El país minero ideal: conclusiones de la Cumbre Minera

Por: Fernando Alcons Salluco

Tras años de sufrir bajo el yugo de las licencias ambientales, las insoportables consultas previas y lidiar con los asambleístas para la aprobación de los contratos administrativos mineros, el sector minero boliviano alcanzó ciertos compromisos para un futuro sin obstáculos. Las conclusiones de la reciente Cumbre Minera prometen un nuevo futuro dorado, un futuro sin límites para la minería.

Una de las propuestas más dadivosas del sector minero está relacionada al cansancio de los asambleístas. Al estar tan saturados de trabajo, los mineros proponen que, si la Asamblea Legislativa no aprueba un Contrato Administrativo Minero en un plazo perentorio, este se considera aprobado por “telepatía administrativa”. Incluso, si los diputados están distraídos con sus celulares o peleando, el silencio se interpretará como un efusivo “¡Adelante con la draga!”.

Para garantizar la seguridad jurídica, otra propuesta apunta a evolucionar los contratos dotándoles de beneficios por encima de cualquier ley o norma no minera para que nadie tenga la potestad de revertir sus áreas mineras. Solamente se podrá revertir el área si el minero comete una falta imperdonable: no estar al día con el pago de las patentes. De esta manera, los mineros estarán asentados eternamente en esas áreas hasta que ellos quieran, incluso si no hay agua ni montaña.

Pero ¿qué hay del medio ambiente? El Ministerio, muy preocupado por este punto, habilitó un espacio específico en la cumbre: el eje 4 de Medio Ambiente y Minería Responsable. Pero ¿a qué conclusiones llegaron los mineros? Convinieron que la mejor manera de proteger la naturaleza es flexibilizando los requisitos ambientales como las licencias para los tramites de adecuación o reglamentar los permisos para que puedan ingresar a las Áreas Protegidas. Esta propuesta la sostienen debido a que los actuales obstáculos ambientales frenan sus ganas de trabajar.

En la cumbre también se preocuparon por los que no estuvieron, los afectados por la minería, ya que hablaron de la consulta previa. Haciendo gala de su buena voluntad, reiteraron su compromiso con el cumplimiento del Convenio 169 de la OIT, pero para que la gente consultada no se canse, sugieren que se realice UNA ÚNICA reunión deliberativa. Así podrán disfrutar mejor su refrigerio mientras se les explica con lujo de detalles que a pesar de sus dudas o miedos, las maquinarias y los mineros trabajarán de igual manera.

Entre otros grandes acuerdos de los actores mineros se ratifica su lucha contra la autodeterminación de municipios que no quieren minería en sus territorios. Consideran que un municipio no tiene las competencias para prohibir la minería, ya que los mineros tendrían el derecho de meter las maquinarias, extraer los minerales e irse, sin importar si ese municipio tiene una vocación agroecológica o ecoturística que podría ser severamente afectada por la minería. Al final de cuentas para ellos, los actores mineros, no hay nada mejor que las playas de los ríos bombardeadas por las palas mecánicas.

El gran esfuerzo de dos días demuestra la verdadera armonía que se alcanza cuando todos entienden su rol: las autoridades aprobando y flexibilizando todos los trámites, las comunidades afectadas sin poder participar de estos espacios y los mineros acampando a sus anchas como únicos dueños y habitantes del país. El mensaje de la cumbre es claro: el desarrollo por fin ha llegado a Bolivia y quienes aún quieran tomar agua del río u ojo de agua simplemente tendrán que adaptarse al progreso.

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