Ganadería capitalista para un mercado capitalista

La Agenda Patriótica para el 2025, elevada a rango de ley en enero del 2015, trata el tema de la ganadería en su “Pilar 6” bajo el título de “Soberanía Productiva con diversificación y desarrollo integral sin la dictadura del mercado capitalista”. El título llama la atención; ¿qué medidas de corte anticapitalista propone la Agenda Patriótica para no caer presa de “la dictadura del mercado capitalista”?

El ganado en pocas manos
La Agenda Patriótica habla de anticapitalismo en el título pero no plantea medidas concretas para reducir la concentración en pocas manos de la tierra y el ganado. Según el Censo Nacional Agropecuario del 2013, el 20% de las unidades productivas agropecuarias (UPA) más grandes a nivel agrícola, ganadero y forestal concentran el 93,5% de la tierra (32,4 millones de hectáreas) mientras el restante 80 % de las UPA apenas tienen el 6,5% de la tierra (2,2 millones de hectáreas).

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De las 374 mil Unidades Productivas Agropecuarias (UPA) que hacen ganadería bovina, sólo 69 mil explotaciones agropecuarias que operan con el uso exclusivo de fuerza de trabajo asalariada y que representan solamente el 18,5% del total de UPA ganaderas, concentran 5.1 millones de cabezas de ganado bovino, equivalente a un 63,6% del total.
Además existen otras 106 mil UPA que combinan el trabajo remunerado y no remunerado y que tienen 1.6 millones de cabezas de ganado bovino. Sumando estos dos grupos que usan fuerza de trabajo asalariada tenemos que el 84,4% de las cabeza de ganado se encuentran en explotaciones de tipo capitalista que contratan fuerza de trabajo asalariada.

El restante 53,1% de las UPA que se dedican a la ganadería y no utilizan trabajo remunerado apenas tienen el 15,6% de las cabezas de ganado bovino. A partir de estos datos el CEDLA concluye que en la ganadería bovina predomina “la producción capitalista, en el entendido que la mayor parte de la producción bovina del país, la realizan explotaciones agropecuarias que contratan fuerza de trabajo asalariada” (Enrique Ormachea y Nilton Ramirez, Producción de carne bovina en Bolivia y seguridad alimentaria, 2011, CEDLA).

La Agenda Patriótica dice que no habrá latifundio para el 2025 pero no plantea medidas concretas para revertir la gran concentración de la tierra y el ganado bovino que recurre a formas de explotación asalariada.

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¿Triplicar las cabezas de ganado?
La Agenda Patriótica tiene una gran adicción por el crecimiento. En el “pilar 6” de este documento se adopta como meta hasta el 2025 triplicar la población de ganado. Triplicar significa alcanzar más de 25 millones de cabezas de ganado bovino para el 2025. La Agenda Patriótica se propone que existan para ese año “al menos dos cabezas de ganado por habitante”. Es decir que para una población de 12,5 millones de habitantes que se estima tendría Bolivia en el 2025 debería haber 25 millones de cabezas ganado.

Actualmente en Bolivia hay alrededor de 9 millones de cabezas de ganado. Para alcanzar esa meta, el hato ganadero bovino debería crecer a un 12 % por año, y no al 2% cómo lo viene haciendo durante la última década.

La Agenda Patriótica en ningún momento analiza cual sería el impacto para el medio ambiente si se triplica el ganado bovino hasta el 2025. ¿A cuanto ascenderían las quemas o chaqueos, la deforestación, el consumo de agua y la perdida de biodiversidad?

En la Agenda Patriótica sólo encontramos una referencia muy general a que se promoverán “sistemas semi-intensivos e intensivos” de producción ganadera, y una mención a que se “incrementará anualmente la cobertura forestal con un árbol por cada boliviana y boliviano”. Un árbol por habitante es igual a 11 millones de arboles al año lo que en términos de hectáreas significa unas 11.000 hectáreas cuando la deforestación promedio actual (sin todavía triplicar el ganado bovino) supera las 200.000 hectáreas anuales de bosque.

Aún los planes más ambiciosos de los productores ganaderos no llegan ni a la mitad de la meta de la Agenda Patriótica para el 2025. Según la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (FEGASACRUZ) “realizando una proyección del hato ganadero bovino boliviano, al año 2025 estimamos una población de alrededor de 12.000.000 de cabezas, siendo cerca de 2.000.000 más que el año 2017. Esta estimación nos da como resultado un excedente exportable de 73.200 TM de carne, la misma que al precio base de exportación de USD 3.500 por tonelada generaremos divisas para el país por valor de USD 256.000.000”. Para la FEGASACRUZ este incremento del hato ganadero “implica una inversión incremental por parte de los productores ganaderos de USD 3.000.000.000 (Tres mil millones de dólares de los Estados Unidos de Norte América)” hasta el 2025.

Los ganaderos se plantean llegar a 12 millones de cabezas de ganado para el 2025 y no a los 25 millones de cabezas que plantea la Agenda Patriótica. Pero aún este incremento de un 30% provocará graves impactos ambientales. En los costos, los ganaderos sólo toman en cuenta la inversión para incrementar el ganado y no el impacto sobre la deforestación. ¿Es realmente rentable deforestar cientos de miles de hectáreas para exportar 256 millones de dólares? ¿Dónde está el Estudio de Evaluación de Impacto Ambiental de un incremento de semejantes proporciones en la producción para la exportación de carne? ¿Cuál sería realmente la utilidad económica de estas exportación? ¿En que medida esa ganancia beneficiaría a los grandes ganaderos, a los pequeños productores, a los frigoríficos, a los transportadores y al Estado?

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En Bolivia hay un excedente de 11.000 toneladas de carne bovina que se podrían exportar pero de las cuales sólo se exporta un 20% principalmente al Perú y a Ecuador. Desde hace varios años la cuota de toneladas de carne para la exportación ha venido subiendo en el país y hasta ahora los ganaderos nunca han podido exportar dicha cuota. El año 2017 el gobierno aprobó la libre exportación de carne bovina a través del Decreto Supremo Nº 3057 y las exportaciones de carne siguieron bajas.

¿Exportar sin límite?
El plan de los ganaderos es exportar 11.000 toneladas de carne bovina el 2018 por un valor de 40 millones de dólares a los mercados de Rusia, China e Irán. Para ello están trabajando en una alianza publico-privada con el gobierno de Bolivia que estaría promoviendo acuerdos a nivel internacional para exportar dichos excedentes de carne.

La estrategia de exportación de carne de los grandes ganaderos y frigoríficos en el fondo busca no sólo exportar los excedentes existentes, sino conseguir el mercado más grande posible y de ahí incrementar la producción para satisfacerlo. Por eso, para ellos es importante que el gobierno asegure la libre exportación de carne y que ya no existan más cupos, porque así pueden aspirar a exportaciones de mayor escala que tendrían mayor rentabilidad y no estarían sujetas a ningún tipo de restricción en el futuro.

Esta estrategia, a diferencia de lo que dice la Agenda Patriótica de “soberanía productiva… sin la dictadura del mercado capitalista”, es precisamente subordinar la producción ganadera a la “dictadura del mercado capitalista”. Si el día de mañana se logran concretar contratos de exportación a estos países asiáticos por decenas de miles de toneladas lo que tendremos es un agravamiento del impacto ambiental y social que ya está provocando la ganadería.

Antes de quedar atrapados en una dinámica de mayor deforestación para exportar carne es fundamental definir políticas y acciones para reducir los actuales impactos de la ganadería en la deforestación. La exportación de carne no puede estar sujeta a la libre demanda del mercado mundial porque tiene una incidencia muy grande en los ecosistemas y los bosques de Bolivia.

 

 

 

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