¿Quién alimenta a Bolivia?

Por Pablo Solón y Guillermo Villalobos

A principios de Mayo la Ministra de Desarrollo Rural y Tierras, Eliana Capobianco, realizó una conferencia de prensa sobre los transgénicos y la seguridad alimentaria de los bolivianos. En esta conferencia dijo: “Ante la crisis del coronavirus, creo que todos nos hemos dado cuenta de lo importante que es tener alimentos en nuestra mesa. Aquí les muestro, por eso están aquí en la mesa estos productos, muchos de estos alimentos o bebidas que consumimos todos los días. ¿Quién no ha comido un Sniker, un chicle Clorets, un m&m, la mayonesa Rika, las zucaritas de Kellogs o estos Cheerios…? Esta es nuestra realidad en Bolivia”.


Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, la agricultura familiar produce alrededor del 80 % de los alimentos que consumimos en el mundo. Los pequeños agricultores alimentan a la humanidad a pesar de que sólo son dueños de una cuarta parte de las tierras agrícolas del planeta.[1] 

En Bolivia, la agricultura familiar campesina indígena, produce el 96% de los 39 productos que conforman la canasta básica de alimentos. El 65% de los alimentos que consumimos en Bolivia son producidos por la agricultura familiar. Apenas un 3% de los alimentos son producidos por la agricultura no familia, y el restante 32% es importado.[2] En otras palabras, la gran mayoría de los alimentos destinados a la canasta básica de los bolivianos provienen de la agricultura familiar campesino indígena.

Según la ministra Capobianco: “Nosotros estamos buscando utilizar esta biotecnología para garantizar la seguridad alimentaria en el país. ¿Qué significa eso? Que si se vienen días más difíciles emergentes del coronavirus o de otras crisis que puedan venir posteriormente tengamos la seguridad los bolivianos de tener alimentos producidos en Bolivia.”

La pregunta es ¿Vamos a producir más alimentos para el consumo de los bolivianos usando transgénicos? De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística, desde el 2005 hasta el 2019 la soya transgénica ocupa alrededor del 32 al 38% de las tierras que se cultivan en Bolivia. Sin embargo, la mayoría de esta soya transgénica – alrededor del 75% – se exporta a otros países principalmente para el consumo de animales.[3]

No se va a garantizar la seguridad alimentaria de los bolivianos con más transgénicos, sino potenciando la agricultura familiar rural y urbana en Bolivia, para así poder reducir la importación de alimentos que podemos producir en el país.  

La tragedia en Bolivia fue que el gobierno de Evo Morales en vez de promover la agricultura campesina indígena incentivó a los agroindustriales. Bajo su gobierno se dio más importancia a la producción de la soya que a la producción de la papa. Entre el 2005 y el 2018 la soya aumentó su superficie cultivada en 438 mil hectáreas mientras la papa sólo tuvo un incremento de 35.466 hectáreas.[4]

La falta de políticas para fortalecer la producción de la agricultura familiar llevó a que las importaciones de papa se multipliquen dieciocho veces el 2016 en relación al 2006, pasando de 1.282 toneladas a 51.805 toneladas importadas. En el caso del tomate las importaciones aumentaron quince veces pasando de 467 toneladas a 6943 toneladas importadas. Y a nivel de la cebolla de no importar nada en el 2005 llegamos el 2017 a comprar 14.328 toneladas de cebolla de países vecinos.[5]

El gobierno transitorio de Añez continúa con los pasos de Evo Morales y los profundiza. Su objetivo no es la seguridad alimentaria de los bolivianos sino apoyar aún más al agronegocio con nuevos transgénicos para la exportación.

Frente a esto, lo que corresponde es fortalecer la agricultura familiar para dejar de importar alimentos que podemos producir en Bolivia.


[1] http://www.fao.org/3/ca4672es/ca4672es.pdf

[2] https://cipca.org.bo/analisis-y-opinion/cipcanotas/la-produccion-campesino-indigena-soporte-alimentario-y-de-salud-integral-en-tiempos-de-coronavirus

[3] https://www.cipca.org.bo/analisis-y-opinion/cipcanotas/es-sostenible-el-modelo-agroexportador-soyero

[4] La misma tendencia se observa en otros productos que conforman la canasta básica familiar como ser el choclo, el tomate, la cebolla y la haba los cuales, durante el 2005 y el 2018, aumentaron solo aumentaron en 3.469, 1.162, 1.448 y 4.959 hectáreas respectivamente. Véase: Instituto Nacional de Estadística. Bolivia: Superficie año agrícola por departamento, 1983 -2019.

[5] http://www.ftierra.org/index.php/component/attachments/download/207