Propuestas para una Bolivia Solar

Para encarar satisfactoriamente la revolución solar en curso y sacar provecho de la alta radiación solar que tenemos en dos terceras partes de nuestro territorio necesitamos promover un amplio proceso de discusión sobre el futuro energético de Bolivia. La discusión no es sencilla pero de ninguna manera puede ser confinada al ámbito de sólo los expertos. Las decisiones que se adopten amarrarán al país por varias décadas a un cierto modelo de “desarrollo”. Acertar o errar, actuar de manera oportuna o tardía, tendrán importantes consecuencias. Estas son algunas propuestas para incentivar el dialogo y la reflexión.

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Reducir el consumo de gas con energías alternativas

La energía solar y eólica pueden ayudar a reducir el consumo interno de gas natural, permitiendo que: a) las reservas de gas duren más, b) se cumpla con los volúmenes de gas comprometidos para la exportación, c) se eviten multas por incumplimiento en la exportación de gas, y d) se amplíen los ingresos del país ya que dicho gas será vendido sin los subsidios que existen para el mercado domestico.

Según un informe de YPFB, durante el primer semestre del año 2015 mas de un 40% del gas natural que se dedica al consumo interno fue utilizado en la generación de electricidad por plantas termoeléctricas.

En el 2017 la cifra de consumo domestico de gas natural estaría ya en alrededor de 15 MMm3/d. Es decir que si se remplaza la generación de las termoeléctricas por una combinación de plantas de energía solar fotovoltaica, eólica y pequeñas hidroeléctricas se podría reducir entre un 30% a 40% el consumo domestico de gas natural. Esto significaría un ahorro de 4,5 a 6 MMm3/d de gas natural que podrían destinarse a la exportación y evitar el pago de multas por incumplimiento de volúmenes de exportación a la Argentina que en julio del 2016 fueron de más de dos millones de dólares. Este volumen de gas no consumido en la generación de las termoeléctricas contribuirá a ampliar la vida de las actuales reservas de gas natural de Bolivia.

Pero además de estos beneficios la sustitución de termoeléctricas por plantas de energía solar fotovoltaica, eólica y pequeñas hidroeléctricas de pasada generaría mas ingresos para el país ya que el precio del gas natural para la generación domestica de energía eléctrica está en 1,3 dólares por millar de pies cúbicos (MPC) mientras el precio de exportación se encuentra en 3 dólares/MPC. En otras palabras, por cada millar de pies cúbicos que ya no se consumen a nivel nacional habrían 1,7 dólares adicionales de ingreso si este gas se exportara. Entre los años 2011 al 2014, en los que el precio de exportación estaba en más de 10 dólares/MPC, el subsidio al mercado interno fue más de 8 dólares por millar de pies cúbicos de gas natural.

A su vez la instalación de plantas solares y eólicas pueden contribuir a reducir el consumo de gas oíl que actualmente se consume en varios sistemas aislados de generación eléctrica. El precio del gas oíl se encuentra fuertemente subsidiado en Bolivia. Según la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) el precio del gas oíl para el mercado interno es de 0,16 dólares por litro mientras el precio en el mercado internacional al cual importa el país es de 1,36 dólares por litro. Esto significa una subvención de 1,20 dólares por litro de gas oíl para la generación de energía eléctrica. Según el Viceministerio de Electricidad y Energías Alternativas “en la gestión 2012, el costo total del gas oíl utilizado en la generación de electricidad fue de 13,48 millones de dólares. El Estado tuvo que erogar 42,45 millones de dólares en la subvención del gas oíl para cubrir el costo que hubiera sido 55,93 millones de dólares”.

Uno de los obstáculos que varios técnicos mencionan para la expansión de la energía solar en Bolivia son precisamente los subsidios que actualmente existen para el gas natural que utilizan las termoeléctricas. Gracias a estos subsidios es que se puede contar con una tarifa eléctrica de Bs 0,60 (0,08 $US) por kilovatio hora (kW/h) para el sector residencial y de Bs 0,40 (0,06 $US) para el sector industrial.

Sin embargo, si tomamos en cuenta que el desarrollo de la energía fotovoltaica y eólica permitirá incrementar los ingresos del país por la exportación a precios internacionales de esos volúmenes de gas no consumidos a nivel nacional podemos concluir que desde una perspectiva más amplia y nacional el país saldrá favorecido.

Energía solar comunitaria, municipal y residencial

La generación de electricidad fotovoltaica se debe combinar necesariamente con otras formas de generación eléctrica como la eólica, las pequeñas hidroeléctricas de pasada y las generadoras que utilizan deshechos orgánicos que no amplían la frontera agrícola. Pero además de ello, dentro de la energía fotovoltaica se debe articular la producción de mediana y gran escala con la producción familiar, municipal y comunitaria.  Un enfoque basado sólo en plantas fotovoltaicas privadas o estatales en Bolivia sería desaprovechar una gran oportunidad de contribuir a transformar la economía del país a partir de una aplicación real y actualizada del Vivir Bien.

La energía solar puede tener un gran impacto en el país si se desarrolla a nivel comunitario.  La presencia de fuertes comunidades indígenas, campesinas y originarias, y la existencia de diversas organizaciones sociales en el ámbito urbano y semiurbano permiten desarrollar una energía solar no sólo a nivel residencial, municipal y de pequeños emprendimientos como se realiza en otros países, sino también a nivel comunitario. Una suerte de re-potenciamiento del ayllu y la comunidad a través de la producción de energía eléctrica no sólo para el autoconsumo de la comunidad sino para vender a la red.

Las comunidades en el altiplano pueden instalar pequeñas plantas comunitarias fotovoltaicas de 0,5 MW, 1 MW o 2 MW para satisfacer las necesidades de sus familias y las del conjunto de la comunidad a diferentes niveles (uso, doméstico, producción, bombeo de agua, etc). Estos emprendimientos colectivos serían más rentables que los individuales y residenciales por la economía de escala y generarían una fuente de ingreso económico que potenciaría a la comunidad y a sus familias. La comunidad pondría el terreno y se encargaría  del mantenimiento mientras el Estado apoyaría con la inversión, capacitación, instalación de equipos con la participación de la propia comunidad y la conexión a la red. En la actualidad con una inversión inferior a los 2 millones de dólares se puede instalar 1 MW de energía fotovoltaica. Si esto se hace en centenares de comunidades los costos serían aún más bajos. Según las características de cada comunidad entre un 70% y 90% de la energía fotovoltaica generada podría ser vendida a la red durante las horas de sol, y en las noches las familias de la comunidad comprarían electricidad de la red realizándose un balance neto al final de cada mes que produciría ingresos monetarios para la comunidad y las familias.

Además, la generación fotovoltaica permitiría una reducción del consumo de gas en garrafas, kerosene, velas, pilas y leña. Según el Programa de Electricidad para Vivir con Dignidad una familia gasta en dichas fuentes de energía un promedio de 47 Bs. al mes (560 Bs. al año) para poder satisfacer diferentes necesidades vinculadas al consumo de energéticos.

También a nivel municipal, establecimientos educativos, centros de salud y otras reparticiones publicas o privadas se pueden realizar proyectos similares que se complementarían con iniciativas mas individuales a nivel residencial produciendo una revolución energética en Bolivia que transformaría a los actuales consumidores en productores de energía empoderando al conjunto de la población.

Esta estrategia es absolutamente posible, real y rentable si salimos de la lógica del Estado como casi único y principal gestor de la energía en el país.

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Incentivos Económicos

Para promover la energía solar es necesario aplicar diferentes tipos de incentivos económicos como eliminación de pagos arancelarios, reducciones de impuestos,  créditos, precios de compra preferenciales y otros.

Actualmente la importación de “células fotovoltaicas, aunque estén ensambladas en módulos o paneles” está consignada en la partida arancelaria 85414010000 con un arancel cero y un impuesto al valor agregado (IVA) de 14,94%. Otros implementos necesarios para la instalación de un sistema fotovoltaico tienen un arancel que oscila entre 0 y 15% y un IVA de 14,94%. Un incentivo para abaratar el costo de instalación es suprimir el arancel a varios componentes involucrados en la generación de energía solar y eólica, y crear un régimen especial impositivo más bajo para los productos necesarios en la instalación de energías alternativas.

Las reducciones de impuestos pueden también aplicarse a las utilidades de empresas involucradas en la importación, instalación y provición de servicios en energía solar o eólica así como para las comunidades, pequeños emprendimientos e individuos que logren generar alguna ganancia por la venta de energía solar a la red. Así mismo se puede reducir o eliminar el impuesto a los bienes inmuebles para aquellas propiedades que instalen paneles solares en sus tejados. Estas reducciones arancelarias e impositivas pueden ser temporales o permanentes y sujetas a una serie de mecanismos de control que aseguren su buena utilización.

Otro mecanismo son los créditos preferenciales a bajas tasas de interés o interés cero para quienes quieran instalar estos sistemas fotovoltaicos en sus propiedades. El Estado puede apoyar con una parte del financiamiento y el emprendedor de energía solar con otra parte de los recursos. Para proyectos de carácter comunitario el Estado puede realizar una inversión social con periodos de recuperación parcial o total a mediano o largo plazo.

Así mismo puede existir un mecanismo para la compra a plazos y sin intereses de sistemas fotovoltaicos. Las opciones y los programas pueden varias según tipo de beneficiarios, tamaño de los emprendimientos y estar sujetos a diversos mecanismos de fiscalización.

Otro incentivo aplicado en algunos países es la garantía de compra de la energía fotovoltaica excedentaria a un precio fijo asegurado y/o preferencial más elevado que el precio de mercado en la red. Esto permite al que invierte en un pequeño sistema fotovoltaico contar con un ingreso seguro por un determinado lapso de tiempo que sobre todo comprende los primeros años de amortización de la inversión. Este mecanismo ha dado muy buenos resultados en varios países.

Una política nacional que incentive la instalación de paneles solares a nivel comunitario, municipal y residencial puede combinar varios de estos incentivos económicos para que existe una rentabilidad familiar y social que haga atractivo el emprendimiento.

Modificar la ley de electricidad para posibilitar la generación distribuida

La ley de electricidad Nº 1604 fue aprobada en 1994 durante el periodo neoliberal de las privatizaciones. Es una ley que busca que los concesionarios o titulares de licencias sean sociedades anónimas constituidas de acuerdo al Código de Comercio con el oobjetivo de promover la libre competencia entre empresas privadas de electricidad.

El gobierno de Evo Morales mediante Ley N° 3783 de 23 de Noviembre de 2007 modificó únicamente el artículo 65 de la ley de electricidad para permitir que Empresas Públicas y también Sociedades de Economía Mixta, Sociedades de Responsabilidad Limitada y Cooperativas presten servicios en el sector eléctrico.

ARTÍCULO 65. (OTORGACIÓN DE NUEVAS CONCESIONES O LICENCIAS). Se faculta al organismo regulador del sector eléctrico, a partir de la fecha de promulgación de la presente Ley, otorgar Concesiones, Licencias y Licencias Provisionales a personas colectivas constituidas como Empresas Públicas que al momento de la vigencia de la presente norma se hallen constituídas con el objeto de ejercer la industria eléctrica o que sean autorizadas para tal ejercicio mediante Decreto Supremo, y a personas colectivas constituidas como Sociedades Anónimas, Sociedades de Economía Mixta, Sociedades de Responsabilidad Limitada y Cooperativas.

Esta modificación permitió que la mayoría de las empresas privadas del sector fueron paulatinamente compradas y/o nacionalizadas por el Estado. En la actualidad más de un 80% de las empresas generadoras, transportadoras y distribuidoras son parte de la empresa estatal de electricidad ENDE.

La Ley Nº 1604 no habla de energías alternativas. Recién el 2 de julio de 2014 mediante Decreto Supremo Nº 2048, se estableció un mecanismo de remuneración para la generación de electricidad a partir de energías alternativas en el Sistema Interconectado Nacional. En la realidad este mecanismo esta dirigido a permitir el desarrollo de proyectos eólicos y solares de la empresa estatal ENDE y no así de pequeños productores individuales, comunitarios o municipales que desean conectarse y vender energía eléctrica a la red.

La ley de electricidad y la normativa vigente permiten que una persona o negocio genere energía solar para su autoconsumo, para vender a terceros o para un sistema aislado, pero no le autorizan a que se conecte y venda electricidad a la red sin contar con una concesión o licencia.

Las concesiones o licencias se obtienen fundamentalmente a través de licitación pública (Ley Nº 1604, Art. 26, inc. 2). Además la concesión y la licencia exige una serie de requisitos que son prácticamente imposibles para una comunidad o una vivienda que quiera instalar un sistema fotovoltaico conectado a la red.

La normativa de electricidad vigente no establece mecanismos que permitan el balance neto a través del cual un pequeño productor puede vender energía solar durante el día y comprar electricidad en la noche.

En consecuencia lo que se necesita es una modificación a la normativa de electricidad que permita a los pequeños conectarse a la red y vender electricidad fotovoltaica. De esta forma se allanaría el camino para la generación distribuida de electricidad y para el desarrollo de un tercer actor, no privado ni estatal, en la generación de electricidad alternativa.

Estas reformas del marco normativo del sector eléctrico ya están en curso en otros países. Por ejemplo, en Chile la Ley 20.571 de 6 de septiembre del 2014 y su reglamento tienen por objetivo regular “el pago de las tarifas eléctricas de las generadoras residenciales”:

Artículo 149 bis.- Los usuarios finales sujetos a fijación de precios, que dispongan para su propio consumo de equipamiento de generación de energía eléctrica por medios renovables no convencionales o de instalaciones de cogeneración eficiente, tendrán derecho a inyectar la energía que de esta forma generen a la red de distribución a través de los respectivos empalmes.

Actualmente el Ministerio de Energía de Bolivia está realizando una propuesta de modificación a la Ley Nº 1604 que incluirá el tema de las energías alternativas. No se conoce si esa modificación incorporará el tema la generación distribuida, la interconexión a la red y el pago a generadoras residenciales y comunitarias. La modificación de la ley de electricidad que esta en curso requiere de la activa participación de las gobernaciones, municipios, sectores sociales, empresariales y académicos.

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Producir gradualmente paneles solares y baterías

La producción de paneles solares en Bolivia es posible de manera gradual. En un primer momento se podría importar celdas fotovoltaicas de la China a un costo de 0,5 dólares por vatio, y encapsular y ensamblar los paneles solares en Bolivia a un costo de 1 a 1,5 dólares por vatio.

En una subsiguiente fase habría que explorar la producción de celdas fotovoltaicas ya que el mineral de cuarcita del cual se extrae el silicio se puede encontrar en Bolivia y es posible lograr la transferencia de la tecnología necesaria para la obtención de dióxido de silicio (SiO2) y la producción de las células fotovoltaicas.

La tecnología de producción de baterías para vehículos eléctricos y almacenamiento de energía para viviendas, empresas y ciudades está en una fase de expansión y Bolivia puede convertirse en un actor de este proceso de transformación.

La producción escalonada de sistemas fotovoltaicos y de almacenamiento de electricidad es una inversión que generaría fuentes de empleo y de ingreso para el país contribuyendo a cambiar el carácter extractivista de materias primas que Bolivia tiene desde tiempos coloniales.

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Formación y Capacitación

La formación y capacitación en energía solar es escencial. Bolivia en vez de invertir recursos en un Centro de Investigación Nuclear debería promover el establecimiento de un Centro de  Investigación de energía Solar y sistemas de Almacenamiento de Electricidad. Un centro de investigación de dichas características debería combinar las labores de investigación, capacitación y formación en energía solar y producción de sistemas de almacenamiento de electricidad destinados a fortalecer el desarrollo de la ciencia y tecnología en Bolivia  y a capacitar a cientos de técnicos y trabajadores para que produzcan paneles solares, instalen sistemas fotovoltaicos y de almacenamiento, y realicen el mantenimiento de los mismos.

En la actualidad en varias universidades públicas y privadas hay iniciativas en curso a nivel de maestrías pero aun no existe cursos de formación de mayor profundidad. Ingenieros con formación práctica en energía solar y sistemas de almacenamiento aun no egresan en nuestras universidades. Los que existen se han especializado en el extranjero. Programas de intercambio y estudio en centros internacionales de investigación necesitan ser promovidos para potenciar el desarrollo de la investigación y la formación en nuestro país.

Promoción e Información

El avance de la energía solar fotovoltaica y aun mucho más el desarrollo de sistemas de almacenamiento de electricidad es en general desconocido por la población. La energía solar, por un lado es vista como algo que sólo sirve para prender algunos focos en lugares alejados del país y por otro lado es considerada como una tecnología que está fuera del alcance de los bolivianos. Para encarar una revolución energética solar en Bolivia es necesario cambiar esta percepción en la población. Sin una sociedad civil informada y actualizada en los avances y posibilidades de la ciencia y la tecnología es muy difícil crear las condiciones favorables para su expansión.

La promoción e información se puede desarrollar a través de espacios donde participen e interactúan empresas, asociaciones, proveedores, financiadores, especialistas, académicos y autoridades municipales, departamentales y nacionales.  Estos espacios pueden ser tanto técnicos como de difusión, combinando la exhibición de experiencias locales con la exposición de los últimos avances tecnológicos y la reflexión a nivel económico, técnico, ambiental, social y normativo. Los medios de comunicación como la televisión, la radio y las redes sociales son claves para la difusión de una información clara, sencilla y que tome en cuneta nuestra realidad.

Reorientar Plan de Electricidad 2015-2025

El modelo de desarrollo eléctrico en el que se ha enfrascado el gobierno es obsoleto. Proyectos mega hidroeléctricos como El Bala y Cachuela Esperanza vienen de mediados del siglo pasado y varias veces han sido desechados después de costosos estudios. Además de los graves impactos ambientales y sociales no son rentables. Los costos de inversión de los componentes 1 y 2  del Proyecto Hidroeléctrico de El Bala incluyendo la línea de transmisión de más de mil kilómetros hasta Cuyaba, Brasil, superarían los 9.000 millones de dólares según sus fichas ambientales. Una cifra superior a  la actual deuda externa de Bolivia.

La propuesta de convertir a Bolivia en centro energético de Suramérica exportando energía eléctrica  va a contra mano de la tendencia a la generación y consumo local de electricidad que se ira imponiendo en las próximas décadas. Exportar electricidad no será el gran negocio del mañana porque cada país avanzará en sus propios proyectos nacionales y locales de generación de electricidad a base de energía solar y eólica. Instalar grandes líneas de transmisión para transportar electricidad por mas de mil kilómetros será cada vez más un resabio del pasado. Esto no quiere decir que los cables de alta tensión desaparecerán de la noche a la mañana, seguirán existiendo así como lo hacen aun los cables de teléfono, pero ¿a quién se le ocurriría hoy instalar miles de kilómetros de cables telefónicos cuando existe ya la telefonía celular que permite además la transmisión de datos? Pretender exportar electricidad en un mundo que avanza hacia la generación distribuida de electricidad es anacrónico y antieconómico.

Los proyectos de generación eléctrica a base de combustibles fósiles, energía nuclear o mega hidroeléctricas tendrán que competir  cada vez con costos de generación más baratos de las tecnologías renovables. Muchos megaproyectos subsistirán porque sus altas inversiones ya fueron realizadas y en algunos casos amortizadas, otros proyectos que utilizan combustibles fósiles más costosos empezarán a cerrar. Para el año 2030 casi todo los nuevos proyectos de generación eléctrica que se emprendan en el mundo serán a base de energía solar o eólica. La tendencia del futuro es a que cada vez se hagan menos mega proyectos de generación hidroeléctrica, nuclear o en base a combustibles fósiles.

Dialogo Nacional sobre el futuro energético de Bolivia

No sólo se trata de promover una tecnología y las posibilidades de la energía solar sino de discutir abiertamente las diferentes alternativas. La población, las organizaciones sociales y los pueblos indígenas no pueden ser reducidos simplemente a la condición de consumidores de electricidad. El desafío no es sólo convencer sino involucrar a la población en la toma de decisiones. Explorar de manera colectiva los diferentes escenarios con sus posibilidades y sus riesgos. Analizar de manera objetiva las distintas posibilidades sin caer en la polarización gobierno-oposición que nubla la razón y que conduce a tomar decisiones en base a rechazos políticos antes que a afirmaciones propositivas sustentadas en argumentos.

Este dialogo y debate nacional debe ser desarrollado a nivel local y nacional, aprovechando todas las posibilidades que se presentan, utilizando los espacios de discusión municipal y departamental, debatiendo en las asambleas vecinales, sindicales, gremiales, estudiantiles y de diferentes sectores.

 

El Plan de la Energía Eléctrica para el 2025

El plan del gobierno de Evo Morales es multiplicar por ocho la generación eléctrica de Bolivia en los próximos diez años pasando de 1.600 MW en el 2015 a 13.382 MW de potencia instalada en el 2025 según la memoria anual de ENDE 2015.

Este incremento en la capacidad de generación eléctrica estará destinado fundamentalmente a la exportación de energía eléctrica ya que, según los estudios del Viceministerio de Electricidad y Energías Alternativas, la demanda nacional de energía superará los 3.000 MW para el 2025, lo que significa que habría un excedente de más de 10.000 MW para exportación.

La estrategia para llegar a 13.382 MW de potencia instalada en el 2025 se basa, sobre todo, en la construcción de mega hidroeléctricas. Como se puede apreciar en la gráfica, las hidroeléctricas pasarán de una participación del 25% en el 2015 a una presencia del 74% en cuanto a potencia instalada. Este salto en la producción se dará sobre todo a través de mega proyectos hidroeléctricos como el Chepete, El Bala y Cachuela Esperanza ubicados en el río Beni, la represa binacional entre Bolivia y Brasil ubicada en el rio Madera y el Complejo hidroeléctrico de Río Grande que contará con las represas de Seripona, Jatun Pampa, Cañahuecal, Las Juntas, Ocampo, Peña Blanca, La Pesca y Rositas. El gobierno señala que estas represas producirán energía renovable, sin embargo a nivel internacional varios paises consideran renovables sólo las hidroeléctricas de menos de 30 o 20 MW, por los grandes impactos ambientales que generan las de mayor tamaño.

Según el informe de ENDE que difiere del presentado por la Autoridad de Fiscalización y Control Social de electricidad el 2016, todas las energías alternativas incrementarán su participación del 2% en el 2015 a un 4% para el 2025.

La proyección de ENDE para el 2025 estaría mostrando que los proyectos fotovoltaícos tendrían sólo una participación del 1% al 2% de la generación eléctrica. El principal slogan del gobierno es transformar a Bolivia en el corazón energético de Sudamérica. Sin embargo esta estrategia enfrenta varios problemas; uno de los cuales es la tendencia a la baja de los precios de la electricidad debido, entre otros, a la expansión de las energías solar y eolicas.

 

¿Bolivia líder en energía solar?

[Pablo Solón] Bolivia tiene todas las condiciones para convertirse en un país que está a la cabeza de la energía solar en Sudamérica. Sin embargo, estamos retrasados.

Durante los últimos años se ha puesto en funcionamiento 5MW de energía fotovoltaica en Cobija. Este es un sistema aislado que no está integrado a la red interconectada de electricidad del país y que usa la energía fotovoltaica para reducir el consumo de diésel en la provisión de electricidad para Cobija. Así mismo, está en curso otro proyecto no integrado a la red de 5 MW para Riberalta y Guayanamerín.

Integrados al Sistema Interconectado Nacional tenemos actualmente en construcción una planta de 60 MW de potencia en Uyuni, otra planta de 50 MW en Oruro y una más pequeña de 5 MW en Yunchara, Tarija. Cuando estas plantas entren en funcionamiento Bolivia tendrá por primera vez 115 MW de energía fotovoltaica conectados a la red. A estos proyectos hay que añadir la fase II de la planta fotovoltaica de Oruro de 50 MW que estaría en construcción el 2018 o 2019.

En síntesis, integrados a la red se tendrían en operación 165 MW de energía fotovoltaica para el 2018-2019 y más de 10 MW de energía solar en proyectos aislados no integrados a la red.

Proyectos de energía solar conectados al SIN

Este avance es muy modesto si lo comparamos con el de Chile que tiene una radiación solar similar a la de Bolivia.

Si todos los proyectos solares de Bolivia estarían en funcionamiento para el 2018 sólo representarían un 6% de las iniciativas fotovoltaicas que tendrían en operación Chile para ese mismo año.

Vivimos tiempos de una revolución de la energía solar. Cómo se puede apreciar, en el 2012 Chile apenas tenía 3 MW instalados y en el 2016 supero los 1800 MW de energía fotovoltaica. El crecimiento de la energía solar es exponencial y Bolivia debe colocarse a la altura del desafío.

Lo peor que las autoridades pueden hacer es creer que somos líderes en energías renovables cuando la realidad es que debemos acelerar el paso y repensar el futuro energético del país, dejando de una vez por todas proyectos inviables como los de las mega hidroeléctricas de El Bala y Chepete, y apostar agresivamente por una mezcla de energías alternativas como la solar, la eólica y las pequeñas hidroeléctricas de pasada.

El futuro de la electricidad no es la energía nuclear. Es un grave error invertir 300 millones de dólares en un centro de investigación nuclear cuando muy bien se podría invertir ese dinero en un Centro de Investigación de energía Solar y sistemas de Almacenamiento de Electricidad, y catapultar el desarrollo de proyectos de energía solar en el país.

Pensar que Bolivia jugará un papel destacado en la energía nuclear del siglo XXI es un sueño trasnochado y suicida. Bolivia tiene todas las posibilidades de ser una vanguardia en energía solar si se abandonan los modelos obsoletos de desarrollo del siglo pasado y se hace una lectura correcta de los desafíos de este siglo en el cuál, para salvar la vida en la Tierra, debemos avanzar hacia el fin de la era de los combustibles fósiles y las energías contaminantes y destructoras de la naturaleza.

 

 

Situación de la energía solar en Bolivia

Bolivia es uno de los países que mayor radiación solar recibe en el mundo. Dos terceras partes de Bolivia cuentan con uno de los mayores niveles de intensidad solar del planeta. La mayor radiación solar diaria media anual se presenta en el altiplano, seguido por los valles y, con menor potencial, en el trópico.

Si tomamos el promedio anual de radiación solar de Bolivia (IGH) de los años 1999 al 2013, veremos que en el altiplano sur del país alcanzamos 2.700 Kwh/m2-año (Kilowatts hora por metro cuadro al año) y en el oriente del país 1.800 Kwh/m2-año.

La radiación solar que recibe Bolivia es dos a tres veces más alta que la de Alemania, que es uno de los países que más energía solar produce en el mundo y que tiene una radiación global horizontal de 1.000 a 1200 Kwh/m2-año.

Sin embargo, Bolivia, con una superficie tres veces más grande que la de Alemania (1.098.581 km² vs. 357.168 km²), tiene hasta noviembre del 2016 una capacidad instalada de sólo 5 MW de energía solar fotovoltaica frente a más de 40.000 MW que el país germano tiene en la actualidad. En otras palabras, Alemania, con una radiación solar de menos de la mitad y una superficie de casi un tercio de Bolivia, tiene 8.000 veces más energía solar fotovoltaica instalada en su territorio.

Bolivia aún no ha aprovechado el altísimo potencial para generación de energía solar que tiene a nivel de Latinoamérica y el mundo.

En el contexto latinoamericano, según la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA por sus siglas en ingles), al año 2014 Chile lidera la región con 848 MW de energía fotovoltaica instalados, seguido de Honduras con 455 MW, México 234 MW y Perú 96 MW. Esta carrera por la energía solar fotovoltaica se acelera en el último año y medio y para julio del 2016 Chile ya tiene en operación 1.267 MW y otros 1.676 MW estarían en construcción.

Pequeños sistemas fotovoltaicos

A lo largo de las últimas dos décadas, se han ejecutado en Bolivia pequeños proyectos de aprovechamiento de radiación solar a nivel termo solar y fotovoltaico. Los proyectos termo solares que concentran la energía del sol para obtener calor se han dado sobre todo a través de cocinas solares, calefones solares y secadores de madera. Por ejemplo, la Asociación Inti Illimani ha instalado cerca de 6.500 cocinas solares en los departamentos de La Paz, Oruro y Cochabamba. Estas cocinas solares se utilizan para la cocción lenta de alimentos, el secado de productos agrícolas, y para contribuir a la reducción del consumo de combustibles como el gas en garrafas y la leña. De esta manera, se contribuye a la lucha contra la deforestación, ya que una cocina solar salva alrededor de cien árboles en 15 años.[1]

A nivel fotovoltaico, se han instalado pequeños sistemas para iluminación, telecomunicaciones, bombeo y purificación de agua, sobre todo en el área rural. La mayoría de estos pequeños sistemas fotovoltaicos son de 50 a 100 watts y almacenan la electricidad en baterías para su uso en la noche. Un ejemplo es ECOENERGÍA FALK S.R.L., que desde el año 1992 ha instalado 865 de estos sistemas en diferentes regiones del país.[2]

En los últimos años, mediante el Programa electricidad para vivir con dignidad dependiente del Ministerio de Hidrocarburos y Energía, se han desarrollado proyectos sobre todo para las áreas rurales alejadas de las redes de distribución de electricidad para promover la instalación de pequeños sistemas fotovoltaicos y termo solares, distribuir pico lámparas e implementar sistemas híbridos.

Algunos ejemplos de estas iniciativas son:

  • El Programa de Fuentes de Energía Moderna, que cuenta con un financiamiento de 1,2 millones de dólares de Dinamarca y que espera beneficiar a cinco mil familias hasta fines del 2016 en el departamento de Pando.
  • El Programa de Electrificación Rural-PER BID (BO-L1050), que tiene un componente de de proyectos piloto con energía renovable por un monto total de 5 millones de dólares. Este programa que debía concluir el 2016 incluía pico sistemas fotovoltaicos para beneficiar a 1.800 familias de Pando y un sistema híbrido a energía solar y diesel para atender a 124 familias en “El Espino”, Santa Cruz. “El Espino” tendrá una potencia de 60 kW y contará con 240 paneles solares de 250 watts cada uno. El costo de este sistema híbrido llegará a los 700.000 USD y está diseñado para reducir de 24 a 3 horas diarias el consumo y uso de un generador a diésel.
  • El Programa de Electrificación rural con energía renovable (PERER-BID (GRT/ NV-14258-BO)) que busca beneficiar hasta el 2018 cinco mil familias en Beni, La Paz, Potosí, Oruro y Santa Cruz por medio de sistemas fotovoltaicos y termo solares en escuelas y postas de salud, provisión de pico sistemas fotovoltaicos y la implementación de sistemas híbridos, con un financiamiento total de 5,2 millones de dólares.
  • El Programa Infraestructura Descentralizada para la Transformación Rural (IDTR II), financiado con recursos provenientes del Banco Mundial (BM), que busca llegar hasta 12.609 hogares con sistemas fotovoltaicos domiciliarios y a 138 unidades educativas con Sistemas Fotovoltaicos Sociales (SFVS) en los departamentos de Potosí y Chuquisaca hasta el año 2021. El costo total de la inversión, que incluye además la extensión de redes eléctricas y su densificación en 18 municipios de estos departamentos, asciende a 50 millones de dólares.
  • El Programa de implementación de sistemas fotovoltaicos y termo solares en 21 centros de salud del área rural de Pando.

Así mismo la Secretaría Municipal de Medio Ambiente del Municipio de La Paz, con el apoyo del municipio de Bonn de Alemania, busca desarrollar dos experiencias piloto: una para la autogeneración de electricidad para las oficinas de dicha secretaría y otra para la provisión de energía fotovoltaica a dos establecimientos escolares. Para los estudios, la adquisición de equipos y la instalación de los mismos, la Municipalidad de La Paz cuenta con un financiamiento de 106.000 euros.

Las universidades de la ciudad de La Paz también han desarrollado iniciativas orientadas a la experimentación y la capacitación. Este es el caso de la Universidad Mayor de San Andrés, que tiene instalados dos proyectos de electricidad fotovoltaica, uno fijo y otro de seguimiento al sol, que alimentan con la ayuda de baterías de plomo un sistema de 14 focos y una oficina.

Primeros sistemas aislados de 5 MW

El proyecto en operación de mayor capacidad en Bolivia se encuentra en Cobija, Pando. Se trata de un sistema de generación eléctrica híbrido basado en energía fotovoltaica y diésel. Este es un sistema aislado que no está integrado a la red interconectada de electricidad del país y que usa energía eléctrica generada por la combustión de diésel cuando la oferta de energía solar fotovoltaica no es suficiente para abastecer la demanda de Cobija.

El componente fotovoltaico de este sistema está compuesto por 17.334 paneles solares policristalinos de 300 vatios cada uno. En total, la potencia instalada es de 5,1 MW y ha tenido una inversión total de 11,3 millones de dólares, de los cuales 4,98 millones de dólares han sido provistos por ENDE y 6 millones de dólares por la cooperación Danesa.

Así mismo está en curso otro proyecto solar híbrido aislado de 5 MW para Riberalta y Guayanamerín que tiene un costo de 12 millones de dólares y entraría en operación el 2017.[3]

Primeras experiencias de conexión a la red

La primera experiencia piloto de un pequeño proyecto fotovoltaico que inyectará electricidad al Sistema de Interconexión Nacional se está construyendo en el campus de Cota Cota de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz con el apoyo de la Cooperación Japonesa. Este pequeño sistema consta de 250 paneles de 200 vatios cada uno. La potencia total instalada será de 50kW y se tratará de un proyecto pionero en conectarse a la red.

Un proyecto similar, también financiado por JICA, pero de 150kW de potencia, está siendo construido simultáneamente en Santa Cruz para abastecer sobre todo al aeropuerto de esa ciudad.

En una primera fase, la electricidad del sistema fotovoltaico de 50 kW que está ubicado en el campo universitario de Cota Cota será entregada sin costo alguno a la red, para posteriormente llegar a un acuerdo en torno al precio de compra de esta electricidad fotovoltaica. La conexión a la red y el pago por la energía solar será una experiencia que marcará un precedente a nivel técnico, normativo y económico que contribuirá a futuros emprendimientos de conexión a la red que se basen en el esquema de balance neto.

Proyectos de más de 50 MW integrados a la red

De concretarse lo actuales proyectos en curso, durante los años 2017 y 2018 se producirá un salto en la generación de energía fotovoltaica en Bolivia. De la fase de los pequeños proyectos piloto y los sistemas aislados, se pasará a una fase de producción de más de 110 MW.

Los proyectos de energía solar fotovoltaica de mayor envergadura hasta la fecha y que más avances presentan son el proyecto Uyuni, de 60 MW de potencia, y el proyecto Oruro Fase I, de 50 MW de potencia.

Según la Revista de Energía para todos, del Viceministerio de Electricidad y Energías Alternativas, el proyecto Uyuni de 60 MW empezará a operar el año 2017 y estará integrado al SIN (Sistema Interconectado Nacional). Este proyecto, de acuerdo a la Ley N° 769 de 17 de diciembre de 2015, del Presupuesto General del Estado para la Gestión Fiscal 2016, será ejecutado por ENDE con financiamiento de un crédito de 654.240.004 bolivianos del Banco Central de Bolivia.

El proyecto Oruro Fase I, de 50 MW, entraría en funcionamiento el año 2018 bajo la supervisión de ENDE Guaracachi, con un costo total de 870 millones de bolivianos[4]. El 19 de julio de 2016, se aprobó la Ley Nº819 por la cual se aprueba el Convenio de Crédito N° CBO 1006 01 F, suscrito entre el Estado Plurinacional de Bolivia y la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), por un monto de hasta sesenta millones de euros destinados al financiamiento parcial del Proyecto Construcción de la Planta Solar Fotovoltaica Oruro Fase I.

De menor escala, pero también integrado al SIN, sería el proyecto Yunchara Tarija, de 5MW[5]. Este proyecto entrará en operaciones el año 2017 y demandará una inversión de 12 millones de dólares.[6]

Estos tres proyectos fotovoltaicos que estarían en funcionamiento el 2017 y 2018 representarán una ampliación de 115 MW de potencia al Sistema Interconectado Nacional. Esto representa un importante avance, considerando que para junio del 2016 la potencia instalada en el SIN era de 1800 MW.

A estos tres proyectos que estarían en fase de contratación y ejecución hay que añadir el proyecto Oruro Fase II, de 50 MW, que está en estudio y que, de concretarse, entraría en funcionamiento el año 2019 con una inversión de 125 millones de dólares. Con la inclusión de este cuarto proyecto se tendría hasta fines de la presente década 165 MW de potencia instalada en energía solar fotovoltaica interconectada a la red nacional de electricidad con una inversión total de 2.463 millones de bolivianos (354 millones de dólares). Esto significa que en promedio la inversión sería de 2,2 millones USD por MW.

Proyectos de energía solar que estarían conectados al SIN

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[1] https://asointiillimani.wordpress.com/

[2] http://www.ecoenergiafalk.com/

[3] Fuente ENDE, en Revista Energía para todos Viceministerio de Energías Alternativas 12/2015

[4] Fuente ENDE, en Revista Energía para todos, Viceministerio de Energías Alternativas.

[5] Fuente ENDE, en Revista Energía para todos, Viceministerio de Energías Alternativas, 12/2015.

[6] ENDE, Memoria 2015.

Disrupción de la energía solar en Bolivia

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