papa jovenSolón nació en 1923 a orillas del lago de sal mas grande del mundo ubicado en el sud de Bolivia. Era el cuarto hijo de cinco hermanos y su nombre completo era Walter Solón Romero Gonzales. Huérfano a muy temprana edad tuvo que trasladarse a la ciudad de Sucre para vivir en el internado Sagrado Corazones. Allí los curas descubrieron su habilidad para copiar cuadros de santos y vírgenes y le montaron un pequeño rincón para pintar. Un día un reconocido pintor de la época, Cecilio Guzmán de Rojas (1899 – 1950) , visitó dicho internado y los curas le comentaron que tenían un pequeño artista. Cecilio Guzmán de Rojas al ver su trabajo le ofreció una beca para ir a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de la ciudad de La Paz.

En esa entonces, el adolecente Solón se debatía entre la pintura y el violín que le regalara su padre. En las noches corría para tocar violín para las monjas del Colegio Santa Ana donde se encontraba su hermana mayor. Este ir y venir, tarde en la noche, le provocó que varias veces fuera castigado obligándolo a permanecer descalzo en el piso de piedra. Un día, cansado de los abusos de un cura le arrojo sus zapatos y se marchó a la ciudad de La Paz donde consiguió la beca para estudiar bellas artes. Sin embargo, el dinero de la beca nunca llegaba y Solón la pasó muy mal durmiendo a veces donde cayera la noche.

Solón abrumado por sus difíciles condiciones materiales volvió a Sucre y se puso a estudiar para profesor de escuela de primaria y luego profesor de filosofía. En esa entonces los profesores de escuela tenían trabajo asegurado y Solón quería una pequeña estabilidad económica. En Sucre se convirtió en un asiduo lector de libros de arte y literatura y empezó a participar en algunas exposiciones colectivas de jóvenes artistas. Su primera exhibición independiente fue cuando tenía 23 años. Fue una muestra de oleos, temperas, xilografías, acuarelas, tallas en madera y un álbum de dibujos denominado “Psiquis”.

La critica lo tildó de surrealismo indígena: “Hasta hoy la pintura Americana ha tomado al hombre autóctono solamente como elemento del paisaje… sin embargo el surrealismo puede operar en forma distinta y traslucir en brotes exteriores toda la introvertida psicología de nuestro indio.”[1] Solón trajo su exposición a La Paz y cosechó nuevas criticas favorables: “A la muestra de Solón no podemos ir con la idea de distraernos como en un cine, sino que debemos ingresar en ella como al ambiente solemne de una biblioteca.”[2] Sin embargo, Solón apenas vendió una escultura de madera y desmoralizado se fue a visitar a su hermana que vivía en el centro minero de Pulacayo, que hoy es un pueblo fantasma, pero que en esa entonces era una de las mas grandes minas de Bolivia. Allí, su cuñado lo convenció de hacer una exposición y vendió todas sus obras. Solón se sentía millonario y tiro una moneda al aire. Si salía cruz iría a estudiar pintura mural a México si salía cara su destino sería Santiago de Chile. El azar lo llevó a Chile en 1947 donde aprendió la técnica del fresco con el maestro Laureano Ladrón Guevara y estudio la técnica del vitral y el grabado. Conoció a Siqueiros cuando este vino a Chile y en 1948 ganó varios premios y pinto su primer fresco titulado “Bolivia”.

A fines de ese año Solón sufrió un accidente de avión que le provocó una pleuresía severa y lo obligó a volver a Sucre casi desahuciado por su estado crítico. En el Hospital de Santa Barba de Sucre permaneció 10 meses hasta que la oferta de realizar un vitral en la Universidad Mayor de San Francisco Xavier le dio las energías para superar la muerte. A este vitral le siguieron su primer fresco en Bolivia “Jaime Zudañes y la Revolución de Mayo” (1950). Eran las vísperas de la revolución de 1952 que abría de cambiar radicalmente la historia de Bolivia. Una insurrección minera derrotó al ejercito y se expandió al campo imponiendo la nacionalización de la gran minería, la reforma agraria y el voto universal para los indígenas y las mujeres que no podían votar.

En ese contexto, Solón fundó, junto a jóvenes pintores, escritores e intelectuales, el grupo Anteo. El nombre del grupo proviene del dios griego Anteo que es un ser invencible cuando tiene los pies en la tierra. El mensaje del grupo era claro: hay que tener los pies enraizados en la realidad para poder transformar la misma.

Solón comienza una serie de viajes por el mundo aprendiendo de pintores, artesanos y restauradores en Europa, Medio Oriente y Asia. A su retorno no solo comparte lo aprendido sino que a partir de ello desarrolla nuevas técnicas como las del “cemento grabado” que utiliza en la serie “Pueblo al Viento”.

Solón se viene a vivir a la ciudad de La Paz (1959) donde pinta varios murales como la Historia del Petróleo (1959) y el Futuro de la Revolución Nacional (1964). Solón viaja y vive en México y Estados Unidos hasta que en uno de sus tantos retornos a su país se encuentra con que la dictadura militar destruye los murales de Alandia Pantoja un importante muralista de la revolución de 1952. Años mas tarde, en 1972, el hijo del primer matrimonio de su esposa, José Carlos Trujillo Oroza, es detenido y desaparecido. Allí Solón apela al símbolo del Quijote para expresar la rabia y la impotencia frente a la injusticia. Varias series del Quijote salen a la luz y todas ellas acompañan las penurias de su esposa Gladys Oroza: “El Quijote y los Perros”, “El Quijote en el Exilio” cuando ambos son forzados a salir de Bolivia después de ser detenidos y maltratados y “El Quijote y los Ángeles” cuando los dictadores de ayer se presentan en las elecciones como angelitos que han perdido la memoria y no se acuerdan de lo que han hecho.

Cuando la democracia retorna a Bolivia después de varias luchas, Solón vuelve al país y pinta “El Retrato de un Pueblo” (1986-1989) que ocupa las cuatro paredes del Salón de Honor de la Universidad de San Mayor Andrés y que es considerada su obra mas importante.

En 1994 Solón junto a su hijo Pablo comienzan a construir la Fundación Solón para preservar, Solón 1992promover y recrear su obra y su pensamiento. Es por ello que la Fundación Solón combina el arte con la critica social, la imagen con el análisis, produciendo materiales escritos y audiovisuales sobre el agua, la otra cara de la historia, los tratados de libre comercio, la democracia y muchos otros temas más.

En 1999 cuando se encontraba pintando un mural sobre la historia de la hoja de la coca y otro mural de carácter autobiográfico, Solón fallece dejando varios proyectos inconclusos como sus tapices tridimensionales, sus retablos, varias bocetos para series del Quijote y una película de largo metraje sobre el sol de piedra. Un símbolo creado por Solón y que representa la memoria que yace en el inconsciente colectivo del pueblo.

La historia de Solón como la de José Carlos Trujillo Oroza no termina con su muerte. En el año 2000 la Corte Interamericana de Derechos Humanos condena al Estado de Bolivia y lo obliga a iniciar un juicio para sancionar a los culpables de la detención y desaparición de José Carlos. Ese juicio termina en el 2011 con una sentencia histórica de la Corte Suprema de Justicia. Paralelamente la obra de Solón sigue su andar inspirando a una nueva generación de jóvenes muralistas presentes hoy en las calles del país y se anuncia para un futuro no muy lejano el lanzamiento de la película inconclusa sobre Solón.

Texto: Pablo Solón

[1] El Diario, Gus Omar Garces, 1946

[2] Periódico Patria Libre 1946