Luis Arce y los transgénicos: Entre promesas y contradicciones

Por Guillermo Villalobos

El pasado 7 de mayo del 2020, en medio de una situación de emergencia nacional por la pandemia del Covid-19, el gobierno transitorio de Jeanine Añez aprobó el Decreto Supremo N° 4232 que “autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación del maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya, genéticamente modificados en sus diferentes eventos, destinados al abastecimiento del consumo interno y comercialización externa” en base a medidas tomadas en países vecinos. Estos procedimientos abreviados para facilitar la introducción de transgénicos debían aprobarse en un plazo de diez días, periodo que fue ampliado a cuarenta días por el DS N° 4238 del 14 de mayo de 2020. Posteriormente, el gobierno de Añez promulgó el Decreto Supremo N° 4348 de 22 de septiembre del 2020 para “identificar las áreas que constituyen centros de diversidad de maíz y las zonas de cultivo para maíz amarillo duro generado por cualquier tecnología” antes de que el Comité Nacional de Bioseguridad hubiera aprobado la introducción de maíz transgénico.

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Infográfica: Quemar bosques para alimentar vacas

Más de dos tercios de las emisiones de gases efecto invernadero del país se deben a la deforestación y a la actividad agropecuaria.  En toda Sudamérica, el 71% de la deforestación es producto de la expansión de pastizales para la ganadería. En Bolivia, la ganadería es el principal causante de los incendios en tierras de uso ganaderas, pero también en reservas forestales y en áreas protegidas. Incendios que se genera debido a las quemas de pastizales y bosques para expandir las áreas de pastoreo para el ganado.

Actualmente en el país existen unos 9 millones de cabezas de ganado, una vaca por cada boliviano. No obstante, el Gobierno, en acuerdo con los grandes ganaderos, pretende ampliar la exportación de carne hasta el 2025. Desde el 2019 Bolivia comenzó a exportar carne a la China, y desde entonces las exportaciones en general van en crecimiento. Esto se traducirá en más deforestación y más quemas. Ante este escenario, es urgente tomar medidas drásticas para frenar este ecocido en curso.

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Noviembre 2020: sequía y cuatro veces más focos de calor que el año pasado

El Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MAAyA), mediante su Sistema de Información y Monitoreo de Bosques (SIMB) registro en todo el mes de noviembre de este año 63.515 focos de calor. Esto es cuatro veces más que el 2019, cuando se registraron 15.645 focos de calor en todo noviembre.  

De acuerdo al Boletín Informativo N° 031 de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras (ABT), de los 7.965 focos de calor registrados en la última semana de noviembre de este año, solo el 9,6% fueron en áreas autorizadas por la ABT[1]; esto a pesar de que aún se mantiene vigente las Resoluciones Administrativas N° 149/2020 y N° 275/2020 que paralizan temporalmente la autorización de quemas en todo el territorio nacional.

A nivel departamental, Santa Cruz concentró el 58% del total de los focos de calor registrados en noviembre, seguido en segundo lugar por Beni con el 26%; porcentajes muy similares al mes de noviembre del 2019. Los principales municipios con mayor incidencia de focos de calor en el 2020 fueron: San Iganacio de Velazco (8211 focos), Concepción (5416 focos), San Ignacio (departamento del Beni) (3209 focos), San Miguel (3010) y San José de Chiquitos (2591).

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Focos de calor mes de noviembre 2020

Focos de calor mes de noviembre 2019

Fuente: MMAyA

De acuerdo con los dados del SIMB, el 45% de los focos de calor registrados en noviembre del 2020 (28.561 focos) fueron en áreas con cobertura boscosa. El tipo de bosque con mayor recuento de focos de calor fue el Chiquitano, con 11.597 focos de calor (40,6% del total registrado en áreas boscosas), seguido por el bosque amazónico con 7.483 (26,2%), el bosque chaqueño 3.501 (12,3%) y el bosque tucumano-boliviano (10,5%). En términos porcentuales, el mes de noviembre del 2020 presentó un aumento significativo de los focos de calor en el bosque amazónico en comparación al mismo periodo del 2019 (11,5% del total de focos de calor registrados en área boscosa). El mismo patrón se observó en el bosque tucumano-boliviano. Sin embargo, los focos de calor registrados en el bosque chaqueño señalan una disminución porcentual importante respecto a noviembre del 2019, cuando en este tipo de bosque registraba el 25,9% de todos los focos de calor en área boscosa.

Los focos de calor contabilizados en reservas forestales fueron 11.205, equivalentes al 17,8% de todos los focos registrados en noviembre del 2020. Esto es ocho veces más que en noviembre del 2019.

Los focos de calor registrados en áreas protegidas durante noviembre del 2020 fueron más del doble de los registrados durante el mismo mes en 2019. Sin embargo en términos porcentuales en relación al total de focos de calor durante el mes de noviembre bajaron de 11,8% en el 2019 a 7,4% en el 2020.

Las áreas protegidas con mayor incidencia de focos de calor durante 2020 fueron: Noel Kempff Mercado (1.513 focos), Isiboro Secrué (1303 focos) Iñao (547 focos) y San Matías (421 focos). Mientras que las reservas forestales con mayores registros de focos de calor fueron: Guarayos  (2564 focos), El Chore (1929 focos) y Ríos Blanco y Negro (1335 focos) en Santa Cruz; Bajo Paragua (1930 focos) en el Beni; y Chapare (1219 focos) en Cochabamba.

Focos de calor registrados en reservas forestales y áreas protegidas. Noviembre 2020

Focos de calor registrados en reservas forestales y áreas protegidas. Noviembre 2019

Fuente: MMAyA

El elevado número de focos de calor registrado durante los últimos meses de este año es atípico, según reporta la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN). De acuerdo al monitoreo realizado por la FAN, a lo largo de los últimos 19 años existía una clara tendencia a la disminución de los focos de calor en el último trimestre del año.[2] Parte de este fenómeno atípico se explica por las altas temperaturas reportadas durante este mes, sumado a las bajas precipitaciones, que coadyuvaron a la expansión de los incendios hasta finales del mes.[3] En este contexto, un informe del Observatorio de la Tierra de la NASA de finales de octubre de este año detalla como el subcontinente sudamericano estaría enfrentando la segunda sequia más intensa desde el 2002.

Fuente: Observatorio de la Tierra, NASA

Según dio a conocer el reporte de la NASA, las carencia de precipitaciones esta, asimismo, afectando drásticamente el almacenamiento de agua subterránea, donde en algunas regiones muestran condiciones de sequía que anteriormente ocurría aproximadamente una vez cada 50 años.[4] De a cuerdo la Organización Meteorológica Mundial (OMM), desde octubre del 2020 se instaló un nuevo episodio de La Niña,[5] este fenómeno generalmente implica condiciones de mayor humedad en el norte de la Amazonia, pero mayor sequedad en el sur del continente. Se prevé que este episodio de la Niña sea moderado a intenso y que se pueda extender hasta el primer trimestre del 2021.[6] Ante este escenario, cabe la posibilidad de que para la próxima temporada de chaqueos las condiciones atmosféricas sean aún más favorables para la propagación de incendios forestales en gran parte del país.


[1] Mientras que el 48,0% de los focos de calor registrados esa semana se dieron en áreas sin autorización (ilegales), 23,5 % en Territorios Comunales de Origen (TCO) y 18,9 % en áreas protegidas. Véase: http://www.abt.gob.bo/images/stories/Noticias/2020/11/Boletin-031.pdf

[2] Véase: http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/situacion-de-incendios-forestales-en-bolivia/

[3] https://www.periodicobolivia.com.bo/sube-riesgo-de-incendios-por-altas-temperaturas-y-falta-de-lluvias/

[4] https://earthobservatory.nasa.gov/images/147480/severe-drought-in-south-america?utm_source=TWITTER&utm_medium=NASAEarth&utm_campaign=NASASocial&linkId=103648183

[5] La Niña es un fenómeno que produce un enfriamiento a gran escala de la temperatura de la superficie del océano en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, además de otros cambios en la circulación atmosférica tropical, a saber, los vientos, la presión y las precipitaciones. Por lo general, tiene efectos en el tiempo y el clima contrarios a los de El Niño, que es la fase cálida del fenómeno denominado. Véase: https://public.wmo.int/es/media/comunicados-de-prensa/la-ni%C3%B1a-se-consolida

[6] Véase: https://news.un.org/es/story/2020/10/1483212

Octubre del 2020 presenta tres veces más focos de calor que en el 2019

Según el Sistema de Información y Monitoreo de Bosques (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA) durante el mes de octubre de este año se registraron 122.738 focos de calor en todo el país. En comparación, durante el mismo periodo el 2019, se contabilizaron 31.190 focos de calor. Esto significa un incremento de 293% con relación a octubre del año pasado.

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Mes de septiembre del 2020 presenta 41% más focos de calor que el 2019

Bolivia está nuevamente envuelta en llamas. Según el Sistema de Información y Monitoreo de Bosques (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA), durante el mes de septiembre de este año se registraron 85.228 focos de calor en todo el país. Mientras que, durante el mismo periodo el 2019, se contabilizaron 60.076 focos de calor. Dicho de otra manera, el mes de septiembre del 2020 presenta 41,8% más focos de calor que el año pasado.

Santa Cruz sigue encabezando la lista de los departamentos más afectados, concentrando el 49% (42.087 focos) del total de los focos de calor. Sin embargo, este porcentaje significa una reducción significativa en comparación con el año pasado, cuando solo en ese departamento se concretaba el 66 % de los focos registrados. Por el contrario, el departamento del Beni tuvo un aumento considerable; en septiembre del 2019 este departamento concentró el 21% de los focos de calor, pero durante el mismo periodo del 2020 esta cifra subió al 34% [1] .

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Transgénicos: Tras el voto del agronegocio

A pesar de que la Constitución Política del Estado en su artículo 255 prohíbe la importación, producción y comercialización de organismos genéticamente modificados (OGM), ninguno de los programas de los partidos políticos que están inscritos para las próximas elecciones plantea medidas concretas para efectivizar dicha prohibición. El MAS y Comunidad Ciudadana eluden hablar con nombre y apellido de los transgénicos u OGM y prefieren utilizar el término de biotecnología o de transferencia de tecnología para la agricultura. La alianza Creemos es la única que en su programa de gobierno se pronuncia abiertamente a favor de los OGM. En relación a los biocombustibles -que van de la mano de los transgénicos- el MAS y Creemos se pronuncian explícitamente a favor de ellos mientras que CC guardia silencio.

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Bosques: Sin lecciones de fondo de la Chiquitania

El 2019 se quemaron un total de 5.358.492 hectáreas de superficie [1], esto es 3.431.368 hectáreas más que el año 2014, donde el área total quemada fue de 1.927.124 hectáreas [2]. El 2020, hasta mediados de septiembre, se registran ya 2,3 millones de hectáreas quemadas [3]. No toda superficie quemada son bosques. Gran parte son pastizales y arbustos. Sin embargo, según la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT), entre los años 2012 a 2016 Bolivia perdió un total de 1.083.725 hectáreas de bosques [4]. Por ello, no sorprende que Bolivia ocupe el séptimo lugar en el ranking de los países que perdieron mayor superficie de bosque en los últimos 25 años a nivel mundial [5].

Los incendios del año pasado y este año representan un verdadero ecocidio que al final se abre paso en el programa de los partidos políticos que participan de las elecciones, pero que ninguno se atreve a calificarlo como un ecocidio. Todos mencionan los incendios y la Chiquitania, pero ninguno quiere referirse al bosque como sujeto de derechos, ni a las causas estructurales de los incendios: la ganadería y el modelo del agronegocio de la soya transgénica.

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¿Qué es la Acción Popular contra los transgénicos?

Este 25 de septiembre se llevará a cabo en Santa Cruz la audiencia de Acción Popular contra el gobierno de Jeanine Añez por instruir al Comité Nacional de Bioseguridad elaborar un procedimiento abreviado para la evaluación de cientos de eventos transgénicos de cinco productos: maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya.

La sentencia del ecocidio en la Chiquitania

El año pasado Bolivia vivió un ecocidio en la Chiquitania, el Chaco y la Amazonía. El Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza emitió una sentencia en la que condena las acciones políticas que promovieron la tragedia. La verdadera problemática del ecocidio radica en las acciones humanas que quemaron más de 6 millones de hectáreas, acabando con la vida de miles de seres. Todo provocado por un modelo productivo que debe cambiar en el país. La sentencia, marca la continuación de la búsqueda de la defensa de los derechos de la naturaleza y asimismo de la importancia de la biodiversidad que nuestro país alberga.


Ecocidio y derechos de la naturaleza en la Chiquitania

Los derechos de la naturaleza buscan reconocer a la naturaleza como un sujeto de derecho. El Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza (TIDN) es una entidad internacional que busca dar una voz a la naturaleza y a los defensores de la naturaleza. Esta surge de la sociedad civil y bajo el mandato de la Declaración Universal de Derechos de la Naturaleza que nació durante la cumbre de Tiquipaya el año 2010 en Cochabamba. Debido al ecocidio suscitado por los incendios del año pasado, el Tribunal llevará a cabo audiencias virtuales el lunes 17 y miércoles 19 de agosto, por el caso “Ecocidio en la Amazonía y Chiquitanía”.


Infierno en Sudamérica

Por: Guillermo Villalobos

El año pasado los bosques de Sudamérica, y en particular de la Amazonía y la Chiquitanía, padecieron un verdadero infierno. Lo lógico hubiera sido que este año bajaran significativamente las cifras de incendios y que las autoridades de todos los países hubieran tomado todas las medidas necesarias para evitar que se repita el ecocidio. Sin embargo, la situación es muy diferente:


Cuatro veces más incendios en el Pantanal

Uno los ecosistemas más afectados este año es el Gran Pantanal, compartido por Brasil, Bolivia y Paraguay. Según el reporte de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN),[1] del 01 de enero al 04 de agosto de este año 768 mil hectáreas en el Pantanal fueron afectadas por incendios forestales. Siendo el Pantanal brasilero el más dañificado con 534 mil (70%) hectáreas quemadas, seguido por Bolivia y posteriormente Paraguay, con 147 mil (19%) y 86 mil (11%) hectáreas respectivamente.

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Fuente: Fundación Amigos de la Naturaleza. 2020. Incendios transfronterizos y dinámica del fuego en el Pantanal. Santa Cruz, Bolivia. p. 5.

De acuerdo a los datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) del Brasil, en todo el mes de agosto del 2019 se registraron 34.806 focos de quema,[2] frente a los 175.644 computados durante el mismo periodo en el 2020; esto significa, un aumento del 405% de los focos de quema en relación al año pasado.[3] Se estima que el fuego ya consumió el 10% de todo el bioma del Pantanal brasilero, siendo estos incendios uno de los más devastadores en los últimos tiempos.[4]

Del otro lado de la frontera, en Bolivia, en el Parque Nacional y Área de Manejo Integral Otuquis el Sistema de Información y Monitoreo del Bosque (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA) registró 3.752 focos de calor entre el 01 de enero al 31 de agosto, quemándose siquiera 95.765 hectáreas, sin olvidar las ya 6.528 hectáreas que se quemaron durante el mes de marzo de este año. A lo que se suma las 14.500 hectáreas quemadas en el Área Natural de Manejo Integral San Matías.[5] Mientras que, en la frontera paraguaya, se reportan que en la Reserva Pantanal Paraguayo se han quemado unas 4.000 hectáreas.[6]

La situación en el Pantanal es alarmante. El estrepitoso aumento de las quemas en el bosque de pantanal se complementa con la sequía que fustiga esta región. Según un informe de la ONG SOS Pantanal, entre enero a mayo hubo una disminución del 50% de las precipitaciones en todo el ecosistema del Pantanal, enfrentando uno de las menor inundaciones en los últimos 47 años.[7] Este escenario, sumado al importante aumento de la temperatura, hace que el ambiente sea aún más propenso a la propagación de los fuegos. 

La Amazonía sigue ardiendo

Los incendios trasfronterizos en el Pantanal representan apenas un eslabón de esta compleja problemática. A pesar de que los datos de focos de quemas en el Pantanal brasileños registrado durante el mes de agosto de este año son absolutamente alarmantes, solo corresponden al 15.9% del total de focos de quema registrados por el INPE. Mientras que el 59.9% (661.890 focos) de los focos de quema se encuentra en el bosque amazónico. Solo hasta julio de este año, el área quemada en el bosque amazónico brasilero asciende ya a los 13.703 km2 (1.370.300 hectáreas).[8] 

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Brasil: Focos de quema por bioma (01 al 31 de agosto 2019)

Brasil: Focos de quema por bioma (01 al 31 de agosto 2020)

Fuente: http://queimadas.dgi.inpe.br/queimadas/portal Datos obtenidos el 01/09/2020

Tras los pasos de Brasil:

Si bien en Bolivia durante el mes de agosto hubieron menos focos de calor que el año pasado,[9] los registros acumulados hasta la fecha no dejan de ser inquietantes.

De los 45.770 focos de calor registrados en el mes de agosto, 11.899 (el 26 %) se registraron en áreas con cobertura boscosa, según datos SIMB. El tipo de bosque más afectado en el país sigue siendo el bosque chiquitano, contabilizándose durante el mes de agosto 4.117 focos (equivalente al 34,6 % del total de focos de calor registrados en áreas boscosas), seguido por el bosque amazónico con 3.083 focos de calor (25,9 %), el bosque de llanuras inundables con 1.532 focos de calor (12,9 %), el bosque de pantano con 1.165 focos de calor (9,8 %) y el bosque chaqueño con 891 focos de calor (7,5 %).

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Así, y a pesar de la devastación causada por los incendios forestales del 2019 siguen latentes en la memoria colectiva, los fuegos nuevamente se presentan en los ecosistemas boscosos boliviano.

Los datos del SIMB revelan que la amazonia es el segundo tipo bosque más afectado por el fuego. En términos porcentuales, durante el mes de agosto de este año la amazonia registró un mayor porcentaje de concentración de focos de calor (el 25,9%) que el mismo periodo en el 2019, fecha en que el bosque amazónico concentró solo el 13% del total de focos de calor registrados en áreas con cobertura boscosa.

Sin embargo, los bosques bolivianos no son los únicos que se encuentran asediados por las llamas. Lastimosamente los fuegos son una condición regional que traspasa las fronteras de los Estados, afectando directa e indirectamente de forma sistémica a toda la región.

En Colombia, por ejemplo, la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible (FCDS) señala que en tan solo los primeros cuatro meses del 2020 se deforestaron 75.000 hectáreas de bosque amazónico – equivalente al 47,4% del total deforestado en 2019.[10] Igualmente, según WWF Colombia, entre enero a abril del 2019 hubo 23.358 focos de calor Amazonia colombiana, pero en el mismo periodo del 2020 se registraron 63.178 focos de calor – un aumento del 37 %.[11]

El acelerado avance de la deforestación y de las quemas en la Amazonía en general afectan dramáticamente la resiliencia del bosque, acelerado su degradación y haciéndolo cada vez más vulnerable a condiciones extremas. Asimismo, la afectación sistémica producto de la deforestación y quema del bosque amazónico conlleva a una reducción importante de la humedad y las lluvias que alimenta otras cuencas subtropicales, influenciando sustancialmente a los bosques aledaños – como el caso del Pantanal – y en la región en general.[12]

Incendios en el bosque chaqueño

El bosque chaqueño es otro de los ecosistemas boscosos transfronterizos que se encuentra afectado por los fuegos. Según el reporte del Instituto Forestal Nacional (Infona) del Paraguay, en el mes de julio se registraron 14.400 focos de calor, donde los departamentos fronterizos con Brasil, Bolivia y Argentina son los más damnificados.[13] Solo durante el 1 de septiembre de este año se detectaron 1.334 focos de calor, de las cuales 854 (el 64 %) se encuentran en el Chaco paraguayo.[14]

La misma situación se observa en las provincias que conforman la mayor parte del Gran Chaco argentino: Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Salta. Entre mediados de marzo al final de julio alrededor de 30.000 hectáreas de bosque nativo fueron taladas.[15] Entre tanto, durante el primer quincena del mes de agosto de este año, se quemaron solo en la provincia del Chaco más de 20.000 hectáreas; a la vez que los incendios siguen proliferando y expandiéndose en otras provincias.[16] 

Por otro parte, en Bolivia durante el mes de agosto el bosque chaqueño registró 891 focos de calor, haciéndolo el quinto bosque con mayor concentración de focos de calor registrado en área con cobertura boscosa. Siendo la provincia Chiquitos y las provincias fronterizas de Cordillera y Gran Chaco las más afectadas, según los datos presentados por el SIMB. 

Los focos de calor registrado en el chaco son extremadamente inquietantes. No solo porque el bosque chaqueño es uno de los más deforestados a nivel mundial, sino porque también alberga una importante población de Pueblos Indígenas en Situación de Aislamiento y Contacto Inicial (PISAC).[17] Un reciente informe trinacional sobre Incendios y Deforestación en Territorios con Registros de Pueblos Indígenas en Situación de Aislamiento (Brasil – Bolivia – Paraguay) revela que, entre el 2018 y 2019, en estos países hubo un alarmante aumento de los focos de calor registraos en Territorios Indígenas y Áreas Protegidas con presencia de PISAC.[18]

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Focos de incendio en 2019 y áreas de presencia de PIA en Paraguay y Bolivia.

Fuente: Vaz, A. (2020). Informe Trinacional: Incendios y deforestación en territorios con registros de pueblos indígenas en situación de aislamiento – PIA – Bolívia – Brasil – Paraguay. Brasília-DF (Brasil): GTI PIACI, p. 31.

En suma, los datos presentados nos develan que, a pesar de la devastación de los incendios forestales del 2019, los bosques sudamericanos siguen estando asediados por los fuegos; donde, el bosque amazónico sigue siendo uno de los más aquejado por las llamas. Sin embargo, no es menos alarmante la precipitosa marcha de las llamas en los demás ecosistemas boscosos de la región.

Los fuegos que se están registrando en los distintos bosques de sudamericanos son en su absoluta mayoría provocadas por los seres humanos. La falta de control y de fiscalización por parte de los Estados y de la sociedad es evidentemente uno de los elementos principales que permite la vertiginosa propagación de los incendios. Sin embargo, es fundamentar visualizar que el origen de los fuegos corresponden a una política de Estado – siendo los ejemplos más evidentes los casos de Brasil y Bolivia[19]. Esta política tiene un propósito claro: fomentar y potencializar el modelo extractivo de commodities específicos – como por ejemplo, el agrícola – en desmedro de los bosques y de los territorios indígenas.    

La pandemia del Covid-19 – así como las políticas de contingencia tomadas por los gobiernos – lejos de frenar el avance de la deforestación e incendios en los bosques le proporcionó un renovado impulso. Ante la latente crisis socio-económica generado por el Covid-19, los gobiernos y las elites dominantes apuntan a afianzar y profundizar aún más el modelo extractivista depredador, donde los business as usal es el único paradigma posible para “salir” de la crisis generado por la pandemia. Omitiendo, por supuesto, que es justamente este modelo el que nos llevó a esta crisis en un primer lugar. 


[1] http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/2020/Reporte_Incendios_Pantanal_07_Ago_2020.pdf

[2] Sobre la diferencia entre focos de calor y focos de quema véase: https://eldeber.com.bo/137001_foco-de-quema-y-foco-de-calor-es-lo-mismo-conoce-los-terminos-sobre-la-actividad-del-fuego

[3] Mientras que en entre el 01 de enero al 31 de agosto del 2020 se registraron 303.422 focos de quema acumulados, un aumento del 377% en comparación al 2019, donde se registraron 63.646 focos de quema en el mismo periodo. Véase: http://queimadas.dgi.inpe.br/queimadas/portal

[4] https://www.dw.com/pt-br/fogo-j%C3%A1-consumiu-mais-de-10-do-pantanal-em-2020/a-54630524

[5] A todo ello, en el Parque Nacional Otuquis se añaden las 313.744 hectáreas quemadas durante los incendios forestales del 2019 (correspondiente al 35% de su superficie). Véase: http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/2020/Reporte_Incendios_Pantanal_07_Ago_2020.pdf y https://erbol.com.bo/nacional/tribunal-de-la-naturaleza-declara-que-incendios-del-2019-fueron-un-%E2%80%9Cecocidio-ocasionado-por

[6] https://es.mongabay.com/2020/08/incendios-forestales-pantanal-bolivia-brasil-paraguay/

[7] Según una nota de Mongabay, los niveles del río Paraguay son tan bajos que “En el puerto de Asunción la altura del agua no supera los 70 cm”. Véase: https://es.mongabay.com/2020/08/incendios-forestales-pantanal-bolivia-brasil-paraguay/#:~:text=El%20reporte%20de%20FAN%20indica,mil%20hect%C3%A1reas%20en%20territorio%20boliviano.

[8] Véase: http://queimadas.dgi.inpe.br/queimadas/aq1km/

[9] Según la ABT, en el mes de agosto “se registró 69% menos de focos de calor en todo el país, comparados con el mismo mes del 2019”, hecho que la ABT atribuye al permanente trabajo de fiscalización, a la Resolución Administrativa ABT N° 149/2020 de prohibición de quemas y a las lluvias. Sin embargo, de acuerdo al Boletín Informativo N° 18 de la ABT, del total de focos de calor registradas durante del 24 al 30 de agosto, solo el 5,3% se dieron en áreas donde la ABT ha emitido alguna autorización (quemas legales), mientras que 75,7 % se dieron en áreas donde no ha proporcionado una autorización (quemas ilegales) y el 19 % se encuentran en otra jurisdicción (por ejemplo: en Territorios Comunitarios de Origen TCO y Áreas Protegidas). Véase: https://www.mmaya.gob.bo/2020/09/agosto-cierra-con-69-menos-focos-de-calor-registrados-en-comparacion-con-el-mismo-mes-del-2019/ y http://www.abt.gob.bo/images/stories/Noticias/2020/09/Boletin-018.pdf

[10] Véase: https://fcds.org.co/ni-la-covid-19-detiene-la-deforestacion-en-la-amazonia/

[11] Véase: https://www.wwf.org.co/sala_redaccion/?uNewsID=364635

[12] Zemp, D. C., C.-F. Schleussner, H. M. J. Barbosa, and A. Rammig (2017), Deforestation effects on Amazon forest resilience, Geophys. Res. Lett., 44, 6182–6190. Disponible en: https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/pdfdirect/10.1002/2017GL072955#:~:text=deforestation%20could%20reduce%20the%20resilience,of%20deforestation%20on%20continental%20rainfall.

[13] Estos departamentos son: Presidente Hayes (6.654 focos de calor), Alto Paraguay (2.070 focos de calor) y Boquerón (964 focos de calor). Departamentos que abarcan tanto el bosque Seco Chaqueño como el bosque Subhúmedo Inundable del Río Paraguay. Véase: http://www.infona.gov.py/index.php?cID=296 y http://www.infona.gov.py/index.php/noticias/en-julio-se-detectaron-mas-de-14400-focos-de-calor-en-todo-el-territorio-nacional

[14] Véase: http://guyra.org.py/wp-content/uploads/2020/09/Bolet%C3%ADn-informativo-de-riesgos-de-incendios-01_09.pdf

[15] Véase: https://es.mongabay.com/2020/08/argentina-el-peligro-de-la-reactivacion-economica-para-los-bosques-del-gran-chaco/

[16] Véase: https://www.chacodiapordia.com/2020/08/14/incendios-en-chaco-ya-se-quemaron-20-000-hectareas-en-lo-que-va-de-agosto/ y https://www.ambito.com/informacion-general/incendios/grave-ya-son-nueve-las-provincias-afectadas-forestales-n5127758

[17] Véase: https://www.servindi.org/actualidad-noticias/27/08/2020/puntos-de-calor-no-dejan-de-aumentar-en-la-amazonia-y-amenazan-piaci

[18] De los 99 territorios indígenas (TI) con registros de PIA en Bolivia, Brasil y Paraguay, se constató en el 2019 un aumento de focos de calor en relación al 2018 de 258.25% en Bolivia; 259,28% en Brasil y 185.12% en Paraguay. Mientras que los focos de calor detectadas en las 32 unidades de conservación (áreas protegidas) con presencia de PIA en 2019, en comparación con 2018, aumentaron en un 744.38% en Bolivia, un 347.87% en Brasil y un 44.150% en Paraguay. Véase: Vaz, A. (2020). Informe Trinacional: Incendios y deforestación en territorios con registros de pueblos indígenas en situación de aislamiento – PIA – Bolívia – Brasil – Paraguay. Brasília-DF (Brasil): GTI PIACI, pp. 42-48.

[19] En Brasil, el gobierno de Jair Bolsonaro, bajo el slogan de “abrir la amazonia y los territorios indígenas al desarrollo”, fomenta una clara política “anti-ambientalista” propiciando la minería, la agroindustria y explotación forestal en la amazonia.  Mientras que, en Bolivia, Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza (TIDN) resolvió que los incendios del 2019 fueron un “ecocido provocado por la política del Estado y el Agronegocio” y estableció la abolición de las “leyes incendiarias”.  Véase: https://www.theguardian.com/world/2020/sep/02/amazon-fires-brazil-rainforest-bolsonaro-destruction?CMP=Share_iOSApp_Other y https://es.mongabay.com/2020/08/bolivia-tribunal-de-la-naturaleza-culpa-a-morales-y-anez-por-incendios-del-2019/

Asamblea Mundial por la Amazonía | Hoy es Todavía

El pasado 18 y 19 de julio, organizaciones indígenas, activistas, instituciones, colectivos, entre otros se autoconvocaron a la primer Asamblea Mundial por la Amazonía, para lanzar un grito de defensa a la amazonia y la vida, y para articular acciones conjuntas en torno a tres grupos de trabajo: Covid-19, Boicot y Movilización


Ecocidio a la vista

Bolivia una vez más está en llamas. Pareciera ayer que la sociedad boliviana lloraba por la Chiquitanía. Desde el principio del año hasta el 31 de Julio se han registrado 60.490 incendios. Durante el mismo período el año pasado se contabilizaron sólo 51.394 focos de calor. Esto representa un incremento de 17% en los incendios en relación al 2019. La pandemia del fuego se esparce a la velocidad del viento y tenemos muy poco tiempo para detenerla.


Voces en defensa de la Amazonía

Hasta el 14 de julio, el COVID-19 se ha llevado a más de 1000 indígenas en toda la Amazonia. La situación se ha tornado dramática, el asedio del extractivismo y la pandemia marcan uno de los momentos más complejos de los pueblos indígenas en la Amazonia. Sin embargo, voces en defensa de la Amazonia claman por la autoconvocatoria para hallar una solución.


La Amazonia nos llama

La Amazonía se está inundando de muerte. El COVID-19 está agravando el etnocidio y ecocidio de esta región que es esencial para la estabilidad del ecosistema de la Tierra. La destrucción de la Amazonía nos acerca más al precipicio y a la hecatombe climática. Una humanidad saludable y con futuro necesita de bosques y pueblos amazónicos vivos. ¿Quépodemos hacer?

Eucaliptos para matar la biodiversidad

Por: José Carlos Solón y Guillermo Villalobos

El pasado 4 de junio, el Ministerio de Medio Ambiente y Agua informó que se autorizó la importación de eucaliptos para el establecimiento de plantaciones forestales comerciales en Bolivia.

Las plantaciones de eucaliptos con fines comerciales son lo opuesto a un bosque. En las plantaciones de monocultivos lo que menos se busca es la biodiversidad, debido a que todos los árboles son iguales, uno al lado de otro, como palitos de fósforo de gran tamaño. En una plantación no importa el árbol sino la madera y, fundamentalmente, la celulosa que se extrae de la madera. Su objetivo no es reproducir la vida sino hacer negocio produciendo pulpa de papel o pellets para combustible.


Las plantaciones de monocultivos intensifican la alienación y destrucción de la naturaleza.

En la región central de Chile, por ejemplo, las plantaciones de monocultivos forestales han afectado el ciclo del agua[1]. Asimismo, los feroces incendios que se producen anualmente en Chile se deben en parte a las plantaciones de monocultivos que se queman como palitos de fósforos.

Mientras que, en el caos de Argentina, las plantaciones de eucaliptos alientan la concentración de tierras y afectan la salud de las poblaciones locales por el uso de pesticidas[2]. Por otro lado, los monocultivos de eucaliptos que se instalaron desde la década de los ochenta en el Uruguay acidificaron los suelos y los hicieron inhabitables para otras especies de plantas nativas[3]. Y en el caso del Brasil, se habla de la aparición de “desiertos verdes” por la eliminación de grandes porciones del Bosque Atlántico nativo por las plantaciones de eucalipto[4].

Sin ir muy lejos, en el Valle Alto de Cochabamba se ha comprobado que las plantaciones de eucalipto generaron cambios perjudiciales en el suelo y contribuyeron a su degradación[5]. Así mismo, diversos estudios en el mundo muestran que las plantaciones forestales afectan la soberanía alimentaria de la población.

El gobierno de Añez oculta y calla estos impactos porque le interesan más los bolsillos de algunos empresarios del agronegocio que la preservación y regeneración de nuestros bosques nativos. Según el Ministerio de Medio Ambiente y Agua estas plantaciones de semillas importadas de eucaliptos ayudarían a la lucha contra al cambio climático porque serían muy eficientes en la captura de dióxido de carbono.

Sin embargo, la verdad es que los monocultivos de árboles sólo almacenan dióxido de carbono hasta que mueren en la guillotina de los aserraderos. Estas plantaciones sepultan en muchos casos la posibilidad de que bosques dañados por los incendios puedan recuperarse con el tiempo. Además, para plantar, mantener, cortar, transportar y procesar la madera, se consume combustibles fósiles que emiten dióxido de carbono. Si queremos realmente enfrentar el cambio climático debemos preservar nuestros bosques y no remplazarlos por plantaciones de monocultivos.

Por si esto fuera poco, la nota del Ministerio de Medio Ambiente y Agua dice que se introducirá “un paquete tecnológico” que “utilizará material genético con características inmunológicas más fuertes”.

¿Qué quiere decir esto? ¿Qué el gobierno transitorio de Añez no sólo quiere introducir maíz, trigo, caña de azúcar, algodón y soya transgénica, sino que ahora busca importar semillas de eucaliptos transgénicos? El gobierno transitorio de Añez, sigue los pasos del gobierno de Evo Morales, y no hace nada por abrogar las normas incendiarias que llevaron al ecocidio de la Chiquitanía el año pasado. 

En vez de terminar de matar a los ecosistemas con plantaciones de monocultivos debemos promover la preservación y regeneración de los nueve tipos de bosque que existen en Bolivia (cita). La reforestación tiene que ser con especies nativas y de ninguna manera con monocultivos de eucaliptos.

Nuestros bosques son una fuente de alimentación, medicinas, agua y oxigeno que pueden ser aprovechada a través de prácticas de agroforestería que convivan con el bosque y no lo destruyan. Pretender uniformizar los árboles para hacer dinero sólo traerá nuevas tragedias a la naturaleza y a los seres humanos.


[1] https://www.mdpi.com/1999-4907/10/6/473/htm

[2] https://archivo.argentina.indymedia.org/news/2013/03/833086.php

[3] http://www.guayubira.org.uy/2007/02/impacto-de-las-plantaciones-de-eucaliptos-en-el-suelo/

[4] https://globalforestcoalition.org/resisting-green-deserts-in-brazil/

[5] http://www.scielo.org.bo/pdf/ran/v4n2-3/v4n2-3_a12.pdf

¿Quién alimenta a Bolivia?

Por Pablo Solón y Guillermo Villalobos

A principios de Mayo la Ministra de Desarrollo Rural y Tierras, Eliana Capobianco, realizó una conferencia de prensa sobre los transgénicos y la seguridad alimentaria de los bolivianos. En esta conferencia dijo: “Ante la crisis del coronavirus, creo que todos nos hemos dado cuenta de lo importante que es tener alimentos en nuestra mesa. Aquí les muestro, por eso están aquí en la mesa estos productos, muchos de estos alimentos o bebidas que consumimos todos los días. ¿Quién no ha comido un Sniker, un chicle Clorets, un m&m, la mayonesa Rika, las zucaritas de Kellogs o estos Cheerios…? Esta es nuestra realidad en Bolivia”. Continúa leyendo ¿Quién alimenta a Bolivia?

Al 19 de abril Bolivia supera registro de quemas de los últimos 10 años

Por Guillermo Villalobos

Hasta el 19 de abril del 2020 se registraron en Bolivia 3.368 focos de calor. Esta cifra es la más alta de la última década según los datos del Reporte Oficial de Focos de Calor e Incendios Forestales del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA) (gráfica I).  

Gráfica I. Evolución histórico nacional de focos de calor acumulado al 19 de abril. 2010 a 2020

Fuente: MMAyA. Reporte Oficial de Focos de Calor e Incendios Forestales, Boletín N° 26, 2020 (has click en la imagen para agrandar)

Si observamos la pequeña barra en gris de focos de calor acumulados hasta el 19 de abril veremos que ninguno de los años anteriores Bolivia superó los 3.368 registrados oficialmente este año. El año pasado se registraron 2.761 incendios y el 2016 hubieron 2.538. Algunos años ni siquiera se llegó a los 1.000 focos de calor. Este es el primer año que pasamos la barrera de los 3.000 focos de calor acumulados hasta el 19 de abril.

El incremento de los focos de calor es extremadamente preocupante por dos razones: primero por el ecocido suscitado el 2019 que afectó más de 2 millones de hectáreas de bosque[1] y, segundo por la emergencia sanitaria del Covid-19 y la cuarentena que ha semiparalizado las actividades económicas del país.

Los departamentos que al 19 de abril acumularon la mayor cantidad de focos de calor fueron: Santa Cruz con 2.664, Beni con 319 y Tarija con 285. Según el mismo informe del MMAyA, desde el 2010 al 2020 Santa Cruz encabeza la lista con la mayor cantidad de focos de calor acumulados al 19 de abril (gráfica II).

Gráfica II. Evolución histórica de focos de calor acumulados por departamento al 19 de abril. 2010 al 2020.

Fuente: MMAyA. Reporte Oficial de Focos de Calor e Incendios Forestales, Boletín N° 26, 2020
(has click en la imagen para agrandar)

Asimismo, del 1 al 19 de abril de este año se registraron 1,564 focos de calor en todo el país. Santa Cruz ocupa el primer lugar con 1.063 focos de calor (equivalente al 67%), seguido de Beni con 340 (21%) y La Paz con 61 (4%). Los principales municipios afectados en Santa Cruz son: Charagua con 132, San Ignacio de Velazco con 118, Pailón con 112 y Cabezas con 105 focos. En el Beni el municipio mas afectado es Exaltación con 124 incendios (gráfica III).

Gráfica III. Evolución mensual de los focos de calor nacional y por departamento. 1 al 19 de abril 2020.  

Fuente: MMAyA. Reporte Oficial de Focos de Calor e Incendios Forestales, Boletín N° 26, 2020
(has click en la imagen para agrandar)

En Santa Cruz, según los datos del Sistema de Alerta Temprana de Incendios Forestales (SATIF) de esa gobernación, del 1 al 21 de abril se registraron 1.078 focos de quema[2] (gráfica IV). Esta cifra supera el promedio histórico de quemas del mes de abril para Santa Cruz.[3]

Gráfica IV. Evolución histórica focos de quema departamento de Santa Cruz. 1 al 21 de abril 2020

Fuente: Boletín del Sistema de Alerta Temprana de Incendios Forestales 21 de abril 2020, Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz. (has click en la imagen para agrandar)

De acuerdo a los datos presentado por el MMAyA, del total de focos de calor registrados entre el 1 y el 19 de abril, 48 se dieron en reservas forestales, principalmente en: Guarayos (21), El Chore (11) y la Cuenca del Río Boopi (7). Este mismo reporte muestra que 65 focos de calor se dieron en áreas protegidas, destacándose en Santa Cruz el Área Natural de Manejo Integrado San Matías (39) y el Parque Nacional Amboró (7), en Cochabamba el Parque Nacional Carrasco (6) y en el Beni el Parque Nacional y Territorio Indígena Isiborro Secruré (4).

Los tipos de bosques en donde más focos de calor se registraron fueron: bosque chaqueño (182), bosque chiquitano (166), bosque de yungas (37), bosque amazónico (32) y bosque de pantano (29) (gráfica V).

Gráfica V. Focos de calor en Reservas Forestales, Áreas Protegidas y por tipo de bosque. 1 al 19 de abril 2020

Fuente: MMAyA. Reporte Oficial de Focos de Calor e Incendios Forestales, Boletín N° 26, 2020. (has click en la imagen para agrandar)

Llama profundamente la atención que hasta la fecha se hayan registrado más focos de calor que el año pasado a pesar de la cuarentena nacional que está en vigencia desde el 22 de marzo, la misma que a limitado la movilidad de las personas y a ralentizando todo el aparato productivo y comercial del país. ¿Cómo es que en una cuarentena nacional se sigan dando chaqueos de esta magnitud? ¿Cómo es que Santa Cruz, que es el departamento más golpeado por el covid-19, al mismo tiempo concentra la mayor cantidad de focos de calor?

Sería muy importante que, así como cada noche el Ministerio de Salud anuncia los casos confirmados de covid-19, el MMAyA informe diariamente por televisión los incendios registrados en el día para evitar que el ecocidio se repita en Bolivia.


[1] Fundación Amigos de la Naturaleza (2019). Reporte de incendios forestales a nivel nacional. 25 de septiembre de 2019. Disponible en: http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/IncendiosNal-FAN-25092019.pdf

[2] Sobre la diferencia entre focos de calor y focos de quema véase: https://eldeber.com.bo/137001_foco-de-quema-y-foco-de-calor-es-lo-mismo-conoce-los-terminos-sobre-la-actividad-del-fuego

[3] https://eldeber.com.bo/175132_aumentan-los-chaqueos-en-santa-cruz-ya-se-supero-el-promedio-de-quemas-del-mes-de-abril

Focos de calor en tiempos de cuarentena

De acuerdo al informe presentado por el Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS) hasta finales del mes de marzo de este año se registraron un total de 4.288 focos de quemas acumuladas en todo el país; donde la amplia mayoría se suscitaron en Santa Cruz (3.625 focos) y en el Beni (282 focos). Asimismo, del total de focos registrados, 600 focos se dieron en 16 áreas protegidas nacionales y sub-nacionales de Santa Cruz y Beni (Tabla I).

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Incendio en el Parque Nacional Otuquis y 673 focos de calor en el resto del país

El pasado viernes 13 de marzo, se registró en el Parque Nacional y Área de Manejo Integrado Otuquis[1] un incendio que hasta la fecha arrasó con 5.000 hectáreas.  De acuerdo a informes oficiales, el incendio se originó en el Brasil y desde ese país vecino se propagó al parque nacional Otuquis (Arde el parque Otuquis y amenaza a firmas portuarias). Gracias al trabajo de bomberos forestales, guardaparques y militares, así como a las recientes precipitaciones que se suscitaron en el lugar, el incendio logró ser controlado (El fuego consume 5.000 hectáreas en Otuquis).

Sin embargo, el incendio en el parque nacional Otuquis no es el único incendio que viene desarrollándose en el territorio nacional. En base a imágenes satelitales de la NASA, el informe realizado por Global Forest Watch señala que entre el 8 y el 15 de marzo de este año se registraron 673 alertas de incendio en todo el territorio nacional. De estas, 606 ocurrieron en Santa Cruz, 39 en Tarija y 23 en Beni.

Fuente: Global Forest Watch (2020) (Has click en la imagen para ver mejor)

Dentro del departamento de Santa Cruz, las provincias que reportan mayor alerta por incendios durante estas fechas fueron: Chiquitos con 400 focos, José Miguel de Velasco con 97, Cordillera 58, Ñuflo de Chavez con 34 y por último Andrés Ibáñez con 10 focos de fuego.

Fuente: Global Forest Watch (2020) (Has click en la imagen para ver mejor)

En suma, solo en la primera mitad del mes marzo ya contamos con un incendio forestal que quemo alrededor de 5.000 hectáreas de parque nacional, a lo cual se suman los 673 alertas de incendios en el país. Bajo este perspectiva, ¿Cuáles serán el escenario durante la época de mayor chaqueo en el país? ¿Cuántas hectáreas más de bosques se quemaran este año?  

Para ver el informe completo de Global Forest Wacht haga click aquí


[1] El Parque Nacional y Área de Manejo Integrado Otuquis se ubica en la región del Pantanal boliviano, en la provincia German Busch, entre los municipios de Puerto Quijarro y Puerto Suárez.