Los bosques y el agua no tienen cumpleaños en Bolivia

Pablo Solón

El 21 de Marzo es el día internacional de los bosques y la noticia paso casi desapercibida en Bolivia. El día mundial del agua es el 22 de marzo y parece que correrá la misma suerte. Los titulares de los medios de comunicación y las autoridades omitieron reportar que el 2016 fue un año de gran deforestación y fuego descontrolado. La conexión entre la deforestación y la sequía que azotó Bolivia no fue destacada. Continúa leyendo Los bosques y el agua no tienen cumpleaños en Bolivia

Crece la inestabilidad en Latinoamérica por la falta del agua

Manifestantes en el centro de La Paz, Bolivia, sostienen baldes y protestan por la sequía continua. Photograph: David Mercado/Reuters

[John Vidal, The Guardian, 6/3/2017]

Bolivia fue sacudida hasta la médula en la primavera del año 2000, cuando decenas de miles en la ciudad de Cochabamba protestaron contra la privatización de los servicios de agua de la ciudad. Durante las semanas de dicha protesta, una persona murió y muchos resultaron heridos; la compañía fue expulsada y la crisis política – conocida como las primeras guerras de agua del siglo XXI – fue un catalizador que condujo a la elección de Evo Morales, primer presidente indígena de Bolivia.

Morales aún es presidente, pero mientras la sequía más larga y profunda del país en la historia reciente continúa arremetiendo en ciudades a lo largo de Bolivia, él tiene razones para temer que el agua pudiera también significar la ruina política para su gobierno.

Mientras la crisis nacional de dicho recurso entra en su cuarto mes, el agua potable es racionada a unos cuantos días a la semana en muchas ciudades, las represas del país permanecen casi vacías, y el segundo lago más grande del país se ha secado. Mientras la ira se ha ido generalizando, las protestas se han ido extendiendo a lo largo del país.

Morales asegura que la sequía de Bolivia se ha dado debido al calentamiento global. Sin embargo, explica Pablo Solón, ex-embajador de Bolivia ante la ONU en las negociaciones globales del cambio climático, no es tan simple. Bolivia no sólo pudo haber mitigado los impactos de la sequía con buena planeación, sino que ha exacerbado los efectos del cambio climático al apoyar desarrollos dañinos, dice Solón.

“Los glaciares de Bolivia se están derritiendo; han perdido probablemente 40% del hielo debido al cambio climático. Pero el agua de las represas para las ciudades se recoge principalmente de las lluvias, no de los glaciares,” declara Solón. “Si esta sequía continúa y no llueve, [normalmente entre noviembre y abril] nos enfrentaremos a una seria crisis política.”

“Las ciudades son vulnerables al cambio climático, pero las políticas gubernamentales están empeorando el cambio climático,” dice Solón. Ha habido un enorme desarrollo de las industrias extractivas, como la soya, la minería y las mega represas. También ha habido mucha deforestación. Todo esto empeorado la situación del agua y ha causado que Bolivia y otros países latinoamericanos sean más vulnerables al cambio climático.”

El impacto de la minería en Perú

the-guardian-3Ecuatorianos enfrentándose a la policía en una protesta, a 30km de Quito, contra la privatización del agua en 2010. Photograph: Pablo Cozzaglio/AFP/Getty Images

Las disputas sociales y medioambientales sobre los escasos recursos hídricos muchas veces se han desbordado en el vecino Perú, donde las compañías mineras internacionales han recibido numerosas acusaciones por contaminar los ríos, apropiarse del agua y reducir la cantidad disponible para los agricultores. Las mega represas, agronegocios y el cambio climático, en conjunto, han afectado los suministros de agua, dicen grupos comunitarios.

Según Human Rights Watch las huelgas y confrontaciones debido al presunto secuestro de los suministros de agua y la contaminación por parte de la minería han conducido a 51 muertes en el país entre 2011 y 2015, de acuerdo con Human Rights Watch. Mientras las protestas van en aumento, se ha declarado ley marcial en dos provincias. Walter Gutiérrez, defensor del pueblo de Perú ha reportado por separado más de 200 conflictos entre minas y comunidades, la mayoría conectados con el uso del agua.

“Nos están condenando a una lenta muerte,” dice Néstor Cuti, líder de un sindicato que se opone a una mina y represa que amenazan con afectar el río Apurímac en las tierras altas del sur de Perú. “En el futuro, sabemos que tendremos menos agua. Ya no podemos confiar en la estación de las lluvias. Cada año los niveles de agua van decreciendo.”

De acuerdo con los científicos el cambio climático está haciendo que el clima en Perú sea más extremo, de acuerdo con los científicos. El mes pasado, varias personas murieron cuando las intensas sequías e incendios forestales dieron paso a lluvias torrenciales y deslaves. Las inundaciones saturaron las plantas de tratamiento de agua con rocas y escombros, forzando a las autoridades a restringir el uso de agua en Lima, la capital, y Arequipa, la segunda ciudad más grande del Perú.

El agua controlada por la elite en Ecuador

the-guardian-1Trabajadores de un barrio en Chiclayo, Perú, utilizan un camión de bombeo para remover agua estancada después de lluvias y desbordamientos. Photograph: Cris Bouroncle/AFP/Getty Images

Al situarse sobre la línea ecuatorial, Ecuador es menos vulnerable a la escasez, pero los agricultores a pequeña escala se han quejado amargamente de las apropiaciones del agua por parte de los agronegocios y la industria minera. En 2015, luego de que una nueva ley permitiera una mayor privatización del agua y le concediera a compañías mineras el acceso a fuentes escasas en algunas regiones, los movimientos indígenas se unieron a 20 grupos de agricultores y ambientalistas para marchar desde la región del Amazonas hasta Quito para exigir el acceso igualitario al agua.

Ecuador es el único país del mundo cuya constitución declara al agua como un derecho humano, pero aún existe una gran desigualdad en el acceso, dice Manuela Picq, una académica franco-brasileña en Amherst college, y otrora catedrática de la Universidad San Francisco de Quito.

“Se dice que el 1% más rico de Ecuador controla el 64% del agua potable,” explica Picq. “Una sola mina puede utilizar más agua en un solo día que toda una familia en 22 años.”

Un nuevo movimiento político emergiendo alrededor del agua

Picq, quien fue deportada de Ecuador en 2015 por su trabajo con los movimientos indígenas, ve el agua como parte de una nueva política surgida en los países andinos y centroamericanos – cruzando las fronteras tradicionales de izquierda y derecha, impulsada por movimientos sociales, e infundida con la filosofía de los pueblos indígenas, quienes consideran al agua como la fuente de la vida. Estos movimientos, dice, están actuando como una nueva fuerza democrática, exigiendo la rendición de cuentas de los gobiernos, y oponiéndose fuertemente a la industria minera por su abuso del agua.

“[El acceso al agua] es parte de una lucha política más amplia. Se trata de cambiar la política para que las economías no estén basadas sobre la extracción de recursos,” dice Picq. “Atraviesa todas las fronteras y va mucho más allá de los pueblos indígenas. Su llamado por el agua hace eco con un deseo colectivo, mucho más amplio, de redistribución igualitaria y responsabilidad compartida que se trasmite a través de las generaciones.”

Al tiempo que el cambio climático afecta las lluvias y las compañías mineras y de agronegocios exigen más, otros países latinoamericanos también están viviendo nuevos conflictos de agua. En Chile, el primer país del mundo en privatizarla en la década de 1980, el impulso político está ganando fuerzas para reformar las leyes del mercado libre y hacer que éste recurso sea accesible para todos. El cambio climático, que se prevée reducirá severamente la disponibilidad del agua en Santiago, así como otras áreas, ha sido culpado de las lluvias devastadoras fuera de temporada, las cuales esta semana condujeron a inundaciones y dejaron a millones de personas sin acceso al agua por tubería.

En Centroamérica, el ex-vicepresidente guatemalteco Eduardo Stein apunta que las comunidades intentan retomar el control del suministro de agua. “La centralización ha facilitado el que los actores corporativos se aprovechen. Las plantaciones de azúcar, palma y plátano muchas veces utilizan una cantidad desproporcionada de ésta, e incluso en algunos casos desvían los ríos, un crimen que el gobierno es demasiado débil como para evidenciar y sancionar. Ya existe más migración interna, donde los pueblerinos abandonan las áreas secas y crean fricción con las comunidades anfitrionas,” comenta.

“El estado está trabajando, pero para los intereses de unos cuantos. Cuando se trata de asegurar el acceso igualitario al agua y otros recursos naturales, el gobierno no ha proporcionado a todas las personas los servicios que manda la constitución.”

Declara Solón: “El agua tiene un gran impacto sobre la gente y la política. La gente se está enojando mucho. Este enojo entra en la política y los gobiernos están perdiendo popularidad.”

As water scarcity deepens across Latin America, political instability grows

Ecuadorians clash with police 30km from Quito in 2010 in a protest over proposed water privatisation. Photograph: Pablo Cozzaglio/AFP/Getty Images

[John Vidal, The Guardian, 01/03/2017]

In Bolivia, Peru and Ecuador disputes over water shortages are part of a wider fight for equal access and shared responsibility. Continúa leyendo As water scarcity deepens across Latin America, political instability grows

¿Es posible erradicar la sequía con la “lluvia soberana”?

Por Pablo Solón

Nos acabamos de enterar que para confrontar la sequía que afectó la provisión de agua de casi cien barrios de la ciudad de La Paz se llevó adelante el “bombardeo” de nubes para que llueva. Esta operación se llamó “lluvia soberana” y costó medio millón de dólares.

La noticia ha provocado diferentes tipos de reacciones, pero lo más preocupante es que empiece a cundir la falsa idea de que es posible acabar con la sequía en Bolivia extendiendo esta tecnología al resto del país, y peor aún, de que en última instancia, el clima puede ser alterado totalmente por la voluntad humana.

El bombardeo de lluvias se practica desde principios del siglo pasado y sus resultados son limitados y controversiales. El “bombardeo” sólo es posible si hay nubes. Además, no todas las nubes tienen las condiciones para recibir yoduro de plata. Incluso en Israel, después de analizar los resultados de varias décadas de experiencia en el bombardeo de nubes, diferentes estudios afirman que su impacto puede haber sido quizás de sólo un 10%. La efectividad del bombardeo es relativa y no funciona en todo contexto ni circunstancia.

Los peligros asociados a la salud humana y a la biodiversidad por la utilización del yoduro de plata, el yoduro de amoniaco, cloruro de calcio u otros químicos con el que se bombardean las nubes están en debate. Así mismo hay controversia entorno al efecto que pueden tener las precipitaciones forzadas de lluvia en el clima de otras regiones. Y por último está el tema del costo beneficio. ¿Cuál es el costo por unidad de agua adicional? ¿Qué cantidad de agua se ha precipitado gracias al bombardeo de nubes?¿Es posible cuantificarlo? ¿Cuanto habría que invertir para extender ese bombardeo a todas las regiones que padecen sequías en el país?

Pero además de estas consideraciones, el más grande peligro es que acabemos promoviendo la falsa creencia de que no importa lo que hagamos con la Madre Tierra todo al final se puede arreglar con la ciencia y la tecnología. ¿Si hoy hubo “lluvia soberana” porque mañana no puede haber “geoingeniería pachamámica” para resolver la crisis climática? Es decir que en vez de planificar de manera adecuada y oportuna la gestión del agua, reducir la deforestación y disminuir la extracción de combustibles fósiles (gas, petróleo y carbón) que están calentando el planeta, empecemos a depositar expectativas en las soluciones tecnológicas de quienes creen que el planeta Tierra puede ser “reparado” con la “acidificación del océano”, o la “gestión de la radiación solar” que comprende por ejemplo esparcir compuestos sulfúricos en la atmósfera o sembrar nubes de hollín que den sombra al planeta.

En verdad no existe la “lluvia soberana”. Los seres humanos no somos dueños ni controlamos la lluvia. Como nos enseña el Vivir Bien de las comunidades andinas el clima no se puede domesticar, lo que si podemos hacer es convivir con la Madre Tierra, respetar sus ciclos vitales y superar esta falsa modernidad que está generando una crisis planetaria precisamente porque que antepone el capital y la tecnología a la vida.

Entre la crisis del agua y el Dakar

Por Pablo Solón

Hoy no debí haber leído el periódico. No sé por qué esa noticia me hizo renegar tanto a pesar de que era de mi amplio conocimiento. Quizás tenía la esperanza ingenua de que el 2017 sería distinto y que las cosas se empezarían lentamente a enderezar. Pero la realidad es cruel. El 2017 comenzará en Bolivia con el Dakar. Un espectáculo colonizante sobre la naturaleza y la conciencia humana que contradice todos los principios del Vivir Bien.

¿Cómo puede ser que en tiempos de una crisis del agua tan severa como la que estamos viviendo se gasten 4 millones de dólares del pueblo de Bolivia en la franquicia del Dakar? El Perú canceló su participación en el Dakar del 2016 para atender el fenómeno de El Niño. ¿Cómo puede ser que Bolivia en medio de semejante crisis ambiental continúe con este circo romano? Casi cada edición del Dakar hay muertos, carros que se salen de la pista, pilotos o espectadores imprudentes, daños ambientales y arqueológicos, en fin tragedias previsibles inadmisibles en una sociedad que quiere construir la armonía entre los seres humanos y con la naturaleza.

El Dakar es un espectáculo de promoción de las marcas de las transnacionales que mas daño hacen a la Madre Tierra con sus combustibles fósiles. Participar en la competencia requiere cómo mínimo unos 80.000 dólares y algunos auspiciadores. Los valores que promueve son los de la conquista y la colonización. Por eso escogen rutas supuestamente inexploradas y espectaculares para mostrar como sus bólidos son capaces de dominar la naturaleza.

Los defensores del Dakar dicen que así se promueve Bolivia, que los turistas llegan por miles y que al país le ingresan millones de dólares. Si fuera así, ¿por qué el Perú prefirió en el 2016 concentrarse en los impactos de El Niño en vez de recolectar los cientos de millones de dólares que supuestamente el Dakar genera?

Normalmente cuando hay una tragedia las diversiones se ponen de lado y los espectáculos se cancelan porque son un insulto para quienes están sufriendo. Hoy estamos viviendo una gran tragedia. Cientos de miles de bolivianos sólo tienen un poco de agua cada tres días. Muchas actividades y negocios que dependen del agua trabajan a medias. La pequeña agricultura está devastada en varias partes del país por la sequía. Y en medio de semejante panorama el anuncio que supuestamente nos debe alegrar a todos en el 2017 es que la autopista de La Paz a El Alto se abrirá sólo por unos días para permitir el paso del Dakar.

Si queremos promocionar el país a nivel internacional deberíamos promover otra clase de encuentros acordes con nuestra realidad y los principios del Vivir Bien. Una idea podría ser por ejemplo organizar eventos donde diferentes grupos de estudiantes, comunarios, vecinos y especialistas recorran el país a pie o en bicicleta promoviendo diferentes experiencias sobre el agua, alertando sobre la deforestación, compartiendo prácticas ancestrales y modernas (atajados de agua, cosecha de agua, potabilización, etc.) impulsando la previsión, el cuidado y la solidaridad en torno a este liquido esencial para la vida. Algo que quizás se podría llamar El Chasqui del Agua.

La Madre Tierra nos ha dado un duro sacudón el 2016 y no podemos seguir con Dakars cómo si aquí nada pasará. La gravedad de la crisis del agua y ambiental es más profunda de lo que parece y no se resolverá con un par de obras de infraestructura. Construir un nuevo embalse o un nuevo trasvase ayudará en lo inmediato pero no resolverá el tema de fondo. Tenemos que repensar y reconstruir nuestra relación con el agua y la naturaleza si queremos preservar la vida. Debemos abordar el tema del agua de manera holística y no utilitaria para salir del paso.

Lo que ocurre con la minería, la combustión de petróleo, los chaqueos, la contaminación de los ríos, la forma en la que construimos las ciudades, el abandono del campo, la estructuración del  poder político, los usos del agua, lo que comemos, todo esta ligado y es fundamental que reaccionemos ahora para encarar de manera duradera este problema en sus múltiples dimensiones.

Por eso, la noticia que mi inconsciente desesperadamente quería leer esta mañana era: ¡Cancelamos el Dakar para concentrarnos en la crisis del agua!

Declaración del Espacio Social Alternativo “Agua y Energía para la Vida”

Les compartimos la declaración del Espacio Social Alternativo “Agua y Energía para la Vida”. Evento que se realizó en Cochabamba el 10 y 11 de noviembre de 2016. Fue un espacio para compartir y reflexionar sobre dos temas claves que hoy aquejan a todo el  país. El espacio autoconvocado y autogestionado contó con la participación de varios activistas, jóvenes y representantes de pueblos indígenas que se dieron cita para analizar las problemáticas del agua y la energía, y construir alternativas y estrategias de acción. Continúa leyendo Declaración del Espacio Social Alternativo “Agua y Energía para la Vida”

¿Cuanta certidumbre hay sobre el agua y los sedimentos en El Bala?

Es esta oportunidad queremos compartir un nuevo documento anexo a la Ficha Ambiental del proyecto hidroeléctrico de El Bala que es una suerte de informe sobre la presa del Chepete.

Este documento de 30 paginas contiene una serie de información técnica sobre el proyecto. Algunos temas a destacar son que: Continúa leyendo ¿Cuanta certidumbre hay sobre el agua y los sedimentos en El Bala?