Los bosques y el agua no tienen cumpleaños en Bolivia

Pablo Solón

El 21 de Marzo es el día internacional de los bosques y la noticia paso casi desapercibida en Bolivia. El día mundial del agua es el 22 de marzo y parece que correrá la misma suerte. Los titulares de los medios de comunicación y las autoridades omitieron reportar que el 2016 fue un año de gran deforestación y fuego descontrolado. La conexión entre la deforestación y la sequía que azotó Bolivia no fue destacada.

Cada año se quema de manera deliberada una gran parte del territorio boliviano. En un año particularmente seco con fuertes vientos, como fue el 2016, la quema de pastos hizo que el fuego se propague incontrolablemente, afectando a los mismos ganaderos y agricultores que los iniciaron, quemando su ganado y graneros, consumiendo bosques, llenando el aire de hollín y afectando también a los glaciares andinos.

Según la Memoria Técnica de Monitoreo de Focos de Calor y Áreas Quemadas en la Gestión 2014 cerca de dos millones de hectáreas de pastizales y bosques fueron quemados ese año. Esto equivale a la mitad de Suiza o todo El Salvador desolados por el fuego. En 2015, la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras (ABT) reportó que de 41.930 focos de calor en el 2014 subimos a 51.419 focos de calor en el 2015.

El 2015, el 41% de los focos de calor que se registraron se ubicaron en terrenos utilizados para ganado, 15% en tierras agrícolas y 39% en tierras boscosas incluyendo áreas forestales en producción permanente, reservas forestales y áreas protegidas . La publicación “El contexto de la deforestación y la degradación forestal en Bolivia” señala que la ganadería se ha convertido en el factor más importante de la deforestación en el país. Entre 1992 y 2004, el ganado que fue responsable del 27.4% de la deforestación de Bolivia llegó al 60% de la deforestación en el periodo 2005-2010.

En 2016, la situación se deterioró aún más. La práctica del “chaqueo” se descontroló debido a los impactos del cambio climático, al fenómeno de El Niño, y a la ley Nº741 de fecha 29/IX/15 que amplió el área de desmonte de 5 a 20 hectáreas. El 2016 fue uno de los peores años para los incendios y la deforestación desde 2010.

Lo particular del año pasado es que muchas regiones e importantes ciudades de Bolivia también sufrieron una fuerte sequía. En la ciudad de La Paz, más de cien vecindarios tuvieron agua potable sólo ocho horas cada tres días. Incluso ahora, después de fuertes lluvias, la provisión de agua no se ha normalizado totalmente.

La escasez de agua en las áreas urbanas ha desencadenado una discusión sobre la importancia de los bosques para la lluvia. Si quemas y destruyes bosques habrá menos lluvia en las tierras altas y menos agua para que la gente.

Lamentablemente no todos piensan así. El 24 de noviembre de 2016, el vicepresidente Álvaro García Linera dijo: “El problema no es que estamos haciendo demasiado chaqueo. No es debido a la chaqueo que no hay agua… ¿Cuántos árboles crecen en Italia? En Italia no hay escasez de agua, pero ¿cuántos árboles tienen? Ocho millones de árboles y no hay falta de agua. ¿Cuántos árboles tenemos en Bolivia? ¿Quién puede decirme? Cincuenta y nueve millones de árboles. Así que en Bolivia tenemos Cincuenta y nueve millones, ocho veces más, y no hay agua, esto es algo muy extraño”.

La realidad es que cada vez hay más pruebas científicas que señalan la gran importancia de los bosques para las lluvias y la provisión de agua potable. Según un estudio dirigido por Dominick Spracklen de la Universidad de Leeds el aire que pasa sobre los bosques recoge la humedad dada por los árboles y las plantas, alimentando las lluvias. Cuando esos árboles desaparecen, la lluvia disminuye.

Los bosques y el agua no necesitan discursos zalameros de cumpleaños. Lo que requieren es que se tomen medidas urgentes y drásticas: Que se derogue la Ley Nº741; que se sancione severamente a quienes queman los bosques; que todos (autoridades y bolivianos) nos comprometamos a deforestación cero para el año 2020 como lo establecen los Objetivos de Desarrollo Sostenible; que dejemos de pensar en expandir la frontera agrícola a expensas de nuestros bosques e invirtamos más bien en recuperar las tierras deforestadas que están desertificadas y; que abandonemos esa intención suicida de inundar cientos de kilómetros cuadrados de bosques para instalar mega hidroeléctricas obsoletas e irrentables.

En el día de los bosques y el agua sólo me queda decirles perdón.