Las cifras de los incendios desmienten a Pinkert y Costas

Rubén Costas, Gobernador de Santa Cruz, señaló el 14 de septiembre que “Solo el 17% (de los incendios) es de bosque, el restante son sabanas, pastizales y matorrales[1]. Así mismo la Ministra de Medio Ambiente y Agua, María Elva Pinckert, declaró “Hasta ahora hemos perdido 500.000 hectáreas, pero lo que se quemó es paja seca, muy poco bosque y vamos a evitar que se quemen”[2].

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Infierno en Sudamérica

Por: Guillermo Villalobos

El año pasado los bosques de Sudamérica, y en particular de la Amazonía y la Chiquitanía, padecieron un verdadero infierno. Lo lógico hubiera sido que este año bajaran significativamente las cifras de incendios y que las autoridades de todos los países hubieran tomado todas las medidas necesarias para evitar que se repita el ecocidio. Sin embargo, la situación es muy diferente:

Cuatro veces más incendios en el Pantanal

Uno los ecosistemas más afectados este año es el Gran Pantanal, compartido por Brasil, Bolivia y Paraguay. Según el reporte de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN),[1] del 01 de enero al 04 de agosto de este año 768 mil hectáreas en el Pantanal fueron afectadas por incendios forestales. Siendo el Pantanal brasilero el más dañificado con 534 mil (70%) hectáreas quemadas, seguido por Bolivia y posteriormente Paraguay, con 147 mil (19%) y 86 mil (11%) hectáreas respectivamente.

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Fuente: Fundación Amigos de la Naturaleza. 2020. Incendios transfronterizos y dinámica del fuego en el Pantanal. Santa Cruz, Bolivia. p. 5.

De acuerdo a los datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) del Brasil, en todo el mes de agosto del 2019 se registraron 34.806 focos de quema,[2] frente a los 175.644 computados durante el mismo periodo en el 2020; esto significa, un aumento del 405% de los focos de quema en relación al año pasado.[3] Se estima que el fuego ya consumió el 10% de todo el bioma del Pantanal brasilero, siendo estos incendios uno de los más devastadores en los últimos tiempos.[4]

Del otro lado de la frontera, en Bolivia, en el Parque Nacional y Área de Manejo Integral Otuquis el Sistema de Información y Monitoreo del Bosque (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA) registró 3.752 focos de calor entre el 01 de enero al 31 de agosto, quemándose siquiera 95.765 hectáreas, sin olvidar las ya 6.528 hectáreas que se quemaron durante el mes de marzo de este año. A lo que se suma las 14.500 hectáreas quemadas en el Área Natural de Manejo Integral San Matías.[5] Mientras que, en la frontera paraguaya, se reportan que en la Reserva Pantanal Paraguayo se han quemado unas 4.000 hectáreas.[6]

La situación en el Pantanal es alarmante. El estrepitoso aumento de las quemas en el bosque de pantanal se complementa con la sequía que fustiga esta región. Según un informe de la ONG SOS Pantanal, entre enero a mayo hubo una disminución del 50% de las precipitaciones en todo el ecosistema del Pantanal, enfrentando uno de las menor inundaciones en los últimos 47 años.[7] Este escenario, sumado al importante aumento de la temperatura, hace que el ambiente sea aún más propenso a la propagación de los fuegos. 

La Amazonía sigue ardiendo

Los incendios trasfronterizos en el Pantanal representan apenas un eslabón de esta compleja problemática. A pesar de que los datos de focos de quemas en el Pantanal brasileños registrado durante el mes de agosto de este año son absolutamente alarmantes, solo corresponden al 15.9% del total de focos de quema registrados por el INPE. Mientras que el 59.9% (661.890 focos) de los focos de quema se encuentra en el bosque amazónico. Solo hasta julio de este año, el área quemada en el bosque amazónico brasilero asciende ya a los 13.703 km2 (1.370.300 hectáreas).[8] 

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Brasil: Focos de quema por bioma (01 al 31 de agosto 2019)

Brasil: Focos de quema por bioma (01 al 31 de agosto 2020)

Fuente: http://queimadas.dgi.inpe.br/queimadas/portal Datos obtenidos el 01/09/2020

Tras los pasos de Brasil:

Si bien en Bolivia durante el mes de agosto hubieron menos focos de calor que el año pasado,[9] los registros acumulados hasta la fecha no dejan de ser inquietantes.

De los 45.770 focos de calor registrados en el mes de agosto, 11.899 (el 26 %) se registraron en áreas con cobertura boscosa, según datos SIMB. El tipo de bosque más afectado en el país sigue siendo el bosque chiquitano, contabilizándose durante el mes de agosto 4.117 focos (equivalente al 34,6 % del total de focos de calor registrados en áreas boscosas), seguido por el bosque amazónico con 3.083 focos de calor (25,9 %), el bosque de llanuras inundables con 1.532 focos de calor (12,9 %), el bosque de pantano con 1.165 focos de calor (9,8 %) y el bosque chaqueño con 891 focos de calor (7,5 %).

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Así, y a pesar de la devastación causada por los incendios forestales del 2019 siguen latentes en la memoria colectiva, los fuegos nuevamente se presentan en los ecosistemas boscosos boliviano.

Los datos del SIMB revelan que la amazonia es el segundo tipo bosque más afectado por el fuego. En términos porcentuales, durante el mes de agosto de este año la amazonia registró un mayor porcentaje de concentración de focos de calor (el 25,9%) que el mismo periodo en el 2019, fecha en que el bosque amazónico concentró solo el 13% del total de focos de calor registrados en áreas con cobertura boscosa.

Sin embargo, los bosques bolivianos no son los únicos que se encuentran asediados por las llamas. Lastimosamente los fuegos son una condición regional que traspasa las fronteras de los Estados, afectando directa e indirectamente de forma sistémica a toda la región.

En Colombia, por ejemplo, la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible (FCDS) señala que en tan solo los primeros cuatro meses del 2020 se deforestaron 75.000 hectáreas de bosque amazónico – equivalente al 47,4% del total deforestado en 2019.[10] Igualmente, según WWF Colombia, entre enero a abril del 2019 hubo 23.358 focos de calor Amazonia colombiana, pero en el mismo periodo del 2020 se registraron 63.178 focos de calor – un aumento del 37 %.[11]

El acelerado avance de la deforestación y de las quemas en la Amazonía en general afectan dramáticamente la residencia del bosque, acelerado su degradación y haciéndolo cada vez más vulnerable a condiciones extremas. Asimismo, la afectación sistémica producto de la deforestación y quema del bosque amazónico conlleva a una reducción importante de la humedad y las lluvias que alimenta otras cuencas subtropicales, influenciando sustancialmente a los bosques aledaños – como el caso del Pantanal – y en la región en general.[12]

Incendios en el bosque chaqueño

El bosque chaqueño es otro de los ecosistemas boscosos transfronterizos que se encuentra afectado por los fuegos. Según el reporte del Instituto Forestal Nacional (Infona) del Paraguay, en el mes de julio se registraron 14.400 focos de calor, donde los departamentos fronterizos con Brasil, Bolivia y Argentina son los más damnificados.[13] Solo durante el 1 de septiembre de este año se detectaron 1.334 focos de calor, de las cuales 854 (el 64 %) se encuentran en el Chaco paraguayo.[14]

La misma situación se observa en las provincias que conforman la mayor parte del Gran Chaco argentino: Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Salta. Entre mediados de marzo al final de julio alrededor de 30.000 hectáreas de bosque nativo fueron taladas.[15] Entre tanto, durante el primer quincena del mes de agosto de este año, se quemaron solo en la provincia del Chaco más de 20.000 hectáreas; a la vez que los incendios siguen proliferando y expandiéndose en otras provincias.[16] 

Por otro parte, en Bolivia durante el mes de agosto el bosque chaqueño registró 891 focos de calor, haciéndolo el quinto bosque con mayor concentración de focos de calor registrado en área con cobertura boscosa. Siendo la provincia Chiquitos y las provincias fronterizas de Cordillera y Gran Chaco las más afectadas, según los datos presentados por el SIMB. 

Los focos de calor registrado en el chaco son extremadamente inquietantes. No solo porque el bosque chaqueño es uno de los más deforestados a nivel mundial, sino porque también alberga una importante población de Pueblos Indígenas en Situación de Aislamiento y Contacto Inicial (PISAC).[17] Un reciente informe trinacional sobre Incendios y Deforestación en Territorios con Registros de Pueblos Indígenas en Situación de Aislamiento (Brasil – Bolivia – Paraguay) revela que, entre el 2018 y 2019, en estos países hubo un alarmante aumento de los focos de calor registraos en Territorios Indígenas y Áreas Protegidas con presencia de PISAC.[18]

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Focos de incendio en 2019 y áreas de presencia de PIA en Paraguay y Bolivia.

Fuente: Vaz, A. (2020). Informe Trinacional: Incendios y deforestación en territorios con registros de pueblos indígenas en situación de aislamiento – PIA – Bolívia – Brasil – Paraguay. Brasília-DF (Brasil): GTI PIACI, p. 31.

En suma, los datos presentados nos develan que, a pesar de la devastación de los incendios forestales del 2019, los bosques sudamericanos siguen estando asediados por los fuegos; donde, el bosque amazónico sigue siendo uno de los más aquejado por las llamas. Sin embargo, no es menos alarmante la precipitosa marcha de las llamas en los demás ecosistemas boscosos de la región.

Los fuegos que se están registrando en los distintos bosques de sudamericanos son en su absoluta mayoría provocadas por los seres humanos. La falta de control y de fiscalización por parte de los Estados y de la sociedad es evidentemente uno de los elementos principales que permite la vertiginosa propagación de los incendios. Sin embargo, es fundamentar visualizar que el origen de los fuegos corresponden a una política de Estado – siendo los ejemplos más evidentes los casos de Brasil y Bolivia[19]. Esta política tiene un propósito claro: fomentar y potencializar el modelo extractivo de commodities específicos – como por ejemplo, el agrícola – en desmedro de los bosques y de los territorios indígenas.    

La pandemia del Covid-19 – así como las políticas de contingencia tomadas por los gobiernos – lejos de frenar el avance de la deforestación e incendios en los bosques le proporcionó un renovado impulso. Ante la latente crisis socio-económica generado por el Covid-19, los gobiernos y las elites dominantes apuntan a afianzar y profundizar aún más el modelo extractivista depredador, donde los business as usal es el único paradigma posible para “salir” de la crisis generado por la pandemia. Omitiendo, por supuesto, que es justamente este modelo el que nos llevó a esta crisis en un primer lugar. 


[1] http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/2020/Reporte_Incendios_Pantanal_07_Ago_2020.pdf

[2] Sobre la diferencia entre focos de calor y focos de quema véase: https://eldeber.com.bo/137001_foco-de-quema-y-foco-de-calor-es-lo-mismo-conoce-los-terminos-sobre-la-actividad-del-fuego

[3] Mientras que en entre el 01 de enero al 31 de agosto del 2020 se registraron 303.422 focos de quema acumulados, un aumento del 377% en comparación al 2019, donde se registraron 63.646 focos de quema en el mismo periodo. Véase: http://queimadas.dgi.inpe.br/queimadas/portal

[4] https://www.dw.com/pt-br/fogo-j%C3%A1-consumiu-mais-de-10-do-pantanal-em-2020/a-54630524

[5] A todo ello, en el Parque Nacional Otuquis se añaden las 313.744 hectáreas quemadas durante los incendios forestales del 2019 (correspondiente al 35% de su superficie). Véase: http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/2020/Reporte_Incendios_Pantanal_07_Ago_2020.pdf y https://erbol.com.bo/nacional/tribunal-de-la-naturaleza-declara-que-incendios-del-2019-fueron-un-%E2%80%9Cecocidio-ocasionado-por

[6] https://es.mongabay.com/2020/08/incendios-forestales-pantanal-bolivia-brasil-paraguay/

[7] Según una nota de Mongabay, los niveles del río Paraguay son tan bajos que “En el puerto de Asunción la altura del agua no supera los 70 cm”. Véase: https://es.mongabay.com/2020/08/incendios-forestales-pantanal-bolivia-brasil-paraguay/#:~:text=El%20reporte%20de%20FAN%20indica,mil%20hect%C3%A1reas%20en%20territorio%20boliviano.

[8] Véase: http://queimadas.dgi.inpe.br/queimadas/aq1km/

[9] Según la ABT, en el mes de agosto “se registró 69% menos de focos de calor en todo el país, comparados con el mismo mes del 2019”, hecho que la ABT atribuye al permanente trabajo de fiscalización, a la Resolución Administrativa ABT N° 149/2020 de prohibición de quemas y a las lluvias. Sin embargo, de acuerdo al Boletín Informativo N° 18 de la ABT, del total de focos de calor registradas durante del 24 al 30 de agosto, solo el 5,3% se dieron en áreas donde la ABT ha emitido alguna autorización (quemas legales), mientras que 75,7 % se dieron en áreas donde no ha proporcionado una autorización (quemas ilegales) y el 19 % se encuentran en otra jurisdicción (por ejemplo: en Territorios Comunitarios de Origen TCO y Áreas Protegidas). Véase: https://www.mmaya.gob.bo/2020/09/agosto-cierra-con-69-menos-focos-de-calor-registrados-en-comparacion-con-el-mismo-mes-del-2019/ y http://www.abt.gob.bo/images/stories/Noticias/2020/09/Boletin-018.pdf

[10] Véase: https://fcds.org.co/ni-la-covid-19-detiene-la-deforestacion-en-la-amazonia/

[11] Véase: https://www.wwf.org.co/sala_redaccion/?uNewsID=364635

[12] Zemp, D. C., C.-F. Schleussner, H. M. J. Barbosa, and A. Rammig (2017), Deforestation effects on Amazon forest resilience, Geophys. Res. Lett., 44, 6182–6190. Disponible en: https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/pdfdirect/10.1002/2017GL072955#:~:text=deforestation%20could%20reduce%20the%20resilience,of%20deforestation%20on%20continental%20rainfall.

[13] Estos departamentos son: Presidente Hayes (6.654 focos de calor), Alto Paraguay (2.070 focos de calor) y Boquerón (964 focos de calor). Departamentos que abarcan tanto el bosque Seco Chaqueño como el bosque Subhúmedo Inundable del Río Paraguay. Véase: http://www.infona.gov.py/index.php?cID=296 y http://www.infona.gov.py/index.php/noticias/en-julio-se-detectaron-mas-de-14400-focos-de-calor-en-todo-el-territorio-nacional

[14] Véase: http://guyra.org.py/wp-content/uploads/2020/09/Bolet%C3%ADn-informativo-de-riesgos-de-incendios-01_09.pdf

[15] Véase: https://es.mongabay.com/2020/08/argentina-el-peligro-de-la-reactivacion-economica-para-los-bosques-del-gran-chaco/

[16] Véase: https://www.chacodiapordia.com/2020/08/14/incendios-en-chaco-ya-se-quemaron-20-000-hectareas-en-lo-que-va-de-agosto/ y https://www.ambito.com/informacion-general/incendios/grave-ya-son-nueve-las-provincias-afectadas-forestales-n5127758

[17] Véase: https://www.servindi.org/actualidad-noticias/27/08/2020/puntos-de-calor-no-dejan-de-aumentar-en-la-amazonia-y-amenazan-piaci

[18] De los 99 territorios indígenas (TI) con registros de PIA en Bolivia, Brasil y Paraguay, se constató en el 2019 un aumento de focos de calor en relación al 2018 de 258.25% en Bolivia; 259,28% en Brasil y 185.12% en Paraguay. Mientras que los focos de calor detectadas en las 32 unidades de conservación (áreas protegidas) con presencia de PIA en 2019, en comparación con 2018, aumentaron en un 744.38% en Bolivia, un 347.87% en Brasil y un 44.150% en Paraguay. Véase: Vaz, A. (2020). Informe Trinacional: Incendios y deforestación en territorios con registros de pueblos indígenas en situación de aislamiento – PIA – Bolívia – Brasil – Paraguay. Brasília-DF (Brasil): GTI PIACI, pp. 42-48.

[19] En Brasil, el gobierno de Jair Bolsonaro, bajo el slogan de “abrir la amazonia y los territorios indígenas al desarrollo”, fomenta una clara política “anti-ambientalista” propiciando la minería, la agroindustria y explotación forestal en la amazonia.  Mientras que, en Bolivia, Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza (TIDN) resolvió que los incendios del 2019 fueron un “ecocido provocado por la política del Estado y el Agronegocio” y estableció la abolición de las “leyes incendiarias”.  Véase: https://www.theguardian.com/world/2020/sep/02/amazon-fires-brazil-rainforest-bolsonaro-destruction?CMP=Share_iOSApp_Other y https://es.mongabay.com/2020/08/bolivia-tribunal-de-la-naturaleza-culpa-a-morales-y-anez-por-incendios-del-2019/

El ADN desaparecido de mi madre

Por Pablo Solón

Mi hermano fue detenido y desaparecido el año 1972 durante la dictadura de Banzer, y los estudios de ADN de mi madre desaparecieron el 2008. Ahora, según un informe oficial enviado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el 6 de mayo del 2020, el Estado Plurinacional de Bolivia “evalúa la posibilidad de extraer una muestra biológica de la madre de José Carlos Trujillo Oroza, la Sra. Gladys Oroza viuda de Solón (+)”, mi madre fallecida el 2012, para poderlos cotejar con el ADN de restos que pudieran encontrarse de mi hermano.

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Plan multimillonario para recuperación de incendios llega tarde y es para fortalecimiento de capacidades y diagnóstico de daños

A casi un año de los devastadores incendios que causaron uno de los peores desastres ambientales en la historia del país, el Gobierno nacional y departamental de Santa Cruz presentaron el Plan de Recuperación de Zonas Afectadas por Incendios en el Departamento de Santa Cruz que alcanza a 1.205 millones de bolivianos. Mas de la mitad de esta cifra será para fortalecimiento de capacidades y elaborar un diagnostico, y hasta la fecha el gobierno sólo tiene comprometidos 26 millones de bolivianos (2%).


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Fuente: Presentación Plan de Recuperación de Zonas Afectadas por Incendios en el Departamento de Santa Cruz (Santa Cruz, 3 de agosto del 20209

Los ganaderos entre los principales responsables

La parte de diagnostico del plan afirma que de 2.053 predios afectados por los incendios, 1.209 corresponden a propiedades ganaderas (58% del total) lo que confirma que la principal causa de los incendios estuvo ligada a este actividad.

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Fuente: Plan de Recuperación de Zonas Afectadas por Incendios en el Departamento de Santa Cruz

El Plan dice que, de una superficie total quemada de 3,4 millones de hectáreas, 1,4 millones de hectáreas fueron quemadas en tierras de uso agropecuario extensivo (42% del total de hectáreas quemadas). En segundo lugar figuran las tierras de uso forestal con 930 mil hectáreas quemadas (27% del total), seguidas de las áreas protegidas con 686 mil hectáreas quemadas (20% del total).

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Fuente: Plan de Recuperación de Zonas Afectadas por Incendios en el Departamento de Santa Cruz

El mencionado Plan identifica como “causas subyacentes” de los incendios del 2019 al “marco normativo generado por la anterior gestión de gobierno”, que avalaron “perdonazos” y asentamientos humanos en tierras con vocación no aptas para actividades agropecuarias. Dentro de este marco normativo, mencionan a la Ley N° 337 (de “perdonazo” a los desmontes y quemas ilegales), la Ley N° 741 (que autoriza el desmonte hasta 20 hectáreas para pequeñas propiedades y propiedades comunitarias o colectivas para actividades agrícolas y pecuarias), la Ley N° 1171 (de uso y manejo racional de quemas) y el Decreto Supremo N° 3973 (que autorizan el desmonte para incrementar la actividad agropecuaria en los departamentos de Santa Cruz y Beni)[1]. Sin embargo, el Plan no propone la abrogación inmediata de estas normas para evitar que continúen estos incentivos perversos a las quemas y la deforestación.

Así mismo, el Plan omite mencionar otras leyes que directa e indirectamente promueven y legalizan la expansión de la frontera agrícola a costas del bosque, como ser la Ley N° 740 (de ampliación del plazo de verificación de la Función Económica Social), la Ley N° 1098 (marco normativo que permita la producción, almacenaje, transporte, comercialización y mezcla de Aditivos de Origen Vegetal), y el Decreto Supremo N° 3874 (que autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación de la Soya evento HB4 y Soya evento Intacta)[2]. Sobre la necesidad de poner limites a la exportación de carne no existe ni siquiera una mención.

Mas de la mitad del financiamiento será para fortalecimiento de capacidades y un diagnostico

De los 1.205 millones de bolivianos que necesitaría el Plan, el mayor porcentaje (38%) sería para Gestión de Riesgos que incluye:

  • Fortalecimiento de capacidades técnicas y de gestión de las instancias nacionales y subnacionales en reducción de riesgos y atención de desastres y/o emergencias y cambio climático con enfoque de protección, género e inclusión.
  • Generación de capacidades en prevención de riesgos en organizaciones y miembros de la sociedad civil con enfoque de cambio climático.
  • Generación de procesos de coordinación y gobernanza entre los actores involucrados.

En segundo lugar, con el 35% del presupuesto, está el eje ambiental con los siguientes componentes y financiamientos:

  • Restauración asistida y regeneración natural de bosques en zonas priorizadas. (50,4 millones Bs. – 4,1% del total)
  • Conservación de corredores de conectividad de flora y fauna silvestre en sitios prioritarios de conservación y de las áreas de influencia (17 millones de Bs. – 1,4%).
  • Restauración asistida, regeneración natural y conservación de áreas protegidas nacionales y subnacionales en el marco de sus instrumentos de gestión (269,2 millones Bs. – 22%).
  • Manejo sustentable de recursos hídricos con enfoque de cuenca y cambio climático (47,5 millones Bs. 3,9%).
  • Monitoreo de la restauración (funciones ambientales, fijación y captura de carbono, balance hídrico, fuentes de agua superficiales y subterráneas, suelos y corredores de biodiversidad) (33,1 millones Bs. 2,7%).
  • Revisión y análisis de normativas relacionadas a la problemática ambiental (2,6 millones Bs. – 0,2%).

Como se puede apreciar el lineamiento estratégico que más financiamiento tiene (269,2 millones de Bs) dentro del sector ambiental es el de “Restauración asistida, regeneración natural y conservación de áreas protegidas nacionales y subnacionales en el marco de sus instrumentos de gestión“. Dentro de este lineamiento el proyecto con mayor financiamiento (170 millones de Bs.) es para “Valoración de daños y pérdidas ocasionados a la biodiversidad, suelos y agua, a consecuencia de las emergencias ambientales, para el monitoreo y seguimiento en las Áreas Protegidas afectadas del SNAP“. En otras palabras la mayoría del financiamiento para el sector ambiental será destinado a “Un documento con el diagnóstico de daños y pérdidas de la biodiversidad, suelos y agua, afectado por los incendios con la definición de indicadores para el monitoreo y seguimiento“.

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El proyecto con más financiamiento dentro del sector ambiental del Plan de Recuperación. Fuente: Plan de Recuperación de Zonas Afectadas por Incendios en el Departamento de Santa Cruz

A todo esto hay que añadir que en la “Revisión y análisis de normativas relacionadas a la problemática ambiental” se gastarán 2,6 millones de Bs. EN este lineamiento estratégico figura un proyecto de “Política Nacional de Bosques y Plantaciones Forestales y su Estrategia de Implementación, que incluya la promoción del desarrollo forestal sostenible a partir de zonas afectadas por los incendios forestales“.

Sólo el 2% de financiamiento

Según el mencionado Plan sólo el 2% tiene financiamiento comprometido [3]. El otro 98% – 1.178 millones de Bolivianos – sería gestionado a través de créditos y donaciones de la cooperación internacional desde entidades públicas nacionales y sub nacionales.

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Fuente: Plan de Recuperación de Zonas Afectadas por Incendios en el Departamento de Santa Cruz

Es necesario destacar que el Plan no contempla los incendios que están ocurriendo ya el 2020 especialmente en Áreas protegidas como Otuquis y San Matías [4]. ¿Cuánto más costará a los bolivianos y bolivianas los incendios forestales de este año? ¿Por qué este costo no lo asumen los culpables de este desastre ambiental?

En síntesis el Plan de Recuperación de Zonas Afectadas por Incendios en el Departamento de Santa Cruz es un plan para pasar el sombrero a la cooperación internacional, gastar el dinero en consultorias y documentos, y no abordar las causas estructurales que llevan a la deforestación y las quemas. En le medida en que no se analice y busque cambiar el modelo depredador del agronegocio, este Plan de Recuperación será sin duda uno más de muchos.


[1] https://fundacionsolon.org/2020/02/20/las-leyes-incendiarias-en-bolivia/   

[2] Así como el más reciente Decreto Supremo N° 4232 (que autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación del maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya, genéticamente modificados).

[3] Los proyectos o acciones que tienen fondos comprometidos son:

  • Eje Social: Provisión de servicios de salud para población afectada priorizando a la más vulnerable y Recuperación de servicios básicos (agua para consumo humano);
  • Eje Productivo: Recuperación de las condiciones de sistemas de producción agropecuaria y silvopastoril sustentables con valor agregado, y Recuperación de áreas productivas agrícolas de subsistencia y otras actividades alternativas (economía de patio);
  • Componente transversal Gestión de Riesgos: Fortalecimiento de capacidades técnicas y de gestión de las instancias nacionales y subnacionales en atención, mitigación y prevención de riesgos con enfoque de cambio climático y Generación de capacidades en prevención de riesgos en organizaciones y miembros de la sociedad civil con enfoque de cambio climático.

[4] https://fundacionsolon.org/2020/07/31/julio-del-2020-mas-incendios-en-areas-protegidas-y-en-el-bosque-chiquitano-que-el-2019/

Asamblea Mundial por la Amazonía | Hoy es Todavía

El pasado 18 y 19 de julio, organizaciones indígenas, activistas, instituciones, colectivos, entre otros se autoconvocaron a la primer Asamblea Mundial por la Amazonía, para lanzar un grito de defensa a la amazonia y la vida, y para articular acciones conjuntas en torno a tres grupos de trabajo: Covid-19, Boicot y Movilización


La Amazonia nos llama

La Amazonía se está inundando de muerte. El COVID-19 está agravando el etnocidio y ecocidio de esta región que es esencial para la estabilidad del ecosistema de la Tierra. La destrucción de la Amazonía nos acerca más al precipicio y a la hecatombe climática. Una humanidad saludable y con futuro necesita de bosques y pueblos amazónicos vivos. ¿Quépodemos hacer?

Julio del 2020: más incendios en Áreas Protegidas y en el bosque Chiquitano que el 2019

Por: Guillermo Villalobos

Bolivia termina el mes de julio con un escenario ambiental perturbarte. Según el Sistema de Información y Monitoreo de Bosques (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA), entre el 01 y el 29 de julio de este año se registraron 19.205 focos de calor. Mientras que, durante el mismo periodo, el 2019 se registraron 16.532 focos de calor. Dicho de otra manera, durante julio del 2020 los focos de calor se incrementaron en un 16.2% en relación al 2019. En los picos más altos, se llegó a registrar hasta 1.605 focos de calor en un solo día.[1]


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19.205 focos de calor entre el 01 al 29 de julio de 2020
16.532 focos de calor entre el 01 al 29 de julio de 2019

Fuente: MMAyA. Datos obtenidos el 29/07/2020 en: http://simb.siarh.gob.bo/simb/map_heat_source

Los datos del SIMB muestran, asimismo, que hay un aumento porcentual considerable de los focos de calor registrados tanto en el bosque chiquitano como en Áreas Protegidas. Los reportes señalan que, durante 01 al 29 de julio del 2019, del total de los focos de calor registrados en áreas con cobertura boscosa el 50,5 % sucedieron en el bosque chiquitano; mientras que, durante el mismo periodo en el 2020, el 65,1 % del total de los focos de calor registrados en áreas con cobertura boscosa se dieron en el bosque chiquitano. 

focos_calor_2019_2020-01-01

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Por otro lado, llama la atención el aumento de focos de calor identificados en áreas protegidas. De acuerdo a los datos del SIMB, el porcentaje de focos de calor registrados en áreas protegidas durante el 01 al 29 de julio pasó de 5,2% el 2019 a 12,7% el 2020. Siendo Carrasco, Otuquis y San Matías las más afectadas el 2019; mientras Otuquis, San Matías y Tunari fueron las más dañificadas este año.

Desde hace una semana el Parque Nacional y Área de Manejo Integral Otuquis, en el municipio de Puerto Suarez en Santa Cruz, se encuentra en llamas. En solo los primeros cuatro días de incendio se registraron 685 focos de calor.[2] Según declaraciones de la Ministra de Medio Ambiente y Agua, María Elva Pickert, se estima que 25.000 hectáreas están siendo afectadas por los fuegos;[3] en tanto la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras (ABT) informó que ya se quemaron 60 mil hectáreas de pasturas naturales.[4] A todo esto, hay que sumar los 5.000 hectáreas que se quemaron en el incendio suscitado en marzo de este año,[5] y los 326.743 hectáreas quemadas en los incendios del año pasado.[6]

Lamentablemente el latente incendio en el Parque Nacional y Área de Manejo Integral Otuquis no es el único evento de este tipo. En lo que va del mes de julio, hubo incendios de magnitud en diferentes áreas protegías, donde resaltan: el Área Protegida Paramani (zona de amortiguación del Parque Nacional y Área de Manejo Integral Madidi), el Parque Nacional Tunari, el Área Natural de Manejo Integral San Matías y – en dos ocasiones distintas – el Parque Nacional Carrasco[7]

Si a pesar de encontrarnos en una situación de emergencia por la pandemia del Covid-19, el mes de julio nos presenta este panorama tan desolador ¿Qué nos espera para los meses de agosto y septiembre? ¿Cuántos miles de hectáreas en bosques y áreas protegidas, y todos los seres que habitan en ellos, quedaran calcinados por los incendios? ¿Es necesario tener que precipitarnos nuevamente a un desastre ambiental para el gobierno derogue de una vez las leyes incendiarias? Si no frenamos el ecocido en curso, muy pronto nos hallaremos en el punto de no retorno, donde ya no se podrá recuperar los ecosistemas que se incineraron por la codicia de unos cuantos.  


[1] MMAyA (2020). Reporte oficial de focos de Calor e incendios forestales. Boletín N° 115. Viernes 24 de julio. Disponible en: https://datos.siarh.gob.bo/simb/focosdecalor

[2] http://www.cejis.org/el-parque-nacional-otuquis-registra-685-focos-de-calor-en-cuatro-dias-de-incendio/

[3] https://eldeber.com.bo/pais/incendio-forestal-afecta-a-25000-hectareas-del-parque-nacional-otuquis_192613

[4] http://www.abt.gob.bo/index.php?option=com_content&view=article&id=1687:abt-brinda-apoyo-logistico-para-combatir-incendio-en-otuquis&catid=8&Itemid=211&lang=es

[5] https://fundacionsolon.org/2020/03/16/incendio-en-el-parque-nacional-otuquis-y-673-focos-de-calor-en-el-resto-del-pais/#_ftn1

[6] http://incendios.fan-bo.org/Satrifo/reportes/IncendiosNal-FAN-25092019.pdf

[7] Véase: https://www.mmaya.gob.bo/2020/07/guardaparques-del-parque-nacional-madidi-sofocaron-incendio-en-el-area-protegida-paramarani/; https://www.mmaya.gob.bo/2020/07/sernap-sofoco-incendio-en-el-parque-nacional-tunari/; http://www.abt.gob.bo/index.php?option=com_content&view=article&id=1690:ante-incremento-de-focos-de-calor-abt-no-descarta-paralizar-actividades-de-quema-en-municipios-de-riesgo&catid=8&Itemid=211&lang=es; y https://www.mmaya.gob.bo/2020/07/sernap-logro-sofocar-incendio-en-el-parque-nacional-carrasco/ y https://www.mmaya.gob.bo/2020/07/sernap-sofoco-incendio-en-el-parque-nacional-carrasco/

42% más de incendios en reservas forestales en lo que va del año en Bolivia

Entre el 1 de enero y el 22 de Julio del 2020 se han registrado, según el Sistema de Información y Monitoreo de Bosques (SIMB) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA), 48.668 focos de calor. Durante el mismo período, el 2019 se registraron 44.902 focos de calor. Esto significa un incremento de 8,3% de focos de calor en relación al 2019.

44.902 focos de calor entre el 1/1 y el 22/7 del 2019
48.668 focos de calor entre el 1/1 y el 22/7 del 2020

La situación es aun más grave. Si tomamos en cuenta los incendios en áreas boscosas el incremento sube al 11,3% (17.285 el 2019 vs. 19.243 el 2020), y si nos fijamos solamente en los incendios en reservas forestales el incremento es del 42% (1.236 el 2019 vs 1.759 el 2020). El año pasado las reservas forestales que más incendios tuvieron en el periodo 1/1 al 22/7 fueron Iturralde, Guarayos y El Chore, mientras este año son Guarayos, Iturralde e Itenez.

2019

1.236 focos de calor en reservas forestales

2020

1.759 focos de Calor en reservas forestales

El mes pasado el pico de focos de calor por día llegó a los 650 incendios el 24 de junio. Sin embargo, este mes de julio ya hemos duplicado esa cifra con 1.318 focos de calor el día 21 de Julio.

24 de Junio: 650 focos de calor
21 de Julio: 1.318 focos de calor

En los 30 días de junio hubieron 7.315 incendios, mientras que en sólo 21 días del mes de julio ya estamos en 10.402 incendios.

La situación es extremadamente preocupante. El gobierno en su conjunto, el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, y la Autoridad de Fiscalización y Control Social del Bosque y Tierra (ABT) siguen sin hacer nada para evitar un ecocidio como el que se vivió el 2019.

Suicidio Transgénico

Por Pablo Solón y Guillermo Villalobos

El gobierno transitorio de Añez promulgó el Decreto Supremo 4232 que “autoriza al Comité́ Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación del maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya, genéticamente modificados…” vulnerando su carácter “transitorio” y violando la constitución y las leyes.

Este decreto ha sido rechazado por un conjunto de organizaciones de la sociedad civil. Las razones de este masivo rechazo tienen que ver con los impactos en la salud humana, el medio ambiente, la economía y la propia legalidad de este decreto.


Empecemos aclarando que los organismos genéticamente modificados o transgénicos son producidos en laboratorios y no surgen de manera natural en la Madre Tierra. A las semillas transgénicas se les altera su material genético a través de ingeniería genética.  En muchos casos se mezclan genes que nunca se juntan en la naturaleza. Los alimentos transgénicos pueden combinar genes extraídos de animales, insectos, bacterias y plantas. Esta combinación artificial de genes puede ser dañina para la salud humana.

Según un informe de la Comisión Europea, “el proceso de creación de organismos genéticamente modificados está rodeado de incertidumbres, que pueden dar lugar a multitud de efectos imprevistos[1].

Frente a estas incertidumbres debe primar el principio precautorio aprobado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo en 1992. Este principio señala que “con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente[2].

En la actualidad sobre un total de 194 países, sólo 26 cultivan semillas transgénicas[3] por los riesgos y peligros asociados a estas semillas. Varios países en el mundo han prohibido los transgénicos o los destinan sólo para el consumo de animales[4].

Los transgénicos en Bolivia

Los primeros ensayos con eventos transgénicos se realizaron a principios de la década de los 90. En esa entonces el Programa de Investigación de la Papa PROIMPA llevó a cabo pruebas de campo con papas transgénicas de la variedad Desiree resistente a heladas en Cochabamba. Así mismo, a finales de los 90 se llevaron a cabo pruebas con distintos eventos transgénicos de algodón y soya en el departamento de Santa Cruz.

Recién el 2005, bajó el gobierno de Carlos Mesa, se legalizó por primera vez el uso de una variedad de semilla transgénica de soya. La Resolución Multiministerial N° 1 de los Ministros de Desarrollo Sostenible, Asuntos Campesinos y Agropecuarios, Salud y Deportes y, Desarrollo Económico del 7 de abril del 2005 “…autoriza la producción agrícola y de semillas, procesamiento, comercialización interna y externa de soya genéticamente modificada resistente a glifosato evento (40-3-2)”.

Esta resolución ministerial fue elevada a rango de Decreto – Decreto Supremo 28225 – el 1 de Julio del 2005 por el gobierno de Rodríguez Veltzé.

El curso a favor de las semillas transgénicas que promueve la agroindustria fue frenado con la promulgación de la nueva Constitución Política del Estado el 2009. Esta constitución estableció en su artículo 255 la “prohibición de importación, producción y comercialización de organismos genéticamente modificados y elementos tóxicos que dañen la salud y el medio ambiente”.

La ley de Derechos de la Madre Tierra aprobada en diciembre del 20110 ratificó la prohibición de los transgénicos señalando en su artículo 7 “…los seres que componen la Madre Tierra tienen derecho a no ser alterados genéticamente ni modificados en su estructura de manera artificial, de tal forma que se amenace su existencia, funcionamiento y potencial futuro”.

El 2011 la ley de la Revolución Productiva Comunitaria Agropecuaria continuó en la misma línea y estableció que “No se introducirán en el país paquetes tecnológicos agrícolas que involucren semillas genéticamente modificadas de especies de las que Bolivia es centro de origen o diversidad, ni aquellos que atenten contra el patrimonio genético, la biodiversidad, la salud de los sistemas de vida y la salud humana”.

El 2012 la Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien dio un paso más adelante determinó “Desarrollar acciones que promuevan la eliminación gradual de cultivos de organismos genéticamente modificados autorizados en el país…”.

El 2014 la Ley de alimentación escolar estableció “Queda prohibida la contratación de alimentos genéticamente modificados (transgénicos) para la Alimentación Complementaria Escolar”.

Lamentablemente el gobierno de Evo Morales violó la constitución y las leyes.  Lejos de eliminar progresivamente los cultivos y alimentos transgénicos permitió que continúen en Bolivia. Para el año 2012 la soya transgénica representaba ya el 98% de toda la producción de soya del país[5].

El año 2015, el gobierno de Evo Morales aprobó el DS 2452 que reglamenta el etiquetado de productos que tengan o deriven de organismos genéticamente modificados “producidos en el ámbito nacional o importados”, y a fines del 2018 promulgó la Ley 1098 de producción y comercialización de Aditivos de Origen Vegetal como el biodiesel que se produce en base a aceite de soya transgénica.

Por último, el 18 de abril del 2019 y con el objetivo de ganarse el apoyo de los agroindustriales el gobierno de Evo Morales aprobó el Decreto Supremo 3874 que autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la introducción de dos eventos de soya, la HB4 y la Intacta.

El DS 4232 promulgado por Añez en mayo del 2020 amplía ese procedimiento abreviado para la evaluación de otras semillas transgénicas de soya y para nuevos productos como el maíz, el algodón, la caña de azúcar y el trigo.

Los decretos supremos jamás pueden estar por encima de la Constitución y las leyes, y sin embargo Evo Morales y Jeanine Añez emitieron estas normas anticonstitucionales con el único fin de favorecer al agronegocio.

Los cultivos transgénicos en el mundo y sus impactos

Estados Unidos es el principal productor con 75 millones de hectáreas y 10 productos transgénicos. Le sigue Brasil con 51 millones de hectáreas y 4 productos genéticamente modificados y luego Argentina con 24 millones de hectáreas y 3 productos transgénicos.

Bolivia está en el onceavo lugar de los 26 países productores de transgénicos con 1,4 millones de hectáreas cultivadas y una sola variedad de soya transgénica. Esto significa que de las 191 millones de hectáreas de cultivos transgénicos que existían en el mundo el año 2018, Bolivia representaba menos del 1% y era absolutamente irrelevante.

En el mundo, tres grandes empresas transnacionales controlan el negocio de los transgénicos: Bayer-Monsanto, Syngenta y DuPont. Mientras que, en Bolivia seis compañías controlan el 95% del negocio de la soya transgénica, y el 2 % de los grandes productores de soya transgénica controlan el 70% de las tierras cultivadas. Los que más se benefician con la soja transgénica son las transnacionales y los grandes propietarios.

Las semillas transgénicas requieren de plaguicidas y agrotóxicos como el glifosato que son de propiedad de las mismas transnacionales. Entre el 2006 y el 2018 Bolivia importó plaguicidas por más de 2.000 millones de dólares. Los agrotóxicos envenenan la naturaleza y semillas transgénicas como las del maíz pueden acabar contaminando semillas nativas de las cuáles somos país de origen.

Los transgénicos están destinados principalmente a la producción en gran escala demandando grandes extensiones de tierra por lo cual contribuyen a los incendios, la deforestación y el ecocidio.

Lejos de violar la constitución y las leyes lo que corresponde en Bolivia es salir gradualmente de las semillas transgénicas y abrazar con renovada fuerza la producción agroecológica que produce alimentos sanos, no contamina la naturaleza y no provoca dependencia de transnacionales químicas.

Aún estamos a tiempo de evitar el suicidio transgénico y construir una Bolivia Ecológica. Hoy es todavía…

[1] https://spip.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf/zonas-libres-transgenicos.pdf

[2] https://www.un.org/spanish/esa/sustdev/agenda21/riodeclaration.htm

[3] https://gastronomiaycia.republica.com/2019/08/27/crecimiento-de-los-cultivos-transgenicos-en-el-mundo-2018/

[4] https://www.lavanguardia.com/natural/20151003/54437867271/paises-comunican-ue-prohibiran-transgenicos.html

[5] Guzmán, N. (2017). Tierra, agroindustria y transgénicos: Conflictos sociales populares en la Bolivia de la Madre Tierra. En: Perspectivas Rurales. Año 15, N° 30, EISSN: 2215-5325, pp. 31-44. Disponible en: https://www.revistas.una.ac.cr/index.php/perspectivasrurales/article/view/10083

Disrupción de la energía solar en Bolivia

La edad de piedra no terminó por falta de piedras sino por la emergencia de la metalurgia del cobre y el bronce. Cada cierto tiempo se produce una innovación tecnológica que produce una ruptura radical con el pasado. Ese fue el caso de la telefonía celular que desplazó a los teléfonos fijos y de las computadoras que convirtieron en reliquias a las máquinas de escribir. Continúa leyendo Disrupción de la energía solar en Bolivia

Inviabilidad económica del Chepete y El Bala

El 27 de Julio del 2016, cuando se firmó con la consultora italiana Geodata el contrato para el Estudio a Diseño Final de la mega-hidroeléctrica de El Bala y el Chepete, el Ministro de Hidrocarburos y Energía anunció que este proyecto generaría 1.250 millones de dólares de ingresos anuales. Continúa leyendo Inviabilidad económica del Chepete y El Bala

El caso del Chepete y El Bala

Veamos de manera resumida algunos datos relevantes del Chepete y El Bala a partir de los documentos elaborados por Geodata.

El proyecto estaría formado por dos hidroeléctricas sobre el rio Beni: un primer componente estaría en la angostura del Chepete, 70 km aguas arriba de Rurrenabaque, y un segundo componente se encontraría cerca a la angostura de El Bala, 13,5 km aguas arriba de esa misma población. Continúa leyendo El caso del Chepete y El Bala

TUNUPA Nº 97: Reflexiones sobre el proceso de negociación climática

El TUNUPA Nº 97 compila artículos de opinión sobre el proceso de negociación de cambio climático hacia la COP21 en París, e inicia un proceso de reflexión sobre cuál debería ser la propuesta de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que Bolivia deberá presentar en el marco del nuevo acuerdo mundial de cambio climático a acordarse a fin de año. Continúa leyendo TUNUPA Nº 97: Reflexiones sobre el proceso de negociación climática

Ya son 43 años pero siguen siendo 22. La búsqueda del Jó y la justicia continúan

Tunup@ Nº 02/2015

#Jo43años (versión en ingles)

El 2 de febrero de 1972, hace 43 años, José Carlos Trujillo Oroza, fue visto por última vez por su madre Gladys Oroza de Solón, para nunca más ser encontrado. Sólo tenia 22 años. Jó, como le llamaban con cariño sus seres queridos, había sido detenido hace 41 días en la prisión de “El Pari”. Fue detenido por miembros de la Dirección de Orden Político (DOP) de Santa Cruz. Fue brutalmente torturado, pero de sólo pensar en el dolor que causaría a su madre ocultaba sin éxito sus grotescas heridas. Jó era un joven activista lleno de esperanzas y sueños inspirados en el Che Guevara. Eso era muy peligroso en tiempos de la dictadura de Hugo Banzer Suárez. En un abrir y cerrar de ojos, Jó desapareció de un cárcel pública. Otros dos detenidos desaparecieron con él aquel fatídico día, Carlos López Adrián y Alfonso Toledo Rosado. Continúa leyendo Ya son 43 años pero siguen siendo 22. La búsqueda del Jó y la justicia continúan

43 years ago, he was 22: The struggle to find Jó and to bring justice continues

Tunup@ Nº 02/2015 E 

#Jo43años (version en español)

On February 2, 1972, 43 years ago today, José Carlos Trujillo Oroza, was last seen by his mother Gladys Oroza de Solón, and would never be found again. He had only been 22 years old. Jó, as he was fondly called by his loved ones, had been in the infamous State prison called “El Pari” for 41 days. He had been detained by the members of the Political Control Department (DOP) of the city of Santa Cruz. He was brutally tortured, but thinking of the pain it would cause his mother, who would visit him regularly, he had tried unsuccessfully to hide his grotesque wounds from her. Jó was a young activist full of hopes and dreams inspired by Che Guevara. This was very dangerous in times of the cruel and brutal dictatorship of Hugo Banzer Suarez.  And in the blink of an eye, Jó was gone, disappeared from within the steel bars he was imprisoned in. Two other prisoners disappeared with him that fateful day, Carlos López Adrián and Alfonso Toledo Rosado. Continúa leyendo 43 years ago, he was 22: The struggle to find Jó and to bring justice continues

Simon I. Patiño y la campaña del Chaco 1932 – 1935

Simon i patiño y la campaña del ChacoInvestigación que trasciende la simple descripción del personaje para convertirse en la biografía y radiografía de toda la época, época en la que el industrial minero amasó su fortuna y que coincidió con la Guerra del Chaco.

Salazar, Gonzalo. Ed. Fundación Solón y Trenzando Ilusiones. La Paz, 2013, 347 p. Bs. 85

Informe sobre las desapariciones forzadas en Bolivia.

Sobre las Desapariciones forzadas en boliviaEsta publicación además de recopilar casos emblemáticos de las más de 156 casos de personas víctimas de la desaparición forzada por razones de ideológicopolíticos, reproduce el documento de la Convención Internacional para la protección de todas la personas contra las desapariciones forzadas que naciones Unidas aprobó en diciembre de 2006 y firmada en febrero de 2007.

ASOFAMD. 2da. Ed. Editada por ASOFAMD y Fundación Solón, 2008, 67 p.  Bs. 20

Tupaj Katari y la revolución campesina de 1781-1783

Tupaj catariEsta es una contribución a la restitución de la memoria de Tupaj Katari quien junto a su esposa Bartolina Sisa fueron los estrategas y líderes de la resistencia indígena del Alto Perú a la colonia española en el siglo XVIII y se convirtió en el mito que alimentó el despertar de los pueblos indígenas en el último siglo.

Grondin, Marcelo. 2da. Ed. Fundación Solón, 2010, 145 p. Bs. 25