Ganadería

Las vacas sagradas de las tierras bajas bolivianas: ayer fue el ganado hoy lo es el ganadero

Por Marielle Cauthin

10/09/2021

“Los Yndios cuando se ben perjudicados del ganado de los cristianos que no es fácil atajar porque los Yndios no quieren sercar sus sembradíos, no se demandan ni quieren resibir del cristiano el justo precio de su perjucio, sino que se han propuesto flechar cuanta baca encuentren en sus chacras (…) de una bez quieren saber si ellos son los dueños de estas tierras, o más bien los cristianos”. 

Carta del Corregidor del Cantón de Igüembe, fechada el 23 de febrero de 1874. (Combès, 1994)

Haciendo un recorrido por la ruta de los primeros hatos bovinos llegados a las tierras bajas de Bolivia en el siglo XVII -arriados por religiosos con cruces por delante- conoceremos el nacimiento de la actividad ganadera y la conformación del sistema asociativo de este gremio ya en los años 60 del siglo XX. Como establecen los datos, más allá de algunos evidentes “chispazos” de emprendedurismo, el sector ganadero desde el momento de su agremiación fue ampliamente respaldado por políticas de Estado, fondos públicos y abundante apoyo de la cooperación internacional. Hasta hoy el sector aboga por proseguir con estos apoyos y reivindican en su agenda un marco legal que les otorgue mayor protección jurídica sobre la actividad y la tierra que ocupan sus afiliados, beneficios impositivos, créditos con bajos intereses y nuevos mercados para el elevado excedente de su producción. En definitiva un sector al que se le ha otorgado muchas ventajas desde su origen y al que a lo largo del tiempo se le ha cuestionado muy poco ¿acaso son las contemporáneas “vacas sagradas”?

La llegada de las vacas y los ganaderos

El ganado vacuno fue un elemento estratégico para la colonización de las tierras bajas de Bolivia. Los religiosos jesuitas Marbán, del Castillo y Barace –quién propició el épico momento de su entrada al Beni arriando las primeras vacas- en una carta de 1676 exponían que las vacas no debían ser introducidas en esa región “hasta que estos bárbaros hayan recibido la doctrina del evangelio”, y que el ganado vacuno “les ha de servir de muy grande aliento [a los “indios”] para su conversión” (Correspondencia jesuita, 1679: 1976). Un par de siglos más tarde, un poblador guaraní de Isoso en Santa Cruz, cuya comunidad vio vacas por vez primera a mediados del siglo XIX, decía que “la gente no sabía lo que eran (…) sorprendidos los viejitos, las viejitas decían que traían palos en su cabeza” (Combès, 2005). Los ejércitos de vacas en las pampas moxeñas o los bosques chiquitanos y chaqueños trastocaron aspectos fundamentales de la vida cultural y agrícola indígena, comenzando por cómo devoraban sin límite los cultivos de maíz de los indígenas (Cauthin, 2017). Según narra Ortiz (2004) -por ejemplo- el ganado provocó la desaparición de la hierba llamada kaipepë, con la que las mujeres guaraníes se pintaban el rostro en las fiestas: “Guayari cree que las vacas del Karai (el “blanco”) han provocado la desaparición de estas hierbas”. Es por esta causa que Combès (2005) afirma que la colonización fue efectiva por las tropas “a cuatro patas” que se desparramaron de forma cerril por las tierras bajas de Bolivia.

La época “dorada” de la ganadería vendría a mediados del siglo XIX y a lo largo del siglo XX con la venta de carne al interior del país, mercado ligado al auge extractivo de la minería en tierras altas. Así se consolida el avasallamiento ganadero en el Chaco y el desplazamiento territorial indígena (Combès, 2019), entonces surgió y se fortaleció la élite latifundista ganadera: familias de colonos criollos y extranjeros privilegiadas por políticas de ocupación y venta de tierras, además de captura libre de “ganado cerril” (Guiteras, 2011), que “pasaron a ocupar, paulatinamente, las pampas mojeñas con estancias y establecimientos agrícolas”. Los primeros nombres que figuran en este auge ganadero son familias benianas “como los Velarde, los Melgar, los Mansilla, los Méndez Roca y los Suárez” (Lijerón, 1998 en Guiteras, 2011). Concordante con esto, en la región del Chaco cruceño, el periodo de bonanza ganadera fue impulsado por el eje comercial intra Cordillera que posteriormente se conectaría con el mercado interdepartamental e internacional. En ambos casos el boom comercial estaba asociado a comercio de ganado, carne y derivados (Healy, 1982), de hecho hacia 1900 Santa Cruz ya poseía tres curtiembres. En el caso cruceño los negocios familiares ganaderos de la época fueron: Casa Schweitzer, creada en 1905 por Felipe Schweitzer; Casa Elsner, fundada en 1905 por Johannes Elsner y Gebhard Gasser (en 1938 esta familia poseía 15 estancias entre Santa Cruz y Beni, con un total de 80.853 ha); Casa Paz Hermanos de Rosendo y Roberto Paz, o el célebre ganadero Cirilo Melgar (Soruco, 2008).

Monumento a la llegada del ganado a Beni, ubicado en la Av. Ganadera de ese departamento.
Foto: Ricardo Gutiérrez, 2021.

Fue en la década de los años 60 que los ganaderos formalizaron sus alianzas como sector, creando las Asociaciones de Ganaderos que ya en los 70 –durante la dictadura de Hugo Bánzer Suárez- cambiaron su estatus a federaciones. De esta manera se crearon las actuales y principales Federaciones de Ganaderos de Santa Cruz (1966) y Beni (1968), esta última fundada junto a Pando. En ese mismo lapso surgieron también la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) fundada en 1964, así como la Asociación Boliviana de Criadores de Cebú (Asocebú) fundada en 1975 en Beni (Fegasacruz, 1996). Básicamente, el sistema corporativo ganadero desde un inicio buscó consolidar y profundizar los privilegios de la Reforma Agraria que las familias latifundistas conquistaron, a través de la inyección de capital estatal o privado para “modernizar” a la “feudal burguesía rural” (Aclo, 1979), devenidas nominalmente en medianas y grandes empresas agropecuarias, mediante “la vía ‘terrateniente’ o vía junker de desarrollo del capitalismo en la agricultura” (Ormachea, 2015).

Es así que bajo el paraguas asociativo emprenden este camino: créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Mundial (BM), Cooperación Japonesa (JICA), Organización Mundial y Panamericana de Salud (OPS/OMS), Organización Mundial de Alimentos (FAO), entre muchas otras fuentes que fueron financiando a los ganaderos para infraestructura, comercialización, frigoríficos, mataderos o repoblamiento de ganado (Fegasacruz, 1996). Pero no solo accedieron a fondos internacionales, pues en sus inicios también fueron respaldados por al menos dos entidades públicas: la Corporación de Desarrollo de Santa Cruz (Cordecruz) y el Banco Agrícola de Bolivia (BAB). Por ejemplo, en 1979 Fegasacruz logró un crédito de Cordecruz por más de un millón de dólares americanos; en los 70 los ganaderos accedieron a dotaciones de créditos del estatal Banco Agrícola de Bolivia (BAB) y para 1985 la cartera de mora del BAB a nivel nacional era de 31.980.982.680 (millones de pesos bolivianos); muchas de esas deudas no fueron recuperadas debido a estrategias de los hacendados prestatarios, que generaron un problema de insolvencia al Banco y finalmente lo quebraron (Aclo, 1979). Una vez destruida la banca estatal agrícola, las asociaciones de ganaderos debieron crear otra. En el caso de Santa Cruz crearon el Fondo Ganadero con créditos del BM, acciones privadas (20 %) y otra vez fondos de Cordecruz (80 %). En 1990 se capitalizó el fondo para finalmente desahuciarlo, así en 1994 este Fondo Ganadero pasó a convertirse en el actual Banco Ganadero, con solo capitales privados y patrimoniales.

Sumado a las demandas de inyección de fondos, desde los años 80 el sector ganadero abanderó como consignas lograr cuotas de exportación, lo que se convirtió en una permanente demanda hasta lograr las exportaciones de carne a Perú; y ya en los años 90 se inicia el lobby para las excepciones tributarias: “tendientes a establecer un modelo tributario, acorde con la idiosincrasia del propietario ganadero” (Fegasacruz, 1996). Producto de estas presiones en 1996 obtuvieron el Decreto Supremo 24463 del Régimen Agropecuario Unificado (RAU), un régimen especial esencialmente proteccionista para las actividades agrícolas y pecuarias de gran escala, pues se aplica a actividades agrícolas de 50 a 1.000 hectáreas y a actividades pecuarias 500 a 10.000 ha: 1) evita el 8% de descuento por retenciones en mataderos/frigoríficos, centros de remate y otros. 2) exime de la presentación de facturas por venta de ganado o productos agrícolas; 3) liquida todos los impuestos del Régimen General: IVA, IT, IUE y RCIVA en un solo pago anual. 4) aporta pruebas de actividad productiva que pueden vincularse a la Función Económica Social (FES). El Anexo II del Decreto estableció para ese entonces que el arancel de pagos por hectáreas a actividades pecuarias era de: Bs. 0,33 para la subzona Chaco; Bs. 0,63 para la subzona Santa Cruz; y Bs. 0,73 para la subzona Beni, Pando y provincia Iturralde de La Paz. La gestión 2019 el arancel había subido a Bs. 2,13 por ha para la subzona Santa Cruz (Fegasacruz, 2020), tomando en cuenta que el ganadero solo paga por las hectáreas efectivamente ocupadas por la actividad.

El ganadero ¿nace o se hace?

 “Así que los presidentes y vicepresidentes tienen que ser hijos de cruceños y productores ganaderos”, dice un documento de Fegasacruz que rememora la trayectoria histórica de la institución. Esta determinación resultó del IX Congreso ordinario de 1984, aunque en los hechos esta era una política ya aplicada, que buscaba asegurar la edificación de una institución patrimonial y patriarcal. Para entender el segundo punto solo basta decir que de una revisión de los cuatro principales cargos directivos de 22 gestiones de Fegasacruz (1966 – 2021), en medio de casi una centena de hombres ganaderos solo figura una (1) mujer en el cargo de tesorera en las gestiones 1994 – 1995.

Foto: Ricardo Gutiérrez, 2021.

Para comprender el sesgo patrimonial que tiene la asociatividad ganadera, este artículo resumirá dos casos de patriarcas ganaderos que participaron de las fundaciones de las federaciones: Ciro Añez Ruíz y Osvaldo Monasterio Añez. Se describirá cómo son las dinámicas familiares, empresariales y territoriales que caracterizan a buena parte del conglomerado ganadero asociado, ya que hasta esta generación subyace un sistema de administración de patrimonio familiar, de hijos a nietos (Molina, 2019), beneficiado por sus nexos con los niveles de decisión de las federaciones departamentales, sobre todo en el caso cruceño.

El ganadero Ciro Añez comenzó en los 60 comprando ganado en Brasil y vendiéndolo en Santa Cruz. Una vez obtenido suficiente capital fundó la estancia Unión en Beni, otra cabaña llamada Las Madres en Pailón y otra estancia en San Matías, ambas en Santa Cruz. Mientras Ciro Añez hacia que crezca y mejore su hato (se lo conoce como pionero de la introducción de ganado cebuino y mejoramiento genético de ganado bovino Nelore y Brangus), también promovía el crecimiento e institucionalización del sector ganadero: participó de la fundación de Fegasacruz en 1975 (tuvo cargos en al menos tres directivas y su hermano Hugo Añez en otras dos), fue fundador de Asocebú y de la Asociación de Ganaderos Andrés Ibañez, varias veces ganador de campeonatos de raza Brangus organizados por Fexpocruz, y hasta fue condecorado en 2014 por la Asociación Brasileña de Criadores de Zebu (ABCZ) (Ganadería Boliviana, 2014). Debido a sus necesidades de venta de carne, incentivó a otros socios para crear el Frigorífico del Oriente Sociedad Anónima (Fridosa) en 1992 y realizaron la primera exportación de seis toneladas de carne vía aérea a Perú. Fridosa fue incorporado al Sistema Comercial de Fegasacruz, “convirtiéndose en un agente de retención voluntario y defensor de los intereses sectoriales” (Fegasacruz, 1996), por lo que se deduce que el emprendimiento empresarial de Añez solo fue posible por sus nexos directos con la federación. Actualmente el socio mayoritario de Fridosa es el francés Bertrand de Lassus, llegado a Bolivia en los años 70, que trabajó como técnico de Cordecruz, luego fue vendedor de agroquímicos y ahora es otro gran ganadero (Tudela, 2020).

Osvaldo Monasterio Añez fue otro de los fundadores de Fegasacruz, estuvo al menos dos veces en la directiva de los años 70; su hijo Osvaldo Monasterio Nieme participó en la directiva de los años 80 y 90 y también impulsó la creación de Asocebú (Fegasacruz, 1996). Según Molina (2019), la familia Monasterio tenía siete predios en Santa Cruz, con una superficie total de 36.105 hectáreas, ahí fundaron la Cabaña ganadera Sausalito que habitualmente logra premios en las ferias ganaderas por sus mejoras genéticas, ya que uno de sus negocios es la exportación de material genético bovino a Brasil. Con esta familia ocurrieron dos casos llamativos, pues se hizo acreedora de dos patrimonios de Fegasacruz: entre 1988 y 1990 la federación cruceña concretó la adquisición de un matadero y frigorífico llamado FRIGOR S.A.M., mediante una sociedad mixta con la Alcaldía de Santa Cruz y ganaderos, años más tarde FRIGOR pasó a manos de la familia Monasterio y en la misma década de los 90 la familia absorbió el que era el Fondo Ganadero creado por Fegasacruz para convertirlo en el Banco Ganadero (Fegasacruz, 1996). Ya en 1966 Monasterio había participado de la fundación del Banco Santa Cruz (El Deber, 2018). Esta familia también diversificó sus inversiones: cultivos de algodón, soya y otros, creación de la empresa Nutrioil que procesa y exporta oleaginosas; además de invertir en medios de comunicación (Molina, 2019).

Estructura del corporativismo ganadero, los casos de Fegasacruz y Fegabeni

Para otorgar carácter corporativo nacional al empresariado ganadero surgió en los años 90 la Confederación de Ganaderos de Bolivia (Congabol) bajo el impulso de las federaciones de ganaderos de Tarija, Beni, Pando y Santa Cruz. Congabol se define como una entidad gremial sin fines de lucro, conformada por 15 grandes organizaciones de ganaderos (lecheros, criadores de camélidos, criadores de holando y de cebuinos); entre sus lineamientos están “la defensa intransigente del desarrollo integral del sector”, así como promover y mejorar “sistemas de producción comercialización e industrialización de la actividad ganadera (y/o pecuaria)” y apoyar las iniciativas de importación y exportación (Fegasacruz, 2021). Además de estas organizaciones, forma parte del conglomerado agroganadero mucho más amplio: la Confederación Agropecuaria Nacional (Confeagro). Confeagro es una directiva conformada por todos los ejecutivos de las federaciones.

Estas instituciones tienen una dinámica rotativa entre los principales cargos. Vale decir, si se revisan las listas de las directivas de 2021 por ejemplo, se verá que actualmente Alejandro Díaz Salek funge como presidente de Fegasacruz y al mismo tiempo es presidente de Congabol. Y que el actual presidente de la CAO, Óscar Mario Justiniano Pinto, es también presidente de Confeagro. Coincidentemente ambos directivos que manejan cuatro instituciones corresponden al empresariado cruceño ganadero y porcicultor respectivamente.

Como se mencionó en el artículo “las vacas gordas: repunte cruceño y desplazamiento beniano en la ganadería boliviana”, tanto Santa Cruz como Beni concentran el 74,44 % de todo el hato bovino nacional. Sin embargo, los ganaderos cruceños poseen casi un millón y medio más de cabezas de ganado que Beni. En ese sentido, conoceremos las características principales de estas dos instituciones, las asociaciones locales que las conforman de acuerdo a provincia y ecorregión, además la cantidad de productores o unidades productivas que asocian y su correlación con la tenencia de ganado.

La Federación de Ganaderos de Santa Cruz

La agremiación de los ganaderos de Santa Cruz se produjo en 1966 e inició como “Asociación de Ganaderos de Santa Cruz de la Sierra” hasta 1975 cuando se transformó en Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz). Fue la promotora de la creación de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Zootecnia de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), según la memoria de 20 años de Fegasacruz (1996). A inicios de los 80 Fegasacruz crea la Central de Insumo Agropecuarios, el Fondo Ganadero, el matadero y frigorífico FRIGOR. Representa actualmente a 33 asociaciones departamentales y 6 asociaciones afines: Federación Departamental de Productores de Leche (Fedeple), Asociación Boliviana de Criadores de Cebú (Asocebú), Asociación de Engordadores de Novillos (Asoden), Asociación de Criadores de Ganado Criollo (Asocriollo), Asociación Boliviana de Brangus (AB-Brangus) y Colegio de Médicos Veterinarios de Santa Cruz (Comvetcruz).

Puede ver: Mapa de asociaciones ganaderas, productores y bovinos por provincia en Santa Cruz.

Santa Cruz posee 115.027 Unidades de Producción Agropecuaria (UPA), según el Censo agropecuario de 2013. De estas, 32.992 son productores ganaderos. Es de notar que del total de UPA que tiene Santa Cruz, 113.986 son “personas naturales”: 110.510 individuales y 3.476 son sociedades de hecho. En tanto hay 1.041 “personas jurídicas”: Empresa unipersonal (71), sociedad (262), cooperativa agropecuaria (27), del Estado (191), comunidad (202) y otros (288).

De las 15 provincias que tiene Santa Cruz, las provincias que ocupan la región chiquitana son las que tienen mayor cantidad de productores ganaderos, llegando a 14.494, casi la mitad del total de productores ganaderos del departamento y por tanto poseedores de más de la mitad del hato ganadero departamental (2.224.427 cabezas de ganado). En segundo lugar está la región del Chaco con 6.903 productores, luego el norte integrado con 6.419 y en cuarto lugar la región de valles con 4.226 productores, finalmente la región del Pantanal con 950 productores asociados a Fegasacruz.

Es importante hacer un acercamiento a la correlación entre productores y hato ganadero en algunos municipios, pues es evidente en el caso de la Chiquitanía que la Asociación de Ganaderos de San Ignacio de Velasco (que tiene 1.720 asociados) y la Asociación de Ganaderos de Pailón (que tiene 3.980 asociados) cuentan con el mayor hato de ganado de la región, llegando juntos a las 990.990 cabezas de ganado, casi un millón concentrado en dos municipios, subrayando que la correlación entre tenencia y hato hace que el caso de San Ignacio sea más llamativo. Otra asociación con alta concentración de hato es la de provincia Cordillera: la Asociación de Ganaderos de Charagua (Agacor) con 331.534; le sigue Asociación de Ganaderos de Cabezas (Agacabezas) con 254.465. El siguiente lugar lo ocupa la Asociación de Ganaderos de Carmen Rivero con 120.147 cabezas de ganado y que cuenta con 270 propietarios; le sigue la provincia Ángel Sandoval con la Asociación de Ganaderos de San Matías (con 591 afiliados) que cuenta con 182.970; después las Asociaciones de ganaderos chiquitanos como Concepción con 179.333 bovinos; Guarayos con 108.463; El Puente con 105.780, finalmente la provincia Andrés Ibañez que entre sus asociados llegan a abarcar un hato de 169.906 cabezas de ganado. De lejos se encuentran las restantes 24 asociaciones con menos de cien mil cabezas de ganado, lo que equivale a decir que el hato está concentrado en 12 asociaciones con más de cien mil cabezas de ganado cada una, de las que dos asociaciones asentadas en la ecorregión chiquitana concentran casi un millón de bovinos, lo que demuestra un alto nivel extractivo y al mismo tiempo una excesiva carga animal para al menos cuatro provincias cruceñas: Ñuflo de Chávez, San Ignacio de Velasco, Chiquitos y Cordillera.

La Federación de Ganaderos de Beni 

La Federación de Ganaderos de Beni (Fegabeni) fue creada durante un primer congreso de ganaderos de Beni y Pando el 20 de agosto de 1968. Algunos aspectos sobre su historia son que en 1970 fundó la Beneficiadora de Carne Sociedad Anónima (Becasa) para la comercialización de carne al interior del país y hasta 1985 negoció los precios del mercado interno de carne con el Estado para los centros mineros de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol). En 1986, producto del Decreto Supremo 21060, y el consiguiente cierre de minas la producción cárnica de Beni entró en crisis (Fegabeni, 2021). Representa a 29 organizaciones ganaderas de ocho provincias. A continuación se hará una aproximación cuantitativa al sistema asociativo ganadero en Beni por provincia, ecorregión y hato.

Puede ver: Mapa de asociaciones ganaderas, productores y bovinos por provincia en Beni

Según el Censo agropecuario de 2013, Beni posee 20.762 Unidades de Producción Agropecuaria (UPA). De este total, 20.637 están registradas como “personas naturales” (registradas a título individual 19.966 y como sociedad de hecho 671); y como “personas jurídicas” 125 (empresa unipersonal 10, sociedad 59, cooperativa agropecuaria 2, del estado 26, comunidad 17, otros 11). Por otra parte, de las más de 20 mil UPA, según datos de Aguilera (2004) -con base en encuestas del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), catastro agropecuario y otros datos de  Fegabeni- en Beni habría 8.308 UPA ganaderas distribuidas en sus ocho provincias; de estas cuatro son altamente extractivas por la cantidad de cabezas de ganado de concentran: Yacuma, Ballivián, Mamoré y Moxos.  

De las ocho provincias que tiene Beni siete son eminentemente ganaderas (Aguilera, 2004). Ballivián es la provincia que posee más UPA asociadas (2.810), mientras las otras dos provincias siguientes no llegan ni a la mitad de ésta: Moxos (1.100) y Mamoré (1.002). Coincidentemente estas tres provincias concentran la mitad del hato bovino departamental, llegando juntas a abarcar 1.568.706 cabezas de ganado. Yacuma es un caso interesante, pues mientras ocupa el cuarto lugar en UPA ganaderas (886) ocupa el segundo lugar en cabezas de ganado del departamento, lo que sugiere una alta concentración de ganado en menos propietarios. Las provincias con menor cantidad de unidades productivas son: Marbán (829), Iténez (701), Cercado (550) y finalmente Vaca Diez (430).

La agenda ganadera que abanderan las federaciones

De una revisión de las principales demandas de las asociaciones de ganaderos se puede establecer que estas se han encaminado sobre todo a crear condiciones para la aprobación de normativa nacional y departamental que les permita expandir y proteger sus inversiones. Producto de la Cumbre Agropecuaria de 2015, el sector ganadero en concreto delineó las siguientes acciones: 1. Mayor celeridad en aprobación de Planes de Ordenamiento Predial (POP) y Permisos de Desmontes (PDM). 2. Negociar la aplicación de la Ley 337 sobre desmontes sin autorizaciones (y sus leyes complementarias Ley 739 y Ley 741). 3. La derogación del Decreto 26075 de Tierras de Producción Forestal Permanente por 41.235.487 hectáreas; el intercambio de áreas a reforestar dentro del mismo predio mediante la figura de “reservas naturales de propiedad privada”; según la misma Ley 337 permitir el 10 % de reforestación pero mediante “regeneración natural”; cumplir la Ley 337 y Ley 502 respecto a la reparación de afectaciones ambientales (Fegasacruz, 2015). Otras normas conquistadas fueron la Ley y reglamento contra el abigeato, Ley de quemas, Plan de Uso de Suelos en Beni (Fegasacruz, 2019; Fegabeni, 2021).

También están las gestiones y acciones que encaran como parte de Confeagro, algunas de estas son: 1. Que el Estado levantante la restricción del INRA para permitir hipotecar la “pequeña propiedad”, con el fin de que esos asociados accedan a créditos. 2. Que el Estado incentive la exportación, levantando el impuesto IVA para importaciones agropecuarias para maquinarias e insumos. 3. Que banca, cooperación y Estado les otorguen financiamiento de largo plazo con tasas bajas. 4. Que el Estado busque más mercados externos y firmé más protocolos sanitarios para exportar alimentos. 5. Que el Estado les otorgue seguridad jurídica mediante el derecho propietario sobre todo a la gran propiedad agropecuaria (Notiboliviarural, 2019). 

A continuación se desglosan algunos puntos sobre la agenda caliente del sector ganadero. 

a)       Quemas

Tanto Fegabeni como Fegasacruz se atribuyen como un logro institucional la promulgación de la Ley de Uso y Manejo Racional de Quemas 1171 de 2019, luego de que entre 2018 y 2019 presentaran una propuesta técnica consensuada con la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques (ABT), Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA), Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras (MDRYT) y representantes de la Cámara de Diputados y Senadores, según las memorias de Fegasacruz. El objetivo de esta norma, según los ganaderos, era “establecer con carácter excepcional un periodo de regularización en el pago de deudas por multas por quemas sin autorización”. En ese sentido, en palabras del presidente de Fegabeni, Hernán Julio Antonio Nogales del Río, la restitución de permisos de quemas controladas “para las áreas que así lo requieren” fue un logro, que se une a la Resolución Ministerial 440 de 2018 para la restitución de bosques y ampliación de plazo, ya que con esta norma se dio oportunidad a los predios que no hayan podido cumplir su compromiso de restitución de bosque por un año más (2019), evitando la reversión de su unidad productiva. La norma fue emitida por el Ministro de Desarrollo Rural y Tierras.

b)      Desmontes

Otra gestión que tienen pendiente los ganaderos es la de la limpieza de campos de pastoreo y silvopasturas, con el objetivo de lograr que la norma permita “la regeneración natural de desmontes” que se hicieron sin autorización, ya que actualmente la regeneración natural debe ser asistida y para los ganaderos esto “conlleva a gastos de plantines y mantenimiento para asegurar la sobrevivencia” de las plantas que previamente cortaron. Esta medida pretendía abarcar los desmontes no autorizados entre 2012 a 2019 para que no se les obligue a reforestar. Actualmente se tiene la Resolución Ministerial 062 de 2018, aprobada por el MMAyA y falta la Resolución Administrativa de la ABT. Otra norma con el mismo objetivo es una propuesta de Decreto Supremo para la derogación del Decreto 26075 sobre Tierras de Producción Forestal Permanente (TPFP). Según los ganaderos, Beni y la Chiquitania cruceña tienen propiedades ganaderas consideradas por la norma como propiedades forestales, en su calidad de “propiedades ganaderas libre de Fiebre Aftosa” y por esta razón se limitan los desmontes y la actividad productiva agropecuaria. La demanda es “reconocer a la propiedad como ganadera y no como forestal” y “consolidar una superficie real de la cobertura de tierras forestales en los departamentos de Beni y Santa Cruz, puesto que restringen la actividad ganadera y su respectiva ampliación” (Fegasacruz, 2019).

c)       Carga animal

La Ley de Reforma Agraria de 1953 (Art. 15, 17 y 21, 28) establecía que la propiedad ganadera llamada “pequeña propiedad” tenía derecho a 500 ha, la llamada “propiedad mediana” a 2.500 ha y las empresas mayores -que excedían las 2.500 ha- tenían derecho a 5 ha de tierra por cabeza de ganado. Bueno, los ganaderos del Chaco cruceño indican que se modifique entre 16 a 20 ha por animal “para zonas frágiles en la ecorregión Chaco” y así cumplir la FES, lo que en los hechos significaría sostener tierra ociosa con el pretexto del sobrepastoreo de una vaca por cada 5 hectáreas: “muchos latifundistas demandaron irracionales relaciones de carga animal por superficie para justificar el dominio sobre grandes extensiones de tierra”, según Peralta-Rivero y Cuellar (2018). Finalmente lograron que el MDRyT licite un estudio nacional sobre carga animal con un financiamiento del BID, para una “actualización de la FES en lo referente a la carga animal”, que además haga un análisis del PLUS para cambio de uso de suelo en esa zona, lo que representaría un riesgo.

d) Reversión

Los ganaderos buscan un Decreto que los libere de la reversión por incumplimiento de la FES y con esto darles seguridad jurídica sobre las tierras que usan. En su lógica, la reversión de tierras no puede ser “la primera y única sanción al trabajo de la tierra”. Según el gremio, propusieron al INRA “sanciones alternativas” como que se evalúe la FES sobre partes parciales de la propiedad. Esta norma sería contraria a la Constitución Política del Estado (CPE) que no prevé sanciones parciales al incumplimiento de la FES. Sin embargo esta propuesta sigue en su agenda. Hay que recordar que este sector junto al agrícola de oleaginosas han venido haciendo sus críticas también a la periodicidad de la verificación de la FES, pidiendo una ampliación de 2 a 5 años para esta verificación (Fegesacruz, 2015).

e)       Carne

Una vez logrado el objetivo de la exportación de carne a China, el sector busca consolidar nuevos mercados: Rusia, Perú y Ecuador, entre los primeros. Así, un nuevo anhelo de los ganaderos para seguir ampliando su institucionalidad es la creación del Instituto Boliviano de la Carne (IBC) mediante una ley específica “como Fundación/Entidad Civil sin Fines de lucro con interés de bien público”, con el objetivo de coordinar inversiones y políticas sobre el complejo productivo solamente de la carne bovina y “en los ámbitos de sostenibilidad técnica, económica y social de la ganadería boliviana”. Una de sus funciones principales sería la de promocionar este producto en el mercado interno y externo pues uno de los lobbies incluye a la Cancillería (Fegasacruz, 2019). La meta de estas acciones sería lograr la libre exportación de carne sin limitaciones de cupo, como sucede actualmente.

Uno de los puntos recién cumplidos por el gobierno para el sector agropecuario -como también para el minero, maderero y construcción entre otros- fue la promulgación de la Ley 1391 de Incentivos Tributarios a la importación de maquinaria de producción, que básicamente otorga un año de gracia para importar y comercializar con IVA del 0 % maquinaria agrícola, camiones frigoríficos, plantas industriales, etc. La medida fue justificada bajo el argumento del parón productivo que trajo la pandemia de Covid-19 y la cuarentena.

Los siguientes años serán definitorios para ver el cumplimiento de la agenda ganadera, sobre todo en lo que respecta a los mercados y ventajas que obtengan para los excedentes de hato y productos cárnicos, tema que abordará el siguiente artículo de esta serie. Por otra parte será el momento en que se deba encarar los pasivos ambientales que deja la actividad versus la presión para la ampliación de la frontera agropecuaria, no es un dato menor evidenciar que la presión de carga animal ya es aguda en al menos ocho provincias de Santa Cruz y Beni, lo que demuestra que la actividad se ha vuelto altamente extractiva como demuestran los mapas sobre asociados y población de hato bovino en los ecosistemas de tierras bajas. A contracorriente, estas preocupaciones no figuran en ninguna parte relevante ni del discurso ni de la agenda del sistema asociativo ganadero, más al contrario se han añadido a sus gestiones demandas para la profundización de la frontera agropecuaria, evitar reforestaciones en sus predios cuando así la norma lo exige y reducir sanciones ante desmontes o quemas ilegales.

Referencias

Aguilera R., (2004) La ganadería beniana en cifras. Fegabeni – Fegapando.  

Acción Cultural Loyola ACLO (1979) Estudio socioeconómico de la provincia Hernando Siles. ACLO.

Asocebú (2021). Este año Fegabeni cumple 53 años. Entrevista a Hernán Julio Antonio Nogales del Río. Presidente de Fegabeni.

Carta del padre Pedro Marbán al padre Provincial Francisco de Quadro. Mojos, 30 de octubre de 1679  (ARSI Peruana 20: 244-245).

Carta de los padres Jesuitas [Pedro Marbán, Cipriano Barace y Joseph del Castillo] que residen en la misión de los Moxos para el padre Hernando Cabero de la Compañía de Jesús. Misión de los Mojos, 20 de abril de 1676 (ARSI Peruana 20: 200-213).

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