esto es 3.431.368 hectáreas más que el año 2014, donde el área total quemada fue de 1.927.124 hectáreas [2]. El 2020, hasta mediados de septiembre, se registran ya 2,3 millones de hectáreas quemadas [3]. No toda superficie quemada son bosques. Gran parte son pastizales y arbustos. Sin embargo, según la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT), entre los años 2012 a 2016 Bolivia perdió un total de 1.083.725 hectáreas de bosques [4]. Por ello, no sorprende que Bolivia ocupe el séptimo lugar en el ranking de los países que perdieron mayor superficie de bosque en los últimos 25 años a nivel mundial [5].

Los incendios del año pasado y este año representan un verdadero ecocidio que al final se abre paso en el programa de los partidos políticos que participan de las elecciones, pero que ninguno se atreve a calificarlo como un ecocidio. Todos mencionan los incendios y la Chiquitania, pero ninguno quiere referirse al bosque como sujeto de derechos, ni a las causas estructurales de los incendios: la ganadería y el modelo del agronegocio de la soya transgénica.

Desarrollar y aprovechar el bosque

En líneas generales todas las propuestas tienen un enfoque desarrollista sobre los bosques. Es decir, buscan impulsar una política de “desarrollo” de los componentes del bosque (como ser: desarrollo del sector forestal, desarrollo forestal integrado, desarrollo sostenible del bosque, entre otros). Todas las propuestas apuntan directa o indirectamente a un “aprovechamiento” del sector forestal, concibiendo al bosque según una valoración mercantilista de sus recursos y no por el valor intrínseco que los bosques aportan a los ciclos vitales del planeta, o como sujetos derechos que deben garantizarse.

En general esta visión desarrollista se enmascara bajo el discurso de “desarrollo sostenible”. Propuestas como: “desarrollo de un sector forestal sustentable” de CC, “Fortalecer el manejo integral y sustentable de los componentes del bosque” del MAS o “(…) tierras o suelos de vocación forestal para que éstas sean utilizados bajo los criterios técnicos del aprovechamiento sustentable” de Libre 21.

Movimiento Al Socialismo

Sin duda, la propuesta respecto a los bosques del Movimiento Al Socialismo (MAS) fue la que sufrió mayor trasformación en relación a su programa del año pasado. Si bien la propuesta actual del MAS mantiene una posición tenue y poco desarrollada – por ejemplo: sistema de control y monitoreo satelitales, fortalecer el manejo integrado y sustentable del bosque y garantizar la conservación del mismo, y cero tolerancia a la vulneración de la vida silvestre –, en su programa del 2020 incorpora un “Plan Nacional para el Bosque Seco Chiquitano” basado en “8 raíces de vida” para restaurar y fortalecer el bosque amazónico y chiquitano.

Aun cuando el plan propuesto por el MAS gira alrededor del bosque chiquitano quemado en los incendios del 2019 (ver subsiguiente subtitulo), existen proposiciones que aplican de manera general a todos los tipos de bosque del país. La propuesta del MAS plantea “desarrollar un Plan y un marco normativo y de regulación de la conservación y el uso de los componentes de los ecosistemas amazónicos y chiquitanos de acuerdo a las vocaciones ecológicas y productivas (…)”. Bajo este marco, el MAS plantea “Controlar y fiscalizar el aprovechamiento de los componentes de los ecosistemas amazónicos y chiquitanos”. Además de elaborar una zonificación ecológica en función de criterios de conservación y protección de la biodiversidad y del bosque, con el fin de “establecer las medidas normativas, regulatorias de manejo integral y sustentable de los bosques”.

Ahora el MAS plantea “prohibir la conversión de uso de suelos de bosque a otros usos en zonas de vida de aptitud forestal, de protección y conservación”, así como “fortalecer las Áreas protegidas respetando los fines y objetivos de las mismas” destinando para ello un presupuesto y capacitaciones técnicas y logísticas.

El MAS propone establecer un sistema de registro y un marco indicativo de las capacidades regenerativas del bosque para una “planificación y gestión de la biodiversidad”, todo ello en el marco de la Ley 300 de Madre Tierra y Desarrollo Integral.

Pese a que el MAS fue uno de los pocos partidos que presentó recientemente una adecuación a su programa de gobierno [6], esta sólo se centra en la crisis económica, sanitaria y social. Mientras que la crisis ambiental – que contempla, entre otras cosas, la deforestación de nuestros bosques y los incendios actuales y del año pasado – no figuran dentro de su más reciente plan para “reconstruir Bolivia”.

Comunidad Ciudadana

El actual programa de gobierno de Comunidad Ciudadana (CC) no sufrió cambios significativos respecto a su propuesta de bosques; y aunque es uno de los partidos que más desarrolla el tema, su planteamiento continúa enfocándose en la rentabilidad económica del bosque. CC propone el desarrollo de “un sector forestal sustentable y económicamente rentable, aumentando la superficie bajo manejo integral del bosque e incrementando la superficie con plantaciones forestales industriales en áreas deforestadas”. Para ello, proyecta un sistema de concesiones mejorado e implantar la certificación forestal “para garantizar el manejo del bosque y proteger la cadena de custodia de la madera”, además de fortalecer la institucionalidad del sector forestal mediante la conformación de un “Consejo impulsor de desarrollo forestal integrado”. En otras palabras, la propuesta de CC busca enfatizar el componente maderable y mercantil del bosque.

El programa de gobierno recientemente actualizado de CC retomó su propuesta del año pasado respecto a las áreas naturales protegidas, donde plantea que “La exploración de hidrocarburos y de minerales no se realizará en áreas protegidas y se respetará el medio ambiente y los territorios indígenas aplicándose siempre la consulta previa.”. De esta manera, CC plantea preservar las áreas naturales protegidas “haciendo cumplir la prohibición de actividades de exploración y producción de hidrocarburos” además de elaborar “una nueva normativa que promueva procesos responsables de consulta previa, libre e informada”.

Es de destacar que, en la adecuación a su programa de gobierno [7], CC es la única organización que plantea promover sistemas agroforestales y agrosilvopastoriles; así como, consolidar una “producción y exportación de castaña, cacao, palmeras nativas, ganadería sostenible (agro-silvo-pastoril) y la reactivación de la goma bajo técnicas locales y sostenibles de recolección”.

Alianza Libre 21

El programa presentado por Alianza Libre 21, aun cuando menciona que es importante proteger las áreas naturales protegidas, los parques naturales y las áreas naturales de manejo integrado, parte de la misma premisa de desarrollar y mercantilizar el bosque. Su plan de gobierno propone “convertir al sector [forestal] en el principal exportador de recursos naturales renovables [identificando] (…) medidas de apoyo de orden financiero, comercial y tecnológico”. Para lo cual, pretenden identificar “geográficamente todas las tierras o suelos de vocación forestal para que éstas sean utilizados bajo los criterios técnicos del aprovechamiento sustentable”.

Al igual que CC, la Alianza Libre 21 propone incentivar “el desarrollo de las plantaciones forestales industriales como una industria complementaria a la del bosque natural”. Para esto, proponen “identificar las zonas adecuadas para desarrollar las plantaciones forestales industriales, bajo el concepto de polos industriales de desarrollo forestal.” Empero, menciona expresamente que no se permitirá la “explotación de recursos no renovables en las áreas protegidas y reservas naturales”.

Asimismo, salta a la vista que el programa de gobierno de Alianza Libre 21 es el único que hace referencia a la necesidad de prohibir la construcción de carreteras por medio de parque naturales; haciendo alusión expresa al caso del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

Creemos

El programa de gobierno de Creemos es el que menos desarrolla el tema del bosque. Su propuesta gira alrededor de dos proposiciones: por un lado, reforestar el bosque chiquitano que fue quemado durante los incendios del 2019 (ver subsiguiente subtitulo), y por el otro lado, revisión y prohibición de la exploración ilegal de minerales en bosques y parques naturales. También propone un “fortalecimiento” de los Parques Nacionales y Áreas Protegidas Nacionales, para “garantizar su conservación futura (…) promocionando la generación de recursos a través de visitas y excursiones”; así como “controlar cultivos ilegales [de coca] en los parques Nacionales y Áreas Protegidas”. Sin embargo, Creemos no plantea nada respecto a la gestión del bosque en sí, así como su protección, conservación y uso “sostenible”. Tampoco hace referencia a la conversión de uso de suelos de vocación forestal o a promover plantaciones forestales industriales.

Las causas estructurales de la deforestación

Si bien la deforestación es uno de los temas de mayor preocupación en relación al calentamiento global y a la resiliencia al cambio climático; es una de las temáticas menos abordada por los partidos políticos en sus propuestas de gobierno para las elecciones del 2020. Ningún partido analiza ni propone medidas para frenar las causas estructurales de los incendios y la deforestación [8], ni dicen que harán con las normas que alientan e incentivan las quemas.

Movimiento Al Socialismo

Respecto a la deforestación, el actual programa de gobierno del MAS mantiene su propuesta del año pasado. Esta se limita a desarrollar un “sistema de control satelital y dispositivos de monitoreo” para construir procesos de información respecto a la deforestación ilegal y, en base a ello, tomar medidas de control. Sin embargo, no hace referencia a los índices de deforestación actuales, ni tampoco propone una política clara para reducirlos.

Comunidad Ciudadana

Sobre la deforestación, el programa de gobierno de CC plantea “incrementar la superficie con plantación industriales en áreas deforestadas” y un “plan nacional de forestación, reforestación y regeneración forestal, urbana y rural”. Igualmente, en la adecuación a su programa, proponen promocionar alternativas productivas sostenibles en la Amazonía “libre de deforestación”. Por otro lado, a diferencia del programa presentado a principios de año, en su propuesta de gobierno recientemente actualizada vuelve a proponer “suspender todos los incentivos legales y financieros a la deforestación y fomentar la regeneración natural y reforestación del bosque”.

Alianza Libre 21

El programa de gobierno de Alianza Libre 21 plantea explícitamente la necesidad de una expansión de la frontera agrícola, pero “según la vocación productiva del suelo”. En este sentido, proponen “revisar el marco legal vigente para que se respete la vocación mayor en el uso del suelo y de esa manera se evite la deforestación.” Sin embargo, si tomamos en cuenta que Bolivia posee alrededor de 8,9 millones de hectáreas de superficie total disponible para el desarrollo de actividades agrícolas[9] – lo que equivale sólo al 8,10% del total del territorio nacional – y de las cuales, ya para el 2012, 4,4 millones de hectáreas estaban siendo cultivadas, en barbecho o en descanso[10]; no cabe duda que una política dirigida a la expansión de la frontera agropecuaria fomentará directa e indirecta los índices de deforestación.

Creemos

La propuesta sobre deforestación de Creemos se enmarca dentro de su “plan de reducción de las quemas controladas”. En su programa de gobierno plantea una “reducción gradual de las quemas controladas” por medio de transferencias y adaptaciones tecnológicas a los diferentes productores agrícolas y ganaderos. Así, Creemos propone un plazo especifico – hasta el 2027 – para reducir en su totalidad la práctica de quemas controladas en todo el país; propuesta que ningún otro partido político plantea para el 2020-2025. 

Incendios en la Chiquitania y Amazonía

Sin embargo, y a pesar de que tanto el MAS como CC tomaron la iniciativa de adecuar sus programas de gobierno ante el nuevo escenario provocado por el Covid-19, lamentablemente no vieron necesario abordar y profundizar el tema de los incendios forestales del 2019 y, sobre todo, la recurrencia que están teniendo estos incendios este año.

Todos los programas de los partidos se refieren a los incendios de la Chiquitania del 2019 como si fueran un hecho del pasado y no que se está volviendo a repetir el 2020. La mayoría de las propuestas giran alrededor del manejo de incendios forestales, la restauración y reforestación, y no enfatizan en las medidas estructurales y legales que se deben adoptar para evitar y prevenir los incendios.

Movimiento Al Socialismo

Como se mencionó párrafos arriba, el programa de gobierno del MAS – a la par de vincular los incendios del año pasado con el cambio climático – propone un Plan Nacional del Bosque Seco Chiquitano denominado “8 Raíces de Vida para Restaurar y Fomentar nuestro Bosque y la Biodiversidad”. En relación a la Chiquitanía y Amazonía el plan propuesto por el MAS plantea: un “Proyecto de Forestación y Reforestación masiva (…) reconstruyendo y fortaleciendo las funciones ambientales de la Amazonía y la Chiquitanía asignando para este fin recursos técnicos y financieros”. Para lo cual, propone “desarrollar programas y proyectos regionales y locales” y con ello restaurar y recrear la vida silvestre y la biodiversidad. Al igual que establecer un “Sistema de Registro y el Marco Indicativo de las Capacidades de Regeneración” de la Chiquitania y Amazonía, con la finalidad de planificar y gestionar la biodiversidad de la región.

El plan de forestación y reforestación masiva que presentó el gobierno de Evo Morales en el marco del Acuerdo de París y que está contemplado en el Decreto Supremo Nº 2912 del año 2016 ha resultado un gran fracaso. En el Quinquenio 2016-2020 se debían reforestar 750.000 hectáreas y la realidad es que ni siquiera se llegó al 10% de esa meta. Sin embargo, el MAS sin hacer una evaluación de su fracaso proponer continuar con la reforestación masiva que es un discurso demagógico.

En el ámbito normativo, el Plan Nacional del Bosque Seco Chiquitano del MAS proyecta “desarrollar un plan y un marco normativo y de regulación a la conservación” en función a la vocación ecológica y productiva de la Chiquitania y Amazonía; al igual que “controlar y fiscalizar” el aprovechamiento de estos ecosistemas. También propone desarrollar una “zonificación ecológica de las regiones amazónicas” con el propósito de establecer “medidas normativas, regulatorias de manejo integral y sustentable”. Por otro lado, se plantea un fortalecimiento de las Áreas Protegidas, para lo que sugieren dotar tanto presupuestos como capacidades técnicas y logísticas para los “Planes de Restauración y Regeneración” de los bosques chiquitanos y amazónicos.  

Comunidad Ciudadana

A pesar de que CC propone un plan nacional de forestación, reforestación y regeneración forestal tanto en áreas urbanas como rurales, no hace referencia específica a que hacer el área quemada durante los incendios del 2019. Como vimos, la propuesta de CC es incrementar las “plantaciones forestales industriales en áreas deforestadas”, pero no aclara si esto también aplica para las áreas devastadas por los incendios en la Chiquitania y Amazonía. 

La propuesta de un “plan integral de manejo de incendios forestales” que figuraba en su programa de gobierno de principios de año ha dejado de figurar en su reciente programa de gobierno revisado y actualizado.   

Creemos

Creemos, al igual que el MAS, propone un “Plan de Emergencia para la Recuperación de la Chiquitania”. Por medio de este plan, plantea recrear los habitas naturales y generar condiciones de “desarrollo a la zona” para no dañar más las condiciones de vida en la Chiquitania. Así como: rehabilitar los daños sufridos, reforestar los bosques perdidos, reconstruir la infraestructura dañada, repoblar la zona con animales silvestres y establecer medios y procedimientos de prevención. Por otro lado, y de manera similar a CC, Creemos propone crear una Unidad Militar de Emergencia para combatir incendios forestales y demás desastres. 

De forma genérica, el programa de gobierno de Creemos, plantea una “transferencia y adaptación tecnológica de los productores agropecuarios” para reducir gradualmente las quemas controladas en el país.

Alianza Libre 21

El programa de gobierno de Alianza Libre 21 también propone implementar un Plan Integral de Restauración de la Chiquitania. Dicho plan comprende, por una parte, un diagnostico – ecológico y socio ambiental – de los ecosistemas afectados, una evaluación de las poblaciones y su capacidad de adaptación y recuperación y, por otra parte, propuestas de “acciones necesarias para la recuperación de los ecosistemas”. La Alianza Libre 21 afirma que “respetarán la capacidad de uso mayor del suelo”, pero al igual que los otros partidos no analizan ni proponen medidas concretas para evitar que la expansión de la ganadería y el agronegocio continúen devorando los bosques.

Conclusiones

Los bosques no son el punto central en los programas de gobierno de los partidos políticos que participan de las elecciones generales del 2020. Aunque todos mencionan los bosques, tienen – con diferentes matices – una visión desarrollista y mercantilista de los mismos. Y por lo mismo, ningún partido aborda a fondo los problemas estructurales que llevan a que sólo durante el periodo del 2015 al 2018 se pierda anualmente un promedio de 215 mil hectáreas de bosque [11]. Por el contrario, al igual que las propuestas presentadas el año pasado, todos buscan incentivar los mecanismos económicos y legales que provocan la deforestación y la perdida de los distintos ecosistemas boscosos.

Sin excepción todos los programas de gobierno analizados proponen, en diferentes niveles e intensidades, incentivar el sector agroindustrial y ganadero, tanto en ámbito legal, fiscal, financiero y tecnológico. A lo que se añade un apoyo expreso – MAS, Creemos, Libre 21 – a la producción de biocombustibles; a la par de propuestas concretas – MAS, CC, Creemos – para viabilizar el uso de biotecnología. Empero, ninguno vincula la agroindustria, la ganadería a gran escala, la exportación de carne a la China, los biocombustibles y la biotecnología con la expansión de la frontera agrícola, los desmontes, las quemas y consecuentemente la deforestación de los bosques.

A pesar de que existen propuestas para auditar el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) – Comunidad Ciudadana – y revisar los procesos de dotación de tierras– Creemos y Libre 21 – son pocos los que van más allá y proponen una reversión y/o el no reconocimiento de la Función Económica Social (FES) de las tierras que fueron dotadas en suelos con vocación forestal. Siendo específicos, solo Creemos propone una relocalización a áreas aptas para actividad agropecuaria a las personas que, “de buena fe”, se asentaron en tierras dotadas por el Estado no aptas para la actividad agrícola; mientras Libre 21 plantea el no reconocimiento de derechos de fines agropecuarios en suelos de vocación forestal.

Respecto a los incendios en la Chiquitania y Amazonía, todas las propuestas de gobierno se centran en la reforestación y/o restauración y no así en la prevención ni en la necesidad de una pausa ecológica y una regeneración natural de acuerdo a los ciclos ecológicos del bosque. Por otro lado, solo la propuesta de Creemos plantea una reducción gradual de los chaqueos, aunque no ahonda en detalles respecto a posibles alternativas al sistema de roza-tumba-quema[12]; y si bien CC menciona a los sistemas agrosilvopastoriles y agroforestales, no los propone como alternativa ante los chaqueos anuales que se generan en el país.

Del mismo modo, pese a que algunos programas apuntan a una revisión y modificación de las normativas legales que viabilizan los desmontes – MAS, CC y Creemos – ninguno plantea formalmente la abrogación de las leyes y decretos incendiarios que posibilitaron la expansión de la frontera agraria, los desmontes y los chaqueos que culminaron en el desastre ambiental del año pasado[13] y que están llevando a un nuevo desastre ambiental este año.

Por otro lado, aunque tanto el MAS como CC fueron las únicas tiendas políticas que vieron la necesidad de adecuar su propuesta de gobierno frente a las crisis sanitaria, social y económica que acarrea el Covid-19, solo CC reiteró el tema de los bosques y la deforestación en su actualización programática.

Por último, ninguno de los programas de gobierno hace referencia alguna sobre los derechos de la naturaleza y de los ecosistemas boscosos en específico. Sólo el MAS menciona de forma retorica a los derechos de la Madre Tierra, pero no realiza propuestas concretas respecto a su implementación. De esta manera, al igual que los programas de gobierno del año pasado, y a pesar del ecocidio suscitado en la Chiquitania y Amazonía, ningún partido político va más allá del paradigma desarrollista del bosque. Igualmente, ninguno visualiza un sistema en el cual los seres humanos no ejerza un dominio sobre la naturaleza y donde otros seres vivos y ecosistemas de este planeta son también sujetos de derecho, tal como lo estipula Ley de Derechos de la Madre Tierra.

*Este análisis comparativo abarca a la propuesta de gobierno presentado por: Movimiento Al Socialismo, Comunidad Ciudadana, Alianza Libre 21 y Creemos


[1] Fundación Amigos de la Naturaleza (2019). Reporte de incendios forestales a nivel nacional. 25 de septiembre de 2019. Disponible en: http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/IncendiosNal-FAN-25092019.pdf

[2] Véase: https://funsolon.files.wordpress.com/2016/09/03-memoria-tecnica-quemas.pdf  

[3] https://eju.tv/2020/09/los-incendios-forestales-consumen-23-millones-de-hectareas/

[4] Véase: http://www.abt.gob.bo/index.php?option=com_content&view=article&id=1183:desmontes-en-bolivia&catid=88:noticias&Itemid=193&lang=es

[5] Fundación Solón (2017) Cambio climático y deforestación en Bolivia. En: Tunupa. N° 2. La Paz-Bolivia. p. 7. Disponible en: https://funsolon.files.wordpress.com/2017/12/tunupa-102-final.pdf

[6] La adecuación del programa de gobierno del MAS se llama “Plan de Acción ‘Vamos a salir adelante’. Nuestra mirada para Reconstruir Bolivia”, la cual consta de tres ejes centrales: Plan de reconstrucción económica, plan salud y plan educación.

[7] La adecuación del programa de gobierno de CC se llama “Soluciones para el presente y futuro de Bolivia”, que es una redición de su programa de gobierno de principios de año. Existen dos versiones: una versión resumida y una versión completa. Ya que entre las dos versiones hay diferencias importantes, es necesario leerlos como versiones que se complementan uno con otra.

[8] Entre el 2012 y el 2015 la deforestación ilegal bajó del 92.1% al 64%, pero en términos absolutos aumentó de 117.950 ha. el 2012 a 155.396 ha. el 2015. Durante el mismo periodo, la deforestación total (es decir ilegal y legal) se duplicó, pasando de 128.044 ha a 240.467 ha. Esto revela que, en la realidad, estaríamos frente a un proceso de legalización de la deforestación ilegal.  

Véase: https://funsolon.files.wordpress.com/2019/01/inconsecuencia-climatica-web-final-1.pdf

[9] Es decir, superficie cultivada más superficie en barbecho, descanso y tierras con potencial disponible.

[10] Observatorio Agroambiental y Productivo (2012). Compendio Agropecuario. 2012. Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras. La Paz – Bolivia. pp. 37-38.

[11] Véase: http://www.abt.gob.bo/images/stories/Noticias/2019/abril/informe-audiencia-inicial.pdf

[12] Por ejemplo: la biotrituración, la agroforestería, el silvopastoreo y la agroecología. Véase: https://cipca.org.bo/analisis-y-opinion/reportajes/chaqueos-destruyeron-35-millones-de-hectareas-de-bosques-en-15-anos

[13] Véase: https://fundacionsolon.org/2020/02/20/las-leyes-incendiarias-en-bolivia/

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