Los ecocidios están interconectados

Por José Carlos Solón y Guillermo Villalobos

Ya sea Gaia o Pachamama, los saberes de culturas milenarias lo sabían, la tierra tiene vida en si misma. Desde los años 70, la ciencia encontró los modelos científicos necesarios para afirmar la existencia del sistema de la Tierra, en el cual sus diferentes componentes, bióticos y abióticos están íntimamente relacionados e interconectados. La vida de las plantas y árboles de la Amazonía está estrechamente vinculada con la arena del Sahara, que en un proceso lento y constante trae fósforo y ayuda al desarrollo del bosque amazónico[1]. Por otro lado, la desaparición o inserción de una especie puede desencadenar trastornos de gran envergadura en un ecosistema. Los ciclos metabólicos de la tierra, como el ciclo del agua y el ciclo del carbono, al ser parte del mismo sistema de la Tierra están interconectados.

Pensadores, como John Bellamy Foster, defienden la idea de que el capitalismo promueve una fractura metabólica dentro del sistema de la Tierra, generando grandes perturbaciones entre la humanidad, la flora, la fauna y la naturaleza en su conjunto. Los ecocidios son aquellos ejemplos paradigmáticos de una ruptura metabólica de forma extrema, un camino hacía el punto de no retorno.

Los ecocidios pueden suscitarse por medio de un acontecimiento puntual o por una serie de acontecimientos y/o acciones continuas que, durante un tiempo determinado y de forma sistémica, consolidan un ecocidio. Por lo mismo, y al realizarse dentro del sistema de la tierra, los ecocidios globales, regionales y locales están interrelacionados, generando diferentes grados de responsabilidad.

En los siguientes dos casos veremos cómo las interconexiones entre los ecocidios allanan el camino para un colapso sistémico.

El ecocidio de los glaciares andinos 

Uno de los ecocidios con mayor impacto sistémico es la perdida de los ecosistemas de alta montaña que provoca un retroceso irreversible en el mediano plazo de los glaciares en los Andes tropicales y subtropicales. Producto fundamentalmente del calentamiento global, resultado del incremento de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero, la temperatura media anual en los Andes tropicales creció aproximadamente 0,8 °C durante el último siglo.[2] Este incremento de la temperatura atmosférica media provocó que en las últimas décadas los glaciares en los Andes tropicales perdieran entre el 35% y el 50% de su superficie y volumen.[3] Llevando incluso a la desaparición de algunos de ellos, como el caso del glaciar Chacaltaya en Bolivia.[4] El escenario en los Andes es poco alentador, incluso bajo las proyecciones más moderadas del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), se prevé la pérdida de entre el 78% al 97% del volumen de los glaciares tropicales andinos antes de finales del siglo.[5]

La desglaciación en los Andes representa, una amenaza para los medios de vida de varias comunidades indígenas y campesinas de la región basadas fundamentalmente en actividades agrícolas, al igual que la perdida de una identidad cultural en torno al ecosistema de alta montaña y los glaciares.[6] Indudablemente, el continuo retroceso de los glaciares afecta en formas complejas el ciclo del agua en las partes altas y bajas de las cuencas. Siendo que la mayoría de los glaciares andinos han llegado ya a su pico hídrico[7] o lo harán en las próximas décadas, la alteración de la descarga fluvial por la escorrentía por deshielo plantea una situación alarmante. Esto representa una severa afectación en el suministro de agua de alrededor de 75 millones de personas en las cuencas altas – sobre todo en centros urbanos de los andes – y otros 20 millones en las cuencas inferiores.[8]

Si bien la perdida de los glaciares andinos esta estrechamente vinculada al fenómeno del cambio climático inducido y agravado por la actividad humana, al ser parte de un sistema, este fenómeno se encuentra relacionado con otro ecocidio, la deforestación de los bosques y en particular el bosque amazónico. La deforestación del bosque amazónico implica una reducción importante de la humedad en la cuenca,[9] repercutiendo directamente sobre los glaciares andinos, debido a que los vientos húmedos de la amazonia son una de las principales fuentes de precipitación en los Andes tropicales.[10] Así también, la quema del bosque amazónico genera aerosoles  – carbón negro y partículas de polvo – que pueden provocar cambios en el balance energético de la superficie de los glaciares andinos – reduciendo su capacidad de reflejar la radiación solar – y potenciar aún más la desglaciación.[11]

El ecocidio de los bosques

La Amazonía comprende 8 millones de kilómetros cuadrados (el 40% de la extensión de toda Sudamérica), alberga a aproximadamente 33.6 millones de personas y abarca a territorios del Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Surinam y las Guyanas. La Amazonía – que representa la mitad de todos los bosques tropicales del mundo – alberga el 15% de toda la biodiversidad terrestre del planeta y entre el 15 al 20% de toda el agua dulce del mundo; acoge a 377 pueblos indígenas y cuenta con más de 250 lenguas originarias.[12] La Amazonía es uno de los ecosistemas de mayor diversidad biológica y cultural del planeta. La destrucción de esta selva única en el mundo tiene orígenes y consecuencias globales, regionales y locales, y es uno de los casos de ecocidio transfronterizo más significativos.

Los nuevos datos de mapeo satelital señalan que, entre 1985 al 2018, toda la panamazonía perdió 72,4 millones de hectáreas de cobertura vegetal natural: 69.2 millones de hectáreas de bosque y 3.2 millones de hectáreas de cobertura vegetal no forestal. Es decir, durante los últimos 33 años, la panamazonía perdió el 16,6% de su cobertura vegetal natural, mientras que hubo un crecimiento del 172% en área de agricultura y ganadería.[13] Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señalaba que, desde la década de 1990, el principal factor de la deforestación en la Amazonía se debe al agronegocio que produce commodities para los mercados internacionales, principalmente soya y carne bovina.[14]

La captación de tierras para la expansión de la frontera agropecuaria no es solo el principal factor de la deforestación, sino también de los devastadores incendios forestales que afectan toda la cuenca amazónica e incluso agravando y acelerando el cambio climático.[15] La Amazonía almacena entre 90 y 140 mil millones de toneladas de carbono, fenómeno que contribuye significativamente a estabilizar el clima global. Sin embargo, su deforestación es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero que contribuye a la desestabilización del clima.[16]

El acelerado avance de la deforestación y de las quemas en la Amazonía aceleran la degradación del bosque y reducen su capacidad de resiliencia.[17] La afectación sistémica producto de la deforestación y quema del bosque amazónico altera al ciclo del agua, y afecta a la propia cuenca del Amazonas.[18] Las estimaciones más recientes señalan que si se deforesta el 20 o 25% de la amazonia se llegará a un punto de inflexión o “tipping point” donde el bosque ya no podrá recuperarse.[19]

Este ecocidio también lo vivimos en nuestro país, durante los incendios suscitados en el 2019 donde se quemaron un total de 6,4 millones de hectáreas; de las cuales, 1.995.251 hectáreas fueron de cobertura boscosa.[20] Estos bosques son únicos en el planeta y poseen una gran biodiversidad. Solo el bosque chiquitano – el bosque seco tropical más grande y mejor conservado del mundo – alberga 2.333 especies de plantas, 124 especies de mamíferos, 700 de aves, 78 de reptiles, 50 de anfibios y 300 de peces.[21] Durante los incendios del 2019, se estima que unos 5 millones de mamíferos murieron solo en el bosque chiquitano; afectando además áreas habitadas por decenas de otras especies – muchas categorizadas como vulnerables.[22] Por otro lado, el bosque chiquitano constituye un ecosistema esencial por su función de corredor biológico, crucial para la movilidad de numerosas especies entre el bosque amazónico y el bosque chaqueño.

Los incendios del 2019 afectaron el 35% del área de corredores catalogados como de alta prioridad para la protección y restauración del bosque, provocando migración de especies y un desequilibrio en la regeneración natural de la zona.[23] La destrucción del bosque seco chiquitano vulnera los derechos de la Naturaleza y los derechos pueblos indígenas que habitan estas regiones afectadas, afectando el derecho de las personas a vivir en un ambiente sano, saludable, con alimentación adecuada y acceso al agua.[24]

Conclusiones

Los casos de ecocidio del bosque chiquitano, de la Amazonía y de los glaciares andinos están íntimamente relacionados. Ya sea que se trate de un ecocidio local, regional o global, las consecuencias generalmente afectan y quiebran los ciclos de la naturaleza, más allá de lo que se puede apreciar a primera vista. Estos casos visibilizan la complejidad multidimensional que involucra el ecocidio, tanto por las consecuencias como por los orígenes sistémicos que lo desencadenan. En esta era del antropoceno el capitalismo y los seres humanos capturados por su lógica estamos fracturando el metabolismo del sistema de la Tierra. La justicia ambiental y social se ha vuelto imperativa para el conjunto de la humanidad que es amenazada en su existencia por las interacciones y retroalimentaciones que producen los ecocidios en curso. La incorporación del ecocidio dentro de nuestros ordenamientos jurídicas a nivel nacional, regional e internacional es fundamental para avanzar en soluciones integrales y sistémicas. Para evitar el colapso ecológico, es esencial avanzar hacia una justicia que comprenda los ciclos y la interrelación de todos los elementos del sistema de la Tierra.


[1] https://www.nasa.gov/content/goddard/nasa-satellite-reveals-how-much-saharan-dust-feeds-amazon-s-plants

[2] Schoolmeester, T., et al. (2018). Atlas de Glaciares y Aguas Andinos. El impacto del retroceso de los glaciares sobre los recursos hídricos. UNESCO y GRID-Arendal, p. 38.

[3] Francou, B. (2013). El rápido retroceso de los glaciares en los Andes tropicales: Un desafío para el estudio de la dinámica de los ecosistemas de alta montaña. Ecología en Bolivia48(2), 69-71. Disponible en: http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1605-25282013000200001&lng=es&tlng=es.

[4] El glaciar Chacaltaya en Bolivia, conocida antes como la pista de esquí más alta del mundo, desapareció oficialmente en el 2009. Sin embargo, no es el primer glaciar que desaparece en los Andes. Venezuela, por ejemplo, contaba en 1952 con 10 glaciares, hoy en día solo queda uno, el glaciar Humboldt, que se calcula desaparecerán en el 2021. Véase: https://cambioclimatico-bolivia.org/pdf/cc-20140120-del_retroc___.pdf y Schoolmeester, T., op cit., p. 50.

[5] Schoolmeester, T., op cit., p. 50.

[6] Idem., p. 55

[7] El pico hídrico es el aumento temporal por la escorrentía por deshielo, que cuando llega a su nivel máximo se denomina pico hídrico. Tras este momento se produce un descenso continuado de los volúmenes de escorrentía anuales a medida que el glaciar continúa perdiendo masa. Schoolmeester, T, op cit., p. 41.

[8] Schoolmeester, T., op cit., p. 12.

[9] Zemp, D. C., C.-F. Schleussner, H. M. J. Barbosa, and A. Rammig (2017), Deforestation effects on Amazon forest resilience, Geophys. Res. Lett., 44, 6182–6190. Disponible en: https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/pdfdirect/10.1002/2017GL072955#:~:text=deforestation%20could%20reduce%20the%20resilience,of%20deforestation%20on%20continental%20rainfall.

[10] Veettil, BK., et al. (2016). Un análisis comparativo del retroceso glaciar en los Andes Tropicales

usando teledetección. En: Investig. Geogr. Chile, 51: 3-36 (2016).

[11] Por efecto de la quema de biomasa, se estima hasta en un 4% el derretimiento anual en los glaciares Andinos. Este mismo fenómeno también se observó en otras partes del mundo, como Groenlandia y el Ártico, donde se evidenció gran cantidad de carbón negro por la quema de combustibles fósiles en los países del hemisferio norte. Veáse: Magalhães, N.d., et al. Amazonian Biomass Burning Enhances Tropical Andean Glaciers Melting. En: Sci Rep 9, 16914 (2019). Disponible en: https://doi.org/10.1038/s41598-019-53284-1

[12] https://funsolon.files.wordpress.com/2019/10/repan_atlas-panamazc3b3nico.pdf

[13] Véase: http://amazonia.mapbiomas.org/lanzamiento-de-la-colecion-20 y https://es.mongabay.com/2020/07/amazonia-bosques-deforestacion-tres-decadas/

[14] Véase: http://www.fao.org/3/i5588s/i5588s.pdf

[15] Véase:   https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-51377234

[16] Véase: https://www.dw.com/es/por-qu%C3%A9-la-amazon%C3%ADa-es-tan-importante-para-el-mundo/a-50144163

[17] Zemp, D. C., C.-F. Schleussner, H. M. J. Barbosa, and A. Rammig (2017), Deforestation effects on Amazon forest resilience, Geophys. Res. Lett., 44, 6182–6190. Disponible en: https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/pdfdirect/10.1002/2017GL072955#:~:text=deforestation%20could%20reduce%20the%20resilience,of%20deforestation%20on%20continental%20rainfall.

[18] Zemp, D. C., op cit.

[19] Lovejoy, T. E.; Nobre, C. Amazon Tipping Point. En: Science Advances, v. 4, n. 2, p. eaat2340, 1 fev. 2018. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/323341184_Amazon_Tipping_Point

[20] Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN). (Diciembre de 2019). Informe de área de quema e incendios forestales 2019. Santa Cruz, Bolivia. Disponible en: http:// incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/INCENDIOS_FORESTALES_2019.jpg

[21] https://www.rightsofnaturetribunal.org/wp-content/uploads/2018/04/TIDN-Afectacion-ecosistemas-APs-consecuencias-ambientales-CBLPZ.pdf

[22] https://funsolon.files.wordpress.com/2020/08/plan_recuperacion_2020-version-final.pdf

[23] Un corredor biológico o ecológico (de conectividad) es una ruta o una franja de vegetación que permite el flujo (movimiento) de plantas y animales de una región a otra, favoreciendo la permanencia, la interrelación y la migración de las especies entre los cuerpos de vegetación. Véase: https://funsolon.files.wordpress.com/2020/08/plan_recuperacion_2020-version-final.pdf

[24] https://www.rightsofnaturetribunal.org/wp-content/uploads/2018/04/Sentencia-Chiquitania-Chaco-y-Amazonia-vs.-Estado-Plurinacional-de-Bolivia-FINAL.pdf