Primer trimestre del 2021 suma 7.084 focos de calor en todo el territorio nacional

Los focos de calor acumulados desde el 01 de enero hasta el 31 de marzo del 2021 en todo el territorio nacional suman 7.084 focos, una cifra cercana al primer trimestre del 2019 (10.953 focos) pero bastante inferior en comparación a los focos acumulados registrados el primer trimestre del 2020 (21.257 focos).

Sólo durante el mes de marzo del 2021 el Sistema de Información y Monitoreo de Bosques (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MAAyA) registró 1.809 focos de calor en todo el país, una cifra significativamente menor en comparación con marzo del 2020 cuando se registraron 8.012 focos de calor.

Santa Cruz, con 1.409 focos de calor, fue el departamento donde se registró la mayor cantidad de puntos de calor, seguido luego por Beni con 273 focos. La concentración de focos de calor durante el mes de marzo en los estos dos departamentos es un patrón que se mantiene desde los últimos 10 años; exceptuando marzo del 2020 cuando por primera vez Tarija superó a Beni y se posicionó en segundo lugar[1].

Focos de calor mes de marzo 2021 por departamento, provincia y municipio

Fuente: MMAyA

Los datos del SIMB evidencian que la mayoría de los focos de calor se registran en áreas con cobertura boscosa. Del total de focos acumulados durante el primer trimestre de este año, 3.621 se detectaron en áreas con cobertura boscosa, equivalente al 51% del total de los focos de calor acumulados. Este porcentaje es casi igual al 2020, cuando el 50% (10.740 focos) de los focos de calor acumulados durante el primer trimestre de ese año se registraron en áreas con cobertura boscosa. Mientras que, durante el primer trimestre del 2019, el 43% (4.752 focos) del total de focos de calor acumulados se dieron en áreas con cobertura boscosa.

Entre el 01 y el 31 de marzo del 2021, el SIMB contabilizó 890 focos de calor en áreas con cobertura boscosa, correspondiente al 49% de todos los focos de calor registrados durante ese mes. Al igual que el mes pasado, el tipo de bosque más afectado durante marzo de este año fue el chaqueño con 584 focos de calor, seguido en segundo lugar por el bosque chiquitano (231 focos de calor), y en menor medida el bosque amazónico (44 focos) y el bosque yungueño (13 focos).

A diferencia de las áreas con cobertura boscosa, el SIMB detectó pocos puntos de calor en reservas forestales y áreas protegidas. De enero a marzo del 2021 suman 257 focos de calor en reservas forestales; valores que se mantiene dentro de un rango similar al mismo periodo en el 2020 (373 focos) y el 2019 (241 focos). Mientras que los focos de calor acumulados durante el primer trimestre del 2021 en áreas protegidas sumaron 116 focos; un valor muy inferior en comparación al primer trimestre del 2020 y del 2019, cuando se registraron 951 y 699 focos de calor respectivamente.

Para finalizar, los datos el SIMB señalan que durante el 01 al 31 de marzo de este año solo 43 focos se registraron en áreas protegidas, equivalente al 2,4% del de focos de calor registrados en ese mes. En tanto que, en reservas forestales se detectaron 61 focos, correspondiente al 3,4% de los focos de calor registrados en marzo de este año. 


[1] MMAyA (2020). Reporte oficial de focos de calor e incendios forestales. Boletín N° 7 (martes 31 de marzo de 2020). Gestión 2020. Disponible en: https://funsolon.files.wordpress.com/2021/04/boletin_20200331.pdf

1.386 focos de calor en áreas boscosas durante febrero 2021

El mes de febrero del 2.021 registró 2218 focos de calor en todo el país, según el Sistema de Información y Monitoreo de Bosques (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MAAyA). Una disminución significativa en relación a febrero del 2020, cuando se registraron 4.444 focos de calor. Santa Cruz sigue siendo el departamento con mayor número de focos de calor (1945 focos), siendo las provincias de Chiquitos, Cordillera y Velazco los más afectados.

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Focos de calor mes de febrero 2021

Fuente: MMAyA

Concerniente a las reservas forestales, el SIMB registró 53 focos de calor, la mayoría concentrado en la reserva de Iturralde (30 focos) y Guayaros (15 focos). Por otro lado, durante febrero de este año se registraron solo 31 focos de calor en áreas protegidas, principalmente en San Matías (16 focos), Aguarague (5 focos) y Carrasco (3 focos).

Por último, de focos de calor registrados en febrero del 2021, 1.386 focos se dieron en áreas con cobertura boscosa, equivalente al 62.5% del total de focos registrados. Esto significa un aumento porcentual en relación a febrero del 2020, cuando el 56% de los focos contabilizados se registraron en áreas boscosas. Los datos del SIMB señalan que el bosque chaqueño fue el más dañificado con 980 focos de calor, seguido por el bosque chiquitano (270 focos), el bosque amazónico (111 focos de calor), el bosque tucumano-boliviano (12 focos), el bosque de yungas (7 focos de calor) y el bosque de pantano y de llanuras inundables (con 3 focos de calor respectivamente).

2020 termina con 9008 focos de calor en diciembre

El mes de diciembre del 2020 registró un total de 9.008 focos de calor, según los datos del Sistema de Información y Monitoreo de Bosques (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MAAyA). Esto es casi tres veces más en relación a diciembre del 2019, cuando se registraron sólo 3.291 focos de calor en total

El departamento de Santa Cruz concentró el 73 % del total de los focos registrados (6587 focos) seguido por Beni con el 15% (1360 focos). Esto representa un aumento importante para el Beni en comparación al 2019, cuando apeas concentró el 7% (233 focos) del total de los focos de calor registrados en diciembre de ese año.

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Focos de calor mes de diciembre 2020

Focos de calor mes de diciembre 2019

Fuente: MMAyA

Del total de focos de calor contabilizados en diciembre del 2020, el 44,3 % de los focos de calor (3.989 focos) se registraron en áreas con cobertura boscosa; un porcentaje similar al 2019 cuando el 45,3% de los focos de calor se dieron en áreas boscosas. El tipo de bosque más afectado fue el amazónico, con 1.661 focos de calor (equivalente al 41,6% de los focos de calor registrados en área boscosa); seguido por el bosque chiquitano con 1.479 focos de calor (37,1%) y el bosque de pantano con 404 focos de calor (10,1%). Patrones muy similares a los focos de calor registrados en estos tipos de bosques en diciembre del 2019.

Respecto a las reservas forestales, los datos proporcionados por el SIMB indican un aumento porcentual entre el 2020 y el 2019. Durante diciembre del 2019, el 1,9% de los focos de calor se dieron en reservas forestales, mientras que en diciembre del 2020 este porcentaje se duplico, representando el 4,5%. Las reservas más afectadas en el 2020 fueron: Guarayos, Río Grande Masicuri e Itenez, todos en el departamento de Santa Cruz.

A nivel de las áreas protegidas, diciembre del 2020 registró 532 focos de calor, equivalente al 5,9% del total de focos de calor registros. Este valor porcentual es muy similar a diciembre del 2019 cuando el 5,2% del total de los focos de calor registrados se dieron en áreas protegidas. Las áreas protegidas más afectadas en diciembre del 2020 fueron: San Matías, Isiboro Securé, Iñao y Otuquis.

Focos de calor registrados en reservas forestales y áreas protegidas. Diciembre 2019

Focos de calor registrados en reservas forestales y áreas protegidas. Diciembre 2020

Fuente: MMAyA

Es importante destacar que los focos de calor registrados en diciembre se dieron a pesar de existir una Resolución Administrativa de la ABT, emitida a principios de octubre, que paraliza la autorización de quemas en todo el territorio.

La sentencia del ecocidio en la Chiquitania

El año pasado Bolivia vivió un ecocidio en la Chiquitania, el Chaco y la Amazonía. El Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza emitió una sentencia en la que condena las acciones políticas que promovieron la tragedia. La verdadera problemática del ecocidio radica en las acciones humanas que quemaron más de 6 millones de hectáreas, acabando con la vida de miles de seres. Todo provocado por un modelo productivo que debe cambiar en el país. La sentencia, marca la continuación de la búsqueda de la defensa de los derechos de la naturaleza y asimismo de la importancia de la biodiversidad que nuestro país alberga.


Infierno en Sudamérica

Por: Guillermo Villalobos

El año pasado los bosques de Sudamérica, y en particular de la Amazonía y la Chiquitanía, padecieron un verdadero infierno. Lo lógico hubiera sido que este año bajaran significativamente las cifras de incendios y que las autoridades de todos los países hubieran tomado todas las medidas necesarias para evitar que se repita el ecocidio. Sin embargo, la situación es muy diferente:


Cuatro veces más incendios en el Pantanal

Uno los ecosistemas más afectados este año es el Gran Pantanal, compartido por Brasil, Bolivia y Paraguay. Según el reporte de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN),[1] del 01 de enero al 04 de agosto de este año 768 mil hectáreas en el Pantanal fueron afectadas por incendios forestales. Siendo el Pantanal brasilero el más dañificado con 534 mil (70%) hectáreas quemadas, seguido por Bolivia y posteriormente Paraguay, con 147 mil (19%) y 86 mil (11%) hectáreas respectivamente.

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Fuente: Fundación Amigos de la Naturaleza. 2020. Incendios transfronterizos y dinámica del fuego en el Pantanal. Santa Cruz, Bolivia. p. 5.

De acuerdo a los datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) del Brasil, en todo el mes de agosto del 2019 se registraron 34.806 focos de quema,[2] frente a los 175.644 computados durante el mismo periodo en el 2020; esto significa, un aumento del 405% de los focos de quema en relación al año pasado.[3] Se estima que el fuego ya consumió el 10% de todo el bioma del Pantanal brasilero, siendo estos incendios uno de los más devastadores en los últimos tiempos.[4]

Del otro lado de la frontera, en Bolivia, en el Parque Nacional y Área de Manejo Integral Otuquis el Sistema de Información y Monitoreo del Bosque (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA) registró 3.752 focos de calor entre el 01 de enero al 31 de agosto, quemándose siquiera 95.765 hectáreas, sin olvidar las ya 6.528 hectáreas que se quemaron durante el mes de marzo de este año. A lo que se suma las 14.500 hectáreas quemadas en el Área Natural de Manejo Integral San Matías.[5] Mientras que, en la frontera paraguaya, se reportan que en la Reserva Pantanal Paraguayo se han quemado unas 4.000 hectáreas.[6]

La situación en el Pantanal es alarmante. El estrepitoso aumento de las quemas en el bosque de pantanal se complementa con la sequía que fustiga esta región. Según un informe de la ONG SOS Pantanal, entre enero a mayo hubo una disminución del 50% de las precipitaciones en todo el ecosistema del Pantanal, enfrentando uno de las menor inundaciones en los últimos 47 años.[7] Este escenario, sumado al importante aumento de la temperatura, hace que el ambiente sea aún más propenso a la propagación de los fuegos. 

La Amazonía sigue ardiendo

Los incendios trasfronterizos en el Pantanal representan apenas un eslabón de esta compleja problemática. A pesar de que los datos de focos de quemas en el Pantanal brasileños registrado durante el mes de agosto de este año son absolutamente alarmantes, solo corresponden al 15.9% del total de focos de quema registrados por el INPE. Mientras que el 59.9% (661.890 focos) de los focos de quema se encuentra en el bosque amazónico. Solo hasta julio de este año, el área quemada en el bosque amazónico brasilero asciende ya a los 13.703 km2 (1.370.300 hectáreas).[8] 

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Brasil: Focos de quema por bioma (01 al 31 de agosto 2019)

Brasil: Focos de quema por bioma (01 al 31 de agosto 2020)

Fuente: http://queimadas.dgi.inpe.br/queimadas/portal Datos obtenidos el 01/09/2020

Tras los pasos de Brasil:

Si bien en Bolivia durante el mes de agosto hubieron menos focos de calor que el año pasado,[9] los registros acumulados hasta la fecha no dejan de ser inquietantes.

De los 45.770 focos de calor registrados en el mes de agosto, 11.899 (el 26 %) se registraron en áreas con cobertura boscosa, según datos SIMB. El tipo de bosque más afectado en el país sigue siendo el bosque chiquitano, contabilizándose durante el mes de agosto 4.117 focos (equivalente al 34,6 % del total de focos de calor registrados en áreas boscosas), seguido por el bosque amazónico con 3.083 focos de calor (25,9 %), el bosque de llanuras inundables con 1.532 focos de calor (12,9 %), el bosque de pantano con 1.165 focos de calor (9,8 %) y el bosque chaqueño con 891 focos de calor (7,5 %).

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Así, y a pesar de la devastación causada por los incendios forestales del 2019 siguen latentes en la memoria colectiva, los fuegos nuevamente se presentan en los ecosistemas boscosos boliviano.

Los datos del SIMB revelan que la amazonia es el segundo tipo bosque más afectado por el fuego. En términos porcentuales, durante el mes de agosto de este año la amazonia registró un mayor porcentaje de concentración de focos de calor (el 25,9%) que el mismo periodo en el 2019, fecha en que el bosque amazónico concentró solo el 13% del total de focos de calor registrados en áreas con cobertura boscosa.

Sin embargo, los bosques bolivianos no son los únicos que se encuentran asediados por las llamas. Lastimosamente los fuegos son una condición regional que traspasa las fronteras de los Estados, afectando directa e indirectamente de forma sistémica a toda la región.

En Colombia, por ejemplo, la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible (FCDS) señala que en tan solo los primeros cuatro meses del 2020 se deforestaron 75.000 hectáreas de bosque amazónico – equivalente al 47,4% del total deforestado en 2019.[10] Igualmente, según WWF Colombia, entre enero a abril del 2019 hubo 23.358 focos de calor Amazonia colombiana, pero en el mismo periodo del 2020 se registraron 63.178 focos de calor – un aumento del 37 %.[11]

El acelerado avance de la deforestación y de las quemas en la Amazonía en general afectan dramáticamente la resiliencia del bosque, acelerado su degradación y haciéndolo cada vez más vulnerable a condiciones extremas. Asimismo, la afectación sistémica producto de la deforestación y quema del bosque amazónico conlleva a una reducción importante de la humedad y las lluvias que alimenta otras cuencas subtropicales, influenciando sustancialmente a los bosques aledaños – como el caso del Pantanal – y en la región en general.[12]

Incendios en el bosque chaqueño

El bosque chaqueño es otro de los ecosistemas boscosos transfronterizos que se encuentra afectado por los fuegos. Según el reporte del Instituto Forestal Nacional (Infona) del Paraguay, en el mes de julio se registraron 14.400 focos de calor, donde los departamentos fronterizos con Brasil, Bolivia y Argentina son los más damnificados.[13] Solo durante el 1 de septiembre de este año se detectaron 1.334 focos de calor, de las cuales 854 (el 64 %) se encuentran en el Chaco paraguayo.[14]

La misma situación se observa en las provincias que conforman la mayor parte del Gran Chaco argentino: Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Salta. Entre mediados de marzo al final de julio alrededor de 30.000 hectáreas de bosque nativo fueron taladas.[15] Entre tanto, durante el primer quincena del mes de agosto de este año, se quemaron solo en la provincia del Chaco más de 20.000 hectáreas; a la vez que los incendios siguen proliferando y expandiéndose en otras provincias.[16] 

Por otro parte, en Bolivia durante el mes de agosto el bosque chaqueño registró 891 focos de calor, haciéndolo el quinto bosque con mayor concentración de focos de calor registrado en área con cobertura boscosa. Siendo la provincia Chiquitos y las provincias fronterizas de Cordillera y Gran Chaco las más afectadas, según los datos presentados por el SIMB. 

Los focos de calor registrado en el chaco son extremadamente inquietantes. No solo porque el bosque chaqueño es uno de los más deforestados a nivel mundial, sino porque también alberga una importante población de Pueblos Indígenas en Situación de Aislamiento y Contacto Inicial (PISAC).[17] Un reciente informe trinacional sobre Incendios y Deforestación en Territorios con Registros de Pueblos Indígenas en Situación de Aislamiento (Brasil – Bolivia – Paraguay) revela que, entre el 2018 y 2019, en estos países hubo un alarmante aumento de los focos de calor registraos en Territorios Indígenas y Áreas Protegidas con presencia de PISAC.[18]

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Focos de incendio en 2019 y áreas de presencia de PIA en Paraguay y Bolivia.

Fuente: Vaz, A. (2020). Informe Trinacional: Incendios y deforestación en territorios con registros de pueblos indígenas en situación de aislamiento – PIA – Bolívia – Brasil – Paraguay. Brasília-DF (Brasil): GTI PIACI, p. 31.

En suma, los datos presentados nos develan que, a pesar de la devastación de los incendios forestales del 2019, los bosques sudamericanos siguen estando asediados por los fuegos; donde, el bosque amazónico sigue siendo uno de los más aquejado por las llamas. Sin embargo, no es menos alarmante la precipitosa marcha de las llamas en los demás ecosistemas boscosos de la región.

Los fuegos que se están registrando en los distintos bosques de sudamericanos son en su absoluta mayoría provocadas por los seres humanos. La falta de control y de fiscalización por parte de los Estados y de la sociedad es evidentemente uno de los elementos principales que permite la vertiginosa propagación de los incendios. Sin embargo, es fundamentar visualizar que el origen de los fuegos corresponden a una política de Estado – siendo los ejemplos más evidentes los casos de Brasil y Bolivia[19]. Esta política tiene un propósito claro: fomentar y potencializar el modelo extractivo de commodities específicos – como por ejemplo, el agrícola – en desmedro de los bosques y de los territorios indígenas.    

La pandemia del Covid-19 – así como las políticas de contingencia tomadas por los gobiernos – lejos de frenar el avance de la deforestación e incendios en los bosques le proporcionó un renovado impulso. Ante la latente crisis socio-económica generado por el Covid-19, los gobiernos y las elites dominantes apuntan a afianzar y profundizar aún más el modelo extractivista depredador, donde los business as usal es el único paradigma posible para “salir” de la crisis generado por la pandemia. Omitiendo, por supuesto, que es justamente este modelo el que nos llevó a esta crisis en un primer lugar. 


[1] http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/2020/Reporte_Incendios_Pantanal_07_Ago_2020.pdf

[2] Sobre la diferencia entre focos de calor y focos de quema véase: https://eldeber.com.bo/137001_foco-de-quema-y-foco-de-calor-es-lo-mismo-conoce-los-terminos-sobre-la-actividad-del-fuego

[3] Mientras que en entre el 01 de enero al 31 de agosto del 2020 se registraron 303.422 focos de quema acumulados, un aumento del 377% en comparación al 2019, donde se registraron 63.646 focos de quema en el mismo periodo. Véase: http://queimadas.dgi.inpe.br/queimadas/portal

[4] https://www.dw.com/pt-br/fogo-j%C3%A1-consumiu-mais-de-10-do-pantanal-em-2020/a-54630524

[5] A todo ello, en el Parque Nacional Otuquis se añaden las 313.744 hectáreas quemadas durante los incendios forestales del 2019 (correspondiente al 35% de su superficie). Véase: http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/2020/Reporte_Incendios_Pantanal_07_Ago_2020.pdf y https://erbol.com.bo/nacional/tribunal-de-la-naturaleza-declara-que-incendios-del-2019-fueron-un-%E2%80%9Cecocidio-ocasionado-por

[6] https://es.mongabay.com/2020/08/incendios-forestales-pantanal-bolivia-brasil-paraguay/

[7] Según una nota de Mongabay, los niveles del río Paraguay son tan bajos que “En el puerto de Asunción la altura del agua no supera los 70 cm”. Véase: https://es.mongabay.com/2020/08/incendios-forestales-pantanal-bolivia-brasil-paraguay/#:~:text=El%20reporte%20de%20FAN%20indica,mil%20hect%C3%A1reas%20en%20territorio%20boliviano.

[8] Véase: http://queimadas.dgi.inpe.br/queimadas/aq1km/

[9] Según la ABT, en el mes de agosto “se registró 69% menos de focos de calor en todo el país, comparados con el mismo mes del 2019”, hecho que la ABT atribuye al permanente trabajo de fiscalización, a la Resolución Administrativa ABT N° 149/2020 de prohibición de quemas y a las lluvias. Sin embargo, de acuerdo al Boletín Informativo N° 18 de la ABT, del total de focos de calor registradas durante del 24 al 30 de agosto, solo el 5,3% se dieron en áreas donde la ABT ha emitido alguna autorización (quemas legales), mientras que 75,7 % se dieron en áreas donde no ha proporcionado una autorización (quemas ilegales) y el 19 % se encuentran en otra jurisdicción (por ejemplo: en Territorios Comunitarios de Origen TCO y Áreas Protegidas). Véase: https://www.mmaya.gob.bo/2020/09/agosto-cierra-con-69-menos-focos-de-calor-registrados-en-comparacion-con-el-mismo-mes-del-2019/ y http://www.abt.gob.bo/images/stories/Noticias/2020/09/Boletin-018.pdf

[10] Véase: https://fcds.org.co/ni-la-covid-19-detiene-la-deforestacion-en-la-amazonia/

[11] Véase: https://www.wwf.org.co/sala_redaccion/?uNewsID=364635

[12] Zemp, D. C., C.-F. Schleussner, H. M. J. Barbosa, and A. Rammig (2017), Deforestation effects on Amazon forest resilience, Geophys. Res. Lett., 44, 6182–6190. Disponible en: https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/pdfdirect/10.1002/2017GL072955#:~:text=deforestation%20could%20reduce%20the%20resilience,of%20deforestation%20on%20continental%20rainfall.

[13] Estos departamentos son: Presidente Hayes (6.654 focos de calor), Alto Paraguay (2.070 focos de calor) y Boquerón (964 focos de calor). Departamentos que abarcan tanto el bosque Seco Chaqueño como el bosque Subhúmedo Inundable del Río Paraguay. Véase: http://www.infona.gov.py/index.php?cID=296 y http://www.infona.gov.py/index.php/noticias/en-julio-se-detectaron-mas-de-14400-focos-de-calor-en-todo-el-territorio-nacional

[14] Véase: http://guyra.org.py/wp-content/uploads/2020/09/Bolet%C3%ADn-informativo-de-riesgos-de-incendios-01_09.pdf

[15] Véase: https://es.mongabay.com/2020/08/argentina-el-peligro-de-la-reactivacion-economica-para-los-bosques-del-gran-chaco/

[16] Véase: https://www.chacodiapordia.com/2020/08/14/incendios-en-chaco-ya-se-quemaron-20-000-hectareas-en-lo-que-va-de-agosto/ y https://www.ambito.com/informacion-general/incendios/grave-ya-son-nueve-las-provincias-afectadas-forestales-n5127758

[17] Véase: https://www.servindi.org/actualidad-noticias/27/08/2020/puntos-de-calor-no-dejan-de-aumentar-en-la-amazonia-y-amenazan-piaci

[18] De los 99 territorios indígenas (TI) con registros de PIA en Bolivia, Brasil y Paraguay, se constató en el 2019 un aumento de focos de calor en relación al 2018 de 258.25% en Bolivia; 259,28% en Brasil y 185.12% en Paraguay. Mientras que los focos de calor detectadas en las 32 unidades de conservación (áreas protegidas) con presencia de PIA en 2019, en comparación con 2018, aumentaron en un 744.38% en Bolivia, un 347.87% en Brasil y un 44.150% en Paraguay. Véase: Vaz, A. (2020). Informe Trinacional: Incendios y deforestación en territorios con registros de pueblos indígenas en situación de aislamiento – PIA – Bolívia – Brasil – Paraguay. Brasília-DF (Brasil): GTI PIACI, pp. 42-48.

[19] En Brasil, el gobierno de Jair Bolsonaro, bajo el slogan de “abrir la amazonia y los territorios indígenas al desarrollo”, fomenta una clara política “anti-ambientalista” propiciando la minería, la agroindustria y explotación forestal en la amazonia.  Mientras que, en Bolivia, Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza (TIDN) resolvió que los incendios del 2019 fueron un “ecocido provocado por la política del Estado y el Agronegocio” y estableció la abolición de las “leyes incendiarias”.  Véase: https://www.theguardian.com/world/2020/sep/02/amazon-fires-brazil-rainforest-bolsonaro-destruction?CMP=Share_iOSApp_Other y https://es.mongabay.com/2020/08/bolivia-tribunal-de-la-naturaleza-culpa-a-morales-y-anez-por-incendios-del-2019/

Simon I. Patiño y la campaña del Chaco 1932 – 1935

Simon i patiño y la campaña del ChacoInvestigación que trasciende la simple descripción del personaje para convertirse en la biografía y radiografía de toda la época, época en la que el industrial minero amasó su fortuna y que coincidió con la Guerra del Chaco.

Salazar, Gonzalo. Ed. Fundación Solón y Trenzando Ilusiones. La Paz, 2013, 347 p. Bs. 85