Bolivia: cada dos minutos se deforesta el equivalente a una cancha de futbol

[Pablo Solón] El año 2013 se arrasó en Bolivia con el equivalente a 26 canchas de futbol de bosques por hora. Esto representa la superficie de una cancha de futbol llena de arboles casi cada dos minutos. Cuando usted termine de leer esta nota la deforestación habrá acabado con una superficie de bosques superior a una cancha de futbol.

Usted preguntará ¿de donde sacamos estos datos? Hagamos un poco de matemática.

Tomemos como referencia la cancha de futbol del Estadio Hernando Siles de la ciudad de La Paz que tiene una dimensión de 105 m × 68 m y un área de = 7.140 m2.

Ahora veamos las estadísticas de deforestación de los últimos años y tomemos la cifra oficial más baja de deforestación que sería de 163.000 hectáreas anuales para el año 2013. Este dato se encuentra en la Memoria Técnica de Deforestación del Ministerio de Medio Ambiente y Agua del 2015.

Una hectárea es equivalente a 10.000 m2. 163.000 hectáreas de deforestación significan mil seiscientos treinta mil millones de metros cuadros (1.630.000.000 m2). Ahora dividamos esa cantidad entre los 7.140 m2 que tiene la cancha del Estadio Hernando Siles. Esta operación nos da que en el 2013 se deforestaron en Bolivia 228.291 canchas de futbol. Eso quiere decir que cada día del 2013 se deforestaron el equivalente a 625 canchas de futbol y cada hora 26 canchas de futbol, es decir casi una cancha de futbol cada dos minutos.

Este cálculo es para el año de menor deforestación en Bolivia. Si tomamos el dato de 256.901 hectáreas de deforestación para el año 2014 que está en el sitio de Global Forest Watch (http://www.globalforestwatch.org/country/BOL) cada hora del 2014 se deforestaron 41 canchas de futbol.

Ahora la situación es mucho mas grave si tomamos la superficie quemada en Bolivia. Según la Memoria Técnica de Monitoreo de focos de Calor y Áreas Quemadas del Ministerio de Medio Ambiente y Agua, en la gestión 2014 se quemaron casi dos millones de hectáreas (1.927.124 ha) de pajonales, pastizales y otras áreas de las cuáles una parte eran bosques. Para que usted tenga una idea de la magnitud de esta área quemada, todo el TIPNIS tiene 1.236.296 hectáreas. Es decir que anualmente se quema en Bolivia una superficie mucho más grande que todo el TIPNIS. O volviendo a nuestra calculadora de canchas de futbol: cada hora se quema una superficie equivalente a 308 canchas del Estadio Hernando Siles, lo que significa que cada minuto se quema la superficie de 5 canchas de futbol.

¿Esta deforestación y quemas están contribuyendo al desarrollo del país o son un suicidio? ¿Cuantas vidas (humanas y no humanas) se pierden por este fuego asesino? ¿Cómo pueden decir las autoridades que no seamos guardabosques cuando nuestro hogar está en llamas?

 

El TIPNIS y la coca según UNODC

[Pablo Solón] ¿Qué está pasando con los cultivos de coca en el “Polígono 7” que se encuentra dentro del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Secure (TIPNIS)? ¿Hay un crecimiento de la producción de hoja de coca dentro del parque y las zonas aledañas?

El Monitoreo de Cultivos de Coca en Bolivia del año 2016 de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC) aporta una serie de datos interesantes para responder a estas y otras cuestiones.

Según UNODC entre el 2015 y el 2016 la cantidad de hectáreas cultivadas de coca en Bolivia se ha incrementado de 20.200 a 23.100, lo que significa un aumento de 2.900 hectáreas.

El incremento en el trópico de Cochabamba entre el 2015 y el 2016 ha sido de 1.200 hectáreas pasando de 6.000 a 7.200 hectáreas.

Cómo se puede ver en la anterior tabla de UNODC, el Chapare contribuyó con 953 hectáreas de aumento entre el 2015 y el 2016. Es decir que de las 1.200 hectáreas que se incrementaron en el trópico de Cochabamba, el Chapare fue el que más aportó con un 79%.

En el Polígono 7 que es parte del Chapare y el TIPNIS las hectáreas cultivadas de coca pasaron en sólo un año de 861 a 1.233 hectáreas. Es decir un incremento del 372 hectáreas que representan casi un tercio de todas las hectáreas de coca que se aumentaron en ese año en el Chapare.

En términos relativos, el Polígono 7 ha visto un incremento de cultivos de coca de un 43% entre el 2015 y el 2016. Este incremento es:

  • tres veces el porcentaje de incremento promedio a nivel nacional (14%),
  • dos veces el porcentaje de incremento promedio del trópico de Cochabamba (20%), y
  • superior al porcentaje de incremento promedio en el Chapare (35%).

Según el siguiente mapa, el Polígono 7 experimentó entre el 2015 y el 2016 uno de los más visible “incrementos significativos” de hectáreas cultivadas de hoja de coca. Este incremento se ha dado sobretodo hacia el norte del Polígono 7 en dirección al TIPNIS.

Cambio de Densidad de Cultivos de Coca en el Trópico de Cochabamba 2015-2016Fuente UNDOC

El informe de UNODC muestra que, además del incremento de hectáreas cultivadas de coca en el Polígono 7, existe un incremento de 12 a 30 hectáreas de coca en el TIPNIS, lo que representa un incremento del 150% entre el 2015 y el 2016.

Además, el Monitoreo de los Cultivos de Coca en Bolivia reporta que en Moxos, provincia del Beni, hay un incremento de 18 a 59 hectáreas de cultivos de coca, lo que en términos relativos significa un aumento del 228% (ver tabla 5)

En síntesis, según el informe de UNODC se registra entre el 2015 y el 2016 un incremento de cultivos de coca de:

  • 14% a nivel nacional (2.900 hectáreas)
  • 20% en el trópico de Cochabamba (1.200 hectáreas)
  • 35% en el Chapare (953 hectáreas)
  • 43% en el Polígono 7 (372 hectáreas)
  • 150% en el TIPNIS excluyendo el Polígono 7 (18 hectáreas)
  • 228% en Moxos (31 hectáreas)

Este crecimiento de cultivos coca está mostrando una tendencia a la expansión de cultivos de coca hacia y en el TIPNIS. Está presión que ya está en curso se verá favorecida por la anulación de la intangibilidad y la construcción de una carretera por el TIPNIS.

Fuente: https://www.unodc.org/documents/crop-monitoring/Bolivia/2016_Bolivia_Informe_Monitoreo_Coca.pdf

TIPNIS: De la tragedia a la farsa

[Pablo Solón, 8 de Agosto de 2017] Carlos Marx escribió en El 18 Brumario de Luis Bonaparte: “Hegel dice, en alguna parte, que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se repiten, para decirlo de alguna manera, dos veces. Pero se olvidó agregar: la primera, como tragedia, y la segunda, como farsa”. 

Hoy la historia del TIPNIS se vuelve a repetir seis años más tarde. Ayer fue como tragedia del proceso de cambio, hoy es una farsa inexplicable en el cual se invoca una consulta amañada a los indígenas en nombre de un pretendido “desarrollo” que supuestamente estaría prohibido por la “intangibilidad” del TIPNIS, que establece la ley 180 aprobada por la mayoría parlamentaria del gobierno, y promulgada por el propio presidente Evo Morales el 24 de Octubre de 2011.

El debate sobre por qué quieren anular ahora la ley 180 se ha vuelto una discusión que sólo engendra vergüenza ajena cuando escuchamos decir al Vicepresidente: “estamos hablando de la intangibilidad, que significa que usted no puede sacar una hoja, usted no puede levantar una rama, usted no puede tocar nada, es decir, no puede hacer una escuela, un hospital, no puede hacer perforaciones para colocar agua potable para los compañeros”. ¿Será que los indígenas del TIPNIS han vivido sin levantar ni una sola rama durante estos últimos seis años? o ¿creerá el vicepresidente que no sabemos leer noticias como esta del 15 de agosto del 2015 en la que el titular dice “El Gobierno entrega escuelas en el TIPNIS“?

Para ponerle más condimento a esta comedia, el Viceministro de Transporte declara cuatro días después del Vicepresidente “Podemos señalar que tenemos un territorio del TIPNIS con explotación forestal, hay concesiones en el área de turismo, pistas clandestinas que están instaladas, hay caminos y sendas que abrieron las empresas madereras, hay concesiones de pesca y caza, hay 50 mil hectáreas de actividad ganadera y hay una industria de cuero y carne de lagarto“. ¿En que quedamos? ¿No que “no se puede tocar nada” por la “intangibilidad” del TIPNIS según el Vicepresidente,  y ahora su Viceministro afirma que hay de todo en el TIPNIS? Si la intangibilidad prohibe hasta “levantar una sola rama” ¿cómo es posible que el gobierno ha permitido que se instalen concesiones de turismo, aprovechamiento de madera, caza, pesca, industrias de cuero y carne de lagarto e incluso pistas de aterrizaje?

Pero la farándula continua cuando el Viceministro afirma que “el TIPNIS es la ruta del narcotráfico”. De ser así ¿cuál es el origen de la materia prima que utiliza dicha ruta del narcotráfico? ¿Será la hoja de coca del Perú o quizás la de Colombia que es traída en avionetas a esas pistas clandestinas para ser transformada en pasta base o cocaína? Cualquiera que conoce la zona sabe la respuesta y el Viceministro lo único que hace es dispararle en el pie a los productores de hoja de coca del Chapare.

Hace cuatro días el TIPNIS era un rincón marginado del progreso por “ambientalistas coloniales” según el Vicepresidente, hoy resulta que el TIPNIS es un antro del narcotráfico que será limpiado gracias a una carretera. Cada día los voceros del gobierno esgrimen un argumento diferente: árboles intocables, imposibilidad de hacer escuelas, existencia de 50 mil hectáreas de actividad ganadera y rutas del narcotráfico de una materia prima de origen desconocido… Hemos pasado de la tragedia a la farsa, como diría Carlos Marx.

Hace casi seis años escribí esta carta pública al Presidente Evo Morales cuando consideraba que el conflicto de la carretera por el TIPNIS era una tragedia. Hoy la releo pensando en este nuevo momento en el cuál la burla a la inteligencia de los bolivianos ha tomado el centro de la escena.

 

Septiembre 28 del 2011 – [English version]

Presidente y Hermano Evo Morales

Desde el 2006 Bolivia ha mostrado liderazgo al mundo en entorno a los desafíos mas cruciales de nuestro tiempo. Hemos logrado la aprobación del Derecho Humano al Agua y el Saneamiento en las Naciones Unidas, e impulsado una visión de sociedad basada en el Vivir Bien en vez del consumismo.

No obstante, debe haber coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. No se puede hablar de defensa de la Madre Tierra y al mismo tiempo promover la construcción de una carretera que hiere a la Madre Tierra, no respeta los derechos indígenas y viola de manera “imperdonable” los derechos humanos.

Cómo país impulsor del Día Internacional de la Madre Tierra tenemos la gran responsabilidad de dar el ejemplo a nivel mundial. Nosotros no podemos repetir las recetas del “desarrollismo” fracasado que ha llevado a la relación de la humanidad con la Madre Tierra a un punto de quiebre.

Es incomprensible que promovamos la realización de una Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre los Pueblos Indígenas para el 2014 si no somos vanguardia en la aplicación de la “consulta previa, libre e informada” a los pueblos indígenas dentro de nuestro propio país.

La Octava Marcha Indígena tiene planteamientos incoherentes e incorrectos en relación a temas como hidrocarburos y la venta de bonos de carbono de los bosques que mercantilizan la Madre Tierra (conocido como REDD). Pero su preocupación por la construcción de la carretera es justa.

Miles de delegados de los cinco continentes que participaron en la Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los derechos de la Madre Tierra están profundamente contrariados por la posición del gobierno de Bolivia.

El conflicto del TIPNIS nunca debió haber existido. La integración caminera es necesaria pero no a través del “Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Secure” (TIPNIS). Es cierto que será mas caro construir una carretera que no va a través del TIPNIS. Pero tratar de ahorrar 200 o 300 millones de dólares sin tomar cuenta los costos socio ambientales es ir en contra de los principios del Vivir Bien.

Para cerrarle el paso a la derecha que quiere instrumentalizar la protesta para retornar al pasado debemos ser mas consecuentes que nunca en la defensa de los derechos humanos, los derechos de los pueblos indígenas y los derechos de la Madre Tierra.

Aun es posible resolver esta crisis si se suspende definitivamente la construcción de la carretera a través del TIPNIS, llevamos a la justicia a los responsables de la represión a la marcha indígena, e iniciamos un amplio proceso participativo de debate nacional para definir una nueva agenda de acciones en el marco del Vivir Bien.

Pablo Solón

Más allá del TIPNIS

Confesiones de un ex viceministro sobre los verdaderos móviles 

[Pablo Solón, agosto 4-2017] El 24 de septiembre del 2011, un día antes de la intervención a la VIII marcha del TIPNIS, Marcos Farfán, en esa entonces Viceministro de Gobierno, dio la siguiente explicación a un grupo de policías que quedó registrada en un video que se filtró a la prensa:

“Hay que tener una visión global, integral del tema, aunque se reduzca al operativo que vamos a llevar mañana adelante, pero tiene que ver con temas de fondo en relación a lo que establece nuestra Constitución Política y el programa por supuesto que se ha planteado, que radica en industrializar, carreteras, hidroeléctricas, electricidad, energía.

Pero están con este programa tratando de evitar que se lleve adelante. Tienen sus objetivos políticos ahí atrás. (Mientras) menos pueda dar cumplimiento a sus programas este gobierno, menos posibilidades va tener en el futuro de ganar más votos.

Porque si no producimos, no creamos industrias, no construimos carreteras, no diversificamos la producción, no transformamos nuestro gas en otro elemento, no generamos valor agregado a nuestro producto, este gobierno va a fracasar. Todo se viene al tacho. Este es el objetivo de fondo que se tiene, para decir estuvo el Evo con sus lindas propuestas pero no las cumplió. No las cumplió porque hay este tipo de elementos que ponen trabas y obstáculos para que se pueda dar cumplimiento a eso que no es en función de nadie mas que del país. Un país que hemos estado reducidos al atraso, a la dependencia económica, a la dependencia política durante años y años y años.

Lo que necesitamos es consolidar nuestra soberanía como nación. Para ser soberanos tenemos que ser productivos, ricos como nación, para ser ricos tenemos que producir e industrializar nuestro país.

Gracias por escucharme no tenía mucho que ver con el tema pero creo que es importante aclarar estos elementos que tienen que ver con todos los bolivianos, policías no policías, con todo el país. Pero en ese marco es que estamos, lamentablemente, entrando a realizar este operativo… Mañana vamos a estar trabajando”.

El tema central del “operativo” no era el peligro de enfrentamiento entre indígenas y colonizadores, ni la importancia de la carretera por si misma, sino la necesidad de evitar que algunos “elementos” sigan poniendo “trabas y obstáculos” al “programa” de “industrializar, carreteras, hidroeléctricas, electricidad, energía”.

El TIPNIS es más que el TIPNIS. En el TIPNIS, el gobierno no sólo ve el problema de una carretera sino la necesidad de sentar un precedente, de afirmar su autoridad para imponer sus obras que supuestamente harían rica y soberana a Bolivia y… le traerían más votos para su reelección. A seis años de haber sufrido la derrota de la aprobación de la ley 180, el gobierno relanza el tema de la carretera por el TIPNIS para enviar una señal contundente de que no va a permitir más que “pequeños grupos” frenen o pongan en duda sus mega proyectos.

El gobierno de Evo Morales tiene la mayoría en el parlamento para aprobar una ley que abrogue la intangibilidad del TIPNIS. Sin embargo: ¿tiene la razón?

¿Es posible realmente en el siglo XXI implementar una visión de industrialización del siglo pasado con mega represas, ingenios azucareros, industrias del plástico, agroindustria transgénica, minería a cielo abierto y energía nuclear? ¿No está siguiendo el gobierno del MAS los mismos pasos de Trump que fracasará en el intento de reabrir las minas de carbón porque ya no son competitivas frente a una energía solar y eólica en franca expansión?

La visión de industrialización que tiene el gobierno es suicida. No son unos pequeños grupos los que se oponen a sus grandes proyectos: es la realidad.

El Bala y el Chepete no verán la luz porque no son rentables con los precios actuales de la electricidad. Si llegan a construirlos serán una lapida gigante en el Amazonas que triplicará la deuda externa de Bolivia. Lo mismo ocurrirá con el centro de investigación nuclear. Generar electricidad a partir de fisión nuclear será cada vez más un resabio del pasado. Es un verdadero despropósito hervir agua para mover un generador eléctrico con una reacción nuclear que deja deshechos radiactivos, cuando las tecnologías de aprovechamiento de la energía solar están en pleno auge. Es como apostar a las maquinas de escribir cuando ya estamos entrando a la era de las computadoras de inteligencia artificial.

El siglo XXI es un siglo marcado por el desequilibrio del sistema de la Tierra que tiene una de sus manifestaciones en el cambio climático. Los países más avanzados del siglo XXI serán aquellos que logren preservar, regenerar y convivir con la naturaleza. Un país sin bosques y con ríos secos o contaminados será más vulnerable a los impactos ambientales crecientes. Cada año será más caliente que el anterior. Desforestar cientos de miles de hectáreas por año, en nombre de una expansión agroindustrial que nunca llega, y que sobre todo beneficia a unas pocas elites ligadas a capitales extranjeros es una verdadera locura. Apostar a ser un país extractor y exportador de combustibles fósiles (gas y petróleo) cuando en el siglo XXI la realidad empuja a dejarlos bajo la tierra es otra política suicida. Lo mismo podemos decir del plástico, del azúcar, del papel… Todos ellos fueron grandes símbolos de desarrollo en el siglo XX, pero son un gran flagelo en este siglo.

El siglo XXI nos obliga a repensar nuestro futuro. No se trata de volver al pasado de una vida silvestre sino de imaginarnos un tipo diferente de porvenir en el que saltemos etapas y no sigamos el ejemplo trágico de los país desarrollados que destrozaron la Tierra.

El potencial más grande que tiene Bolivia está en sus pueblos y en la naturaleza. Lejos de partir en dos el TIPNIS para construir una carretera que muy bien podría tener otro trazo, deberíamos pensar en como recuperar nuevas áreas de nuestro territorio para que sean como el TIPNIS. El futuro de la humanidad y de la vida en la Tierra depende de que cada vez hayan más TIPNIS en el planeta. Esto significa que envés de pensar en términos de una agroindustria de transgénicos tenemos que promover una agro-forestería ecológica. Destruir el bosque para producir alimentos es un absurdo. El bosque es una gran fuente de alimentos, medicinas y lluvia cuando sabemos convivir con él.

En el siglo XXI, un desarrollo a costa de la naturaleza es una locura suicida. Construir un nuevo modelo de bienestar para todos no es una tarea que se puede hacer de la noche a la mañana. Requiere de una transición y de que se vayan abandonando gradualmente una serie de prácticas obsoletas para ir incorporando lo más pronto posible otras alternativas ecológicas más acordes con las necesidades de nuestro tiempo. El gran problema es que el gobierno apuesta por una visión del siglo pasado como si fuera la salvación del mañana. La oposición parlamentaria de derecha enarbola la bandera del TIPNIS pero en realidad no entiende su verdadero significado porque está anclada igualmente en el pasado.

El verdadero debate sobre el TIPNIS es muy profundo. La confesión filmada del ex viceministro de Gobierno no condujo al enjuiciamiento de quienes reprimieron a la VIII marcha Indígena por el TIPNIS. Sin embargo, sus palabras develan la locura de un gobierno empecinado en implementar un modelo de desarrollo que esta a contramarcha de la realidad del siglo XXI.