¿Es posible erradicar la sequía con la “lluvia soberana”?

El hombre ciñe la cintura del viento en la montaña

Por Pablo Solón

Nos acabamos de enterar que para confrontar la sequía que afectó la provisión de agua de casi cien barrios de la ciudad de La Paz se llevó adelante el “bombardeo” de nubes para que llueva. Esta operación se llamó “lluvia soberana” y costó medio millón de dólares.

La noticia ha provocado diferentes tipos de reacciones, pero lo más preocupante es que empiece a cundir la falsa idea de que es posible acabar con la sequía en Bolivia extendiendo esta tecnología al resto del país, y peor aún, de que en última instancia, el clima puede ser alterado totalmente por la voluntad humana.

El bombardeo de lluvias se practica desde principios del siglo pasado y sus resultados son limitados y controversiales. El “bombardeo” sólo es posible si hay nubes. Además, no todas las nubes tienen las condiciones para recibir yoduro de plata. Incluso en Israel, después de analizar los resultados de varias décadas de experiencia en el bombardeo de nubes, diferentes estudios afirman que su impacto puede haber sido quizás de sólo un 10%. La efectividad del bombardeo es relativa y no funciona en todo contexto ni circunstancia.

Los peligros asociados a la salud humana y a la biodiversidad por la utilización del yoduro de plata, el yoduro de amoniaco, cloruro de calcio u otros químicos con el que se bombardean las nubes están en debate. Así mismo hay controversia entorno al efecto que pueden tener las precipitaciones forzadas de lluvia en el clima de otras regiones. Y por último está el tema del costo beneficio. ¿Cuál es el costo por unidad de agua adicional? ¿Qué cantidad de agua se ha precipitado gracias al bombardeo de nubes?¿Es posible cuantificarlo? ¿Cuanto habría que invertir para extender ese bombardeo a todas las regiones que padecen sequías en el país?

Pero además de estas consideraciones, el más grande peligro es que acabemos promoviendo la falsa creencia de que no importa lo que hagamos con la Madre Tierra todo al final se puede arreglar con la ciencia y la tecnología. ¿Si hoy hubo “lluvia soberana” porque mañana no puede haber “geoingeniería pachamámica” para resolver la crisis climática? Es decir que en vez de planificar de manera adecuada y oportuna la gestión del agua, reducir la deforestación y disminuir la extracción de combustibles fósiles (gas, petróleo y carbón) que están calentando el planeta, empecemos a depositar expectativas en las soluciones tecnológicas de quienes creen que el planeta Tierra puede ser “reparado” con la “acidificación del océano”, o la “gestión de la radiación solar” que comprende por ejemplo esparcir compuestos sulfúricos en la atmósfera o sembrar nubes de hollín que den sombra al planeta.

En verdad no existe la “lluvia soberana”. Los seres humanos no somos dueños ni controlamos la lluvia. Como nos enseña el Vivir Bien de las comunidades andinas el clima no se puede domesticar, lo que si podemos hacer es convivir con la Madre Tierra, respetar sus ciclos vitales y superar esta falsa modernidad que está generando una crisis planetaria precisamente porque que antepone el capital y la tecnología a la vida.